Penumbras
Resumen: Harry descubre la verdad luego de que el torneo de los tres magos llega a su etapa final.
Nunca pensó que algo así podía ser verdad, y mucho menos, que aparte de las mentiras de su vida… una nueva se sumara a ella. Una que no tiene comparación con las demás. Una en las que sus padres no son los que él pensaba y que sólo el amor de un hombre le devolverá la cordura que creyó perdida, cuando supo que era el hijo de Voldemort.
Respuesta al reto de Lovemalfoy
Categoría: Harry Potter
Personaje: Harry Potter, Severus Snape
Géneros: Drama, Romance, Tragedia
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino, Muerte de un personaje, Violación/Non-Con, Violencia.
Capitulo: 7/36
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
Capítulo 7: Sácalo de aquí.
Cuando Harry vio aparecer a Sirius frente a ellos, no pudo hacer más que mirarlo. No se sentía cómodo de ir a él y abrazarlo, como tantas veces lo había hecho antes.
El sólo hecho de pensar que Sirius también era un mortífago, le llenaba el alma de dolor.
¿También esta era parte de la mentira que era su vida?
—Aléjate de él, Snape.
Severus alzó una ceja, tratando de encontrar la razón por la cual el chucho le decía eso, hasta que notó algo que no había advertido antes. Harry Potter estaba aferrado a su túnica. Él no lo abrazaba, pero si había permitido que el chico se acercara tanto que pareciera que estuvieran abrazados.
—Cálmate, Black —alejó a Harry de su cuerpo, cosa que le costó un poco —. Potter, ve con tu padrino.
—Yo…
Sirius y Severus notaron como el chico dudaba, cosa que extrañó a Severus y dolió a Sirius.
— ¿Qué pasa, pequeño prongs?
—Nada Sirius —le dijo agachando la cabeza, pero sin moverse del lado de Snape. Sabía que si quería respuestas, tendría que conseguirlas de ese hombre. Severus Snape era su boleto a la verdad.
Severus empezó a analizar rápidamente sus posibilidades y sólo quedaba una salida. Tenía que averiguar que más sabía el Lord y que tanto sabía Dumbledore.
Sujetó a Harry del brazo y se acercó a Sirius.
—Si quieres ser de ayuda, llévate a Potter —Vio como ambos lo miraban como si estuviera loco — ¿Quieres ayudarlo, verdad? Pues es lo único que puedes hacer por él en estos momentos.
—Y según tú ¿Cómo demonios voy a hacer eso?
—Pues eso te lo dejó a ti —Le dijo con fastidio —. No sé, dile a Dumbledore que será bueno para el mocoso o yo que sé.
— ¡El lugar más seguro para Harry es Hogwarts!
— ¡A Hogwarts entró alguien que mando a Potter a la muerte en ese maldito torneo!
— ¡Será que tu amo piensa eliminarlo finalmente!
— ¡Deja de hablar estupideces, Black!
— ¡¿Quieres parar de una vez?! —Les gritó angustiado, mientras se mantenía lo más alejado posible de su pelea.
Ambos hombres se giraron y se dieron cuenta como Harry estaba a un paso de un ataque de pánico.
—Black, por una puta vez en tu vida, confía en lo que te digo y sácalo de aquí.
Sirius lo miró con rencor. Estaba seguro de que el maldito cretino era el responsable de que Harry se encontrara en ese estado. Pero tenía razón. Tenía que sacar a Harry del castillo para saber que le pasaba.
—Ve por tus cosas, Harry —le dijo con determinación.
— ¿Sirius? —Le llamó sin entender bien cual era el plan de su padrino.
—Iré a hablar con Albus. Te vienes conmigo a Grimmauld Place.
Sirius se volteó, pero sintió como lo sujetaban del brazo.
—Es necesario que el director no sepa que hablamos. Invéntale lo que sea, pero asegúrate de que el chico no se quede aquí por un tiempo.
Sirius asintió. No era para nada grato el obedecer a lo que Snape decía, pero su deber era velar por Harry.
Se alejó cuando terminó de transformarse en su canina forma.
Harry lo vio partir al colegio y se giró para ver a su profesor.
— ¿Por qué me manda con él?
—Por que es lo mejor por ahora —le dijo caminando hacia el castillo y viendo que Potter lo siguiera —. Tienes que estar lejos del director por ahora. Por lo menos hasta que sepamos que es lo que pasa aquí.
Cuando llegaron a la entrada, Sirius venía en compañía del director, por lo que Severus dio un paso atrás y le hizo una seña a Harry para que se callara, mientras se alejaba en dirección al campo de Quidditch. No era bueno que el director lo viera en compañía de Potter.
Desde el campo vio como el director parecía discutir algo con Black y como el chucho estaba rojo de furia.
Sólo esperaba que no se pasara y terminara hablando de más en un ataque de ira. Potter se sujetaba de su brazo como tabla de salvación, y parecía tratar de calmar a Black.
Finalmente vio como el director asentía y como los otros dos entraban al colegio. Esperaba que fuera para recoger las pertenencias de Potter y se largaran de la escuela.
Severus esperó cerca de diez minutos antes de salir en dirección a su despacho, pero cuando iba llegando, se dio cuenta de que el decano lo esperaba en la entrada de sus aposentos.
—Severus, muchacho —le saludó.
Snape no pudo evitar apretar los puños al recordar como ese hombre tocaba a Potter, sólo esperaba que no fuera ninguna caricia mal intencionada, aunque sus esperanzas no estaban muy en eso, luego de ver la mirada que el viejo le daba al chico.
— ¿En que puedo ayudarle, director?
Pasó por el costado del hombre y abrió la puerta, dejando entrar al director.
—Me gustaría que me hicieras un favor, mi amigo —le habló el director, con ese tono que le hacía parecer un pobre e indefenso anciano —quiero que averigües que es lo que esta planeando Tom. Sé que algo malo debe estar urdiendo.
Evidentemente no tanto como usted.
Sé que no es fácil para ti presentarte ante ese sujeto, después de tanto tiempo…
—Ya lo vi, director —dijo con voz seca —. Si no lo recuerda, fui yo quien trajo a Potter de vuelta.
—Entonces sabes que fue lo que pasó en el cementerio.
Severus pudo notar en sus ojos el resplandor que siempre aparecía cuando quería conseguir algo.
—No lo sé, pero es precisamente lo que quiero averiguar.
Dumbledore se paseó por el despacho, sin mirar nunca al profesor de pociones.
—Estoy preocupado por Harry, Severus. Siento que algo malo le sucedió —parecía tan preocupado, que Severus tuvo que recordarse a si mismo que aquel sujeto quería manipular a todos a su alrededor —Harry es un chico fabuloso, tiene un poder inigualable y me preocupa el que Tom intente acercarse a él con malas intenciones.
Y repito, no tanto como usted.
—Entonces iré a ver que es lo que puedo averiguar, director.
Severus pudo volver a ver esa sonrisa. La misma que apareció en la cara del hombre cuando supuestamente lamentaba la muerte de Diggory.
—Te estaré muy agradecido, Severus —caminó nuevamente a la salida, pero se detuvo —Debo informarte que Harry no esta en el castillo.
— ¿Disculpe? —le dijo, fingiendo ignorancia.
—Se ha ido con Sirius, a la cede de la orden, a Grimmauld Place.
No dijo nada mas, simplemente se fue.
Severus miró la puerta extrañado.
¿Qué es lo que pretendía Dumbledore a decirle eso?
Sabía perfectamente que ahora iría con Voldemort.
¿Por qué le daría la dirección de la cede con tanta naturalidad?
¿Pretendía acaso que Voldemort se enterara de donde se encontraba Potter?
—Severus.
El profesor se volteo cuando escuchó que lo llamaban. Encontrándose con la cara de Lucius en la chimenea.
Está en mi mansión… quiere verte.
Severus simplemente tomó una capa que estaba en el perchero junto a la puerta y se dirigió a la chimenea colgándosela en los hombros, mientras tomaba un puñado de polvos flu.
— ¡Mansión Malfoy! —Gritó al tiempo en que el fuego verde lo rodeaba.
Era momento de hablar con el Lord.
Continuará…
N/A: Bien, como verán, el viejo actúa cada vez más raro y las cosas no mejoraran en un tiempo.
Un beso
Majo
