Y llegó el final...

Me encantó haberles traído este regalo para Navidad, yo espero que les haya gustado y que lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo. Los quiero a todos y nada más me resta desearles: ¡Feliz Navidad!


-Capítulo Siete-

"El Regalo de la Navidad"

Al día siguiente Liliane se levantó temprano y salió a caminar por los terrenos, de pasada visitó a Hagrid, que estaba en la puerta de su casa pelando vaya uno a saber qué cosa.

¡Buen día Hagrid!- saludó una simpática pelirroja con mirada nostálgica.

Hola Lily ¿cómo estás?- le preguntó el guardabosques.

Bien…-

Mmm… no te noto muy convencida y ha decir verdad Lily Evans tus ojos se ven algo tristes, has estado llorando ¿verdad?- insistió Hagrid, pues conocía a esa pelirroja lo suficiente para saber que no estaba pasando por su mejor momento. Lily se dejó caer rendida a su lado y entonces entraron a la cabaña se sentaron y Hagrid preparó té para los dos. La convidó con unas galletas horneadas por él mismo, que Lily aceptó fingiendo encanto por las mismas, pues el guardabosques no era muy bueno con la cocina, pero si tenía un gran corazón por lo que nadie se atrevía a rechazarlo.

Verás Hagrid es que… Potter me invitó a tomar algo a Las Tres Escobas y quedamos en encontrarnos ayer ahí a las cuatro.- comenzó a contarle, pero una vez más empezó a lagrimear. Cuando terminó de contarle todo lo que había sucedido, desde su encuentro desgraciado hasta lo que había escuchado que decía James a sus amigos, Hagrid le contestó mientras le secaba las lágrimas.

Mira Lily, siempre supe que James esta loco por ti. Desde que empezaron el colegio no para de hablarme de ti. ¡ja! Recuerdo que el primer día me contó que había conocido a una nena en el tren que parecía un angelito, con un cabello color fuego, ojos como esmeraldas y unas pequitas graciosas en las mejillas, que se llamaba Lily y que era una excelente bruja, hija de muggles. Me confesó muy decidido: "Me casaré con ella y tendremos hijos, seremos los más felices del mundo". – Lily no pudo evitar sonreír.

Pero entonces… ¿tú crees en lo que le dijo a los chicos?- Liliane siempre había confiado en Hagrid, siempre le había dicho la verdad, así que su palabra era "Santa" según las palabras de la propia pelirroja.

Palabra por palabra, James jamás te mintió Lily. Desde el primer día que se animó a hablarte, con mucho pudor por cierto, te ha dicho toda la verdad desde el corazón.

La visita al guardabosques terminó y el día continuó bastante triste para James, que no había querido salir de su cuarto, y para Lily que se había alojado en la torre de Astronomía y de allí no quería salir. Las palabras de Hagrid fueron como una luz de alarma para ella¿estaba perdiendo acaso a la única persona que la había amado desde que la conoció?

La noche llegó rápidamente y allí estaba la cena de Navidad lista para ellos. Lily fue, a la fuerza pero fue y al igual James debió ir. Aunque estaba terriblemente triste, y se notaba que no había pasado un buen día.

Cenaron entre aplausos y sorpresas como unos cohetes mágicos que tirabas y salían mensajes que mostraban que era lo que sentías en ese momento. Sirius tiró de uno y los fuegos artificiales escribieron en el aire "Lara es mía idiota no la mires", y todos rieron ante eso, pues es que un Hufflepaf la estaba mirando muy babosamente. A Remus le escribió en el aire: "Emily te amo". Las chicas morían de la risa y entonces comenzaron a apurar a James para que hiciera lo mismo, Liliane bajó rápidamente la mirada, saber que pasaba en el corazón del Merodeador era muy importante para ella, y tal vez su mayor deseo. Pero el miedo era más grande, así que se debatía entre mirar o no mirar. Por su parte Cornamenta se negaba rotundamente a hacerlo, no estaba preparado para mostrar sus sentimientos ante todo Hogwarts.

James es tu oportunidad, pues los cohetes nunca mienten y ella lo sabe muy bien.- lo aconsejó Sirius al oído. Misión cumplida, El merodeador tomó un cohete y tiró de él, rápidamente todo el mundo miró las luces doradas para ver qué escribían, incluso Lily. "Amo a Lily Evans y me duele saber que la lastimé por culpa de una tonta".

Liliane Evans sí que se quedó helada esa vez. Los cohetes nunca mentían, eso quería decir, que todo este tiempo cada palabra de James había sido legítima, tal como le había dicho Hagrid. Pero algo interrumpió sus pensamientos, Dumbledor estaba hablando.

Queridos alumnos, la cena Navideña ha llegado a su fin, y como ya son más de las doce de la noche ya pueden ir a sus respectivas Salas y abrir los regalos que se encuentran debajo del árbol de Navidad.- Todos se fueron rápidamente, sobre todo Lara que amaba abrir regalos. En Gryffindor solo estaban ellos, entonces podría abrir sus regalos más rápido.

Llegaron a la Sala y comenzaron a abrir sus paquetes. Sirius quedó encantado con su nuevo Bate y llenó de besos a su novia. Él le había regalado un hermoso brazalete forjado por duendes, muy delicado y precioso. Cada cual estaba feliz con sus regalos, parecían nenes de siete años más que jóvenes casi adultos.

Pero ni James ni Lily habían ido a ver sus presentes, se habían encerrado en cambio, en su habitación, derrotados por su tristeza.

James, ven a ver que te han regalado.- le dijo Remus.

Ya déjame Lunático no estoy de ánimo.- le contestó con la cabeza debajo de la almohada. Pero entonces Sirius entró y le dijo:

¿No quieres ir?-

No.- le contestó el moreno.

Pues entonces yo te llevo.- contraatacó Canuto y lo cargó en brazos.

¡Ya¿Sirius te has vuelto loco¡suéltame! – gritaba James. Entonces Lily salió de su cuarto también. No dejaría pasar esa ocasión, estaba comprobado, James no mentía.

¡Abre tus regalos o te agarro de nuevo!- ordenó Sirius y todos rieron a carcajadas.

También tienes un regalo mío James, no es mucho pero creo que puede alegrarte un poco.- le dijo la pelirroja y al moreno le volvió el alma al cuerpo, pero se le voló la cabeza, pues Lily le estaba sonriendo tímidamente.

¿Cuál es?- le preguntó.

El de paquete rojo y dorado.- le contestó Liliane.

Uhhh ¿el más grande?- le dijo James, y Lils rió. Desenvolvió el paquete y…

Waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaw ¡es la nueva Nimbus! Se usará en el mundial ¡es fabulosa! Gracias Lily Gracias Lily Gracias Lily Gracias Lily Gracias Lily- repetía James una vez más saltándole al lado feliz por su regalo, pero más feliz porque parecía que todo se iba a solucionar. Lily reía a carcajadas.

Ya James cálmate.- le dijo entre risas. – que no es la gran cosa.

Que sí es la GRAN COSA.- le contestó.- abre mi regalo Lils, es ese pequeñito de al lado del de paquete violeta. Liliane fue ansiosa para ver qué era. Tomó el paquete, lo abrió, y entonces…

James esto es… precioso pero…- Lily se había quedado casi sin habla porque el presente era encantador.

Pero nada Lily, ese anillo era de mi mamá, viene pasando de generación en generación. Primero lo tuvo mi abuela de parte de papá, luego mi mamá, y si te quieres casar conmigo… te toca a ti.- le dijo James. Un Gran silencio se esparció en a Sala. Lily miraba el anillo de oro blanco con el diamante blanco que brillaba en la cajita de cristal, y no decía nada, pero entonces subió la mirada hasta llegar justo a los ojos almendrados de James.

¿Me perdonas entonces?- se disculpó tímidamente y entre lágrimas comenzó a hablar cada vez más rápido:- porque es que verás sí que te quiero pero tú siempre has jugado con las chicas y bueno, no quería ser una más del montón y justo cuando empezaba a convencerme de que no mentías esa rubia tarada va y te besa ¿y yo que iba a saber que no era culpa tuya? Y bueno pues después ya no quería ni verte porque de verdad que me dolió y…- James sonrió y se acercó más y más y más hasta que… bueno¿es obvio no? La besó muy suave y dulcemente tomándola por la cintura y colocándose los brazos de ella en el cuello. Todos aplaudieron a la reciente parejita y ambos estaban felices de la vida, no querían separarse pero debido a la falta de oxígeno no les quedó más opción.

¿Me permite su mano señorita?- preguntó James haciéndola reír. Le colocó el anillo y extrañamente el diamante brilló más todavía.

Festejaron todos juntos la unión y James y Lily no se separaron ni un momento. Beso tras beso se fueron curando viejas y no tan viejas heridas. Sí, ellos sí tendrían un final feliz.

Finalmente pudieron descubrir que la verdad era más fuerte y que siempre salía a la luz. Que el amor es el secreto de la Navidad, que la hace únicamente mágica y especial. Y que la amistad y la unión con los seres queridos son fundamentales para una felicidad plena.

¡¡¡Feliz Navidad a Todos!!!

Fin

24/12/07

Annie!


Muchas Gracias por estar siempre...

Annie!