Espero que todas se encuentren muy bien! De verdad lamento mucho el enorme retraso pero Diciembre y Enero han sido unos meses muy difíciles para mí en muchos sentidos, prácticamente todo Diciembre estuve enferma y hasta al hospital fui a dar 2 días =(, fiestas? ni las celebré pero bueno ya finalmente veo mejor las cosas afortunadamente y he recuperado fuerzas y sueño (porque duré semanas durmiendo un par de horas nada más), me fue muy difícil avanzar la historia en ese estado y en Enero he tenido tanta carga de trabajo que no me creerán que lo único que le he podido dedicar por día al fic han sido 20 minutos máximo, de verdad una disculpa. Y ahora sí si nada se interpone compensaré con el siguiente capítulo muy pronto.
Muchas gracias.
ETERNO AZUL: REGRESO DE UN VIAJE DISTANTE
CAPITULO V. DONDE EL BOSQUE Y EL CIELO SE UNEN
El fuerte viento revolvió sus dorados cabellos sin tregua, en aquel verde páramo no había nada ni existía nadie más que él, era un mundo de apabullante soledad donde su única posesión era aquel pequeño mundo que llevaba entre sus manos: sus recuerdos.
- He protegido este mundo por mucho tiempo para lograr que permanezca inalterable ante el implacable pasar del tiempo, es hora de regresar… - Habló mientras volteaba a ver el cielo de la tarde pintado de un azul intenso como sus propios ojos y de naranja como el fuego que se mezclaban entre las nubes.
Sin embargo la puerta al fondo de ese páramo aún permanecía cerrada.
- Cuál de mis dos yo desaparecerá cuando abandone este mundo? – Se preguntó preocupado y después vio al mundo de sus recuerdos que llevaba entre sus manos, eran los recuerdos que tenía con ella – Pero…esta conciencia es la que he protegido y es la que quiero que sobreviva!
De pronto sintió que una fuerza incontrolable lo comenzaba a halar hacia la puerta que se abría, la luz blanca y poderosa que de ella brotó cegó sus ojos hasta que no pudo ver nada más que el enorme destello blanco.
Escuchaba murmullos que provenían por todas partes y abrió sus ojos un poco y lentamente, la luz blanca que estaba en el techo justo debajo suyo le molestó sobremanera, llevó una mano sobre sus ojos para protegerse de la luz y poco a poco su vista comenzó a tornarse más nítida con el transcurrir de los segundos mientras que tomaba conciencia de dónde estaba.
Vio un rostro que se acercó al suyo, demasiado próximo, tenía el cabello rubio lleno de rizos, unos ojos verdes que lo veían con mucha preocupación y su rostro blanco estaba lleno de pecas.
Por fin te vuelvo a ver! Habló una voz en su mente.
- Candy…. – Habló en voz baja y con su voz ronca.
- Anthony! – Posó sus manos sobre las de él.
- Candy….
Se detuvo y llevó una mano a su cabeza.
Por qué estoy con Candy? Qué ocurrió?
Entre más intentaba recordar aquello que quería decirle, su mente parecía olvidarlo cada vez más jugando cruelmente con él.
Candy notó la confusión en su rostro.
- Estamos en el hospital… - Dijo dulcemente.
- El hospital!?
Intentó levantarse súbitamente pero ella lo detuvo.
- No debes moverte tan rápidamente o podrías marearte, Anthony, te sientes bien?
Anthony aún seguía aturdido así que sólo atinó a asentir con la cabeza.
- Iré a llamar al médico, no tardaré! – Le dijo con una sonrisa en su rostro aunque la tribulación interna fuera muy grande con el susto que le había dado, no era normal… no era normal perder el conocimiento de esa manera!
Minutos después se acercó el doctor Flannagan.
- Cómo se siente?
- Estoy bien, gracias….
- Sabe en dónde se encuentra? – Preguntó mientras revisaba sus signos.
- En el hospital de Chicago cierto?
- Tiene buena orientación, eso es bueno
- Aunque no sé cómo llegué a aquí….
- Agradézcaselo a la señorita Candice, movió cielo mar y tierra para traerlo aquí y que lo revisáramos de inmediato.
Anthony volteó a verla y ella se sonrojó.
- Te lo agradezco mucho… Candy… - Le sonrió con dulzura dejando arrebolada a la rubia.
- Dígame joven Andley, ha tenido estos episodios antes?
Anthony suspiró, podía mentir? No, no podía, simplemente que en Escocia lo había mantenido en secreto a Liam.
- Sucede en ocasiones… - Respondió incómodo.
- Anthony! Cuándo te ha ocurrido?...
- Tranquilícese señorita White, es enfermera recuérdelo.
Candy se tomó de las dos manos avergonzada.
- Lo siento doctor Flanagan….
- Ha sufrido algún tipo de accidente donde haya golpeado fuertemente su cabeza? O acaso sufre de migraña?
Anthony hizo memoria, sabía que había despertado en un hospital hace años atrás y le habían explicado algo de ello aunque no claramente.
- Lo único que sé es que hace mucho tiempo tuve un accidente aunque no me revelaron las circunstancias…
Fue en ese momento en el que Candy palideció mortalmente y lo interrumpió.
- Un momento!
Él volteó a verla.
- Anthony…acaso no lo sabes? Cómo es eso posible?
- Qué ocurre Candy?
- Tú…tú caíste de un caballo y después de eso no supe más de ti!
El joven quedó boquiabierto.
- NO SABIAS ESO?! – Se acercó Candy desesperada habiéndose olvidado ya del médico – Anthony! No lo recuerdas!? Nosotros…
Anthony bajó su mirada observando obsesivamente sus propias manos sobre la sábana blanca, no le quedaba más remedio que decirlo.
- ANTHONY! – Le exigió respuesta.
El médico notó de inmediato que había algo más ahí entre ellos, algo sumamente delicado y decidió salirse por unos momentos.
- No lo sabía Candy.
Ella quedó petrificada.
- Pero… por qué…..?
- Ni la niebla más espesa que haya visto en Escocia se compararía jamás con la bruma que me ha impedido recordar algo de lo que fui…. – Dijo con tristeza.
- A qué te…refieres? – Lo vio confundida.
- Derivado de aquel golpe que me cuentan tuve hace años… - No entendía bien por qué le estaba contando sobre esto a ella cuando había decidido dejar eso atrás – Desperté en un hospital sin mis memorias.
- Amnesia…
Terminando de armar el rompecabezas sobre Anthony y su repentina aparición sintió que por fin lo entendía todo, claro! Todo encajaba tan perfectamente que por fin había hallado la respuesta a sus tantas preguntas sobre él.
Su indiferencia inicial hacia ella, su distanciamiento con Archie, su rostro que siempre develaba una sombra ausente, melancólica y distante a la que no había podido penetrar.
Finalmente, todo tenía sentido.
- Anthony…. – Quiso acercarse más a él pero fue interrumpida.
- Lamento interrumpirlos pero debo continuar con mi revisión.
Ambos rubios se ruborizaron aunque de inmediato se olvidó Candy de ello, podía ser posible algo así? Todo era tan surrealista, tenía que hacer algo! Si por Albert lo había hecho siendo su gran amigo y a quien quería como a un hermano entonces por Anthony…. Por el Anthony que ella quería tanto como….
- Si sufrió ese golpe es posible que haya dejado secuelas además de la amnesia… - Comentó el médico.
- Qué quiere decir? – Preguntó pronto Candy.
- Realizaremos unos estudios, es preciso conocer la causa de estas repentinas pérdidas de la conciencia, señorita Candy veo que usted conoce al joven, padecía de esto antes?
- Nunca doctor – Dijo con seguridad cosa que llamó la atención del joven rubio.
Finalmente los estudios fueron realizados, siempre presente en cada uno de ellos la joven rubia, no sólo la preocupación por el amable joven la había puesto por demás nerviosa sino el íntimo acercamiento al ayudarle durante el proceso, y es que tocar y descubrir más de él era más de lo que sus nervios podían soportar, ya no eran unos niños por Dios!
- Por favor quítese la camisa.
- Eh?
El ruido de un frasco que movía en el pequeño estante hizo un estridente sonido y voltearon a verla.
- Lo…lo siento mucho – Dijo sonrojada, cuando escuchó al doctor pedirle a Anthony eso su mano torpe dejó caer el frasco que movía en ese momento.
- Revisaremos su corazón, por eso necesito que lo haga.
- Entiendo – Acto seguido hizo lo que le pedía el doctor.
- Señorita White por favor revise que el paciente no se mueva en lo que revisamos su corazón.
- Sí….
Candy volteó a verlo y Anthony se topó con su mirada y de inmediato ambos voltearon a distintos lugares ligeramente sonrojados.
Eres enfermera Candy qué te ocurre?! Se reprochaba a sí misma, volteaba a verlo de reojo de vez en cuando y siempre lo vio tranquilo y escuchando atentamente a las indicaciones del médico, al menos eso es lo que ella veía pero la realidad era que el apuesto muchacho no lo pasaba muy distinto que ella al sentirla cerca suyo.
Después de un par de horas más ambos salieron del hospital caminando en silencio.
- Lamento haberte causado semejante problema Candy – Volteó a verla rompiendo el silencio.
- Descuida – Sonrió felizmente ahora que lo comprendía todo, estaba feliz porque sabía que Anthony no la había abandonado, no le había mentido, no la había traicionado, no la había dejado de amar por voluntad propia, esto último le dolió al recordar a Grace… no había nada que reclamar, nada – Hace un sol maravilloso hoy!
Sus ojos verdes reflejaron lágrimas tan cristalinas como su corazón.
Anthony volteó a ver el cielo.
- Es verdad… - También sonrió.
- Anthony… – Su rostro de pronto se puso serio.
- Si Candy?
- Me dijiste que habías decidido dejar el pasado atrás pero, dudo que Liam haya podido decirte todo lo que Archie o yo sabemos sobre ti…
- Candy…
- Por favor dame la oportunidad de hablarte sobre ti! De todo lo que sé de Anthony!
Anthony llegó una hora después a la mansión, se sentía cansado, realmente esa jaqueca y todos los estudios lo habían dejado agotado así que subió directo las escaleras para ir a descansar a su habitación, darse un baño y meditar en las palabras de Candy.
- Anthony!
- Grace… - La encontró a mitad de las escaleras.
- Prometiste que iríamos de paseo para mostrarme Chicago! Hoy hace una tarde preciosa!
- Lo siento Grace, perdóname en verdad pero ahora no es un buen momento…
- Eh? Por qué lo dices mi amor? Te encuentras bien? Te ves pálido!
- Estoy bien gracias – Le sonrió un poco dejando asombradísima a la joven de cabellos platinados.
- Pero…
- Iremos mañana de acuerdo? – Se sintió mal, después de todo ella había hecho ese viaje solamente para verlo, además de que siempre había tenido la idea de ayudarla a que dejara de pensar en otro asunto aún más oscuro de su pasado.
- Mañana? – Levantó sus cejas resaltando sus bonitos ojos ámbar – Anthony, mañana nos reuniremos con personas que vienen de Washington, debemos preparar el terreno para que América reconozca a Escocia como país independiente.
- Podríamos hacer una excepción no lo crees? No hemos podido pasar tiempo juntos Grace…
Grace giró su rostro hacia la ventana, qué le ocurría a Anthony? Él jamás pero absolutamente jamás desertaba u olvidaba una reunión sobre el asunto que más les importaba a ambos. Imposible hacer lo que él decía, ella debía ayudarlo a lograr su objetivo y con eso ella lograría lo que tanto desde niña había querido hacer: venganza.
- El sol de América no me sienta muy bien mi amor – Le sonrió dulcemente – Será mejor que vayamos a esa reunión y...
Grace sintió que el rubio sujetaba una de sus manos interrumpiendo lo que decía y a la vez acercaba su rostro al suyo como si la fuera a besar.
- Grace, prometí que lograría algo bueno para Escocia y lo haré – Le habló con firmeza pero después suavizó la expresión de su rostro – Ahora, serías capaz de olvidar ese asunto por un momento y ver las cosas que tienes en este momento?
Un profundo silencio se hizo entre ambos.
Lo único que sintió la joven de aspecto angelical fue su corazón palpitar fuertemente ante la proximidad del apuesto varón y un discreto sonrojo se apoderó de sus mejillas.
Oliver quien pasaba en ese momento por el salón vio la escena sintiendo como si sus pies pesaran más que el plomo impidiéndole huir para no ver más lo que tanto daño le hacía, más que por su amigo, por ella…de quien alcanzó a percatarse del sonrojo provocado por ese encuentro.
Bajó su mirada dolida y en cuanto pudo se alejó rápidamente de ahí.
Por unos instantes el corazón de la chica de cabellos largos que llegaban hasta su cintura sintió una calidez que hace mucho no sentía y estuvo a punto de sucumbir ante las palabras de Anthony: Olvidar el pasado y disfrutar la vida.
Estuvo a punto de tomar la mano de Anthony pero los recuerdos la detuvieron.
~~~FLASHBACK~~~
- Te amo Grace….
Ella terminó de abrir sus ojos después del beso que el pelirrojo le había dado en su propia habitación.
- Oliver….. – Lo abrazó y bajó su mirada.
Después vino el llanto.
- No puedo ni quiero estar contigo!
- Afortunada mi situación cierto mi pequeña egoísta? Juré fidelidad a Anthony mi mejor amigo y amo con locura a la chica que ha puesto sus ojos en él.
- Un Campbell no puede mezclarse jamás con un Rainsworth, por qué eres tan obstinado!
Otro recuerdo llegó a sus pensamientos:
- Buena chica Grace – La figura bajo las sombras puso su mano cariñosamente sobre la cabeza de la niña – Tú me ayudarás y prometo que volveré contigo algún día. Acaso no es eso lo que más quieres Grace? Que vuelva a tu lado?
La niña sonrió esperanzada y abrazó a la alta figura con el más grande cariño, la figura acariciaba sus cabellos dorados que caían hasta el suelo y sin que ella lo viera sonreía satisfecho de haber logrado su objetivo con ella. La manipulación.
~~~FLASHBACK~~~
- N-NO! – Elevó un poco su voz corrigiéndose a sí misma en al segundo siguiente – Lo siento mucho Anthony pero no puedo pasar de largo una reunión tan vital para nuestra meta.
Anthony la vio directo a los ojos pensando en sus palabras.
- Nuestra meta… - Suspiró mientras decía esto, ahora esta palabra le parecía cada vez más lejana, comenzó a alejarse poco a poco de ella – Algunas veces pienso Grace que mi encuentro contigo y con Oliver fue por demás premeditado.
- Eh?
- Olvídalo – Colocó una mano en su bolsillo y vio las rosas a través del ventanal en las escaleras – Espero que mañana haya un sol maravilloso.
Sonrió recordando las palabras de Candy.
Se disculpó y se retiró a su habitación dejando a la delicada joven muy perturbada.
No, él no puede sospechar nada cierto? Yo sabía de su existencia desde el primer día que llevó inválido a Escocia pero me presenté ante él mucho tiempo después….
Recordó los ojos de Anthony , sintió que se ruborizaba otra vez y su mirada se tornó incrédula y temblorosa mientras llevaba una mano hasta sus labios. Realmente… lo amo…
Abrió sus ojos encontrando la habitación en penumbras salvo la leve iluminación que traspasaba por la ventana, qué hora era? Ni él lo sabía pero al menos había descansado lo suficiente y ya no tenía dolor de cabeza, lo primero que sus ojos vieron lo hicieron despertarse en un santiamén: una figura pelirroja de ojos igualmente rojizos lo observaba justo arriba de su propio rostro con una sonrisa de oreja a oreja.
- Oliver! Qué estás haciendo aquí?! – Se levantó de inmediato.
- Grace siempre ha dicho que debes verte adorable durmiendo así que vine a comprobar si eso era cierto, vaya decepción! Ahora que se lo cuente se pondrá triste – Dijo con fingido pesar.
- Ahórrate tus excusas – Suspiró largamente – Y bien, a qué has venido?
Se levantó de la cama a tomar un vaso con agua.
- A traerte noticias interesantes de Chicago – Le enseñó un boleto que traía en su mano.
- De qué hablas? – Siguió bebiendo sin darle mayor importancia.
- Es una invitación de Candy al lago Michigan, sólo tu… y ella…. – Esto último lo dijo lentamente y observó a su amigo con ojos pícaros.
Anthony se ahogó con el agua que bebía y comenzó a toser.
- Qué has dicho? De Candy?!
- Jajajajaja ahora sí te interesa el tema eh?
- Deja de pensar tonterías, qué es lo que te ha dicho?
- Que mañana es el día perfecto para hablar sobre lo que habían prometido.
Anthony caminó hacia la ventana y sonrió, vaya que era una chica con mucho empeño, apenas hace unas horas él le había prometido pensarlo y ahora ella había decidido que mañana le contaría sobre su pasado!
- Jajajaja – Comenzó a reír de la nada dejando por demás sorprendido a Oliver.
- Qué es lo gracioso?
- Eso, es un secreto – Le sonrió con satisfacción mientras cerraba sus ojos.
Oliver se acercó con mirada de cachorro.
- Anthony… - Hipó - Serías capaz de cambiarme por Candy? No me abandonarás cierto?! – Casi lloró.
- Deja de bromear!
- Jajajajajaja
Anthony volteó de lado y sonrió ligeramente, sin la alegre y bulliciosa presencia de su amigo sus días en Escocia hubieran sido mucho más oscuros y tristes.
- Aunque como un Rainsworth debo prohibirte tu viaje de mañana.
- Y eso por qué? – Levantó una ceja divertido.
- Es mi deber recordarte que mañana se reunirán con senadores que viajan de Washington exclusivamente para reconocerte como legítimo heredero de Escocia – Cerró los ojos Oliver.
El joven de ojos azules cerró los ojos unos segundos.
- Dije que lo haría a mi modo, confío en Liam y desde luego en ti para eso.
- Quéeee? No pretenderás que vaya a esa aburrida reunión!
- Descuida, ya les adelanté bastante de la negociación con esas personas – Sonrió misterioso.
- A qué te refieres?
Anthony divertido no respondió para exasperación ahora de Oliver, en fin, no había más que hacer, ya vería cómo reaccionaba Grace.
Apenas salía el sol cuando el joven de cabellos dorados salía por la entrada principal de la mansión, había deslizado una nota en la habitación de Grace, después de todo necesitaba explicarle todo sobre su memoria y su pasado y las personas que podían ayudarlo.
Luego de un rato manejando finalmente llegó al punto acordado a través del mensaje dado a Oliver.
Vaya, realmente había llegado demasiado temprano, había muy poca gente en la ciudad aún, siempre había sido una persona muy puntual, no por obligación o porque lo rigiera la etiqueta, sino que él siempre había respetado el tiempo de los demás.
Esta vez había dejado la corbata y se había vestido para la ocasión, un paseo por el lago. Una sencilla camisa blanca doblada hasta sus codos, un suéter ligero sobre su espalda de color azul y su pantalón beige, realmente el atuendo lo hacían ver aún más alto de lo que era y su figura llamaba mucho la atención.
Caminó un poco respirando el aroma del rocío que desprendían los árboles a esas horas y como hace mucho no le sucedía, se sintió en paz. Tal vez, se aventuró a creer, lo mejor para él había sido regresar a América, sentía que los días sin sol quedaban poco a poco atrás y si todo resultaba como su intuición se lo decía, podría volver a confiar.
Confiar… confiar y vivir junto a los suyos.
No en la soledad en la que vive un jerarca….
En ese momento recordó las palabras de Liam.
- Acaso olvidaste que ser el jerarca significa vivir en soledad?
- Entiendo perfectamente que como líder de una familia que está involucrada en política, en finanzas y en prácticamente todos los ámbitos que rigen a la sociedad debo de sospechar y siempre buscar la verdadera intención de quienes se acercaran a mí pero de eso a no confiar en los míos…
- Ese es tu destino hijo – Lo interrumpió – Pero tu sacrificio será recordado para siempre, sólo alguien que esté dispuesto a aceptar esa soledad podrá acompañarte en este intrincado camino lleno de traiciones e intrigas. No querrás exponer a nadie más a esto.
- Exponer?
- Crees que el asesinato contra el archiduque de Austria fue de un simple atentado de un nacionalista que actuó solo? Muchos hay que se aprovecharon de ello para comenzar la guerra, mientras haya ganancias en una guerra éstas nunca terminarán. Lo mismo pasa con las familias poderosas.
Frunció su ceño, por qué recordaba esas palabras de Liam ahora? Vivir en soledad y desconfiar de todos, sí, así era como lo habían preparado para tomar el patriarcado y por eso no había entablado más amistad que con Oliver y Grace, cuyas familias y ellos mismos estaban más que implicados en lo que se planeaba hacer.
Pero de eso a exponer a alguien más a lo mismo….A alguien más…
La imagen de la preciosa joven de ojos verdes vino a su mente y sacudió su rostro.
- Anthony! Anthony! – Oyó que alguien gritaba alegremente su nombre.
- Candy… - Volteó a verla y quedó embobado con la dulce chica que corría hacia él y lo saludaba feliz, una recepción definitivamente muy distinta a la de Grace.
- Anthony! – Llegó corriendo – Ocurre algo?
- No… nada Candy.
Si como jefe de familia puedo protegerla desde lejos… lo haré.
- Sabía que vendrías! – Le sonrió.
- Cómo supiste que vendría? – Preguntó desconcertado.
Ella sonrió más ampliamente.
- Porque… eres Anthony.
Cosa que dejó aún más que intrigado al joven.
- Muy bien, ahora… - Entrecerró sus ojos buscando algo en la calle.
- Qué ocurre Candy?
- Ahí viene uno! Eeeeh! Deténgase por favor! – Gritó a todo pulmón.
Anthony sólo la observaba asombrado.
El carruaje llegó donde ellos y ambos subieron.
Poco a poco el asfalto y los edificios grises de concreto de la ciudad fueron desapareciendo para dar paso a un paisaje cada vez más verde y realmente encantador. Anthony observaba por la ventana maravillado y Candy sonreía satisfecha.
- Es aquí cierto?! – Preguntó entusiasmado el bello joven al descubrir cerca de la carretera el lago más azul y extenso que hubiera visto.
- Este es el lago Michigan Anthony – Volteó a verlo y después regresó su vista al paisaje azul – Muchas veces frente a este lago pensé en ti.
- Candy…
- Bajaremos aquí!
Minutos después de una pequeña disputa sobre quién pagaría ese viaje en donde Candy insistió en que ella lo había invitado y que por ello debía pagar finalmente el rubio logró convencerla y pagó al chofer.
Caminaron un rato en silencio disfrutando de la preciosa vista de verano, a lo lejos observaron botes blancos que brillaban aún más con la luz del sol sobre el prístino azul del lago, las aves volaban sobre él y el muelle se encontraba en un de las orillas pero ellos decidieron caminar por un lugar más apartado para poder hablar.
Entre más recorrían el lugar Anthony se sumergía cada vez más en sus propios pensamientos, sentía que poco a poco algo cambiaba en él pero, desde cuándo? Ya no lo sabía, difíciles años había pasado y cómo era posible que todo eso en un mes se fuera esfumando con el viento? Recordó de pronto algo, hasta donde sabía todos lo habían olvidado rápidamente y eso le dolió.
- Anthony?
El joven parpadeó.
- Lo lamento, me decías Candy?
- Te parece bien si nos sentamos aquí?
- Claro…
Candy notó el cambio de ánimo en él, aún no sabía muchas cosas, esperaba con el tiempo descubrirlas.
- Ambos quedaron en silencio observando el lago. Cómo empezar? O más bien por dónde empezar?
Finalmente ella habló.
- Hay tanto que quiero decirte, tanto que no sé por dónde comenzar….
- Te parece si te ayudo?
- Eh?
- Tengo muchas preguntas – Le sonrió encantador haciendo que ella se ruborizara.
- C-claro Anthony…
- Hasta donde sé, viví en Lakewood donde…Elroy Andley me educaría para prepararme en caso de que algo ocurriera con él.
- Con él? Te refieres a Albert?
Anthony asintió.
- Es verdad, viviste en Lakewood con la tía abuela, pero no estabas sólo, después llegaron Archie y Stear a vivir contigo, cerca de ahí vivía la familia Leagan, ya los conociste, Neil y Eliza…
- Stear?... – Recordó algo – El joven que murió en la guerra cierto? Alistear?
- Cómo lo sabes?! – Se sorprendió.
- Me lo contó Liam, sucedió a los pocos días que llegamos a Chicago.
A Candy le dolió ver que Anthony no sintiera la muerte de su gran amigo como a ella…pero no era el momento de pensar en ello, debía contarle todo.
- Así es… - Dijo tristemente – Stear y tú eran grandes amigos además de primos, Archie y tú tienen la misma edad.
Grandes amigos, se quedó pensando el joven y se lamentó no poder recordarlo.
- Y tú Candy? La familia Andley te adoptó cierto? Acaso viviste…
- En Lakewood? Así es – Levantó su rostro al cielo – Yo era sirvienta en casa de los Leagan pero siempre tuve a mis tres queridos paladines que siempre me cuidaban.
- Tres paladines? – Pestañeó.
Ella sonrió con nostalgia.
- Te refieres a nosotros tres?!
- Fuimos grandes amigos los cuatro y siempre hacíamos travesuras y desafiábamos a la tía abuela… mis tres paladines hicieron todo por cuidarme y fue gracias a ellos que fui adoptada por los Andley.
Anthony abrió mucho sus ojos, Él? Él también había hecho todo eso por ella? Por qué?
- Entonces fuimos amigos?
- … sí….
Todos los momentos mágicos que había vivido a lado de Anthony volvieron a su mente, cuánto daría por vivirlos otra vez pero…
- Fuiste mi mejor amigo y…
- Y?…. – Esperó anhelante aunque no supo por qué.
- Y me dolió mucho haberte perdido Anthony…
En aquel entonces sabías que yo te amaba y yo sabía que tú me amabas a mí…pero, no tuvimos oportunidad de ser algo más que amigos….
- Sólo amigos… - Dijo él.
- Así es – Le sonrió ella dejando a un lado sus pensamientos – Buenos amigos.
Ambos quedaron en silencio otra vez, Candy no se atrevía a decirle más y él inconscientemente había esperado otra clase de respuesta, algo que le dijera que aquí en América había sido realmente amado.
Un largo silencio.
- El Anthony que soy ahora… es tan distinto al que conociste?
Él la vio directo a los ojos y ella tembló ante el escrutinio azul.
- Sé que Anthony está ahí, en tu corazón, para mí tú siempre serás Anthony! – Dijo con vehemencia.
- Candy….
El joven flexionó sus rodillas y puso sus brazos sobre ellas.
- Como consecuencia de mi amnesia supongo que dejé de ser quien era antes del accidente a caballo que me dijiste. Estando lejos de América, en Escocia y algunas veces pensaba que si aquellos que me conocieron me veían de nuevo querrían ver al Anthony que conocieron antes de perder mis recuerdos y no a mi yo actual.
- Anthony…
- Supuse que eso implicaría más sufrimiento para los que me habían conocido, pensé que no necesitaban saber quién era ahora pues no tenía un punto de partida, no sabía si había sido una persona justa o quizás todo lo contrario, qué caso tenía.
- A mí no me importaría nada de eso! Lo único que para mí importaría era saberte con vida!…Con sólo eso yo habría sido inmensamente feliz!
- Candy!
- Lo siento… - Bajó su rostro, cuánto quería abrazarlo! Pero no podía, él ya tenía a quién querer…además ella misma aún recordaba a alguien más.
- Aunque no recuerdo nada sobre mí algunas veces regresan algunas emociones conocidas, como una especie de añoranza, como si estuviera a punto de recordar algo pero cuando trato de seguir esos sentimientos todo desaparece, puede ser algo muy frustrante.
- Estuviste muy solo cierto?
Anthony no respondió.
- Eres feliz como eres ahora Anthony?
- No lo sé, sólo conozco a la persona que ahora soy, entiendo que quienes me conocieron quisieran que volviera a ser el de antes y en verdad a veces quisiera volver a serlo, pero si llegara a recordar el pasado me pregunto si mi yo del pasado y mi yo actual convivirían armoniosamente, el Anthony del pasado desapareció y quizás eso sea para siempre.
- Ya veo…
Luego de un rato continuó.
- Qué tal que el Anthony que conocí viva en alguna parte de tu mente y te haya guiado hasta aquí?
- Puede ser – Le regresó la sonrisa – Y si es así entonces dime por qué el Anthony del pasado me ha traído aquí a este lugar junto a ti?
- Eh…
Anthony acercó su rostro al de la joven pecosa y ella se ruborizó furiosamente mientras ambos se observaban con detenimiento.
Ahora que lo veía más de cerca se dio cuenta de lo mucho que él había crecido, conservaba sus ojos azules aún grandes y brillantes pero tenía su presencia tal fuerza que no podía evitar sentirse perdidamente atraída hacia él.
La mano que tenía en su regazo comenzó a temblar ante el acercamiento del muchacho.
Ah! Las malas jugadas del destino: el estómago de la ojiverde hizo acto de presencia anunciando que tenía hambre rompiendo el encanto de esa pregunta.
- Lo…lo siento Anthony! – Se puso como tomate
- Jajajajajajaja
- An...! – Iba a reprocharle mientras protestaba pero quedó embelesada al escuchar su abierta y franca sonrisa de siempre. Se quedó en silencio observándolo mientras reía.
Para mí es más que suficiente con verte sonreír como antes…si de toda esta charla ha servido para verte sonreír así no necesito más, aunque no me recuerdes….
Oye, sólo un poco más
¿Me podrías escuchar sólo un poco más?
Oye, sólo un poco más
Podría ser egoísta contigo sólo un poco más?
Sus ojos se llenaron de lágrimas.
Podemos quedarnos aquí para siempre Anthony?
Anthony dejó de reír al volver a ver a la muchacha y ver su expresión de embelesamiento por él cayendo en el mismo estado que ella.
Qué es este sentimiento?
Su mano varonil se movió un poco como si quisiera tomar la mano blanca de ella.
Sus ojos azules se abrieron brillantes….
La palabra que se quiere formar en mi boca es….
Se siente que se desvanecerá el momento cuando lo tuve justo en mis manos
¿Me darías unas cuántas palabras?
Te amo, te amo
Hasta el fin del mundo
Qué es lo que siento por Anthony? Sólo hay algo que de mi corazón brota por él y eso es….
No! Es tonto pensar en eso, han pasado más de seis años! No puede ser….no puede ser….no seas tonta Candy!
Sólo lo intentas y ríes y dices que soy tonto
Te amo, es difícil para mí decir esas palabras
Quiero amarte con todo mi corazón
Esa es la razón por la cual estoy rezando al cielo
No, en qué rayos estoy pensando? Se dijo a sí mismo frustrado.
Ella ya tiene a quien querer….
Pero el sentimiento que ahora a su lado he recordado es….
Oye, aún quiero entender
Aún hay muchas cosas que no podría comprender
Por eso mientras estos dos cuerpos
Que nunca podrán volverse uno
Me aferraré a ello con toda mi fuerza
Con sólo tu presencia,
El mundo evolucionará
El monótono escenario incluso estallará
En una fuente de colores
Sólo quiero que seas feliz Anthony…es lo único que me importa, aunque sea con alguien más…
Dije que traería de vuelta al Anthony de siempre…
Lo dije porque somos amigos verdad?
Sí…. porque eso hacen los amigos!
Antes de que nos demos cuenta,
Nuestras manos separadas se tomarán mientras caminamos de lado a lado
Estaré amando de la forma correcta?
Pregunto esto a los cielos
Si tan sólo pudiera recordarte Candy pero, qué tan cercanos fueron nuestros caminos antes?
Si pudiera definir la emoción que ahora me invade, esta emoción que me habla sobre ella….
No importa, con sólo tener recuerdos cálidos podría vivir feliz, me conformo con un solo recuerdo de ella y sería feliz en mi soledad….
Incluso cuando llegue el día
En que nuestros caminos se separen,
Si tengo recuerdos de ti, estaré bien
Porque llegará el día que entienda
El significado de nuestra partida
De esta manera, hago esta promesa al mañana
Nunca sentí esto antes, la palabra que define esto que mi corazón recuerda ahora es decirle a Candy que…
Anthony…. Si tan sólo pudiera volver el tiempo atrás y decirte lo que siempre quise….
Te amo, te amo, hasta el fin del mundo
Sólo lo intentas y ríes y dices que soy tonto
Te amo, es difícil para mí
Decir esas palabras
Quiero amarte con todo mi corazón
Esa es la razón por la cual estoy rezando al cielo
(Canción: Aishiteru – Intérprete: Kourin – Anime: Natsume Yuujinchou)
Ella bajó la vista sorprendida y confundida por sus propios pensamientos y él estando a un paso de abrazarla su mano se detuvo a escasos centímetros de ella.
Unos niños pasaron corriendo jugando con una pelota riendo y gritando como solo ellos saben hacerlo haciendo que ambos sonrieran.
- Quieres que continuemos con el paseo Candy? – Se levantó Anthony y le extendió la mano.
- Eh?... sí! – Tomó la mano del joven mientras le sonreía.
Después de comer el almuerzo donde el joven constató lo mucho que le gustaban las cosas dulces a ella decidieron caminar un poco más antes de regresar a Chicago.
- Anthony! – Le gritó cuando se adelantó corriendo por una pequeña colina y había descubierto un claro.
Él llegó con ella y ambos exclamaron ante el singular paisaje.
Una gran cantidad de mariposas volaban sobre las flores blancas y amarillas, al fondo se veían los ciervos alimentándose del pasto, no se veía nada más que las verdes praderas delante de ellos.
Candy sonreía enormemente mientras que Anthony se detuvo abruptamente, sintió que ya había visto ese paisaje verde y extenso.
A su mente vino el recuerdo de un verde y solitario páramo donde su propia figura en medio de él hacía frente al viento que soplaba implacable sobre ese solitario lugar.
Por unos instantes su mente se detuvo en ese lugar, qué protegía entre sus manos? Soy yo? Qué hago ahí?
Pero su mente bajó a tierra cuando alguien tomó sorpresivamente su mano y tiró de él.
- Qué esperas Anthony?! Vayamos a ese lugar!
Viendo que el muchacho no se movía de su lugar ella lo empujó, la velocidad de sus pasos fue aumentando hasta que vieron sus figuras reflejadas en el lago mientras corrían. Ella no soltó su mano ni un solo instante y él se sintió liberado de aquella sensación de soledad que de pronto había sentido al verse en aquel páramo.
Ahora ella tomó la otra mano del muchacho y comenzaron a dar vueltas.
- Espera Candy!
- Jajajaja – Ella sólo reía con todas sus fuerzas, pensaba que todo era un sueño, un hermoso sueño en donde Anthony había ido a visitarla desde el cielo, sí, eso debía ser, estaba en un lugar tan mágico junto a él, sólo a eso podía adjudicar la felicidad tan abrumadora que sentía en ese momento.
La joven rubia tropezó con una piedra escondida entre las flores y a punto estuvo de caer hacia atrás pero el muchacho la asió por la cintura para evitar la inminente caída.
Logró detenerla justo a tiempo, ella abrió los ojos cuando notó que era sostenida en el aire y lo encontró muy cerca suyo sobre la verde pradera.
Sus ojos verdes temblaron y pasó saliva difícilmente.
Los ojos azules de él también temblaron en ese instante y ninguno de los dos se atrevía a hablar, a interrumpir sus miradas que hablaban por ellos.
En un gesto que ella no esperaba él colocó su frente sobre el hombro de la chica.
- Candy…no busques a mi yo del pasado, acepta quien soy ahora… no soy quienes ustedes recuerdan….
- Anthony….
Ella tomó su mejilla, unieron sus frentes y presas de la libertad y la emoción que no habían sentido en muchos años unieron sus labios sin detenerse a pensar en nada más.
A su vuelta a la mansión Grace lo esperaba mientras tocaba el piano blanco que había en una de las salas, Oliver, que la había acompañado ese día, tenía unos minutos que había salido de ahí.
- Déjame tranquila Oliver – Le habló sin interrumpir la pieza que tocaba en el piano – O quieres que te acuse de traición con Anthony?
- Traición? Jajajajaja – Rió de buena gana – Si sólo le estaría haciendo un favor querida Grace.
Volteó a verlo con mirada gélida.
- Ah mi caprichosa Grace – Le sonrió seductor – Espero que Anthony pueda salvarte ya que yo no pude….
El ruido de la puerta interrumpió su nueva pieza musical, tocaba sin parar la rápida melodía cuyas veloces notas hablaban de angustia, de enojo, pese a que la pieza en sí era bella la manera en que era tocada por la joven de pálida piel la volvían disonante. Su mirada se encontraba perdida en las teclas del piano y en algún recuerdo lejano que en ese momento volvía a su mente.
- Grace…
La voz que escuchó ocasionó que dejara de tocar el piano abruptamente ocasionando un sonido desafinado al final, no habló ni desvió su mirada del piano. Estaba molesta? Claro que lo estaba, había sido un día demasiado importante como para que él hubiera escapado de esa manera.
Lentamente bajó sus manos del piano y las puso en su regazo, acomodó su larga cabellera platinada y volteó a verlo.
- Sé que estás molesta – Caminó hacia ella – Anda, dilo Grace…
- Anthony… – Su mente se debatía entre el propósito de toda su vida y el sentimiento de amor que había descubierto que sentía por él.
- Fui a investigar sobre mi pasado Grace.
Grace sonrió silenciosa y se levantó de su taburete con la elegancia que le caracterizaba.
Su vestido blanco y largo hasta los talones la hacía lucir aún más pálida de lo que era, pero pese a esa fragilidad aparente se escondía alguien de un gran carácter.
- Anthony – Puso una mano en la mejilla varonil – Es natural y bueno para ti, será mejor así, entre más pronto arregles todo aquí más pronto volveremos a Europa.
- Tanto deseas volver a Escocia Grace?
- Mi alma está ahí…
- Y tu corazón Grace en dónde está? – Colocó su mano varonil sobre la de la joven que aún acariciaba su mejilla – Aquí en América o en los laberintos de Edimburgo?
- Por qué mencionas Edimburgo? – Saltó al instante a la defensiva.
- Edimburgo, Aberdeen, da igual Grace, en dónde está tu corazón?
- En la promesa que me hiciste para vengar a Escocia de la infame corona británica.
Los ojos de Anthony brillaron extraños. Mala respuesta.
- Es sólo ahí donde tu corazón reside? – Preguntó con voz ahogada y tomó entre su mano el relicario de oro que llevaba colgado en su pecho con una fotografía de los dos – Creí que era aquí donde tu corazón estaba Grace….
- Se dio media vuelta y Grace se reprochó a sí misma por haber dado semejante respuesta.
Por su parte tuvo Liam estaba más que furioso, el muchacho siempre había sido responsable con sus obligaciones y jamás lo había plantado de la forma en que ahora lo había hecho.
- Espero que entiendas las consecuencias de tu ausencia – Caminaba rápidamente Elliot Andley quien no dejaba de observar con su mirada azul pálido al rubio que caminaba igual de rápido por el largo pasillo de la mansión para ver a Liam.
- Eso es algo que explicaré a Liam, Elliot – Le habló implacable – Y esto lo hago solamente por consideración a él, en realidad no debo dar explicaciones con la edad que tengo mucho menos a ti.
Elliot se detuvo totalmente pasmado por la respuesta de él, aunque no le sorprendía, cuando algo no le parecía lo decía directamente.
- Ten en cuenta que pones en riesgo todo lo que en Escocia se está preparando para…
- Elliot Andley, cuál es tu interés en que se consiga la autonomía escocesa y se reconozca a los Andley como sucesores legítimos a un trono que dejó de existir hace mucho tiempo?
Anthony volteó a verlo y lo enfrentó con la mirada. Por unos momentos creyó el de cabellos negros que había logrado ver a través de sus planes pero Anthony giró de nuevo su rostro y continuó hasta llegar al estudio principal.
Candy llegó más tarde a su casa encontrándose con Albert en el camino, éste había decidido esperarla en un parque cercano de su casa para hablar, Candy lo notó un tanto extraño pero no dijo nada.
- Candy cómo viste a Anthony? – Preguntó sin desviar su mirada del camino mientras conducía.
- Anthony sigue siendo él, siempre fue un chico muy maduro y hoy pude comprobarlo nuevamente Albert.
- Me alegro por eso – Sonrió ligeramente sin atreverse a preguntar nada más.
- Ustedes dos siempre han significado demasiado para mí Albert pero sus historias son tan distintas, físicamente se parecen mucho pero…
- Anthony siempre destacó entre todos por su personalidad no es así?
- Eh? – Candy volteó a verlo topándose con un rostro tranquilo pero serio de Albert – Ocurre algo Albert?
- Lo siento Candy – Le sonrió – No ocurre nada y dime volverán a verse?
- Al final no hablamos sobre eso…. – Preguntó un tanto ruborizada recordando lo sucedido en la pradera y las disculpas mutuas que ambos se dieron después de lo ocurrido.
Albert la vio de reojo y suspiró largamente, no pretendía desde luego entablar una pelea con Anthony por una dama y mucho menos tratándose de alguien tan especial para ambos pero… Pero cuándo se atrevería él mismo a hablar de sus propios sentimientos?
Anthony y Candy no pudieron verse más lo que restó del verano debido al trabajo de ambos, Anthony viajó a las ciudades principales de Norteamérica acompañado siempre de Grace, Liam, Oliver y Elliot y Candy se dedicó de lleno a sus pacientes.
Albert y Candy se veían con frecuencia para tranquilidad de Grace quien escuchó por Liam que eran pareja sin embargo Grace había sido educada de una forma distinta en donde se le había enseñado ser siempre discreta y no cuestionar, calcularlo todo y mostrarse propia en todo momento, por eso no preguntaba más a Anthony por sus actividades ni quiénes eran aquellos conocidos de América, en realidad no le interesó hacer amistad con gente de este país y Anthony sabía de la soledad de la propia Grace.
HOSPITAL DE CHICAGO
- Esa es información exclusiva entre el médico y el paciente señorita White! - Le gritó molesto.
- Pero doctor, es que yo quiero saber…
- Los resultados del joven Andley cierto? Lo lamento mucho pero hace unos instantes él estuvo aquí conmigo, yo no puedo decirle nada, si tanto le interesa saber los resultados entonces pregúntele directamente.
- Por favor…!
- Es que aún no entiende! – Dio un golpe el médico sobre su escritorio de madera provocando un brinco de la joven enfermera.
Salió del consultorio del médico corriendo esperando encontrarlo aún en el hospital pero le fue difícil hallarlo.
De entre la multitud de personas que entraban y salían por los jardines del hospital, un muchacho alto y rubio se detuvo en la entrada del mismo recordando las palabras del médico, después volteó a ver el enorme edificio recordando a la chica de ojos verdes que ahí trabajaba.
- Al menos tengo algo de tiempo…. – Habló con voz ahogada.
- Anthony! Anthony!
Logró distinguir su nombre de entre las muchas voces de las personas que había en ese momento.
- Candy! Qué haces aquí? – Se sorprendió el muchacho.
- Que qué hago? Si trabajo aquí – Le guiñó el ojo.
- Cómo estás? – Le comentó tranquil lo cual tranquilizó a la ojiverde.
- Muy bien y tú? – Preguntó un poco cohibida, en realidad no habían hablado después de aquel mágico encuentro en el lago Michigan.
- Cómo supiste que estaba aquí? – Cambió la pregunta.
- Eh? Bueno… supe por la asistente del doctor Flannagan que habías venido a tu cita y yo…quería preguntarte…
- Todo está bien Candy, agradezco tu preocupación.
- Lo dices de verdad? – Se alegró mucho – Entonces la pérdida de conocimiento…
- Se debe a que algunas veces trabajo de más y en realidad duermo poco.
Candy suspiró aliviada.
- Me da mucho gusto saberlo!
Anthony se quedó de pie observándola, cómo le gustaría volver a hacerle la pregunta del día que se perdieron en la lluvia en Lakewood pero no lo hizo, se despidió de ella con los resultados del estudio bajo su brazo, una vez que ella regresó al edificio la expresión del joven cambió a una de preocupación.
Pronto llegó el otoño y con ello muchos recuerdos aparecieron en la mente de Candy dejándola por demás inquieta, ese día visitaban a la tía abuela quien había caído enferma por un fuerte resfriado, la anciana había aceptado la presencia de Candy como medio para traer de vuelta a Anthony aunque aparentemente hasta ese momento no hubiera parecido rendir frutos aún.
Albert quien la había llevado de visita y Candy se encontraban en la habitación de la matriarca y ella no dejaba de ver un pequeño calendario de Septiembre.
- Qué es lo que miras con tanto ahínco? – Preguntó la venerable anciana.
- Eh?
- Llevas un buen rato viendo esa mesa.
Albert volteó a verla y Archie también.
- Lo siento pero recordé que pronto será el cumpleaños de…
- De Anthony! – Gritó Archie – Es verdad!
- Sí y estaba pensando en eso…
- Por lo que sé Anthony estará de viaje ese día.
- Sería Liam tan malvado como para no haberle dicho cuándo es su cumpleaños? – Preguntó Archie y la tía abuela bajó la vista.
- Lo sabrá él? – Preguntó la rubia.
- No lo sabemos, además esa semana estará en Washington – Comentó su amigo.
Candy se quedó pensando unos momentos más.
- Ya lo sé! – Sonrió brillante.
- Candice White, no se te ocurra hacer algo que arruine la reputación de los Andley!
- No se preocupe tía abuela…
Notó los ojos tristes de la anciana.
- Tía, le prometo traer de vuelta a Anthony, él es el mismo chico amable y noble de siempre ya lo verá.
La persona que escuchaba detrás de la puerta de esa habitación sonrió triunfalmente, qué buen momento para haber llegado y enterarse de todo, esto tenía que aprovecharlo sin duda alguna, después de escuchar un poco más sobre los planes que acordaron salió rápidamente para no ser descubierta.
WASHINGTON
- Pero por qué Anthony debe regresar hoy mismo a Chicago? – Preguntó Grace al término de la cena.
- Oliver – Caminó Liam con mirada felina – Explícame a qué viene todo esto? No existe negociación en Chicago que yo desconozca y mucho menos Anthony.
- Este es un telegrama urgente que recibí hoy mismo – Le extendió el papel a Liam Andley.
El hombre lo leyó con detenimiento a la vez que fruncía su ceño.
- Esto es de la división Cornwell, Elliot tú sabías de esto? – Preguntó secamente.
- Lo lamento Liam, desconocía esa información.
- Y mañana justo se presentan los inversionistas, aunque en realidad me tiene sin cuidado lo que manejan los Cornwell.
Anthony volteó a verlo discretamente, de dónde surgía tanta aversión de Liam por las personas con quienes él había vivido? Siempre había mencionado que era por el modo de vida que llevaban pero era demasiado el odio de Liam por todo lo que tuviera que ver con América y las personas cercanas a él.
Después de meditarlo unos momentos habló.
- Supongo que no hay opción – Dijo con fastidio – Elliot acompañarás a Anthony…
- Entendido… - Dijo con voz inflexible.
- Yo iré en tu lugar Elliot – Le sonrió triunfal el pelirrojo y Elliot volteó a verlo con sus pálidos ojos azules bastante molesto por ser interrumpido.
- Joven Rainsworth, nunca lo vi tan interesado en los negocios como ahora – Alzó las cejas Liam.
- Debo reportarle a mi padre o de lo contrario no estaría cumpliendo con el deber de un Rainsworth de servir y serle fiel a los Andley – Dijo totalmente serio.
Anthony desde un inicio se había percatado de semejante mentira que parecía estar dando Oliver así que no intervino en la conversación para ver cómo salía del aprieto su amigo lo cual lo divirtió bastante pero no lo demostró.
- Entonces iré yo también! – Dijo Grace.
- Grace te recuerdo que tu padre y tú tienen un compromiso mañana después de todo no sólo han venido a acompañarnos a nosotros – Fingió ver el reloj de mano – Pero miren qué tarde es! No alcanzaremos el tren! Anthony debemos irnos!
- Los esperaremos en Chicago tío, Grace…
- Anthony… - Los ojos miel de la chica temblaron – Cumplirás con tu promesa verdad?
Anthony volteó a verla, le sonrió un poco y asintió para después caminar junto a su amigo.
Una vez instalados en el tren Anthony le preguntó.
- Ahora sí me dirás qué es lo que has planeado? – Se cruzó de brazos.
- Cómo se te ocurre? Acaso no viste el telegrama? Es sumamente urgente que mañana estés en Chicago.
- No le veo la urgencia, en primer lugar para eso está el hijo de Cornwell, Archibold para atender esa reunión, y en segundo lugar no te he creído nada.
- Creo que Grace me va a matar ahora sí - Dijo resignado, Oliver sabía perfectamente lo que estaba haciendo: Estaba alejando a Anthony de ella pero aunque pareciera que era para tener el camino libre con Grace en realidad lo estaba haciendo por el bien de ambos.
- Grace…. – Bajó un poco su rostro quedando muy callado.
- Anthony, podría preguntarte algo sobre ella?
- Qué ocurre?
- Amas a Grace?
Anthony quedó muy callado y volteó su rostro por la ventana que reflejaba las luces de la ciudad por la noche.
- En ese momento… vi natural que ella y yo estuviéramos juntos.
- Natural?
- Además que prometí ayudarla y sólo existía una manera.
- Ayudarla? A qué?
Anthony suspiró y volteó por la ventana sin decirle nada más al pelirrojo quien al ver que su amigo no hablaría más se encogió de hombros y procedió a dormirse.
Anthony en esa noche de otoño en tren rumbo a Chicago comenzó a recordar sus días en Escocia.
~~~FIN DE FLASHBACK~~~
- Anthony, ella es Grace Campbell, hija de Lord Campbell.
Ella había extendido la mano y él había besado su dorso como un caballero.
Era muy hermosa, de eso no había ninguna duda, su boca era pequeña pero roja como las cerezas, su piel era blanca y perfecta, era tan pálida que lo que resaltaba a simple vista era su boca roja y sus ojos grandes color ámbar eran adornados por unas cejas pobladas perfectamente delineadas que le daban mayor profundidad a su mirada, su cabello era tan platinado y tan largo que formaban una especie de halo dorado que la rodeaba y parecía que su presencia brillara entre las piedras grises de Balmoral. Para él Grace había significado una bella amistad en los dos últimos años así como Oliver camaradería.
Habían dado una cena en honor a los Campbell y ella se sentó a su lado donde le había confesado que era una pésima bebedora pero que no podía negar todas las atenciones de la casa Andley ante las distintas bebidas que les presentaban.
En una mañana se encontraba leyendo bajo un frondoso árbol el joven de ojos azules cuando una sombra se interpuso entre él y el sol ocasionando que detuviera su lectura, levantó la vista y se encontró con una joven de largos cabellos que llegaban hasta su cintura, se protegía del astro rey con una delicada sombrilla amarilla y rió divertida.
- Te gusta leer Anthony?
- Grace!
- Buenos días.
- Buenos días Grace… - Se levantó para saludarla.
- Me permites acompañarte?
Fue el inicio de su amistad a la cual pronto se les unió Oliver, Anthony y Grace podían hablar por horas sobre los libros que leían para aburrimiento de Oliver, fue ahí donde supo que Grace y su bullicioso amigo se conocían desde niños.
Iban siempre los tres juntos a los bailes que se organizaban y Grace como amiga de ambos bailaba algunas piezas con Oliver y otras con Anthony, aunque Grace siempre prefería más a Anthony ante el excelente bailarín que era y también porque le decía que un Andley no debía rebajarse a bailar con una británica, cosa que aunque le pareció divertido en un inicio después comenzó a intrigarle por qué su aversión ese país.
Fue gracias a su gran aliado en Balmoral, el buen señor Carter, que conoció una parte de la verdad sobre la familia Campbell y entendió lo sola que estaba ella.
Para él fue natural que estuvieran juntos y también después comprendió el daño que hace una invasión forzada de un país a familias enteras..
~~~FIN DE FLASHBACK~~~
- Qué estamos haciendo aquí? – Le preguntó el rubio a su buen amigo mientras detenían a los caballos sobre los que iban montando.
- Éste es el mejor lugar para cabalgar, además de que me debes una recuerdas? Ganaste el torneo en Edimburgo la última vez! – Le habló Oliver quien aceleró el galope de su caballo cuando vio a su amigo distraído mientras observaba el dorado paisaje.
Este de inmediato también aceleró el paso ante la pequeña trampa del chico de ojos rojizos.
- Hemos venido hasta aquí solo para tu venganza? Para eso mentiste tanto? – Le habló en voz alta Anthony mientras cabalgaban.
- Jajajajaja este es mi regalo, amas la equitación mucho más que yo y no lo habías podido hacer desde que llegamos a América!
- Tu regalo? De qué hablas?!
- Mejor pregúntaselo a ella! – Le sonrió contento y Anthony volteó al frente.
Tuvo que detener abruptamente a su caballo blanco ante la repentina aparición de una conocida joven de cabellos rizados que lo había estado observando desde que había salido con su amigo a cabalgar y lo observaba maravillada del excelente jinete en el que se había convertido.
Y es que, era un deleite para el ojo femenino observar a aquellos dos jóvenes, uno rubio y el otro pelirrojo con esos elegantes trajes de montar, uno lo llevaba azul y el otro gris, era más que evidente la buena condición física de ambos y se veían fuertes y varoniles mientras conducían aquella veloz carrera.
Aunque, tuvo que contenerse con todas sus fuerzas, verlo cabalgar así bajo las hojas secas de otoño le trajo los peores recuerdos de su vida y a punto estuvo de salir entre los árboles para detenerlo, suspiró aliviada cuando vio que detenía su caballo.
- Candy! Qué haces aquí?
- Bueno yo… - Comenzó a ponerse nerviosa.
El ojiazul se apeó del caballo y caminó con el equino hasta donde ella.
- Será mejor que disfrutes este día o nunca te lo perdonaré! – Le gritó Oliver, Anthony volteó a verlo desconcertado pero éste solo sonrió y se alejó en su caballo gris desapareciendo de la vista de ambos.
- Pero qué ocurre…?
- Anthony… - Le habló con dulzura.
- Candy…
- Tal como pensé, sabes qué día es hoy?
- Hoy? 30 de Septiembre Candy, qué ocurre con eso?
Por unos instantes los ojos de Candy se nublaron, ni siquiera eso le había dicho Liam? Ni siquiera le reveló su propio cumpleaños?
- Anthony – Le sonrió brillante y sus ojos verdes refulgieron más hermosos que nunca – Hoy es tu cumpleaños….
Los ojos de él se abrieron enormemente, qué había dicho ella?
- Muchas felicidades Anthony!
Ah, no lo resistió más y se abalanzó a sus brazos nuevamente.
Una vez más, tan sólo una vez más quiero estar así aunque no deba….
- Candy… - El rubio bajó su cabeza para verla mientras correspondía al abrazo.
- Feliz cumpleaños! – Dijo con voz entrecortada recordando aquel otoño donde este abrazo en una fecha tan importante para ella se le había escapado como agua entre sus manos.
Anthony se conmovió ante sus palabras, la fuerza de su emoción era genuina, era verdadera, entonces…tan amado había sido?
Anthony la estrechó aún más en sus brazos, para qué negar lo que ya no podía?
Después de un rato en silencio, se separaron un poco y Anthony levantó su rostro con suavidad.
- Fuiste tú quien le dijo todo esto a Oliver cierto?
- Presentí que no sabías qué día sería hoy y….
- Una vez me lo dijo Liam pero estaba tan hundido en mi desesperanza que fue lo que menos me importó en todo este tiempo, admito que lo había olvidado – Le sonrió resignado.
- Pero, nadie lo sabía? Ni siquiera…
- Grace? – Negó con la cabeza – Candy en todos estos años jamás celebré esta fecha.
- Ahora ya lo sabes – Le sonrió y tomó las dos manos varoniles – Hoy es el cumpleaños de Anthony Brower Andley.
- Muchas gracias… Candy… - Se perdió en sus ojos verdes y ella se sonrojó.
- Hay más personas que han deseado desde hace mucho verte y poder hablar contigo.
- Más personas?
Ella asintió.
- Regresamos a Lakewood?
El joven decidió que era hora de enfrentar a los fantasmas y de una vez por todas buscar su propia verdad, no tenía nada por tanto no había que perder…
Candy observó el perfil del muchacho que meditaba en todo esto encontrando el brillo de sus ojos azules más vivos que nunca.
Regresaron en el caballo del joven hasta los terrenos de la mansión, el joven grabó en su memoria el aroma a rosas que de ella desprendía.
Caminaron por el rosedal, sus hojas y tallos tenían un color verde oscuro y una alfombra de hojas y pétalos secos adornaban el camino hasta la entrada de la mansión.
- Este es un lugar demasiado nostálgico – Habló por primera vez el joven luego de un rato – Nadie vive ya aquí?
- No… - Bajó su rostro un poco recordando que su supuesta muerte había sido el motivo por el que nadie más pudo permanecer ahí nunca más.
- Por qué? – Preguntó mientras caminaba y contemplaba el lugar.
- Porque hace muchos años perdimos a la persona más querida para todos nosotros…
Anthony se detuvo y volteó a verla, la respuesta implícita no necesitaba de más preguntas.
- Anthony! – Gritó alguien que salía de la mansión y corría hacia ellos.
- Archie! – Dijo Candy.
El joven de cabellos castaño claro llegó junto a su primo y lo observó detenidamente.
- Hace cuánto que queríamos verte, pensar que he recuperado a un hermano! – Sus ojos se pusieron cristalinos.
- Archie… - Anthony no lo recordaba pero nunca deseó tanto como hoy poder tener todas sus memorias y poderles corresponder a todos.
Archie sonrió, ya sabía del padecimiento del joven rubio y lo abrazó fraternalmente.
- Cómo hubiera querido estar contigo todo este tiempo! Haberte acompañado en tu soledad! Anthony… no nos vuelvas a dejar!
- Eso es muy cierto! – Intervino otra voz ahora.
Todos voltearon y Anthony reconoció esa voz.
- Tío….
- Eres el hijo de mi querida hermana, la única familia que tengo – Le sonrió alegre – Feliz Cumpleaños Anthony
- Gracias… - Estaba un poco aturdido, su mente prácticamente había nacido al despertar luego del accidente y a su vida en esos años siempre hubo algo de lo que había carecido: afecto.
Oliver y Annie observaban la escena desde el pórtico de la mansión, ambos voltearon a verse y se sonrieron.
- Candy se ve feliz – Dijo complacida Annie.
- Oh es usted muy generosa hermosa señorita Annie! – Exclamó a los cuatro vientos como si le declamara poesía – Me gustaría que compartiera un poco de esa generosidad en mi solitaria vida.
- Eeeeh? - Se sonrojó furiosa.
- A cabalgar un poco desde luego – Le guiñó el ojo.
Sintió que sus pies querían huir lejos de ese muchacho tan abierto, de reojo observó rápidamente a Archie quien estaba totalmente ajeno a ella cosa que internamente la desilusionó un poco, era la primera vez que era halagada de esa manera y jamás supo de dónde había sacado el valor para aceptar dicha invitación.
- Me honra señorita Annie – Le sonrió y después volteó a ver al grupo en el rosedal – Ahora amigo, conocerás a tu verdadera familia, solo espero salir vivo de ésta.
El viento sopló un poco frío.
- Vayamos adentro – Dijo Albert tranquilo y consciente de lo que seguiría – Comienza a hacer frío aquí.
- Sí vayamos – Le siguió Archie.
Anthony observaba a los dos alejarse de ellos y Candy pensó que esa era su oportunidad.
- Anthony… - Lo jaló suavemente de la manga de su chaqueta.
- Qué ocurre Candy?
- Esto…es para ti…
El amable joven quedó pasmado ante el pequeño regalo que la joven le entregaba con sus blancas y esbeltas manos.
- Feliz cumpleaños!
Anthony recibió la cajita envuelta en color azul incapaz de decir algo.
- Gracias Candy! Esto no era…
- Sí que lo era! – Dijo con vehemencia – Yo…años atrás te perdí y jamás pude corresponder en algo todo lo que hiciste por mí…
- Candy… - Caminó hacia ella y levantó su mano como si quisiera acariciar su rostro como algo sumamente importante para él.
Recordó que con ellos estaba Albert. No, no era correcto lo que había pensado hacer.
- Muchas gracias Candy… - Le sonrió dulcemente, contrariado, contento, confundido pero al final, feliz.
- Vayamos con los demás…- Lo tomó de la mano e invitó a caminar con ella a la mansión.
- La noticia de tu aparición cruzó océanos lo sabías Anthony?
- Cómo dices? – Volteó a verla mientras llegaban a la puerta.
- Hay quienes partieron de inmediato de sus lugares de residencia con tal de verte – Dijo suavemente para prepararlo – Pase lo que pase por favor, escúchales….
- De qué hablas Candy?
Entraron a la mansión, cuántos recuerdos había ahí de ellos dos, ya tendría tiempo, pensó Candy, para contárselos todos.
- Anthony… - Intervino ahora Albert – Lo que Liam dijo aquella vez fue cierto.
El rubio frunció ligeramente su ceño, qué estaba pasando?
- Es cierto que quizás yo no hubiera podido protegerte en ese entonces y hubiera ocurrido tal como él te lo dijo.
- Me habrían recluido en algún lugar lejos de todos – Cerró sus puños.
- No puedo negar eso Anthony – Dijo con seriedad Albert – Y aún en la verdad y en la mentira la persona que jamás habría sabido sobre tu paradero habrían sido además de Candy y Archie….
Los ojos azules de Anthony temblaron, supo la respuesta de inmediato.
- Mi padre…. – Dijo con voz ahogada.
Albert asintió.
- Le he pedido perdón a Vincent por no haber sido lo suficientemente fuerte aquella vez, por no haberte protegido como lo prometí, por…. – Bajó su rostro y cerró fuertemente su puño – Por haber sido tal cual tu me lo dijiste, huyendo y desafiando al clan con mis escapes no estuve ese día para haber descubierto la verdad sobre ti….
El otro rubio sintió que todo le daba vueltas, cuántas versiones sobre su vida, su accidente y los que conoció iba a escuchar?
- Anthony – Ahora dijo la chica de rizos dorados tomando las dos manos de él – Tu padre, Vincent Brower…está aquí…
Vincent Brower, aquel que siempre estuvo ausente para Rosemarie, para él…
- Él te espera… - Señaló Albert la gran sala que al fondo de la mansión había.
Anthony no dijo nada, volteó al camino que llevaba a esa sala y se dirigió hacia allá.
Candy se acercó a Albert y a los otros.
Oliver sonrió. Mañana seré hombre muerto, Liam y mi padre van a aniquilarme.
La chimenea estaba encendida y frente a ella un hombre de edad ya más avanzada y con hilos de plata sobre su cabello se encontraba sentado en el sillón café y recargaba su cabeza sobre sus manos mientras tenía los ojos cerrados.
Aún recordaba cuando en el funeral de Stear él y Candy habían hablado de su hijo y cómo él había dicho que ya había podido superar su muerte.
El sonido de la puerta al abrirse lo alertó y fue cuando abrió sus ojos, ni todos sus años como capitán experimentado le ayudaron para poder mantener la compostura en esos momentos y de inmediato sus ojos se llenaron de lágrimas.
- Estoy aquí… - Se anunció Anthony.
Caminó despacio hacia el fondo de la sala donde vio a esa persona.
El otro se levantó de su sillón dejando a Anthony sorprendido con lo alto que era aquel hombre que era su padre.
- En un otoño te perdí…y es en un otoño en el que te recupero…hijo…
Hijo… hijo… hijo! Por Dios nunca semejante palabra había cimbrado tan dentro de su corazón.
- Lo siento pero… no te recuerdo… - Anthony se lamentó su propia situación como nunca lo había hecho.
- Ojalá pudiera decirte que tienes muchos recuerdos míos – Caminó hacia él – Pero no es así y sin embargo…tengo grabada en mi memoria tu imagen tan fiel como el día en que naciste….
Anthony pasó saliva difícilmente, pese a todo lo que Liam le había dicho sobre su progenitor, pese a que sabía que no estuvo con él ni con su madre cuando su salud había empeorado, por no habérselo llevado con él lejos de todo lo que ser un Andley implicaba, pese a querer reprocharle todo eso….no pudo.
- Yo sólo sé…
- Sé bien lo que pudo haberte dicho Liam… fue de las personas que más se opuso a mi matrimonio con tu madre.
Al menos algo encajaba entre ambas versiones, pensó.
- Estoy al tanto de tu situación, sé bien que todo es nuevo para ti y sé que ahora soy un desconocido para ti, solo te diré algo hijo: busca la verdad por ti mismo.
- Es lo que he tratado de hacer desde que llegué aquí…
- Por tu expresión sé que no te ha sido nada fácil, puedo ver el cansancio en tus ojos azules, tienes una gran responsabilidad sobre tus hombros – Caminó hacia él y colocó sus manos en ellos – Un gran peso hijo, y cómo me gustaría ayudarte a deshacerte de él, pero si has llegado hasta aquí, con nosotros, eso me deja tranquilo porque sé que lo estás haciendo muy bien.
- Un peso muy grande….ciertamente, lo había hecho por tantas personas y lo estaba llevando sólo y parecía que él, quien era su padre, había visto a través de él como un libro abierto, sólo esperaba vivir lo suficiente para al menos saber la verdad, y si era como lo intuía, poder hacer algo al respecto.
Sus ojos se humedecieron ante las palabras de su padre y llevó una mano a sus ojos para secar las lágrimas que amenazaron con salir.
Su padre se acercó y lo abrazó fuertemente.
Luego de un rato ambos salieron, se encontraba cansado, había dormido poco en varios días, prácticamente nada pero en medio de la turbulencia a su alrededor, se sintió en paz.
Vio a todos los que ahí estaban sonreírle cálidamente disfrutando de la pequeña e íntima celebración de su cumpleaños.
- Anthony! – Rió Candy mostrándole el pastel de chocolate.
- Anthony! – Archie llevó la rica bebida a dónde estaba.
Anthony! Anthony! Todo era sonrisas, todo era amabilidad.
El joven de ojos azules los observaba a todos, algo conocido, un sentimiento que ya había vivido llenó por completo su corazón.
Puedo sentir las pisadas del otoño que ya está llegando, los días nublados y fríos en Escocia que me impedían sonreír vuelven a mi mente, pero…aquí es cálido…
Esto era lo que pensaba Anthony mientras sonreía.
La puerta del portal se abrió y tres personas entraron.
- Entonces esto fue…
- Así es, ninguno de los dos sabía nada – Sonrió complacida.
Sostuvo con tanta fuerza la punta de marfil de su bastón, tanto que sus nudillos se volvieron blancos. Andrew…sólo observa cómo destruyo lo que tanto quisiste….
- Has hecho bien en habernos avisado oportunamente sobre esto.
- No es nada, sólo hice lo que creía correcto.
- Eres una buena Andley, digna de llevar nuestra sangre y serás recompensada cuando la familia vuelva a la gloria en Escocia.
Sus ojos castaños brillaron ante tal promesa que le hacía.
- Liam… - Lo vio de reojo el otro sujeto.
- Vayamos entonces, desenmascaremos de una vez a todos esos sujetos que han intentado convencerlo.
Dentro de la casa, Albert y Candy sonreían felices, si todo marchaba bien podría incluso aceptar ir a ver a la tía abuela para aclararlo todo.
El joven los volteó a ver, ambos eran buenas personas y pese a que sintió una punzada de dolor en su corazón al verla feliz con él sintió que estaba encontrando poco a poco su lugar.
La rubia de ojos verdes caminó hacia Anthony.
- Anthony! Hay alguien a quien nos gustaría mucho que también dieras oportunidad de hablar sobre su pasado…
- A quién te refieres Candy?
- A…
La puerta se abrió de golpe y todos voltearon a ver a los recién llegados, Oliver palideció mortalmente.
- Espero que haya sido muy productiva su reunión, Anthony, Oliver… - La voz masculina rompió el silencio.
Anthony y Oliver se voltearon a ver por unos segundos.
- Quisiera saber a qué viene todo esto? William! No me extraña que hayas sido tú el organizador con tal de robarle el poder a Anthony… - Caminó Liam Andley.
Albert frunció su ceño.
- Si hay alguien aquí que ha mentido ése has sido tú Liam.
Liam ignoró las palabras de Albert, no caería en ese juego.
- Hijo…Cómo es posible que me hicieras esto? Eres aún joven y por ello te perdonaré esta ofensa, acaso no sabes el vil engaño en el que estás metido? Eres inteligente, demasiado, esta era tu primer prueba para saber distinguir entre lealtades y traiciones y veo que aún te falta experiencia. Cómo haremos entonces cuando estés en el poder en Escocia?
Le habló afligido y después se volteó y le dio la espalda.
- Lo que prometí hacer lo haré Liam de eso no tengas duda alguna sin embargo la rigidez en tus juicios sobre todas estas personas el tiempo me ha demostrado que no eran precisas, acaso no era mi deber investigar esto también?
Liam abrió sus ojos.
- Jajajaja – Rió el hombre – Hijo! No esperaba esto, has ganado en estrategia entonces también investigabas mi versión?
- No es eso lo que debe hacer un jerarca?
- Me has sorprendido, estoy gratamente sorprendido – Le dio un espaldarazo – William! Dudo mucho que hayan tenido éxito con su estrategia para convencer a este mi nieto del cual estoy más que orgulloso!
Anthony cerró sus ojos por unos segundos, había tenido que decir todo aquello para suavizar la situación aunque por dentro no lo creyese así.
Oliver volteó a verlo quien supo de inmediato por qué había dicho eso, Candy lo observaba pero no entendía nada.
- Liam tu…! – Albert iba a avanzar hacia ese hombre que tanto detestaba por haber hecho tanto daño a su familia cuando alguien más apareció.
Liam sonrió.
- Hijo, tengo aquí una fuente fidedigna que te ayudará a cerrar este capítulo para siempre.
- De qué hablas? – Se sorprendió Anthony.
- Hola Anthony… - Una dama de vestido color azul claro con blanco y botas blancas caminó hacia él, su mirada castaña veía con superioridad a Candy y al resto.
- Tú eres…
- Eliza Leagan querido primo, me enteré por Liam de lo que ellos – Volteó a ver al grupo – Habían intentado hacer… No tienen vergüenza! Especialmente tú Candy! Lo que querían hacerle es una canallada!
- De qué hablas? – Preguntó el rubio.
- Mi hermano Neil y yo crecimos en Lakewood junto contigo, yo conozco todo sobre tu vida, antes de aparecer ella, éramos muy buenos amigos y debo confesar que en aquel entonces yo te amaba pero pronto vi que jamás me corresponderías pese a mis intentos por desenmascararla a ella!
Candy palideció cuando la señaló con la mano y Anthony volteó a verla.
- Yo te diré la verdad Anthony! – Gritó Eliza.
- Eliza! – Quiso interrumpirla Candy.
- Stear y Archie se juntaban contigo porque no tenían más opción, estabas solo en Lakewood y decidieron llevarlos contigo, sin embargo tú tomabas algunas clases separado de ellos porque se te estaba preparando para ser el segundo a la cabeza de la familia y por ello te envidiaban los otros dos.
- Deja de decir mentiras Eliza! – Gritó Archie.
- La tía abuela te daba atención especial a ti por ello y sé de las muchas veces que peleaste con ella por quererte mantener encerrado en Lakewood, después apareció Candy como sirvienta mía y los embaucó a los tres con su aparente encanto e ingenuidad, fue ahí cuando te alejaste de mí…. - Le dio la espalda al joven mientras una lágrima resbalaba por su mejilla.
Anthony continuó en silencio.
- Ella juró amarte! No dejaba de perseguirte nunca! Y qué fue lo que pasó? Que a tres meses de tu muerte todos partieron a Inglaterra aburridos de la vida en Lakewood, no habían pasado unos cuantos meses cuando ya tenía un nuevo mejor amigo y no pasó siquiera un año a tu muerte cuando ya amaba a otra persona!
Anthony palideció terriblemente ante esas palabras al igual que la joven de ojos verdes. Albert y los demás que sabían de sobra la historia también lo hicieron.
- Stear y Archie continuaron con sus vidas, de Lakewood y de ti no quedó nada! La única razón de estar aquí eras tú porque eras el más influyente de todos pero al no haber más mina de oro todos se marcharon!
- Eliza cómo te atreves! – Dijo furiosa Candy empuñando sus manos – Sólo hablas sin conocer el fondo de mi historia y la de Stear y Archie!
- Me negarás el hecho Candy? Conociste a Terry apenas a 3 meses de Anthony y para el verano eran más que amigos! Niégamelo!
Candy la vio con coraje, con tristeza, quedó callada.
Eliza sonrió feliz.
- Lo ves Anthony? Apenas desapareciste de su vida y ella ya se había enamorado de alguien más, así de importante fuiste para ella, en un abrir y cerrar de ojos te olvidaron!
El joven se encontraba visiblemente afectado por todo eso, recordó entonces el paseo de Candy y de él por el Lago Michigan donde concretamente le había preguntado algo sobre eso.
~~FLASHBACK~~
- Entonces fuimos amigos?
- … sí….
- Fuiste mi mejor amigo y…
- Y?…. – Esperó anhelante aunque no supo por qué.
- Y me dolió mucho haberte perdido Anthony…
- Sólo amigos… - Dijo él.
- Así es – Le sonrió ella – Buenos amigos.
~~FIN DE FLASHBACK~~
Elliot los observaba desde la entrada indiferente a todo lo que ocurría en la mansión y vio su reloj, era hora de regresar.
- Anthony… - Se preocupó Candy por él y se acercó despacio.
- A qué viene esto ahora Candy? Como ya es el jerarca de la familia quieres que vuelva sus ojos otra vez a ti? Lamento decepcionarte, él ya tiene a una pareja digna de nuestro apellido.
- Anthony, escúchame por favor…
- Te lo pregunté Candy, te lo pregunté directamente aquella vez… - Le dijo a modo de reproche, más dolido que por un reproche en sí.
- Lo siento… - Cerró sus ojos.
- No sólo eso Anthony, cuídate de ella, ha vivido sola junta a esta persona, una vida de escándalo! – Señaló a Albert – Y sin embargo, ella había ya viajado sola a juntarse con su antiguo novio, en resumen querido primo es una mujer…
PLAF!
La mejilla roja de Eliza fue evidencia de la fuerte bofetada que Candy le había dado.
- Niégalo lo que quieras Candy – Le habló con odio - Pero eso eres, no fuiste a verlo a Nueva York sin importarte nada más, no fuiste expulsada del colegio por verte con él por las noches?! Me lo negarás!
Candy cerró sus ojos y una lágrima corrió por su mejilla.
No lo había negado.
Anthony cerró su puño y comenzó a caminar hacia la puerta.
- Es..espera Anthony!
- Tienes que escucharme Anthony!
- Había decidido dejar mi pasado atrás, eso es lo que debí seguir haciendo cuando llegué a América, adiós.
- Hijo espera! Dónde quedó lo que dijimos…
- También me negarás que fue más fácil para ti dejarnos a merced de los Andley? Que no dejaste tu oficio por permanecer junto a mi madre en sus últimos momentos de vida?!
- Hijo…. – Bajó su rostro.
Nadie ahí negaba nada! Fue suficiente para él.
Salió rápido por la puerta sin volver a dirigirse a ellos, Liam, Eliza y Elliot hicieron lo mismo con una sonrisa de satisfacción en sus rostros salvo Elliot que no podía importarle menos las relaciones entre todas esas personas.
No supo cómo llegó tan rápido al portal de rosas cuyas enredaderas eran ahora de un color dorado y el camino parecía una alfombra de hojas secas del mismo color.
Recargó sus manos en dos rejillas del portal y agachó su rostro entre ambas mientras cerraba fuertemente sus ojos como queriendo olvidar todo y respiraba profundamente.
Escuchó el ruido de un par de pisadas sobre las hojas secas que lo alertó y levantó su mirada encontrándose con alguien a quien nunca había visto.
El otro lo reconoció de inmediato y se puso a la defensiva. Iba a preguntarle algo pero vio que atrás de ese muchacho venían corriendo más personas y fue cuando la vio a ella, sus ojos azul de medianoche brillaron al distinguirla entre todos y en ese instante el resto del mundo desapareció para él.
- Quién eres? – Preguntó Anthony realmente sin interés, lo único que quería era marcharse de ahí.
- Terrence Grandchester.
Terrence? Pensó Anthony, dónde lo había escuchado?
- Terry! – Se detuvo abruptamente Candy cuando llegaba al portal y su pequeña figura comenzó a temblar.
- Candy! – Fue la primera vez que sonrió el joven castaño.
- Quién eres? – Volvió a preguntar el rubio.
Terry decidió entrar al ver el portal que estaba un poco abierto y caminó hacia ella.
- Soy su novio, quién más? – Rodeó con su brazo posesivamente la cintura de la rubia y le dirigió una mirada triunfal al joven de ojos celestes.
- Terry! – Candy estaba boquiabierta, qué le pasaba al actor? Por qué había dicho esa mentira?
Su novio? Anthony no entendía nada y volteó a verla.
Candy sólo sintió la mirada azul de Anthony sobre ella y bajó su mirada verde, no supo por qué, nunca lo supo pero su corazón le dijo que él había sentido el peor dolor del mundo en ese momento.
Liam estaba eufórico aunque se mantuvo callado. Ni siquiera yo pude haberlo planeado mejor!
El automóvil negro llegó donde estaban ellos interrumpiendo el momento.
Esto hizo reaccionar a Anthony quien caminó y abrió la puerta del coche sintiéndose abatido, decepcionado? Quizás, por qué se sentía tan triste?
- Anthony espera! – Gritó Candy.
Pero el muchacho rubio no dijo nada más, entró al automóvil y éste comenzó su marcha rumbo a Chicago alejándose de todos ellos.
- ANTHONY! – Candy se deshizo del abrazo de Terry y corrió con todas sus fuerzas tratando de alcanzar el automóvil pero sus esfuerzos fueron en vano – ANTHONY!
Corrió y corrió pero Elliot Andley aceleró el automóvil a tal grado que ella quedó atrás de inmediato.
- Anthony…espera… - Dijo en voz baja al ver que desaparecía de su vista mientras un par de lágrimas cubrieron su rostro.
El silencio era absoluto en el automóvil negro. Liam volteaba de reojo para ver a Anthony quien permaneció totalmente mudo en todo el camino, mejor no molestarlo, esta vez optó por no darle el sermón por haberlo prevenido y que éste no le hubiera hecho ningún caso.
Nadie podía creer lo que acababa de ocurrir ahí, hasta hace unos momentos todo iba tan bien, habían podido casi ver al Anthony de antes y ahora… ahora lo habían perdido para siempre?
- Eliza víbora y traicionera cómo pudo hacernos esto! – Exclamó por primera vez Archie quien estaba tan molesto con ella que había minimizado el regreso del joven inglés.
- Tranquilízate Archie – Llegó Annie con él.
- No me calmo nada! No la perdonaré nunca! Siempre nos ha fastidiado la vida sobre todo a Candy! Y ahora lo alejó de ella!
- Archie… - Dijo en voz baja Annie para evitar una confrontación sobre eso con Terry.
Archie aún molesto volteó a ver a Candy y recordó quién estaba junto a ella.
- No me importa Annie! Sabemos bien que Anthony y Candy son el uno para el otro le pese a quien le pese! – Habló en voz más alta para que lo escucharan.
- A mí también me alegra verte – Le habló sarcástico y por primera vez el castaño de ojos azul oscuro.
Albert pensó que tenía muchas preguntas qué hacerle a Terry pero al ver a Candy tan confundida decidió dejarlo para cuando estuviera a solas con su amigo.
Oliver volteaba a ver a todos pero no entendía mucho de lo que sucedía hasta que reparó en algo.
- Aaah! Se olvidaron de mí! Ese Anthony me las pagará! – Intentó mejorar el tenso ambiente que se sentía en ese momento.
- Puedes regresar con nosotros Oliver – Le dijo amable Albert.
- En serio? Muchas gracias! Creí por un momento que tendría que pedir ayuda a algún viajero!
Por otro lado, Terry quien no conocía a ese joven pelirrojo no le prestó la mayor atención y se acercó de nuevo a Candy.
- A qué has venido Terry? – Le preguntó Candy dándole la espalda a él.
- Tenemos que hablar Candy.
- Viniste porque has recapacitado o porque te enteraste de la aparición de Anthony? – Le tenía cariño? Claro que sí, estaba emocionada con su aparición? No podía negarlo pero también estaba molesta con él, todo al mismo tiempo.
- Será mejor que lo hablen después Candy, tenemos que regresar hoy a Chicago o no sabemos qué podría suceder con Anthony.
Esto hizo reaccionar a Candy.
Pese a que llevaba unos minutos apenas en ese lugar, el famoso Lakewood, Terry sintió que ya le estaba fastidiando escuchar tantas veces ese nombre del rubio.
- Candy, vayámonos juntas sí? – Corrió Annie y la tomó de las manos.
- Annie… - Le agradeció mentalmente por haberla salvado de un viaje a solas con Terry.
- Espera Candy! – Le habló Terry.
- Terry, hablaremos de esto con más calma cuando lleguemos a Chicago te parece? – Fue lo último que le dijo antes de desaparecer con su amiga para prepararse para el viaje, no había tiempo qué perder, se moría de ganas de hablar con Terry pero en su mente siempre estaba Anthony y aclarar todo el malentendido, a las palabras de Elisa parecía que su amor por él había sido poco o demasiado breve cuando había sido todo lo contrario.
Los tres automóviles se prepararon para partir de ahí y la antigua e imponente mansión volvía a quedarse sola y vacía.
En uno de los coches viajaban Annie, Archie y Candy, en otro Oliver quien había optado por viajar solo pues era demasiado evidente que por una parte Candy tenía mucho qué pensar y vio que Albert se había subido al coche de Terry, más que evidente para hablar sobre algo y eso sabía, era sobre Candy.
No podía negarlo, la vista era hermosa, prados y montañas en tonos verdes, que se mezclaban con el dorado y el rojizo hacían de ese lugar algo único, ahora entendía por qué ella lo recordaba con tanto cariño a ese lugar. Pero ahora qué debía hacer? Internamente sabía que había dicho una mentira pero no pudo evitarlo al verlo a él y cómo la vio a ella, sí, eran celos.
- Ahora sí me dirás a qué has venido Terry? Cómo supiste que estábamos aquí?
- Me topé con Eliza cuando los busqué en Chicago, admito que dudé que me dijera la verdad pero aún así decidí arriesgarme.
- Ya veo…
- Y en cuanto a qué he venido…
- Sí? – Volteó a ver a su amigo que conducía ese elegante automóvil.
- A recuperarla a ella….
Albert abrió sus ojos azules que se escondían detrás de sus gafas oscuras, Terry calló esperando el sermón de Albert pero contrario a lo que esperaba Albert quedó en silencio mientras cerraba una de sus manos con fuerzas.
Y él? Pensaba quedarse callado? En algún momento pensó que ellos dos, Candy y él estaban destinados, en sus soledades habían terminado juntos siempre pero ahora?
Tan pronto llegaron a Chicago los escoltas de la mansión Andley les prohibieron el paso.
- QUÉ? – Dijeron al unísono.
- Por órdenes de Liam Andley no pueden pasar.
- No! Anthony no lo permitiría! Háblele a Anthony y estoy segura que nos dejará entrar! – Les aseguró Candy.
- El joven patriarca no está en la mansión.
- A dónde fue? – Preguntó ahora Archie.
- Salió con la señorita Campbell.
La rubia de ojos verdes quedó callada a la mención de la novia del joven y Terry notó eso.
- Chicos, será mejor que regresemos después – Intervino Albert para calmarlos.
- Vaya heredero - Dijo sarcástico Terry – Le cierra las puertas a su propia familia.
- Cállate Terry! – Le gritó Archie dispuesto a pelear con él – No entiendes nada de lo que está pasando!
Oliver tuvo que agarrar a Archie antes de que se le ocurriera irse a los golpes.
- Exactamente no entiendo nada de lo que pasa con la honorable familia Andley, tampoco me interesa mucho, Candy, debemos hablar.
Candy pensó que pese a su nerviosismo ya le era imposible retrasar lo que tanto quería Terry decirle así que asintió seria y se despidió de todos.
- Candy… - Oliver caminó hacia ella para decirle algo.
- Qué ocurre Oliver?
Vio que el otro sujeto lo observó molesto cuando le habló a ella, era una verdadera lástima, pensó el chico alegre, sabía que su amigo no había reaccionado como lo hizo tanto por lo que dijo Eliza sino porque había algo que le había dolido mucho y todo se resumía a esa joven que tenía enfrente.
- No, no es nada – Le sonrió – Olvídalo.
En el camino a algún lugar que Candy desconocía ambos iban callados cada uno sumergido en sus propios pensamientos.
- Cómo está Susana? – Finalmente se armó de valor y decidió romper el silencio.
- Ella está bien – Continuó con su vista puesta en el camino y recordó algo – Te responderé algo que no pude hacer en Lakewood, vine a verte sí, admito que la presentación de él tuvo que ver.
- Y eso por qué? Tú y yo ya no somos nada Terry – Volteó su vista algo dolida, si Anthony nunca hubiera aparecido entonces él jamás habría decidido ir a verla?
- No pero eso podemos cambiarlo – Ahora sí que volteó a verla.
- De qué hablas?
- He sido liberado de mi compromiso con Susana, aunque aún no sale esto en los periódicos.
- Cómo? Dejaste a Susana?!
- Parece que a la señora Marlow le preocupaba la estabilidad económica de Susana así que llegamos a un acuerdo.
- Pero, y Susana opinó igual?
Terry apretó el volante.
- No pensaba seguir atormentándome… - Dijo con voz ahogada, como si tuviera coraje consigo mismo.
Candy de inmediato pensó en Susana y en cómo debía sentirse.
- Pero entonces tú la dejaste? Por qué lo hiciste?!
- Porque simplemente reflexioné en las cosas y fui un estúpido al haberte dejado ir Candy.
Terry pensó que básicamente todo lo que tenía que decirle lo habían hecho ya en el automóvil.
- Por lo que, quiero que pienses si podríamos darnos una nueva oportunidad Candy y aprender de los errores – Finalmente se atrevió a hacer la gran pregunta.
Candy abrió sus bonitos ojos verdes, regresar con Terry? Algo en ella se alegró pero de inmediato otra figura vino a su mente aunque… esa persona ya tenía a quién querer, ni siquiera había esperanza.
- Terry… - Le dijo mientras observaba sus propias manos sobre su regazo.
- Qué ocurre Candy?
- Detén el auto por favor…
- Dije algo malo?
- Eh? No… - Volteó a verlo con una semi sonrisa – Es sólo que necesito pensar en lo que me has dicho y necesito estar sola…
Terry aunque la entendió había esperado estar con ella más tiempo, después de todo había viajado para verla sólo a ella, qué esperaba? Poder reclamar más de su tiempo? No tenía el derecho aunque quisiera.
- Lo tienes que pensar sólo por mí o porque alguien más está en tu corazón Candy? – Ah! La llama de los celos otra vez, nunca pudo controlarlos contra esa persona.
- A qué te refieres? – Se puso a la defensiva.
- De quién más podría ser…
Candy observó otra vez sus ojos oscuros, aquellos que siempre aparecían en él cuando se molestaba y que eso siempre la habían amedrentado, esa mirada fría que nunca le gustó ver.
- Si hablas de Anthony yo…! – Se calló, qué podía decir?
El joven actor intentó serenarse, lo que menos quería era armar una pelea de celos sobre algo que ni siquiera él sabía si aún existía.
- Olvídalo Candy, perdóname, te veré mañana?
- E…está bien…adiós Terry…
La rubia bajó del automóvil y se dispuso a caminar hasta su casa, tenía muchas cosas qué pensar y mucho camino para hacerlo.
El ir y venir de los mayordomos y sirvientas por toda la casa lo desesperaba algunas veces, él prefería una vida tranquila pero así sería al haber decidido aceptar aquel destino.
Suspiró.
Sus amigos entraron en ese momento.
- Anthony!
- Grace, Oliver…
- Una cena de gala en América, serán muy distintas a las europeas? – Preguntó la bella joven de cabellos largos.
- Espero que sean menos rigurosas al menos, detesto la etiqueta – Dijo desenfadado Oliver.
- Siempre has sido así – Se cruzó Grace de brazos – En cambio Anthony siempre lleva con él el porte de un Andley.
Le sonrió orgullosa, estaba feliz, más que feliz, él le había prometido que pronto volverían a Escocia y con ello pronto podría realizar su más grande sueño.
- No sigas por favor Grace – El pelirrojo se llevó una mano a su frente en señal de aburrimiento – Si comienzas a hablar de las virtudes de mi amigo no terminarías en todo el día.
Grace hizo un mohín de enfado lo que le causó gracia al joven de ojos azules.
Pero él estaba más concentrado en otra cosa, era una cena de gala que la familia Andley ofrecía a las familias más prominentes de América, donde Liam le había comentado que no podían evidenciar las disputas internas que había en la familia así que la invitación a la fiesta había llegado a todos los miembros de los Andley.
Y eso significa que vería de nueva cuenta a todos ellos, eso significaba que probablemente la vería de nuevo a ella….
Grace y Oliver notaron el cambio un tanto melancólico en él y salieron de la habitación.
La noche llegó, la mansión se iluminó resplandeciente y sus caminos también, los coches llegaron poco a poco y cada invitado era anunciado a la entrada del salón siendo los anfitriones Anthony y Grace quienes daban la bienvenida a todos los que llegaban.
Hasta ese momento ambos recibían como una pareja excepcional a todas las familias que llegaban logrando grandes elogios sobre la bella pareja que formaban y lo poderosa que era la unión de ambas familias, todo esto para el propio beneplácito y ego de Liam Andley quien respondía con humildad ante tales alabanzas hacia Anthony y los Andley.
- Bienvenidos y muchas gracias por acompañarnos Gobernador – El rubio estrechó la mano con el hombre de cabello castaño y bigote.
Éste le sonrió de vuelta y procedió a entrar junto a su esposa.
Grace suspiró discretamente.
- Aún falta recibir a la mitad de invitados Grace – Anthony puso sus manos sobre su espalda – Estarás bien?
- Me encuentro bien Anthony – Le sonrió encantadoramente – Yo…
Se detuvo cuando vio a un grupo de personas que subían por las escaleras para llegar a donde ellos.
A Anthony le extrañó y giró su rostro en dirección hacia donde Grace observaba y sintió que su corazón se detenía en ese mismo instante.
Ahí venía ella, ella! Ella!
Hermosa, dulce, con ese vestido rosa pálido que dejaba al descubierto sus hombros, su cabello recogido bellamente, con ese aire de ternura que sus suaves rizos le daban a su rostro, con ese vestido que evidenciaba elegantemente su figura. Y sus ojos verdes que brillaban aún más con las luces de los finos candelabros.
Casi podía decirse que había quedado boquiabierto.
Pero después sintió una balde de agua fría cuando se aproximó a ella aquella persona que había visto en Lakewood, su novio? No entendía nada, para él era evidente que su tío, Albert, sentía mucho más por ella que amistad, entonces qué ocurría allí?
Se reprochó a sí mismo, él no tenía nada qué ver en ese asunto.
La última vez que los había visto no habían quedado en los mejores términos pero aún así su propio carácter amable y conciliador salió a la luz.
- Candy, ahora sólo nos presentaremos, tendremos más oportunidad de hablar con él en la cena.
- Está bien Albert – Volteó a verlo y éste le sonrió.
- Joven William – Grace extendió su mano a Albert quien depositó un cortés beso en su mano – Bienvenidos sean todos.
- Muchas gracias Grace, Anthony, no es necesaria la presentación, charlaremos más tarde…
Albert y los demás pasaron frente a ellos, Candy quien iba viendo al suelo cuando pasó junto a Anthony se detuvo por unos instantes y sus ojos se cruzaron nuevamente, sus miradas anhelantes se hablaron tanto aunque sus mentes no lo reconocieran.
Terry la tomó de la mano y la empujó suavemente para que continuara su camino.
Grace notó esto y volteó su rostro sonriente hacia las siguientes personas que llegaban.
Una vez comenzada la fiesta adentro todos se reunieron en la mesa designada.
- Y dicen que los británicos somos fríos? Esa fue la recepción más gélida que haya visto en mi vida…
- Cállate Terry! No lo hagas peor! – Defendió Archie.
Candy que pensaba en todo lo ocurrido les dijo.
- Pero aún así, aún cuando él derrocó a Albert, siempre nos ha dado la bienvenida a la mansión él…aún es Anthony…
Comentario que molestó bastante al castaño de cabello largo siempre saliera en defensa de él.
Albert puso su mano en el hombro de Terry para contenerlo.
El otro giró su rostro molesto por tener que hacer caso y Albert sonrió. Una suerte que él estuviera ahí.
- Mira Candy! Ahí viene Annie! – Dijo Archie quien caminó para recibirla.
- Annie! – Se alegró la rubia pero mas sus ojos no creyeron a la figura que acompañaba a Annie, a la persona que menos esperaba ver en ese día y a quien no veía desde hacía mucho tiempo.
- Pero si es… - Archie se quedó estático a medio camino.
- PATTY! – Candy gritó su nombre y varios invitados voltearon a verla sorprendidos.
Pero a ella no le importó la etiqueta y corrió hacia sus amigas, sus ojos se nublaron al ver la figura de su dulce y tímida amiga que ahora encontraba muy linda con el sutil cambio que le había sentado muy bien.
- Candy! – Ella pese a conocer perfectamente la etiqueta poco le importó para abrazar a su amiga.
- Patty! Qué alegría verte! Por qué no me lo dijiste? Annie!
- Patty y yo quisimos darte la sorpresa Candy – Rió complacida su amiga.
- Candy! Cuánto tiempo sin verte, quería regresar y verlos! – Habló emocionada la joven de cabellos castaños con lágrimas en sus ojos.
- Yo también Patty… - Le dijo la rubia mientras secaba su rostro.
- Patty!
- Archie! – La linda chica sonrió con cierta nostalgia, estaba preparada mentalmente para ver a sus amigos, ya lo sabía, aquella persona ya no estaría más ahí con ellos – Me alegra mucho verte!
- A mí también Patty – Sonrió Archie, ambos compartían un dolor inmenso, uno como amor de pareja y el otro de hermano por aquel gracioso genio inventor que había fallecido en la guerra – A mí también…
Regresaron a sus lugares después del emotivo encuentro, fue cuando se encontraron con las figuras de Anthony, Grace y Oliver que saludaban a varios invitados durante la cena.
- No puede ser! Definitivamente las jóvenes de este país son realmente hermosas! – Gritó emocionado Oliver al ver a las tres damas.
Para molestia de unos cuantos caballeros que estaban presentes.
- Eh… permítanme presentarlos a todos.
- Anthony, Oliver, Grace…
Grace levantó una ceja, por qué esa chica rubia le hablaba como si la conociera?
- Ellos son mis amigos, ella es Patricia O'Brian, ha venido a visitarnos desde Inglaterra.
- Mucho gusto – Anthony fue el primero en saludarla – Bienvenida.
- Gracias… - Dijo un tanto sonrojada Patty ante el rubio quien lucía como un verdadero príncipe esa noche.
Después Patty volteó con Grace para hacer lo mismo y estiró su mano para saludarla.
- Inglesa? – Los ojos ámbar de Grace la vieron con desdén, detestaba profundamente a los ingleses y todo lo relacionado con ese país.
Anthony lo notó y volteó a verla un tanto molesto por la actitud que estaba tomando.
Estuvo a punto de no darle la mano.
- Encantada señorita O'Brian, veo que los ingleses abundan también en América…
Anthony y un par más la vieron con desaprobación.
Patty palideció y no supo qué decir debido a su carácter, no entendía por qué esa persona le había hablado así pero alguien vino al rescate.
- Señorita Patty! Es un honor para mí conocerla siendo amiga de mi buena amiga Candy puede contar con mis servicios! Además es una joven sumamente hermosa! – Tomó la mano de la chica y le depositó un beso.
A lo cual Patty se sonrojó furiosamente ante las palabras y el gesto de ese chivo pelirrojo.
- Mi nombre es Oliver Rainsworth! Soy originario de Aberdeen, Escocia, el mundo es muy pequeño para habernos encontrado aquí y….!
Anthony y Candy suspiraron resignados, Candy pensó que luego le prevendría a su amiga de Oliver y su forma de hablar.
- Escocés? – Se cruzó alguien de brazos – Por lo que veo también abundan en América….
Todos voltearon a ver a quien había hablado.
- Lo…lo siento, también les presento a Terrence Grandchester.
En el mismo instante en que Candy había mencionado ese apellido los ojos de Grace se abrieron profundamente y se dilataron.
Grandchester? Grandchester! El hombre aquel que…
- Mucho gusto – Les saludó algo bufón Terry.
- El gusto es mío – Le saludó Anthony un tanto serio, recordaba perfectamente que se había autoproclamado novio de Candy.
Grace dio unos pasos hacia atrás reflejando por unos segundos una intensa aversión hacia ese muchacho inglés y se alejó rápidamente.
- Discúlpenme….
Oliver tuvo que frenar su impulso de ir a buscarla, sabía que no era su deber, lo sabía perfectamente maldición!
Anthony se disculpó con todos y fue tras Grace.
Fue entonces que el baile comenzó, Terry había invitado a bailar a Candy, Albert estaba con George y Archie y Annie se encontraban en la mesa.
Y Oliver de pronto se quedó solo, pero de eso a aburrirse había una gran diferencia.
- Me permite este baile hermosa señorita?
- Eeeeh! – Patty, en su vestido lila volteó a ver al muy sonriente muchacho que le ofrecía su mano para levantarse, y como siempre había sido muy mala para rechazar a una persona aceptó el ofrecimiento.
Rodeó su ya más afinada cintura y comenzaron a bailar.
En la mesa sólo quedaron dos personas.
- Annie, enseguida regreso, debo ir a ver cómo se encuentra la tía abuela, vienes conmigo?
- Está bien Archie, te esperaré aquí.
Cuando se quedó sola, sonreía mientras veía el alegre baile cuando una pareja se colocó cerca de donde ella estaba.
Annie bajó la vista y los observaba con discreción a Oliver y a Patty, en el fondo, aunque no lo reconociera abiertamente, sentía que extrañaba las atenciones de ese simpático y siempre alegre joven para con ella, se sintió celosa de Patty.
- Así que eres británica…
- De…de Londres – Dijo tímida.
- Londres! – Oliver pensó que no tenía ese aire de las jóvenes aristócratas de esa ciudad tan sibarita, al contrario la encontró un tanto tímida – Pero si no pareces como esas damas que conozco!
Patty se sonrojó, eso era un elogio?
- Por tu acento si no me equivoco usted es de…
- Háblame de tú preciosa Patty!
La chica se ruborizó como tomate.
- Me alegro que no seas como esas chicas londinenses – Le sonrió tranquilizador.
- Eh?
- Si eres amiga de Candy puedo entender por qué se llevan tan bien.
- Candy…. – Patty de pronto cayó en cuenta que había algo en lo que no había reparado aún y eso era que quien acompañaba ahora Candy era nada más y nada menos que… - TERRY!
Dijo en voz alta.
- Terry? – Levantó una ceja Oliver.
- Lo…lo siento… - Se dio cuenta de su indiscreción.
- Así que Terry es el novio de Candy eh….
- Bueno…hasta donde yo sé ya no lo son pero…. – Volteó a ver a su amiga, un rostro feliz no le veía pero…qué era lo que había sucedido con ellos?
Oliver observó a Patty y a dónde se dirigía la mirada de ella.
- Patty, tú conoces el nombre de Anthony?
- Anthony? Sí…Annie me platicó toda la historia…aún no lo puedo creer!
- Entonces ya sabías quién era él?
- Candy en el colegio nos contó sobre él y su muerte...
- Ya veo, y Terry era amigo del colegio también?
- Bueno sí…
- Entonces él también sabía de mi amigo?
- Supongo…
- Se habrán llevado bien…
- O no, siempre peleaban, en especial cuando hablaban de Anthony… - Se detuvo en seco Patty dándose cuenta de su indiscreción llevando una mano a su boca.
A lo cual Oliver sonrió triunfal, con que eso era, ya entendía la reacción del aristócrata inglés.
- Jajaja tu secreto está a salvo conmigo – Le guiñó el ojo – Y como compensación te parece si te invito a almorzar mañana mismo?
- Eeeeh?!
- No me digas que tienes pareja! – Se llevó una mano a su frente mostrando cara de derrota.
- No…no..no tengo…pareja... – Recordó a Stear y bajó su vista con tristeza.
- No tienes? – Se acercó a ella.
A Patty le dolió la pregunta y mucho, creyó haber superado ya eso pero aún dolía.
El bonito rostro contrito de la chica llamó mucho su atención, a qué debía esa tristeza? Quizás había roto su compromiso con su novio?
- Lamento haber preguntado algo que no debí, no debí tampoco invitarte tan pronto si apenas te conocí jajajaja – Llevó una mano a su cabeza sonriendo apenado – Te parece si regresamos a la mesa?
El pelirrojo estaba dando la vuelta cuando ella se percató que por su culpa lo había hecho sentir mal a él.
- Oh no quise decir eso!
- Eh? – Volteó el chico de cabellos de fuego.
Patty se volvió a llevar una mano a su boca, por qué había detenido a ese muchacho?
- Si no es eso entonces quiere decir que aceptas mi invitación para almorzar mañana juntos?
- Tampoco quise decir eso! – Dijo presa del pánico.
- Eeh?! – Ahora fue Oliver quien la vio totalmente confundido.
- Cómo salir de tal enredo?
En un pasillo de la mansión…
- Grace, si no me dices qué ocurre no voy a poder ayudarte – Se acercó el rubio a la muchacha que sostenía entre sus manos una antigua carta, la arrugó cuando escuchó la voz de su novio.
- No me ocurre nada… – Trató de modular su voz.
- Me dirás por qué palideciste cuando escuchaste ese apellido?
- A qué te refieres? – Abrió sus ojos miel.
- Grandchester…
Frunció el ceño de su perfecto rostro e hizo una mueca en sus labios color cerezo pero después recordó su papel en la nueva era para Escocia, no, no podía permitirse demostrar su verdadero yo, no ante él ni ante nadie aunque con ello se ahogara. Su deber era mantenerse ecuánime, calculando cada paso y cada palabra que hacía.
- Acaso lo conoces? – Preguntó Anthony con calma mientras se acercaba lentamente en las penumbras de ese pasillo.
- No…no conocía a ese joven…
Anthony cerró los ojos, esperaba que con el tiempo ella se sincerara y sacara el dolor que llevaba dentro pero parecía que eso no iba a suceder aún, lo único que podía hacer por ella era confrontarla con aquel pasado.
Tomó la mano de la joven que estaba envuelva en hermosos guantes blancos.
- Qué…qué ocurre Anthony? – Volteó a verlo de repente.
- Si no te ocurre nada Grace iremos entonces a la fiesta, recuerda que somos los anfitriones y no podemos desaparecer de esta manera.
Grace caminó en silencio viendo obstinadamente el piso, Anthony la jalaba suavemente y ella volteó a verlo.
Mientras tanto Albert había ido al auxilio de Candy, se dio cuenta de su confusión mientras bailaba con Terry, pero muy seguramente dentro de él, fue otro más el motivo que lo había llevado a interrumpir a sus amigos.
- A dónde vamos Anthony?
- A terminar de saludar a nuestros invitados – Le dijo directa y llanamente.
No tardó mucho en ubicar al grupo, ahí estaba ese joven a un lado de Candy quien también era escoltada por Albert en ese momento, rápidamente rechazó el sentimiento de incomodidad que sintió en su corazón.
- Buenas noches – Habló abiertamente al grupo – Lamento lo que pasó, le pido una disculpa Grandchester.
Terry llevó una mano a su mentón y sonrió maliciosamente como era su característica.
- Esos son los modales de la aristocracia escocesa? Desdeñar al hijo de un duque inglés?
Cosa que hirió el orgullo de Grace.
- Un verdadero aristócrata reconoce ante sí a quien le supera en rango, si es que no conoce el origen del apellido Andley, honorable duque Grandchester…
- Realmente no me interesa la etimología de mi apellido mucho menos el de ustedes – Dijo mofándose
- Tiene ante usted, a Anthony Andley, Conde de Aberdeen, dueño de Balmoral y futuro…
- Con que Conde de Aberdeen cierto? Creo que mi padre tiene tierras en ese lugar… - Fingió tratar de recordar algo – Creo que regresaré a Londres, pondré a los Andley bajo mi servicio para que trabajen en Nuestras tierras jajajaja
- Terry! – Candy intentó detenerlo, había llegado muy lejos ante el asombro de todos.
- Qué quieres decir?! – Habló en voz alta y tono mandatorio Anthony muy molesto no ante la burla en sí de su apellido, se veía que era un joven bastante irónico pero no iba a permitir más de sus comentarios.
- Fiuuuuu, no te enojes conde, que mi apellido tiene mucho más rango que el de ustedes.
Anthony lo observa directamente a los ojos, Terry sostiene la mirada pero era evidente que no iba a poder sostenerla por mucho hasta que agachó su rostro con una sonrisa. La fuerza de la mirada de Anthony siempre había ocasionado eso cuando le hacía ver a alguien del mal que habían hecho.
Decidió no perder más el tiempo en esa tontería y muchacho rubio se alejó en silencio de todos.
- Veo que el jerarca lo ha comprendido, Inglaterra es mucho mejor país que la subyugada Escocia.
Albert lo volteó a ver con reproche y Candy también.
Frase que detuvo abruptamente a Anthony quien cambiando de opinión regresó rápidamente hasta él con paso amenazador.
- Honorable duque de Grandchester, con gusto me pondré a su servicio, una vez que deje de fanfarronear de una riqueza que sus antepasados robaron a una noble familia escocesa, cuando sus manos estén limpias de todo robo y asesinato de inocentes puede tener mi palabra que….
- De qué hablas? – Sus palabras alertaron a Terry.
Anthony vio de reojo a Grace para asegurarse que no lo escuchara.
- Pregúntele a su padre, él sabrá perfectamente de qué hablo.
Fue lo último que dijo y se marchó.
- Oye espera! – Se molestó Terry al no decirle nada el rubio.
- No vale la pena gastar mi palabra con una persona que humilla y se burla de los demás a su antojo.
Anthony dirigió su mirada molesta al joven castaño, después bajó su vista a ver a Candy quien agachó la vista totalmente pálida.
Todos quedaron en silencio, Terry lo único en que pensaba era en qué había querido decir ese sujeto con que le preguntara a su padre?
Frente suyo a unos pasos lo observaba Grace, sus ojos pálidos estaban fijos sobre él.
Duque…si en estos momentos en mis manos tuviera un arma… te vengaría a través de tu propio hijo…..
Terry se asombró por la mirada que esa joven noble le dirigía, supuso que se debía por haber dicho esas cosas a su novio.
Albert se acercó a él para tratar de poner las cosas en calma pero alguien se le adelantó, alguien que había cerrado sus pequeños puños blancos al haber hecho peor la situación con Anthony que de por sí lo sentía nuevamente alejado de ellos.
Candy levantó su rostro y Terry encontró lágrimas en sus esmeraldas verdes.
- Cómo pudiste?!
No esperó respuesta y se alejó corriendo de todos.
- Espera Candy! – El castaño quiso correr tras ella pero lo detuvo una mano.
- Será mejor que no Terry, te lo explicaré después…
Albert salió tras la rubia.
Mientras tanto el joven de ojos azules había llegado con Liam.
- Ven aquí hijo! – Respondió alegre – Te presentaré con la familia Marshall Están muy interesados en una alianza con nosotros, ven, ven…
Le dio un espaldarazo mientras el muchacho los saludaba cuando frente a ellos al fondo del salón observó a una figura envuelta en rosa correr apresurada hasta desaparecer, tenía un rostro triste, una lágrima que salió por sus ojos brilló contra la luz percatándose que iba llorando.
Le habrá pasado algo?
- Hijo?
- Lo siento – Volteó apenado con el padre e hijo Marshall – Mi nombre es Anthony Andley….
Pero en realidad no hizo mucho caso a la conversación, no dejaba de ver el lugar por donde había desaparecido aquella muchacha pecosa.
El silencio que había afuera le ayudó a serenarse, sostenía entre sus manos una rosa del mismo color que su nombre y la observaba con tristeza.
Unos pasos que se acercaban lentamente la alertaron.
- Quién es?
- Soy yo Candy.
- Albert… - Volteó a verlo pero rápidamente giró su rostro para que no viera las huellas de su llanto.
- Antes, me contaste todo sobre Terry y todo lo que habían luchado y los problemas que habían tenido, por qué ahora no me cuentas de Anthony – Decidió preguntar directamente.
- De mi sentir…. – Abrió sus ojos, aún Albert se encontraba a espaldas suya.
- Así es Candy, aún le quieres?
No supo responder.
Albert pensó que quizás la estaba presionando así que cambió la pregunta para ayudarla un poco, se acercó a ella y la giró para que lo viera.
Cuando ella levantó su cabeza él le sonrió tranquilizador.
- Dime algo Candy, cuando digo si aún lo quieres, eso puede significar muchas cosas, quererlo como amigo, como un pasado amor, como parientes que son por apellido quizás.
- Albert…
- Te ayudaré un poco, qué es Candy lo que sientes por mí?
Candy abrió la boca ante la pregunta.
Albert en silencio la observó, mirada azul que escondió muchas emociones ante la espera por una respuesta suya.
Sé que Albert era el príncipe de la colina, eso lo sé muy bien, en aquel momento fue mi primera ilusión cuando niña…él ha estado conmigo en muchos momentos y ahora que lo encontré en el hospital con amnesia le dije que…le dije que….
- Te quiero como… como a un hermano Albert! – Le afirmó segura y se abrazó a él.
Albert correspondió al abrazo pero sus ojos, si ellos hablaran brillaron en dolor ante esa respuesta, la amaba pero estaba tranquilo, ya lo sabía, en el fondo ya sabía la respuesta.
- Parecías no estar segura… - Le dijo con voz ahogada.
- Pensaba en que, siento que la presencia de Anthony ha alterado el curso de mi historia, quizás el de todos nosotros Albert.
Albert sonrió ligeramente, tenía razón.
- Muy bien, ya me respondiste respecto a mí, ahora dime, qué es lo que sientes por Anthony?
Una figura preocupada buscaba a Candy entre las fuentes cuando escuchó la voz de Albert y se detuvo en seco ante la pregunta que había escuchado.
Candy cerró sus ojos verdes fuertemente.
- No puedo… - Dijio en voz muy baja.
- No puedes qué Candy?
- NO PUEDO AMAR A ESTE ANTHONY! - Levantó sus ojos llenos de lágrimas a un muy sorprendido Albert.
Quien los escuchaba en silencio desde la penumbra, al oír la negación de la muchacha sintió que dejaba de respirar por unos instantes y consciente de lo que pasaba volteó al cielo oscuro de esa noche.
Por un momento pensé que había hallado mi lugar aquí…tonto de mí qué clase de respuesta esperabas escuchar Anthony?
Su rostro se contrajo por unos instantes en tristeza.
América quedaba en el pasado para él desde ese mismo momento, había encontrado parte de su historia, que era lo que siempre le había intrigado, era hora de ver hacia adelante, junto a Oliver, junto a Grace, en Escocia.
Adiós, Candy...
