Resopló fastidiado al comprobar que no había nada interesante en la televisión. Apagó el dichoso aparato y arrojó lejos el control remoto. Recorrió con la mirada aquel departamento que hace un par de días se encontraba abandonado, no fue hasta que el británico y él lo ocuparan, al menos hasta terminar el encargo que les había hecho ese hombre barbudo de Denver. Aún mostraba signos de casa a medio derrumbarse, pero era algo acogedora a comparación con otras que anteriormente habitaron hasta terminar los múltiples ''favores'' que les asignaban las personas a cambio de un buen fajo de billetes. Tenían el suficiente dinero para alquilar una casa decente, pero el rubio se negaba, argumentando que las ganancias se esfumarían en pagos innecesarios, además llamarían la atención.

« Claro, seguramente no llamamos la atención viviendo en casas a medio caer... bah, cosas de británicos, supongo. Al menos este tiene lo necesario para sobrevivir »

Pensó al recordar los pocos muebles viejos y gastados que se encontraban antes en el departamento. Tal vez y la ausencia de los anteriores dueños no sea tan prolongada, a juzgar porque aún tenía los servicios de agua y luz.

Se cansó de divagar y se levantó, desperezándose antes de dirigirse a hacer su actividad favorita, molestar a Gregory.

Entro a su habitación sin tocar, cosa que ni inmuto al británico, quien estaba más que acostumbrado ante la mala educación del francés.

— ¿Qué haces?

Pregunto acercándose al escritorio del rubio. Escribía rápidamente, y sin mover la mirada del libro contesto.

—una carta para mi madre, tarea e ideo un plan para terminar de una vez por todas con los objetivos.

—eres multi-usos, ¿eh? Muy bien, así no tendré que hacer la estúpida tarea yo.

Dijo dejándose caer en la cama de su compañero y encendiendo un cigarro, Gregory lo miro con una ceja alzada en señal de incredulidad.

— ¿Qué? De ninguna manera te dejaré copiar mi tarea. ¡Eres un vago!

Dio una gran calada y, riendo, contesto

—no se dice así, se dice ''¡eres un maldito bueno para nada! ¿¡Por qué no te moriste cuando intente abortarte!?''

Se rió de sus recuerdos de infancia, esperando las burlas de Gregory, pero este sólo lo miro con tristeza mal disimulada.

— ¿desde cuándo no recibes un abrazo, Mole?

— ¿mmm? No lo sé… ¡ah! Cuando estaba muriendo me aferre a Kyle y él me abrazo. ¿Eso cuenta?

— algo así, pero de parte de tu madre o de alguna otra persona.

—… no lo recuerdo, y la verdad es que no me interesa; quiero decir, estoy solo, siempre lo he estado, así que debería estar acostumbrado.

La respuesta cruda y despreocupada dejo ver a Gregory un lado que no conocía de Mole. No es que lo escondiera, es que no le tomaba importancia.

—no estás solo, me tienes a mí.

Christopher arqueo una ceja al escuchar la respuesta del rubio. Nunca se había detenido a analizar la amistad que llevaba con él, y que esta crecía cada día. Sintió algo extraño en su pecho, pero le restó importancia, tal vez y era el humo del cigarro.

—como sea.

Dio otra calada y cerró los ojos, escuchando embelesado el grácil movimiento de la pluma sobre el papel, imaginando su vida sin ese británico vanidoso y engreído. Tan aburrida y gris como lo era antes, cuando vivía con su madre. Un escalofrió desagradable le recorrió la espalda al recordar a esa mujer; antes creía que todas las madres trataban así a sus hijos, pero resulto que él era el único hijo no deseado.

pute

Murmuro sin poder contenerse. Que bien le había sentado unirse con Greg e ir de ciudad en ciudad en busca de trabajo, aunque este era el primer encargo para asesinar a alguien directamente. Los demás eran para rescatar a alguien o darle un susto a otros, cosas sin importancia.

—no deberías pensar en ella.

Comento el oji-gris sin apartar la vista de su trabajo. El mercenario se encogió de hombros, restándole importancia.

—no le guardo rencor, la verdad es que es difícil tratar conmigo. Y así me gusta.

Gregory sonrió de medio lado.

—pienso lo mismo. A veces me sorprendo de la paciencia que te tengo.

No pudieron contener sus risas.


— ¡por fin terminamos!

Exclamo eufórico Ike, guardando su libreta en su mochila. Firkle lo imito.

—eh, discúlpame de nuevo por meterte en problemas.

—no te disculpes, esos idiotas no debieron molestarte. Oye, ¿siempre es así? Quiero decir, por eso no asistes a clase, ¿cierto?

El gótico bajo por una milésima de segundo la mirada, luego miro fijamente a Ike a los ojos.

—sí. Pero tranquilo, ya se les pasará la estupidez.

Se levantó y se colgó la mochila en el hombro. Ike lo miro boquiabierto y también se levantó de su escritorio.

— ¿ya te vas?

Pregunto sin poder ocultar su desilusión. Firkle hizo un amago de sonrisa y se encamino a la puerta.

—siento decirlo, pero mi mamá dijo que no llegara tarde.

—ah, está bien. Te acompaño.

Se resignó al escuchar la palabra ''mamá'' pues bien sabia como eran. El chico gótico lo miraba de soslayo con la duda reflejada en la cara. Hasta que se Ike se dio cuenta de que era observado y le sonrió. Firkle aparto la mirada, descubriendo que era lo que tanto le llamaba la atención. ¡Su sonrisa! Sí, eso era, pero ¿Por qué? Tal vez y nunca había visto una sonrisa igual, pero eso sonaba muy marica para aceptarlo, así que pensó que, como casi no había visto muchas sonrisas antes, pues se le hacía raro que Ike sonriera todo el tiempo. Eso es todo.

Tenía que irse ya. Bajaron las escaleras en silencio, cada quien sumido en sus pensamientos. Ike abrió la puerta algo afligido por la partida de su compañero de clase.

—te veo mañana, ¿no? Porque tenemos que entregar el trabajo los dos.

Firkle suspiro cansado por tener que regresar a clase, pero contesto tranquilamente.

—sí, te veo mañana. Hasta luego, entonces.

Salió de la casa sintiendo el frio golpearle la cara. Sin girarse mucho se despidió de Ike.

Al perder al gótico de vista cerró la puerta lentamente y se encamino a su habitación, sintiéndose extrañamente abandonado.


No tenía sueño, no tenía hambre, no quería saber nada de absolutamente nadie. Daba igual que en ese momento alguien estuviera asesinando cruelmente a toda su familia, él no abriría esa puta puerta por nada del mundo.

Daba una imagen tan patética al estar abrazando sus rodillas a un lado de su cama, escondiendo su rostro y manteniendo los ojos cerrados. Pero, ¿Qué hacer en ese caso? Pensar en cualquier otra cosa que no fueran las últimas 24 horas; aunque eso lograba el efecto contrario, porque aún dolía la traición de su supuesto amigo. Respiraba con dificultad, sintiendo una sensación de vacío y culpa que arremetían violentamente en su mente, además del terror paralizante que lo mantenía alerta ante cualquier contacto humano. Los flashback le destrozaban la cordura que logro mantener todos estos años en ese pueblo de locos.

Con un suspiro lastimero se levantó tambaleante y se dirigió al baño de su habitación. Al entrar lo primero que hizo fue descolgar el espejo y ponerlo al revés, mirando la pared y recargándolo en la misma. Se quito su querido chullo, la chaqueta azul desgastada, los converse negros sucios de lodo seco y los calcetines. Se sentía inseguro al quitarse la camiseta y los jeans ajustados, pero lo hizo rápidamente, tratando de no pensar. Vacilante, se metió debajo del chorro de agua de la regadera, dando un ligero salto al sentir el agua caliente contra su fría piel.

Ahora más tranquilo tomo el shampoo y comenzó a lavarse el cabello… no engañaba a nadie. Sus ojos se llenaron de las lágrimas retenidas durante ese repulsivo acto carnal del que fue víctima y, poco a poco, se dejó caer en el piso. La repugnante sensación de Allan penetrándolo estaba grabada al rojo vivo en su memoria.

Negó con la cabeza furiosamente y se levantó. No lloraría por estupideces. Pocas veces lloraba, se podría decir que nunca; así que no lloraría por esta situación.

Termino de ducharse, se envolvió una toalla en la cintura y salió. Al secarse se vistió, pero se puso la misma chaqueta y su inseparable chullo. Necesitaba despejar la espesa niebla que le nublaba el pensamiento. Saco a Stripe de su jaula y se puso a juguetear con ella. Al cabo de un rato escucho los toquidos de la puerta.

— ¿Craig? ¿Puedo pasar?

Ruby tocando la puerta y preguntando si puede pasar, tal vez y llueva sangre. Pero para mala suerte de ella, él no quería hablar con absolutamente nadie.

—lárgate, enana.

Un silencio prolongado inundo la estancia.

—púdrete.

Contesto con un claro deje de molestia, más Craig lo esperaba. Escucho sus pequeños pasos regresar a su cuarto y como azoto con furia la puerta. No necesitaba sus estupideces de niña preadolescente en este momento.


—tengo una idea, cariño. Te sonará a locura, pero puede que funcione.

Thomas hablo lo más tranquilo posible para no alterar a su esposa, Laura alzo la cabeza y mantuvo contacto visual con su esposo.

— ¿de qué se trata?

Pregunto separándose un poco del abrazo.

—esta tarde en el bar escuche que un mercenario había llegado al pueblo.

Sintió un mal presentimiento por las palabras de su esposo.

— ¿Y? oh, no me digas… ¡le pagaras a un mercenario para que espíe a Craig!

— ¡shhh! ¡Nos pueden escuchar los niños!

Exclamo poniéndose el dedo índice en los labios para darle más énfasis, la rubia lo miraba con el ceño fruncido, en claro desacuerdo.

—dime por el amor de Dios que estas bromeando.

—no estoy bromeando, Laura. ¡Sabes cómo es nuestro hijo! Él nunca nos dirá nada, y odio verlo así. Además nunca lo sabrá, y cuando sepamos qué es lo que tiene podremos ayudarlo.

— ¿no verá sospechoso que un tipo extraño lo siga a todas partes? Y podríamos asustarlo a él y a sus amigos, sobre todo a Tweek. También se le hará extraño que no nos diga nada y nosotros sepamos qué le pasa.

—eso último lo resolveremos luego. Aunque tienes razón, pero es un mercenario, debe ser alguien sigiloso.

Mientras Thomas pensaba, Laura se sentó en el sillón, llevándose las manos a las sienes.

— no sé lo que le pasa, cariño, y estoy realmente frustrada por eso. ¡Dios! No estaba tan preocupada por él desde que se perdió en Perú… ah, y por su primer borrachera con Kenny.

—siempre tiene que ver con ese cuarteto de chicos, si no es con todos es con uno.

—tienes razón, pero no creo que tengan que ver esta vez.

Suspiro, mirando a su esposo.

—está bien, contrátalo. Talvez y logre averiguar algo.

Thomas asintió, sonriente.


je m'ennuie. ¿Con que te entretienes tú?

Con un vago movimiento de cabeza señalo la estantería detrás de la cama donde estaba recostado el francés, la cual contenía varios libros.

—claro, con razón tu mochila pesa demasiado.

—oh, no tanto. ¿Quieres leer alguno?

Mole hizo una mueca graciosa de desagrado. No era mucho de lectura, pero no había gran cosa por hacer. Se levantó a regañadientes de la cama y se encamino frente a la estantería. Escudriñaba con la mirada los libros, mientras Gregory ponía punto final a su tarea y a la carta dirigida a su madre. Aunque no se le ocurrió gran cosa para terminar el trabajo principal.

—puede que sea del siglo pasado, pero mi madre siempre ha preferido el correo que las llamadas en celular o algo así.

Murmuro observando el sobre de papel. Mole lo miro de soslayo.

—pues es su decisión… bueno, préstame este.

Dijo tomando un libro de portada oscura, ''los juegos del hambre'' decía el título.

— ¿aún no lo lees? Me sorprende, ya que en su momento fue muy famoso.

Pregunto el británico, extrañado.

—no, yo soy más de clásicos. Espero que sea de lectura ligera.

Comento distraídamente volviendo a dejarse caer en la cama de su amigo, quien se levantó y se estiro dando un bostezo.

—oye, no te estoy corriendo, pero tengo sueño.

—no, me estas corriendo. Y no me voy, ¡tu cama está más cómoda que la mía!

Gregory frunció el ceño ante la inmadurez de su compañero, pero una buena idea le cruzo la mente.

—está bien, hazte a un lado.

La sonrisa del francés disminuyo a un gesto de incredulidad.

— ¿perdón?

—no quieres irte, y a mí no me molesta que durmamos juntos.

Los colores subieron a la cara del francés, quien se levantó como impulsado con un resorte.

—ah, recordé que soy alérgico a dormir con un británico. au revoir!

Se despidió moviendo el libro de un lado a otro mientras caminaba hasta la puerta, pero la risa del británico lo detuvo.

— ¿enserio creíste que dormiríamos juntos? ¡pfff!

La burla enfureció al francés, dejo el libro en el escritorio y miro fijamente al rubio, quien no paraba de reír, no fue hasta que vio a Mole agacharse para quitarse las botas.

— ¿¡Qué haces!?

Preguntó escandalizado, dejando de reír de golpe. El castaño sonrió socarronamente.

—no te molesta que durmamos juntos, ¿no? Bueno, a mí tampoco.

Llevarle la contraria al británico siempre era muy divertido, pero esta situación lo incitaba a morirse de risa, aunque tenía la cara impasible para disfrutar más el desconcierto de su amigo.

Después de deshacerse de su calzado se dirigió con paso tranquilo a la cama, ante la atenta mirada de Gregory.

—bien, ya no tiene gracia. Largo.

—oh, ¿te da vergüenza dormir conmigo?

Pregunto fingiendo decepción en la voz, cosa que saco de sus casillas al oji-gris.

—no, pero… o sea…

Aprovechando su confusión, el castaño lo tomo del brazo y lo tumbo en la cama, subiéndose a él en horcajadas. Reunió una gran cantidad de saliva e hizo amago de escupirle la cara.

— ¡no! ¡Alto!

Gritaba tratando de quitárselo de encima, pero el oji-verde agarro sus muñecas y las coloco encima de su cabeza. No pudo contener más su risa, soltó el agarre del rubio, llevándose las manos al estómago para mitigar el dolor provocado por las carcajadas.

—ay, duele.

Se quejó sin dejar de reír. Gregory lo miraba mal. Se lo quitó de encima y él también se quitó los zapatos y los guantes.

—tu bromita me está quitando horas de sueño. Si te vas vete ya, si te quedas cállate y hazte a un lado.

Recordando su cama incómoda, opto por quedarse. Se recorrió un poco y dejo que el rubio se acostara a su lado. Estaban avergonzados de dormir juntos, pero el sueño los venció rápidamente.


Volvió a meter a Stripe a su jaula, ya que mostraba signos de cansancio. Se recostó en su cama mirando el techo como lo más interesante del mundo, hasta que escucho la puerta.

—Craig, la cena ya está lista.

¿No era algo tarde para cenar? Aunque no había comido mucho, no tenía ni pizca de hambre.

—no tengo hambre, gracias.

Escucho el suspiro exasperado de su madre.

—hijo, tienes que comer, te estas poniendo famélico.

Con un suspiro insolente se levantó de la cama y abrió la puerta. Su madre lo miro con gesto preocupado, pero no hizo ningún comentario de su aspecto.

Al tomar asiento en el comedor su madre coloco un plato frente a él. Tratando de hacer caso omiso al hueco de su estómago, comenzó a ingerir el alimento.

—Ruby, aún no nos has dicho por qué llegaste tarde hoy.

—porque la maestra me castigo por defender a Ike.

Craig se desentendió completamente de la conversación, como siempre.

— ¿oh, sí? ¿Quieres que hable con ella?

—no, me iría peor. Déjalo así.

—eso no está bien, mañana iré a hablar con ella. ¿Y por qué defendías a Ike?

—unos idiotas comenzaron a molestar a… Firkle, entonces Ike lo defendió, luego comenzaron a decirle cosas a él y yo me metí, luego Karen. Después la maestra nos echó la culpa a nosotros cuatro.

—eso no está bien, definitivamente hablare con ella.

—como quieras.

Hundido en sus pensamientos, considero la posibilidad de salir a caminar un rato antes de la llamada de Allan. Talvez y podría tranquilizarse un rato con un cigarro en la boca.

— ¿y qué tal te fue a ti, hijo?

Pregunto su padre, el pelinegro alzo la mirada y contesto lo más tranquilo que pudo.

—la misma porquería de siempre.

Sus padres negaron con la cabeza, mientras Ruby lo miraba fijamente.

—hey, no me habías dicho que ya tienes novia.

—si no te eh dicho es porque no tengo.

— ¿y porque tienes tantos chupetones?

Se acomodó su chullo y se levantó toscamente, sintiéndose expuesto. Sin decir nada camino hasta la sala, abrió la puerta de la calle y, a punto de salir, la voz gruesa de su padre lo detuvo.

— ¡tú no vas a ningún lado a esta hora!

Cerró la puerta con enojo y subió las escaleras.

—esto se nos está yendo de las manos.

Murmuro para sí mismo Thomas, quien se volvió a sentar.

Pasándose la advertencia de su padre por los huevos, salió por la ventana, dejándose caer del segundo piso, amortiguando su caída por la nieve, pero lastimándose la mano derecha.

« Mierda, ¿Cómo coño le hace Kenny para no lastimarse? »

Reviso su mano; sólo un pequeño moretón. Bufo molesto al recordar las palabras de Ruby, lo hicieron sentir una puta, cosa que no era. ¿O sí? Claro que no, las putas cobran. Prefirió no pensar más en eso y camino sin rumbo fijo. Paro en una tienda, aún abierta. Compro una cajetilla de cigarros y siguió su camino. Llego al lago Stark, donde se sentó bajo un gran árbol, cuya copa evitaba el paso de la nieve, que en ningún momento dejaba de caer.

Se permitió unos minutos de silencio, admirando la vista del lago rodeado de nieve. Aspiraba el frio aire de invierno, anhelando tener un café entre sus manos. Sonrió silenciosamente al recordar a cierto rubio a quien también le gusta el café. Enserio esperaba no preocuparlo demasiado, suficiente tenia él con los gnomos roba calzones, para que llegara a hablarle de sus problemas. ¡Podría darle un ataque! Sería mejor actuar como siempre, no le gustaría verlo triste.

Por dios, ¿¡desde cuando le afectaba tanto Tweek!? Pues resulto que la atracción se convirtió rápidamente en amor, ¿no? Irónico, tomando en cuenta que cuando era niño afirmaba energéticamente no ser gay cuando las asiáticas lo pintaban de forma sugerente con Tweek. ¡Y con él! Si, la vida es irónica.


A cada paso que daba la nieve se derretía debajo de sus zapatos de charol pulcramente lustrosos; los pequeños copos de hielo que alcanzaban a tocar alguna parte de él se evaporaban dejando un ligero rastro de humo, imperceptible a simple vista. Escudriñaba el pueblo con rapidez, sintiendo un desconocido desasosiego al comprobar por tercera vez que él no se encontraba en ningún lado.

¿Dónde podría estar? Los orbes carmesí recorrían ágilmente cada rincón del pueblo, pero no lograba dar con su objetivo. De repente su mirada se encontró con un chico a orillas del lago, tratando de encender un cigarrillo, sin éxito.

Impulsado por el disgusto de saberse abandonado, se dirigió a donde estaba ese chico del chullo azul. Creía recordar que iba en su clase.

Se acercó lo suficiente para ser notado, Craig lo miro por un segundo antes de preguntar.

— ¿Damien?

—el mismo.

Se sentó a su lado, derritiendo la poca nieve que se encontraba alrededor y dándole calor a Craig, quien terminó por un segundo quemarse al contacto.

—te enciendo el cigarro si me das uno.

Craig saco la cajetilla y le dio un cigarro a Damien, quien se lo llevo a la boca. El anticristo encendió una pequeña llama en el dedo índice y lo acercó al cigarro que aún tenía Craig en los labios. Hizo lo mismo con el propio y un silencio agradable los envolvió. Después de un rato Damien hablo.

— ¿Qué haces aquí?

—puedo estar donde quiera.

—sí, pero no es muy normal estar en la noche aquí sentado.

El oji-azul repaso su lista de evasivas. Con voz áspera a causa del humo del cigarro contesto.

—no lo sé. Me gusta la tranquilidad, y a esta hora el pueblo está tranquilo. ¿Podría preguntar lo mismo?

Le daba igual, pero quería distraerlo para que no siguiera preguntando.

—busco a alguien, pero al parecer se lo trago la tierra (cosa que no veo rara viniendo de aquí) porque llevo toda la maldita tarde buscando y no lo encuentro.

Craig enarco una ceja, pues Damien nunca se mostraba interesado en nadie.

— ¿y a quien buscabas?

—Pues a-

Se vio interrumpido por el sonido del celular de Craig, quien contesto con un leve titubeo.

— ¿sí?

quiero verte. ¿Te recojo en tu casa?

—…si, te espero fuera.

Sin esperar respuesta colgó. Miro a Damien antes de levantarse. Tomo un par de cigarros y se los arrojo, él los atrapo antes de que cayeran al suelo.

—nos vemos.

El anticristo asintió, mirando extrañado por donde se había ido Craig.

Siento no haber dicho nada en el capítulo anterior, pero escribir lo que le paso a Craig me afecto en cierta manera. Y espero que no se desesperen porque Damien no le dijo a quien buscaba, pero es para tenerlos pegados al asiento :D.

Y eso es todo. Espero que les haya gustado tanto como a mí me gusto escribirlo. Disculpen por tardar tanto en actualizar, pero es que soy una persona muy inconstante. Lo siento de verdad, prometo por mi efímera existencia que continuare mis fic olvidados. Ah! Y quería decirles que comenzaré un fic sobre la segunda guerra mundial, será Kyman, por supuesto (oh, un judío y un nazi en plena guerra, ¿Qué podrá salir mal? :D) Díganme lo que piensan en los reviews.

au revoir: hasta luego

Je m'ennuie: estoy aburrido.