ROJA DIRECTA
El dolor era fuerte, porque cuando llega un momento así parece imposible seguir viviendo pero ese dolor no era insoportable porque mas fuerte era su alma y tenía dos opciones, rendirse y seguir como hasta ahora, la eterna sombra de Tsubasa, o luchar, seguir el deseo de ser una persona en toda la extensión de la palabra, ya había escuchado lo que tenía que escuchar, algo que su corazón se había negado a aceptar pero que en el fondo ellas sabia que algún día iba a suceder, era hora de alejarse, de reunir los pedazos que aun quedaban de su alma para reconstruirlos.
Yukari entró con el resto de los uniformes, ella le daba la espalda y rápidamente trató de recobrar la compostura, afortunadamente no vio sus lágrimas y se preocupó más por el alboroto que venía del lado del vestidor.
"¿Ahora que se traen esos?" dijo molesta conociendo de lo que eran capaces
"No sé, ni quiero saber" respiraba lento para que su voz no la delatara
Movía la cabeza de un lado al otro "Solo espero que no hagan más desorden del acostumbrado"
"Yukari" por fin se giró para verla "¿podrías encargarte de todo? Necesito hablar con el entrenador"
"Claro, ve tranquila"
Kozo Kira era un alcohólico en constante rehabilitación, fue gracias a eso que la Federación Japonesa de Futbol le encomendó a su generación dorada para llevarlos a los Juegos Olímpicos, no sin muchas críticas de por medio, tenía un carácter de los mil demonios, no creía en la suerte, solo en el trabajo duro y constante, no hacia distinciones entre sus jugadores y no les daba el rango de estrellas que varios de ellos tenían pues los conocía desde pequeños y así los seguía viendo.
Fueron esos años de verlos crecer y convertirse en todos unos profesionales lo que lo llevaron a analizar todo lo que los rodeaba, y, aparte de sus familias, el constante en sus vidas de futbolistas eran sus eternas compañeras, las managers incondicionales. Si bien podía contar con cualquier tipo de personal que deseara para auxiliarlo en el camino a Madrid, él las había llamado a ellas, porque se lo merecían y sobre todo porque conocían a esos cabezas huecas mejor que nadie.
Pero lo que nadie le informó al entrenador fue que esos niños y niñas que él conoció sí habían crecido en otros aspectos, seguían siendo unos animales aunque en el fondo eran unos sentimentales, que las relaciones ya eran más complicadas de lo que él podría imaginar y que el futbol podría tomar un segundo lugar.
Sanae se armó de valor aunque conforme sus pies se iba acercando a la oficina del entrenador éste iba disminuyendo ¿Qué pensaría el entrenador ahora que hablara con él? ¿Y sus amigas? Y sobre todo ¿él la extrañaría?
Nerviosa, golpeó dos veces la puerta y no obtuvo respuesta, quizás esa era una señal, solo una vez más y si no se iría, pero no alcanzó su mano a tocar la madera cuando la puerta se abrió, como siempre el entrenador mostraba cara de pocos amigos aunque a ellas siempre las había tratado de forma cortés
"¿Se encuentra ocupado señor? Porque si es así puedo volver después"
"No importa, veamos en que puedo ayudarte"
Su mano le indicó que tomara asiento, ella apenas y se sentó en la orilla de la silla, rozando ligeramente el escritorio que tenía por delante, Kira por su parte se había dejado caer en su sillón, lo único que no le gustaba de su trabajo era todo el papeleo que significaba llenar los reportes para sus superiores, aunque ellas siempre lo ayudaban con esa engorrosa tarea siempre lo ponían de pésimo humor.
"Vera señor, es que yo, yo quisiera…" tartamudeó
"Por Dios Sanae, no voy a comerte, ya dime que necesitas"
"No me lo tome a mal pero es que quiero dejar el equipo"
Su decisión lo tomó por sorpresa, lo hubiera esperado de cualquier otra pero no de ella, ella que había abandonado todo por seguir a Tsubasa a un país distinto quería dejarlo en un momento tan importante
"¿Por qué quieres irte?" preguntó viéndola directamente a los ojos
"Lo he pensado mucho señor, he tenido algunas dudas personales, he considerado regresar de nuevo a Japón para el siguiente curso y me gustaría usar estas vacaciones para aclarar mi mente"
Sus ojos se abrieron ante la contestacion recibida "Ah, vaya" respondió no muy convencido de las explicaciones que le daba "volver a casa"
"Si, ya llevo un par de años aquí en España, y bueno, si cuando me gradúe voy a trabajar en Japón pues creo que lo mejor será terminar mi carrera allá" justificó
"¿Entonces te vas a Japón?"
"Primero voy a hacer un viaje, ya acercándose el inicio a clases solo volveré a Madrid por mi cambio y pues por mis objetos personales"
"Entonces no quieres aclarar tu mente, la decisión ya está tomada"
"Bueno, pues sí, pero no quiero que piense que voy a dejar el trabajo botado, de hecho pensaba en Kumi Sugimoto, ella puede reemplazarme…"
"No mientas Sanae" la interrumpió y ella se asustó al creerse descubierta "nadie puede reemplazarte" ella le dedicó una sonrisa "pero tampoco podemos retenerte a la fuerza, si irte es lo que quieres las puertas están abiertas, pero ten en cuenta que este siempre será tu equipo y si decides volver esas mismas puertas seguirán abiertas"
"Gracias señor"
"¿Cuándo te vas?"
"Pasado mañana"
"Ok, ¿quieres que les informe a los muchachos?"
"Si no le molesta, podría decirles hasta que ya me haya ido" suplicó
"Como gustes"
La decisión estaba tomada y aun así se le quedaba viendo a su celular, sabía que en cuanto le marcara a David ya no había vuelta atrás, pero prefería hacerlo ahora antes de que sus amigas supieran su decisión porque seguramente la convencerían de desistir.
"Bueno"
"¿Hay boleto para otro pasajero?"
"Solo si ya se decidió el pasajero"
"Pues hagámoslo rápido antes de que entre en razón"
"Prepara pasaporte, visa americana y canadiense y tu tarjeta de crédito"
"Tengo algo mejor que mi tarjeta de crédito"
"En serio, ¿qué es? "
"¡La tarjeta de crédito de mi papá!"
"Jajajaja en ese caso, solo falta esperar el jueves para iniciar la aventura en el círculo polar"
Un suspiro después de colgar, la emoción de nuevas aventuras la animaba y el pensar en todo lo que tenía que preparar alejaba de su mente las palabras que apenas unos momentos atrás habían herido terriblemente su corazón.
Llamó a su compañera de departamento, su amiga Elena quien se encontraba en Madrid y que le hizo el favor de preparar parte de sus cosas y papeles personales, llamó a sus padres para informarles del viaje que realizaría y de su regreso a Japón; si bien iba a estudiar en Tokio ya la distancia entre ellos era mucho menor, su madre no estaba muy segura de que fuera la decisión correcta pero su padre estaba más que feliz con el cambio con tener de vuelta a su pequeña que no le importó lo que fuera a costar el viaje. Por último llamó a Kumi para invitarla a tomar su lugar pero su sorpresa fue que ya venía en camino, el entrenador Kira se había adelantado por lo que debería apresurar su salida pues con la llegada de Kumi los cuestionamientos comenzarían.
"Ohhhhhhh tranquilo capitán, si te escuchan las chicas estaremos en serios problemas"
"¿Por qué? ¿He dicho algo que no sea verdad?"
"No dijiste algo que no fuera cierto, dijiste algo que no sentías"
"¿Eh?"
"Lo que dijiste fue porque estas celoso" declaró convencido
"¿Celoso yo?" dijo indignado a lo que todos asintieron "Ja" lo seguían mirando sin convencerse "doble Ja" expresó sarcástico y se enfiló a las duchas
"Muy bien, ya dijiste lo que pensabas y ahora va la mía, algo que todos sabemos, incluso tu pero que por cobarde te has negado a aceptar"
Le plantó cara, de frente, envalentonado "dime Wakabayashi"
"Esto va también para ustedes tres" señaló a Jun, Hikaru y Ryo "ustedes 'no' son amigos y nunca lo serán, ¿por qué? Simplemente porque están enamorados, y aunque peleen, se griten, se odien e incluso se maten nunca serán amigos, porque su amor no es cosa nueva, es algo que ha crecido con el paso de los años, lo llevan en la sangre como su amor por el futbol, y seguirán haciéndose daño y lastimándose hasta que no asuman lo que sienten y hagan algo para demostrarlo"
Miraba a sus alrededores, observaba los casilleros, las bancas, uniformes sucios en el piso, balones y zapatos deportivos
"¿Ahora qué?"
"Que hasta donde veo este es un lugar de alto rendimiento, para deportistas profesionales, aquí practicamos DEPORTE no tratamos asuntos personales"
"Si cuando esos asuntos personales nos afectan a todos"
"¿En qué te ha afectado?"
"¿En qué? Pues en el ambiente que se respira, la tensión que hay en todo el equipo, incluso tu desempeño personal se ha visto afectado, o cuando se ha visto que Tsubasa Ozora falle penales"
"¡Eso fue un error! Y esto es lo último que voy a decir al respecto, como su capitán les ordeno que a partir de este momento no se vuelven a tratar asuntos personales, el tema debe ser futbol, futbol y siempre futbol" gritó de forma severa y dando por terminado el asunto.
"Y lo único que puedo concluir es que eres un idiota"
Yukari, Yayoi y Yoshiko estaban preocupadas, no habían visto a Sanae en toda la tarde y el entrenador no les había dado mayor explicación, fue hasta después de la cena que la vieron llegar cargada de bolsas de diferentes tiendas.
"¡Amiga! ¿Porque te fuiste de compras sin nosotras? Eso no se vale"
"Fue de último minuto"
"¿De último minuto? Acabas de romper la tercera regla de la ruptura"
"¿Tercer regla de la ruptura? ¿Qué es eso?"
"Son las reglas básicas para sobrevivir a un rompimiento sentimental, y la tercera dice que hasta que te estabilices emocionalmente no debes entrar a una tienda"
"Pero yo no he roto con nadie"
"Exacto"
"¿Y el entrenador te dio permiso? ¿Con todo el trabajo que tenemos?"
"Si, verán, tengo que hablar con ustedes, no quiero que se vayan a enojar conmigo por favor"
"No nos asustes"
Suspiró, dejó caer sus manos al costado y al fin dijo "es que, voy a dejar el equipo"
"¡¿Qué?"
"Ya no puedo seguir aquí, no quiero, ya hablé con el entrenador y mañana mismo me voy"
"¿A dónde te vas?"
"Voy de viaje a diferentes partes antes de regresar a Japón"
"¿Pero estas segura?"
"Si, ahora si lo estoy, ya no quiero esperar a que mi vida comience, estoy harta de esperar, el mundo se va a terminar y yo no pasaré de ser la eterna sombra de Tsubasa Ozora, quiero viajar sin preocuparme por llegar a tiempo a algún partido solo para que el note mi presencia, quiero conocer gente, vivir experiencias, quiero ser egoísta y pensar solamente en mi, quiero averiguar quién soy, saber lo que me gusta, porque sé que si sigo aquí voy a desaparecer"
Su voz se había convertido en un susurro, sus lágrimas asomaban en sus ojos pero ella no las dejó salir, sus amigas estaban tan conmovidas como ella y la entendían perfectamente, solo se limitaron a asentir y la tomaron de la mano para después darse un abrazo grupal.
A grandes rasgos les explicó su viaje, les mostró el itinerario que David le había mandado junto con algunas fotos y además les habló de la llegada de Kumi.
La noche la pasó en vela, una y otra vez volvían a su mente las palabras de su capitán, y una y otra vez se clavaban en su corazón, se sentía tonta por haber creído que ella podría importarle, aunque fuera solo un poco, las horas pasaban y el sueño no venía a calmarla, decidió que mejor era preparar sus maletas para dejar la concentración cuando todos estuvieran en la cancha, así no tendría que dar explicaciones de nada.
Tomo el desayuno con todos los demás y quería inmiscuirse en la charla para evitar levantar sospechas, cuando vio que los jugadores enfilaban a la cancha detuvo a sus amigas para despedirse.
"Esperen un momento chicas"
Ellas la observaron, sabían que era el momento de decir adiós, apenas unas semanas atrás todas estaban llenas de ilusiones y proyectos, disfrutaban de la compañía de sus amigos y ahora las cosas cambiaban, esperaban que fuera para bien pero ante todo, que el cambio las hiciera madurar.
"Las voy a extrañar mucho"
"Nosotras también, ¿te veremos en los juegos olímpicos?"
"No lo creo, seguramente en esas fechas me estaré acomodando en Tokio" las caras eran de tristeza esperaban que por lo menos viera los partidos desde la tribuna "pero en cuanto esté en mi nuevo departamento tendremos nuestra noche de chicas, bueno, que sea semana de chicas, tendremos mucho que platicar" dijo para tratar de animarlas.
"Te vamos a extrañar amiga"
"Y yo a ustedes"
Se abrazaron una a una haciendo el momento más difícil "vamos, vamos que me deja el tren, tenemos muchas cosas que hacer y apenas nos quedan unos 50 años"
"Cuídate"
"Y ustedes también"
Lo último que vieron fue a su amiga mochila al hombro que se alejaba por el portón principal.
Cuando Kozo Kira aceptó la dirección técnica de la selección sabia que uno de sus pendientes o preocupaciones sería su estilo de juego y compaginarlo con el del capitán Tsubasa Ozora; el joven se había formado con una forma de jugar que agradara al público, elegante, vistosa, no por nada viajo a Brasil para perfeccionar su juego, en cambio el era de un estilo más rudo, efectivo, asegurar el resultado antes de agradar a las gradas. Pero al igual que a todos los entrenadores, el joven Ozora también lo sorprendió, no solo entendió su forma de plantear los partidos sino que la hizo suya y la combinó perfectamente con sus habilidades, el resultado, un estilo fuerte, poderoso, rápido y espectacular.
Hoy estaba especialmente enfocado en el juego, daba órdenes, creaba jugadas, movía a sus compañeros de equipo como piezas de ajedrez con una perfección inigualable, quería que todos vieran que estaba en perfectas condiciones que nada lo distraía de su principal objetivo.
Un pase desde la banda derecha que bajó con el pecho, se detuvo, observó la cancha para lanzar una pared a Misaki, acompañándolo le devolvió el centro demasiado alto, giró sobre su cuerpo para rematar de chilena. El defensor saltó para tratar de evitar el remate desviando el tiro y provocando que en la caída su pie rozara el brazo del centrocampista causándole una herida aparatosa.
"¡Capitán!" exclamó asustado "¿estás bien?"
"Si, además del terrible ardor de mi brazo todo está bien, será mejor que vaya con el médico antes de que se me salgan las tripas por la herida" dijo exagerando como una forma de tranquilizar a su compañero.
Por su propio pie y chorreando sangre por su brazo se dirigió a enfermería, seguramente al verlo herido ella se conmovería, era la ocasión ideal para que las cosas volvieran a la normalidad.
"Muy bien, no es nada grave" explicó el doctor después de revisarlo, "unas gasas y una venda evitaran que se te infecte la herida, ¿Dónde están las managers para que hagan la curación?"
"Yo me encargo doctor"
Tsubasa se sobresaltó al escuchar la voz, hacía años que no la oía pero nunca podría olvidarla, esperaba que fuera Sanae quien lo curara, ella no se negaría a hacerlo a pesar de estar molesta, pero ella, que hacia aquí
"A usted no la conozco señorita" dijo el doctor quitándose los anteojos y examinándola atentamente.
"Es verdad, permítame presentarme, soy Kumi Sugimoto nueva asistente del equipo"
"Gusto en conocerla señorita Sugimoto, por favor aplique este medicamento sobre la herida y cúbrala con una gasa"
"¿Kumi? ¿Qué haces aquí?" dijo sorprendido sin prestar atención a los procedimientos de la joven
"Hola Tsubasa, acabo de llegar de Japón, vine a suplir a Sanae"
De un brinco se bajo de la camilla "¿Cómo que a cubrir a Sanae?"
"Ella salió" no quería ahondar mucho, no sabía que tanto podía revelar y la verdad es que tampoco conocía los detalles de su salida
"Pero ella regresa más tarde… verdad" dijo esperanzado
"No lo sé, deberías preguntarle al entrenador, fue él quien me mando llamar"
Apenas y terminó de curar la herida y salió disparado a buscar al entrenador
"Ozora, que dijo el médico, como te sientes" preguntó sin dejar de caminar haciendo que el mediocampista acelerara su paso para hablar
"Bien señor, fue solo un rosón"
"Que bien" el técnico se alejaba
"Espere entrenador, puedo hacerle una pregunta"
"Dime"
"¿A dónde fue Sanae? ¿Por qué Kumi vino a suplirla? ¿Cuándo regresa? ¿Va a volver verdad?"
"Esas son más de una pregunta" el chico lo miraba suplicante "No sé a donde fue, solo me pidió dejar la selección, ella sugirió a Sugimoto y no creo que regrese, los detalles los puedes saber de sus amigas"
"Gracias" se dio la vuelta y fue a buscar a las chicas, parecía un alma que lleva el diablo, su cabeza daba vueltas constantemente, ella adoraba ayudar en el equipo, ella no podía dejarlo, que había hecho para ahuyentarla de su lado.
Ni siquiera se molestó en tocar la puerta de la habitación, ella la compartía con Yukari, pero ahora era Kumi quien estaba desempacando donde antes estaban las pertenencias de Sanae.
"¿A dónde se fue?"
"¡Tsubasa! Deberías tocar, que tal si nos encuentras en paños menores"
"Deja tus bromas Yukari y dime a donde se fue Sanae"
Vio la cara de pocos amigos del capitán y decidió guardarse las bromas para otro momento "a Madrid"
"Cuando vuelve"
"A Barcelona nunca y a Madrid supongo que a finales del verano"
"¡¿Qué? ¿Cómo que a Madrid a finales del verano?" dijo confundido "¿Qué no se fue para allá?"
"Fue a Madrid por sus cosas pero de ahí salía a América, un largo viaje y regresa a finales del verano por el resto de sus pertenencias para mudarse nuevamente a Tokio antes de que comiencen las clases"
"Pero que estás diciendo" se dejó caer de forma pesada en la cama, aun sin creer lo que oía "¿Qué va a hacer a América? ¿Por qué se regresa a Japón? ¿Por qué dejó el equipo?"
"Tú sabes porque" respondió acusadora
"Ella no puede hacerme eso… ¿Cuándo sale para América?"
"Mañana por la mañana"
"Todavía puedo alcanzarla" se levantó de golpe
"Espera" lo detuvo Yukari "a ella le costó mucho tomar la decisión, no la molestes, déjala ir"
"Si se quiere ir, entonces me lo tendrá que decir de frente"
