Capítulo 7: ¿Malfoy amable?
Pasado el tiempo de castigo, Ginny y yo estábamos cansados de limpiar y ordenar los miles de ingredientes que el profesor Snape tenía en una especie de cuarto de las fregonas.
- Ya es la hora, podéis marcharos…
No le dio tiempo a terminar la frase cuando sonó la puerta.
- Adelante.
La puerta de abrió con rapidez y del hueco apareció una melena ondulada y de color castaño.
- Buenas noches profesor Snape, venimos a recoger a Harry y Ginny.
Snape asintió y saludó a Granger. Ronald se dejó ver detrás de ella y Snape volvió a su tono de siempre.
- Váyanse, recojan sus cosas. Pero antes… - antes de coger nuestras varitas, hizo un hechizo revelador.- por si acaso, no quiero encontrarme que falta un ingrediente, como la piel de serpiente africana, ¿verdad señor Potter?
Harry mosqueado lo miró desafiante.
- Yo no fui señor, no sé cómo se lo tengo que decir.
- Bueno, váyanse. Mañana a la misma hora.
Ginny salió la primera junto con Ron, Harry por su parte lo miró desafiante por última vez.
Snape volteó la vista hacia Harry. En todo el transcurso me lo quedé observando, él solo me devolvía la mirada.
- ¿Algo más, Granger?- parecía curioso por mi forma de observarlo.
- Es todo, buenas noches profesor….
- Buenas noches, Granger. Hasta el jueves…
Sonreí y no sé porque lo hice, solamente me salió y él no dijo nada más.
…..
La mañana del miércoles no era igual que la del día anterior, amaneció nublado, el cielo grisáceo se extendía por todos los terrenos del castillo. Es lo malo de vivir en Reino Unido, podías encontrarte las cuatro estaciones en un mismo día. Por la mañana otoño, a mediodía invierno, por la tarde primavera y al anochecer verano o viceversa.
No pude pegar ojo en toda la noche, pensando en todo momento en cierto hombre, pero esta vez alguien me hizo caer al suelo desprevenida.
Caí de culo y con tan mala suerte que todos mis libros se esparcieron en el largo pasillo. La chica en cuestión era Pansy Parkinson, amiga de Draco Malfoy. Me miró con una sonrisa maliciosa mientras seguía su camino.
Yo entendí que con esta clase de gente era mejor no cruzarse, pero si no tuviera la mente en otro lado, estas cosas no pasarían.
Por la caída, llegué tarde a mi clase de Encantamientos. Como podía pasarme esto a mí, estaba molesta conmigo misma. Podía haber utilizado el gira tiempo, ya que la profesora McGonagall no me lo prestaría por ser una tonta. Aún estuve meditando, de camino a la sala común. Un papel sobresalía de mi agenda. Estiré de él y le eché un vistazo.
Eran las normas de prefectos y me acordé de la sala de burbujas.
- No estaría mal echar un vistazo, total no tengo otra cosa que hacer.
Me dirigí hacías las escaleras, en el quinto piso estaba la sala de prefectos.
Al echar un último vistazo a la información, me puse a dudar. Decía prefectos, por lo tanto no decía que solo fuera una por cada casa.
- ¿Voy a tener que compartir la sala con otros prefectos de la escuela?
Alguien más habló.
- Si, Granger… no nos queda otra.
Esa voz arrastrando las palabras, era fácil de adivinar.
A mi derecha estaba la entrada de la sala, y el hurón estaba de pie, apoyado en la fría pared.
- Hola Malfoy, pensaba relajarme yo sola esta mañana.
- Pasa, estoy solo.
Dudé en pasar, pero no era por cuestión de que Draco estuviera allí conmigo, solo que no sé, no me fiaba de él.
Entré en la sala, era muy amplia. Estaba formada por varias secciones, a mi derecha una zona de relax con unas vistas del lago y el calamar gigante. En la izquierda, sales de baño, jacuzzi y un sinfín de utensilios para relajación. En el centro una mesa alargada, con manjares más impresionantes que el propio comedor.
Un elfo nos miraba con sus ojos grisáceos y tristes.
- Hola, señorita…
- Granger.
- … señorita Granger, me llamo Winney, la elfa de los prefectos… a su servicio.
Hizo un acto de reverencia tan exagerado, que la punta de su nariz tocaba casi el suelo.
Draco entró detrás de mí y cerró la puerta.
- Winney, tráeme una cerveza de mantequilla, tu… ¿quieres algo?
Me hizo señas para que me sentara y pidiera algo para beber en ese momento.
- Otra, por favor.
- Ya escuchaste elfa.
- Gracias señor Malfoy, ahora mismo las traigo.
Desapareció con un /plof/.
- ¿A dónde ha ido?- pregunté al instante.
Draco se dejó caer en un sillón de orejas.
- Ha ido a Hogsmeade, aquí no nos dejan tomarla.
- Ya.
Me quedé en silencio, mirándolo todo. A pocos segundos apareció de nuevo la elfa entregándonos las cervezas y volvió a desaparecer dando a entender que la llamasen si requerirían sus servicios.
Nos quedamos solos, un par de minutos y Draco rompió el hielo.
- ¿Por qué no le contaste la verdad al profesor Snape?
No me esperaba esa pregunta y menos de su parte. ¿Malfoy preguntándome?
- No puedo decírtelo.
- Ya, no puedes, o no quieres que sepan que Weasley me hizo esto.
Señaló lo que quedaba de la marca en su rostro. Solamente un leve golpe, apenas se veía ya.
- No es eso, solo que me salió… y ya.
Draco volvió a beber de nuevo y se quedó pensativo mirándome detenidamente.
- ¿Pasa algo?- me molestaba bastante que me mirasen y más sin saber qué es lo que piensan.
- No es nada. Bueno, he de irme. Tengo clase de DCLAO. Adiós Granger.
- Adiós.
Me quedé sola en la sala, terminé de tomarme lo que quedaba y salí de allí pitando.
…..
El transcurso del día fue normal. Ginny y yo quedamos en la tarde para repasar un par de encantamientos que me perdí en la clase de la mañana. Me contó lo que pasó la noche anterior, el castigo con Harry y como le va la relación que poco a poco va teniendo con el chico.
Conociendo a Harry, él no me hablaría del tema, y para cuando tuviera el valor de decírmelo, yo ya tendría practicada mi cara de asombrada.
- Bueno, el castigo fue instructivo.
- ¿Instructivo?, ¿Qué hicisteis?
- La verdad, limpiar, ordenar y ver ingredientes impresionantes… pero no hablemos de los ingredientes, ¿Qué tal lo llevas tú con…?
Me ruboricé.
- Ginny han pasado cosas raras, tal vez yo misma me estoy obsesionando de tal forma que veo cosas que antes no me daba cuenta. No sé, no quiero equivocarme, no quiero que se ría de mí y que pronuncie algo de sus labios… no sé qué hacer Gin… estoy confusa.
- Bueno dime que ha pasado, para que te ruborices.
- La verdad han sido tonterías, pero ayer me encontré con Remus, vino a Hogwarts y quedé con él para vernos este finde. Cuando fui a despedirme, abracé a Remus y vi a Snape mirar hacia otro lado… como molesto.
- No es ninguna tontería Hermione, eso significa que le molesta que te abraces con otros hombres… vaya con el grasiento profesor…
Ginny se reía a carcajada limpia.
Pasaron las horas…
Harry y Ginny volvieron a ir al despacho de Snape. Ron y yo por nuestra parte, esperábamos la hora para empezar las rondas del castillo. Empezaban cerca de medianoche.
Ron y yo quedamos en ir a buscar de nuevo a la parejita. Así los llamaba yo, pero a Ronald no le hacía mucha gracia.
Los chicos salieron del despacho y nos quedamos cerca de la entrada del despacho.
Ginny habló primero.
- Hermione, el profesor Snape quiere hablar contigo.
- ¿Conmigo?
La pelirroja me miraba toda divertida, me sacó la lengua y se quedó junto con los chicos. La voz de Snape habló desde el fonfo del despacho.
- Señor Weasley, lleve a los chicos a su sala común. Yo llevaré a Granger después.
Harry encogió los hombros sin entender nada y se llevó a rastras a los demás.
Entré y cerré la puerta. En la misma posición que los días anteriores, sentado en su escritorio ojeando unos exámenes.
- Granger, siéntese.
Señaló la silla vacía. Le hice caso y me senté enfrente de él.
- He hablado con el señor Malfoy esta tarde y me ha comentado…
- Si se refiere al incidente en el tren, ya lo dije todo.
- Eso no es lo que él me acaba de contar…
- ¿Qué es lo que ha dicho esta vez?
- El señor Malfoy, me ha explicado que todo fue cosa suya...
Me levanté de la silla y negué con la cabeza.
- Yo estuve allí y le vuelvo a decir…
- Si de verdad no quiere perder el castigo, tranquila, puedo dejar que venga a ayudarme a corregir uno de estos.
Me señaló las hojas que tenía encima de la mesa.
- ¿Cómo?...
- Señorita Granger, sé perfectamente, desde el primer día que usted no le hizo eso a Malfoy, por lo tanto, no está castigada, pero puedo hacer una excepción… si así lo desea…
Snape me miraba divertido, podía jurar que le había visto sonreír en una milésima de segundo, pero tal vez fueron ilusiones mías.
Me sentí mal. No sabía que decir.
- Mire, yo hubiera agradecido tener una amiga como usted en la escuela, pero no me parece bien, que sus amigos… no hayan hecho nada para evitar su castigo…
Le miré a los ojos, tenía razón.
- He de irme, se hace tarde y mañana tengo que repasar unos apuntes.
- ¿Qué asignatura?
- Pociones.
Le sonreí y bajé la cabeza. Él asintió.
- La acompaño a su sala común.
- No se moleste, puedo ir sola, soy prefecta.
Le enseñé mi insignia.
- Insisto.
Salimos de allí.
El camino se hacía cada vez más corto. Nos cruzamos con un par de alumnos, al principio pensamos que era algún alumno haciendo de las suyas, pero resultaron ser Malfoy y Parkinson. Ambos nos saludaron mínimamente.
- Profesor Snape…- Draco le saludó primero.
- Malfoy, Parkinson… ¿van de regreso a su sala?
- Si, profesor. Ahora mismo vamos a descansar.
- Está bien. Buenas noches.
- Buenas noches profesor, Granger.
Se alejaron sigilosamente y nosotros seguimos.
Yo lo miraba de reojo y algunas veces lo pillaba mirándome, pero no dijo nada.
Al girar a la derecha, nos encontramos con Weasley esperando en cerca del retrato de la Señora Gorda.
…..
Y aquiiii llega el final de este capítulo, espero opiniones de que tal les pareció este capítulo. He tardado varias semanas en subirlo, pero quería terminar de retocar un poco. Bueno, espero poder subir el siguiente capítulo la próxima semana y si no lo hago es porque me voy de vacaciones a ECUADOR y estoy un poco ocupada con las maletas y esas cosas. Saludos y feliz fin de semana. :D
