Hola! aquí reportándome con el capitulo 6, espero que les guste, por que a partir de este capitulo se vienen cosas muuuy buenas jijiji disfrútenlo.

Guezaa: Gracias por tus lindos comentarios, jajaja pues en realidad siempre hago los capítulos mas o menos igual pero en fin :p y sip, Sasuke esta como la vainilla jajaja es que es taaan perfecto :D

Capítulo 6

Para mala suerte de ambos, había ocurrido algo extremadamente malo, al menos lo era para Sakura, me tensé en cuanto el ascensor se detuvo, la luz se apagó dejando así que la luz de emergencia se encendiera, se veía ligeramente oscuro con la luz verde, suspiré nervioso y me giré hacia Sakura.

-Sakura… necesito de verdad que estés tranquila. –Le dije en tono serio esperando no ponerla más nerviosa de lo que estaba.

-¿Qué pasa? –Preguntó al mismo tiempo en que abría los ojos y fue entonces donde comenzó a ponerse realmente mal. –Hay no…. No… no, no por favor ¡no! –Soltó mi mano y comenzó a caminar en círculos. –No… esto no puede estar pasando… ¡No!

-Sakura cálmate verás que todo saldrá bien. –Traté de tranquilizarla pero ella simplemente no escuchaba ni entendía razones.

Comenzó a faltarle el aire, respiraba con dificultad y comenzaba a llorar de la desesperación, tocaba su pecho en señal de que le dolía y yo no sabía qué hacer en esos casos.

Cada vez la veía más alterada y nerviosa, sinceramente me daba miedo que algo le pasara y yo no pudiera hacer nada… por puro impulso, lo que hice fue abrazarla con fuerza y acariciar su cabello tratando por todos los medios que se calmara.

-Tranquila Sakura, estoy aquí no te va a pasar nada. –Con cuidado fuimos bajando hasta sentarnos en el suelo, su respiración estaba agitada y seguía quejándose del pecho, sus lágrimas mojaban mi camisa, tomé un folder que afortunadamente llevaba en mi portafolio y comencé a hacerle aire para que se refrescara. –Tranquila, no pasa nada. –Suspiró con cansancio y se aferró a mi pecho inhalando y exhalando profundamente. -¿Quieres que te cuente un secreto? –Le pregunté esperando que el asunto del ascensor se le olvidara.

-¿Un secreto? –Preguntó con voz entrecortada.

-Sí. –Tomé su muñeca y chequé su pulso, definitivamente le estaba dando taquicardia. –Es una de las razones del porqué le pedí el divorcio a Karin. –Comencé a contarle, mientras de nuevo comenzaba a mover el folder para darle aire. –Sabes, el fin de semana antes de conocerte, la encontré con dos hombres en mi propia cama.

-¿Y usted qué hizo? –Su voz se escuchó cansada.

-Los golpeé, pero creo que ella me hirió más con sus palabras que con sus hechos.

-¿Por qué lo dice? –Comenzaba a estabilizarse, aunque su pulso aún estaba rápido.

-Me dijo, que me había engañado por qué yo no servía como hombre y que era pésimo en la cama.

-¿De verdad? –Se levantó un poco para poder verme a los ojos.

-Así es… como comprenderás, ahora siento que… no puedo estar con una mujer por más que quisiera.

-Yo no creo eso. –Susurró respirando profundamente.

-¿Por qué? –Pregunté tomando de nuevo su muñeca, verificando que su taquicardia había bajado un poco.

-¿Cómo un hombre como usted, puede ser malo en la cama? Sería absurdo, es… es tan guapo y con tan solo… una sonrisa… puede seducir a una mujer. –Llevó su mano hasta mi mejilla y la acarició con mano temblorosa.

-¿De verdad piensas eso? –Ella sólo asintió suspirando. –Ahora… tú cuéntame un secreto. –Le pedí, monitoreando se nuevo su pulso.

-Llegué aquí… porque estaba… porque estoy huyendo. –Comenzó a contarme ya un poco más tranquila.

-¿Huyendo? ¿De qué? ¿O de quién?

-De… -Bajó la mirada y recargó su cabeza en mi hombro. –Hace cinco años, conocí al hombre más guapo que pude haber visto hasta ese momento, comenzamos a conocernos y después de un tiempo… nos hicimos novios. –Se escuchaba tranquila, pero en su voz había tristeza, seguí haciendo aire por que se veía un poco acalorada. –fue un novio maravilloso. -Sonrió borrando la sonrisa rápidamente. –Hasta que comenzó mi infierno.

-¿Tu infierno? –Pregunté dándome cuenta de sus lágrimas.

-Él empezó a ser… muy posesivo, me prohibía incluso hablar con mis amigos, un día, incluso golpeó a uno de ellos… yo no podía salir a la calle con falda o con shorts porque se ponía como una fiera…

-¿Y qué hiciste?

-Me armé de valor, le dije que ya no quería estar a su lado, y que ya no quería verlo… se enojó tanto… -Hizo una pausa. –Se enojó tanto que me golpeó.

-¿Qué? ¿Se atrevió a ponerte una mano encima? –Pregunté molesto arrugando ligeramente el folder.

-Me dejó tan mal, que estuve un mes en coma… y otro mes en recuperación.

-¿Lo denunciaste?

-Sí, pero hace un año, salió libre…

-No me digas que huiste porque te seguía molestando. –Y por lo visto di en el blanco ya que ella se estremeció. –Lo hizo ¿Cierto?

-Sí… levanté una orden de restricción, se suponía que no podía estar a menos de 100 metros de mí… pero eso no le bastó. Me llamaba diciéndome que… que yo siempre sería suya, que ningún hombre me iba a querer como él, que él sería el primero y el último, varias veces lo vi frente a mí casa mirando hacia mi ventana.

-¿Fue entonces cuando Naruto decidió ayudarte?

-Sí, hace un mes, Naruto fue por mí, y después de que verificáramos que nadie nos seguía y que nadie nos había visto, me trajo a vivir aquí… y no puedo hablar con mis padres porque puede que la línea este interrumpida, así que Naruto es el que habla con ellos y me tiene al tanto de como están.

-Lamento todo por lo que has pasado.

-Gracias… me hacía tanta falta que alguien me escuchara.

-No es nada… yo, me preocupo por ti.

-¿Por qué? –Me preguntó enderezándose y viéndome a los ojos.

-No lo sé. –Respondí sinceramente. –Hay algo en ti que… me inquieta. –Llevé mi mano a su mejilla y limpié sus lágrimas. –Desde que te vi empapada, gracias a mí, supe que eras especial, como si te conociese de antes. –Observé sus labios y los acaricié con mi pulgar. –Y confieso que no puedo dejar de… de pensar en ti.

-Yo…pienso lo mismo de usted… -Susurró eso último, me acerqué a ella, podía sentir su respiración, su aliento chocando con el mío, quería besarla, la anhelaba como nunca había anhelado a ninguna mujer… sabía perfectamente que eso que sentía por ella no era normal… eso iba más allá de una simple admiración o deseo… más que una simple amistad.

Simplemente no lo pude soportar más, aprisioné sus labios contra los míos, la tomé por sorpresa pero al instante me respondió rodeando mi cuello con sus brazos, era el mejor beso que haya probado en mi vida, fue largo, lento, lleno de… pasión; cuando el aire comenzó a faltarnos, nos separamos lo suficiente para poder respirar.

-¿Sabe cuánto deseé que me besara? –Me sonrió mientras acariciaba mi nuca.

-Espero que haya sido el mismo tiempo que yo. -Respondí a su sonrisa.

-Si es desde el momento en que me mojo con su auto… sí.

-¿Te gustaría intentar una relación conmigo? –Le pregunté completamente seguro de lo que estaba haciendo.

-¿Es enserio?

-Sí, completamente.

-Sí… me encantaría. –Respondió sonriente.

Se acercó de nuevo a mí besándome suavemente, pero justo en ese momento la luz del ascensor volvió a encenderse y éste comenzó a moverse de nuevo.

Ambos sonreímos al darnos cuenta de que justo en el mejor momento había vuelto a funcionar correctamente, tomé su mano, me puse de pie y la ayudé a ella a levantarse, se veía linda a pesar de estar aún un poco agitada y asustada debido al incidente con el ascensor, cuando la puerta se abrió caminamos hasta mi auto para después tomar camino hasta su casa.

El camino fue tranquilo, después de unos veinte minutos, me detuve frente a un semáforo, observé a Sakura, se había quedado dormida, sonreí al verla, simplemente no podía imaginármela en un hospital, completamente golpeada y en coma; apreté el volante con frustración por no poder ayudarla, suspiré y puse en marcha el coche, minutos después llegamos a su casa, aparqué en su porche y tomé su bolso, bajé del carro, busqué sus llaves y después abrí la puerta, regresé por mi acompañante y la tome en brazos para llevarla dentro, me aseguré de que el coche estuviese bien cerrado y entré a la casa con Sakura en mis brazos.

Caminé por el pasillo, llegando afortunadamente a su habitación, menos mal había dejado la puerta abierta para poder ver cuál era la habitación correcta.

La recosté en la cama, me aseguré de cerrar la casa perfectamente y volví a su habitación, besé su frente y ella se removió un poco, abrió sus ojos sutilmente.

-Quédate aquí conmigo. –Me sonrió.

-Claro. –Le respondí tranquilo.

Caminé hasta el otro lado de la cama, me quité los zapatos, saqué la cartera de mi bolsillo, me quité el cinto y me acosté a su lado, ella se giró hacía mí y me abrazó con fuerza, la sentí inhalar profundamente mi perfume, sonrió y después de un "buenas noches señor" proveniente de sus labios, se quedó profundamente dormida.

Suspiré tranquilo, esa mujer me había dado un susto tremendo, me había preocupado de sobremanera al verla tan alterada, y si le hubiese pasado algo, simplemente no me lo perdonaría. Besé su cabeza y cerré mis ojos hasta que por fin pude quedarme dormido.

"Y bien? espero les haya gustado, dejen sus comentarios y recuerden que viene lo bueno jijij nos leemos el viernes los quiero!