AQUÍ UNA NUEVA ENTREGA, ESPERO LES GUSTE YA QUE MEDESILUSIONE UN CHIS LUEGO DE HACER TREMENDO LEMON EN COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ Y SOLO 5 REVIEWS, CLARO HERMOSOS Y ALENTADORES PERO SOLO 5 BUAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

AZOTADO POR LA VIDA

El Gran Día llego son las siete y treinta y Andrew nada que llegaba y la verdad estaba empezando a perder la paciencia, siete y cuarenta y el muy condenado no llego, por tal razón ingrese al lugar por la puerta del servicio y comencé a colocarme mi uniforme de mesero, si como leen de mesero es que la verdad no halle otra forma de entrar sin ser invitado.

Luego de haber pasado mi primer obstáculo camino por los alrededores de aquella inmensa cocina donde se supone trabajare, el miedo me embarga, sinceramente estoy nervioso y tratando de darme un poco de fuerzas me coloco tras la puerta doble que permite el ingreso y salida de todos los meseros y por una de las pequeñas ventanas redondas la puedo ver, tan radiante que parece que brillara con luz propia y aunque no se mucho de trajes y marcas finas de mujer puedo notar que esta finamente vestida. Como desearía tomarla entre mis brazos y besarla con locura, decirle que la amo y que las cosas no son como parecen. Estoy tan embelesado mirándola cuando de la nada la puerta en la cual estoy apoyado es abierta con tanta fuerza que caí tan lejos que lleve a mi paso platos, ollas y otras cosas que la verdad no recuerdo.

-Levántate cretino o es que con tan poco ya estas derrotado- Grito una voz masculina que alcance a reconocer casi al instante.

-¡Diamante!- Exclame.

-Sí, ¿Por qué? ¿Esperabas a Serena?- Me grito con furia mientras me levantaba por el cuello de la camisa que llevaba puesta. –Ni creas que podrás perturbar mi feliz fiesta de compromiso-

-Suéltame poco hombre- Y lo empuje con fuerza. – ¿Es que tienes miedo que te la quite?- Cuando sentí que era sujetado por la espalda y frente a mi rostro se impactaba un fuerte puñetazo.

-Sáquenlo- Grito autoritariamente. –Por la puerta de atrás imbéciles- Y así tres hombre desconocidos y Diamante me llevaron a un callejón cercano y me propinaron la golpiza más grande de mi vida. Debo aclarar que soy atlético y bastante deportista pero contra 4 hombres casi de mi misma complexión me fue difícil poder proteger mi hombría. – Mira cabrón esto va por quererme quitar a Serena- Expreso mientras me daba un puñetazo en el estomago.

-Claro cobarde por que no le dices a tus compinches que me suelten y así te enseño que es un hombre de verdad-

-¿Estás seguro?- Bufo. –Esta va por creer que te acostarías con mi mujer- Y me pateo a Dariencito, ¡Por qué! Exprese mentalmente si él no se mete con nadie y caí de rodillas buscando la manera de sobarme en mi virilidad. –Mira basura no te quiero ver ni siquiera a 100 metros de Serena porque te juro que no abra más oportunidades para ti- Expreso mientras con un fuerte puñetazo, sacaba mi aire una vez más y me dejaba allí tirado hecho un completo guiñapo.

Pasaron varios minutos hasta que pude recuperarme y aunque mi cuerpo sentía un gran dolor la ira que me carcomía era mayor, vague varias horas sin rumbo alguno hasta que recordé "Andrew", gracias a ese estúpido me habían golpeado sin piedad alguna. No quise tomar un transporte decidí caminar suavemente por las oscuras calles de la ciudad y así tranquilizarme un poco, porque aunque quería partirle la cara a mi hermano por faltón no quería matarlo, aunque juro que cualquier estúpido que hoy me tropezara pagaría las consecuencia de los actos del miserable y cobarde Diamante.

Por fin llegue luego de una extenuante pero gratificante caminata, pude ver desde las afueras del edificio que la luz en su apartamento estaba encendida –Cretino- Balbucee y entre con imponencia.

-Que mas Johnny- Salude al portero.

-Buenas Noches Señor Darién- Me saludo el hombre.

-¿Mi hermano está?- Pregunte sabiendo la obvia respuesta, pero note un leve sonrojo en el portero. –Aja Johnny ¿está o no esta?-

-Si señor Darién pero… no está solo-

-Desgraciado- Masculle mientras ingresaba al ascensor con una furia renovada.

-Señor Darién deténgase, pidió no ser molestado- Grito desesperadamente el hombre.

-Tranquilízate Johnny- Le dije relajadamente tratando que no le avisara a Andrew y así no darle oportunidad alguna. –Sabes que somos hermanos y lo compartimos todo, hasta las mujeres- Y así subí dejando a un portero bastante confiado de mi actitud. El ascensor se cerró ante mis ojos y marque el piso donde el faltón de Andrew vivía. La subida fue lenta y atormentante ya que la porquería de aparato este paraba en cada piso y el imbécil de mi hermano vivía en el pent house del edificio. Luego de una larga espera patee con fuerza el elevador y este se abrió en el piso esperado, Salí tranquilamente y me dirigí al extintor que se ubicaba en ese piso, ya que allí mi hermanito querido guardaba copia de su llave me acerque a la puerta del apartamento e introduje la llave en la cerradura y le di vuelta suavemente cuidando de no hacer ruido alguno y adivinen que… Allí estaba el cretino medio vestido y revolcándose con una de las tantas perras con que salía.

-Hermano del alma- Grite mientras lo levantaba con fuerza de aquel sofá donde estaba con la mujer que había obstaculizado mi plan de secuestrar a mi rubio tormento. -¡Mina!- Exclame al darme cuenta que la que se encontraba bajo mi hermano era la hermana de Serena quien ahora no hallaba manara alguna de cubrirse a lo que yo instintivamente cerré mis ojos me di la vuelta y llegue rápidamente a la puerta del pent house.

-Andrew eres lo peor- Y Salí de allí con la rabia a flor de piel.

-Hermano- Grito, mientras llegaba al ascensor a detener mi ida. –Espera Darién en verdad lamento haberte mentido. Me gire lo mire y le dije suavemente.

-¿En verdad lo lamentas? ¿Y por qué no me llamaste? Mientras a mi casi me matan cuatro desgraciados tú te revuelcas con mi futura cuñada y no intercedes aunque sea un poquito por mi ante Serena- Vociferaba con tanta fuerza que no sé en qué momento mi mano derecha tomo un impulso inimaginable y desato toda su furia en la mandíbula de mi hermano el cual giro su rostro por el impacto y callo totalmente inconsciente, pude ver como Mina corría a socorrerle mientras las puertas del ascensor se cerraban cubriendo mi rostro también lacerado.

Llegue a un bar a beber y ahogar mi pena, pero la verdad el ambiente no estaba hecho para mi muchas parejitas y yo solo con mi amargura a sí que compre dos botellas de Whiskey y me encamine a casa.

Un nuevo día llego y una pareja de enamorados se encontraba en una linda cafetería de la ciudad.

-Bueno cariño dime y para qué es que me citaste aquí-

-Mina lo que pasa es que yo quería pedirte algo muy especial- Expreso tímidamente mi hermano, pero la respuesta de la rubia lo dejo un poco sorprendido pero igual no freno su ímpetu.

-Andrew ¿quisieras que hiciéramos un trió con otra chica?- Expreso pícaramente ella.

-¿Cómo? No cariño no es eso… Aunque no es ni tan mala idea-

-En verdad lo crees bebe, porque estuve hablando con una amiga y…-

-Espera cariño no es de eso que te quiero hablar-

-Entonces acerca de que Andrew-

-Mina meloncito- Dijo mi hermano mientras sacaba una pequeña cajita de su bolsillo y la abría ante los ojos de la rubia. –Amor ¿quieres casarte conmigo?-

-¡Sí!- Grito frenéticamente la chica mientras se arrojaba a los brazos de Andrew y se lo comía a besos ante la mirada de los presentes.

-Calma amor será mejor dejar esto para cuando estemos solos- Expreso Andrew algo sonrojado.

-Y para cuando será mi amorcito-

-Yo quisiera que fuera lo más pronto posible mi princesa-

-Entonces en una semana seré la señora Chiba ¿Te parece?-

-SI cariño eso es lo que más he deseado desde que descubrí la mujer tan especial que hay en ti- Y así se fusionaron en un tentador beso, tan tentador fue que…

-Andrew vámonos para el apartamento que quiero adelantar la noche de bodas- Y así corrieron presurosos a consumar una vez más su amor.

La noche llego y junto a ella un amanecer alentantador para algunos y bastante desilusionante para mí. La luz del sol se colaba entre las cortinas de una sala bastante desarmada en la cual reposaba ojeroso, moreteado y sin afeitar, la verdad despertaba con una resaca tan insoportable que agradecía en verdad estar solo y le pedía a los cielos no ser molestado. De repente millones de toquidos azotaron mi puerta y el grito de mi imprudente hermano acelero mi dolor de cabeza.

-Abre Darién, a que no imaginas lo que pasó-

-Tenias que ser tu- Rezongue mientras me dirigía a abrir la puerta. –Entonces faltón, ahora que quieres- Y le di la espalda para dirigirme al sillón.

-Darién me caso con Mina y quiero que seas mi padrino- Me di vuelta a tratar de partirle la cara pero mis reflejos me jugaron una mala jugada y caí como una pelota en el piso de mi casa.

DISCULPEN LO CORTITO PERO ERA ESO O DEJARLAS PARA EL PROXIMO CAPITULO QUE QUIZAS ES EL FINAL BYE Y BESOS