Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún lucro.
Capitulo 6: Sacrificios por amor
Seiya y Saory.
En una solitaria residencia junto a un lago, una joven con el baño de luz tenue sobre sus cabellos llevaba sobre ruedas a un hombre castaño. Como todas las tardes, a pesar de su inconsciencia, lo sacaba a disfrutar de la brisa fría sobre la piel e intentaba platicarle historias como si él estuviera lucido. Era una rutina a la cual la chica se había acostumbrado, pero ese día era uno especial, el cumpleaños de aquel hombre haciendo que por primera vez la chica empezara su relato tardío con un pequeño sollozo.
Amor...sin palabras, sin frases elaboradas, tan solo con la mirada sabíamos que esa complicidad en las batallas había avanzado hacia otro plano. Nunca escuchaste de mi boca palabra alguna de amor y de la misma manera jamás las escuche de ti, sin embargo, eso fue lo de menos para que pasara los siguientes meses a tu lado, cuidándote y amando en silencio.
¿Quién diría que la persona a quien mas odiaba de niña seria la que amaría durante toda mi vida y que estaría dispuesta por ella a debatirme entre la deidad y la persona?
Pequeño castaño con ojos llamativos que te recibí una tarde de Abril tras el escritorio de mi abuelo, me cambiaste la vida. Ahí llegaste tu, desorientado acerca de tu futuro y yo sin imaginar que tan entrelazados estarían nuestros días con mi aparente altanería.
Recuerdo bien que mi abuelo llevaba cada día pequeños en busca de convertirlos en lo que hoy llamamos santos de bronce. Hyoga, Ikki, Shun y Shiryu ya habían llegado a la mansión entre lágrimas por su pasado y cada niño nuevo lo repudiaba sin imaginar que ellos se sacrificarían algún día en mi nombre. Pero tú, el último de todos, llegaste con tus pequeños mechones rebeldes en la frente, sosegado y sin lágrimas. Y hoy día se que no era por fuerte si no porque ya lo habías hecho demasiado que tus ojos se habían secado.
Retaste con la mirada y palabras a mi abuelo, a pesar de recibir los azotes de Tatsumi, desesperado aclamabas a tu hermana mas aquel trato estúpido que te trajo a todo esto, dibujo tu destino junto al mío. Después de unos segundos de tensa calma, me acerque con toda la intención de ofenderte, estreche tu mano y sentí por primera vez un estremecimiento angustioso en mi cuerpo que incluso me dejo sin palabras; tras lo cual decidí abandonar el despacho con rapidez dejando impresionado a mi abuelo con mi reacción.
Desde ese día tome un rencor sin sentido sobre ti, cada humillación, cada insulto, tenia que ser más ensañado contigo por esa sensación nueva que causaste la primera vez que te conocí. Todo fue tan rápido que no se en que momento deje de odiarte y empecé a amarte sin razón.
Recuerdo la tarde después de lo sucedido en el Santuario, en que decidiste mostrarme el mundo tal cual es y bajarme a la realidad. Me llevaste de la mano a caminar entre calles y es que no todo era el mundo rosa donde yo había permanecido en mi vida, que del otro lado; la pobreza, el hambre y las enfermedades de la humanidad eran mas importantes que todos los problemas que a mi consideración lo eran como la baja en las acciones o a que cena importante asistir.
Me enseñaste tantas cosas que no se como agradecerte, me enseñaste a ser la orgullosa Athena, a que no ser dios es sinónimo de perfección, que también los dioses se equivocan y sobretodo lo mas importante, que también soy humana, que también siento y que puedo pasar una tarde entera contigo sintiendo cosquillas en el estómago y reírme como cualquiera hasta reventar.
Y después de todo eso que haz hecho por mi ¿Dime que hago ahora, qué hago ahora que te encuentras así por mi culpa? Quisiera ser yo quien estuviera en esa situación y no tú, que aunque estuvieras lado de otra persona, fueras feliz e hicieras una vida normal que siempre desee para ti.
Me siento mal cada día mas, cargando con mi culpa por haberle hecho daño a la persona que mas amo, incluso he llegado a pensar que no te merezco mas los chicos incitan mis emociones diciendo que no hay mejor persona con la que tu podrías estar, qué tu y yo somos tal para cual.
No sabes lo difícil que ha sido enfrentarme a algunos, a Tatsumi, al Santuario entero, diciendo que esto es una perdida de tiempo, que he perdido mi lugar y que debo dejarte ir, mas no puedo, ellos no lo entienden y jamás lo harán ¿Cómo abandonar lo único que me hace feliz, el único que observo a la mujer y no a la diosa, el único que hace que mi mortalidad no este vacía?
Llevo día tras dia, cuidándote después de que no reaccionaste en la ultima batalla y sabes; no me pesa, lo hago con el mismo amor que he llevado por ti. No te miento, me frustra saber que los médicos dicen que siempre estarás en ese estado de inconsciencia, que me de por vencida mas no hay día en que no despierte con la esperanza que pronuncies mi nombre y que me envuelvas en tus brazos como antes lo hacías al protegerme.
Extraño tu risa, tu voz, tu abrazo, y estoy perdida por no obtener caricia tuya, un tierno beso o un te amo al oído.
Seiya, algo me arrastra a no dejarte, no importa si nunca despiertas de tu sueño, siempre estaré a tu lado porque diste tu vida cambio la mía y aunque te extraño demasiado; si lo único certero que tengo es tu compañía será a lo único bueno a lo que me aferrare para sobrevivir. Seiya, feliz cumpleaños, te amo.
Saory cobijo de nuevo las piernas del caballero, más nunca había hablado con esa profundidad hacia él y un par de lágrimas cayeron sobre el japonés,fue entonces que decidió moverse inmediatamente de la compañía del chico; él nunca debía verle llorar. Lo metió de nuevo a la casa y lo llevo en silencio a la habitación de ambos. Tras dejarlo solo un par de segundos, se retiro a desahogarse en otro lugar cuando un extraño susurro llego hasta sus oídos:
—Saory, también te amo...
Ella regreso su mirada con ilusión hacia Seiya, su única compañía, mas él seguía en su estado de inconsciencia, haciendo que ella regresara a su labor de sollozar. Quizá había sido un murmullo de su imaginación o parte de la realidad, pero esa tarde la diosa había desahogado su dolor y surgido una esperanza.
Continuara...
Basado en un fragmento de la lindos lectores, ya tenia que regresar a mis hábitos de escritura, espero que les haya gustado este relato.
Dedicado a Pegaso Seiya, querido amigo, gracias por todo el apoyo que me haz dado desde que entre a esta página, nunca me has abandonado en mis locuras y mi única forma de agradecer es con rendidas palabras hacia ti, muchas ,muchas gracias.
Un abrazo y saludo les mando, gracias por estos minutitos, nos vemos en otra ocasión.
