- Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, para su creación "Ranma ½". Esta humilde servidora los ha tomado prestados para llevar a cabo un relato de ficción, sin ningún afán de lucro.



"La flauta mágica"

* * *

Capítulo VII

"Inesperada visita a la mansión Kuno"

La persecución se había extendido por más de dos horas, esto a raíz de la poca orientación del cerdito negro, el que había corrido con todas sus fuerzas por las calles de Nerima, en diferentes direcciones y pasando más de dos veces por un mismo lugar.

Darle alcance a un animalito pequeño como P-chan no hubiera sido problema para un artista marcial tan rápido y hábil como Ranma Saotome, pero, el joven Saotome había encontrado en su camino, una serie de dificultades, ya que cada vez que él se encontraba a punto de tomar a P-chan entre sus manos, algo extraño sucedía.

Primero, había resbalado al pisar unas cuantas esferas pequeñas que pertenecían a un par de niños que jugaban en la calle. En consecuencia, la pelirroja había aterrizado de espaldas en el asfalto, maldiciendo su mala suerte, siendo observado con desconcierto por su prometida y dejando que el pequeño cerdito negro le sacara gran ventaja.

Luego y cuando nuevamente habían alcanzado a P-chan, no había sabido cómo se había abierto casi por arte de magia una tapa del acueducto que servía para recolectar las aguas lluvias. Ranma había caído al agujero, pero había logrado aferrarse al borde, por lo que Akane no había tenido ninguna dificultad en ayudar a la enfurecida pelirroja a salir de su predicamento, pero entre tanto, el cerdito había vuelto a escapar.

Así, se fueron sucediendo una serie de circunstancias, las cuales impedían la captura de la mascota de la joven de corta cabellera para recuperar la flauta encantada, que a estas alturas, Akane ya comenzaba a llamar con el nombre de 'flauta maldita'.

Agotados por las constantes carreras, deprimidos por darse cuenta de que la hora avanzaba y estaban perdiendo valioso tiempo y con la incertidumbre de saber si conseguirían finalmente hacer que la diosa apareciera, la pareja de prometidos no se dio cuenta en qué momento, P-chan había llegado al enorme portón divisorio de una gran mansión conocida y temida por todos los que sabían quienes eran sus propietarios.

-¡Espera, no entres allí! –gritó Ranma chica, desesperada al ver que el cerdito estaba a centímetros de deslizarse por debajo de la gran puerta principal.

P-chan observó con en ceño fruncido a la ofuscada y decidida pelirroja que lo seguía de cerca, y luego se internó en el jardín de la mansión Kuno.

-¡Maldito cerdo estúpido! –exclamó la pelirroja-. Ahora tendré que entrar a esta casa de locos.

-Tal vez tengamos suerte y ellos no se encuentren en casa –dijo Akane.

Ranma no contestó y se impulsó dando un impecable salto hasta quedar sobre la enorme pared que separaba a la mansión Kuno de la calle. En la acera, su prometida lo observaba esperando que la ayudara a subir.

-Ranma, ¿no me vas a ayudar a entrar?

-Lo siento Akane, pero creo que será mejor que me esperes aquí.

-¡Qué! ¿Por qué? –demandó la chica.

-Porque quiero encontrar a ese cerdo rápido –contestó Ranma.

-¿Y crees que yo te estorbaré?

-No es eso. Sólo déjalo ¿si?

-¡Ranma! –gritó su prometida con furia, mientras veía desaparecer a la pelirroja rápidamente, dando ágiles saltos, en el interior del jardín.

El joven sabía que había sido injusto con ella, su prometida sólo quería ayudarle, pero de acuerdo a las últimas experiencias que había pasado en aquella mansión, sabía de sobra lo peligrosa que resultaba una expedición por el lugar. Recordaba perfectamente las veces que había estado a punto de ser devorado por 'la mascota' de los hermanos Kuno, y lo menos que quería en esos momentos era exponer a su prometida a peligros innecesarios. Además, estaba el hecho de que seguramente, Kuno saldría del lugar menos esperado para saludar a sus visitantes y el sólo observarlo acercarse a su prometida, le ponía los pelos de punta y la sangre le hervía. Frunció el ceño y trató de enfocar todos sus sentidos en la búsqueda de Ryoga.

Mientras tanto, afuera de la mansión, Akane se encontraba en ese estado de furia y frustración casi incontrolable que siempre se producía en ella al verse desvalorizada por su prometido.

-¡Ah, no! ¡Ese engreído no me dejará atrás tan fácilmente! ¡Le dije que lo ayudaría y es lo que voy a hacer!

Con decisión, la chica de cortos cabellos buscó con la mirada algún medio que le permitiera ingresar con facilidad al interior de la casa. Sus ojos enfocaron un árbol que se encontraba cerca de la pared a no más de tres metros de donde ella permanecía. Con una sonrisa de satisfacción, corrió hacia el árbol y comenzó a trepar; en menos de cinco minutos, la chica se encontraba dentro de la residencia de la familia Kuno, feliz de haberse salido con la suya y de poder demostrarle a su prometido que ella era tan capaz como cualquiera de ayudarle a conseguir su ansiado deseo.


P-chan, sin saber cómo lo había hecho, se encontraba en un lugar que no le era del todo desconocido, pero no podía recordar con claridad el haber estado antes allí, aunque por alguna extraña razón, el lugar le provocaba escalofríos.

El pequeño cerdito avanzó con cautela por el cuidado jardín, rodeado de árboles, linternas de piedra y césped, observando para todos lados, atento a lo que sucedía a su alrededor y sin soltar ni por un segundo la flauta que conservaba en su pequeño hocico. Cuando estuvo en el centro del jardín, se detuvo para recuperar el aliento, pero no habían pasado dos minutos, cuando se sintió observado. Se dio vuelta para encarar al espía pero fue demasiado tarde, el cerdito quedó firmemente atrapado por un listón de color rojo y tuvo que soltar la flauta de su hocico.

Entonces, Kodachi Kuno, ataviada con un elegante kimono negro con rosas también negras pero en un tono más claro, se acercó al cautivo cerdito y se acuclillo a su lado. Alzó con una de sus manos a P-chan que se debatía y chillaba para tratar de soltarse del apretado lazo que lo mantenía prisionero y con la otra, tomó la flauta que permanecía olvidada en el suelo.

-Un cerdito negro con un antiguo instrumento en su poder, interesante –dijo la rosa negra en alta voz-. Me parece haber visto a este cerdo en alguna parte, aunque no recuerdo en dónde.

Kodachi, observó a su presa con detenimiento para luego, ponerse de pie.

-No logro recordarlo. Será mejor que se lo de a don pestillo, estoy segura que le encantará jugar con él.

Riendo como una desquiciada, la joven gimnasta se acercó al gran foso en donde permanecía su mascota.

Kodachi arrojó a un desesperado P-chan hacia arriba, la inofensiva mascota de los Kuno saltó para atraparlo, pero sólo pudo morder el aire, ya que una linda chica de cobrizos cabellos se lo arrebató en el momento justo.

-¡Eres un idiota Ryoga! –gritó Ranma, arrojando al casi paralizado cerdito al suelo.

-¡Pero quién te crees tú para arrebatarle la diversión a mi mascota! –exclamó la gimnasta furibunda, mientras se despojaba de su kimono, quedando en su ya típico leotardo de color verde.

-Kodachi, vine aquí por la flauta que tienes en tus manos. Verás, la flauta es mía y este cerdo…

-Así que este instrumento es tuyo –interrumpió Kodachi-. ¿Y quieres recuperarlo?

-Exacto –sonrió la pelirroja-, si pudieras devolvérmelo…

-No, me gustan los instrumentos antiguos. Me quedaré con él.

-¡No puedes!

-Te propongo un trato. Yo te devuelvo el instrumento si tú consigues que mi amado Ranma venga a verme.

-No, olvídalo. Devuélveme ese instrumento.

-Puedes despedirte de la flauta pelirroja.

Ranma frunció el entrecejo, mientras observaba a la gimnasta dirigirse hacia la mansión. En ese momento, hacía su ingreso a la escena una preocupada Akane, quien corría a toda velocidad buscando a Ranma y P-chan.

Cuando los localizó, se apresuró aún más en alcanzarlos.

-¡P-chan, Ranma!, ¿están bien?

-Se llevó la flauta –dijo Ranma por toda respuesta, mientras Akane tomaba al cerdito negro en sus brazos.

-¿Quién? ¿Quién se la llevó?

-Kodachi.

-Pero eso no es un problema, quítasela y ya.

-No sé si sea…

La pelirroja se interrumpió para llevarse las manos a los oídos, al igual que Akane, ya que el sonido estridente y ensordecedor que retumbó por todo el lugar fue tan desagradable que por poco les deja sordos.

Cuando volvió la calma, ambas chicas se miraron y asintieron.

-Acaba de tocar la flauta –dijeron ambas a la vez.

Sin proponérselo, salieron a toda velocidad hacia el lugar por donde había desaparecido Kodachi, pero no contaban con que se encontrarían de frente con el rayo azul de la escuela Furinkan, espada de madera en mano, quien había salido de la mansión para descubrir al causante de aquel desagradable sonido.

El mayor de los Kuno interceptó a las dos chicas, olvidando por completo su primera intención y se lanzó en picada a abrazar a sus dos amores.

-¡Akane Tendo! ¡Chica del cabello de fuego! ¡Qué regocijo siente mi corazón al comprobar que ambas se pelean por arrojarse a mis brazos! –dijo mientras las capturaba en un apretado abrazo-. Soy tan afortunado de contar con el amor de dos bellezas como…

-¡Ni en tus sueños, Kuno! –gritaron ambas jovencitas, estampando al kendoísta contra el suelo.

A no más de tres metros del lugar, su hermana yacía en el suelo, enredada de pies y manos en su propia cinta de gimnasia, mientras era ayudada a desatarse por un angustiado ninja.

-Si tocó la flauta, eso quiere decir que…

-¿Ranma? –dijo Akane, escuchando el ruido subterráneo y sintiendo el leve temblor de tierra bajo sus pies.

-¡Cuidado! –alcanzó a gritar la pelirroja, mientras saltaba arrastrando a Akane y su mascota para ponerse a resguardo.

De haber tardado unos segundos más, hubiera sido arrojada junto a su prometida y la mascota de ella hacia quién sabe dónde por un enorme chorro de agua que de pronto brotó de la tierra que pisaban.

-¡Esa flauta maldita es capaz de matarnos! –dijo Akane mirando hacia el géiser que parecía haber encontrado su lugar de origen en el jardín de la mansión Kuno.

Mientras tanto, en el otro extremo del jardín, la rosa negra se encontraba furiosa por lo que había tenido que sufrir, la humillante y estrepitosa caída a tierra gracias a su torpe movimiento con su amado implemento gimnástico. La chica no entendía muy bien lo que había sucedido, ya que al intentar tocar la flauta, ésta había emitido un sonido tan desagradable y agudo que hubiera sido capaz de enloquecer a cualquiera. Luego de aquello, había decidido arrojar el estropeado instrumento lejos de su vista y para esto había querido ayudarse de su listón, pero extrañamente, el listón terminó por enredarse en su propio cuerpo, provocándole la mayor vergüenza de su vida. Suerte que nadie había podido verla.

Entre gritos y amenazas, Sasuke, el fiel sirviente ninja de los Kuno había conseguido desatarla y cuando Kodachi se había puesto de pie, el pequeño ninja había notado el instrumento olvidado en el suelo, por lo que se apresuró en alcanzarlo para llevárselo a su adorado señor Tatewaki.

-¡Señor Tatewaki!, le dije que conseguiría el instrumento mágico que concede deseos –dijo Sasuke acercándose a Kuno, quien ya se había recuperado del golpe recibido por sus dos amores y en ese momento, se arreglaba el cabello.

-¡Ah! Bien hecho Sasuke, ahora dámelo y dime cómo consigo mi deseo.

-Eso… No lo sé señor –contestó el ninja entregándole la flauta a Kuno.

-¡Cómo que no lo sabes! ¡Entonces cómo voy a conseguir que cabellos de fuego y Akane Tendo se casen conmigo!

Entretanto, Ranma observaba atónito la escena.

-Maldito ninja, debí haber acabado con él esta mañana –dijo haciendo sonar los dedos de una de sus manos.

-Kuno tiene la flauta, ¿qué haremos ahora, Ranma?

Ranma respiró hondo y se estremeció de pies a cabeza, para luego correr casi de puntillas en dirección al kendoísta, con sus manos en señal de súplica a la altura de su pecho, poniendo su mejor cara de damisela en peligro.

-¡Oh Kuno! ¡No sabes cuánto tiempo he buscado el instrumento que tienes en tus manos! –dijo mientras se acercaba a él, de la forma más coqueta de la que fue capaz y lo observaba con una mirada cargada de ilusión-. Sabes, esa flauta es muy importante para mí, si tú me la das, estoy dispuesta a…

-Mi bella cabellos de fuego –dijo Kuno de forma seria-. El destino quiso que esta flauta cayera en mis manos para cumplir tu mayor deseo.

-¡Sí! –exclamó Ranma, apenas conteniendo la emoción al ver cómo Kuno elevaba la flauta por sobre su cabeza al hablar.

-No creas que no sé cuál es tu mayor deseo mi dulce cabellos de fuego, pero no puedo complacerte –prosiguió Kuno melodramáticamente, acercando la flauta a su pecho con una mano, mientra que con la otra se tapaba los ojos y fingía llorar-. Sé que quieres estar conmigo para siempre y créeme que yo también lo quiero, pero también debemos pensar en la bella Akane.

Ranma se encontraba a punto de golpear al kendoísta por decir tanta estupidez, pero se contuvo un momento más, esperando que el idiota se olvidara del instrumento para atacarlo y adueñarse de él.

Akane, quien se había mantenido al margen de la situación, no salía de su impresión. Sabía que para Ranma, la flauta era importante, pero de ahí a coquetearle a Kuno para conseguirla…

Cerró los ojos, movió su cabeza de un lado a otro y suspiró de forma cansina, después de todo, Ranma podía hacer cosas peores con tal de conseguir la ansiada cura para su maldición.

-Kuno, por favor, te prometo que si me das la flauta, seremos felices para siempre.

-¡Claro que sí! –contestó Kuno, abrazando a la pelirroja, mientras reía exageradamente-. Sí, tú, yo y la linda Akane viviendo en una perfecta armonía. ¡Mi amor alcanza para ambas!

Ranma logró soltarse del apretado abrazo de Kuno y le estampó un golpe en pleno rostro.

-¡Dame la flauta, idiota! –exigió, ya no estaba para juegos tontos.

-Pero cabellos de fuego –dijo Kuno desde el suelo, el golpe recibido por su amada lo había hecho aterrizar sentado dos metros más allá-, qué te parece si primero intento deleitarte con su dulce sonido.

-¡No! –gritaron Ranma y Akane al mismo tiempo, pero fue demasiado tarde.

La flauta emitió un nuevo y estridente sonido, esta vez era como si diez trombones, una manada de gatos en celo, una bandada de patos salvajes, una potente sirena de barco y por lo menos treinta fans del más popular grupo juvenil gritando, se hubieran puesto de acuerdo para emitir sus gritos o sonidos al mismo tiempo.

Una vez recuperada la calma y la audición que momentáneamente habían perdido los presentes, la flauta comenzó a emitir una tenue luz azulada y luego, un fuerte viento se levantó de pronto y amenazó con arrojar todo a su paso. Akane, quien se encontraba sujetando la falda que vestía aquel día para que el fuerte viento no la levantase, olvidó por un momento a P-chan, quien siendo tan pequeño, se elevó por los aires chillando desesperado.

-¡P-chan! –gritó la muchacha de cortos cabellos, Ranma la sostuvo de un brazo antes de que ella saliera corriendo tras su cerdo mascota-. ¡Ranma, qué sucede!

-¡Creo que es la flauta! –gritó la pelirroja para hacerse escuchar.

De pronto y a causa del fuerte impacto con el que P-chan se había estampado contra una de las ventanas de la inmensa casa abriéndola de para en par, incontables trozos de papel comenzaron a surcar los aires transportados por el fuerte viento. Algunos eran pequeños, otros más grandes, uno dio en plena cara de Kuno, quien al despegarlo para observarlo, pudo notar que se trataba de su más querido tesoro.

-¡Mis fotografías! –gritó Kuno, el viento ya se había calmado un poco, pero había conseguido llevarse toda la preciada colección Kuno y arrojarla misteriosamente en el foso de la mascota de la casa, en donde ésta había dado cuenta de ella, comiéndosela en su totalidad-. ¡No! –gritó desesperado-. ¡Mi valiosa colección de mis dos amadas!

-¡Ranma, mira! –dijo Akane indicando el suelo- ¡Kuno dejó caer la flauta!

Ranma abrió mucho los ojos y se arrojó a recoger el instrumento que había sido olvidado en el suelo, estaba a punto de tomarlo cuando sin darse cuenta, pisó una aparentemente, inofensiva piedra.

La pequeña piedrecilla resultó ser el dispositivo que activaba todos los implementos de seguridad de la casa. Lanzas, dagas afiladas, estrellas ninjas, katanas y un sin fin de armamento comenzó a caer en todas direcciones. Por supuesto, Ranma olvidó la flauta y se apresuró en encontrar un lugar para resguardarse, no sin antes tomar a Akane y cargarla para asegurarse de que no sufriera daño. Estaba convertido en mujer, pero eso no era impedimento para velar por la seguridad de su prometida antes que por la de él mismo.

Habían alcanzado a llegar a la puerta de la casa sin contratiempos y cuando había acabado el ataque sorpresa, Ranma se dispuso a regresar al lugar en donde habían dejado la flauta, sólo para darse cuenta de que Ryoga, quien al hacer ingreso a la casa, había conseguido dar con un poco de agua caliente y volver a ser el mismo, sostenía la flauta en una de sus manos, con una mirada triunfante.

-¡Gracias por encontrar este método Ranma! Una flauta mágica que concede cualquier deseo ¿no? –dijo Ryoga mirando la flauta de forma codiciosa.

-¡Esa flauta es mía Ryoga, devuélvemela!

-Es de quien la encuentra –contestó Ryoga guardando la flauta.

-¿Ese instrumento concede cualquier deseo? –dijo Kodachi con sorpresa, una vez que escuchó la afirmación del chico de la pañoleta-. ¡Yo la encontré primero en mí jardín, dámela! –exigió la rosa negra.

-¡Te equivocas hermana! –gritó Kuno limpiándose las lágrimas que había derramado al haber perdido su valiosa colección de fotografías-. Sasuke la encontró para mí y ahora más que nunca la necesito para recuperar mi tesoro.

-Eso ni pensarlo, yo la necesito para que mi amado Ranma se quede a mi lado –dijo Kodachi tomando una posición de ataque, dispuesta a enfrentarse a su hermano.

-Veremos quién gana, hermana –dijo Kuno sosteniendo su espada en ambas manos.

Ryoga los observó despectivamente y comenzó a correr.

-¡Nos vemos Ranma! –gritó el chico de la pañoleta- ¡Y gracias!

-¡Ryoga, vuelve acá! –gritó Ranma. Iba a seguirlo de inmediato, pero el grito de su prometida lo detuvo por un momento.

-¡Ranma, atrápala!

-¡Gracias, Akane! –contestó Ranma, mientras tomaba en el aire una tetera con agua caliente que su prometida se había encargado de conseguir en el interior de la casa Kuno.

Ranma comenzó a correr a toda velocidad, a la vez que vertía el contenido de la tetera sobre su cabeza y la transformación se producía.

-¡Ladrón de flautas! –gritaron los hermanos Kuno al darse cuenta de que Ryoga había desaparecido-. ¡Vuelve acá!

Los dos hermanos salieron tras Ryoga, sin siquiera haberse dado cuenta de la transformación de Ranma.

Akane, suspiró con resignación y observó el cielo, por el color anaranjado que éste había adquirido, pudo darse cuenta de que ya era bastante tarde. El tiempo se acababa y Ranma había vuelto a perder la flauta, claro que ahora el rival a vencer era un poco más difícil que un pequeño cerdito negro.

-¡Dónde se habrá metido P-chan?, espero que esté bien y encuentre el camino a casa.

Diciendo aquello, comenzó a correr nuevamente persiguiendo la lejana silueta de los cuatro jóvenes que iban delante de ella.

-"Espero que sea la última persecución de este día –pensó-. Ranma, quisiera que realmente pudieras cumplir tu deseo".

La chica de cortos cabellos se sentía agotada, pero aquello no le impediría el ayudarle a su prometido a tratar de cumplir su deseo, le había prometido su ayuda y no descansaría hasta que Ranma cumpliera aquel ansiado deseo. No sabía por qué, pero muy en el fondo, pensaba que estaban cada vez más cerca de conseguirlo.


Notas finales:

1.-¡Hola! Esto casi no sale por falta de inspiración, pero ya está y espero que no haya resultado muy decepcionante.

Se preguntarán por qué actualizo un día lunes y es que hoy es feriado en mi país, así es que hoy cuenta como parte del fin de semana. No tengo mucho más para decir ahora, sólo confirmarles que el próximo capítulo será el último de esta historia, así que, espero puedan seguir conmigo hasta el final ^^

2.-Gracias a quienes siguen interesados en leer este escrito y muchísimas gracias a quienes me regalaron con sus palabras para el capítulo anterior. Ya saben que es un estímulo impagable para quien escribe. A Anami, Nia06, Mya23, Sele, lerinne, Caro, Paola y Dark Princes (Muchísimas gracias por el review, espero que la historia siga siendo de tu agrado. Confieso que la tuve un poco abandonada, pero como ya nos acercamos al final, espero no demorar tanto en subir el próximo capítulo. Gracias por tus palabras ^^), muchas gracias de todo corazón.

3.-Nos encontramos en una nueva entrega, la última. Que tengan una linda semana y buena suerte!

Madame De La Fère – Du Vallon.