SEXO SALVAJE EN ESTE CAPÍTULO!
Ah se crean! Lo siento no es cierto, sólo necesitaba llamar su atención, lamento el engaño xD, bueno bueno, de nuevo, tiempo sin actualizar, creí que las vacaciones me ayudarían a inspirarme más y poder escribir mejor peeeero al parecer fue un poco más difícil de lo pensado ._. odio no tener inspiración y ya saben que siempre me esfuerzo porque todo quede perfecto para ustedes ya que me gusta que todo este en orden y todo salga perfecto, solo quería decirles una cosita más, he estado pensando y pensando y me pareció buena idea pero PRIMERO debo meditarlo más, sólo quisiera conocer su opinión sobre la propuesta y es que se me ocurrió hacer la versión de Jeff de la primera historia que les parece, díganmelo en los reviews, y otra cosa más, desde ahora al final del cap les haré una pregunta que ME ENCANTARÍA, respondieran jeje, (ASÍ QUE HÁGANLO ¬¬).
: Realmente no es mucha ciencia de dónde saco las frases y eso jeje algunas sólo las busco o me acuerdo de haberlas leído y que encajen bien en el tema del cap, otras pueden ser canciones de bandas que me gusten mucho y para mi tienen mucho que ver con la historia, y sip, la canción del capítulo anterior era Pop! Goes The Weael! ^^
Es curioso como actuamos
en los momentos de desesperación personal
-Lawrence Welk-
Capítulo 6
Desesperación
Desesperación: Se llama desesperación a la pérdida total de la esperanza y también a la cólera, despecho o enojo. Y lo estaba, estaba desesperada, no sé cual de las definiciones era la adecuada, ¿Había perdido la esperanza? Seguro, ¿Sentía cólera? Desde luego, ¿Estaba despechada? Quizá, ¿Enojada? Por supuesto, todas y cada una eran acertadas, el tiempo seguía pasando y yo me extinguía con una rapidez impresionante, mi único pensamiento, lo único que deseaba más que nada, era dejar de sentirme de esta manera…desesperada.
Chris
Los días continuaban pasando, el tiempo me parecía más eterno algunas veces y más efímero otras, los segundos que luego se transformaban en minutos pasaban desapercibidos, los minutos convirtiéndose en horas, las horas en días, la oscuridad me envolvía día y noche, permanecí aislada en la habitación después de mi último asesinato, no sabía que hacer, era tormentoso tener que vivir con esta mente tan corrompida, mi única salvación parecía ser el dolor, el dolor que debía provocarme cada vez que estaba a punto de volver a ser prisionera de mis propios impulsos.
Al menos Tom estaba ahí para hacerme sentir menos hundida, incluso cuando yo me encargaba de mantenerlo alejado de mi, él seguía ahí, apoyándome silenciosamente, lo cual me hacía preguntarme el por qué de su comportamiento tan comprensivo, no recordaba mucho de él realmente, lo poco que retenía en mi cabeza acerca de él era saber que estaba muerto, pero su actuar tan incondicional me hacía sentir confundida, si yo era una asesina…¿Qué demonios había hecho yo antes como para tener esa clase de cariño?, pero tener a Tom era mucho mejor que tener nada, aunque no interactuara con él me reconfortaba, el estar confinada dentro de una habitación es mucho menos solitario cuando sabes que hay alguien detrás de la puerta.
Si no hubiera salido para buscar algunas vendas cuatro noches atrás nunca habría sabido que él me acompañaba fuera de la habitación, los cortes en mis brazos habían comenzado a sangrar así que necesitaba ocuparme de ello rápido, —era extraño, cortarme hacía que recuperara mínimos recuerdos de mi misma auto-mutilándome—al salir me encontré con una sorpresa que me dejó atónita y al mismo tiempo me llenó de algo que definí como ternura, Tom estaba en el suelo, dormido, desde esa vez supe que él se sentaba fuera y me hacía compañía, así que comencé a sentarme frente a la puerta, sabiendo que él se encontraba del otro lado.
El silencio fue interrumpido por golpes en la puerta, me extrañé tanto que por un momento pensé que lo había imaginado, entonces volvieron a tocar, y la voz del silencioso chico me confirmó que no lo había imaginado.
—Hey, Chris, ¿Por qué no sales un rato?— dijo él.
Enarqué una ceja pensando "¿Hablará en serio?", entonces abrió la puerta, giré mi rostro para verlo, parado frente a mí sonriente, ¿Por qué rayos estaba sonriendo?, de alguna manera su sonrisa hizo que un nuevo recuerdo estallara en mi cabeza, aunque no fuera precisamente sobre él, sino con alguien de sonrisa larga, lo cual me extrañó.
—Vamos, hay algo que tengo que mostrarte— su mano se extendía hacia mí.
—¿Y por qué no me lo muestras aquí?— pregunté mirándolo sin expresión.
—Porque entonces volverías a encerrarte ahí adentro.
—Me gusta aquí adentro.
—Por favor— habló suplicante, suspiré, si se tomaba la molestia de acompañarme entonces al menos debía devolverle el favor de alguna manera, sonrió más cuando tomé su mano y me incorporé con su ayuda.
Sin soltarme me guió a través del pasillo hasta la sala y me hizo sentarme en uno de los sillones.
—Cierra los ojos— me dijo.
—No— repliqué.
—Es una sorpresa, por favor— volvió a decir.
—No me gustan las sorpresas, pueden ser desagradables.
La manera en la que me miró me revolvió el estómago, no por asco o algo por el estilo, sino porque sus ojos parecían los de un cachorro.
—Esta bien— hice caso y cerré los ojos.
Lo escuché irse y entrar a su habitación, pude notar que abrió las puertas de algún lugar y revolvía algo, volvió casi de inmediato y depositó algo en la mesita de centro.
—Puedes abrirlos.
Mis ojos se encontraron con una pila no tan grande de libros, le miré, luego los libros, luego a él de nuevo y otra vez los libros.
—¿Y los libros son por qué…?
—Bueno, pensé que te gustaría, solías leer mucho, siempre que te veía en la escuela podía encontrarte leyendo algo.
—¿Íbamos al colegio juntos?— pregunté.
—¿Exactamente cuánto recuerdas de ti misma?
—No mucho, y es menos lo que recuerdo del colegio.
—Bueno, quizá esto te ayude un poco, o al menos te entretenga.
Se sentó a mi lado y me dio una de las obras, sostuve el objeto entre mis manos, pasando los dedos por la tapa, lo hojeé un poco e incluso —aunque pareciera extraño— olfateé las páginas, observé de nuevo los libros, unos eran mas gruesos y otros más delgados, algunos títulos me sonaban conocidos.
—No sé que tipo de cosas te gusta leer, así que traje un poco de todo, Mark Twain, Julio Verne, Oscar Wilde, Shakespeare, Edgar no sé qué pero tiene un cuento sobre un gato, yo no leo mucho— comentó.
Me reí ante su comentario.
—Oye, te hice reír, eso es bueno ¿No?
—¿Por qué?— le pregunté.
—Me gusta hacer reír a la gente.
—No…¿Por qué haces esto?, ¿Por qué me ayudas?, soy una asesina, una enferma mental, soy un peligro, no deberías ayudarme, deberías entregarme a la policía— dejé el libro sobre la mesa junto a los demás y pegué mis piernas a mi pecho, abrazándome a mi misma.
—¿Quieres que haga eso?
Lo miré frunciendo el ceño.
—No.
—Yo tampoco, suena algo egoísta, pero me gusta tenerte aquí, incluso si nunca hablamos— volvió a sonreírme.
—Soy mala Tom, lastimo a la gente, ¿Qué te hace pensar que no voy a lastimarte a ti?
—No lo has hecho, creo en ti, pero si lo haces seguro voy a perdonarte.
—¡Deja de ser tan bueno!— bramé furiosa lo cual le sorprendió —¡Deja de…deja de…compadecerme! ¡Soy una asesina!
—Sé que te arrepientes.
—¡No es así, no siempre lo hago! A veces…a veces se siente tan bien que es difícil arrepentirse.
Me levanté dispuesta a volver a mi aislamiento, pero él me detuvo abrazándome por detrás, logrando dos cosas, quedarme quieta y sentir una calidez embriagante.
—Esta bien, esta bien Chris, no tienes que volver a apartarte, puedes contarme si quieres, o no decir nada, pero no necesitas quedarte ahí adentro por siempre— me dijo.
—Nada esta bien…yo no estoy bien, estoy perdida— luché porque mi voz no sonara rota.
Volvió a conducirme hasta el sofá, me dejé caer a su lado mientras volvían a invadirme esas ganas de dañar, debía tomar las navajas rápido o entonces perdería el control una vez más, y ya llevaba tiempo reprimiéndome.
—Ahora vuelvo— me levanté y de inmediato me tomó de la muñeca.
—Espera yo…
Se detuvo y bajó la mirada hacia el lugar que sujetaba, levantó un poco la manga de la sudadera que portaba y miró las marcas de los cortes en mi brazo, lo noté tensarse y rápidamente me liberé de su agarre.
—Te cortas.
Asentí.
—¿Por qué?
—Me ayuda…a controlarme.
—Espera aquí— dijo al tiempo que se levantaba.
—Tom…
—Sólo hazlo— su voz sonó seria, quizá demasiado, ¿Se habría enojado?, ¿Por qué rayos tendría que enojarse por algo como eso?, era mi cuerpo, y aún así le obedecí.
Entró a una habitación, la cual pude identificar como la cocina, volvió casi de inmediato, con un pequeño cuchillo para cortar queso, lo miré confundida cuando me lo entregó y extendió su brazo hacia mí.
—Corta.
—¿Qué?
—Córtame, de la misma manera en la que lo haces contigo misma, córtame.
—No.
Tomó el afilado objeto y cortó con rudeza en su muñeca izquierda, la sangre comenzó a salir inmediatamente, pequeñas gotas cayeron y mancharon la alfombra, posicionó el cuchillo bajo la herida para volver a cortar.
—¡Basta!— le detuve arrebatándoselo —No te lastimes así.
—Es lo que tú haces—habló fríamente.
—Es diferente.
Sus manos acunaron mi rostro y me obligó a mirarlo a los ojos.
—Por cada corte que te hagas de ahora en adelante, no importa en donde, me haré uno igual— sentenció.
—¿Por qué?, es mi cuerpo, no debería importarte.
—Te estas mutilando, claro que me importa, no me recuerdas pero yo sí te recuerdo, y recuerdo verte hacerlo, y también recuerdo haberme prometido que evitaría que lo volvieras a hacer.
Lo miré estupefacta, de nuevo estaba logrando conmoverme, desvié mi mirada hacia su muñeca aún sangrante.
—Sigues sangrando— él se encogió de hombros.
—Es mi cuerpo, no debería importarte— contestó.
—Me importa.
/
Sus dedos tecleaban rápidamente, una pila de libros a su izquierda, a su derecha otra de revistas, miles de ventanas en el navegador abiertas, una carpeta llena de fotografías y ni siquiera la nueva presencia podía distraerla de su tarea.
—¿Cuánto tiempo llevas aquí metida?— preguntó Matt.
—Una hora creo, quizá hora y media, ¿Terminaste con tu galería?
—No, ¿Terminaste con tu obsesión?
—No, y no soy la única obsesionada.
Él suspiró y jalando una silla de madera cercana se sentó a su lado, contemplando a Kat, quien no despegaba los ojos de la pantalla ni siquiera un momento.
—Ya te dije que no estoy enamorado de ella.
—Aja sí, por eso sigues aquí aún cuando las clases ya terminaron.
—No eres la mejor para reprocharme.
Ella le dirigió un pequeño puchero, mirándolo de reojo y volviendo a su investigación.
—¿Cuánto tiempo más planeas quedarte aquí?— preguntó Matt jugando con una pluma.
—El tiempo que sea necesario, he encontrado mucho hasta ahora y no pienso detenerme.
—No entiendo aún cuál es el punto de todo esto.
Katherine suspiró y lo miró con una cara que decía "¿No es obvio?"
—El punto Matt es escribir un gran artículo que deje a toda la ciudad anonadada, y además, saber porque se convirtió en lo que era, conocer la historia que nadie más conoce— sonrió orgullosa.
—Aquí tengo tu respuesta, se volvió loca, punto.
—No estoy satisfecha— regresó su vista a la pantalla nuevamente mientras leía otra noticia, encontrándose con un nombre conocido, gracias a haberlo escuchado repetidamente en las noticias, así como en la boca de todo el mundo.
Abrió una nueva ventana, colocando en el buscador las tres palabras, iniciando ahora una nueva búsqueda, Matt se acercó a mirar, encontrándose ahora con alguien que sería seguramente otro objetivo en la mira de Kat.
—¿Jeff The Killer?
Ella asintió sonriente, él no hizo más que rodar los ojos, quizá no era malo tener una pequeña obsesión, pero comenzaba a pensar que su amiga comenzaba a hacerse adicta, cada vez que la veía —o sea, diario— lo único que hacía era continuar con su investigación, y él estaba cada vez más frustrado, temía que el interés de Katherine hacia Evans le condujera a convertirse en alguien como ella debido a su anormal afición, sacudió la cabeza, descartando la idea, la cual una vez la pensó dos veces le pareció descabellada, tarde o temprano ella dejaría el tema por la paz, lo sabía, se aburriría o al ver que no lograría nada se daría por vencida, tenía fe en ello.
/
Jeff
Miré con gran entusiasmo mi obra, mi amplia sonrisa se volvía cada vez más grande, me encargué de recorrer el pasillo lentamente, riendo histérico al mirar la sangre sobre las paredes y el suelo, mi víctima se encontraba arrastrándose, mientras yo le seguía tranquilamente, arañando con mi cuchillo la pared antes de un azul grisáceo, era divertido ver a la chica retorcerse, su increíblemente voluptuoso cuerpo revolcándose tratando de avanzar, como un asqueroso gusano, dejando un gran rastro del líquido rojizo por todos lados debido a su pierna amputada, todos hacían lo mismo, me causaba gracia el verlos aferrarse con fuerza a la vida, tratando de sobrevivir inútilmente, rogándole a un dios que claramente no existía ser salvados, o de lo contrario, pedirme clemencia, pero no soy un ser benevolente.
Decidí ponerle fin de una vez a mi juego, aventé la cabeza que sostenía en mi zurda lejos y le di alcance a la mujer, sus súplicas me causaban una gran satisfacción, aún cuando ya me encontraba desgarrando su espalda con el cuchillo ella seguía retorciéndose, arañando el piso tratando de liberarse, cosa que lo hacía aún peor, pues mientras más se movía más le apuñalaba, lo adoraba, sus gritos de horror y el llanto, simplemente me encantaba observarlos tan…desesperados.
Finalmente dejó de moverse, el cadáver yacía ahora con una gran cavidad en la espalda, me levanté y contemplé mi espectáculo, pero no me encontraba satisfecho, aún necesitaba más, debía liberarme de toda aquella ansiedad que me embargaba, entonces escuché el sonido de las sirenas acercándose.
—Llegaron antes, que pena que ya no halla nadie a quien salvar— reí nuevamente y me dispuse a salir con rapidez por una ventana.
Con un salto bastante ágil y un perfecto aterrizaje corrí lejos del lugar, si algo debía agradecerle a esa familia era que vivieran cerca del bosque, perderme entre los árboles siempre era útil, y esos imbéciles policías apenas eran capaces de siquiera encontrarse a sí mismos, una ventaja de vivir rodeado de oscuridad es que terminas acostumbrándote a estar rodeado de sombras, cosa que facilita mucho las cosas para un asesino como yo.
Después de unos cuantos minutos me encontré bastante alejado, las sirenas se habían perdido y me encontraba caminando ahora por la carretera, el bosque se encontraba algo alejado de la ciudad, así que me tomaría algo de tiempo llegar ahí, igual me tomaría mi tiempo, sólo tenía un pensamiento en mi cabeza, y era encontrar a cierta chica, y a decir verdad, la situación entre nosotros comenzaba a frustrarme, joder, Chris realmente tenía una facilidad impresionante para desaparecer y reaparecer de la nada, y comenzaba a plantearme seriamente la idea de secuestrarla la próxima vez que la viera.
Para mi suerte pude divisar luces acercándose y música electrónica sonando estridente, sonreí más de nuevo, mientras la locura volvía a llenar mis sentidos y nublar mi mente.
—Oh vaya, parece que no tendré que ir a pie después de todo…
/
El murmullo de los grillos era el único sonido ahí proferido, una noche muy tranquila a su parecer pero que en nada le molestaba, escabullirse le resultó fácil, estaba acostumbrada a hacerlo, ser sigilosa era su especialidad, caminaba observando atentamente, siempre alerta, incluso si las alucinaciones la mantenían algo perdida a veces no bajaba la guardia en ningún momento.
Un lujoso auto aparcó a su lado, una voz conocida le hizo girar el rostro y mirar estupefacta.
—¿Qué demonios…?
Jeff silbó de la manera en la que solo lo haría un hombre cuando ve a una mujer pasar vestida de una manera provocativa.
—¿De dónde rayos lo sacaste?
—Un pequeño y ebrio imbécil, logré que no se estampara con un árbol y de paso dejé que sus órganos quedaran esparcidos por la carretera, ¿Por qué? ¿Impresionada?
—Ni siquiera un poquito— sonrió acercándose, ¿Por qué mierda se acercaría?
—¿Quieres acompañarme a dar una vuelta?—preguntó devolviéndole la sonrisa.
—¿Esa es tu manera de ligar?
—No, tengo mejores— bajó del auto, rodeándolo rápidamente para encontrarse frente a ella —Aunque la mayoría son muy pervertidas, y ahora que lo pienso, quizá las pruebe contigo.
—Sí, eso quisieras.
Estaba por marcharse cuando él la introdujo abruptamente en la parte trasera del auto, posicionándose sobre ella.
—¿Qué mierda estás haciendo?— bramó, pero el se lanzó a cubrir su boca con una mano mientras que posicionaba un dedo en sus labios haciendo una seña de que guardara silencio.
—No te muevas.
Pasaron aproximadamente sólo dos minutos cuando la luz roja y azul iluminaran la calle y el sonido de una sirena llenara sus oídos, le agradeció mentalmente, aunque claro, no se lo diría, después de unos minutos más cerciorándose de que la calma volvía a formar parte del ambiente descubrió su boca, Chris suspiró y al darse cuenta de la posición en la que se encontraban no pudo evitar sonrojarse un poco.
—Jeff, ya puedes quitarte de encima— dijo para llamar su atención.
—No gracias estoy muy bien así— contestó realizando todo lo contrario, sujetando sus manos por encima de su cabeza mientras ella se revolvía debajo de él.
—¡Carajo, estoy hablando en serio!
Su cara no podía estar más roja, primero por furia, segundo por vergüenza, no le agradaba en nada que cada vez que se encontraban él recorría su cuerpo con la mirada descaradamente, pensó en que quizá patearlo sería una buena idea, su idea se vio frustrada gracias a que él separó sus piernas usando una suya, haciéndola enrojecer más.
—¡Ya basta, déjame!
—Tú fuiste la que quería que le mostrara mis "mejores maneras", me pareció una oportunidad bastante adecuada.
—Maldito…
Sin siquiera dejarla terminar se lanzó a devorar sus labios con gran ímpetu, logrando que soltara un jadeo involuntario, Chris reaccionó mordiendo con fuerza su labio, pensando que así conseguiría alejarlo de ella, no pensó que él le devolvería el favor, de su labio brotó sangre, de su boca un pequeño grito, Jeff aprovechó para introducir su lengua dentro, el metálico sabor le embriagó con una velocidad impresionante y le enloqueció todavía más.
La chica se mostró ingenua cuando creyó que él la dejaría ir, que equivocada estaba, no pensó que él tomaría su cuchillo y cortaría su mejilla, la sangre brotó al instante y él la lamió entusiasmado, siguió intentando liberarse, removiéndose inútilmente, no importaba que tan ágil o rápida pudiera ser, Jeff siempre sería más fuerte, más alto y claro, muy persistente.
Cuando terminó de lamer la sangre la miró a los ojos, su mirada centelleaba deseo, lujuria, locura desbordaba de esos ojos de un profundo color azul, comenzó a reír, o mejor dicho, a carcajearse histéricamente, logrando desconcertarla seriamente. Posó la punta afilada del objeto bajo su mentón y deslizándola lentamente por su cuello hasta llegar a su pecho, Chris se alarmó, había dejado de mirarla como siempre, era un auténtico guasón y un pervertido, sabía que estaba loco, no necesitaba un certificado que lo comprobara, pero incluso cuando creía conocerlo poco jamás le había mirado como en ese momento, como otra víctima.
—Si tan solo pudieras imaginarte que tan fascinante es verte de esta manera, tan…indefensa y a mi merced.
El agarre que mantenía en sus muñecas se intensificó, y aún así no sentía miedo, por alguna razón, él podría hacerle cualquier cosa y no sentiría miedo, Jeff lo notó al instante, su respiración era irregular, pero su mirada seguía siendo la misma de siempre, la misma de la primera vez, enfureció, clavó el cuchillo a pocos centímetros de su rostro, tratando de lograr aunque sea una pequeña reacción, nada, gruñó y volvió a reír, una risa completamente desquiciada.
—Oh Chris, sería tan fácil, si pudieras temerme no imaginas lo fácil que sería, quizá no me sentiría tan confundido, quizá podría matarte y embriagarme más con tu dulce sangre.
Chris jadeó ante su declaración.
—Pero esos no son mis planes.
Inesperadamente la soltó y recuperó su semblante, la dejaría ir por el momento, pero siempre seguiría acechándola, siempre le perseguiría sin importar como.
Porque estaba desesperado, desesperado por tenerla de nuevo, y desesperado por sentirse desesperado…
¿Les gustó? Espero que sí jeje, dejen reviews por favosrsoteee! Y lo que me gustaría saber es ¿Cómo es que conocieron este fanfic y qué pensaron al leer el título? LOS HAMO!
