Al regresar a casa, notó que Deidara aun no había llegado.

–Seguro que Pein lo tiene trabajando

– ¡Todo lo contrario, ángel!

– ¿Cuando llegaste?

–Apenas ahora, ¡estaba aquí desde temprano, pero me aburría yo solo así que salí a caminar a Bigotes!

– ¿Qué?

– ¡Lo que escuchaste ángel! Que por cierto, ¡tu gato es un flojo!

–Bueno, el Señor Bigotes no esta acostumbrado a que lo saquen a caminar.

– ¡Lo hubieras dicho antes! ¡Me...!

– ¿Qué cosa? ¿Te hizo algo?

–Bueno...

El rubio le mostró su palma de la mano derecha, habían rasguños y una que otra gota de sangre.

– ¿Le rascaste la panza cierto?

– ¡No!

La muchacha lo miró por un segundo, lo jaló del brazo y lo llevó a su recamara para ver con que curarlo.

–Entiendo que tengas que mentir por lo de tu trabajo, pero por lo menos no lo hagas conmigo... ¿esta bien? No quiero mentiras, Deidara

Dijo ella mientras el joven la miraba y asentía, la chica le ponía agua oxigenada y enredó la palma de la mano del muchacho con un pañuelo rojo que tenía guardado.

–No tengo gasas, ¡pero creo que con esto bastara!

– ¡Gracias, ángel! Sabes que puedo ir a conseguirte unas, si quieres.

–No gracias, mejor te doy el dinero y vas por ellas.

–Vale vale, ¡solo bromeaba!

Tenten sabía lo que el pensaba, sabía perfectamente que por ella, no le importaría robar las joyerías, bancos, las tiendas de ropa o florería.

Estaba muy convencida, que el siempre pensaba hacerlo pero no lo haría ya que no los iba a recibir por ser robados, sin mencionar que prefería cosas no tan llamativas, no era como su amiga Ino, que entre más grande sea la piedra más es amada.

Pero claro, a Tenten también le han gustado las cosas bonitas y brillantes como esas, pero no solía usarlas, atraían atención indeseada.

– ¿Ahora que harás?

–Haré la comida, ¿podrías ir al mercado por unas cosas que necesito?

– ¡Tus deseos son ordenes, mi ángel!

Cuando le dio el dinero y la lista de las cosas, Deidara se despidió dándole un beso en la mejilla haciendo que ella sonrojara.

La joven ya estaba acostumbrada, pero a pesar de eso, seguía sonrojándose, cada vez mas su corazón palpitaba con más fuerza y rapidez, empezaba a entender su reacción ante la invitación de Neji, ella estaba siendo atendida o más bien, cortejada por alguien más.

–Deidara... ¡baka!

Pero en cuanto se puso a cocinar, se acordó de lo que dijo, tan solo faltaban dos días para el baile.

–Dos días...

¿Qué haría? Ella había dicho que era un universitario quien la invitó y en ese momento pensaba en Deidara.

– ¡¿Qué voy hacer?!

Mientras corría por toda la cocina, su gato Bigotes, dejó salir un maullido.

– ¿He? ¿Yo pedirle eso? ¡¿Acaso estas loco?!

"¿Qué estoy diciendo?"

Oh si, esta vez era ella quien estaba perdiendo la cabeza.

– ¡Estoy hablando con mi gato! ¿Por que, por que tengo yo que pasar por esto?

Era una tragedia, sin darse cuenta estaba más que dentro de la boca del lobo y necesitaba saber la forma más sencilla y rápida de salir antes que se diera cuenta.

– ¡Clámate Tenten! ¡Ten juicio, tienes que evitar que ellos lo sepan!

– ¿Sepan que?

– ¡Kyaa!

– ¡Ah, mi oído!

– ¿Qué te pasa, por que entras por la ventana?

– ¿Quieres bajar la voz, ángel? ¡Se supone que no hay nadie más contigo y me estas dejando sordo!

– ¡Gomenasai!

–Tenten...

– ¿Si?

– ¿No se te esta olvidando algo?

– ¿Ah?

.

.

– ¡El estofado! ¡Kyaa!

– ¡Ángel!

Después de limpiar y nuevamente hacer el estofado al fin ambos pudieron sentarse a comer.

– ¡Itadakimasu!

Dijeron ambos en un ligero grito, y empezaron a comer, mientras Deidara ponía atención a su plato de comida, la castaña frente a el lo observaba hasta que sintió un jalón a su pantalón, al ver de quien se trataba se sorprendió un poco.

– ¿Bigotes?

El persa llevaba con el, en su hocico una flor, una margarita para ser exactos. Bigotes maulló y miró hacia el rubio quien estaba al otro lado de la mesa.

La chica sonrió, en cuanto estaba todo mucho más callado, el muchacho miró hacia ella con la duda en su rostro.

– ¿Qué?

–Nada, sigue comiendo Dei-kun.

Y eso hizo, entre si, sonrió. Fue el quien le dio la margarita a Bigotes para que después se la diera a ella, era un lindo detalle y eso era lo que mas buscaba, alguien que le demostrara que si estaba interesado en ella incluso desde las sombras.

"Ya entiendo un poco más tu promesa, Dei-kun"

Después de comer, el rubio se ofreció a lavar los platos para que ella pudiera terminar su tarea.

–El viernes es el baile de primera, ¿cierto ángel?

Ella pausó su tarea y recordó el vergonzoso momento que pasó por culpa de Neji, ella le rechazó la invitación y su única salvación estaba justo detrás de ella acabando de lavar.

–Si...

– ¿Tus amigas ya tienen con quien ir?

–Hai, Sakura irá con su novio Sai e Ino con Chouji.

– ¿Chouji, el chico que come como cerdo pero ya no engorda?

– ¡Deidara!

– ¡Es broma, es broma!

–Si, con el. Ino dice que le dará una oportunidad, en verdad le gustaba más su amigo Shikamaru pero el ya tiene novia, parece que es mayor que el.

– ¡Jaja, suena algo pícaro tu amigo!

– ¡Dei-kun!

– ¡Vale, me callo!

– ¡No se como puedo vivir contigo!

–Literalmente, ángel. ¡Aun no hemos llegado a eso!

– ¡Tu...!

La chica se coloreo hasta las orejas, ante esto el ojiazul dejó salir una pequeña risa.

– ¿Y tu amiga la Hyuuga?

– ¿Hinata-chan?

–Si, ella, ¿irá con su novio?

–Si, Kiba-kun ha demostrado ser bastante confiable.

–Son la única pareja que permaneció unida, ¿no?

–Hai...

–Uh... ¿ángel?

– ¿Si, que pasa?

–Tu... bueno yo estaba... ¿como digo esto? Ah... ¿ya tienes con quien ir al baile?

–No

Al escuchar eso, se sintió tranquilo, aun tenía la oportunidad.

– ¿Te han invitado?

–Si...

De pronto la sonrisa se le borró de la cara, tenía que saber quien era ese quien se atrevió a invitarla antes que el.

– ¿Así, quien?

–Hyuuga Neji...

Se detuvo de guardar las cosas, el conocía ese chico, antes que conociera a Tenten, había tenido una pelea donde estaba ese niño, claro que el no sabía quien era en ese entonces, pero después de estar al tanto de la chica ahora volvió a encontrárselo, no iba ser algo bonito su reencuentro, al menos el si sabía quien era pero el Hyuuga no.

–Tenten...

– ¿Que pasa?

–Ven conmigo, ¿si?

– ¿A donde?

–A tu jardín

Ella estaba curiosa, había desde antes ya terminado su tarea, tan solo quería pasar más tiempo con el rubio.

–Ven

El le ofreció su mano, ya estaba oscuro y no sabía realmente a que la llevaría, pero en ningún momento desconfió de el.

– ¡Confía en mi, ángel!

Su calida sonrisa lo decía todo, el sería incapaz de hacerle daño y si, confiaba en el.

Tomó su mano y la guió hacía el patio trasero donde estaba solamente su jardín de flores.

–Espera aquí

El la soltó un instante, en eso el chico fue hasta el centro y conectó los cables para que pudiera ella contemplar lo que había ahí.

Y en cuanto lo leyó, se llevó ambas manos a la boca, tapándosela para no gritar.

–Dei...Deidara-kun... ¡esto es... es! ¡Hermoso!

– ¿Te gustó?

– ¡Mucho!

–Un amigo me ayudó en hacer esto mientras no estabas, no fue nada fácil pero, ¡valió la pena!

Ella leía una y otra vez lo que decía con sus flores.

- ¿Quieres ir al baile conmigo? -

Sinceramente, a ella le pareció muy bello como se lo pidió.

– ¿Que dices?

– ¡Pues claro que si!

La castaña brincó a los brazos del rubio haciendo que ambos cayeran al pasto y para su sorpresa del muchacho, era ella esta vez, quien lo besaba con tanta intensidad.

¿Para que desperdiciar el momento? Dejó que ella tomara mando, pero después empezó a tranquilizarla con besos lentos, leves caricias, hasta que se apartaron para tomar oxigeno. Ella pedía a gritos con la mirada que no se fuera, que nunca mas la dejara.

Estaba segura, que confiaba en el.

–Gracias, Dei-kun.

– ¿Y ahora por que?

–Por estar siempre conmigo

–Ángel, yo siempre estaré contigo. ¡No dejaré que otro y se aproveche de tan linda gema!

De mil formas el le decía, pero su favorita era esa.

-Ángel-

–Mañana les diré a las chicas que vayamos a comprar nuestros vestidos, ellas querían esperar hasta que yo me decidiera.

– ¿Oh?

–Es que...

Ella le contó la verdad sobre lo que pasó cuando Neji la invitó, Deidara por su parte no lo creía, se había sonrojado levemente, algo que no lo notó Tenten.

–Entiendo, jaja... ¡al final si soy tu pareja para el baile!

– ¡Baka, deja de burlarte!

–Ya, por cierto debo contarte algo.

–Dime͵ ¿de que trata?

–Itachi y Sasori irán al baile por negocios, así que si llegan a preguntar tus amigas sobre la universidad a la que vamos, diles que no te acuerdas.

–Claro, ¡cuenta conmigo!

–Ah, ¡otra cosa!

– ¿Otra cosa?

–Si, dame tu teléfono

–De acuerdo, ¿y que harás con el?

Mientras la chica miraba al rubio anotar un nombre y un numero, quedó algo confundida, ella ya tenia el numero de el, ¿el otro de quien era entonces?

–Sasori mañana estará ahí en el centro comercial, si necesitas algo...

Le entregó su teléfono celular.

–Llama y el irá hacia ti

– ¿El estará de acuerdo que me des su numero?

–No lo se y no me importa, mientras le digas tu nombre ya sabrá como tienes su numero y quien eres.

–Y supongo que enfrente de mis amigas, no diré su nombre, ¿cierto?

–Aja, aun que la policía no sepa los nombres ni los rostros de los hombres de Pein-sama, es mejor no mencionarlos.

– ¿Entonces como le llamo?

–Ibiki

– ¿Ibiki?

–Hai, su apodo es Escorpión pero es mejor no decirlo.

–De acuerdo.

–Y se llega a perder tu celular por favor avísame primero a mi para cancelar el numero y nadie podrá llamar desde el, también registre a Sasori con ese nombre por las sospechas.

– ¿Lo tienes todo planeado verdad?

–Jaja, ¡así deben ser las cosas ángel!

–Bueno, entonces... ¿te parece ver una película conmigo?

–Claro, ¡será divertido!

Esa noche, cuando entraron a la casa a mirar la película, sostuvieron sus manos juntas.

Ella se sintió mucho más segura con el, esta vez no iba apartarlo.

Al siguiente día por la mañana, Tenten despertó en su cama y con el a un lado arrodillado, estaba dormido.