06 Abril de 1918

YA NO ME QUEDA NADA

Mi vida se ha vuelto una gran noche, sin vida, sin esperanza, sin sol y sin un cielo despegado...

Vivo atrapada por la tortura de tu recuerdo y la nostalgia de verte junto a ella.

Si algún día tuve la oportunidad de estar a tu lado, ahora... ahora ya no queda nada, no tengo nada de ti, solo en mi memoria habita tu rostro, esos ojos color océanos que muchas veces me miraron, esos rasgos faciales que me tenían soñando por las noches con besarlos y hacerlos míos. Ya nada puedo hacer ahora...

Eras mi príncipe, me encantaba encerrarme en el misterioso mundo de tu nombre, hasta deje ir varios momentos con mis amigos por pasarme el tiempo en que pensaba en ti, en el día en que demostraría mi amor a tu cuerpo, en las horas en que seriamos dos amantes perfectos, pero... ya nada puedo hacer ahora.

Te recuerdo en mi alba y otras tantas antes de irme a dormir, todas las cosas, todos los lugares, el día y la noche me hablan de ti y me hacen recordar, sólo esta mi reflejo en el agua, el tuyo se desvaneció muy rápido, los rayos del sol se hacen insoportables, siempre es demasiado temprano o demasiado tarde ¿para qué? No lo sé, recuerdos me trae el viento y aguijones de abejas se clavan en mi ser.

Ya no quiero Dios que me ayude, ya no quiero amigos que me consuelen, ya no quiero a nadie que piense en mi, solo quiero que este corazón sufra tanto, hasta que se vuelva insensible al dolor. Solo quiero que termine de llorar y nunca más lo vuelva a hacer, solo quiero que abandone todas sus ilusiones y que el amor y desilusión, nunca más lo sorprenda. Corazón mío yo quiero lo mejor para ti, pues no te das cuenta que me haces sufrir tanto como tú lo haces... pero yo... Yo ya no puedo hacer nada.

Por siempre vivirás en mi recuerdo

Por siempre vivirás en mi corazón.

Mi querido y bien amado Terruce G. Grandchester.

Candice White Andley.