Seven Devils
Chapter 6
Duress
Los abogados defensores emplean el término coacción, para describir el uso de amenazas, abusos físicos o presión psicológica, ejercida sobre sus clientes en la comisión de un crimen. Cuando se ejerce esa coacción sobre alguien emocionalmente inestable el resultado puede ser tan violento como impredecible
En física el concepto de reflexión se refiera al cambio de dirección de una onda, que al estar en contacto con la superficie de separación entre dos medios cambiantes, regresa al punto donde se originó. Un claro ejemplo de eso sería el reflejo de una persona en un espejo. Pero lo curioso con las reflexiones físicas, es que muchas veces devuelve una realidad cruda, que no es la que se espera, pero si en definitiva la que se vive. Y hace que preguntas de cultura lógica surjan ¿Cómo llegue hasta ahí? ¿Cómo me convertí en lo que soy? Cada persona tiene expectativas de la vida que desea tener, y por lo general siempre es una vida tranquila junto a las personas que aman, un hogar fundado en el amor, el respecto, la cordialidad y el entendimiento. Que felices deben ser las personas que lo logran. Que infelices deben ser quienes han intentado forjar esa vida y solo tienen todo, menos la vida que deseaban.
- Muy bien Sra. Corcoran, por lo visto, todo se encuentra normal – aseguro Amy terminando de revisar las pupilas de la mujer
- Shelby parpadeo un par de veces intentando alejar las oscuras machas que aturdían su visión – ¿podre irme a casa?
- Si, no hay nada de qué preocuparse – la doctora informo mientras asentaba los datos en el historial medico – excepto de que no vuelva a ligar somníferos con brandi – bromeo consiguiendo que Shelby riera un tanto divertida mientras detallaba cada movimiento que realizaba – 33 – dijo sin mirar a la morena
- ¿Perdón? – Shelby cuestiono confundida
- Tengo 33 años – dijo Amy cerrando la carpeta para luego posar su mirada sobre la Shelby – porque esa era la pregunta que se hacía mientras me miraba, no
- No puede saber lo que estaba pensando
- Créame lo sé – le aseguro tomando asiento frente a ella – tengo la facultad de poder identificar cuando una persona se cuestiona ciertas cosas
- ¿En verdad tiene 33 años?, no aparenta más de 25 – exclamo sorprendida por lo joven que lucia Amy para la edad que tenia – tiene que decirme su secreto
- Solo si usted primero me dice los suyos
- Se lo que piensa de mi
- ¿Qué pienso?
- De seguro usted piensa, que soy una pobre mujer rica, que tuvo un ataque de rabia porque su esposo no le compro el auto nuevo que deseaba y que hice lo que hice solo para manipularlo – Shelby relato con sarcasmo evitando mirar a la doctora
- Veo que usted no tiene para nada mi don, porque está muy errada si cree que eso es lo que pienso
- ¿Qué piensa de mi Dra. Caleb?
- Pienso que es una mujer que se siente atrapada, como un animalito indefenso, y quiere escapar de cualquier modo, y sin importarle el precio que debe pagar para conseguirlo
Desnuda, así fue como Shelby se sintió. Con palabras simples y de manera delicada, aquella joven logro describir el cómo se sentía y el porqué hizo lo que hizo. Muchas personas viven la vida en una silenciosa desesperación y cuanto está más vacía se vuelve, mas pesa.
- ¿Interrumpo? – pregunto una voz bastante conocida para Shelby desde la puerta – porque puedo volver en otro momento
- Ah, no, yo ya iba de salida – Amy informo incorporándose de un brinco – bien, Sra. Corcoran, firmare la orden de alta y en cuanto su esposo llegue, podrá marcharse – miro a la otra persona que se acercaba a pasos lentos – que tenga buenos días, Srta…
- Stevens – anuncio la rubia ofreciéndole su mano a la doctora con amabilidad – Quinn Stevens
- Es un placer – dijo Amy estrechando la mano de la rubia con la suya – Srta. Stevens, ahora si me disculpan, debo regresar a mis labores – se excuso antes de salir de la habitación a toda prisa
- Encantadora chica – dijo Quinn mirando en dirección hacia la puerta por donde había salido Amy – ¿no cree, Sra. Corcoran?
- ¿Qué hace aquí? – la mujer mayor cuestiono con severidad mientras tomaba un postura recta y fría. Después de la confesión hecha por Quinn la noche anterior las cosas entre ambas habían cambio de manera radical
- Creo que eso es bastante obvio, no – exclamo acercándose a ella – mire le traje rosas – le mostro el hermoso ramo de rosas blancas que mantenía oculto en su espalda – porque las rosas blancas son sus favoritas, cierto
- ¿Cómo sabe eso?
- Se muchas cosas de usted
- No quiero nada que venga de ti
- Oh vamos, pensé que le caía bien
- Eso fue antes de enterarme que eres un monstro
- Quinn soltó una risa sarcástica – no, Russell es un monstro, y yo soy el cazador – dijo tomando la posición que anteriormente tenia Amy – se que piensas que soy la mala de la historia, pero se equivoca –vio como Shelby se quedaba pensativa – Sra. Corcoran, muy en el fondo usted sabe que su esposo merece todo lo que yo pueda hacerle
- Shelby miro directamente los ojos verdes de la rubia, dicen que uno puede reconocer el tipo de persona que alguien es, por sus ojos, pero a ella los ojos de Quinn no le decían nada, había una total neutralidad que llegaba a ser preocupante – ¿Quién demonios eres? – le pregunto en un susurro
- Ya le dije, soy la persona que va a destruir a Russell Fabray, ahora ¿de qué lado se pondrá usted?
- ¿Perdón?
- Cree que le dije lo que pienso hacer, porque de pronto tuve un repentino ataque de sinceridad – Quinn le dijo con sarcasmo – lo hice porque la quiero de mi lado
- No puedes estar hablando en serio – Shelby susurro sin poder creérselo
- Yo siempre hablo en serio
- Te quiero lejos de Rachel – le exigió de forma amenazante – te quiero lejos de mi familia, no voy a permitir que dañes a ninguna de mis hijas
- Quinn resoplo con enfado, la actitud que estaba adquiriendo Shelby no era precisamente lo que esperaba – Sra. Corcoran, estoy haciendo las cosas de esta manera, porque lo que menos quiero es hacer sufrir a Rachel, se que es difícil que me crea, pero le digo la verdad – aseguro con apretando su mandíbula con fuerzas
- Le diré a Rachel, quién eres y lo que pretendes hacer – amenazo a la rubia, quien simplemente soltó una risa sarcástica
- Claro, dígale, supongo que después de haber atentado contra tu propia vida, todo lo que diga será muy creíble
- Eres una verdadera hija de puta, sabes – Shelby soltó con frustración, apretando con fuerza sus dientes
- Ya me conoces mami – le respondió y lo siguiente que sintió fue la mano de Shelby estrellándose fuertemente contra su cara – Dios, que fuerza Sra. Corcoran – exclamo mientras sobaba su mejilla izquierda, la cual empezaba a ponerse ligeramente roja – bien, creo que esa bofetada es mi señal de salida – se incorporo – espero que considere mi propuesta
- No tengo nada que considerar – Shelby sentencio sin ni siquiera mirar a la rubia – ahora lárguese – exigió sin decir ni una sola palabra mas – maldita sea – se lamento con frustración al sentirse atrapada en aquella encrucijada. Que camino debía tomar y como saber que el elegido seria el correcto.
Amy se encontraba en la recepción del área de hospitalización asentando unos datos médicos, cuando de pronto una vieja amiga se poso frente a ella. Bacón, Sir Francis dijo: "Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar" Dos viejos amigos en un encuentro suelen acordarse de muchas cosas, pero aquel encuentro no era precisamente para recordar los detalles vividos en el pasado, sino mas bien para hablar del tiempo presente.
- Espero que esta vez sea una visita social – dijo la doctora sonrió de medio lado mientras se incorporaba de su asiento. – y lo digo, porque cada vez que me llamas, es solo para pedirme un favor, que por cierto pone en peligro mi licencia medica
- Exagera Dra. Caleb – Quinn le resto importancia a la acusación hecha en su contra – además tenemos un acuerdo, tú cumples con todo lo que pido y yo a cambio apoyo financieramente tu clínica gratuita
- Amy no puedo evitar rodar sus ojos – siento que le he vendido mi alma al diablo – se lamento sarcásticamente – no, el diablo es mas condescendiente – aseguro de forma divertida y la rubia le guiño un ojo con travesura – ¿Qué necesitas?
- Necesito que muevas los contactos que tienes en los diferentes hospitales y clínicas de New York, para saber si una mujer con la descripción física de Sara ha ingresado en las ultimas 24 horas – Quinn le pidió entregándole a la doctora una carpeta con los datos de su ex amante
- Porque asumes que a tu novia le pudo haber pasado algo – Amy cuestiono mientras revisaba los documentos que le había sido entregados – quizás se fue con un buen cliente – dijo en forma de broma
- Primero Sara no es mi novia, segundo ya no ejercía la prostitución y tercero ella era mi informante dentro de Fabray Corporation – la rubia mas joven enumero con rapidez – el hecho que desapareciera sin dejar rastro no es ligero y casual
- De acuerdo, averiguare todo lo que pueda – la doctoraprometió cerrando la carpeta – y tu debes empezar a tener mas cuidado, Russell es un lobo sediento de poder, y cree que pude mover el mundo a su antojo
- Dígame algo que sepa ya Dra. Caleb – dijo de forma sarcástica antes de alejarse de su amiga en dirección hacia la salida
Cita un viejo proverbio que un día tendremos que elegir entre dos caminos, uno será rosas y el otro de espinas. Al recorrer el de rosas tendremos momentos mágicos, lugares inesperados y personas especiales, el de espinas en cambio será doloroso, con paisajes oscuros, momentos duros y personas no tan agradables. A simple vista la elección es simple, porque muchos ignoran como es el final de ambos caminos. Al final el camino de rosas nos da un paisaje espeluznante, que nunca imaginamos, ni siquiera en nuestras peores pesadillas, el porqué es simple, como todo el recorrido fue sencillo y fácil, al final es cuando toca lo malo. En cambio el final del camino de espinas, nos da el hermoso paisaje que siempre soñamos, ¿porqué?, como sufrimos penas y vicisitudes durante todo el recorrido, al final es cuando toca la recompensa por todo el sufrimiento vivido.
Shelby ya había llegado al final de su camino de rosas y el paisaje que tenía en frente era espeluznante. Estaba atrapada en un matrimonio sin amor y en una vida de aristocracia que era más vacía que la propia palabra. Pero ese sería motivo suficiente para entrar en un complot contra su esposo. Aun cuando sabia a la perfección que ese hombre se merecía todo el mal del mundo.
- ¿Cómo esta mi hermosa suicidad? – Pregunto Russell con sarcasmo desde la puerta de la habitación de Shelby – lista para intentarlo de nuevo
- El sarcasmo no es tu fuerte – Shelby le respondió sin inmutarse en lo más mínimo – ¿Dónde está Rachel?
- Dijo que te esperaría en la casa – anuncio acercándose a su hermosa esposa – supongo que no estará muy contenta contigo
- Le dijiste algo para ponerla en mi contra – pregunto mirando a su esposo con sus ojos entrecerrados, conocía perfectamente a ese hombre y sabia que no perdería la oportunidad para sacarle provecho a aquella situación
- Pero que mal concepto tienes de mí – dijo el empresario haciéndose el ofendido – estas hiriendo mis sentimientos
- ¿Qué le dijiste Russell?
- Lo que ella ya sabía… que su madre es una egoísta que no piensa en nadie más que en si misma
- Eres un bastardo infeliz – Shelby ataco con sus palabras a su esposo sin piedad
- Te dije que ibas a odiarme cariño – Russell le recordó sonriéndole cínicamente
- ¿Porque te cuesta tanto dejarme ir?
- Por las mismas razones que a ti te cuesta tanto amarme
- Tú no mereces mi amor
- Y tú no mereces ser feliz
- Lárgate Russell, fuera – Shelby le exigió a gritos
- Eso no tienes ni que pedirlo – Russell acepto gustoso la petición y se dirigió a la puerta sin ver atrás – me iré al Oriente para un viaje de negocios, por lo que estaré fuera durante una semana, mientras no estoy, por favor procura no matarte – le pidió antes de abandonar la habitación
Shelby tomo la jarra de agua que se encontraba a un lado de su cama y con gran furia la arrojo contra Russell, pero no logro atinarle ya que el empresario ya había abandonado la habitación. Un barco zarpa hacia el este, y otro para el oeste, soplando el mismo viento para los dos: es la colocación de la vela, y no la tormenta, lo que determina el camino que ellos llevan.
- Rachel permanecía entre las sedosas sabanas, no tenia ánimos ni mucho menos ganas de levantarse y salir al mundo exterior – Srta. Rachel – escucho a Nelly llamarla mientras tocaba la puerta de la habitación – ¿puedo pasar?
- Adelante Nelly – autorizo sin mucho ánimo
- ¿Se encuentra bien? – Nelly pregunto claramente preocupada – no bajo a desayunar y tampoco pidió que le subiéramos nada
- No tengo hambre Nelly – contesto sin moverse de su posición – solo quiero estar sola
- Esta así por lo sucedido con la Sra. Corcoran – indago acercándose hasta la pequeña morena – se que puede parecer mal lo que hizo, pero de seguro…
- No intentes justificarla Nelly – interrumpió al ama de llaves con brusquedad – nada justifica lo que hizo, es una egoísta
- Si algo he aprendió con los años Srta. Rachel, es que uno nunca debe juzgar a una persona sin antes haberse puesto en su lugar – le aconsejo antes de abandonar la habitación
Rachel escucho la puerta de la habitación cerrarse, soltó un pequeño suspiro mientras se refugiaba más aun entre las sabanas, de repente el sonido de su celular llamo su atención. Tomo el aparato que estaba sobre su mesita de noche y vio que se trataba de Quinn. Una pequeña sonrisa se marco en su rostro y sin dejar pasar mucho tiempo atendió la llamada.
- Hola tu – saludo a Rachel con suavidad
- Dijiste que me llamarías – reclamo la rubia saltándose todo el protocolo inicial – no puedes prometer algo y luego no cumplirlo
- Lo siento – se disculpo apenada – pero si quieres cuelgas y te llamo – propuso con un tono travieso
- Vaya, ha resultado ser mas picara de lo imaginado Srta. Berry
- No tiene ni idea Srta. Stevens
- ¿almorzarías conmigo hoy?
- Por supuesto – la morena acepto sin pensarlo – dime donde y ahí estaré sin falta
El quedarse encerrada dentro de las cuatro paredes de su habitación ya no era la mejor opción, no cuando podía disfrutar de la compañía de la única persona que la hacía olvidarse del mundo entero.
- ¿Aun aquí? – Amy cuestiono sorprendida al ver que Shelby aun permanecía en la clínica – su esposo firmo el acta de salida hace una hora
- Digamos que decidí irme por mis propios medios – informo mientras le daba unos últimos retoques a su larga y sedosa cabellera
- ¿Todo bien Sra. Corcoran?
- Todo está perfecto – aseguro sin molestarse a mirar a la joven doctora que ya se encontraba solo a unos pasos de distancia – digo, porque no iba ser así
- Porque su esposo se fue sin usted – le recordó ese pequeño detalle – eso no puede ser normal
- Es mejor así, créame
- Si quiere, puedo llevarla hasta su casa – se ofreció cordialmente, ganándose una mirada inquisidora por parte de Shelby – mi turno acaba de terminar – anuncio señalando su vestimenta, la cual consistía en unos jeans desgastados y una camisa negra
- Gracias, pero mi chofer ya viene en camino – rechazo la propuesta de forma educada – esa es la ventaja de ser la esposa de Russell, solo presiono una tecla y consigo lo que quiero – dijo con un tono apático, dejando entre ver con claridad su tristeza
- Oh no Sra. Corcoran, eso se dice con orgullo – bromeo en un intento por hacer reír a la mujer mayor, cosa que sin duda consiguió – escuche, si algún día necesita alguien con quien hablar, puede llamarme, de acuerdo – dijo ofreciéndole su tarjeta – no importa la hora ni el día
- Lo tomare en cuenta – exclamo Shelby aceptando la tarjeta – es muy amable Dra. Caleb
- Es mi trabajo – aseguro con naturalidad y Shelby la miro claramente confundida – soy un súper héroe – explico logrando hacer reír nuevamente a la morena – Hasta luego Sra. Corcoran – se despidió antes de abandonar la habitación
Shelby entrecerró sus ojos mientras observaba a Amy alejarse, luego miro detenidamente la tarjeta que acababa de recibir. Cuando empezó a tratar con las personas, escuchaba sus palabras y confiaba en que sus acciones se ajustarían a las mismas. Ahora, en tiempos actuales, al tratar con las personas, escucha sus palabras y al propio tiempo observa sus acciones. La desconfianza se había vuelto parte de su vida diaria, pero no podía medir a todo el mundo con la misma vara, por lo que guardo la tarjeta recibida en su bolso
- ¿Qué hiciste qué? – Noah cuestiono completamente horrorizado
- Le dije a Shelby – Quinn le repitió un poco más despacio en un claro signo de burla lo que no le hizo nada de gracias al moren ya que frunció su ceño
- Tienes idea del peligro al que te has expuesto – dijo Noah con un tono bastante preocupado – ¿Qué tal si la Sra. Corcoran dice algo?
- No dirá nada, porque no le conviene decir nada – dijo bastante segura de si misma– Noah si logramos tener a Shelby Corcoran de nuestro lado, será una jugada magistral, no tendríamos que preocuparnos por ciertas cosas
- No, tu no tendrías que preocuparte por ciertas cosas Quinn – Noah dijo con un tono rudo y firme – no estas moviendo las fichas en pro de tu venganza sino en pro de ti misma – vio como su mejor amiga fruncía su entrecejo levemente – decirle a Shelby Corcoran lo que planeamos hacer no era parte del plan, que comenzaras a salir con su hija no era parte del plan, y hacer cosas sin consultarme e ir haciéndome a un lado tampoco era parte del plan – recrimino visiblemente enfadado
- ¿De qué hablas Noah?
- Me tratas como un empleado – dijo subiendo un poco su tono de voz – soy tu socio y merezco respecto, porque al igual que tu, me estoy jugando mucho con esta venganza
- Esta venganza es mía Noah, no tuya… si quiero hacer cambios, los hare, no tengo porque consultarte
La declaración hecha por Quinn tomo completamente desprevenido a Noah. Quien no pudo evitar sentirse ofendido en toda la extensión de la palabra. El moreno apretó con fuerzas su mandíbula mientras bajaba su mirada al firme suelo y sin proferir ni una sola palabra, comenzó alejarse en dirección hacia la puerta principal. Quinn se sintió miserable al darse cuenta de lo que acaba de decir y sobretodo hacer, vio a Noah alejarse, y quiso decir algo que detuviera su marcha, pero no sabía que podía decir con exactitud, conocía muy bien a su amigo, por lo que sabía que un simple lo siento no sería suficiente.
- Bienvenida a casa, Sra. – fue lo primero que Shelby escucho cuando cruzo la puerta, lo siguiente que sintió fue el fuerte abrazo por parte de la ama de llaves – no sabe lo feliz que estoy de ver que está bien
- Gracias Nelly – le agradeció a la mujer correspondiendo el abrazo – también estoy feliz de estar de regreso
- ¿Lo estás? – cuestiono Rachel con un tono rígido desde pie de las escaleras
- Nelly por favor retírate – Shelby le pidió a la mujer al ser consciente de lo que estaba a punto de suceder, espero que la ama de llaves ya no estuviera cerca y entonces miro a su hija, quien seguía en el mismo sitio sin moverse – ¿no me das un abrazo de bienvenida? – le pregunto mientras se acercaba
- Claro, ¿cómo lo quieres, con o sin somníferos? – ataco a su progenitora sin piedad
- Cuida tu tono Rachel – le advirtió a su hija – recuerda a quien te estás dirigiendo
- Si, a una mujer, que cuando las cosas se le ponen difíciles, toma la salida más fácil – volvió atacar pero esta vez utilizo un tono menos sarcástico
- Shelby sintió una enorme furia al escuchar las palabras que su hija le decía – como te atreves hablarme de esa manera – reprendió con enfado a la morena
- ¿Acaso no es la verdad?
- No sé bien que te abra dicho tu padre, pero sea lo que…
- No necesito que nadie me diga nada madre, no soy estúpida – Rachel le dijo con dureza interrumpiendo su explicación – siempre te vas por la tangente
- No tienes derecho a juzgarme, porque no tienes ni idea por lo que he pasado
- Tienes razón, no lo sé… y no lo sé, porque nunca me dices nada… se supone que somos una familia, no
Con sus últimas palabras, Rachel logro dar justo en el blanco. Siempre habían presumido de ser una familia prácticamente perfecta y feliz. Cuando la realidad era otra. Porque las familias felices se complementan en un perfecto equilibrio, eso las vuelve fuertes ante las amenazas del mundo eterno, la solidaridad, la compasión y la unión de estas, son los cimientos de una familia que parece irrompible, pero basta con que alguno de esos cimientos se mueva de lugar, para que la torre de cartas quede en riesgo de caer. En los medio ambientes más delicados el simple soplar del viento puede romper la fragilidad del ecosistema y cuando ese equilibrio se rompe puede provocar un huracán.
- Ahora si me disculpas, tengo una cita con Quinn – anuncio Rachel dirigiéndose hacia la puerta
- Espera – pidió siguiendo los pasos de su hija – creo que, deberías tomar un poco de distancia de la Sra. Stevens
- Rachel detuvo su marcha y se giro sobre sus talones – tienes algún buen motivo, para pedirme eso – pregunto despacio y vio como su progenitora mordía su labio inferior, tenía la clásica expresión de una persona que no sabía que decir para sostener su argumento – estoy esperando
- Tengo el presentimiento de que trama algo en nuestra contra – dijo finalmente como excusa y se sintió estúpida apenas las palabras salieron de su bocay más aun cuando vio la expresión de incredulidad con la que Rachella mirada en esos momentos la estaba haciendo sentirse como una verdadera estúpida ahora sentía que estaba cayendo en un profundo pozo– se que en estos momentos mi palabra no es creíble en un 100%, pero te aseguro que te mi argumento es valido
- Sí, claro madre, y los duendecillos azules existen – respondió con sarcasmo volviendo a girarse para continuar con su marcha – nos vemos luego – se despidió
Shelby no pudo evitar recordar la advertencia hecha por Quinn cuando la visito en la mañana. No importaba lo que dijera o como lo dijera, Rachel no creería en su palabra, la confía y quizás también el respecto de su hija hacia ella se había estropeado o mejor dicho, ella misma lo había estropeado todo.
- Maldición – susurro con enfado mientras veía a Rachel alejarse
El Dassault Falcon 7X privado de Russell sobrevolaba los cielos. En el interior del avión sus dos ocupantes se encontraban ajustando el apretado itinerario que tendrían para la siguiente semana, como había sido un viaje de improvisto muchos de los empresarios árabes aun no confirmaban si accederían a recibir al Sr. Fabray.
- El itinerario será poco flexible – Sebastián susurro mirando los horarios – apenas si tendremos tiempo para comer
- Si logramos obtener lo que vamos buscando, en unos meses lo que nos sobrara será tiempo y dinero – Russell le aseguro al becario con una orgullosa sonrisa – y entonces podremos disponer de ambos como mejor nos guste
- Hablando de obtener cosas… me preguntaba si puedo ocupar el puesto que dejo vacante Sara – el becario tanteo el terreno en busca de su tan deseado acenso – se que aun no termino la carrera, pero le aseguro que estoy capacitado para ocupar dicho puesto
- Se que lo estas Sebastián, y tenia pensado ofrecerte el puesto – el empresario dijo con toda su atención puesta en los documentos que tenia entre sus manos – pero hay una condición
- ¿Cual?
- Sin sorpresas, ¿esta claro?
- Por supuesto Sr. Fabray – aseguro el becario con su mejor sonrisa – usted tiene toda mi lealtad
- Lo mismo decía Sara, y no resulto ser verdad
- Sara es una tonta, por intentar traicionarlo
- Sebastián, tu madre no te enseño que es de muy mala educación hablar mal de los muertos – dijo elevando su mira para ver al joven becario, que parecía a punto de sufrir un infarto – quiero un Whisky – pidió con es tono frio que era tan clásico en el
Quinn miraba fijamente la copa de vino que se encontraba frente a ella. El líquido lucia tan calmado, como el mar durante el amanecer. Y la desafiaba a beberlo, igual como el mar desafiaba a los aguerridos marineros adentrarse a sus profundidades. Quizás de eso se trata la vida, de desafíos constantes, que ponen a prueba tu criterio y no puedes evitar reaccionar de forma sorpresiva e impredecible.
- Disculpe Srta. Stevens, por lo general el vino se sirve para ser consumido, no admirado– salió de su trance cuando escucho la voz de Rachel – algunas cosas merecen ser admiradas – respondió posando su vista sobre la morena que se encontraba a un lado de la mesa que ocupaba – cosas como su increíble belleza Sra. Berry
- Harás que me sonroje – aseguro tomando asiento frente a la rubia pero evitando la mirada de esta – me alegro que hayas llamado, necesitaba distraerme un poco
- Lo imagino, después de lo sucedido ayer…
- No quiero hablar sobre lo que paso ayer, ni mucho menos quiero hablar de mi madre – la morena hizo saber de antemano, lo ultimo que deseaba en esos momentos era hablar sobre el maravilloso intento de suicidio de progenitora – así que por favor hablemos de otra cosa
- De acuerdo – Quinn acepto, y comenzó a revisar la carta que el mesero le había entregado – dicen que el cordero aquí es espectacular – susurro entre dientes
- Soy vegetariana – Rachel informo y vio como la rubia bajaba la carta para mirarla con una pequeña sonrisa – no me mires así, que es una vida mas saludable
- Bien, entonces una ensalada estará bien – dijo cubriendo nuevamente su cara con la carta – tengo algo interesante que contarte – anuncio cerrando la carta y dejándola sobre la mesa – la madre de una amiga intento suicidarse, ingirió una gran cantidad de somníferos con brandy… tuvo suerte de no morir
- Rachel le dio una mirada que podía dejar ver con claridad lo poco que le agradaba aquel comentario – déjalo ya Quinn – le exigió intentando no exasperarse – lo último que quiero es hablar de lo cobarde que ha resultado ser mi madre
- Luces molesta
- Estoy molesta – grito con enfado, y con esto solo logro conseguir que las demás personas que estaban a su alrededor la miraran de forma interrogante – acaso nunca habían visto a una mujer gritar – les pregunto con sarcasmo
- Déjame decirte algo Rachel – Quinn hablo sin mostrar ninguna señal de enfado o desespero – tienes derecho a estar molesta, pero no tienes derecho a ser cruel
- ¿Perdón?
- No puedes juzgar lo que hizo tu madre sin antes haberte puesto en su lugar
- ¿Quieres que intente suicidarme?
- La rubia soltó un risa sarcástica – luego dicen que las tontas somos las rubias – susurro en forma de burla
- Quinn estoy a punto de tirarte la carta en la cabeza – le advirtió con un tono amenazador que solo consiguió hacer que Quinn sonriera mas divertida aun – deja de reírte – le exigió con vehemencia
- Eres tan sexy cuando te enojas – la rubia le aseguro con una sonrisa picara consiguiendo que Rachel resoplara con frustración ante su comentario
Shelby se encontraba en la soledad de su habitación, sentada frente a al espejo de su cómoda, sosteniendo entre sus manos una fotografía de la fiesta del primer cumpleaños de Rachel. La pequeña morena sobre sus piernas mientras Hiram estaba a sus espaldas abrazándolas a ambas. Lucían como una verdadera familia feliz. Acaricio con delicadeza el rostro de su difunto esposo al mismo tiempo que suspiraba con nostalgia al saber que esos días de felicidad no iban a regresar. Por mucho que lo deseara, su realidad en esos momentos era otra.
- Esa es una hermosa foto – Nelly dijo a sus espaldas – se ven felices
- Éramos felices – Shelby exclamo sin dejar de ver la imagen entre sus manos – no teníamos mucho, solo lo necesario, pero para nosotros era mas que suficiente
- ¿Qué paso?
- Hiram murió, eso fue lo que paso – exclamo con tristeza – luego Russell apareció en mi vida como un caballero de brillante armadura
- ¿Como conoció al Sr. Fabray?
- En un evento de caridad, me invito a salir – relato mientras guardaba la fotografía en uno de los cajones de la cómoda – y el resto de la historia ya la conoces
- Usted no es feliz al lado del Sr. Fabray, cierto – la ama de llaves cuestiono dándose cuenta de la tristeza que encerraban los ojos de Shelby, incluso hasta un ciego podría ver lo que sucedía
- He tenido momentos felices con el – aseguro posando su mirada en la fotografía familiar que estaba sobre la cómoda – como cuando llego Ashley – sonrió con ternura mientras acariciaba el rostro de su hija menor – pensé que Dios me castigaría, porque me robe uno de sus ángeles mas bellos de su reino – la sonrisa en su rostro se fue apagando – pero ahora ese ángel me odia – resoplo con amargura al recordar que cada vez que intentaba hablar con su hija menor esta se negaba atenderle la llamada – siento que mi familia se esta derrumbando y que todo es por causa mía – y sin poder contenerse se hecho a llorar.
- Nelly no tardo en estrecharla entre sus brazos para acurrucarla como si de una niña pequeña se tratara – la Srta. Ashley no la odia, solo esta enojada, eso es muy común en los adolescentes – dijo intentando animarla – Sra. Corcoran, usted es una buena madre y una buena esposa, por favor no se castigue tan duramente
Cuando el desespero le gana a la razón se rompe el equilibrio y aun las personas más imposibles, corren el riesgo de perder la cabeza. Si nos ponemos tacones tan altos que no nos permiten avanzar sin dolor también se rompe el equilibrio y es necesario quitárnoslo para seguir caminando. Pero cuando se rompe la espina dorsal de una familia, incluso la mas firme esta en riesgo de perder el equilibrio al debilitarse su cimientos.
- Creo que si fui un poco dura con mi madre – dijo cierta morena mientras paseaba por Central Park del brazo de Quinn – es solo que, me sentí tan traicionada – tomo un gran bocado de aire – se que algo pasa entre ella y mi padre, tienen días actuando de manera extraña, le pregunte que sucedía y me aseguro que nada, pero ahora es obvio que si sucede algo
- Rachel – Quinn llamo la atención de la morena, quien la miro fijamente – no te has detenido a pensar que quizás no te dijo nada porque quería protegerte – le dijo con suavidad al mismo tiempo que apretaba sutilmente una de sus manos – las madres a veces suelen actuar de manera rara e impredecible, pero en todo momento buscan las maneras de proteger a sus hijos, ya sea omitiéndole alguna información que los pueda perturbar o sacrificando su propia existencia… podemos no llegar a entender la coacción de sus actos, pero siempre debemos tener presente que una razón deben tener para actuar como lo hacen
- Pero atentar contra su propia vida; eso es demasiado Quinn
- Cuando una persona se siente atrapada en una situación que lo rebasa, a veces llega hacer cosas que nunca creyó que era capaz de hacer
- ¿Cómo sabes eso?
- Ven, sentémonos un momento – le pidió señalando una banca que se encontraba cerca de ellas – mira, conozco a una persona que ha estado en el mismo banquillo que tu madre
- ¿Intento quitarse la vida?
- No… Cuando tenía 15 años – la rubia comenzó a relatar bajo la atenta mirada de Rachel – el estado la asigno a un hogar adoptivo, el cual fue un verdadero infierno, porque su padre adoptivo se molestaba por cualquier cosa, buscaba la mínima excusa para golpearla
- Por Dios Quinn, eso es horrible – dijo la morena sintiéndose abrumada por lo que acababa de escuchar
- Un día el hombre se enfado la niña olvido colocarle hielo a su te helado – continuo con la historia – le grito histérico, saco su cinturón y comenzó a golpearla sin clemencia, entonces ella tomo un cuchillo de mesa y lo incruste en sus costillas izquierdas, luego en su abdomen
- ¿Lo mato?
- No, lo lastimo mucho, pero no llego a matarlo – aseguro y vio como Rachel respiraba con alivio
- ¿Qué paso después de eso?
- Un juez sentencio a esta jovencita a estar detenida en un centro juvenil hasta los 18 años… ella no era una persona capaz de lastimar físicamente a otra, pero se encontraba atrapada en aquella inmunda situación, que saco lo peor de ella…
- Es horrible que alguien inocente deba pasar por esa situación – dijo tomando la mano de Quinn entre la suya – espero que esa pobre chica este bien
Quinn no pudo evitar sentirse miserable, después de escuchar las palabras de Rachel. Las cuales eran tan sinceras, en todo el sentido de la palabra. A diferencia de las suyas, que solo eran mentiras, una detrás de otra. La rubia estaba consciente que para llevar acabo su venganza tenía que pensar y actuar de manera fría, y esto incluía también el nunca ser sincera en un 100%. Debía tragarse las emociones que pudieran perturbarla. Pero con lo que no contaba, era que le iba tocar enfrentarse a una persona capaz desarmarla emocionalmente. No podía evitar preguntarse que sucedería si llegaba a confesarle todo a Rachel en ese preciso momento.
- Quinn, ¿Por qué me miras de esa manera? – Rachel pregunto sintiéndose intimidada por la rubia, quien la miraba fijamente, como si deseara confesarle algo
Quinn aparto sus ojos de los de la morena para posarlos en los finos labios de esta. Sonrió al recordar lo suaves que estos eran. Rachel noto como Quinn ahora miraba sus labios, entonces su corazón se aceleró, y sintió su cuerpo entero temblar.
- Quinn comienzas a ponerme nerviosa – susurro nerviosamente, entonces vio como el rostro de Quinn comenzaba acercarse al suyo de manera lenta, no tenia que preguntarle que iba hacer, eso ya lo sabia de ante mano – Quinn – susurro el nombre de la rubia antes de que los labio de esta cayeran sobre los suyos
Los labios de ambas se encontraron brevemente, se separaron por un instante, antes de encontrarse de nuevo. El cuerpo entero de Rachel se sentía listo para explotar de sensación. Pensó que podría derretirse, o ser consumida por el simple placer de sentir la boca de Quinn moviéndose contra la suya. La morena, gimió y profundizó el besó hasta que creyó que podría desmayarse. Su cuerpo entero gritaba, temblaba y ardía con un calor maravilloso que se extendía a través de cada fibra de su ser.
Hubo una breve pausa por parte de Quinn, para tomar una poco de aire, pero antes de que Rachel lo notara ya estaba nuevamente sobre sus labios. Para la rubia los labios de la morena tenían un sabor indescifrable, era como vainilla mesclada con fresas y chocolate. Si en definitiva eran indescifrable, pero esquicitos, de eso no tenia ninguna duda.
Rachel se aferro con fuerzas al cuello de Quinn mientras el beso subía de intensidad. La morena estaba segura de que podría besar esos labios durante horas enteras y no cansarse en ningún momento.
- Si eso era lo que me querías decir, bien dicho – murmuro Rachel sobre los labios de Quinn antes de volver a besarla
Ahí estaban, a mitad de Central Park en plena tarde, besándose como dos adolescentes lo hacen cuando su amor es prohibido. Sus labios se movían juntos, mientras sus lenguas se entrelazaban con agilidad, no podía haber algo mejor que lo que estaba experimentando en ese momento. El tiempo para ambas perdió todo significado, toda existencia.
- ¿Nada? – Cuestiono Shelby con enfado mientras arrebataba la carpeta que Williams tenia en sus manos – me niego a creer eso
- Pues créelo, porque es la verdad – el hombre le dijo recostándose sobre su asiento – Quinn Stevens no es una terrorista internacional, ni una traficante de droga, ni siquiera tiene multas por exceso de velocidad
- Vamos Williams, eres el mejor investigador que conozco, me vas a decir que no encontraste nada de esta joven – Shelby le reprocho con sarcasmo
- Si quieres puedo ponerme a inventarle delitos, si eso te hace feliz – Williams le sugirió con sarcasmo
- Tu sarcasmo no es bien recibido Williams
- ¿Por qué tanto interés en Quinn Stevens?
- Esta interesada en Rachel – Shelby dijo mientras continuaba revisando la información encontrada por el investigador – por lo tanto quiero saber, con quien se involucra mi hija
- Nunca me pediste que investigara a Santana
- Debí hacerlo, así hubiera evitado que le rompiera el corazón a mi hija
- Muy bien Shelby, ¿Qué sucede?... no puedo ayudarte si no me dices la verdad
- Shelby hizo un intento de hablar pero – mama – la voz de Rachel desde la entrada interrumpió la conversación – en la sala – le informo a su hija sin apartar su mirada de Schuester – es hora de que te vayas – le dijo al investigador en un susurro
- Oh Sr. Schuester, no sabia que estaba aquí – Rachel exclamo al encontrarse de frente con el hombre – ¿interrumpo algo importante?
- No, yo ya voy de salida, solo pase a saludar a tu madre – Williams le dijo con cordialidad – por cierto, te ves radiante y feliz
- Me siento radiante y feliz – aseguro la morena con una enorme sonrisa, aunque quisiera no podía dejar de sonreír, en verdad se sentía feliz – no han notado lo hermosa que puede ser la vida – pregunto posando su mirada sobre su progenitora
- Vaya, en verdad estas feliz – Schuester dijo sorprendido por el entusiasmo con el que se expresaba la pequeña morena – bien Rachel, te felicito por tu… sea lo que sea que te tenga tan feliz… ahora me retiro
- Que hombre tan encantador – Rachel dijo mientras observaba a Schuester irse – ¿Por qué no te casaste con el? – le pregunto a su madre
- Estaba casado cuando lo conocí – Shelby le informo cerrando la carpeta que tenia entre sus manos – pero me imagino que no quieres hablar precisamente del divorcio de Williams, cierto… ¿Cómo estuvo tu cita?
- Excelente, bueno mas que excelente – anuncio llena de emoción, tanto que casi termina dando un pequeño salto – me estoy enamorando como nunca lo había hecho antes
- ¿De la Srta. Stevens?
- No madre, del jardinero – respondió de forma sarcástica lo que hizo que Shelby resoplara ligeramente molesta – claro que de Quinn
- Bien por ti – Shelby la felicito a su hija forzando una pequeña sonrisa – te exigiría que te alejaras de ella, pero creo que ya no tengo el derecho de decirte que hacer, no después de mis ultimas acciones… merezco haber perdido tu respecto
- No has perdido mi respecto – Rachel le hizo saber tomando asiento junto a ella – de hecho yo debo pedirte una disculpa por la forma en que te hable – se disculpo por su comportamiento – tenia miedo, nunca antes me había asustado tanto, yo pensé que te iba a perder – confeso finalmente mientras evitando mirar directamente a su madre – lo siento, no debí juzgarte, sino apoyarte
- Rachel tenias razón cuando dijiste que te he omitido cosas – Shelby confeso y tomo un poco de aire antes de continuar hablando – tu padre y yo estamos pasando por una crisis, y ciertamente no logramos comunicarnos como deberíamos, no te lo dije, porque no quería perturbarte, yo solo quería protegerte de cualquier tipo de sufrimiento
- Lo agradezco, pero la próxima vez habla conmigo – dijo Rachel tomando las manos de su progenitora entre la suyas – yo te voy apoyar sin importar lo que suceda
- Te quiero tanto cielo – Shelby susurro mientras abrazaba a su hija con fuerzas – no tienes ni idea de lo mucho que te quiero
- Si la tengo – Rachel dijo con un tono divertido – también te quiero – aseguro separándose levemente para mirarla fijamente a los ojos – y en verdad tengo que preguntar esto, ¿Vas a divorciarte?
- No, ten la seguridad de que eso no sucederá – Shelby le hizo saber sin titubeo alguno – tu padre y yo vamos a resolver nuestros problemas – aseguro con firmeza y Rachel simplemente asintió no muy segura por lo que acababa de escuchar, pero decidió seguirle la corriente – gracias por no seguir enfadad
- Creo que deberías mas bien, agradecerle a Quinn
- ¿La Srta. Stevens?
- Si, ella me hizo entender que no puedo juzgarte sin antes haberme puesto en tu posición – Rachel explico mientras se incorporaba – ¿no es adorable? – pregunto sonriendo bobamente
- Espera – Shelby pidió incorporándose también – ¿la Srta. Stevens te hablo bien de mí? – volvió a cuestionar sin poder creérselo
- Así es – la morena mas joven aseguro con una enorme sonrisa – y tu querías que me alejara de ella… de seguro en este momento te arrepientes de haberme pedido eso
A ese punto Shelby ya no sabia que pensar acerca de Quinn. En la clínica se mostro como una persona sin escrúpulo y ahora resultaba ser su heroína de armadura brillante. Y eso solo le daba dos cosas a pensar, la primera, la rubia decía la verdad cuando dijo que no tenía intenciones de hacerle daño ni a ella ni mucho menos a Rachel o la segunda, Quinn Stevens era más peligrosa de lo que imaginaba. Necesitaba averiguar con urgencias cual de las dos versiones era la acertada.
- Noah es el decimo mensaje que te dejo, podrías por favor devolverme la llamada – Quinn le pidió a su amigo – mira se que no dije las cosas de la mejor manera, pero te necesito, no puedo hacer esto sin ti
- El límite de tiempo ha vencido – la operadora aviso
- Maldición – Quinn se quejo arrojando el teléfono sobre el sofá. De pronto el timbre de la puerta llamo su atención – ¿ahora quien será? – susurro de mala gana mientras se dirigía abrir la puerta – Sra. Corcoran – exclamo sorprendida al encontrarse con la mujer al otro lado de la puerta
- ¿Puedo pasar? – Shelby pregunto sin presentar ninguna emoción
- Claro – Quinn la autorizo haciéndose a un lado para permitirle la entrada – ¿a que debo su visita?
- Rachel me conto que intercediste por mi ante ella… ¿Qué buscas Stevens?
- Quinn suspiro con pesadez, comenzaba a pensar que quizás Noah tenía razón cuando le dijo que decirle a Shelby no era tan buena idea – yo solo le dije a Rachel la verdad – le aseguro intentando no perder la paciencia
- ¿Le dijiste la misma verdad que me dijiste a mi? – pregunto con rigidez y vio como la rubia desviaba su mirada – no, claro que no, porque si lo hubieras hecho, mi hija no estaría gritando a los cuatro vientos que se esta enamorada de ti
- ¿esta enamorada de mí? – la rubia susurro y sin poder evitarlo una sonrisa se marco en su rostro
- Srta. Stevens, estoy consciente de que mi esposo no es un santo – comenzó a decir mientras se paseaba alrededor de la rubia – pero no puedo evitar preguntarme que puedo haber hecho para usted, una persona tan joven lo odie tanto, a tal punto de querer destruirlo
- Si sabe que su esposo no es un santo, entonces sabrá que lo mas correcto es ponerse de mi lado Sra. Corcoran – dijo girándose para quedar frente a frente con la mujer mayor – necesito que este de mi lado
- Si quiere que la ayude Srta. Stevens, entonces tendrá que decirme quien es y porque odia tanto a Russell – exigió con firmeza mientras desafiaba a la rubia con su mirada – de lo contrario no hay acuerdo
El desafío de miradas entre ambas mujeres era tan intenso que podía cortar una hoja de papel como una hojilla recién afilada. Quinn estaba consciente de que si quería el apoyo total de Shelby tendría que hablar con la absoluta verdad de lo contrario solo obtendría un enemigo innecesario, uno que no le convenía tener. El momento de mostrarse tal y como era, había llegado.
- Juliette Revers, ¿le suena el nombre? – Pregunto la rubia, Shelby negó con su cabeza – claro que no, porque es el nombre que tuvo que utilizar mi madre para ocultarse de Russell, antes de eso era Judy Fabray
- ¿Qué?
- Mi madre fue la primera esposa de Russell Fabray, cuando se entero la clase mostro con la cual se había casado, huyo lejos –comenzó a ver como el semblante de Shelby iba cambiando de apoco – poco tiempo después de huir se entero que estaba embarazada de mi
- Por dios, me estas diciendo que tu…
- Si Sra. Corcoran, soy hija de Russell – confirmo las sospechas de la mujer mayor – el hombre que mando asesinar a su primera esposa, hace 15 años atrás – apretó con fuerzas su mandíbula en un intento por evitar que su voz se quebrara – ahora ya sabe quien soy y porque voy a destruir a Russell Fabray – vio como Shelby mantenía sus ojos y boca ligeramente abiertos y su semblante era pálido como si estuviera a punto de desmayarse – ¿Sra. Corcoran esta bien?
Shelby intentaba procesar la información recibida pero le estaba costando. No sabia que decir, no sabia que pensar, toda una realidad la había golpeado de forma brusca, el aire comenzó a volverse más denso, y le estaba costando respirar, todo a su alrededor giraba, intento mantenerse sobre sus dos piernas, pero le fue imposible ya que de sórdido golpe su realidad se fue desvaneciendo como el día se vuelve noche.
- Shelby podía escuchar alguien murmurar a lo lejos mientras iba recobrando lentamente el conocimiento, sentía la boca seca y un agudo vértigo que entorpecía visión – Stevens – llamo a Quinn mientras se incorporaba levemente sobre el sofá
- Gracias a Dios despertó – Quinn exclamo entrando a la sala sosteniendo un vaso de agua – por un momento pensé que estaba muerta – bromeo ofreciéndole a la morena el vaso de agua
- Muy graciosa – Shelby dijo tomando el vaso que la rubia le ofrecía – cuanto tiempo estuve inconsciente
- Casi una hora… no tiene un temple muy rígido Sra. Corcoran – bromeo una vez mas mientras veía a la mujer mayor tomar un sorbo de agua – a veces la apariencias engañan, no
- Disculpa, pero no todos los días uno se entera de que esta casada con un asesino – dijo mientras se incorporaba para dejar el vaso sobre la mesa de centro – esta situación me rebasa en todo el sentido de la palabra – susurro analizando todo la información que ahora sabia – cómo puedo permanecer al lado de ese hombre, después de saber lo que es capaz de hacer
- Huir no le servirá, tarde o temprano el la encontrara – dijo la rubia tomando asiento al lado de Shelby – y hará exactamente lo que hizo con mi madre
- ¿El sabe de tu existencia?
- No
- Eras solo una niña, cuando ocurrió – dijo Shelby posando su mirada en la joven rubia a su lado – tuviste que crecer sola, y todo por causa de la imposición de un hombre si escrúpulo – sintió como sus ojos comenzaban a inundarse de lagrimas – lo siento tanto, no merecías pasar eso – se disculpo derramando unas cuantas lagrimas
- Sra. Corcoran, no tiene porque disculparse – dijo la rubia tomando las manos de la mujer mayor – usted no hizo nada malo, solo que al igual que mi madre, se enamoro del hombre equivocado… pero ahora que sabe la verdad sobre Russell, tiene que decidir, si me ayudara a hacer que este pague por todo lo que ha hecho, o no
- Shelby miro aquellos ojos verdes que lucían ansiosos por saber su respuesta – se que ayudándote a hundir a Russel, no borrara el dolor que este te causo al asesinar a tu madre – dijo despacio al mismo tiempo que acariciaba con sutileza la mejilla de Quinn – pero al menos eso podrán en equilibrio la situación – tomo un poco de aire antes de continuar – te prometo que haremos que Russell Fabray pague por todo el mal que te hizo
La coacción influye en la relaciones de dos formas, o separa a las personas o las une en un objetivo en común
DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Glee y sus personajes no me pertenecen, Al Igual que las canciones que puedan aparecer en esta historia.
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