Prongsaddicted Ser un Potter no es nada fácil
Volví!!!…Sí, para desgracia de ustedes xD…
Bien, primero quiero agradecer todos los reviews, nunca tuve tantos en un solo capitulo..voy a llorar!!!..Muchas gracias a: 1OOON, monse evans, LunaWP, Nimue-Tarrazo, Maggie Granger Weasley, Sowelu, NenaOrion, Randa1, Lilian Malfoy, kamy-evans18, est-potter, Shia17Potter y Helen Nicked Lupin. Muchas gracias a todos, de verdad.
No saben lo feliz q me hizo saber que les gusta la pareja Ted/Lily, tenía miedo a que la rechazaran...
Y tengo una pregunta para ustedes: a que casa quieren q haya ido Ted?..Hufflepuff o Gryffindor?. Los huff no me caen mucho, pero para cambiar un poco no?...
Bien, disfruten..y háganse un tiempito: es largo!!!
Capítulo 7: Tumbas entre los árboles.
Aquella mañana se despertó con un ligero sentimiento de confort. Se desperezó lentamente, y fue en ese instante en que recordó que no estaba en su casa, ni en Italia, ni en su precaria cama. Se sentó de golpe en la cama, y miró alrededor. El pequeño cuarto en donde sus tíos lo habían mandado a dormir se veía apenas iluminado, debido a que los rayos del sol de la mañana no lograban entrar del todo a la habitación, sino que se discurrían a través de las rendijas de los postigos de la ventana. Bostezó sonoramente, y se levantó de la cama. Salió al pasillo, procurando no hacer ni el más mínimo ruido. Todo se encontraba silencioso y calmo, muestra clara de que él era el único que se había despertado temprano. Se rascó la cabeza, pensativo. ¿Acaso sus tíos no trabajaban?, tenía entendido que ambos lo hacían.
Bajó a la cocina, tropezándose en su camino con la mitad de los muebles de la casa y con un extraño y nada nuevo paragüero de pie de troll. Frunció el entrecejo al observarlo. No supo por qué pero una extraña sensación de ya haber vivido eso lo embargó por dentro. Recordó en ese instante la vez que Harry le había contado que Tonks solía tropezarse con ese paragüero cada vez que intentaba entrar al vestíbulo. Sonrió con nostalgia al imaginarse a su madre increparse con aquella horrible cosa cada dos por tres.
Suspiró tristemente y, tras cruzar el vestíbulo, entró a la cocina y, luego de abrir las ventanas para poder iluminar el cuarto, se dispuso a prepararse el desayuno. Los rayos del sol ya entraban con toda amplitud dentro de la cocina cuando él se sentó a la mesa a desayunar. Se había preparado un desayuno apetitoso y abultado. Luego, claro, de incendiar la cocina tres veces y de dejar un olor a quemado que seguro se olería por los siglos de los siglos. Miró su desayuno, satisfecho y orgulloso de sí mismo por saber alimentarse solo. Aunque ya era hora teniendo veintisiete años. Su expresión al abrir las alacenas y la nevera fue de completo asombro y maravilla. Tanta comida por todos lados, qué emoción. Hacía tanto tiempo que no comía así. Así que se había hecho un suculento desayuno. Cereales con leche, tostadas, mermelada de durazno y jugo de naranja. Aunque las tostadas pareciesen carbón, y el jugo de naranja tuviera algo extraño flotando en él.
Unos minutos después, miró el reloj que colgaba de la cocina, por cierto, un reloj bastante peculiar: en vez de agujas tenía cinco manecillas de oro, y cada una de ellas llevaba grabado el nombre de un miembro de la familia Potter. No había números alrededor de la esfera, sino indicaciones de dónde podía encontrarse cada miembro de la familia; indicaciones tales como "En casa", "En el colegio" y "En el trabajo", pero también "Perdido", "En el hospital" "En la cárcel" y, en la posición en que en los relojes normales estaba el número doce, decía "En peligro mortal". Todas las manecillas señalaban en aquel instante la posición "En casa". Un reloj completamente inútil si se quería saber la hora, y eso era lo que él más ansiaba saber en ese instante. Tenía entendido que ese reloj había sido un regalo de bodas de Arthur a su hija y a su yerno.
Fue en ese instante, en que observaba detenidamente el reloj, en que una jovencita de cabello rojo entró a la cocina con expresión adormilada. La miró detenidamente mientras ella caminaba hacia la nevera, sin percatarse de su presencia. Ted sonrió al observarla. Tenía el cabello desordenado y los ojos entrecerrados, claras muestras de que acababa de levantarse. Él levantó las cejas al mirarla de arriba abajo y notar la vestimenta que ella llevaba puesta: estaba en musculosa y..bragas. Sí, sí, bonitas piernas, bonito cuerpo, bonitos senos, bonita toda, pero pequeña, muy pequeña en edad. Sonrió cuando ella se detuvo en medio de la cocina y volteó, abriendo los ojos de par en par. Fue recién en ese momento en que ella notó su presencia.
-Buenos días Lily-dijo él con una sonrisa burlona-¿has dormido bien?-Lily se sonrojó con exceso al notar: 1, sus fachas; 2, a Ted; 3, a la maldita sonrisa burlona de Ted.
-Me muero-masculló avergonzada. Ted frunció el ceño mientras apoyaba su cabeza sobre la palma de su mano.
-No, no te mueras...-dijo, y Lily lo miró con ternura-antes dame dinero para pagarle a la lechuza-
Ted señaló a una lechuza parda que llevaba entre sus patas un ejemplar de El Profeta. Lily abrió la boca estupefacta y, luego de tomar una manzana que había dentro de la frutera sobre la mesada de mármol, sonrió con falsedad. Volteó, y Ted refunfuñó al ver que no podría comprar El Profeta. Fue en ese momento en que, sin previo aviso, Lily volvió a voltear y, con mucha furia, le lanzó la manzana que tenía entre las manos. Ted se lanzó al suelo con rapidez.
-Merlín mujer-masculló cuando Lily tomó la frutera y comenzaba a arrojarle todas las frutas habidas y por haber.
-TE ODIO LUPIN, OJALÁ TE MUERAS-bramó furiosa, mientras Ted tomaba una tabla de madera y la usaba como escudo.
-¿Pero qué hice?-preguntó él, tomándola fuertemente del codo. Se miraron.
Lily lo miró atentamente. La noche anterior no lo había notado, pero él tenía un poco de barba en el mentón. Le quedaba muy bien, acentuaba sus rasgos masculinos. Los ojos miel de él la observaron con cautela, y las dos cejas castañas se fruncieron en un gesto concentrado.
-¿Lily?-la voz masculina sonó baja y ronca. Ella lo miró con mirada ausente. Sentía que se iba a derretir si él continuaba observándola así, y tan cerca. ¿Acaso alguien había encendido la chimenea, las hornallas y el horno?-¿cebra?-esa palabra hizo un clic en el cerebro de Lily y, luego de mirar a Ted con el ceño fruncido, lo empujó con fuerza.
-No me digas ce-bra-masculló ella con furia.
-¿Por qué no?-preguntó él burlón-es tu apodo ¿no?-
-NOOOO-bramó Lily, tomándolo con furia de la camiseta-no es mi apodo, no es mi apodo-chilló, como posesa. La entrada de Harry a la cocina hizo que Ted levantara la mirada de sobre Lily y mirara a su padrino. Notó que Harry levantaba las cejas y miraba a Lily con asombro e indignación.
-Lily Potter-dijo con voz grave. Lily miró a su padre aún tomando a Ted del cuello de la camiseta-¿qué es esa actitud de maniática?-se atragantó al observarla mejor-¿qué son esas fachas?-Lily se miró y soltó a Ted-tápate ya mismo-
-Ay papá, no jodas-masculló Lily, mientras esquivaba a Harry y salía de la cocina, meneando su trasero como si fuese una top model. Ted tuvo que morderse el labio para no reír a carcajadas. Qué desparpajo.
-Lily...-chilló Harry-LILY GINEVRA POTTER VUELVE AQUÍ EN ESTE INSTANTE-se tocó el pecho. Ted lo miró con preocupación.
-¿Te encuentras bien?-preguntó, acercándose. Harry sonrió.
-Sí..solo que..bueno...me pone bastante nervioso notar que Lily...-suspiró, y Ted levantó las cejas-que ya no es una niña, sino que es una...mujercita...-lo dijo con voz crispada. –Por cierto..Ted..-
-Dime-dijo Ted, mientras Harry lo guiaba a sentarse.
-Yo..quería saber algo-dijo Harry-espero que...la actitud de Lily no te haya...em...-Ted suspiró. Si acaso Harry estaba insinuando lo que él creía, era porque no lo conocía.
-Tío..si tu preocupación es si Lily me atrajo, quédate tranquilo que no-Harry suspiró aliviado.
-No porque no confíe en ti Teddy..pero, tú eres un hombre y ella..-volvió a suspirar-ya es una mujer-Ted sonrió.
-Ya tranquilo tío-dijo, mientras levantaba los trastos sucios del desayuno. –Ella no es mi tipo, es muy joven para mi-sonrió-...Lily jamás podría gustarme-
Lily se quedó de pie tras la puerta de la cocina. Había subido a su cuarto y se había puesto unos pantalones, qué más daba cómo estaba vestido. Llegó hasta la puerta de la cocina, cuando oyó cierta frase que le erizó la piel.
-Lily jamás podría gustarme-ella suspiró mientras se escondía tras la pared para no ser observada por ninguno de los dos hombres en la cocina. Se tomó la cabeza y murmuró: "es pasajero, es pasajero".
-¿Qué cosa es pasajera?-Lily dio un respingo al oír la voz de Albus tras ella. Volteó y miró a su hermano con la boca abierta.
-Err...pasajera...pasajero...la pesadez-dijo rápidamente, al ver que Albus iba frunciendo el ceño a cada segundo que pasaba.
-¿Cuál pesadez?-preguntó Albus. Lily hizo una seña con la mano.
-La pesadez del...-carraspeó-del período-Albus levantó las cejas. Sonrió dulcemente, para luego abrazarla con cariño.
-Oh, ya se te pasará...la porquería mensual-Lily sonrió de soslayo, intentando parecer normal, como si nada le estuviera carcomiendo por dentro. Sabía que Albus era muy intuitivo y que se daría cuenta de que algo le molestaba. Así que fingió sentirse bien y estar completamente normal, mientras Albus entraba a la cocina. Suspiró tristemente, mientras su madre bajaba las escaleras acomodándose la bata.
-Hija..¿ya has desayunado?-Lily negó con la cabeza. Ginny bostezó, mientras la rodeaba por los hombros con el brazo derecho-ven..te prepararé el desayuno-ambas mujeres entraron a la cocina, en donde tres hombres hablaban animadamente.
-Pues yo creo que haces bien en negarte-dijo Ted, y tanto Ginny como Lily prestaron atención a la conversación.
-¿De qué hablan?-preguntó Ginny, mientras ponía una pava con agua sobre el fuego. Miró con el ceño fruncido a Harry, que se hacía el desentendido.
-Pues...ya sabes..-dijo él. Tomó El Profeta y, luego de levantarse de su asiento, se lo mostró a Ginny-sobre ser ministro-ella lo tomó entre sus manos. Leyó rápidamente el artículo.
-Vaya-susurró Ginny-¿cómo lo supieron tan rápido?-luego de darle una mirada despectiva al periódico, lo lanzó sobre el fuego. A pesar de que trabajaba para la sección de Quidditch de aquel diario, nunca coincidía con algunas noticias, además eso no le daba derecho a los periodistas de meterse en la vida de su marido, y por ende, en su vida también.
-Mamá-chilló Albus-yo quería leerlo-Ginny hizo una mueca.
-Ya te enterarás-dijo ella, mientras reía ante los besos dulces que Harry le daba en la nuca. –Además ya sabes lo que dicen-golpeó ligeramente a Harry, y él refunfuñó-déjame hacer el desayuno-susurró divertida.
-Ya párenla ¬¬-James entró a la cocina con expresión asqueada. Las cuatro personas dentro del lugar lo miraron. El joven Potter estaba, por lo que se podía ver, casi desnudo, a no ser por los pantaloncitos blancos que llevaba puestos. Su cabello se encontraba más desordenado de lo normal mientras bostezaba ruidosamente y se dirigía hacia la silla.
Lily levantó las cejas mientras observaba a su hermano mayor. Vaya que el maldito había echado buen cuerpo (N/A: parte dedicada a Kamy, a Anto y a Lu!!!! xDD).
-No se detienen nunca..¿verdad?-masculló James. Harry y Ginny rieron con picardía, mientras Ted y Albus se miraban divertidos.
-Buenos días James-dijo Ted-¿has dormido bien?-
-Siempre duermo bien-
-Si es que duerme-masculló Lily, cruzándose de brazos. Ted enarcó una ceja.
-¿Acaso tienes...muchas fiestas nocturnas?-preguntó él, observando detenidamente a James. Él hizo una seña de silencio. Su madre estaba cerca, así que mejor no hablar del tema. Además, Ginny los miraba en ese instante con mucha suspicacia. ¿Celosa?..pfff, qué va.
-Bien Ted-dijo Harry, sentándose junto a su ahijado-ya he hablado con Hermione..vendrá hoy para que dejemos todo claro sobre...lo que heredarás-Ted asintió con la cabeza, mientras un nudo se formaba en su estómago.
-¿Podríamos arreglar hoy lo del funeral y el entierro?-preguntó, mientras Ginny servía el desayuno.
-Por supuesto...-dijo Harry-ya hablé con McGonagall...-suspiró-lo único que debemos hacer es...bueno...-carraspeó-llevar el cuerpo y...combinar una hora-
-¿Podríamos...antes del anochecer?-preguntó Ted-no...no me gustan mucho los bosques..-
-Menos ese bosque-masculló Harry. Suspiró, mientras Ginny le daba un suave beso en la mejilla-bien, desayunemos-
-Yo ya he desayunado-dijo Ted mientras los Potter se disponían a tomar su primer comida del día.
-¿Ya?-preguntó Ginny. Miró a su alrededor, y sonrió-con razón hay olor a quemado...-Ted carraspeó, mientras se sonrojaba.
Lily intentó no atragantarse con la tostada al observarlo. Definitivamente ese hombre estaba comestible.
Ginny sonrió abiertamente mientras miraba a Ted-pero Teddy, te he preparado..-
-Tía..de veras..ya he comido-
-Aunque sea prueba una tostada-dijo Ginny, acercándose a él e intentando introducirle una tostada en la boca. Ted se resistió cuanto pudo, pero Ginny era, o demasiado convincente, o demasiado amenazadora, por lo que prefirió dejarse alimentar...o asfixiar, mejor dicho.
-Anda come..te ves delgadito-dijo ella cuando Ted comenzó a toser debido a un pedazo de tostada demasiado grande que intentaba traspasar hacia su estómago.
Lily levantó las cejas. Más que delgadito, se veía increíble. Pudo percibir los músculos marcados bajo la camiseta blanca. Tomó aire y continuó desayunando, rogando que el zumo de calabaza pudiera bajarle la temperatura corporal.
-Vas a matarlo si sigues dándole de comer así-dijo Harry risueño. Ginny se acomodó el cabello en una coleta y se sentó junto a él.
-Tú también tienes que comer-dijo ella, observando a su marido. Harry enarcó una ceja-te ves muy delgadito-aunque eso, más que una declaración de preocupación, era una declaración juguetona. La voz de Ginny había sonado muy ronroneante. Ella le guiñó el ojo a Harry.
-No empiecen por Merlín-masculló James al ver que la mano de su madre se introducía dentro de la bata de Harry-estoy comiendo-Harry y Ginny rieron.
-Eres muy mojigato James-dijo Ginny. James levantó las cejas, mientras Lily y Albus reían burlones. James hizo una mueca y continuó desayunando. Fue en ese momento en que notó la mirada de Ted fija en él, y lo miró.
-¿Qué es esa pulsera de marica?-James se sonrojó de golpe, mientras Ted tomaba su muñeca izquierda y observaba la pulsera de diamantes que aquella hermosa chica le había dado como recordatorio.
-No..-Albus y Lily reían a carcajadas-no es una pulsera de marica ¬¬-
-Es de mujer-sentenció Ted-¿qué haces tú con una pulsera de..?-
-Me la dio una chica..¿ya?-gritó James con indignación.
-Oooh-dijo Ted. Se quedó pensativo-¿y no la has vuelto a ver?-
-No ¬¬-Ted abrió la boca, seguramente para decir algo-¿podemos dejar de hablar de mi?-
-Como quieras..-murmuró Ted.
-Hablemos de ti Teddy-dijo Albus. Ted lo miró fijamente, y se sintió intimidado. Ted cuando quería podía tener una mirada muy amenazante.
-Sí Ted, cuéntanos-dijo James-tu vida debió de haber sido muy interesante-Ted sonrió de soslayo. Pues no. Su vida no había sido interesante, más bien había sido miserable y triste, a no ser por algunas cosas que le habían dado un poco de sentido.
-Pues...-se restregó las manos-pregunten-
-Mujeres-dijo James rápidamente.
Lily dio un ligero respingo sobre su asiento, y miró detenidamente al hombre de cabello castaño que, sentado junto a James, se acariciaba la nuca en clara muestra de incomodidad. La conversación no le había interesado demasiado, hasta que su hermano había dicho mujeres.
-Mejor no hablemos de eso-ella se sintió como si estuviese siendo hundida dentro de un gran caldero lleno de ácido. Aquella respuesta había sido, no solo misteriosa, sino además hiriente. Menos mal que él no sabía lo que ella sentía. Momento¿sentía?, ella no sentía nada por él...mientras más se lo repetía menos se lo creía, pero qué más daba. El hombre le resultaba atractivo y nada más. Nada más. "Oh vamos Lily, ni tú te la crees". Tragó saliva y miró al suelo.
-Ooooooooh-dijeron Albus y James a dúo, burlones. Ted se golpeó la frente con la palma de la mano.
-Eso significa que hay muchas-dijo James sonriente.
-Muchísimas-masculló Ted, mientras revoleaba los ojos al techo.
-Bueno..yo iré a darme un baño-dijo Harry, mientras se levantaba de la silla.
-Sí, porque ayer hiciste demasiado ejercicio-masculló James. Harry y Ginny se miraron pícaros-asquerosos ¬¬-
Harry hizo el ademán de salir de la cocina, pero un extraño y potente sonido proveniente de la sala hizo que se quedara de pie junto a Ginny.
-¿Qué fue eso?-preguntó Lily temerosa. Segundos después, Hermione aparecía repleta de cenizas, cruzando el umbral de la puerta. Harry, Ginny y Ted la apuntaron con sus varitas. Ella dio un grito y levantó las manos. Los tres adultos suspiraron al verla.
-Hermione-chilló Ginny-¿por qué rayos no avisas?-
-Pero si avisé que venía-dijo Hermione, quitándose la túnica y removiendo su cabello para quitarse la ceniza de encima. Se acomodó la ropa y miró al joven de cabello castaño. Sonrió-Teddy-
-Tía Hermione-susurró Ted, mientras Hermione se acercaba a él para zamparle un sonoro beso en la mejilla. Está bien, no era su tía, asi como Harry tampoco lo era, pero esa era la única forma que tenía de llamar a aquellas personas que él consideraba parte importante de su vida. Si pudiera a Harry le diría papá, pero sabía que no debía hacerlo.
-Qué bien te ves, te has puesto muy guapo...-sonrió-si te viera Vic-Ted carraspeó incómodo, mientras Hermione sonreía de soslayo, y Lily intentaba ser tragada por el lavabo. Maldita tía Hermione y sus estúpidas ocurrencias.
-¿Trajiste todo?-preguntó Harry, mientras se acomodaba la bata para que no se viera su cuerpo (N/A: su desnudo y hermoso cuerpo xD). Hermione levantó un sobre amarillo que llevaba escondido bajo su brazo.
-Sí, todo está aquí-susurró. Miró detenidamente a Ted-¿listo?-él asintió levemente con la cabeza, sintiéndose, por primera vez desde que había llegado, como un completo huérfano que vive a expensas de personas desconocidas.
-Bien, entonces vamos a mi despacho-dijo Harry. Suspiró-y yo que me quería dar un baño-
-Ay, te la darás después maniático-masculló Hermione, mientras Harry le dejaba el paso. Él miró apenado a Ginny, y ella, luego de sonreír, le lanzó un beso.
-Asquerosos ¬¬-masculló James.
-¿No tienes nada mejor que decir?-preguntó Ginny, y James le sacó la lengua.
Ted siguió con paso vacilante a Harry y a Hermione por el corredor. Caminaba como si tuviera una piedra atada a cada pie. El cuerpo le pesaba, como si dentro del estómago tuviera una cría de colacuerno creciendo dentro, y que ésta pesara varias toneladas. Llegaron al despacho de Harry y, luego de que ambos le dejaran el paso a Hermione (N/A: tan caballeros ellos xD), entraron.
-Siéntate Teddy-dijo Hermione, mostrándole la silla frente al escritorio. Él negó con la cabeza.
-De veras tía, prefiero que te sientes tú-
-Anda Ted, siéntate-dijo Harry. Ted suspiró, y se sentó sobre la silla con pesadez.
-Bien-dijo Hermione, apoyando el sobre arriba del escritorio, mientras Harry y Ted la observaban detenidamente. –Bien...-repitió. Abrió el sobre con manos temblorosas-ya sabes que.. El Decreto para la Confiscación Justificada da al Ministerio poder para confiscar el contenido de un testamento-Ted asintió con la cabeza luego de fruncir el entrecejo.
-Bien, eso no se hizo-dijo Harry sonriendo-se supone que tu abuela debería legarte algún objeto oscuro para que confisquen el testamento y, luego de haberlo leído personalmente-se acomodó las gafas-consideré..y Kingsley también lo hizo, de que no era necesario confiscarlo...además no había ninguna prueba de que te legara algo ilegal...Andrómeda no te dejaría nada oscuro...-
-Si me deja la casa, te aseguro que es bastante oscura-dijo Ted, intentando romper la tensión que sentía. Harry sonrió muy a su pesar, y eso a Ted lo alivió.
Hermione suspiró. Tomó firmemente entre sus manos lo que Ted supo, era una carta escrita de puño y letra de por su abuela. Tomó aire.
-Última Voluntad y Testamento de Andrómeda Black de Tonks-leyó en voz alta y clara- a mi nieto Ted Remus Lupin-Ted se removió sobre su asiento-le dejo todas mis posesiones, incluyendo en ellas, claro, mi cuenta bancaria particular en Gringotts, la cuenta bancaria que mi difunto esposo Ted y yo compartíamos..el anillo de compromiso de Nymphadora y un guardapelo de oro que era pertenencia de...-los ojos de Hermione se humedecieron-de Remus John Lupin.-carraspeó, mientras Ted se encogía sobre la acojinada silla-espero que él les encuentre utilidad y pueda hacer con ellos lo que yo no logré hacer durante toda mi vida...-suspiró. Enroscó el pergamino con gesto cansado-bien, creo que eso es todo-fue en ese momento en que Harry y Hermione miraron a Ted.
-¿Teddy?-Hermione se acercó a él y apoyó la mano sobre su hombro.-¿Ocurre algo?-
-No..nada-susurró Ted. Se restregó las manos-¿qué sucedió con la casa?-preguntó, observando la forma en que las cejas de Hermione se elevaban-porque no fue nombrada...-
-Pues según tengo entendido, tu abuela la vendió antes de irse a Italia-dijo Harry. Ted levantó las cejas.
-Oh-susurró-bien...igualmente no la quería...-miró a Hermione-¿un guardapelo de oro dices?-
-Si, perteneciente a tu padre-dijo Hermione, sacando de su bolsillo un guardapelo en forma de flor. Ella se lo entregó, y él lo tomó con manos temblorosas. Lo miró como si ese guardapelo tuviera dentro de él una imagen de Remus.
-Era de tu abuela paterna-susurró Harry-Remus...él...quería venderlo pero Sirius no lo dejó...tiene muchos años..consérvalo-Ted asintió con la cabeza con el nudo más enorme que jamás había tenido en la garganta. Hermione le entregó dos llaves, y una caja cuadrada forrada en terciopelo.
-El anillo de tu madre-dijo ella con voz crispada. Se restregó los ojos-ay, Harry, odio que me metas en este tipo de cosas-él levantó las cejas. Suspiró.
-Bien..en cuanto al funeral...ya sabes que he..-Hermione carraspeó-hemos hablado con McGonagall...-
-Sí-dijo Hermione rápidamente-y hemos combinado que será a las cuatro de la tarde...ya sabes...así tenemos tiempo de llevar el cuerpo allí y prepararnos...-Ted asintió con la cabeza.
-Bien...nos encontraremos en Hogsmeade a las tres y media-dijo Hermione-yo tengo que seguir trabajando-Harry se levantó de su asiento y acompañó a Hermione hasta la puerta. Luego de que Hermione saliera al pasillo, Harry volteó a mirar a su ahijado, que se encontraba en ese instante apoyando la cabeza sobre la palma de su mano. Lo notó pensativo y sumamente cabizbajo. Tomó aire.
-¿Todo en orden Teddy?-preguntó, acercándose a él y apoyando su mano sobre el hombro del joven. Ted dio un respingo, y tomó fuertemente la caja de terciopelo en donde un anillo brillaba dentro.
-Si te digo que sí te miento-susurró, observando con detenimiento el guardapelo y el anillo. Harry se agachó para quedar a la altura de Ted, sentado en la silla frente al escritorio. Lo tomó del rostro, notando que los ojos miel del joven brillaban.
-Ya Teddy-dijo, abrazándolo-todo estará bien...estas cosas suceden-Ted se enjugó las lágrimas.
-Pero es que...estoy solo...-
-No es cierto-replicó Harry sonriendo-me tienes a mi y tienes a mi familia-lo abrazó más fuertemente, y Ted apoyó su cabeza sobre el hombro de Harry.
-Gracias tío...sabes todo lo que te quiero-Harry le acarició la nuca cariñosamente.
-Sí, yo también-sonrió-aunque a veces me parezco demasiado a Sirius por lo negligente-Ted sonrió divertido.
-A veces-terció, haciendo reír a Harry sonoramente-y la verdad prefiero que seas como Sirius...por lo menos eres más condescendiente-
-Bien...-dijo Harry-me iré a dar un baño-
-Si ve, hueles a gato muerto-ambos se miraron durante algunos segundos, para luego echarse a reír.
-Honesto como el padre-masculló Harry risueño. Ted se quedó pensativo algunos segundos, por lo que el hombre de gafas lo miró seriamente. -¿Ocurre algo?-Ted levantó la mirada.
-Enterraré a mi abuela y volveré a Italia-sentenció. Harry levantó las cejas.
-¿Por qué?-preguntó consternado. Ted se restregó las manos.
-No puedo quedarme...-Harry frunció el ceño, y pareció comprender por qué Ted no podía instalarse nuevamente en su país natal.
-Ya resolveremos eso Teddy-sentenció.
-Harry, no puedo quedarme, y tú sabes bien por qué-dijo Ted con desesperación, mientras se levantaba de la silla y caminaba en círculos. Harry tomó aire.
-Ya resolveremos eso…no tienes nada allí como para..-Ted lo fulminó con la mirada.
-Sabes que eso no es así-sentenció Ted furioso. Harry hizo una mueca.
-Luego hablaremos-
-Tío...-
-Hablaremos luego Ted-dijo Harry con voz autoritaria. Suspiró al ver la expresión de su ahijado-me encantaría que te quedaras definitivamente...-
-Pero no puedo quedarme-dijo Ted, siguiendo a Harry hacia el pasillo. Harry lo miró sonriendo con ternura.
-Sí puedes...solo que no quieres-terció, para voltear y dirigirse hacia su cuarto.
Ted se apoyó contra la pared. Honestamente, no quería quedarse, en eso Harry tenía razón. Aunque tampoco quería volver a Italia, había notado que en su país de origen su vida se tornaba más placentera, el solo hecho de saber que se encontraba en un lugar en donde sus padres había vivido le tranquilizaba el alma y el corazón. Suspiró. Decidió bajar hacia la cocina, tal vez el bullicio de aquel lugar le hiciera olvidar momentáneamente el ligero problema que se estaba formando en su cabeza, y la pesadez que sentía por saber que ese mismo día le daría sepultura a la persona que lo crió como un hijo propio, aquella persona que le había contado las vidas de sus difuntos padres. Le comenzaron a escocer los ojos cuando llegó a la cocina. En el mismo momento en que él cruzaba el umbral, las personas allí presentes se quedaron en silencio.
-¿Y?-preguntó James-¿todo bien?-Ted tomó aire y asintió con la cabeza.
-Esta tarde...-murmuró. Los cuatro parecieron entender lo que decía.
-Oh-
Luego de varios segundos de silencio, Albus se levantó de la silla.
-Yo debo ir a trabajar-sentenció.
-¿Trabajas?-preguntó Ted. Albus sonrió y asintió con la cabeza-vaya-asi que el joven Potter decidió salir de la cocina y dirigirse con paso firme hacia su cuarto para poder estar decente y presentable. No iba a negarlo: todo eso lo hacía para verse atractivo a los ojos de Gwen. ¿Para qué negar lo innegable?. Llegó a su habitación como alma que lleva el diablo y, tras observarse detenidamente al espejo del sanitario, decidió que mejor se dejaría la barba y se cepillaría los dientes. Luego de perfumarse como si no se hubiese bañado en años (N/A: xD pobrecito) salió al pasillo, ya vestido y arreglado. Caminó por el corredor con paso lento, sintiendo a sus tripas retorcerse de los nervios.
Fue en ese instante en que una puerta a su derecha se abrió y miró detenidamente al hombre que salía de aquel cuarto.
-Al...¿sucede algo?-Albus miró con expresión ida a su padre, que llevaba una toalla sobre el hombro desnudo. Observó detenidamente el tatuaje que tenía en el lado izquierdo del pecho, justo sobre el corazón: las iniciales de los nombres de él y sus hermanos. J A L. -Si tienes esa cara porque me he bañado, pues quítala...-dijo Harry sonriente-ni que fuera tan mugriento-
-No..no es eso-murmuró Albus-es que...me sorprendiste...-Harry rodeó los hombros de Albus con su brazo.-Papá...¿hace mucho tienes ese tatuaje?-Harry se miró el lado izquierdo del torso. Sonrió.
-Pues..ya tiene diecisiete años...me lo hice pocos días después de nacer Lily-lo dijo embobado-me pareció una linda manera de tenerlos a los tres siempre cerca de mi corazón-Albus se sintió aturdido y complacido ante lo que su padre decía.
-¿Tienes alguno más?-preguntó. Harry sonrió con perversidad, y Albus levantó las cejas.
-Sí..tengo tatuada una snitch y el nombre de tu madre...pero no te diré en dónde...solo ella puede verlo-sonrió con malicia, mientras Albus abría los ojos como platos (N/A: quien dijo que solo ella? XDD).
-Y a mi no me dejas tatuarme mi nombre-masculló.
Harry sonrió.
-Sí, pero yo soy el padre, y tú el hijo-lo abrazó, mirándolo detenidamente.-Por cierto...¿alguna novedad sobre Gwen?-preguntó, mientras ambos caminaban hacia las escaleras. Albus se sonrojó.
-Pues no, ninguna-respondió cabizbajo. Harry frunció el entrecejo.
-¿Ninguna?-preguntó consternado-¿cómo puede ser?¿ayer no la viste?- Albus negó con la cabeza.
-No...no fue a la librería-dijo con voz temblorosa. Su peor miedo comenzaba a salir a la luz, desde lo más profundo de su alma-papá...-Harry lo miró-¿tú crees que ella esté huyendo de mi?-lo dijo con la voz más temerosa que le pudo haber salido. Harry levantó las cejas y miró a su hijo menor con suma ternura.
-Oh Al...nadie podría huir de ti-dijo, tomándolo de las mejillas-porque eres muy pero muy bonito-Albus sonrió tenuemente mientras su padre lo abrazaba-no creo que sea tan tonta-se encogió de hombros-y si por esas casualidades ella hoy no te presta atención...o no va a trabajar...-se detuvo y obligó a Albus a detenerse. Lo miró seriamente-averiguas su dirección y la vas a buscar-Albus levantó las cejas.
-No soy tan desubicado-
-Pues empieza a serlo...y no es ser desubicado...es ser impetuoso e impulsivo...mi padre era así..tu madre es así...sigue un poco esos ejemplos-Harry bajó las escaleras, dejando a Albus con una duda existencial. ¿Debía, por el bien del amor que sentía por Gwen, cambiar y parecerse un poco más a su madre y a su difunto abuelo paterno?¿debía dejar de ser moderado en sus actos y convertirse en la impulsividad andante?. Suspiró, y bajó las escaleras. Cruzó el vestíbulo con paso firme, y salió a la calle. Agradeció que no hiciera tanto calor aquel día, porque ya se sentía bastante nervioso y acalorado como para que encima se sumara el maldito clima a hacer complot contra él. Caminó por las calles de Grimmauld Place con lentitud, intentando alargar el momento para llegar a la librería. No sabía cómo rayos iba a mirar a la cara a Gwen después de semejante declaración. Además, si ella lo ignoraba...pondría mucho peor la situación. Ya se sentía bastante mal consigo mismo.
Llegó hasta la puerta de la librería y la observó como si nunca antes la hubiese visto. Tomó aire, sabiendo que su cuerpo no le respondía debidamente, y entró. Bien, el primer paso estaba dado. Ya había cruzado el umbral. Tomó aire varias veces seguidas, para poder tranquilizarse.
-Buenos días Albus-él salió por completo de su ensimismamiento, y, luego de dar un respingo que casi lo deja colgado del techo, miró a Ofelia, la madre de Gwen.
-Ho..hola, buenos días señora Adams-ella hizo una seña con la mano.
-Dime Ofelia-dijo ella risueña. Rodeó los hombros de Albus con su brazo-ven, Gwen está acomodando unas estanterías..ve a ayudarla-Albus rogó que Ofelia no notara su tensión. El solo hecho de haber dicho el nombre de la pelirroja había provocado que él se transformara en una piedra de tenso. Ofelia lo guió hasta la sección de historias de amor. "Genial, como para empeorarla: estar rodeados de libros cursis". La observó detenidamente, parada sobre unas escaleras. Él suspiró. Los jeans celestes cernidos a las piernas y la remera rosa ajustada le quedaba muy bien. Llevaba el cabello atado en una coleta alta, con su flequillo cayendo elegantemente sobre su pálida frente. Era bellísima.
-Gwen, Albus ya está aquí-Albus observó detenidamente cómo Gwen hacía volar los libros que tenía entre sus brazos al verlo, y lo miró sonrojada. Los libros cayeron con fuerza al suelo, y por poco lo golpean en la cabeza, aunque los esquivó magistralmente. No por nada había sido parte del equipo de quidditch. Gwen bajó al suelo con paso tembloroso, mientras él recogía los libros esparcidos por la pulcra cerámica.
-Ten-dijo, entregándole la pila. Ella sonrió agradecida.
-Gracias Al-susurró, tomando los libros que él le entregaba con manos temblorosas.
-¿Te encuentras bien hija?-Ofelia rompió el mágico momento que se había formado entre los dos jóvenes.
-Sí má...estoy..-carraspeó cuando la mano de Albus rozó la de ella delicadamente-estoy bien-
-Bien, entonces los dejo trabajar tranquilos-dijo Ofelia sonriente.
-De acuerdo-susurró Gwen. Ofelia volteó y caminó hacia la caja, alejándose de ellos dos. Albus y Gwen se miraron. La había extrañado tanto...parecía como si no se hubiesen visto durante muchos años.
-Yo...-comenzó Albus, sintiendo el revoltijo de estómago más enorme del mundo.
-Ayúdame con estos-dijo Gwen rápidamente, entregándole varios libros-ponlos...allí-él la miró aturdido. Frunció el entrecejo y caminó hacia las estanterías, pensando en qué decirle. La notaba incómoda cada vez que se acercaba a ella, pero eso no significaba que lo tratara así. Se sintió miserable mientras acomodaba los libros por orden alfabético.
Una sacudida violenta le paralizó el cuerpo. ¿Y si ella se había sentido presionada ante su confesión..y lo repudiaba por eso?. Sintió cómo su corazón se encogía, y su cerebro lanzaba una señal de alarma sonora y llena de luces rojas intermitentes. Observó fijamente la forma en que Gwen abría las cajas y miraba con el ceño fruncido los títulos de los libros nuevos. Ella notó que alguien la escudriñaba con la mirada, y fijó su vista en él. Se sonrojó, y Albus le mantuvo la mirada. Ella bajó la vista ruborizada, y notablemente incómoda. No supo por qué, pero algo muy dentro de él comenzaba a llenarse de coraje y rabia. Y la cosa empeoró a medida que pasó el tiempo. La llegada imprevista del padre de Gwen hizo que el poco acercamiento que tuvieron durante toda la mañana se fuera al caño. Albus sentía la mirada fulminante de William sobre su nuca cada vez que se acercaba a la joven, y eso lo ponía muy nervioso. Los vigilaba, como si supiera algo escabroso o creyera que él tenía malas intenciones con Gwen. Tal vez tenía intenciones perversas, pero no pensaba obligarla a nada (N/A: xDD). Amar no era perverso ni malo...¿o sí?.
Se encontraba en ese momento hojeando una colección de cuentos de hadas que, por lo que le había informado, iban a archivar, cuando Gwen pasó tras él. Volteó a mirarla y vio su oportunidad. El padre de ella no se encontraba cerca en aquellos momentos, parecía que Ofelia lo había llamado para decirle algo, y Albus agradeció eso. Tomó a Gwen fuertemente del codo, y ella lo miró aturdida. Notó el sonrojo que apareció en las mejillas pecosas, y se mordió el labio.
-Gwen..por favor..-
-Albus, no podemos hablar ahora-
-¿Por qué no?-preguntó él. Ella miró al suelo.
-Mi padre está cerca y...-
-¿Y?- preguntó él consternado. Gwen lo miró intimidada.
-Es muy celoso-
-Me importa un rábano si tu padre es celoso o un marciano-Gwen sonrió apesadumbrada-tú me estás ignorando y no lo voy a soportar-su voz había sonado crispada, pero no podía evitar sentirse soberanamente mal ante el rechazo de ella.
-Al..yo...-las manos femeninas rodearon ambos lados del rostro de Albus, mientras las manos de él rodeaban la cintura de ella. –Al...-él cerró los ojos cuando la mano de Gwen acarició sus párpados.
-Di lo que tengas que decir-terció Albus-pero dilo de una vez-los ojos de ella se veían humedecidos, y brillaban intensamente. Se acercaban-Gwen..-los labios femeninos rozaron los de él, y cerró los ojos nuevamente, dejándose embriagar por el dulce aroma a rosas del cabello de ella.
-GWENDOLYN-ambos se sobresaltaron al oír la potente voz de William.
-Ya...ya voy papá-masculló ella, separándose de Albus, y dejándolo con una terrible sensación de derrota en el pecho. Comenzaba a odiar fervientemente al padre de Gwen.
-Gwen espera-dijo Albus en el momento en que ella se alejaba. Ella lo miró expectante-yo...¿no tienes nada que decir sobre lo que te dije?-Gwen sonrió tenuemente.
-Pues...-comenzó, pero la aparición de William provocó que ella hiciera silencio
-Te he estado llamando..¿qué pasa que no vienes?-William miró a Albus con mirada asesina.
-Yo no hice nada-masculló él a la defensiva.
-Más te vale niño-dijo William con voz de ultratumba.
Albus estuvo seguro de que si William hubiese tenido una varita lo apuntaría con ella en ese mismo instante. Se notaba a la legua que no lo quería. Bueno, él tampoco, si venía al caso. Suspiró. Lo que le faltaba: tener que pelear con el padre de Gwen. Bueno, si tenía que hacer eso para estar con ella, lo haría una y mil veces. La amaba, y nada ni nadie iban a evitar que se lo demostrara. Miró con enojo cómo Gwen se alejaba de él junto con su padre, y volvió a ordenar los libros. Aunque lo hizo con tanta rabia e ira, que los libros terminaron cayendo al suelo estrepitosamente. Gruñó mientras se agachaba y recogía los libros, siendo detenidamente observado por Ofelia.
-¿Todo bien Albus?-él la miró desde el suelo. Asintió con la cabeza.
-Si señora A...-
-¿Cuántas veces debo decirte que me digas Ofelia?-dijo ella risueña-eres muy educado-
-Sí-susurró él, levantándose del suelo. Se miraron. Albus no supo por qué Ofelia tenía esa mirada en su semblante, y se estremeció.-¿Ocurre algo señora?-
-No Albus, nada-sonrió-solo que...creí que entre tú y mi hija pasaba algo-Albus apretó fuertemente los libros contra su pecho, y se sonrojó.
-Pues..err...-comenzó él, pero el sonido de la campanita de la puerta lo salvó de hacer una declaración formal del amor que sentía por Gwen. Tanto él como Ofelia miraron hacia la puerta, y dos chicas entraron al lugar. Albus se sintió en peligro al ver a Alex y a Emily entrar a la librería y mirarlo como si él fuese un pedazo de pavo apetitoso y ellas dos comensales en Navidad.
-Bombón-masculló Alex, saludándolo con la mano. Albus se sonrojó excesivamente cuando Ofelia lo miró levantando las cejas.
-Hola Al-dijo Emily, acercándose-Ofelia, buenos días-
-Niñas, buenos días-respondió ella-¿qué..?-
-Venimos a ayudar a...-Emily pareció pensar la respuesta-a Gwen...-Ofelia frunció el ceño.
-Pero si con Albus estamos perfectos...-Emily y Alex se miraron.
-Sí, pero..ya sabe...siempre es mejor tener manos de sobra-dijo Alex sonriente.
-Oh, si es así-dijo Ofelia-bien...us...-
-Ayudaremos a Albus con los libros...¿está bien?-dijo Emily rápidamente.
-Oh...-Ofelia miró a Albus, esperando a que él aceptara la idea o no.
-Pues...-tanto Emily como Alex movieron frenéticamente sus cabezas-sí, está bien-dijo, mientras las dos chicas festejaban. Ofelia sonrió complacida y volteó, para luego alejarse de los tres. Fue en ese momento en que Alex tomó a Albus del brazo y lo arrastró hacia el sector de libros de Ocultismo, sector que se encontraba tras una cortina, separándolo del resto de la librería. Albus hizo una mueca al ver todos esos libros absurdos. Sabía que ninguno tenía realmente trucos de magia.
-Tú y nosotras tenemos que hablar-dijo Alex con autoritarismo, empujándolo contra una estantería. Albus se soltó de ella con brusquedad.
-¿De qué?-se sobó el brazo adolorido.
-De Gwen...de lo que le dijiste anteayer-él se sonrojó de golpe.
-¿Ella..ella les contó?-preguntó, tartamudeando. Alex y Emily asintieron con la cabeza.
-Somos sus mejores amigas-dijo Emily.-¿Qué piensas hacer?-
-¿Qué pienso hacer?-masculló él con voz estridente-yo ya le dije lo que siento...es ella la que tiene que decidirse...-
-Ella cree que Rose es tu novia-Albus suspiró hastiado.
-Rose no es mi novia-masculló-y ya se lo dije, si ella no me cree, no es problema mío-caminó hacia la salida de aquel lugar con paso firme.
-Oh Al, espera-dijo Emily.
-Bombón, no te enojes-dijo Alex. Ambas lo siguieron hacia el sector de libros de amor.
-No..no me molesten...-ambas suspiraron.
-No te molestamos, solo que..entiéndenos..-él comenzó a ordenar los libros, ignorándolas olímpicamente. –Oh Al, vamos...-
-Deja Emily-dijo Alex-en cualquier momento comenzará la fase uno del plan-Emily frunció el entrecejo, y Albus miró a Alex con expresión de no comprender absolutamente nada.
-¿Cuál plan tarada?-Alex sonrió.
-El plan: juntemos a Gwen y a Albus-Albus levantó las cejas.
-¿De qué plan hablas?-masculló Emily, y fue en ese instante en que sonó el teléfono del lugar.
Alex sonrió con superioridad cuando Ofelia comenzó a vociferar que sus niñas pequeñas se sentían mal.
Emily levantó las cejas.
-¿Tú...?-
-Les dije a Hanna y a Sam que llamaran aquí y que se hicieran las enfermas-
-Eres...-comenzó Emily.
-Eres mi ídola Alex-dijo Albus maravillado.
-Gracias bombón-dijo Alex sonriendo. Ofelia apareció doblando la esquina, y los tres hicieron silencio.
-Chicas...nosotros...-
-Si, van con las niñas..-dijo Emily-no se preocupe, nos encargaremos-Ofelia sonrió, y junto con su marido salieron de la librería. Emily y Alex miraron a Albus, y él retrocedió varios pasos.
-Ve ahora-dijo Alex-es ahora o nunca bombón-Albus asintió con la cabeza. Se alejó de las dos chicas, dirigiéndose hacia donde Gwen se encontraba, dándole la espalda. Carraspeó, y ella volteó. Pareció un poco aturdida, y se sonrojó.
-Debemos hablar Gwen...-ella asintió con la cabeza.
-Lo sé-susurró, mientras Albus la tomaba de las manos con ternura.-Pero no ahora...yo...tengo cosas que hacer...-soltó las manos de Albus, dejándolo más aturdido que nunca. Él tomó aire y, con una sensación de coraje rebosante en su pecho, volteó.
-Si con mi mano indigna he profanado tu santa efigie, sólo peco en eso: mi boca, peregrino avergonzado, suavizará el contacto con un beso-recitó, sabiendo que su voz había sonado temblorosa. Esperó paciente a que ella respondiera, o gritara...o huyera. Gwen volteó, mirándolo con los ojos muy abiertos. Notó cómo poco a poco las mejillas femeninas enrojecían, y sonrió. Ella se acercó varios pasos.
-Buen peregrino, no reproches tanto a tu mano un fervor tan verdadero: si juntan manos peregrino y santo, palma con palma es beso de palmero-respondió, mientras el corazón de Albus se llenaba de dicha. Sonrió malicioso.
-¿Ni santos ni palmeros tienen boca?-preguntó él, acercándose a ella. Gwen volvió a sonreír.
-Sí, peregrino: para la oración-susurró, mientras caminaba un par de pasos más, quedando pegada a Albus. Se miraron, mientras él levantaba la mano y le acariciaba el mentón.
Albus tomó aire, sabiendo que su corazón latía demasiado fuerte dentro de él. En cualquier momento se le saldría, y no quería ver ese espectáculo del charco de sangre a su alrededor. Qué imagen más morbosa.
-Entonces, santa, mi oración te invoca: suplico un beso por mi salvación-susurró, al tiempo que ella se ponía en puntas de pie y rozaba la nariz con la suya.
-Ay Dios mío..le recitó Romeo y Julieta...Dios...-masculló Alex con voz bobalicona. Albus y Gwen se separaron y la miraron, y Alex se tapó la boca en ese instante. Emily estrelló uno de sus puños sobre la cabeza de la rubia.
-Qué idiota eres, cortamambos aguafiestas-masculló Emily, tomando a Alex del cuello y arrastrándola.
-Adiós tortolitos-gritó Alex-recuerden que aún no quiero sobri...-
-CÁLLATE-bramó Emily.
Albus fijó su vista en Gwen, que miraba su camiseta como si fuese lo más interesante del mundo. La tomó del mentón y la obligó a mirarlo. Los enormes ojos azules de ella brillaban ansiosos.
-¿Gwen..?-
-No sabía que habías leído Romeo y Julieta-murmuró. Albus la sintió estremecer, y la abrazó. Aunque supo que no había sido buena idea. Sentirla tan cerca provocó terribles estragos en él y en su salud mental. Ella lo empujó apenas.
-Es mejor que...que no...-pero no pudo terminar, porque Albus, sintiendo a su sangre llenarse de valentía Gryffindor, la tomó de la nuca y la besó. Los labios de ella le supieron muy suaves y dulces mientras la besaba con timidez. Un beso de labios apenas abiertos, tierno y sumamente lento.
-LA ESTÁ BESANDOOOOOOOO-Albus y Gwen se separaron sobresaltados y miraron con excesivo rubor a la rubia que saltaba como posesa a varios metros de ellos.-Agg, métele la lengua hasta el estómago Gwen-la pelirroja se sonrojó con violencia, y Albus la miró sonriendo intimidado.
-ALEXANDRA-bramó Emily-VEN AQUÍ IDIOTA-
-Ay, pero si dejaron de hacer eso...-masculló Alex enojada.
-Porque tú los interrumpiste, imbécil-gruñó Emily-eres de lo peor..entrometida hasta la médula-Alex retrocedió varios pasos al ver que la morena en cualquier momento explotaría y la asesinaría a golpes.
-Yo...-comenzó Albus, mientras Alex corría por la librería, y Emily la perseguía con una enciclopedia, usándola como arma. –Yo me tengo que ir-Gwen asintió levemente con la cabeza. Él tragó saliva-nos vemos...-caminó cabizbajo hacia la puerta, oyendo el sonido de sus pasos y los gritos aterradores de Alex.
-GWENDOLYN ADAMS, VE TRAS ÉL O TE MATO-chilló Emily, justo en el momento en que Albus tomaba el picaporte de la puerta, con la clara intención de salir a la calle. Él volteó a mirar a la chica que vociferaba a todo pulmón, y Emily se sonrojó al notar que él aún se encontraba dentro de la librería.
-Er...-
-Albus-Gwen se acercó a él con paso vacilante. Albus se mordió el labio. Era hermosa hasta cohibida. –Yo...-carraspeó, mientras él esperaba que ella dijera lo que quería oír. Que le gustaba, que sentía lo mismo-nos vemos-murmuró, mirando al suelo.
Algo en el pecho de Albus se desinfló al oírla. No, definitivamente, no le dijo lo que quería oír.
-Adiós-él tomó el picaporte y, luego de abrir la puerta, salió a la calle. La puerta se cerró tras él de un azote, y suspiró. ¿Querer morirse era normal?. Tal vez. Porque eso era lo que quería hacer en ese momento. Morir. Lenta y dolorosamente, para así poder olvidar la sensación de los labios femeninos, suaves y apetitosos como fruta madura.
-Idiota-murmuró-Albus, eres un idiota-se dijo, mientras miraba el escaparate, y percibía la presencia de Gwen dentro de la librería. La vio discutir con Emily y Alex. En realidad, la vio defenderse de los golpes de Alex. Podía oír que gritaban, pero no entendía lo que decían. Se encogió de hombros. Qué más daba. Atravesó la calle, dispuesto a llegar a su casa y lanzarse en su cama para poder odiarse eternamente por haber sido tan débil y haberle demostrado lo que sentía.
-ALBUS, ESPERA-él volteó al oír que lo llamaban. O mejor dicho, al oír la voz de la chica. Gwen se detuvo frente a él, notablemente nerviosa y acongojada-yo...-
-¿Tus amigas otra vez te obligaron?-masculló Albus-siempre tus amigas tienen que obligarte a todo, pareciera como si no tuvieras voluntad propia-Gwen frunció las cejas.
-No me hables así-murmuró tristemente.
-¿Y cómo quieres que te hable luego de lo de hoy..?-preguntó él con consternación-me enferma que siempre sean tus amigas las que terminan obligándote a hacer todo...¿acaso no quieres que entre tú y yo haya algo además de una relación laboral?-notó que ella apretaba los puños, y que la quijada se tensaba.
-Vete al diablo-gritó Gwen.
-Igualmente-respondió Albus. Estaba furioso, y no podía esconderlo. –No voy a discutir contigo, me voy-
-Yo no vine a discutir-bramó ella cuando él volteó, dándole la espalda. –Vine...vine a...vine a decirte que tú también me gustas-Albus se detuvo de golpe, y la miró con expresión sorprendida.
-¿Qué?-preguntó con voz desmayada. Ella pareció caer en cuenta de lo que había dicho, y se tapó el rostro. -¿QUÉ?-ella miró al suelo.
-Pues eso..-susurró.-Y ahora me voy-afirmó, dando la vuelta. Albus reaccionó en ese instante, en el momento exacto en que oyó los pasos de las chica alejarse. No iba a dejar que se fuera sin decirle que la adoraba y que, a pesar de que se encontraba irascible, no debía dejarse llevar por sus comentarios. Él no solía ser así.
-Gwen, espera por favor-suplicó, dando un par de pasos hacia ella. Ella volteó. La vio tomar aire.
-ME GUSTAS IDIOTA-bramó, para correr hacia la librería. Aunque antes siquiera de cruzar el umbral de la puerta, volvió a voltear, enfrentándolo cara a cara. Se acercó a él, deteniéndose apenas a centímetros del cuerpo masculino-y te quiero-susurró. Lo abrazó en ese mismo instante.
Albus sentía que flotaría por tanta felicidad. Se sentía aturdido y ligeramente ido, pero la sensación que se le comenzaba a formar en el pecho era sumamente confortante.
Gwen se separó de Albus con la clara intención de volver a la librería.
-Me tengo que ir-murmuró. Albus asintió con la cabeza-tengo clientes-
-Honestamente me importa un rábano que haya clientes-dijo él, provocando que ella sonriera.
-A mi también-replicó-pero es mi deber...-Albus hizo una mueca-nos...nos vemos mañana-
-Adiós Gwen-dijo él con voz desmayada. Ella le hizo una seña con la mano, y desapareció tras la puerta de la librería.
Albus se vio de repente en medio de la calle con la sensación de felicidad más gigantesca que alguien podía sentir. ¿Gritar, chillar, patalear, saltar?¿qué debía hacer?. Tal vez vociferar a todo pulmón que estaba enamorado y que la amaba con todo su ser, y que si ella se lo pedía le entregaría su corazón, su alma, su cuerpo, todo en bandeja. Bueno, er..no, tampoco a la exageración. Lo primero que hizo fue tomar aire varias veces y repetirse a sí mismo que no estaba soñando. Lo segundo fue caminar hacia su casa. Y lo tercero, entrar en ella sin parecer un psicótico que fumó estupefacientes. Si lograba hacer todo eso y no morir en el intento, era un genio. Pues bien, así que cruzó el umbral de la puerta y el vestíbulo con paso firme, intentando no ser visto, pero no tuvo esa suerte: Harry lo había visto llegar desde la sala.
-¿Al?..-Albus se detuvo de golpe en medio de las escaleras, y miró a su padre, que lo observaba detenidamente desde el vestíbulo-¿todo bien?-lo miró sonriente-¿cómo te ha ido en el trabajo?-
Albus no se pudo contener, así que, luego de saltar por las escaleras y de abalanzarse sobre su débil e inofensivo padre, le contó todo con lujo de detalles.
Harry levantó las cejas asombrado mientras su hijo menor le contaba las últimas novedades. Sonrió y le palmeó el hombro.
-Bien, momento-dijo, levantando la mano, y cortando la charla..o mejor dicho, el monólogo de Albus-respira...-Albus lo miró con sorna-he dicho que respires...-ordenó. Albus tomó aire, mientras Harry sonreía complacido-¿ves? Te dije que nadie podría ignorarte...-
-Pero..pero...-no tenía palabras para decir lo que realmente quería decir. No había forma. –Me dijo que...que le gusto...y que me quiere-Harry sonrió. Sabía cómo se sentía Albus: de la misma forma en que él se había sentido luego de besar a Ginny por primera vez. Sentirse correspondido era un sentimiento hermoso. –Y me besó papá...es verdad, no..no fue un beso de verdad..-Harry levantó las cejas-sabes a lo que me refiero..no..no fue como esos besos que tú y mamá se dan-
-Oooh-dijo Harry-entonces...¿qué esperas para besarla como se debe?-Albus se sonrojó de golpe.
-Yo..-balbuceó. Harry sonrió enternecido.
-De acuerdo-dijo, terminando con la conversación-ya entendí..pero se dará en el momento menos esperado...y será maravilloso, te lo aseguro hijo-
-¿Aquí todo normal?-Harry asintió con la cabeza.
-Prepárate, hoy tenemos un funeral..-dijo. Albus subió las escaleras, y miró a su padre.
-De acuerdo...¿cómo se encuentra Ted?-
-Está en su cuarto-respondió Harry-y no creo que quiera que lo molesten-
Y así pasaron las horas restantes. Entre la calma pasajera y los gritos normales, las personas que se encontraban en Grimmauld Place doce se prepararon para lo que, sabían, sería un acontecimiento para no olvidar.
Ted se encontraba sentado frente a la ventana, mirando hacia el jardín de la casa, en donde Ginny y Lily tendían ropa. Las miraba pero no las observaba. ¿Cómo era eso posible?, simple: las miraba pero no le prestaba atención a la presencia de las dos mujeres. Estaba completamente ido, fuera del mundo conocido, su cerebro se había fugado o simplemente se había suicidado dentro de su cráneo. No podía pensar con claridad. No podía enarbolar en su mente una frase coherente. El único momento en el que él logró salir de su ensimismamiento fue cuando la puerta del cuarto se abrió y Harry entró a la habitación. Los sonidos amortiguados de los pasos de su padrino provocaron que Ted parpadeara y volteara.
-Ya es hora Teddy-dijo Harry. Ted asintió con la cabeza y se levantó de su lugar.
Harry lo miró fijamente mientras el joven tomaba la túnica y se la ponía encima. Era asombrosa la manera en que Ted se parecía a Remus y a Tonks al mismo tiempo. Tenía los mismos ojos centellantes de Tonks, pero con el suave color miel de los ojos de Remus. Y su rostro, también, un completo enigma. Porque Ted no era igual a Remus, se parecía muchísimo, pero a veces, mirándolo desde otro ángulo, era idéntico a Tonks.
-¿Sucede algo tío?-preguntó Ted, notando que Harry se había perdido en pensamientos.
-No..solo que me asombra en lo parecido que eres a tus padres..-Ted se sintió golpeado ante semejante declaración.
-Sí lo sé-masculló-me parezco a mi madre a veces...-Harry sonrió tenuemente.
-¿Listo?-Ted tomó aire y asintió con la cabeza-perfecto-
Hacía frío. Pero no sabía si era el ambiente o era él. Se asombró ante la ventisca, y se abrazó, intentando mantener su túnica cerrada. Suspiró mientras caminaba tras los Potter por la estación de Hogsmeade. Vislumbró a lo lejos las siluetas de Hermione, Ron y sus hijos. El grupo se detuvo, y él también lo hizo. No levantó la mirada cuando Hermione le habló, ni cuando Hugo se acercó a él para saludarlo.
-Hugo, tanto tiempo-masculló Lily risueña. Hugo la miró con una sonrisa. Cabello rojo y ojos azules, Hugo prácticamente no tenía nada de Hermione...a no ser que era sumamente astuto e inteligente, y poseía una sensatez inusual en un hombre Weasley. Ellos solían ser impulsivos, en cambio Hugo solía pensar varias veces las cosas antes de hacerlas. Y otro detalle más: tenía un carácter terrible, digno de cualquier hijo de Hermione.
-Estuve ocupado-respondió cuando la pelirroja se le lanzó encima para abrazarlo.
-Te extrañamos-dijo ella, abrazando a su primo con fuerza-luego me cuentas todo lo que tengas que contarme-Hugo se encogió de hombros-yo tengo muchas cosas para contarte primito-
-Ven Hugo, aléjate de ella-masculló James-está loca-
-Cierra la boca James-vociferó Lily, mientras volvían a retomar el paso. Ella rodeó el brazo de Hugo con el suyo, y caminaron juntos a través de Hogsmeade.
-Por cierto Lil-susurró Rose, acercándose a Lily y a Hugo, que caminaban uno al lado del otro-¿alguna novedad?-Lily asintió con la cabeza.
-Sí...-susurró, y Hugo frunció el ceño.
-¿Ocurre algo?-preguntó-estuve alejado del mundo conocido, así que tal vez no entienda nada...-
-Oh, a Lily le gusta alguien-susurró Rose. Hugo abrió los ojos de par en par.
-¿Y qué tiene eso de malo?-preguntó Hugo inocentemente. Rose revoleó los ojos al cielo.
-Pues que...-la cercanía de Ted provocó que bajara aún más la voz-pues que él..es un poco mayor y..además...-
-Él solo me atrae-masculló Lily rabiosa. Rose y Hugo hicieron muecas-ya se me pasará-
-Sí claro-mascullaron los hermanos Weasley a dúo. Lily frunció el entrecejo. Hermanos tenían que ser.
Luego de caminar durante largos minutos por los escarpados senderos de Hogsmeade, y luego de atravesar el extenso campo, vislumbraron a lo lejos un imponente castillo, iluminado por los anaranjados rayos del sol en el horizonte. Un sentimiento atroz de nostalgia llenó a todos los miembros de aquel particular grupo, principalmente a las personas más grandes que lo constituían.
Ginny apretó fuertemente la mano de Harry al ver que se acercaban al castillo en donde se había besado por primera vez, lugar en el que también habían luchado buscando tener un mundo feliz en el que formar una familia. Él la miró sonriendo.
McGonagall los esperaba de pie frente a la puerta de Hogwarts, notablemente nerviosa. Sonrió tenuemente al verlos, y abrazó con sumo cariño a Harry cuando él se acercó a ella.
-¿Vamos?-preguntó, y Harry asintió con la cabeza. Caminaron a través de los terrenos, acercándose de forma peligrosa a los linderos del bosque prohibido.
-¿Acaso..?-comenzó Lily, buscando la mirada de su padre. Pero la única mirada que captó la hizo sonrojar y bajar la mirada.
-Di lo que querías decir-dijo Ted, deteniéndose en la caminata, esperando a que ella llegara hasta él.
Lily se ruborizó aún más cuando Hugo enarcó una ceja y Rose le levantaba el pulgar en señal de aprobación.
-Pues..que...-carraspeó nerviosa ante la cercanía de Ted. Olía tan bien, y se maravilló en la manera en que el lacio cabello castaño caía con elegancia sobre la frente masculina. –Pues..quería saber si..si las tum...-Ted frunció el ceño.
-Sí..las tumbas están dentro del bosque-respondió-así que no te separes del grupo-Lily asintió con la cabeza y sonrió, mientras Ted volteaba y continuaba caminando.
-No me separaré de ti ni loca-susurró Lily más para sí misma que para alguien más. Suspiró, y apuró el paso. Ya se encontraban completamente rodeados por árboles. Y no sabía si sentirse atemorizada o tranquila. La calma en aquel lugar era inusual, no muchas veces el Bosque Prohibido presentaba esa inusitada tranquilidad. Luego de caminar durante varios largos minutos, adentrándose cada vez más en aquel bosque. A cada paso que daban, la oscuridad se tornaba cada vez más profunda, aunque todavía algunos rayos del anaranjado sol llegaban hasta ellos, siendo completamente acaparados por las inmensas copas de los árboles. Lily seguía al grupo, o más bien, seguía a Ted con la mirada. Él caminaba a varios metros frente a ella, y podía tener todo un panorama de la espalda masculina. Los rayos anaranjados iluminaban el castaño cabello y, cuando él volteó a mirarla, debido a que ella había pisado con demasiada fuerza una maldita rama que había en el suelo, pudo percibir que los ojos miel se veían más claros de lo normal, eran casi amarillos. Suspiró cuando Ted frunció el entrecejo, observándola.
-¿Todo bien Lil?-preguntó al ver que ella no lograba desprenderse una gigantesca rama que se la había enganchado en el pantalón.. Él se acercó con la intención de ayudarla, y se detuvo frente a la chica al llegar a su lado. Ella levantó la mirada, y lo observó con expresión aturdida, mientras él la tomaba de la cintura con la mano izquierda y con la derecha le desenganchaba la rama del jean. Ted la ayudó a erguirse, y se miraron.
-Gracias Ted...eres...- "hermoso, divino, jamás en mi vida había visto semejantes ojos tan lindos, y mucho menos esa cara". Sacudió la cabeza-muy caballero- "no, no y no..la caballerosidad no hace hermoso a nadie". Él sonrió.
-Tal vez-la mano masculina tomaba la mano de Lily con delicadeza, y ella se sonrojó. "Sí, sonrójate pedazo de zoquete..que él se de cuenta de que tienes ganas de violarlo contra un árbol". Frunció el entrecejo.
-¿Te sientes bien?-Ted la tomó del mentón y la obligó a levantar la mirada. El simple roce de las manos masculinas en su rostro la hizo transformarse en una especie de papagayo rojo de tamaño humano.
-Sí Ted...estoy..- "perfectamente bien sintiendo sus suaves manos acariciarme el mentón"-bien-él sonrió.
-Bien, entonces vamos...-dijo, tendiéndole la mano-hemos perdido el paso del grupo-ella rodeó el brazo de él con el suyo, y juntos apuraron el paso, atravesando los árboles y las raíces del suelo.
Luego de caminar durante varios minutos, llegaron hasta un sector del bosque que Lily jamás, en sus épocas en Hogwarts, había visto. Era un extenso claro, repleto de pastizales verdes y flores de todos los colores. Iluminado por los rayos del sol, pudo ver a lo lejos un pequeño lago. El claro terminaba en donde comenzaban los árboles. Parecía como si toda la vegetación del bosque rodeaba ese lugar en un gigantesco círculo, resguardándolo de las criaturas que habitaban allí.
-Este lugar es hermoso-replicó al mirar alrededor. Fijó su mirada en Ted, de pie a su lado. "Aunque no tan hermoso como quien se encuentra a mi lado". Sonrió con timidez cuando él la miró.
-Este lugar está construido con magia-dijo Ted-los animales no entran y los árboles tienen prohibido crecer aquí..-
-¿Por qué los troncos al fondo brillan?-preguntó Lily, siguiendo a Ted, que había comenzado a avanzar hacia el centro del claro.
-Porque es un conjuro...-susurró él. Ambos se detuvieron al llegar a un sector que parecía ser una depresión del terreno. Lily vislumbró a lo lejos varias tumbas blancas, y pudo ver a toda la familia Weasley de pie frente a una en particular. Miró a Ted con el ceño fruncido.
-La tumba de tu tío Fred-susurró él. Lily miró al enorme grupo que comenzaba a diversificarse, acercándose hacia una mesa en donde yacía el cuerpo desfallecido de una mujer de cabello negro. Algo muy dentro de ella se sacudió al ver a Ted observar a la mujer muerta con expresión afligida. Se mordió el labio enternecida.
-Ya Lil...deja de mirarlo como si fuese un helado de chocolate-Lily dio un respingo al oír a Rose. Se sonrojó.
-¿Se...se me nota mucha?-masculló nerviosa. Rose sonrió maliciosa.
-Sí...de aquí a la China ida y vuelta zopenca-susurró Rose riendo. Ambas jóvenes se acercaron al grupo, mientras comenzaba el funeral.
James suspiró al mirar a su alrededor. Toda la familia Weasley estaba allí, y cuando digo toda es eso, toda. Los abuelos Arthur y Molly, de pie junto a los tíos Ron y Hermione. Los tíos George y Percy estaban allí también, cada uno con sus respectivas esposas e hijos, de pie junto a Harry y Ginny. Vislumbró mucha gente en aquel lugar: no solo estaba la directora de Hogwarts, sino también Hagrid, más canoso y viejo que nunca; Kingsley Shacklebolt, cabizbajo y pensativo; estaba también Neville Longbottom, su antiguo profesor de Herbología, y amigo incondicional de su padre; Luna Lovegood, con su siempre llamativo atuendo, y su extraño collar de cuentas..y...abrió los ojos asombrado. ¿Qué rayos hacían los Malfoy ahí?. Aunque no tuvo demasiado tiempo para preocuparse por los Malfoy, porque su mirada se fijó con rapidez en una muchacha de cabello negro y ojos grises que se encontraba parada contra un árbol.
-Diosa terrenal-susurró mientras la observaba hacer ese gesto desdeñoso y de aburrimiento atroz. Llevaba el cabello oscuro atado en una apretada coleta, y un mechón de cabello negro caía magníficamente sobre su pálida y pulcra frente. Se mordió el labio fuertemente cuando notó que ella fijaba la mirada gris en él, y sonrió cuando ella sonrió maliciosa. Ella lo miró con arrogancia, y caminó hacia la oscuridad de los árboles, adentrándose en el bosque. James miró a su alrededor, cerciorándose si alguien le estaba prestando atención, pero supo que él era insignificante en ese momento. Así que caminó con paso ligero hacia donde comenzaban los árboles, y, luego de mirar al grupo y ver que todos se encontraban concentrados en lo que el ministro decía, se adentró a la oscuridad. Se vio de repente rodeado de frondosos y tenebrosos árboles, y sacó la varita. Conjuró un Lumos, e iluminó los troncos de los árboles y las raíces. Vislumbró una figura delgada y curvilínea contra un árbol, y sonrió al ver con perfección el rostro femenino. Ella sonrió, curvando sus labios rosados en una maléfica sonrisa.
-Tanto tiempo Potter-dijo con una voz muy sensual. James hizo una inclinación con la cabeza.
-Tanto tiempo...-susurró, mirándola detenidamente en el momento en que ella daba un paso hacia donde se encontraba él. Llevaba puesto un vestido morado cernido al cuerpo, y se sintió maravillado al notar que se marcaban alevosamente las formas femeninas.
-¿Qué miras Potter?-preguntó ella, acariciándose el cuello. Ese gesto le resultó muy sensual a James-¿te excito?-murmuró enarcando una ceja. James sonrió.
-¿Quieres que te mienta o que te diga la verdad?-ella se encogió de hombros.
-La mentira es sabrosa..pero la verdad, en estos casos, sirve de mucho-respondió la joven, acercándose tanto a él que casi podían rozar labios con labios.
-Pues sí, no te lo pienso negar..me excitas-terció James, apoyando su mano sobre la fina cintura femenina. Ella lo golpeó en la mano.
-Ah no-dijo, señalándolo con el dedo-no te he dado permiso de tocarme-terció, mientras le daba la espalda. James pudo ver el provocador escote que tenía el vestido detrás. Pudo ver lo encantadora que era la pálida piel de ella. Logró ver los omóplatos, y el fino cuello. No pudo contenerse, y, luego de estirar el brazo, rozó con sus dedos la piel femenina. Tersa. Ella volteó con brusquedad, quedando ambos frente a frente. James tuvo que bajar la vista para mirarla, mientras acariciaba con su mano el mentón de la chica.
-No sé si te lo han dicho, pero eres hermosa-la vio sonreír. Ella dio un paso hacia atrás-no te alejes-suplicó James. Ella volvió a acariciarse el cuello en un gesto muy sensual.
-¿Me quieres Potter?-James sonrió de soslayo.
-Te deseo...-
-No es lo mismo-
-No..pero es más divertido el deseo que el querer-ella se mordió el labio.
-Sí...-respondió-desearte, Potter, es mucho más constructivo que quererte-se quedó pensativo de golpe, y James se asombró al verla sonrojarse. Él sonrió.
-Así que tú...-
-No lo digas-masculló ella furiosa. James sonrió más abiertamente-deja de sonreír o te golpearé-
-Vaya, hace tan solo unos segundos eras pura ternura...-
-Yo jamás soy tierna-sentenció la joven-y mucho menos cariñosa-
-Es mejor así-terció James.
-Por cierto Potter-dijo ella, rehuyendo de su mirada cuando él se acercó con la clara intención de besarla-¿tienes mi pulsera?-James levantó el brazo, mostrando una fina pulsera de diamantes alrededor de su muñeca izquierda. Ella sonrió complacida-buen chico-él frunció el entrecejo.
-¿Acaso soy tu perro?-preguntó James-¿buen chico?-ella lanzó una carcajada estridente y perversa.
-Pues...¿tu segundo nombre no es Sirius?-
-¿Y con eso qué?-ella sonrió abiertamente.
-Sirius es una estrella de la constelación del Can Mayor...-se encogió de hombros-así que sí...eres un buen chico..eres mi buen chico-
-¿Tu chico?-preguntó James con voz galante. Ella asintió con la cabeza.
-Sí..porque me perteneces Potter, aunque no te hayas dado cuenta...he logrado transformarme en la dueña de tus pensamientos...-James la miró. El hombro desnudo de ella se veía tan sensual y apetecible. -¿Me devolverás mi pulsera?-él parpadeó confuso. Asintió con la cabeza, mientras ella estiraba el brazo. James se quitó la pulsera de la muñeca, y estiró el brazo también.
-Ven a recogerla-ella frunció el entrecejo, mientras James le tendía la pulsera de diamantes. La joven se acercó y tomó la joya de la mano masculina, y fue en ese momento en que él, aprovechando el hecho de que la mano femenina estuviera sobre la suya, la tomó fuertemente de los dedos y la acercó a él. Rodeó la cintura de la chica con su brazo izquierdo, mientras que su mano derecha tomaba la mano femenina. Ella se veía rabiosa.
-Eres...-él la apretó más contra sí.
-¿Oportunista?-susurró James, apoyando sus labios sobre la delicada mano de ella. La joven suspiró.
-Sí...-los ojos grises de ella brillaban ansiosos.
-¿No me vas a decir tu nombre?-ella lo miró con arrogancia.
-Mi nombre...-
-Tu nombre es de vital importancia para mi-terció James antes de que ella pudiera decir algo.
-Lo que haces no es suficiente para que te diga mi nombre-
-¿Qué tengo que hacer para que me lo digas?-ella sonrió con malicia.
-Rogarme-él besó la mano de ella, aspirando el suave aroma que emanaba.
-Lo haré si es necesario-
-Eso quiero verlo-dijo ella divertida.
No supo cuánto tiempo habían estado en aquel oscuro paraje, pero ya comenzaba a anochecer. Ella se alejó de él, empujándolo con fuerza. Se puso la pulsera alrededor de su muñeca, y lo miró.
-Serás mía, te lo juro-afirmó James. Ella sonrió mientras lo observaba.
-Pues tú ya eres mío James-dijo la joven divertida, y salió del bosque, yendo hacia la multitud.
James se mantuvo de pie en medio del bosque, intentando calmar sus pulsaciones. Merlín, esa chica lo ponía como si estuviera sobre una hornalla. No iba a negar que tenerla cerca despertaba sus más bajos instintos, y las ganas de embestirla contra alguna pared se hacían cada vez más intensas. Se acomodó el cabello, y caminó nuevamente hacia el claro. Albus lo miró frunciendo el entrecejo cuando llegó a su lado. Él solo sonrió como disculpa.
-¿Dónde estabas?-preguntó Albus en voz baja, mientras el cuerpo de Andrómeda comenzaba a ser enterrado en una fosa recién excavada.
-Estuve...-la vio de pie junto a una joven morena tan bonita como ella-¿ves a aquella joven?-Albus miró hacia conde James señalaba.
-Si-James sonrió.
-La morena que tiene el cabello atado..-
-Ay, no me digas que te la...-hizo una seña obscena con la mano.
-No-masculló James. Harry los fulminó con la mirada cuando él gritó-no..todavía no..pero ganas no me faltan-
-Ay James-masculló Albus en voz baja.
-Es la joven de la pulsera-dijo James, y Albus levantó las cejas.
-Aquella chica...-
-Sí-
-Vaya, es muy bonita-James sonrió. Albus frunció el ceño-¿quién es la otra morena?-James miró a la chica de cabello enrulado negro.
-No lo sé...-sonrió-pero parece que le gustas-dijo burlón. Albus se sonrojó.
-Cállate-masculló avergonzado-no le gus...-
-Oh claro que sí..fíjate cómo te mira-afirmativo: la chica se mordió el labio cuando Albus la miró, y eso provocó que él se avergonzara mucho más. Estuvo a punto de golpear a James, pero Harry llegó hasta ellos, evitando que se asesinaran mutuamente. Ambos miraron a su padre.
-Ya debemos irnos-dijo Harry-comienza a anochecer-
-Sí, y este bosque no es muy amigable-dijo Ron al pasar junto a ellos.
-¿Entonces qué esperamos?-preguntó Lily, mientras el grupo comenzaba a disolverse. Harry señaló a un joven que se encontraba de pie frente a dos tumbas, con la cabeza gacha.
-A Ted-Lily fijó su mirada rápidamente en Ted, que en ese instante se agachaba sobre la tierra.
-Él...-comenzó Lily.
-Está llorando-dijo Albus. Ambos miraron a Harry.
-¿No deberíamos ir con él?-Harry negó con la cabeza.
-Déjenlo-ordenó-son...son las tumbas de sus padres-
Lily no pudo contenerse. No podía ver a aquel hombre sollozar en silencio frente dos lápidas blancas. Se separó de sus padres y de sus tíos, y caminó con paso apresurado hacia Ted. Se detuvo a pocos centímetros, y lo oyó sollozar.
-Ted...-él se irguió, dándole la espalda.
-Lily..yo...-
-Ya-se agachó a su lado y apoyó la mano sobre el hombro masculino-ya no llores-él la miró con ojos inmensos y acuosos. Lily se mordió el labio al verlo. Las mejillas masculinas humedecidas por las lágrimas, y los labios entreabiertos. Ella se lanzó sobre él, y lo abrazó fuertemente, provocando que él cayera de sentón sobre el suelo.
Ted se sintió aturdido al ver semejante manifestación de cariño, y acarició el cabello pelirrojo de la chica con la mano derecha, mientras que con la izquierda rodeaba la pequeña cintura femenina. Sonrió agradecido.
-Ya es hora de que nos vayamos-Harry se acercó a ambos-ya se está haciendo de noche y el bosque es peligroso...además estamos en territorio de centauros-
-Sí vamos-dijo Ted-ya Lily, levántate-ella se puso en pie con el cuerpo temblando, y se sonrojó cuando Rose y Hugo la miraron socarrones.
-Ahora entiendo todo-murmuró Hugo al oído de Rose, y ella asintió con la cabeza.
Así fue que el grupo volvió a avanzar por el bosque, alejándose de aquel maravilloso claro. Sonidos de cascos provocaron que Harry se detuviera de golpe y empuñara su varita, y tanto Hermione, Ron, Ginny y Ted hicieron lo mismo.
-Solo por las dudas-murmuró Harry cuando Lily lo miró aterrorizada.-Los centauros no son amistosos-
-Bueno, por lo menos no hay acromántulas-masculló Hugo.
-Oh sí, sí que las hay-dijeron Harry y Ron a dúo, y Ginny y Hermione rieron.
-Ahora sí tengo miedo-masculló Lily. Dio un respingo cuando un brazo rodeó sus hombros, y se sonrojó al ver quién era aquel que la abrazaba.
-No tengas miedo Lil-dijo Ted-yo te cuidaré-Lily comenzó a saltar mentalmente.
-Sí, cuídala Ted-murmuró Hugo-y cuidate de ella-Rose tuvo que morderse el puño para no reír.
-Por cierto papá-dijo James, caminando junto a Harry, que apuntaba a uno y otro lado del grupo, cerciorándose de que ninguna criatura los estuviera siguiendo-¿puedo preguntarte qué hacían los Malfoy aquí?-Harry miró a James con el ceño fruncido.
-¿Los Malfoy?-
-Sí Harry...¿acaso no los viste?-masculló Ron-estaba el estúpido de Draco junto con su hijo Scorpius y su sobrina-la cabeza de James hizo clic. ¿Sobrina?.
-¿Draco Malfoy tiene una sobrina?-preguntó sorprendido.
-Sí-fue Lily la que respondió.-¿No la recuerdas?-James negó con la cabeza. Lily suspiró.-Isabella Sharp..era la buscadora de Slytherin...-hizo una mueca-la odio profundamente-
-¿Pero..qué hacían aquí?-
-Es obvio ¿no?-Ted sacó a James de sus pensamientos-Narcisa, la madre de Draco, es la hermana de mi abuela-
-MOMENTO-chilló James, para que todo el grupo lo hiciera callar con un potente shhhhh. Sonrió como disculpa-¿tú...tú eres pariente de...?-
-De los Malfoy, sí...por parte de mi abuela...era una Black, al igual que Narcisa...-¿Black?.
-¿Tú eres pariente de Sirius Black?-Ted asintió con la cabeza.-Entonces...-una nube espesa comenzó a formarse en su cerebro. Empezó a atar cabos, pero aún así había algo que no le cerraba.
-¿Draco Malfoy tiene dos sobrinas?-preguntó.
-No-respondieron todos.
-¿Y..? pero...había dos chicas con él...-
-Si lo que tú quieres saber es si Malfoy tiene una hija, sí-dijo Harry. James frunció el entrecejo. Merlín.
-¿En serio?-
-Sí James...¿no la recuerdas?-Lily miró a su hermano con estupefacción. Suspiró cuando James negó con la cabeza-sí, la hija y la sobrina de Malfoy...-
-Dos terribles zorras-masculló Rose.
-Pero no puedes negar que estaban buenísimas-terció Hugo, para que su madre lo fulminara con la mirada-ya no te enojes mami..yo te quiero solo a ti-Hermione sonrió, y Hugo suspiró con alivio.
-Sí...dos malditas zorras..-masculló Lily-odiosas, egocéntricas...-
-¿Zorras, egocéntricas y odiosas?-preguntó James. Sonrió-entonces podría ser ella...-
-¿De qué rayos hablas?-preguntó Lily. James hizo una seña.
-De nada hermanita...de nada-respondió él. Merlín, se sentía tan emocionado. Se mordió el labio, pensando en la hermosa muchacha de cabello negro. Sí, era una zorra, y sí, era egocéntrica y odiosa, y eso lo hacía sentirse más atraído hacia ella. Merlín...¿sería ella una Malfoy?, la sola idea le daba escalofríos, aunque debía admitir que sería todo un desafío conquistar a una orgullosa y encantadora Malfoy. Sonrió, mientras salían del bosque y caminaban por los terrenos. Bendita muchacha de ojos grises y cabello moreno que lo tenía enloquecido. Ella se había convertido en su obsesión, en su excitante desafió. Y, si ella era un Malfoy, mucho más divertido el reto.
OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO OoOOoO
Nota de Autora:
Largo? O.o..si, mucho xDD..interesante? también!!!!…DIOS, no se dan una idea de cuánto me costó terminarlo, tenía q escribir tantas cosas T.T…aparte tengo q estudiar para parciales O.o..sí, DE NUEVO!!! T.T
Bien, apareció Hugo. Sí, no fue gran cosa pero por lo menos apareció…y sí, James volvió a reencontrarse con su amada muchacha…
Yo mala porque Ted incendia la cocina?…yo perversa porque Harry tiene tatuajes en lugares no visibles? XDD…ajjajaja…naaaaaa..
Espero que hayan disfrutado, de verdad..
Nos vemos!!!! Dejen reviews eh!
66
