=7. Un hermano agradable=

=Sábado. (12:00 PM)=

=Restaurante Le Train Bleu=

Clary entró al restaurante, sintiéndose extrañamente nerviosa. El día, no se había prestado para que se sintiera de esa manera pero tal parecía que sus nervios habían estado esperando a que cruzara la entrada del restaurante para aparecer. Mentalmente, la castaña se regañó, pues se había prometido no sentirse de aquel modo.

Sí, tal vez había llegado a aceptar una cita con Pierre –a invitarlo, más bien- pero sin duda alguna, no iba a dejarse arrastrar del todo por el encanto del rubio más sexy, tierno y caballero de París. No, porque Pierre no era realmente solo esos tres adjetivos. Pierre Le Blanc era más que el bonito poster que toda fan del PSG mantenía pegado en su pared, era más que un caballero francés y un buen chico, era un mujeriego, despilfarrador y ególatra. Y Clary Aston no iba a olvidar tan fácilmente que las cosas no podían ser sencillas para Pierre. No mientras se tratara de ella, porque Clary no iba a unirse a la lista de tontas lloronas que dejaba el capitán francés tras sus rupturas.

Apenas divisó la mesa que el mesero frente a ella le mostraba, Clary ahogó un gritito. Siempre había sabido lo guapo que Pierre Le Blanc era, pero era más que claro que cuando el capitán se proponía deslumbrar, lo lograba. ¿O era que estaba tan emocionada que lo miraba más atractivo que de costumbre?

—Hola— saludó la chica cuando hubo estado frente al rubio. Pierre la miró y sonrió, mientras se ponía de pie, vestía de pantalones de vestir negros, camisa azul cielo y chaleco negro, sus cabellos caían sobre sus hombros con gracia y elegancia y sus ojos azules brillaban de emoción.

—Hola. Te vez muy bonita— le dijo el capitán al arrastrar la silla para que ella tomara asiento. Clary sonrió más ampliamente aún. Aquella mañana, había optado por unos jeans claros y unos tacones abiertos, que combinaban a la perfección con su crop top oscuro, dejando a la vista su firme y escultural abdomen.

—Gracias— respondió. Pierre tomó asiento al cabo de un momento y el mesero encargado se acercó a entregarles las cartas y hablarles sobre el menú del día, la especialidad del chef era ni más ni menos que cordero en salsa de cereza y risotto de queso. Tras ordenar la especialidad y una buena copa de vino tinto para beber, Pierre y Clary comenzaron a charlar sobre lo que había sido de sus mañanas.

Clary le contó a Pierre lo sencilla que había resultado su sesión fotográfica, en la que lucía la nueva moda primavera-verano y le anunció que a finales de mayo, su último trabajo con contrato, sería moda mundialera para apoyar a Francia en el Campeonato Mundial que estaba próximo a celebrarse. Con una amplia sonrisa, el capitán le aseguró que el también comenzaría a trabajar en promocionales para Francia junto a Napoleón, mientras que Misaki se separaría de ellos, para promocionar a su país, Japón en la medida en que pudiera hacerlo desde París. Igualmente, Pierre le contó que esa misma mañana había pasado un entrenamiento bastante divertido, observando a su compañero japonés, dando el triple de vueltas que correspondían a su práctica.

Cuando les sirvieron la comida, siguieron charlando al tiempo que comían y Pierre se enteró de que el hermanastro menor de Clary llegaría a París esa misma tarde.

—Nathan ha estudiando en Inglaterra durante estos últimos cuatro años, está en su último año. Seguramente este verano, se gradué por fin de la academia de artes dramáticas— le dijo la castaña, mientras el mesero retiraba los platos de la comida. Pierre bebió de su copa antes de decir:

—Toda la familia quiere ser famosa ¿eh?— sonrió— Una modelo, un polista y un actor, buena combinación—

—Y tú ¿no tienes hermanos?— cuestionó la modelo sonriente.

—No. El único heredero de los Le Blanc, soy yo. Y déjame te digo, me costó un poco que mis padres aceptaran que deseaba dedicarme al futbol y no a los negocios. Al final, mamá convenció a papá de que el soccer también redituaba prestigio y dinero y lo aceptaron. Ellos están en Inglaterra, Italia, por todo el mundo y yo los veo en las grandes festividades. La mansión Le Blanc siempre es agradable cuando está llena— aseguró el capitán. Clary se sintió de repente, bastante enternecida y sonrió. Estaba por decir algo, cuando su celular comenzó a sonar. Al mirar la pantalla, la castaña advirtió que se trataba de Julián y movida por algún tipo de presentimiento, se disculpó con Pierre y respondió.

Clary, ¿sigues ocupada?— le preguntó su hermano al otro lado de la línea. Por el ruido de fondo, la chica dedujo que Julián estaba conduciendo y que seguramente llevaría puesto el auricular o el altavoz del auto.

—Algo. ¿Por qué?— preguntó la castaña.

Bueno, lamento molestarte, pero tu hermanito decidió llegar antes. No estoy seguro de que tantos vuelos adelanto, pero esta por arribar a París. Voy camino al aeropuerto. ¿Vienes?— Clary miró a Pierre, no tenía ni tantitas ganas de pararse y salir al aeropuerto, pues deseaba de verdad seguir ahí, charlando con el capitán. Sin embargo, había prometido a Nathan que acudiría con Julián a recibirlo y pretendía cumplir sus promesas.

—Vale. Te veré en el aeropuerto—

Plataforma 3, en el vuelo de las 12:30— le dijo Julián, antes de cortar la comunicación. Cuando Clary se metió el celular en el bolso y miró a Pierre, el capitán advirtió un brillo travieso en ojos de la castaña y temió lo peor.

—Y… ¿quieres conocer a Nathan?— preguntó ella. Pierre respiró aliviado, al tiempo que su sonrisa picarona aparecía y llamaba al mesero, solicitando la cuenta.

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Sin duda alguna, las ventajas de ser ricos y famosos, otorgaban a Clary Aston y a Pierre Le Blanc bastantes privilegios, como una cuenta con descuento, la posesión de un auto demasiado ostentoso y veloz, como era el Acura de Pierre, o un trato especial en la recepción del aeropuerto. Pero la vida no es miel sobre hojuelas y eso, ambos chicos lo tenían bastante presente.

No había pasado desapercibido para ambos que al salir del restaurante, un par de paparazzi les había tomado alguna foto y que en el aeropuerto, armaban incluso más espectáculo que el que deseaban hacer. Pero lo bueno de ser famosos era sin duda no tener que decir la verdad. Si no lo deseaban, podrían decir que en lugar de una cita, se habían encontrado por casualidad en el restaurante y que Pierre siendo muy amigo del polista Ethan Jacobs con el que compartía fascinación por los pura sangre, se había sentido moralmente obligado a auxiliar a la hermana del polista y llevarla al aeropuerto donde se encontraría con sus hermanos.

—Clary, hasta que llegas— le dijo Julián a su hermana en cuanto la vio. En su rostro, una enorme sonrisa se dibujó y se acentuó aún más, cuando se percató de la compañía de Pierre—Vaya, vaya, trajiste al capitán contigo— se mofó el rubio. Pierre extendió la mano para saludarle.

—Lo imaginabas, oxigenado, no hagas como que no— le dijo. Julián se limitó a guiñarle un ojo, al tiempo que en los altavoces, el aterrizaje exitoso del avión llegado de Londres, se escuchaba. Pasados unos momentos, los pasajeros de dicho vuelo comenzaron a desembarcar y Julián y Clary comenzaron a buscar a su hermano entre la multitud.

De un momento a otro, un joven de unos 22 años de edad, alto y delgado, con garbo y porte, comenzó a acercarse a ellos para sorpresa se Pierre. En labios del chico, asomaba una amplia sonrisa que llegaba hasta sus ojos azul zafiro, oscuros y brillantes, idénticos a los de Clary y a los de Julián. Y al parecer, aquel único rasgo, constituía la herencia de Mary-Kate Pierce, porque lo que respectaba a Julián con Clary, no eran parecidos en nada más. Su hermano menor, igualmente, era diferente.

De piel blanca y sonrisa encantadora, Nathan Kalet Jacobs Pierce, poseía una mata alborotada de cabellos negros tan oscuros como lo era el carbón. De no ser porque Pierre observó con detenimiento cuando se acercó y abrazó a su hermana y posteriormente a su hermano, el capitán francés no habría encontrado parecido en esos tres. Aunque la verdad era, que si lo había. Nathan poseía como Julián una nariz afilada y pequeña, tenía las delineadas cejas de su hermana y también el hoyuelo de la mejilla de Julián.

—Nathan, te presentó— le dijo Julián a su hermano, tras cogerle la maleta y cargarla él mismo— Él es Pierre Le Blanc— el aludido sonrió y dio un paso al frente extiendo la mano para saludar— Pierre, mi hermanito, Kalet Jacobs— le dijo Julián.

—Un placer conocerte…— por un momento, Pierre dudó sobre el nombre que debería usar. Lo malo de conocer a gente que tuviera dos nombres, era no saber nunca cuál preferían.

—Dime Kalet, mamá nos llama Nathan e Ethan, pero entre nosotros, preferimos el nombre que papá eligió— le dijo Kalet estrechándole la mano

—En ese caso, un gusto conocerte Kalet— respondió Pierre, sonriente.

—Y bueno— comentó el pelinegro tras un momento— No es que me moleste pero ¿qué hace aquí el capitán de la selección francesa?—

—Oh bueno… es que…— respondió Clary sonrojada.

—Entérate hermanito, Clary y Pierre son novios— le dijo Julián pasándole una mano por los hombros a su hermano. Clary se coloró cual tomate, mientras Pierre espetaba:

—Y así comienzas los rumores. Solo almorzamos juntos… Clary no es mí…

—Ja, ja, ja, ja— la risa de Kalet inundó entonces el espacio y Pierre apreció en el menor de los Pierce, la encantadora melodía que Clary también poseía— ¿Nos acompañaras a cenar esta noche Pierre? Tengo ganas de saber cómo el amor platónico de Clary está a un aún de llamarla novia— dijo Kalet al guiñar un ojo.

—Con estos hermanos, no sé porque me esfuerzo en dar explicaciones— se quejó Clary pasando de largo de sus hermanos, con rumbo a la salida del aeropuerto y arrastrando a Pierre con ella, mientras lo tomaba de la mano.

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=Esa noche… 07:00 PM=

=Restaurante Le Pré Catelan=

—Sigo diciendo, que Pierre debió de habernos visto en la mansión— dijo Kalet al tomar asiento. El restaurante Le Pré Catelan, elegante y sobrio como siempre que se le viera, había asignado a los Pierce una de las mejores mesas, cercana a la ventana y con vista a los jardines, porque el restaurante ungía en ocasiones como buen salón de eventos sociales.

Aquella hermosa y fresca noche, los hermanos Jacobs se habían enfundado en sus mejores trajes, engalanados por la noche y muy acorde con el lugar que habían elegido para cenar. Dada que aquella, ungía como cena de bienvenida, Julián había insistido en que debían cenar en un lugar especial y llegado el momento, el mayor de los Jacobs había lucido un elegante traje azul marino, combinado con su camisa blanca y su corbata del mismo tono que su traje; su hermano menor había optado por típico traje negro, combinado con una corbata roja, jugando con la combinación el blanco en la camisa; dejando a la señorita Aston, el hermoso vestido azul marino que esa noche, resaltaba su escultura y su belleza. Ceñido al cuerpo y corto, de una sola manga, Clary lucía su vestido, escoltada por dos galantes caballeros.

—Ya cállate, parece que te has enamorado de Le Blanc— le reclamó Julián en una sonrisa.

—Bueno, no puedes pretender que no me emocione, es Pierre Le Blanc, el mejor jugador francés de la época— respondió Kalet en una sonrisa, que Clary acompañó. Pasados unos momentos, un mesero se acercó para servirles un poco de vino y los puso al tanto del invitado especial que esa noche se presentaría en el restaurante. En cuanto el mesero desapareció, Pierre apareció en la entrada, siguiendo al mesero en jefe hasta la mesa.

—Lamento la tardanza, se me fue el tiempo volando y los altos no ayudaban camino aquí— se disculpó el capitán. Igualmente enfundado en un traje, Pierre había optado por un traje gris y una camisa negra, que combinaba con la corbata plateada.

—No te disculpes— le dijo Kalet— Anda, siéntate— le pidió. Pierre asintió con la cabeza y tomó asiento junto a Clary, que le sonreía, encantada— Bueno, pues anda Pierre, dime ¿desde cuándo sales con mi hermana?—

:-:-:

La cena transcurrió entre risas y charlas agradables; la comida, inició con una exquisita crema de elotes y siguió con filete de pescado en salsa de cilantro, acompañado de un vino blanco suave que sentó a la perfección con los alimentos. En su transcurso, Clary, Julián y Pierre contaron a Kalet los pormenores de su tan extraña relación y el menor de los Pierce llegó a sentirse conmovido cuando escuchó que tras conocer a Clary, Pierre había decidido mostrarse a la altura de la castaña.

—Espero entonces, que trates y quieras a mi hermanita, Pierre— le había dicho el pelinegro en una sonrisa, antes de que la charla se desviara al entorno escolar, donde Kalet puso al tanto a Pierre de sus estudios y carrera, presumiendo que su carrera se veía resguardada por la buena crítica de Tom Hiddleston.

Cuando el postre fue servido, una exquisita tarta de zarzamoras y una buena porción de café, les sirvió para conversar entonces de un tema del que Pierre había escuchado poco:

—Mañana llega mamá— espetó Kalet sin sonreír, por primera vez en toda la cena.

—Lo sé— aseguró Julián, mirando a Clary. Cuando Pierre encontró los ojos de Clary, los halló mirando muy concentrada su tarta, como si de repente, fuera lo más interesante del mundo. Antes de ser consciente de lo que hacía, Pierre preguntó:

—¿No tienen una buena relación con la señora Pierce?—

—Bueno… Julián y yo no tenemos una mala relación, pero cierto es que desde que yo cumplí los 7 años no soy demasiado allegado a mi madre, mucho menos Julián. Mary-Kate Pierce es… una gran diseñadora y una millonaria muy… interesante, si quieres decirlo así— le explicó Kalet—

—Kalet y yo crecimos con ella y con papá, Jean Loui Jacobs hasta que Kalet cumplió los 4, entonces, yo tendría 7. Desde entonces, papá se divorció finalmente de mamá se fue. Crecimos con Mary-Kate, quién me introdujo en el polo y el turf, también alentó a Kalet al teatro y el cine y bueno, creo que es lo mejor que ha hecho por nosotros. El caso es…— Julián miró de soslayo a su hermana, Clary entonces, habló con dureza, pero sin mirar a ninguno de los presentes.

—El caso es que yo no crecí con ella. Mary-Kate me dejó tan solo 1 año después de darme a luz al cuidado de mi padre. Marcus Aston, quién desde que tengo memoria ha estado a mi lado. Mi padre fue para la señora Pierce una aventura desafortunada, en la que resultó embarazada, una infidelidad al señor Jacobs que jamás podría ocultar. Mi nacimiento le valió su matrimonio o eso afirma ella… jamás permitió que jugara, hablara o conviviera con Julián, mucho menos con Kalet— sentenció. Pierre sintió aquella información como un golpe duro, pues era claro que a Clary le afectaba más de lo que deseaba demostrar.

—Como ya te habré dicho… yo, volví a ver a Clary cuando me accidente en el hipódromo. Clary se coló en el hospital para verme, pese a que mamá se lo había prohibido— continuó Julián— Y bueno… cuando Kalet entró a la universidad, yo ya tenía una buena relación con Clary, fue cuestión de tiempo que pasara lo mismo con Kalet. Clary se mudó con nosotros hace un año, cuando su padre tuvo que irse a residir definitivamente a Estados Unidos. Mamá no sabe así que…

—Ya te dije que puedo volver a casa de mi padre y…— le interrumpió Clary.

—No es necesario Clary— dijo entonces Kalet— No tienes que volver a casa de tu padre. A Julián y a mí, nos gusta que vivas con nosotros. Eres nuestra hermana— le aseguró

—Es lo que he tratado de decirle. ¿Y qué si a Mary-Kate no le interesa? No te irás, no dejaré que te vayas— aseguró. Julián— No quería decirlo, pero soy el hermano mayor y por tanto, te ordeno quedarte en casa— dijo el rubio, reprimiendo una sonrisa. Clary lo miró y sonrió, dispuesta a debatir aquel último comentario, abrió la boca justo cuando se anunciaba el inicio del espectáculo de aquella noche.

Una cantante conocida cantaría aquella noche, ni más ni menos que Natasha Hinault, famosa por sus baladas y también por sus excéntricas relaciones; el nombre de estrellas famosas, como el polista Richard Fontaine o el baterista Loui Chavanel, sin mencionar que el capitán del PSG figuraba también su lista.

En cuanto Pierre vio a Natasha, sus ojos se abrieron grandes e inmediatamente giró la cabeza. Natasha había sido un buen romance, una aventura como lo diría Clary o el mismo Taro. Un mes de relación y una chica más a la lista. Algo que Pierre tenía a su favor, en ese preciso momento era el hecho de que su relación con Natasha no había sido conocida, dado que la cantante así lo había deseado.

Mientras la presentación duraba, Pierre trató de recordar lo que le había gustado de Natasha, sin duda había sido su físico, pelirroja, de ojos verdes y muy risueña, pero fuera de ello, Natasha resultaba demasiado controladora para su gusto y en exceso celosa. Cuando las piezas que la señorita Hinault interpretaba terminaron, la conversación pareció volver a flote centrándose en la competencia que Pierre y Julián habían sostenido. Habían terminado el postre y se disponían a pedir un trago, cuando una mano se posó en el hombro de Pierre y la dulce risa de Natasha cubrió sus oídos:

—Pierre, querido, cuánto tiempo sin verte— dijo ella. Pierre alzó la vista para encontrarse con los ojos verdes de Natasha que lo miraban fijamente.

—Hola Natasha, sí, ha pasado un tiempo— respondió el rubio.

—Oh, disculpen, les he interrumpido— se dispensó la pelirroja mirando a los hermanos Pierce.

—No, para nada, señorita Hinault— le dijo Kalet. Natasha le sonrió y al cabo de un momento sus ojos se posaron en Clary.

—Eres… ¿la hija de Mary-Kate Pierce? ¿Clary Aston?— le preguntó

—Sí, así es— respondió Clary con una sonrisa forzada. Por algún motivo, le molestaba la manera en que Natasha sujetaba el hombro de Pierre.

—Oh, ya veo, ya veo… ¿tan rápido me has reemplazado, cariño?— preguntó la cantante a Pierre. El capitán palideció por un momento y miró a Clary, como si deseara disculparse por las palabras de Natasha.

—Natasha y yo salimos hace un tiempo, algo corto—explicó el rubio. Clary apretó los labios en una línea recta.

—Siempre podemos revivir los buenos momentos— espetó Natasha con una sonrisa. Clary se puso de pie.

—Tengo que irme, lo siento— dijo sin más. Pierre la miró, ni Julián ni Kalet se movieron. Ahí iba, su oportunidad perdida.

Continuará…

:-:-:-:-:

N/F:

*Natasha Hinault, Richard Fontaine, Loui Chavanel son personajes propiedad de JulietaG.28.

*Nathan Kalet Jacobs es un personaje propiedad de JulietaG.28

*El restaurante Le Pré Catelan está localizado en Route de la Grande Cascade, 75000 Paris, Francia.


N/A:

¡Buenas noches a todas! Bueno, bueno, lamento mucho la demora con que esta actualización llega, pero sinceramente creo que vale la espera. Con este capítulo 7, entramos en la recta final del apartado Europa de Amor, que está por terminar y damos un paso más al Mundial. Para quién guste, las invito a leer Un Furano Enamorado que acaba de terminar y nos da un vistazo breve a lo que será el mundial.

Saludos a todas, nos estamos leyendo.


GRACIAS A TODAS POR LEER.


Con cariño, JulietaG.28


¡El balón es nuestro amigo!—