-¡Esto es genial¡Realmente genial!-decía entusiasta el muchacho siempre mirando por la ventana del autobús. Quitó la melena rojiza que obstruía su mirada a la espléndida ciudad de Tokio mientras su sonrisa no disminuía su tamaño.

-¡Mete la cabeza o un camión te la arrancará!-ordenó el capitán del equipo pero el chiquillo lo ignoró.- ¡Obedece de una buena vez, Kin-chan!

-¡Estoy muy feliz por ver de nuevo a Koshimae!-dijo a modo de respuesta, acomodándose en su asiento a un lado del apuesto muchacho a su lado.- ¡Kuran-chan tú deberías estar igual de feliz por ver a Fuji-kun, tuvieron un juego increíble la última vez!

Shiraishi sonrió un momento admirando a su propio genio, con la sonrisa traviesa y los ojos rojizos llenos de emoción.- Seigaku y Shitenhouji Chuu quedaron en buenos términos…

Kintarou asintió sin objetar pues le daba toda la razón a su capitán.- ¡Fue muy buena idea venir a visitarlos!

-En realidad… fue idea de la entrenadora Ryuzaki… el equipo aun no lo sabe…-la exaltación que esto causó en Tooyama fue mucho mayor de la que Kuranosuke imaginó. En su salto el chiquillo casi alcanzó el techo del vehículo con la cabeza.

-¡¡Podré darle una sorpresa a Koshimae!!-añadió animado. El capitán pensó que sería mejor reservarse el resto de la información, que no solamente habían sido invitados para que convivieran con el equipo en un ámbito deportivo, sino también eran invitados especiales de la graduación de los miembros de tercero del Seigaku Tennis Club.

Solo esperaba que Kintarou hubiera llevado algo de ropa decente…

Prince of Tennis

Cuestión de tiempo

El ataque de las hormonas

Lady

Inhaló tanto aire como pudo mientras corría de un lado a otro esperando golpear la pelota, Takeshi sonrió al ver el grado de concentración de su contrincante. Estaban en términos similares, y no era para menos… ahí frente a todos los demás miembros titulares, frente a los miembros del equipo, frente a los miembros del Fudomine Chuu y la hermana del capitán.

Ann Tachibana miraba entretenida el juego, comentando de vez en cuando con su hermano.

-Ya deja de pensar en tonterías-exigió Ryoma golpeando la pelota amarilla cuando ésta llegó a su lado de la cancha.- Ni siquiera te ha mirado-agregó con una sonrisa torcida.

-Mira quien habla…-esa sonrisa que Momoshiro lanzó no le gustó para nada, estaba harto de que le lanzara esas indirectas tan obvias. Aún así, Él no tenía nada de que preocuparse… por que podía vivir sin babear por una chica.

-¡VAMOS RYOMA-SAMA!-escuchó que gritaba la presidenta de su club de admiradoras. Sus ojos se desviaron un momento para encontrarla porque sabía que a su lado, con una sonrisa en su rostro estaría Ryuzaki, animándolo silenciosamente.

Y no se equivocó.

Punto para Momoshiro.

-¡Hey Hey Echizen!-llamó de nuevo con la sonrisa ensanchándose.- ¡Nada de distracciones!-dijo, dando un guiño cómplice.

-Cállate.

-Veo que están muy concentrados-dijo en voz alta Syuichiro, a su lado Tezuka asintió y Fuji solamente soltó una ligera sonrisita.

-Fue una gran táctica de tu parte, Tezuka…-opinó Syusuke mientras miraba de reojo al capitán del Seishun Gauken.- Ésta demostración solo te confirmará quien debe ser el siguiente capitán de Seigaku.

Oishi parpadeó extrañado.- ¿Por eso solicitaste a los de Shitenhouji Chuu venir?-Kunimitsu asintió silencioso sin despegar los analíticos ojos castaños de los jugadores detrás de las rejas.

-¿Quedará entre Momoshiro-kun y Echizen-kun?-siguió Fuji de manera tranquila, el castaño más alto se encogió en hombros.

-Se quedará el mejor.-fue lo único que pudo decir, los primeros juegos dieron como resultado una semifinal entre Kaidoh quien había perdido frente a Momoshiro y que ahora estaba sentado con los brazos cruzados a un lado de Inui, quien tomaba nota rápidamente.

-Aun así… nadie podrá reemplazarte…-Syuichiro cerró los ojos al escuchar el murmullo que se volvió la voz de Syusuke.- Haz sido el mejor capitán que nunca jamás ha tenido Seigaku…

Acertaron cuando pensaron que el capitán no se ensalzaría, sin embargo les agradó ver la ligera sonrisa y las débiles gracias que susurró.- No creo que Echizen esté listo para ser el capitán…

-¿Ah¿De que hablas?-preguntó alertado Oishi. Resultaba que para él, Ryoma era el mejor jugador que se quedaría en las filas del Seigaku.- ¡Él se merece ese lugar!

Fuji asintió silencioso pero sin que su sonrisa huyera.

La severa mirada de Tezuka sobrepasó a los chicos corriendo, más lejos, entre la gente podía ver el principal obstáculo que tenía Ryoma. El que tenía las trenzas y la mirada brillante mientras apoyaba junto con todos los demás al novato titular, su mejor amiga a su lado gritaba como histérica apoyando a su príncipe.

-¿Hablas de la pequeña Ryuzaki?-el castaño no respondió, sus ojos de nuevo se perdieron en los menores. Fuji y Oishi se miraron seriamente.

Tezuka… ¿Sería capaz de intervenir… entre Ryuzaki y Echizen?

-¡7-6¡Juego y Match para Echizen!

Una ovación se levantó en toda el área mientras Ryoma le daba la mano a su sempai quien con el rostro sudoroso sonreía. No tenían idea de por que los sempais de tercero no habían participado en el último ranking pero estaba agradecido de haber podido jugar una final contra ese niño genio.

Kippei y el resto de su equipo se acercaron al capitán, su segundo y el genio de Seigaku que seguían en la misma posición, Ann le sonrió amablemente al último recordando la buena voluntad del ojiazul al visitar a su hermano cuando éste tuvo que ser hospitalizado.- Creo que no necesitas ningún consejo de nuestra parte… ahí tienes a tu capitán.

Tezuka asintió lentamente pero sin repetir lo que les había confiado antes a Oishi y Fuji.- ¡Seigaku será un verdadero reto con ese niño como capitán!-se quejaba Kamio con una sonrisa nerviosa.

-Nada que un buen capitán como tú no pueda enfrentar-interrumpió Tachibana, sonriente. Los demás rieron ante el bufido desconforme de Ibu.- Muchas gracias por la invitación, Tezuka-san-una reverencia por parte de todo el Fudomine le fue otorgada al atractivo muchacho de las gafas, quien la respondió con el mismo respeto.

Oishi miró con cierta preocupación al pilar de Seigaku. ¿Qué había querido decir con que Echizen no estaba listo?

-¡Ryoma-saaaaaama¡¡Ahora es el número uno del ranking!!-Tomoka había llegado rápidamente a su lado, mientras Satoshi le pasaba una toalla para secarse el sudor y Kachiro una botella de agua fría. Antes de que cualquiera pudiera decir algo, Osakada se había lanzado a su cuello en un abrazo fuertísimo y que casi asfixió al pequeñín.

-¡Ugh!

Sakuno miró con cierta intranquilidad aquel hecho, puesto que Ryoma solo había tocado su hombro a manera de correspondencia y en un intento inútil de que lo soltara. Silencioso el príncipe miró hacia el frente para encontrarse con el rostro entristecido de la jovencita castaña.

-"Ryuzaki…"

-¡Aléjate de él, Osakada!-ordenó el chico dos-años-de-experiencia.- ¡Lo matarás!

-¿¡De que hablas!?-Horio se había cruzado de brazos mientras sus mejillas se inflaban por el enojo.- ¡El príncipe necesita motivaciones para seguir ganando!-chilló sin haber soltado aun al muchacho.

-Eso no es----pero Ryoma fue interrumpido.

-¡Pero los abrazos no son necesarios!-dijo Horio exaltado.

-¡¡No debes ponerte celoso¡Todos saben muy bien que admiro a mi príncipe!-gritó en el oído de Ryoma quien de muy buena gana se hubiera tapado los oídos.

-Tomo-chan…-llamó Sakuno, pero fue ignorada.

-¿Celoso¿Quién podía celar a una niña como tú, Osakada?-el torpe chico tenía el rostro rojo, casi tanto como la niña, la que había soltado violentamente a Ryoma y él que casi perdió el equilibrio cuando eso sucedió.

-¡Tú ni siquiera tendrías una oportunidad conmigo!

Todos la miraron extrañados, Horio frunció el ceño gravemente mientras Sakuno tapaba su boca, ahogando un grito de espanto. Una mirada fría de Echizen fue lo que se ganó de su parte, mientras los otros dos novatos no podían creer lo que escuchaban.

-Tomo-chan…

-¡Ryoma-sama es lo que tú nunca serás!-continuó con las mejillas rojas por el enojo. Las pupilas doradas del pequeño samurai se dilataron mientras Horio solo apretaba los puños con ira contenida.

-¡Es una lástima que Echizen no se fije en ti!-respondió, herido.- ¡Y creo que tiene mucha razón si no lo hace¡Nadie quiere estar con una loca como tú!

Tomoka se mordió el labio inferior, daba una patada en el suelo y lo miraba molesta, Ryoma se interpuso rápidamente entre ambos pensando que tal vez se golpearían en la primera oportunidad.- Será mejor que te vayas, Osakada-no era una sugerencia, Ryoma le estaba ordenando a Tomoka su retirada.

Con ojos llorosos la chica de coletas se dio la vuelta para alejarse.- ¡Vamos, Sakuno-chan!

La chiquilla que aun seguía impresionada por el comportamiento de su amiga no sabía que hacer, si quedarse a ayudar a Ryoma a controlar a Horio o correr detrás de Tomoka. El chico de mirada felina le dio la respuesta:- Será mejor que la acompañes, no se veía muy bien.

Asintió confundida pero se retiró, llamando a Tomoka.

-¿¡Quién se ha creído!?-rugía Horio con el rostro rojo.- ¡Ni siquiera es la más guapa!

Ryoma levantó una ceja.- ¿Estás diciendo que te gusta?

-¡¡Por supuesto que no¡Nadie quiere alguna cosa con una chica tan loca!-pasó una mano por su cabello rojizo, mientras suspiraba.- Será mejor que me vaya… no puedo tolerar esto, yo en mis dos años de experiencia en el tenis jamás me había sentido tan humillado.

Ryoma no pudo evitar sonreír burlonamente, imaginándolo tirado en su cama, lloriqueando. Kachiro y Katsuo lo miraron algo preocupados mientras se alejaba a los vestidores de los chicos.

-En realidad Horio quería invitar a Osakada a la graduación de los sempais…-confesó Kachiro de manera tímida a un Echizen que levantó ambas cejas sin poder disimular su sorpresa.- Pero creo que después de esto… eso no sucederá.

Echizen optó por encogerse en hombros.

-¡O'chibi, vamos por algo de comer!-Eiji sonrió de oreja a oreja al ver a los otros dos novatos que seguían aun conmocionados.- Ne¿Qué les sucede?

Sin querer relatar el evento sonrieron preguntando si podían acompañarlos a cenar.

-¡Claro, nyah!-exclamó felizmente el minino.- ¡Entre más seamos, menos tendremos que pagar, nyah!-Echizen pensó con ironía que algo de bueno tenía que tener ser un sempai…

-¿Vienes o'chibi?-preguntó animadamente, el de cabello oscuro asintió, sin querer su mirada se dirigió a la dirección por donde Sakuno había desaparecido con Tomoka. ¿Estaría bien a lado de una chica tan histérica como esa? Supuso que si… si eran amigas.

-¡Es un… un…!

-¡Tomo-chan!-la interrumpió Ryuzaki, sentada a su lado en uno de los escalones que llevaban al segundo paso del edificio principal del Seishun Gakuen.

-É-el no sabe… ni entiende todo lo que dijo…-chilló silenciosamente, Sakuno acarició cariñosamente su cabeza.

-Tú tampoco fuiste muy cortés, Tomo-chan…

-¡Pero él empezó!-objetó, ofendida.- Además, está claro ¿no¡Tengo un club de fans de Ryoma-sama¡Debería entender que él me gusta!

-Pero nunca antes te habías atrevido a abrazarlo…-susurró tentativamente.- Yo… no pensé que fueras a hacerlo… alguna vez…

-¿Y por qué no¡Ryoma-sama es un chico libre…!-secó sus lágrimas con algo de rudeza.- ¡Y yo también soy una chica libre entonces…!

-Tomo-chan…-insistió, mirándola con algo de reproche.- Tú una vez me dijiste… que Ryoma-kun no te gustaba tanto como para…-sus mejillas se sonrojaron al buscar la palabra adecuada.- T-tú dijiste que estabas enamorada de alguien más…

-Pero Sakuno-chan… deberías entenderme, estamos en la misma situación-trató de arreglar su cabello que se había desfijado en su carrera.- Tú también admiras a Ryoma-sama y sin embargo te gustaría ser novia de alguien más.

Sakuno tenía el rostro como una cereza madura, no desmintió a su amiga.- P-pero… yo no abracé a Ryoma-kun…

-Si el chico que te gusta estuviera a su lado, lo habrías hecho-afirmó, la de trenzas parpadeó confundida mientras Tomoka se llevaba una mano a la boca para callarse a si misma. Algo se iluminó en la cabeza de Sakuno.

-Quieres decir… ¿Qué hiciste todo eso por que…?-pensó bien sus palabras pues lo último que quería era ser golpeada por su propia amiga.- ¿…Por que te gusta… Horio-kun…?

-¡Shhh!-miró en ambas direcciones esperando que nadie la hubiera escuchado, sus mejillas estaban extrañamente rojas.- ¡No tiene nada de malo¡No tienes que decirlo de esa manera!

-¡Pero yo no he dicho nada!-se quejó la otra, extrañada.- ¡Mou, Tomo-chan¿Entonces por qué hiciste todo eso?

-¿Qué no sabes que el que cela ama?-preguntó sabiamente, como si fuera lo más obvio del Mundo.- Si Horio reaccionó así es por que seguramente siente algo por mí.-sus ojos se llenaron de estrellas mientras juntaba sus manos frente a su pecho y miraba al cielo.- ¡Estoy segura de que se puso tan celoso de Ryoma-sama que lo retará a un duelo de tenis!

-¿Cómo puedes… hacer eso?-seguía sin comprender el verdadero objetivo de Tomoka.

-¡Así podré saber si me ama!-Sakuno levantó una ceja.

-No creo que se muy efectivo…

-¡Vamos Saku-chan, no tienes por que ser aguafiestas!-rezongó la castaña de coletas.- ¡Mejor acompáñame a ver si están jugando!-tomó su mano entusiastamente y la arrastró con ella hasta las canchas masculinas que ya estaban completamente desiertas.

-Creo que no hay nadie jugando…-murmuró Ryuzaki buscando a lo lejos alguna señal de Horio jugando contra Ryoma, pero ninguno de los dos aparecieron. Volteó a ver a su amiga de reojo y se alarmó cuando la vio cabizbaja y con los puños apretados a sus costados.

-¡¡Es un tonto!!

-¿T-tomo-chan…?

-¡Él jamás podrá darse cuenta de lo que siento por que no le diré nada!-sus ojos se nublaron con espesas lágrimas.- ¡Si él no me quiere no tengo por qué quererlo también!

-¡Tomo-chan…!-pero era demasiado tarde, Osakada había corrido.- Mou… ¿Qué debo hacer…?

Corrió a todo lo que sus piernas daban, ya no le lanzaría indirectas a ese tarado con dos años de experiencia, es más, lo evadiría y se olvidaría de él. Y así cuando él la amara, ella lo rechazaría. Su carrera se detuvo abruptamente cuando chocó con otra persona.

-¡Kya!-cayó sentada, y tuvo que sobar su trasero adolorido cuando vislumbró una mano que se ofreció a ayudarle a ponerse de pie.

-Las niñas bonitas no deben estar en el suelo sucio-Tomoka con las mejillas rojas admiró al pelirrojo frente a ella, levantó una ceja cuando vio la piel de leopardo artificial y los pantaloncillos desalineados.- Jeje, dicen que las chicas más lindas están en Tokio… ¡Y tienen toda la razón!-de nuevo la sangre viajó al rostro de la de coletas.

-Tienes acento de Osaka…-afirmó, para que después el extraño asintiera alegremente. La jovencita miró más allá de él, una sonrisa nerviosa se asomó por su rostro, gente aun más rara se acercaba hacia ellos.

-¡Kin-chan preséntanos a tu amiga!-gritaron al unísono Ryuuji y Koharu. Atemorizada, Tomoka retrocedió.

-¡No temas linda¡No te haremos daño¿Qué tal un besito de bienvenida?-el de gafas junto los labios e hizo gestos de besos por todos lados mientras su amigo lo imitaba mientras tanto Kintarou tuvo un ataque de risa.

-Vamos chicos, relájense-pidió tranquilamente Shiraishi, llegando hasta ellos. Los ojos de Osakada se volvieron brillantes inmediatamente. Con el cabello plateado y la misteriosa mirada, le sonrió gentilmente.- ¿Podrías ayudarnos? Estamos buscando a Ryuzaki-sensei…

-¡H-hai, puedo llevarlos ahí con mucho gusto…!-con una reverencia exagerada y el rostro rojo, se presentó.- ¡Soy Osakada Tomoka¡Un placer conocerlos!

-Shiraishi Kuranosuke… capitán de Shintenhouji Chu…-miró a sus compañeros que aun seguían entre risas.- Bueno, no estoy seguro de si quieras conocer a los demás pero ellos son mi equipo.

Tomoka lo admiró silenciosa pero con una sonrisa a todo lo ancho de su bonito rostro.

-¡Tomo-chan!-Sakuno corría ya sin una pizca de aire en los pulmones, todos guardaron silencio al verla llegar al lado de la niña con el lunar en la mejilla, respiraba agitadamente y se había tenido que sostener en sus rodillas para después poder recuperar la compostura.

-¿Ah¡Eres la amiga de Koshimae!-Kintarou se había acercado hasta Sakuno quien no lo había visto al llegar, se sobresaltó un poco cuando el chico salvaje se había acercado levemente a su rostro, para examinarla mejor.- ¡Si, eres tú¡La niña del omusibi!

Era verdad… él había detenido a un ladrón por que había patinado sobre las pelotas de tenis de arroz que había hecho para Ryoma. Sonrió ampliamente. Él seguía idéntico, incluso iba con la misma ropa con la que lo había visto la última vez en su juego contra el príncipe.- ¡Creo que no recordarás mi nombre, soy Kintarou Tooyama!

Las mejillas de Sakuno se colorearon de un suave rosado mientras trataba de asimilar la información, Kintarou hablaba exageradamente rápido.

-Ahm…

Los otros jugadores se miraron entre si sospechosamente, con sonrisas suspicaces.

-Yo soy Ryuzaki Sakuno-dio una reverencia mientras cerraba los ojos.- Es un placer verte de nuevo, Tooyama-kun

-¿Tooyama-kun…?-parpadeó algo extrañado pero después sonrió y luego su sonrisa se transformó en carcajada- ¡Eres una niña muy respetuosa!-con toda la confianza del Mundo la abrazó por los brazos.- ¡Hey chicos, ella es mi amiga Sakuno-chan!

-¡Hola Sakuno-chan!-saludaron todos al unísono.

-Déjala tranquila, Kin.-pidió serenamente Kuranosuke.- Dices que te llamas Ryuzaki… ¿Conoces a la entrenadora, Ryuzaki-sensei?

Tomoka sonrió de oreja a oreja.- ¡Claro, Sakuno-chan es su nieta!-todos la miraron esperando a que confirmara la información. La niña solo asintió.

-¡Entonces llévanos con ella, Sakuno-chan!-pidió felizmente Kintarou.

-Hai…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Los novatos finalmente no habían ido a la reunión del club en la hamburguesería. Todos los demás clientes miraban con algo de temor al extraño grupo que con su escándalo llenaban cada rincón de establecimiento. Los meseros miraban aterrorizados como algunas parejas que buscaban algo de privacidad salían disgustadas.

-¿¡Pareja para el baile!?-Momoshiro casi se atragantaba con el pedazo de hamburguesa en su garganta.

-¡Claro¡No bailaremos entre nosotros¿o si?-Oishi sonrió ante la cara de espanto de la mayoría de los titulares, Fuji, Ryoma y él mismo eran la excepción.- Incluso Tezuka deberá llevar una.

-¡No puede ser, nyah!-Eiji comenzaba a morderse las uñas.- ¡Tuvieron que avisarnos antes¡Solo faltan dos semanas¡Todas las chicas ya deben tener pareja, nyah!

-Supongo que invitaré a la pequeña Ryuzaki-meditó Fuji, comiendo un poco de su helado.

-¡No te atrevas!-dijeron Eiji, Momoshiro y Oishi al unísono.

-Pero chicos, Fuji tiene derecho a invitar a quien quiera.-susurró tímidamente Takashi.

-¡La dejará plantada, nyah!-interrumpió Kikumaru.

-Mh… hay un 95 por ciento de que Fuji sea serio ésta vez…-Sadaharu acomodó las gafas cuadradas mientras leía su libreta verde.

Los demás miraron atentamente a Ryoma quien bebía de su soda como si no escuchara algo.

-Yo…-los ojos de los demás se dirigieron a Kikumaru.- Yo también quiero invitarla… nyah…

-¿¡QUÉ!?-Echizen lo miró atentamente sin poder creer lo que escuchaba. ¿Ahora todos querían salir con Ryuzaki?

No. Eso no.

-Tengo una idea…-murmuró relajadamente Syusuke.- ¿Por qué no competimos…? El ganador, será la pareja de la pequeña Ryuzaki.-la idea no convenció al pequeño príncipe sin embargo animó a todos los demás.

-Fsshh… que ridículos…-Kaidoh se cruzó de brazos.- ¿Cómo saben que Ryuzaki querrá salir con ustedes?

-Creo que no aceptará salir con Fuji…-rió débilmente Taka-san. Una cosa era que la invitara y otra que ella quisiera ¿cierto?

-No hay problema, me disculpé con ella…-Ryoma frunció el ceño recordando haber visto a Syusuke hablar con Sakuno una tarde, diciéndole que su hermana había tenido una emergencia y tuvo que asistirla.

Para mala suerte de Ryoma, Sakuno era demasiado despistada. Demasiado ingenua. Y con una sonrisa le había dicho que se había encontrado con Ryoma y que él le había hecho compañía.

El príncipe pensó con fastidio que hubiera sido muy gratificante haber escuchado aquella conversación de no saber que Fuji había planeado que todo sucediera, así que Sakuno solo le había aclarado su éxito.

Aunque nunca hablaron del casi que le había dado.

Sus mejillas se colorearon sin explicación alguna, los sempais miraron aquello con curiosidad y con una sonrisa en el rostro.- ¿De quién te acordaste, Echizen?-preguntó pícaramente Takeshi mientras los demás sonreían sospechosamente, Oishi tan solo suspiró al ver la reacción del resto del grupo mientras que Takashi sonrió pensando que no tenían remedio. Kaidoh rodó los ojos por el techo.

-Nadie-se limitó a decir mirando obstinadamente hacia otro lado, sin que el color pudiera disminuir.- Tengo que irme.

-¿Participarás, nyah?-preguntó interesado Eiji, tratando de medir sus posibilidades.

El pequeño se encogió en hombros mientras tomaba su enorme bolso. Con su paso tranquilo avanzó hasta la entrada, siendo vigilado por los sempais hasta que desapareció calle abajo.- Oigan…-Todos voltearon a ver a Kawamura.- No pagó su cuenta…

-¡¡ECHIZEN!!-pero Ryoma ni siquiera había escuchado lejanamente el grito de su sempai de glamoroso peinado.

-Jeje, Momo tendrá que pagar la cuenta de o'chibi…-sonrió haraganamente Kikumaru mientras tomaba dos papas fritas del paquete de Ryoma.

-¿Qué¡Tendrían que colaborar también!-peleó.

-Fuji… ¿estabas hablando en serio o solo querías molestarlo?-preguntó intranquilo Syuichiro, ignorando el nuevo escándalo entre Kikumaru y Momoshiro, mirando al prodigio comer con toda la concentración que le era posible, el helado. Por un momento la madre de Seigaku pensó que el número dos no le había escuchado.

Estaba dispuesto a repetir la pregunta cuando escuchó la suave voz de Syusuke.

-Muy en serio.-respondió con su cándida sonrisa.- ¿Tienen alguna idea de la competencia?

-¡Quien coma más pasteles!-opinó Momoshiro olvidando su descuido con la cuenta de Echizen.- A las mujeres les encanta llenar los estómagos de los hombres.-recordó a sus hermanitas que siempre le llevaban los dulces que preparaban en la clase de economía del hogar.

-Fsshh… un maratón-todos miraron extrañados a Kaidoh.

-¿Participarás, mamushi?-preguntó traviesamente su compañero de grado.

-No.

-¡Entonces tu opinión no cuenta!-dijo burlonamente el otro.

-¡Cállate, baka!

-¿A quién llamas baka?-siseó Kaoru.

-¿Qué hay otro además de ti?

-¡Vamos chicos!-pidió Takashi.

-¡Déjame darle su merecido, Taka-san!

-¡Chicos!-gritó Oishi.

Eso fue suficiente para que ambos se voltearan para ignorarse mutuamente.

Silencio.

-¿No sería más fácil si lo hicieran de tenis?-preguntó divertido el aprendiz de cocinero, tratando de romper amablemente el silencio.

-¡No es justo, nyah!-objetó el pelirrojo.- ¡Sólo quedaría entre o'chibi y Fujiko¡Yo también quiero una oportunidad, nyah¡Hagámoslo de acrobacias!

-Esto tampoco sería justo, Kikumaru-sempai-cuchicheó el de ojos violáceos, con algo de miedo a un nuevo regaño.

-Eiji tiene razón…-murmuró pensativo el sub capitán.- Podrían hacer una competencia de natación, la alberca de la escuela está siempre disponible.

-Podría ser una competencia de matemáticas.-dijo de la nada Inui.

Todos lo miraron amenazadoramente. No, números no.

-Era solo una idea-terminó el hombre de los datos.

-¿Y el que gane, podrá salir con Sakuno-chan?-inquirió Momoshiro algo aburrido.- Debería haber un castigo…

Sadaharu sonrió.- Yo podría encargarme de eso…

-¡Un jugo nuevo, no!-chilló desesperado Eiji, corriendo a esconderse detrás de su mejor amigo.- ¡Por favor Inui!

-Era solo una sugerencia.-dijo decepcionado de ser rechazado dos veces seguidas.

-Quien gane podrá salir con Sakuno-chan… el segundo lugar invitará a la hermana de Tachibana-buchou-sonrió Fuji, mirando de reojo con sus enigmáticos ojos azules a Momoshiro quien saltó.

-¿Ann-chan¿Por qué tendrían que involucrarla¡Ella no lo aceptaría!-insistió Takeshi, frunciendo el ceño.

-Estoy seguro de que a la pequeña Ryuzaki tampoco le agradaría… si se enterara…-Fuji parecía divertido al escuchar los gruñiditos que lanzaba Momoshiro.

-¡Entonces yo también entraré!-dijo poniéndose de pie, apasionadamente.

-Pensé que no te gustaba la hermana de Tachibana.-dijo distraídamente Kikumaru, pero esto solo hizo que las orejas del de segundo comenzaran a enrojecer.

-¡Kikumaru-sempai!-se quejó, todos lo miraron divertidos, sin saber que decir, escupió lo primero que se le ocurrió.-El tercer lugar tendrá que invitar a Osakada…-dijo maliciosamente y con una enorme sonrisa, mirando a Kaidoh.- ¿No te gustaría salir con ella?-preguntó moviendo las cejas rápidamente.

-No, baka-se puso de pie dispuesto a irse.- Deberían dejar de hacer idioteces… -y esa fue su despedida.

-Solo era una broma-se quejó el de autor del Jack Knife.- ¿Por qué estará tan amargado?-se preguntó cruzándose de brazos, siguiéndolo con la mirada mientras salía.

-Hay un 50 por ciento de probabilidad de que tú seas la causa.-informó rápidamente el señor de los datos.

-El cuarto lugar… beberá el jugo de Inui…-el prodigio señaló a un satisfecho chico de gafas, quien asintió aceptando ayudar a la causa.- Mañana será la competencia durante el entrenamiento…

-Pero aún no decidimos…-antes de que el pelirrojo acrobático pudiera decir algo más, Fuji también se estaba levantando para retirarse con su cono de helado en la mano.

-Ya lo verán, es una gran idea-con un gesto de despedida salió del local. Todos parpadearon mientras se miraban los unos a los otros.

-A veces…

-…Fujiko...

-Da miedo…

-¡Oigan¿Quién pagará la cuenta de esos tres?-preguntó una voz desde la caja.

Momoshiro fue enfocado por el resto de sus compañeros.

-¡Oigan!

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¿Ah¿En casa?-Sakuno parpadeó repetidamente mirando al extraño equipo de tenis frente a sus ojos, Sumire estaba sonriente detrás de su escritorio admirando al capitán quien le dio una reverencia en agradecimiento.

-Claro, tenemos mucho espacio para nosotras solas… algo de compañía no nos hará daño.-una sonrisa pícara que hizo sonrojar a Kuronosuke y aclarar su garganta.- Mi nieta puede llevarlos ahora mismo… ¿No es verdad, Sakuno?-la niña de coletas asintió sumisamente.- Muy bien, entonces los veré en más tarde…

Sakuno, Tomoka y el Shitenhouji Tennis Club salieron de la oficina de la entrenadora.- Mou… Yo… deberíamos irnos…

-¡Tenemos el camión!-aseguró Kintarou sonriente, tomando amistosamente la mano de la chiquilla, quien se sonrojó.- ¡Apresurémonos que me muero de hambre¡Si, si!

-Kin-chan… por favor se más respetuoso…-ordenó mirando su comportamiento con Sakuno quien no podía hablar de la impresión. Shiraishi levantó su brazo vendando a manera de amenaza.- Ella será nuestra anfitriona…

-¡Pero no tienes por que ponerte tan agresivo, Kuro-chan!-intervino el de asustada mirada rojiza, soltando por fin a Ryuzaki.- Bueno, Sakuno-chan… ¿Puedes llevarnos¡Eh, eh!

-H-hai…

Tomoka se adelantó para caminar a lado de su mejor amiga, el equipo completo iba detrás de ella, jugando entre ellos.- Saku-chan… creo…-se acercó a su oído para susurrarle.- Creo que le gustas a Kin-chan…

-¿Q-Que?

Tomoka creyendo que Sakuno no le había escuchado, le repitió mucho más fuerte.- ¡Creo que le gustas a Kintarou Tooyama!

-¡Mou!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

¿Por qué lo hace?

No lo comprendía…

Sabía que era un tipo fastidioso, que no tenía en que otra cosa perder su tiempo, sin embargo él no tenía la culpa de esto. Él tenía el derecho a una vida privada, estuviera Ryuzaki o no incluida en ella.

¿Cómo le habría ido con esa loca amiga suya?

Bueno, tal vez no tan mal… ambas eran un poco raras…

Más si te andaban casi besando, o abrazando sin permiso.- "Las chicas son extrañas"-pensó con algo de aburrimiento, con las manos clavadas en los bolsillos, su mirada dorada se perdía de vez en cuando en las diferentes tiendas por las que pasaba, algunas de deportes, otras de objetos para chicas… se detuvo con algo de curiosidad brillándole en los ojos gatunos.

-¡Bienvenido pequeñín!-saludó una adolescente mucho más alta que ella, Ryoma la miró amenazante, la chica tragó saliva pesadamente.- Eh… ¿P-puedo… ayudarte?

Echizen no respondió pero seguía mirando a su alrededor.

-¿Estás buscando un regalo para tu novia?

Por que un chico tan atractivo debía tener novia, aun con esa mirada asesina.

¿Novia?

¿Novia?

¿Novia?

¡Ryoma-kun!

-¡Ella no es mi novia!-gruñó alejándose a paso rápido de donde estaba la vendedora.

Desconcertada la jovencita decidió no seguirlo.

Ryoma miró todo a su alrededor sin saber que estaba buscando, las manos en los bolsillos y entonces ahí estaba, frente a él. En un estante lleno de llaveros, llaveros con todas las formas. Y sí, había uno de un oso, pero no cualquiera, era un oso con raqueta. Lo tomó casi inconscientemente y se dirigió a la caja, la jovencita no estaba segura de que decir acerca del objeto que Ryoma había elegido.

Era tierno…

-Es muy bonito-dijo tímidamente.

Pero el pequeño tenista no dijo nada, tan solo sacó el dinero y pagó, de la misma manera agarró la bolsita de papel ya cerrada con un logo de la tienda y salió. Bien, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo pero lo ya no podía era devolver aquella compra.

Ya pensaría después que hacer con él.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Un nuevo Sol iluminaba la ciudad y aunque no estaba muy animada de dejar la comodidad de su cama, tuvo que hacerlo cuando la enérgica voz de Tooyama la sobresaltó desde el otro lado de la puerta.

-¡Sakuno-chan!-tocaba la puerta como si su vida dependiera de ello. Torpemente Ryuzaki se levantó, aun tambaleándose abrió la puerta y con los ojos entreabiertos intentaba enfocar al invitado

El mismo que se quedó en silencio.

-¿Sucede algo malo?

Pero Tooyama no respondió. ¡Ella lucía tan preciosa!, el cabello ondulado caía delicadamente sobre sus hombros pequeños, mientras que enmarcaba el delgado y blanco contorno de su rostro, algunos mechones cubrían graciosamente su frente y también jugueteaban con sus mejillas sonrosadas. Los largos cabellos llegaban fácilmente hasta su cadera donde las puntas se rizaban y brillaban con la escasa luz del Sol que se alcanzaba a filtrar por las cortinas.

-¿Tooyama-kun?

-Eh…-parpadeó un par de veces.- ¡Disculpa que te despierte pero tenemos hambre!

-¿Uh?

-¡Hambre, Sakuno-chan!-chilló de nuevo el chico salvaje.

-Ah… en… en un momento bajo…-dijo en medio de un bostezo mientras tallaba sus ojos marrones. Kintarou despareció por el pasillo dándole la oportunidad de cerrar la puerta detrás de ella. ´

Parecía como si no hubiera captado muy bien la información, hasta que volteó a ver sobre uno de los muebles el reloj de la vaquita marina.

1, 2, 3…

-¡Mou¡Se me hace tarde!-

El capitán parpadeó al escuchar como toda la casa retumbaba, junto con los pasos acelerados de la nieta de la entrenadora Ryuzaki, Kintarou veía la tele, asombrado de todos los comerciales de Tokio y el extraño acento con el que hablaban. Estuvo especialmente entretenido con uno de un hombre disfrazado de pasta dental tallando a otro disfrazado de muela.

El resto del equipo estaba esparcido a lo largo del piso de la sala, disfrutando de la animada risa del menor de ellos.

-Buenos días, Ryuzaki-san-saludó cortésmente Kuronosuke viendo como bajaba las escaleras mientras trataba de peinar el largo cabello en sus dos trenzas y sostener a Kazuma al mismo tiempo.

La castaña buscó una tostada, mientras dejaba al huevito en la barra de la cocina.- ¡La mermelada¡Mou, ya no hay tiempo!

- No se preocupe por la comida, nosotros buscaremos algo…-murmuró pacíficamente el capitán visitante.

-¡Muchas gracias Shiraishi-kun!-Sakuno tomó su maletín y corrió, de verdad que corrió.

Bostezó varias veces antes de poder distinguir el terreno de la escuela, con la maleta de tenis al hombro y las manos en los bolsillos, el cabello le revoloteó con la brisa matutina, mientras sus ojos gatunos soltaban algunas lagrimitas. Sacó una de sus manos de uno de los bolsillos y ahí estaba, enredado entre sus dedos el extraño llavero.

El sonriente rostro de Ryuzaki saltó a su cabeza.

Después de una larga noche de meditación, había caído en cuenta de que lo había comprado para Ryuzaki. No entendía el motivo pero ya lo había hecho. El osito de nuevo dio en el fondo oscuro de su pantalón.

Se detuvo para admirar la figura que corría de frente, con el cabello ondeante y azotando el viento.- ¡Llegaré tarde¡Llegaré tarde!

-Ryu…

Pero era demasiado tarde cuando ella dio contra él. Ryoma en un intento por detenerla de una caída estrepitosa se inclinó, uno de sus brazos atravesó su espalda y el otro su estrecha cintura. El chico pudo sentir entre sus dedos las delgadas hebras marrones. Ella se contrajo contra su pecho, en su instinto de autoprotección, sus manos estrujaron la tela oscura del uniforme de Echizen, y su femenino rostro se clavó ahí mismo, donde pudo escuchar de nuevo aquel tambor de controlada melodía.

En un acto reflejo, Ryoma escondió el rostro entre los cabellos, los mismos que tenían aquel olor a flores, sintió el ligero temblor de la muchacha. Sin modificar su posición él se irguió, logrando que Sakuno tuviera que pararse de puntitas. ¡Estaba tan alto!

El chico trató de alcanzar su bolsillo pero solo logró apretar más el abrazo, la nieta de la entrenadora cerró los ojos con fuerza mientras la sangre subía agolpándose en su rostro.- "Ryoma-kun…"

-Hmph…-era inútil, en esa posición nunca podría sacar el llavero. Y bien ¿Por qué no la sueltas, Echizen?

¿Qué es lo que sientes por Ryuzaki Sakuno, Echizen?

…Yo…

-Ryoma-kun…-ella le miraba con las mejillas adornadas de carmín, desde su posición él lucía más mayor, con los ojos dorados perdidos al frente en una mueca que ella no pudo descifrar.

-¡Sakuno-chan!

-¿Q-qué… hace él aquí?-la pregunta era más para si que para la niña, quien giró levemente el rostro sin poder liberarse de los brazo de Echizen.

-¡Tooyama-kun!

-¡Eh, eh¡Llámame Kintarou, Sakuno-chan!-pidió con su enorme sonrisa.

¿Cómo que Kintarou?

¿Cómo que "Sakuno-chan"?

Echizen frunció gravemente el ceño mientras se ponía completamente rígido, Sakuno que disfrutaba del cálido abrazo, se pudo percatar.- K-kinta-Kintarou-kun…

-¿Ah?-Kintarou parpadeó repetidas veces hasta que reconoció el rostro del tenista frente a él. El mismo que no mostraba nada amistoso en el brillo felino de los ojos dorados.- ¡Koshimae¡Koshimae, eres tú!

Ryoma frunció aun más el ceño, Sakuno tragó pesadamente.- ¿Qué haces aquí?-preguntó con voz ronca. Sin percatarse de la molestia de Echizen, el joven de Osaka sonrió.

-¡Vengo a entregarle esto a Sakuno-chan, lo olvidó en casa!-el hijo de Nanjiroh abrió los ojos como platos, entre la mano del tenista estaba el huevo con su cara. Kazuma.

Pero había una interrogante aún mayor en la cabeza del chico.

¿Lo olvidó en casa?

Como si Sakuno hubiera podido leerle la mente, respondió:-Tooyama-kun y su equipo se está hospedando con nostras… mi abuela se los pidió personalmente.-le sonrió al pelirrojo que asentía al tiempo que la chiquilla de trenzas hablaba.

Ése en su casa…

-¡Oye Koshimae!-el delgado muchacho miró con cierto interés al huevito.- ¡Pero si es igualito a ti, Koshimae¡Si, si!

-Es mi hijo-dijo gravemente, mirándolo de manera retadora. Inconscientemente apretó más la espalda de su amiga contra él, casi de manera posesiva.

-¡Pero es un huevo!-rezongó extrañado.- Además ¿Qué hacía en casa de Sakuno-chan si es tuyo?-preguntó inocentemente.

-Ella es mi esposa-aclaró, levantando la barbilla orgullosamente, Kintarou levantó una ceja pero después su enorme sonrisa se asomó.

-¡Por eso están abrazados!-rió.

-¿Mh?

-¿Mou?

Y sí, ahí Ryoma cayó en cuenta. Sin darse mucha prisa la soltó, Sakuno también aflojó su agarre mientras su rostro completo estaba rojísimo.- Y-yo…

-¡Sakuno-chan, no te lo había dicho antes pero…!-a Ryoma no le gustó nada esa sonrisa tremenda, mientras le estiraba el huevo para que Ryuzaki lo tomara.- ¡…te ves muy linda con el cabello suelto!

No lo iba a negar, pero tampoco le agradaba que ese sujeto le dijera cosas de ese tipo a Ryuzaki. No, él no lo permitiría.

-Se nos hace tarde-dijo, en reclamo de atención. Sakuno asintió levemente, agradeció con una reverencia la ayuda del pelirrojo.

-Jaja, me mandó Kuro-chan…-rió, rascándose la nuca con algo de vergüenza.- ¡Por cierto Koshimae, estoy dispuesto a vencerte ésta vez!-lo señaló con el dedo índice, pero Ryoma no se inmutó, lo miró con una expresión aburrida mientras se daba la vuelta para continuar su camino en dirección a Seigaku.- ¡Ésta vez tendremos un juego decente, Koshimae¡Prepárate!

Echizen simplemente lo ignoró.

-¡Chotto matte, Ryoma-kun!-suplicó Sakuno, corriendo detrás de él.

El chico ocultó sus ojos dorados detrás de sus párpados.- Hmph…

-Mou…-bajó tristemente la mirada.

-En las prácticas…

-¿Ah?-Sakuno levantó el rostro al escuchar la voz masculina.

-…Amárrate el cabello… las trenzas…-su flequillo oscuro fue suficiente para ocultar los turbados ojos felinos del chico.- …no están tan mal…

Sakuno abrió los ojos como platos. ¿Estaba escuchando bien?

Era Echizen Ryoma… pero… ¿Él estaba diciendo eso¿Las trenzas no estaban mal?

-¡Echizen me debes dinero!-el tenista miró inmutable a su compañero habitual de dobles, Momoshiro se acercaba a carreras forzadas sobre su bicicleta.- ¡Ninguno de los sempais quiso pagar lo de tu cuenta¡Los de la hamburguesería no me dejaban ir! Y para el colmo Fuji-sempai y la mamushi también se fueron sin pagar…

-Entonces ve a cobrarles-sugirió de manera despreocupada, Sakuno se detuvo admirando a los dos jugadores hablar despreocupadamente. Ellos siguieron avanzando sin recordar que ella venía con Echizen.

-"Él preguntó nada desde aquella vez…"-se dijo mirándolo ya a lo lejos.- "Quizá de verdad no le importó… quizá muchas chicas lo han besado…"-inconscientemente apretó su maletín.

Las trenzas… no están tan mal…

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Bienvenidos-fue el respetuoso saludo de Kunimitsu respaldado por todo su equipo. El Seigaku casi se va de espaldas al ver entrar al Shitenhouji Chuu a sus canchas para anunciar su llegada.

Desde ese momento un aire de tensión se apoderó de las canchas, casi como si estuvieran en el estadio de un nacional, como en el pasado. Los miembros del Seigaku admiraron a sus representantes dando una reverencia, aunque Ryoma solamente levantara la mano despreocupadamente en forma de saludo.

-Gracias por la invitación-respondió Shiraishi con el mismo aspecto imponente.

-¡Woah¡Seishun Gakuen es enorme¡Si, si!-decía entusiasmado Tooyama que era el único que parecía no comprender la seriedad del saludo entre los capitanes.- ¿Ya podemos jugar, Koshimae?-le preguntó, estando frente a él en su formación por estaturas.

-Guarda silencio-ordenó, cruzándose de brazos.

-¡Koshimae¿¡No estás emocionado!?-preguntó exaltado.

-No.

-¡Que gane el mejor, Koshimae!

Silencio.

Ryoma-kun…

Tooyama-kun…

No pudo evitar que una sonrisa altanera se le escapara.-Esa es la idea…

Ryuzaki sonrió ante la insistencia de Kintarou.- El partido de hoy…

-¡Shiraishi contra Tezuka!

Todos estaban fuera viendo como la pelota iba y venía. Fue necesaria la aparición del Tezuka Zone para que el juego quedara 9-7 a favor del capitán de Seigaku. La emoción entre los miembros y los titulares que llegaron a felicitar a Kunimitsu no lo alteró.

-Queremos invitarlos al baile de graduación-decía la profesora, siendo rodeada por todos los jóvenes.- Es una celebración muy importante para Seigaku y nos gustaría compartirla con nuestros amigos de Shitenhouji Chuu.

-¿Podemos invitar a quien queramos?-preguntó animado Kintarou.

-Kin-chan…-reprochó su capitán.

Sumire sonrió.- Por supuesto…

-¿Entonces puedo invitar a su nieta?

Silencio. Silencio.

Todos miraron a Ryoma que permanecía impasible con las manos en los bolsillos.

-Creo que tendremos que apresurarnos con la competencia-rió Fuji, amigablemente siendo escuchado por los demás. Tezuka solo lo miró de reojo sin imaginarse de lo que hablaba el número dos.

-S-supongo que estaría bien…-no pudo evitar hacer lo mismo que los demás, una mirada fugaz a Echizen pero él parecía el menos interesado en el tema.

Él invitaría a Ryuzaki.

Él y nada más que Él.

ÉL.

-Es mejor que nos apresuremos.-le dijo Momoshiro a Kikumaru. Se dieron cuenta de cómo el de cabello oscuro comenzaba a retirarse.- ¡Eh, Echizen¿No competirás?

-Es una pérdida de tiempo.-murmuró, mirándolos sin expresión en el rostro.

-¡Entonces no tendrás derecho a invitarla!-se quejó Takeshi, frunciendo el ceño.- ¡Vamos¡Es una sana competencia!

-¿Ya están listos?-preguntó Fuji avanzando hasta ellos, venía seguido de unos nerviosos Oishi y Kawamura. Kaidoh había preferido evitar presenciar ese evento tan ridículo. Tezuka que no estaba enterado seguía conversando con Shiraishi. Inui preparaba su cámara de video mientras tanto, en un rincón de la cancha.

-¿Y como competiremos?-preguntó aburrido Ryoma, mirando a Fuji desafiante, como la mayoría de las veces.

Syusuke sonrió ampliamente y estiro su mano empuñada, donde sobresalían unos pedazos de popotes.- Tomen uno pero no lo saquen aun.

Ryoma agarró el primero que su intuición le marcó- ¿Tú también?-preguntó extrañado al ver que Takeshi tomaba otro próximo.

-Lo entenderás más tarde-sonrió.

Kikumaru también se apresuró, y tranquilamente tomó el penúltimo.

-Las reglas, Inui-pidió maliciosamente Fuji.

-El que saque la pajilla más corta será el que invite a Ryuzaki-chan-dijo, sin detenerse en la grabación.- El que saque la más larga, invitará a Osakada-san

-¿Ah¿Ella también?-Ryoma parpadeó. ¿Qué probabilidades había de que no le tocara ese?

-El que saque la pajilla con la orilla roja, beberá…-le pasó a Oishi el aparato para sacar un gran tarro lleno de espesa bebida de un verde pardo, con espuma amarillenta en la superficie.- Hyper Deluxe Love Inui's Potion. Ahora ¡Saquen las pajillas!

Ryoma cerró los ojos.

-Oh…-Fuji sonrió.- Me tocó la roja-aun con los ojos cerrados, se dirigió a Sadaharu.- Ese jugo… se ve delicioso…

-¡Me tocó uno pequeño!-gritó Momoshiro, con el rostro empalideciendo.

-¡Que bonito!-ronroneó Kikumaru mirando su popote blanco, sin saber si era el más largo o el mediano.

Ryoma miró con frustración el popote largo que tenía entre los dedos. Definitivamente él había perdido.-Te lo cambio-ofreció al de pupilas violáceas.

-¡Estás loco!-negó Momo.

-¡Me tocó con la hermana de Tachibana!-canturreó burlonamente el minino, dando saltitos de alegría.

-¡Se lo cambio, Kikumaru-sempai!-pidió con ojos suplicantes Takeshi.

-Pensé que no te gustaba…-gruñó Ryoma por lo bajo.

-A-ah.-El de cabello negro no tenía opción.

-"¿Por qué a mí?"

Él… tendría que invitar a Tomoka Osakada… la gritona de Seigaku.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-Parece que su huevo está bien-decía la profesora examinando con cuidado al huevo Echizen. Sakuno asintió tímidamente mientras a su lado Ryoma garabateaba en su libreta sin escuchar a la instructora.- ¡Echizen!-llamó, él la miró sin prisa.- ¿Tiene idea de cuanto pesa?

-La última vez eran 50 kg-gruñó- Pero tengo una alimentación especial así que, debo pesar 55 kg…

La maestra le dio una mirada significativa.- ¡Hablo del huevo, Echizen!

-Ah…-miró a su alrededor en busca de alguna pista, pero nada lo iluminó.- No lo sé.

-¡Echizen!

-¿Si?

-¡C!

La mujer esperaba a que su alumno se levantara a protestar, pero...- Gracias-fue lo que respondió el chico. Se retiró a grandes pasos hasta otra pareja que la esperaba atemorizada.

-Ryoma-kun… ¿Estás bien?-preguntó tímidamente su compañera, acomodando a Kazuma en la cajita que habían adaptado como cuna.

-Hai…

No. No lo estaba. Por que mientras él tenía que quebrarse la cabeza para invitar a Osakada (cosa que no deseaba), Momoshiro estaba sufriendo por no poder invitar Ann Tachibana aunque no le parecía tampoco mala idea invitar a Ryuzaki, no era un sacrificio como lo era para él invitar a Osakada, por lo menos.

¡De todas las chicas tenía que ser ELLA!

Maldita la hora en que les ocurrió lo de la competencia. Maldito el minuto en que escogió esa pajilla y no la de a lado.

Sakuno lo miró tristemente, él no se veía muy bien, generalmente tendrían una mirada desafiante y una sonrisa arrogante para regalarle a la profesora, y ahora solo se había limitado a mirarla, eso ya era mucho.

-Ryoma-kun… si yo puedo ayudarte en algo…

¡Claro que podía¡Rechazando la invitación que le haría Momoshiro¡Rechazando la invitación que le haría Kintarou Tooyama!

-No es nada-refunfuñó.

-¡Ryoma-sama!-chilló Tomoka llegando hasta donde estaba la pareja, ambos la miraron interrogantes.- ¿Ya sabe con quien irá al baile de graduación, príncipe?-Echizen no estaba dispuesto a confesar en ese mismo instante que ella sería su pareja. Horio llegó con una mirada fastidiada hasta donde estaban.

-Olvídalo, Osakada, él no te invitará.

Ryoma tragó pesado.

-¡Yo no he dicho eso!-rugió, mirándolo asesinamente.- Pero a diferencia tuya, el príncipe puede ir con quien le de la gana.

Sakuno bajó la mirada. Era verdad. Él podía invitar a la niña más bonita de Seigaku y seguramente ella le diría que sí, por que era atractivo, era popular entre las chicas, y era un titular representante de un equipo deportivo. Ella en cambio estaba pensando seriamente en faltar al baile, nadie, ni siquiera Kachiro y Katsuo que eran sus amigos se habían atrevido a invitarla.

-¿A quien piensas invitar, Horio-kun?-preguntó con una sonrisa quebradiza Ryuzaki, tratando de desviar la atención de su amiga del tenista.

-Mami-chan me invitó-dijo mientras el pecho se le hinchaba de orgullo.- Así que iré con ella.

Sakuno miró a Tomoka quien había apretado sus labios.- ¡Osakada y Horio¡A sus puestos!-sin que la chica se quejara o siguiera discutiendo, obedeció a la maestra.

-¿Sabes Ryoma-kun?-llamó la nieta de Sumire, el príncipe la miró de reojo.- Tomo-chan reaccionó aquella vez de esa manera… por que quería poner celoso a Horio-kun…

-¿Celoso?-inquirió, sin comprender.

-Hai…-sus mejillas se sonrosaron.- Ella… está enamorada de Horio-kun… -lo miró un momento con una pequeña sonrisa.- Ella cree que si Horio-kun se pone celoso es por que la quiere… y pensaba que entre ustedes habría un duelo por ella, o algo así.-rió haciendo que Echizen sonriera levemente ante el cálido sonido.- Pero si Mami-chan lo invitó y Él aceptó, entonces es por que… se gustan ¿no es así, Ryoma-kun?

-Puede ser-respondió sin meditarlo demasiado. Si invitas a una chica a un baile es por que te gusta ¿no era así?

Vaya problema.

¿Qué sientes por Sakuno, Ryoma?

Cerró los ojos. La misma pregunta que lo invadía siempre y cada noche. Pero, no sabía como responderla. ¿Qué clase de respuesta debería darse¿Y si no le gustaba lo que se diría?

Evitó hablar con Sakuno, sabía que si estaba un poco más a su lado se atrevería a invitarla y a no cumplir con lo pactado en la competencia. Pero ella era tan…

La vio sonreír varias veces mientras conversaba con las demás chicas, gestos extraños mientras cursaba la clase de inglés y sonrojos misteriosos cuando algún chico le preguntaba alguna cosa. Lo mismo de siempre pero…

-"Tengo que hablar con Osakada"-pensó molesto, sosteniendo su cabeza con una de sus manos sobre su escritorio. Bien, Sakuno y ella siempre estaban juntas ¿Cómo invitarla sin que Sakuno lo escuchara?

La oportunidad se presentó cuando la chiquilla de las trenzas corrió a los vestidores de chicas a la hora del club. Corrió, tuvo que apresurarse, Tomoka caminaba a una velocidad extraordinaria, de no ser tan gritona sería una chica guapa.

Oh oh.

¡Ya no quería saber de mujeres! Ya con Ryuzaki tenía demasiado.

-¡Osakada!-llamó sin estar dispuesto a seguirla por más rato, su admiradora se detuvo a mitad de las escaleras como si hubiera escuchado a lo lejos su nombre, buscó en varias direcciones hasta que volteó, sus ojos se abrieron tanto que Ryoma pensó que eran enormes.

-¡Ryoma-sama¿¡En que puedo ayudarlo!?-regresó en sus pasos los escalones que ya había bajado para acercarse a él.

-Hmph-cerró los ojos mientras bufaba y pasaba una mano por su cabello oscuro.

Tomoka lo admiró en silencio, apreciando lo apuesto que lucía con esa mueca de seriedad.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Se le haría tarde. La capitana la regañaría, le diría que ha sido muy irresponsable los últimos días.

-Hmph…

-"¿Mou?"-Sakuno parpadeó mientras bajaba las escaleras despacio para hacer el menor ruido posible.- "Eso suena como Ryoma-kun…"

-¿Ryoma-sama?-insistió en voz baja Tomoka, muy raro en ella.

-Ve conmigo al baile.

-¿Qué?

-¿Ah?-su corazón se detuvo algo más de un minuto, así lo sintió. Su mano detuvo cualquier sonido que quiso escaparse de su boca, sus piernas flaquearon y tuvo que sentarse en uno de los escalones.

-¿Ryoma-sama¿Yo¿Al baile con… con…?

-¿Quieres o no?-cuestionó rudamente.

-¡Si, Ryoma-sama¡Si quiero!-que lo abrazara de nuevo no estaba en sus planes, cerró los ojos y dejó volar su imaginación. No era Osakada la que lo estaba abrazando, no. Podía ver a una sonrojada Ryuzaki, pero con una gran sonrisa.

Adiós a las tristes esperanzas que tenías, Ryuzaki

Ryoma-kun… quiere a Tomoka…

¡Ryoma-kun quiere a Tomo-chan!

¡Ryoma-kun quiere a Tomo-chan!

Sus ojos se inundaron tan rápido como sus mejillas se humedecieron.

-Bien.

Sakuno alcanzó a escuchar los pasos de Ryoma al bajar los últimos escalones, pasando a Tomoka de lado.

-R-ryoma-kun…

-¡Le tengo que contar a Sakuno-chan!-escuchó el chillido de su amiga, esa fue la señal para que se levantara con la poca fuerza que le quedaba y corriera escaleras arriba sin esperar a que Osakada le diera alcance. La puerta de la azotea le dio la bienvenida, cuando la atravesó las piernas le fallaron de nuevo y la dejaron caer sobre sus rodillas.

-Tengo que entrenar… pero… no puedo ver a Tomo-chan…

Estaba siendo muy injusta con su amiga, lo sabía. Ella no tenía la culpa de que a Ryoma-kun le gustara, ni tampoco de que a ella, Sakuno, le gustara el príncipe.

Fuerza. Necesitaba fuerza.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

-¿Alguien ha visto a Ryuzaki-chan?-preguntó Momoshiro rascándose la cabeza, algunas chicas negaron simplemente y continuaron con lo que hacían. El chico de ojos purpúreos sonrió cuando se percató de la cercanía de Ryoma que seguía con el uniforme oscuro.- ¡Eh Echizen!-llamó, su compañero le lanzó una mirada taciturna.- Por lo que veo ya invitaste a Osakada…

-Hmph-no tenían que recordárselo si quiera.

-Estoy buscando a Ryuzaki-chan ¿La has visto?

-Lie-fue su respuesta.

-¡Koshimae!-Momoshiro y Echizen voltearon, el pelirrojo se iba a cercando con su enorme expresión de alegría.- ¿Has visto a Sakuno-chan?

¿Por qué todos suponían que él sabía donde se encontraba?

-Lie… ¿Para que…----

-¡Quiero invitarla a ir conmigo al baile!

Ryoma y Takeshi se miraron.- ¿Qué debo hacer, Echizen?

-No lo sé, ella será tu pareja, no la mía-dijo encogiéndose en hombros.

-Esto no debería estar sucediendo… si tan solo admitieras que te gusta…

-¿¡Ah!?-Momoshiro se había olvidado de que había alguien más escuchando.- ¡¿A Koshimae le gusta Sakuno-chan¡¡Increíble!!

-No es---

-¿Por qué sigues negándolo, Echizen?-cuestionó molesto su mejor amigo.

-Yo no---

-¡Woah¡No pensé que quisieras invitarla al baile!-rió tranquilamente Kintarou.

-No lo haré-dijo, tajante.

-¿No lo harás¿Y por que no¡Si Sakuno-chan es la niña más bonita que he visto!

-Por que no quiero-contestó.

-Mh… Echizen…

-No la invitaré por que no quiero-se apresuró a decirle a Takeshi, pensando que le reclamaba.

-¡Cállate, baka!

-¡No tengo por que callarme¡Yo no soy nada de Ryuzaki y deberían entenderlo¡Invitaré a quien me de gana!-explotó, con la mirada llena de molestia. Kintarou amplió su sonrisa.

-Etto… co-con permiso…-dijo en voz bajita, y con los ojos acuosos ocultos bajo el flequillo marrón. Echizen parpadeó.

-Ryuzaki…

-¡Irás conmigo al baile¿Cierto?-inquirió Tooyama alegremente.

-Y-yo…

-¡Déjala en paz, chico!-reclamó Momoshiro sin recordar el nombre del novato visitante.

Sakuno pasó a lado de Ryoma. Bien, no podía ser tan malo.

-Eres un genio, Echizen-escuchó que susurró Takeshi.

Si, lo sabía.

Con un suspiro de frustración sus pies se movieron solos, estaba bien, la seguiría¿Qué diría cuando la alcanzara¿Una disculpa bastaría¡Tampoco había dicho nada grave!

Algunas de sus compañeras buscaban ver su rostro pero ella las evitó, trataba de alistar su raqueta rosa.- Ryuzaki…-todas quedaron con la boca abierta al ver al novato titular a un lado de su compañera de club.- Necesito hablar contigo.

-T-tengo que practicar, R-ryoma-kun…

Él no era de los que aceptaba excusas, no fue necesaria mucha fuerza para que agarrara su muñeca y la arrastrara con él.- ¿Ryoma-kun?-pero él la ignoró.

Algo trataba de estallar en la cabeza del príncipe.

Algo que ya había estallado en su pecho. Algo que lo embargaba y que lo hacía llevarla con él. El mismo motivo que hacía que la viera más hermosa, y el mismo motivo que hizo que la metiera al vestidor de chicos, cerrara la puerta y la recargara contra la pared.

Sus manos apretaron sus hombros.

-¡Ryoma-kun!-sollozó la jovencita, asustada, sus ojos… los brillantes ojos de Echizen brillaban a pesar de la oscuridad que casi siempre reinaba en el cuartito. Sakuno podía sentir lo frío de la pared y lo asfixiante que era el encierro con aquel chico, el de la mirada intensa.

¿Qué le diría?

Ryuzaki pudo sentir la agitada respiración del muchacho sobre su nariz y su boca.- Me…

-¿Ryo…ma-kun?-murmuró, se percató como los oscuros mechones de cabello se mezclaron con los de ella. Nunca había visto tan de cerca los rasgos del príncipe, ni siquiera en la casa de los espejos.

-Me debes algo.-refunfuñó, frunciendo el ceño.

-Pero… yo…

Bien, las palabras ya no cabían en ningún hueco del lugar. Sakuno sintió el fuerte agarre sobre su cintura y como la mano masculina de Ryoma la jaló a la calidez de su cuerpo. Entonces la suavidad de unos labios posándose sobre los suyos, invadiendo su intimidad y restándole espacio y ganas de defenderse. Echizen se movió torpemente tratando de acomodar el cuerpo de la jovencita contra el suyo mientras intentaba acompasar sus labios y su respiración al mismo ritmo que los de ella.

Aire.

Necesito aire.

La mano de Ryoma buscó la de Sakuno, ella pudo sentir sus dedos entrelazarse con los de ella para después depositar algo frío entre sus dedos. La chica parpadeó extrañada cuando Ryoma se separó privándola de su cálido encuentro, una leve sonrisa le fue concedida, abrió la puerta y desapareció.

-R-ryoma-kun...

Abrió los dedos.

Un oso... con raqueta.

Sus ojos se llenaron de nuevo de lágrimas, contra su pecho el osito y sus piernas gelatina.

Estoy enamorado de ti, Ryuzaki.

Continuará. Notas en profile... posiblemente durante la semana xD ¡Reviews gente!