Dejado atrás capitulo siete: mismo látigo diferente mano

Cuando se trataba del mundillo de la compra y venta de esclavos las noticias viajan rápido, incluso más que un mensajero shinobi, sin embargo, las cosas iban aún más rápido si "el gallinero" estaba involucrado.

La noticia de que "el demonio blanco" había sido derrotado por un esclavo del dueño de una de las minas clandestinas más grandes del país de rayo se extendió como la pólvora encendida dentro de un polvorín. En menos de una semana la cantidad de gente que asistía al gallinero se había doblado y casi triplicado, por supuesto los dueños estuvieron encantados y prácticamente le rogaron a gambino para que les vendiera, a un precio exorbitante, a la razón de toda la multitud que había venido a ver al vencedor del demonio blanco conocido por descuartizar hombres sin mucho esfuerzo, claro está que gambino de un no rotundo no sin antes reírse en las caras de los dueños del gallinero.

En cuanto a Naruto, el no tuvo descanso de las peleas. Luego de haber vencido al samurái fue devuelto al campamento de gambino, tuvo la opción de quedarse en la superficie, pero decidió volver a las minas, los mineros necesitaban su ayuda, resulto de su iniciación en las peleas clandestinas se supo incluso para sus compañeros esclavos, algunos estaban molestos con él por intentar escapar solo a lo que les informo que también había tratado de irse con otros tres, esto los puso aún más enojados hasta que les informo de su plan original, les aseguro a la mayoría que en pocos días estarían fuera y cada quien sería libre de una vez por todas. Todos los esclavos en la mina esperaron con suma excitación su libertad, excitación que se fue diluyendo lentamente a medida que los días pasaban hasta llegar a dos semanas del escape.

Los mineros no estaban enojados, estaban furiosos no con su jefe porque dado que él se quedó voluntariamente para dejar que sus compañeros escaparan, su ira fue dirigida hacia Haru don y fumiko, la posibilidad de que ellos hayan simplemente abandonado el país dejándolos a su suerte era demasiado alta, más aún por el hecho de que no tenían casi información de lo que sucedía fuera más allá de lo que los guardias susurraban cada tanto

Algunos otros de los esclavos intentaron hacer su propio escape, pero ninguno lo logro, ellos tuvieron un destino bastante malo, dado que ninguno era lo suficientemente valioso para gambino como el rubio Uzumaki los que intentaban escapar eran ejecutados sin mas

En cuanto a la vida del propio Naruto era tan mala como cabría esperar, si bien ya no hacia trabajo en las minas todavía rastreaba los minerales para que por lo menos los mineros no tuvieran que cavar a ciegas. También cada dos días era llevado al gallinero a combatir, ya que había matado al campeón ahora él tenía que ser el campeón por lo que peleaba con adversarios más fuertes a los simples esclavos, como bandidos armados hasta los dientes, ninguno era tan complicado o sabían pelear tan bien como el samurái que tuvo que enfrentar en su primera vez aquí, pero aparentemente a la gente le gustaba verlo salir de situaciones complicadas por lo que siempre le ponían complicaciones para ponerlo entre las cuerdas y obligarlo a idear estrategias extrañas para sobrevivir que casi siempre tienen como precio una herida que le dolía hasta que el chakra del Kyūbi lo curara. Como todo buen campeón tenía que tener un nombre, lo llamaron "el gato amarillo" por el hecho de que siempre zafaba de cualquier situación no importa cuán peligrosa o complicada fuese. ¿Y dónde estaba ahora? Pues…

Naruto se agacho por debajo del arco que el bandido había dado con su espada, el movimiento había sido torpe y dejo muchos agujeros, era evidente que el tipo no estaba acostumbrado a pelear con espada, por el rabillo del ojo con su sharingan activo pudo ver que los tres ballesteros en la arena de combate disparaban sus ballestas en su dirección, no queriendo ser encertado en virotes de ballesta, de nuevo, tomo al banido que tenía el frente y lo movió de manera brusca para que los proyectiles le dieran de lleno en su espalda, el sujeto callo de rodillas al suelo y dejo caer la katana en sus manos, el rubio tomo la katana y la arrojo hacia uno de los ballesteros, la espada se clavó en su pecho atravesando su corazón, a los otros bandidos les importo poco su compañero caído y solo se limitaron a recargar sus armas para luego dispararlas nuevamente, esto no procuro demasiados problemas para el rubio que con sus ojos pudo esquivar los proyectiles a la perfección, envistió a uno de los ballesteros mientras recargaba y mientras caía tomo el arma, a horcajadas sobre el bandido le apunto en el entrecejo y disparo empalando su cerebro, no perdió tiempo y saco el cuchillo de la funda del cadáver del bandido para luego arrojarlo al último de los hombres que lo habían enfrentado. El rubio se quitó de encima del bandido muerto justo a tiempo para que otros bandidos entraran a quitar los cadáveres y antes de que pudieran retirar el cuerpo del bandido empalado por la katana quito la espada y envió una mirada desafiante hacia gambino mientras sacudía la sangre de la hoja

El hombre rubio miro divertido como su esclavo preferido le enviaba una mirada desafiante, este niño siempre quería más y no se cansaba de retarlo, eso solo lo hacía más divertido

"no te parece una genialidad, es como una máquina, no importa lo que le arrojes siempre lo supera" dijo a su único acompañante en la sección vip, un aristócrata, pero no uno cualquiera, vestía un Kino kimono adornado con nubes y relámpagos haciendo clara referencia a su asociación con el país de los rayos, su piel era algo oscura algo común para la gente de esa nación, pero no era tan moreno como el resto dado el hecho de que no pasaba tanto tiempo expuesto a la luz del sol, su cabello era rubio y sus ojos castaños.

"sinceramente me parece una barbarie todo este sitio" dijo el hombre mirando con asco como el rubio que luchaba contra un bandido protegido por una pesada armadura y empuñando un tetsubo, tanto el tamaño como la pesada protección del sujeto le fueron en verdad contraproducentes dado que el niño solo tuvo que desestabilizar al hombre para que cayera al suelo y dado el peso de su armadura no pudo levantarse, el rubio tomo el garrote y con esfuerzo lo dejo caer sobre la cabeza de su oponente terminando la pelea en menos de un minuto, el aristócrata hizo una mueca de asco tanto por el espectáculo como por la multitud que lo disfrutaba

"ya kus ¿me vas a decir de que era lo que querías hablar conmigo?" pregunto gambino queriendo ir al meollo del asunto por el cual su amigo le pidió de hablar

"te dije que me trates con respeto, no estás hablando con cualquiera" el sujeto dijo con los ojos entrecerrados

Gambino soltó un suspiro "entonces ¿qué es de lo que quiere hablar? Kusatta-sama" dijo mientras se inclinada en un gesto irónico, por su lado kusatta rodo los ojos y decidió ignóralo

"hay un problema en la corte del daimio, tus bandas de bandidos has estado asaltando a demasiada gente, si sigues así no solo tendrás que lidiar con los shinobis de la nube, sino que también tendrás a la propia guardia del palacio colaborando" informo y los ojos de gambino amenazaron con salirse de sus cuencas, dejo su reverencia y se peinó el pelo hacia atrás "eso sería una desgracia de verdad, los shinobis ya son malos pero toda la guardia real seria aun peor"

"todavía puedo mantenerlos todos a raya, pero tendremos que modificar nuestro acuerdo" dijo kusatta metiendo sus manos dentro de las mangas de su kimono

"¿y que sería esa modificación?" preguntó el hombre rubio

"quiero el cincuenta por ciento del dinero que obtienes por tus actividades en el país" dijo el funcionario y gambino casi se atraganta al escuchar los términos modificados del acuerdo

"¡cincuenta por cie...!" grito y se cortó de golpe tapándose la boca "cincuenta por ciento de todas mis ganancias, me estas pidiendo la mitad de lo que produzco en un día, mis finanzas no darían para tanto, me iría a la bancarrota en menos de un año"

"ese no es mi problema, si quieres que salve tu maldito trasero de kumo y del palacio real esa es la única oferta que estoy dispuesto a aceptar a menos que tengas algo mejor para darme" dijo kusatta

Gambino sintió como si lo estuviera persiguiendo una enorme nube negra y comenzó a presionar su cerebro en busca de una solución, su dinero y su cuello corrían peligro, de pura casualidad su mirada aterrizo en la arena de pelea y una sonrisa gigantesca se le subió a la cara, "te tengo una oferta mejor" dijo y el aristócrata levanto una ceja, "te lo daré a él" dijo el hombre rubio mientras apuntaba al campo de batalla y su acompañante le envió una mirada plana al ver que estaba apuntando al rubio peleador

"¿es un broma verdad? Me estas pagando con un esclavo el encubrir todas tus operaciones a los ojos del daimio, estás loco"

"ho no créeme, ese niño es la razón por la cual duplique mis ganancias en solamente dos meses" dijo gambino tomando a kusatta por el hombro y lo acerco para ver al rubio esclavo pelear "también es el motivo de que el gallinero triplicara sus visitas en solo una semana, dártelo me duele como no tienes idea, pero como te aprecio mucho estoy dispuesto a hacerlo"

Kusatta se vio reacio, no podía ser tan bueno "estas exagerando" dijo a lo que el hombre rubio negó, "ese muchacho es como un amuleto de la suerte, no me ha traído nada más que fortuna desde que lo tengo", el aristócrata todavía seguía sin creer que ese niño fuera tan especial, medito por un largo rato sopesando la ida de que solamente fueran casualidades, pero eran demasiadas por lo que con mucho esfuerzo y con una vocecita en la cabeza que le decía que se arrepentiría más tarde acepto el trato "está bien, me lo llevare, de igual manera hacen falta sirvientes en el palacio" dijo

"¡ese es mi amigo!, ven a mi campamento mañana y te lo llevas sin un rasguño" dijo gambino y kusatta levanto una ceja, el niño estaba lleno de heridas por los constantes combates que peleaba "dudo mucho que sea sin un rasguño" comentó

"ha no te preocupes por eso, se cura rápido, no sé cómo lo hace, pero para mañana estará como nuevo te lo aseguro" dijo el hombre rubio con un gesto despreocupado

"más te vale que este niño sea tan milagroso como dices o yo mismo te cortare la cabeza en la ejecución"

"no te preocupes, no te fallara" dijo por ultimo gambino, otra vez, ese niño le salvo el trasero

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No sabía si era porque ya se estaba acostumbrando o porque el Kyūbi ya había desgastado el sello aún más pero ya no se cansaba como antes, claro el cansancio no se lo quitaba nadie, pero no era como la primera vez que estuvo en el gallinero. Soltó un suspiro y se incorporó nuevamente, salto de la parte de arriba de la litera en la que había estado acostado hasta ahora y salió de la zona de los dormitorios de los mineros, necesitaba poner su mente a trabajar o pensaría demás las cosas, en estos momentos no le convenía para nada pensar, sin embargo, no pudo reprimir el impulso de mirar detrás de él, la parte de debajo de la litera era la parte de Haru. Una mueca se abrió paso hacia su cara, en verdad no sabía cómo sentirse con respecto a su amigo, o ex amigo, por un lado, quería sentirse enojado por recordarlo o por lo menos amargado, pero no podía, por algún motivo no podía odiar a su amigo rubio, muy en el fondo todavía creía que no los habían abandonado.

Sacudió su cabeza cuando salió de los dormitorios, estaba pensando las cosas demasiado de nuevo

De repente apenas salió de la habitación un guardia lo intercepto "el jefe te busca" dijo

"¿qué es lo que quiere?" preguntó Naruto.

"¿tengo cara de saberlo?" respondió de manera retorica el guardia. El rubio fue escoltado hasta el ascensor y una vez en la superficie se encontró con la visión de gambino acompañado de un sujeto que destacaba como una mancha de sangre en una sábana blanca, a diferencia de la mayoría de las personas en este campamento que eran bandidos e iban vestidos con armaduras, este tipo usaba un quimono perfectamente acomodado y sin manchas adornado con nubes y rayos, su cabello estaba perfectamente peinado y limpio y su piel si bien era oscura tenía un tono más pálido al normal, incluso don que había pasado más de dos años sin casi tocar la luz del sol seguía siendo más moreno que el tipo que miraba con asco a los bandidos y al campamento en general

El rubio levanto una ceja al sujeto que no parecía pintar nada allí hasta que gambino pareció notar que había llegado "allí estas" dijo con aparente alegría el hombre rubio

"que es lo que quieres" pregunto Naruto de manera seca

"oh nada especial, solo mostrarte a tu nuevo dueño" respondió y la ceja de Naruto se levantó para luego mirar al sujeto bien vestido, "¿él?" pregunto

"así es" dijo kusatta, se acercó y miro de pies a cabeza al rubio, frunció el ceño de golpe, "¿dónde están tus cosas?"

Naruto dio una rápida carcajada "¿Qué cosas? Apenas puedo llamar mío este endemoniado pedazo de tela que uso de pantalón" dijo estirando su pantalón de tela blanco

El funcionario negó con la cabeza, "tendremos que conseguirte algo apropiado si vas a servir en el palacio"

"he aguarda, ¿Quién demonios eres tú y de que palacio estás hablando?" pregunto Naruto a la defensiva

"yo soy kusatta ashuna, miembro de la corte del daimio y consejero personal de este, gambino y yo acordamos que tú serás el pago por mantener nuestro acuerdo, servirás en el palacio real hasta que mueras o diga lo contrario" dijo kusatta y Naruto cruzo de brazos "o que" reto Naruto y el aristócrata levanto una ceja "¿crees poder resistirte?"

"estoy seguro de que ninguno de tus guardaespaldas alguna vez allá peleado ellos solos desnudos contra cinco hombres armados" dijo el rubio y los guardianes de kusatta se miraron entre ellos sin saber si el niño estaba insinuando que él sí lo hizo

"en ese caso lo hare más simple, bienes conmigo o asesinare a cada esclavo dentro de esa mina" dijo y la sonrisa en la cara de gambino desapareció en una de esas raras ocasiones, "kus no puedes estar hablando enserio" y se cortó cundo el funcionario levanto la mano, "cállate" dijo y el hombre rubio se calló, kusatta tenía el control ahora por lo que solo podía cerrar la boca, "¿y bien?" preguntó el aristócrata

Naruto lo miro de la manera más oscura que pudo, él era el jefe de la mina, pero ese título no se le subió a la cabeza en ningún momento, aun así, como jefe siempre tenía como prioridad la seguridad de los que estaban por debajo de él, por una razón exigió a gambino recompensas que lo incluyeran a él y al resto de los mineros cuando encontraban los minerales. Este sujeto estaba amenazando a todos los esclavos en la mina y gambino no parecía que fuese a hacer algo, o no podía como mínimo. Un suspiro derrotado salió de él, "está bien, iré sin resistirme, pero antes tengo que hacer algo" dijo

"¿y que sería?" pregunto kusatta, obtuvo su respuesta en la forma del rubio arrebatándole a un bandido cercano su espada y con ella comenzó a dibujar en el suelo, parecía ser un mapa de las minas con sus tres pasillos y varios puntos grandes y pequeños dispersos por todo el dibujo, "este es un mapa de toda la mina con sus minerales marcados" dijo y arrojo la katana a un lado

"que considerado" comento gambino, "es para mis compañeros allí abajo, no es por ti" dijo Naruto "eso me recuerda" agrego y camino hacia el hombre rubio para en el momento en el que estaba frente a él se movió para darle un puñetazo en el abdomen, pero gambino lo bloqueo, "¡ah! Buen intento mocoso" dijo, pero no se esperaba que el rubio levantara su pierna y le diera un rodillazo en la entrepierna. El hombre lo alejo de un empujón y puso una rodilla al suelo mientras se tomaba con ambas manos sus joyas.

Naruto se giró en la dirección de kusatta y dijo "ya no tengo nada más que hacer"

"veo" respondió el hombre sin saber si estar divertido por ver al molesto de gambino incido sobre sí mismo sosteniendo sus pelotas o estar sorprendido por ver como un esclavo se manejaba con tal falta de respeto hacia su dueño además de golpearlo libremente, algo que parecía ser normal por el hecho de que ninguno de los subordinados del hombre rubio se movía para ayudarlo.

Luego de esa pequeña escena kusatta, sus guardaespaldas y su nueva adición emprendieron el viaje hacia el palacio real, el funcionario tenía su propio caballo al igual que sus guardias, así que uno de ellos tuvo que ser acompañado por el rubio Uzumaki

"eh" llamo el sujeto que viajaba en caballo junto a Naruto "¿es cierto eso de los cinco tipos armados contra tu solo?" preguntó a lo que el rubio contesto con un simple "si", el hombre no sabía que decir ante eso por lo que solamente se calló para comenzar el viaje

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Palacio del daimio del rayo

El adjetivo perfecto para describir el palacio real no era "grande" o "muy grande", era "gigante", en serio, que persona en su sano juicio necesita una casa del tamaño de dos barrios residenciales juntos, sin mencionar la ciudad que la rodeaba, lo más probable es que el daimio no usase ni el tres por ciento de todo este lugar, a lo sumo pasaría por su oficina, el baño y habitación, el resto de toda su casa era de la servidumbre o la guardia.

Naruto camino siendo escoltado por kusatta en dirección a la parte central del palacio, una gran torre de once pisos de la cual se conectaba y ramificaba el resto de la residencia, estaba pintado de los colores típicos del país como lo eran el blanco, gris y rojo, colores que se reflejaban en su ropa, antes de llegar aquí pararon en un pueblo no muy lejos para conseguir algo de ropa para Naruto, punto bueno ya no tenía que vestir únicamente un triste pantalón de tela, ahora mismo llevaba puesto una camiseta tipo kimono de manga corta y de color gris claro junto con unos pantalones también grises pero más oscuros además de que calzaba unas sandalias de madera rojas. No era a lo que estaba acostumbrado a vestir, es más, le resultaba en cierta medida extraño el ya no estar con el pecho al descubierto

No pudo seguir divagando cuando kusatta se frenó por lo que tuvo que hacer lo mismo, habían parado justo en frente de una gran puerta roja que daba a la torre principal

"escucha atentamente" le dijo el funcionario a Naruto el cual le prestó atención, "si alguien pregunta de dónde saliste rasponeras que eras un mendigo que me pidió servir en el palacio"

el rubio levanto una ceja, "¿tu daimio no sabe que me compraste?" pregunto y su respuesta fue un "no es de tu incumbencia"

"lo será cuando me pregunten de donde Salí y diga que el consejero personal del daimio me compro a un bandido que maneja una mina clandestina" dijo el rubio cruzándose le brazos con una sonrisa engreída

"tienes una lengua mui suelta" dijo kusatta enviándole una mirada oscura "el daimio no sabe nada de gambino o sus operaciones y seguirá sin saberlo a menos que quieras mantenerte a ti y a tus amigos con vida" amenazo y la sonrisa en la cara de Naruto se esfumo, no dijo nada, pero era evidente que kusatta había ganado la discusión

De un segundo para otro los dos entraron a la torre y los recibió la vista de un gran salón principal, pintado de color amarillo, había barias armaduras de samuráis, jarrones y grandes estatuas adornando las paredes y en salón en general, el techo del lugar estaba más arriba a lo normal con lo que uno podría pensar que habían unido dos pisos en uno solo, a la mitad de las paredes había dos pasarelas que daban a barias puertas y a su vez las pasarelas estaban conectadas a la base del salón por dos escaleras que se conectaban para formar una sola bastante grande. Por toda la habitación iban caminando barios sirvientes que limpiaban y mantenían todas las decoraciones en buen estado

"este lugar es innecesariamente grande" pensó en voz alta Naruto, kusatta decidió ignóralo o en su defecto no lo escucho, en lugar de eso dio un gran grito, "¡Emma!" llamo, el chico rubio se vio sorprendido por dos razones, la primera fue porque no se esperaba ese grito y la segunda fue por el hecho de que ninguno de los sirvientes siquiera volteó a mirar, aparentemente era algo normal. De repente de una de las puertas a la altura de las pasarelas se abrió y de ella surgió una mujer alta con una tez fina y levemente pálida en comparación al resto de los sirvientes, así demostrando que no era nativa del país de rayo, tenía el pelo de color castaño claro el cual mantenía atado en un moño por detrás de su cabeza, al mismo tiempo algunos mechones caían por el costado de su rostro enmarcándolo, iba vestida con un largo kimono rojo que ocultaba sus pies y que mantenía cerrado con un obi amarillo y azul. Naruto miro durante unos segundos embobado por la belleza de la mujer que con tranquilidad y elegancia se dirigió hasta el primer piso

"¿me ha llamado kusatta-sama?" preguntó cuando llego frente al par

"si" respondió de manera seca el hombre "entrenaras a este joven para convertirlo en un digno sirviente del palacio" informo y la mujer miro a Naruto de manera tranquila, puede que Naruto allá quedado embobado la primera vez que la vio pero ahora se había recuperado por lo que fue completamente capaz de ver cómo es que ella lo estaba analizando, estaba bien disforzado detrás de lo que parecería una mirada desinteresada, pero como un shinobi pudo verla.

Una vez la mujer termino de analizarlo le pregunto "¿de dónde bienes?", el rubio desvió la mirada hacia kusatta, se sentía muy tentado a decir la verdad, pero se abstuvo pues nada le aseguraba que incluso diciendo la verdad los esclavos en la mina de gambino no sufrieran un destino peor

"solo soy un vagabundo que busca hacer algo con su vida" dijo Naruto, Emma parecía algo sospechosa de su historia, pero pareció tragárselo por el momento, "acompáñame por favor" dijo y comenzó a alejarse, el rubio quiso seguirla, pero una mano lo agarro por al brazo "cuida tu lengua" le dijo kusatta y Naruto con el ceño fruncido de un movimiento brusco quiso su mano de su brazo sin decir nada, aun así, era evidente que la advertencia había quedado clara

Camino hasta llegar con Emma que lo esperaba en la base de las escaleras, "se te otorgara una habitación donde descansar por el resto del día, mañana comenzaras a aprender lo básico" dijo la mujer castaña a lo que el rubio respondió "como digas" jamás fue uno para los honoríficos y eso no había cambiado nada, mucho menos lo haría encerrado bajo tierra como él estuvo

Emma estuvo por hacer un comentario, pero su atención fue desviada cuando una de las puertas a cada lado de la escalera se abrió y de ella emergió una figura, era voluminosa, su piel era medianamente algo morena en un tono parecido al de kusatta, estaba calvo y sus ojos eran de color ámbar, estaba vestido con un kimono blanco adornado con truenos, también tenía un sombrero negro y rectangular algo extraño y en su mano había un abanico. La apariencia de este hombre era lo suficientemente llamativa y obvia como para no reconocerlo, de esa puerta había emergido el daimio del país del rayo. El salón entero se paralizo al instante, todos y cada uno de los sirvientes se inclinaron en señal de respeto, "buenos días a todos" dijo el daimio con una sonrisa en su rostro y de manera tranquila, el lugar se relajó un poco pero aun así la presencia del hombre se notaba bastante por la forma en la que los sirvientes saludaban de manera rígida cuando eran saludados por el daimio y de un momento a otro él estaba frente a Emma y Naruto

"buenos días Emma" dijo el daimio amistosamente

"buenos días dai-sama" le devolvió el saludo, el hombre estuvo por hacer un comentario acerca de que no necesitaba ese tipo de formalidades hasta que noto que había alguien detrás de la mujer castaña

"oh" hizo un sonido de sorpresa cuando centro su vista por completo en el chico rubio, el cual bajo la cabeza cuando noto su vista en él, Naruto podía no ser la mente más brillante de todas las naciones elementales, pero aun él sabía bien que no podía dirigirse a un daimio con otra cosa más que respeto, era idiota pero no estúpido.

"¿y quién es este joven?" preguntó el daimio

"Naruto, daimio-sama" respondió el rubio con el mayor respeto que alguna vez le haya tenido a una persona, el hombre tarareo en señal de haber registrado su nombre, "¿y qué es lo que haces aquí Naruto?" volvió a preguntar.

El niño desvió su mirada hacia kusatta el cual al ver que lo estaba mirando hizo un ademán con su pulgar haciendo como que estuviera cortando un cuello. Devolvió su vista hacia el daimio que parecía todavía esperar su respuesta, "solo vine para buscar servir en este honorable palacio". El hombre se vio algo sorprendido, pero se recuperó rápidamente, "en ese caso bienvenido al palacio, supongo que Emma te entrenara" dijo y la mujer lo confirmo, "bueno, entonces no los retrasare más, que tengan un buen día", luego de eso el daimio subió las escaleras y se fue por otra puerta

Naruto no sabía muy bien que acababa de pasar, puede que no conociera a nadie de la nobleza, pero a juzgar por la gente más adinerada que conoció en Konoha siempre pensó que serían, en su mayor parte, unos bastardos que solamente tenían la palabra "dinero" en la cabeza, tuvo que cortar su tren de pensamiento cuando se dio cuenta de que Emma se había vuelto a encaminar hacia su destino con lo que hizo un leve sprint para ponerse a su altura.

Luego de atravesar los laberinticos pasillos por alrededor de diez minutos finalmente se detuvieron frente a una puerta, según la ruta que Naruto pensó que habían hecho creyó que deberían estar en el cuarto nivel de la torre, "esta será tu habitación, mantente en ella por el resto del día y mañana comenzara tu entrenamiento como sirviente, la habitación tiene un baño privado con todo lo que pudiera necesitar" dijo Emma, dio una leve reverencia y se fue

Naruto fue capaz de identificar la indirecta del baño, en verdad no había tomado un baño en semanas, cuando estaba en las minas los mineros no tenían un lugar donde bañarse, un hecho que cuando llego se podía notar tanto por el olor de los propios esclavos como el que algunos tenían ronchas y marcas rojas por la falta de higiene, una de las primeras cosas que cambio cuando comenzó exigir las recompensas por los minerales que obtenían fue que los mineros obtuvieran un lugar donde poder bañarse, luego de eso una vez cada dos semanas los subían a todos y les disparaban con una manguera de agua a presión, su ultimo baño fue hacia tres semanas y su olor comenzó a notarse, la razón por la que nadie en el palacio lo noto antes fue porque cuando fueron a comprar la ropa que estaba usando antes lo habían bañado en litros de perfume para camuflar el olor

Solo se detuvo unos segundos a contemplar la habitación una vez entro, tenía un tamaño moderado, ni muy grande ni muy pequeña, una cama con sábanas blancas bien acomodada, un armario y un escritorio, también había una ventana por la cual podía ver la mayor parte del terreno del castillo, seguía sosteniendo que era innecesariamente grande. Se desvistió y se metió en el baño que como había dicho Emma tenía todo lo que podría necesitar incluidos productos para el cabello y tijeras para cortarlo, "paso" pensó para sí mismo, si bien sabia como cortarse el cabello el solo decidió dejárselo largo solamente por costumbre, en las minas no había podido cortarlo y se acostumbró

Tomo una ducha bastante larga y cuando salió se vistió con un yukata que había en uno de los armarios para luego desplomarse en la cama, mientras estaba acostado miro a través de la ventana, ya se había hecho de noche. Miro el cielo estrellado sin recordar la última vez que lo hizo. Al fin había salido de esa mina, incluso si no fue como alguien libre fue mejor que nada, rodo sobre la cama dándole la espalda a la ventana, otra vez estaba divagando.

Fin del capítulo siete: