Una Fiesta y una gran sorpresa.
Todos se encontraban en la cabaña de Sango y Miroku, donde dos niñas gemelas un poco más pequeñas que Inuno y un niño pequeño correteaban, Kagome se imagino que serian los hijos de sus grandes amigos, su hermana Sango y el monje Miroku y vio que estos no habían perdido el tiempo.
Todos en aquella cabaña se miraban de unos a otros, el ambiente se podía cortar con una catana, nadie sabía que decir o como actuar y es que había tantas cosas que contar, tantas ansias para contarlo que nadie sabía por dónde empezar hasta que el monje Miroku decidió hablar.
-Bueno y señorita Kagome cuéntenos ¿Cómo estuvo? Y ¿Cómo es que es una yokai además de tener poderes de sacerdotisa? eso es incompatible.-dijo Miroku mirando a su amiga.
-Miroku eso es debido a que mi padre era Hayate lord de las tierras del norte y mi madre Naomi una mujer del futuro sacerdotisa y yo soy un equilibrio perfecto lo que todavía no comprendo en porque soy yokai y no hanyou se que es porque herede más sangre demoniaca pero no entiendo el porqué…-dijo Kagome todavía pensativa.
-Bueno amiga y ¿Qué tipo de yokai eres?-dijo Sango sonriéndole a su amiga y es que más feliz no era posible que estuviera la caza demonios, por fin estaba con su amiga hermana por la que años llevaba rezando para que volviera sana y salva y si no que fuera muy feliz en su tiempo.
-Soy una yokai gata.-dijo esta sonriéndole a los demás.
-Bueno Kagome esta noche en la aldea vamos a organizar una fiesta en tu honor por la destrucción de la perla.-dijo una entusiasmada Sango y Rin.
-Pero debería…-intento hablar Kagome y es que la yokai de ojos zafiro veía apropiado hablar primero con Inuyasha e Inuno antes que nada, se debían muchas explicaciones de los últimos quince años.
-No nada nos hará cambiar de opinión así que todo los que sean hombres en esta habitación salid por que nos tenemos que arreglar, Miroku te importa organizarlo todo…-dijo Sango poniendo una cara de tremenda pena dedicada a su esposo que le sonrió y tras besarle los labios asintió con la cabeza dándole una afirmativa a su bella Sango y cuando todos los hombres salieron ellas empezaron a mirar como irían vestidas, Rin vivía con ellos desde que Kaede había muerto, eso fue una gran pena para todos y antes de morir dejo encargado de la aldea a Inuyasha, Miroku y Sango, y Sango entonces se hizo cargo de cuidar a Rin como a una hermana esta ya tenía la altura de las dos mujeres, su pelo era igual al de Kagome liso y negro como la noche y este llegaba por sus caderas sus ojos marrón chocolates tan parecidos a los que alguna vez poseyó Kagome de hecho se parecía mucho a ella lo único que las diferenciaba eran sus ojos que los de la mayor eran ahora azul zafiro, los rasgos de yokai de Kagome y la piel morena de la menor mientras que la mayor poseía una piel parecida a la nieve, se probaron muchos Kimonos todos de Sango y Rin la segunda poseía mas ya que su señor Sesshomaru le regalaba muchísimos además de que eran dignos de reinas.
Rin no paraba de darle vueltas a la cabeza y es que en realidad desde que había aparecido Kagome y la había abrazado se sentía muy extraña demasiado, es como si algo dentro de ella se estuviera removiendo pero… ¿Qué era? La chiquilla de apenas unos veinticinco años no paraba de darle vueltas a la cabeza que le estaba pasando ¿acaso se estaba poniendo enferma? Pero eso lo descarto ya que se sentía demasiado bien, entonces ¿Que era lo que le pasaba? Era alegría de que allá vuelto seguramente pero ella presentía que no era solo eso ya que se sentía como si algo poderoso la uniese a ella pero ¿Qué era? ¿La amistad? ¿Qué cuando era niña le salvara en más de una ocasión de acabar muerta? No lo sabía solo había logrado entender que no se quería separar de aquella yokai le hacía sentir como en casa como si de una hermana mayor se tratase… eso era una tontería ellas no eran hermanas de hecho ella era mayor que Inuyasha por lo que les había contado desde que los hombres salían de la cabaña… Seria porque siempre la protegió de niña cuando estaban en la batalla contra Naraku eso seria, salió de su ensoñación cuando sintió unas manos zamarreándola y gritándole.
-Rin, Rin, RIN…- Grito Sango zamarreándola con fuerza, y es que llevaban cinco minutos llamándola y esta que estaba en frente a ellas no había ni pestañeado con lo cual estaban asustadas.
-Aaaa Sango no grites por favor…-dijo la chiquilla tapándose los oídos y agachando la cabeza con motivo de dolor.
-Lo siento Rin pero es que llevamos cinco minutos llamándote y no nos escuchabas tenias la mirada perdida parecías en trance, nos habías asustado pequeña.-dijo Sango para finalizar y le sonrió con amor y es que después de cinco años viviendo bajo su techo, cuidándola, protegiéndola y enseñándola a luchar junto a sus hijos la quería como a una hermana igual que a Kagome y Kohaku.
-No pasa nada Sango me quede pensando en algo.-dijo esta dedicándole una sonrisa que solo ella y Kagome podían hacer de esas sonrisas que alegran el día a cualquiera.
-¿No estarías pensando en Sesshomaru?-dijo la taijiya con una sonrisita picara y es que ella hacía mucho tiempo que se había dado cuenta de los sentimientos de la menor hacia Sesshomaru y como no el la trataba de manera especial, solo se mostraba así con dos personas, ella e Inuyasha y estaba claro que con Inuyasha era simplemente como hermano mayor.
-Sango no digas eso, el es mi amo.-dijo Rin con las mejillas coloreadas de rojo y mirando hacia otro lado queriendo perder el contacto visual con Sango ya que a través de los años había aprendido a leerla con tan solo mirar sus expresiones y ojos, eso en más de una ocasión le había delatado.
-Pero acaso tu… ¿Estas enamorada de mi cuñado?-dijo Kagome con sus preciosos ojos azules desencajados y con una sonrisa escondida y es que ella nunca hubiese imaginado que la niña que cuido Sesshomaru, su protegida se enamorara de él, era más obvio pensar que tendrían amor fraternal pero… ahora que lo pensaba bien era lógico su cuñado era un yokai extremadamente guapo y apuesto aunque muy frio, pero ella sabía que tenía un corazón a pesar de todo aunque él quisiera ocultarlo, ella lo había visto, a ella le había demostrado que si tenía corazón simplemente era muy orgulloso al igual que Inuyasha es que tenían que ser hermanos.
-No, señorita Kagome no piense eso por favor, es mi amo.-dijo Rin con mucha vergüenza y con la cara que podría competir con un tomate.
-Rin no pasa nada, todo lo contrario me alegra ahora seremos cuñadas…-dijo esta eufórica con una sonrisa mientras Rin se ponía cada vez mas colorada.-pero Sesshomaru ¿Qué piensa de todo esto?-dijo Kagome pensando en que su cuñado era muy duro de mollera con los sentimientos al igual que su compañero de hecho habían tardado ciento sesentaicinco años en aceptar que eran hermanos, que se respetaban y querían aunque ninguno de los dos lo dijera nunca, las acciones valen mucho más que las palabras, pero Sesshomaru se había tirado casi toda su existencia diciendo que odiaba a la raza humana podría pasar esto por alto por amor además de que Rin no podría esperar como Inuyasha ella era humana y el reloj iba en contra de ella.
-No Kagome no sabe nada porque Rin no le ha querido decir, dice que su amo no la querrá con ella no podrá tener descendencia pura y es una débil humana.-finalizo Sango mirando a las dos mujeres y es que ella sabía que Sesshomaru había sido así muchos años pero en los últimos había demostrado que no era así por lo menos con Rin.
-Sango, Señorita Kagome, se que el amo Sesshomaru quiere descendencia pura y a mí nunca me querrá…-dijo Rin con la pena instalada en la voz y es que le dolía en el alma, que al hombre al que amaba nunca fuera a ser suyo.
-Rin llámame Kagome, y no estés tan…-no termino la frase Kagome ya que detecto una fragancia que no conocía y el aura y el aroma le apuntaba a un yokai desconocido.-Esperen detecto un aroma de yokai que no es conocido.-dijo Kagome saliendo por la puerta de la cabaña para luchar si hacía falta pero no se esperaba lo que paso entonces.
-Mi Ladys, Señora Sango.-dijo el desconocido inclinándose ante las tres mujeres en una reverencia eso le resulto raro e incomodo, no sabía qué clase de yokai era y se notaba que se conocían desde hace tiempo, este tenía el pelo largo y dorado como el sol el astro rey, sus ojos eran de un verde esmeralda, sus facciones finas pero duras al igual que su cuerpo musculoso, en su frente se podía apreciar una marca de un sol, además en sus pómulos poseía dos marcas rayadas en marrones y en sus manos unas poderosas garras.
-Perdona pero… ¿Quién eres?-dijo Kagome preparada por si en cualquier momento había que luchar, este le sonrió con una sonrisa dulce y de admiración y sin más le hablo pausadamente pero con una voz fuerte y varonil, y sin dudar en ningún momento.
-Lady Kagome soy Yutora, soy el guerrero de confianza de su esposo y el Lord Sesshomaru.-dijo este con simpleza.
-A vale Yutora lo siento es que llevaba mucho tiempo fuera de aquí y cuando estaba aquí siempre venían más de un yokai a destruirnos, bueno encantada de conocerte.-dijo esta con una sonrisa dedicada al guerrero cosa que le sorprendió a este, y es que desde cuando una señora como ella hablaba así con un simple guerrero… Ahora entendió cuando Sesshomaru e Inuyasha lo mandaron, por que se rieron y le dijeron que se sorprendería.
Esta yokai no era normal era diferente en su mirada y porte se veía el orgullo de la raza pero no en la manera de hablar y expresarse, no se creía tan superior y eso me gusto en gran medida.
-Bueno Yutora ¿Que te trae por aquí?-dijo la chica con una sonrisa.
-Pues lady Rin me mandaron los señores para traeros estos vestidos.-y girándose señalo al pobre dragón Ah Un lleno de paquetes por el lomo.
Este rio con ganas al ver la cara de las tres jóvenes.-Sabéis como son, no permitirían que os pusieseis otro que no fuera para esta ocasión.-dijo el yokai con una sonrisa.-Bueno os meteré todos los paquetes dentro para que podáis verlos.-finalizo para hacer lo que había dicho una vez que finalizo se despidió de ellas pero, antes de irse Rin le cogió la mano para que no se fuera y le pregunto con una sonrisa.
-Yutora ¿Vendrás esta noche a la fiesta verdad?
-No se señori…-no pudo terminar Rin le interrumpió.
-Yutora te he dicho un montón de veces que me llames solo Rin, ven anda amigo nos vamos a divertir…-dijo Rin con una sonrisa inocente.
-Bueno lo intentare.-dijo este respondiéndole a la sonrisa y marchándose volando junto a Ah Un.
Kagome espero a que el chico estuviera alejado del lugar para pedirle a Rin que le explicara si era verdad lo que había visto en ese chico, en sus ojos.
-Rin, Yutora está enamorado de ti ¿Verdad?-dijo la yokai atravesando a la chiquilla con su mirada azul profundo.
-Te lo dije Rin ese chico está enamorado de mi y tu nunca me quieres escuchar.-dijo Sango con una sonrisita de ¨Te lo dije¨.
-Que no estoy harta de decirlo Yutora es solamente un buen amigo.-dijo esta.
-Rin para ti puede ser un amigo pero para el eres algo mas, he notado como te miraba y he sentido el cambio de aroma en él a alegría cuando le has dicho que viniera a la fiesta.-dijo Kagome viendo la confusión y el horror en la mirada de Rin ella no quería hacerle daño a nadie, Sango lo sabía ya que hace cinco años cuando se fue a vivir con ella le estuvo hablando de la importancia de casarse ya que tenia veinte años y en esa época se casaban desde los quince años, y ella le confesó que nunca se casaría a no ser que fuese con el amor de su vida no le dijo de quien se trataba pero la castaña supo a la perfección que se trataba de Sesshomaru eso la hizo entristecer, pero respeto su deseo de no casarse ella sabía que ella se marchitaría rápidamente si se casaba sin amor, además de que Sesshomaru nunca la dejaría casarse Sango sabía que Yutora había pedido la mano de Rin a Sesshomaru pero este la había rechazado sin ningún miramiento, ella nunca se lo conto a Rin por no crearle falsas esperanza sobre su amo.
-Pero no puede ser el es mi amigo…-dijo Rin bajando la voz con cada palabra hasta que se convirtió en un simple susurro.
-Bueno Rin no te preocupes déjale claro tus sentimientos hacia el esta noche.-dijo la miko yokai mirando a Rin con dulzura y amor.
-Bueno vamos a mirar que…-no consiguió finalizar por que dos gemelas entraron junto a dos yokais lobos.
-Mama llego la tía Ayame con la prima Sakura.-dijeron las niñas al unisonó.
-Entonces es verdad Kagomeee…-dijo la yokai lobo mayor antes de tirarse a sus brazos a abrazarla y es que a pesar de la rivalidad de un principio después se hicieron grandes amigas, después de la euforia de un principio Ayame se separo de Kagome y acercándole una niña que tendría la edad de su hijo más o menos, era una chica alta como yo y Ayame su figura estaba ya totalmente formada sus ojos eran verdes como los de su madre, pero con el pelo negro como su padre era de piel blanca como Ayame y con la piel de lobo como la de su madre era realmente hermosa y tenía la armonía perfecta entre los sus dos amigos.-Kagome me gustaría presentarte a mi hija mayor Sakura.-le dijo esta con una sonrisita mirando a su amiga.
-Encantada de conocerla señora Kagome Taisho sacerdotisa de la perla de shikon y compañera del príncipe Inuyasha Taisho.-le dijo la chiquilla con una reverencia en forma de respeto, Kagome al ver esto con una mano la cogió con delicadeza del brazo y la otra la poso en su barbilla y le levanto la cabeza y mirándola a los ojos le hablo con tranquilidad y seguridad.
-Sakura cariño no quiero que me llames así o que me reverencies yo hasta hace unos meses era una simple humana así como cualquier otra, además que no soy de la realeza ni mucho menos.-dijo la azabache sonriendo.
-Pues Kagome lo cierto es que…-dijo Sango sin poder terminar la frase.-resulta que…-Sango no podía continuar se estaba quedando estancada y es que no sabía cómo iba a reaccionar su gran amiga.
-Sango lo cierto es que, que…-dijo Kagome ya con desespero viendo como todas las miraban como si supieran algo que ella desconocía.
-Lo cierto es que si eres una princesa…-finalizo Sango a lo que Kagome abrió los ojos tanto que parecían que se iban a salir de sus orbitas.
-No eso es imposible, jajaja yo princesa, enserio ustedes os confundís con otra persona, como voy a ser yo una princesa.-dijo Kagome alarmada y asustada mirando hacia las caras de todas las que allí se encontraban esperando en que en la mirada de alguna encontrara que todo era una broma pero empezó alarmarse cuando se dio cuenta que no era así que realmente decían la verdad se le desencajo la mandíbula.-No, no puede ser decirme que es una broma de bienvenida.-dijo Kagome aterrorizaba con lo que le decían.
-Haber Kagome tranquilízate mira.-dijo Rin mientras se levantaba y se dirigía hacia donde estaban los paquetes con las ropas en su mayoría ponían Rin y Kagome les paso los que ponían Kagome y entonces vio el rostro desencajado de la joven cuando Rin le abrió uno de los paquetes y le paso una corona de oro blanco labrada con pequeños rubíes y un zafiro en forma de lagrima en medio era preciosa digna de toda una princesa.
-No esto no es mío, yo no soy princesa yo soy simplemente Kagome.-dijo esta con cada vez más miedo.
-Mama que a la tía Kagome le entra algo.-dijo Hikari mirando a la figura que parecía Kagome.
-Si mama mírala si parece una piedra la tía.-dijo Kagome.
-Kagome, Hikari, Sakura id al rio y traerme una tina de agua por favor que creo que nos va ha hacer falta.-dijo la exterminadora mirando a su amiga que estaba sentada y petrificada.-Bueno Sakura coge tu a otra tina creo que nos van a hacer falta más de una.
Cuando las niñas salieron Kagome se quedo mirando a Sango con un rostro de que tenía muchas preguntas y no podía realizarlas y es que parecía que su lengua se había pegado al paladar evitándole el poder hablar.
-Haber amiga tranquilízate.-dijo de nuevo la taijiya para después quedarse más asombrada que su amiga en ese momento y empezar a reír por que es que su amiga siempre la sorprendería le encantaba su carácter la había echado tanto de menos.
-¿Tu hija se llama Kagome…?-dijo la yokai azabache.
-Si a Miroku y a mí nos pareció un nombre apropiado para nuestra primogénita, el nombre de nuestra mejor amiga mi hermana.-dijo la castaña.
-Gracias Sango, Rin y Ayame.-dijo Kagome bajando la mirada.
-Pero, ¿Por qué?-dijeron las tres muy confundidas.
-Por no olvidarme, por hablarles a vuestros hijos de mí, por quererme.-dijo Kagome con los ojos llenos de lágrimas con amenaza de caer.
-Venga ya Kagome volvamos al tema de que eres una princesa.-dijo Ayame con una sonrisa asomando en sus labios.
-Yokai mala ¿Quieres que le de algo?-dijo Sango mirando a Ayame.
-Eso, como es esa tontería de que soy una princesa, eso es imposible.-dijo Kagome poniendo los ojos en blanco.
-Pues mira, desde que Inuyasha está con el señor Sesshomaru este lo nombro príncipe de las Tierras del Oeste, ya que él es Rey de estas tierras y el por ser su hermano es príncipe y tu por ser su mujer eres princesa.-finalizo la explicación Rin mirando a su gran amiga que volvía a estar pálida y tenía la cara desencajada.
-Soy la princesa del palacio del Oeste…-dijo esta sin poder pestañear.
-Bueno Rin también lo es.-dijo Sango señalando a la joven.
-Pero tú no decías que tu y Sesshomaru.-dijo esta sin poder finalizar la frase ya que Rin no sabía por qué había percibido la presencia de su amo Sesshomaru, se acercaba a gran velocidad.
-Viene por ahí…-susurro la chiquilla para dejar a las otras dos chicas asombradas como Rin iba a poder detectar el aura o la presencia de un yokai si ella era una humana común los pensamientos de todas se paralizaron cuando tres grandes yokais unidos por lazos de sangre entraban por la cabaña.
-Mama pero, ¿Todavía no os habéis vestido?-dijo Inuno mirando a aquellas cuatro mujeres que los miraban a los tres pero sobre todo a él como si se tratase de un bicho raro, este dirigió su mirada hacia abajo y no vio nada fuera de lo común.-¿Qué os pasa por que me miráis de esa manera acaso soy un bicho raro?-dijo Inuno ahora un poco ofendido por cómo le miraban.
-No cariño es que estas… guapísimo esa armadura junto a esas botas te quedan genial.-dijo Kagome para después ir a su hijo y abrazarlo con amor.
-Ya mama…-dijo el aludido pero sin dejar de abrazar a su madre.
-Es la armadura de mi padre.-dijo Sesshomaru con la mirada directa dirigida a Rin y es que notaba algo extraño en ella, no sabía porque pero su aroma era diferente al igual que su aura.
-Kagome ¿te gusto la ropa?-dijo Inuyasha para dos segundos después.
-Inuyasha… SIENTATE.-dijo la yokai viendo como este quedaba estampado en el suelo como antaño pero con la diferencia de que ahora era una caída más fuerte su desarrollada musculatura, el que hubiese crecido y su gran musculatura le hacían más fuertes los siéntate.
-Mama ¿Por qué hiciste eso el no hizo, ni dijo nada?-dijo su hijo indignado por el comportamiento de su madre para con su padre que en todo el tiempo que había estado con él le había preguntado todo lo que se podía preguntar por él y por su madre cuando llegaron a su nuevo hogar el junto a sus tíos fueron a elegir los vestidos para las mujeres además de que la corona realmente hermosa que le había entregado su padre a su madre estaba en una vitrina en su habitación junto a la suya limpia y reluciente esperando a ser estrenada por su dueña y ahora él con toda la ilusión le preguntaba y ella hacia eso… no la entendía ella siempre había sido justa.
-Inuno-dijo la youkai mirando a su hijo con re prendimiento mientras todos miraban a madre e hijo como si fuese un partido de tenis de uno a otro sin parar.
-Ni Inuno ni nada mama llevamos quince años esperando este día con ansias de estar aquí donde siempre debimos de estar, tú misma me lo dijiste una y otra vez y ahora llegas y nada más que haces mandar a papa a que se siente.-en ese momento acaba de nuevo Inuyasha en el suelo y mira a su hijo con ira y es que en el camino le había preguntado y nombrado la palabra mientras volaban y acabo con su padre estampado en el suelo, habían descubierto que Kagome y todo el que llevara su sangre haría que este reaccionara hacia el conjuro.-Perdón padre.-dijo este con una risita para continuar con su madre con una mirada dura al igual que su voz.-No me puedo creer que estoy aquí todavía de donde nunca me debí de ir te quiero madre pero no estoy dispuesto a que lo arruines todo por tu orgullo y terquedad ante lo que crees correcto, padre busco las mejores vestimentas guardo esa corona durante años al lado de la suya en su habitación esperando al día que regresaras a su lado sin perder la esperanza y ahora llegamos y solamente haces pelear ya basta madre no quiero decirte todas estas cosas pero soy al único que vas a escuchar así que te digo piensa en lo que quieres porque yo ya sé lo que quiero.-dijo el joven Inuyokai saliendo por donde había entrado y saliendo a la velocidad de la luz el único que consiguió reaccionar fue Sesshomaru que salió tras el dejando a todos en la cabaña sin habla con todo lo que acababa de decir el chiquillo, Kagome intento ir por donde su hijo había desaparecido pero un cuerpo de alrededor de dos metros la sujeto sin dejarla moverse.
-Déjame quiero ir a hablar con mi hijo.-decía la azabache sin ver quien la sujetaba, esta utilizaba toda su fuerza para zafarse del agarre pero quien le sostenía tenía más fuerza.
-Bueno ahora volvemos vamos a ver qué están haciendo las niñas que se están tardando más de la cuenta, os dejamos solos.-dijo la taijiya para que después salieran las tres dejando a la pareja en la cabaña.
-Inuyasha déjame, quiero ir a hablar con mi hijo.-dijo esta con las lágrimas agolpadas en sus ojos, este no le hizo caso al contrario la cogió con su mano derecha de la barbilla y se la levanto la miro a los ojos fundiendo el oro liquido con el azul zafiro.
-Kagome debemos de hablar este no es el mejor momento, lo único que te pido es que confíes en mi.-le dijo el inu para después darle un casto beso en sus labios haciéndolo estremecer a los dos.-Te debo de hacer una pregunta antes que nada…-dijo Inuyasha mirándola a los ojos.
-Dime…-dijo Kagome mirando a su gran amor y es que lo que le había dicho su hijo le había llegado a lo más profundo y es que era verdad tantos acontecimientos la habían logrado asustar.
-¿Quieres seguir siendo mi compañera?-dijo este con dificultad para bajar la mirada con la última palabra con miedo a ver en los ojos de la joven algo que le doliera.
-Inuyasha es que acaso tu…-dijo Kagome con las mejillas ya bañadas en lagrimas y es que solo el pensar en que el ya no la quería le hacía querer morir.
-Kagome mírame.-dijo este al detectar lo que pensaba ella.-No creas cosas que no son ¿Vale? Yo te amo pero necesito saber si tú me sigues amando, ahora que eres yokai tu marca la que yo hice años atrás ha desaparecido y si la vuelvo a hacer esta no desaparecerá esta es para siempre, al igual que la tuya en mi.-dijo el inu mirándola a los ojos decidido y con miedo a que esta le rechazara.
-Inuyasha yo soy tuya desde que te vi en el Goshimboku clavado.-dijo está mirando como este se quitaba la armadura y se destapaba el hombro derecho.
-Tienes que morderme aquí esta es temporal ya que no está hecha como se debe de hacer.-dijo Inuyasha sonrojándose un poco ella lo entendió a la perfección y sus mejillas se tiñeron de rojo también, pero hizo lo que él le había pedido, cuando ella finalizo el hizo la misma acción.
-Bueno princesa ¿Qué vestido te pondrás?-dijo Inuyasha con una sonrisa picara.
-No lo sé, es que eso de princesa, corona, reverencias… no es lo que siempre…-no pudo terminar ya que el inu le tapo la boca con una garra y la miro a los ojos.
-Solo disfruta ponte el vestido que más te guste ponte la corona y disfruta ya que esta es tu fiesta y la de nuestro pequeño cachorro.-dijo Inuyasha con sus orbes doradas iluminadas de ilusión y amor.-Así que ahora te pones con Sango, Rin, Ayame y las niñas a arreglarte y yo hablare con Inuno no te preocupes ya hablaremos como una familia.-finalizo para sonreírle y darle un beso muy sensual y después salir por la cabaña para que segundos después aparecieran seis mujeres con los ojos que le hacían chiribitas queriendo saber de que habían hablado.
-Bueno chicas entonces ¿Que nos ponemos?-dijo la azabache ahora con una de sus sonrisas que iluminarían a cualquiera y todas se pusieron manos a la obra probándose todos los paquetes, cuando ya todas estaban vestidas empezaron con los peinados y para finalizar le pusieron las coronas a las princesas del Oeste ya era la hora de salir.
Salieron primero Sango y sus hijas tras ella Ayame y su hija y finalmente salió Rin y Kagome resplandecientes ahora si parecían hermanas estaban realmente hermosas con vestidos muy parecidos la una diferencia eran las tonalidades las dos portaban un moño elaborado, y para finalizar una corona en cada cabeza eran dos dignas princesas del Oeste.
La noche pasaba rápida y divertida Sesshomaru, Inuyasha, Inuno y Yutora se habían quedado con la boca abierta con lo bellas que estaban aquellas dos mujeres, pero lo ocultaron su sorpresa como buenos youkais, tras la salida de las mujeres empezó la comida para celebrar de la comida paso a los bailes y sake ya a la hora que era estaba medio pueblo borracho sin poder mantenerse en pie, Rin había estado casi toda la noche con Yutora se había encontrado incomoda con él, ya que con lo que le había dicho Kagome y Sango temía decir o hacer cualquier cosa que confundiera los sentimientos del joven yokai.
Sesshomaru por su parte estaba sentado en el suelo con su espalda apoyada en un árbol cercano donde estaba montada toda esa fiesta había estado vigilando a Rin toda la noche y a su guerrero Yutora, y es que ese tigre no se había enterado aun que no permitiría que Rin se casara ni con él ni con nadie, Rin era suya y el no permitiría que ningún hombre o yokai le pusiese una mano encima pero la dulce voz de su protegida le hablo y le hizo salir de su ensoñación.
-Señor Sesshomaru le traigo un poco de sake.-dijo la chiquilla con una sonrisa dedicada a su señor al amor de su vida aunque nunca pudiera decírselo le valía con estar cerca de él y poder observarlo en secreto.
Este estiro su mano para coger el vaso rozando sus manos haciendo que Rin sintiera un escalofrió por todo el cuerpo igual que el gran yokai pero a pesar de sentirlo ni se inmuto, la miro a los ojos buscando el contacto visual pero esta tenia la mirada agachada con la cara contraída en dolor.
-Rin.-dijo el frio yokai buscando que ella le dijera que le pasaba después de los años juntos ella era la única mujer que podía leer entre líneas.
-No me pasa nada Señor Sesshomaru demasiadas emociones en el día de hoy.-dijo esta para después sonreírle con una sonrisa prefabricada e irse de nuevo a la fiesta este se quedo pensativo de nuevo sumergido en sus pensamientos, y es que como era posible que una simple humana le hubiera hecho ese hechizo, después lo pensó no era una simple humana, era su humana, su Rin a la única mujer que ha amado, la única mujer por la que se ha rebajado, hasta su orgullo y por la que ha pensado tener descendencia hibrida y es que aquella chiquilla humana con su inocencia, sus sonrisa, su alegría, su preocupación por él y con su sola presencia había logrado que su corazón congelado desde hace siglos se descongelara en apenas dieciséis años y sin habérselo propuesto en esos momentos odiaba haber juzgado a su padre y por mucho que le doliera admitirlo lo entendía a la perfección, entendía todo lo que había hecho por aquella humana aunque así hiciera daño a su madre pero lo entendía, en ese momento un ataque que no esperaba lo cogió por sorpresa si en el último segundo no hubiera reaccionado seguramente estaría casi muriendo en el suelo, no podía ser como había bajado la guardia, tan débil lo había hecho los sentimientos por Rin.
-Señor Sesshomaru…-grito Rin intentándose acercar pero no pudo ya que Sango y Miroku la aguantaban.
-El lord de las tierras del Oeste va a resultar que no es tan fuerte como dicen y presume.-dijo un yokai que parecía una polilla.
-Pero que dices estúpido como te atreves a decirle eso.-dijo Inuyasha desenvainando a colmillo de acero y apuntando a aquel ser despreciable que se reía de lo que decía aquel.
-Y tú debes ser el príncipe, el que hasta hace unos pocos años era un hibrido insignificante.-dijo este volviendo a reír.
-Maldito me pagaras haberte metido con nosotros.-cuando fue hacer el viento cortante este le mando a Sesshomaru como una especie de flecha que inyecto directo en su corazón.
Bueno mi trabajo está hecho aquí, Mi lord que tenga usted una muerte lenta y dolorosa.-dijo aquel yokai despreciable lo que nadie allí esperaba fue que una jovencita de pelo azabache y ojos marrones como el chocolate se lanzo hacia la polilla y en ese momento una luz blanca la rodeo haciendo que todos cerraran los ojos y que solo sonara el grito de un desesperado yokai que por primera vez en años sentía miedo.
-Rinnn.-grito el gran yokai rey de las tierras del Oeste.
….
Bueno pues lectores aquí les dejo el siguiente capítulo de esta historia espero que les haya gustado y lo hallan disfrutado, decirles que me costó muchos dolores de cabeza este capítulo pero bueno aunque es un poquito largo creo que al final quedo bien, decir que gracias a los que me leen escriban Reviews o no, aunque os pediría que los escribierais ya que eso me ayuda a corregirme o a intentar hacer cosas que os gusten, bueno ¨Inuyasha Sesshomaru fanfic¨ es el grupo de facebook por si a alguien le interesa unirse un besote grande y nos leemos en el siguiente capítulo.
Andreb1401 Me alegro que te halla gustado y te hayas reido y sinceramente espero que te guste este capitulo tanto o mas que el otro un saludo nos vemos en el siguiente capitulo y hazme saber si te gusto en un review sobra decir que me encantan.
Sakura R Me alegro que te gustara gran amiga espero que este lo ames le tome mucho tiempo y esfuerzo aunque debo reconocer que me ayudaste muchicimo gracias por eso, me alegra que te encanten mis historias y espero no haber tardado mucho en actualizar bueno un besote grande y abrazo espero que te halla gustado y que me lo hagas saber a través de un review.
Setsuna17 Me alegro que te encantara y espero que este te guste aun mas un saludo y espero tu Review para que me digas que te pareció.
Juliopalomares61 Yo si que te agradezco que leas mi historia y sinceramente me alegro de haberte sacado una sonrisa eso es una alegría para mi. Pues espero no haberte hecho esperar mucho y espero que te halla encantado y no dudes que te dedicare algo un saludo y hazme saber si te gusto.
MauAnimesInu-Ranma En este capitulo Kag no conoce a su padre pero no queda mucho para que eso pase te lo prometo lo hara y promete que será emotiva. Bueno un saludo si tienes algunas sugerencia házmelo saber y espero que te guste el capitulo y me lo hagas saber. Espero tu Review un abrazo nos leemos.
Hikari1992 Me alegro que te gustara y espero no haber tardado en actualizar y que te haya gustado este y que me lo hagas saber un abrazo y espero que lo hallas disfrutado.
Alynpatricia67 Pues aquí esta espero que te haya gustado y que me lo digas a través de un review un saludo y nos leemos.
