- Todo comenzó en febrero del año siguiente; un viejo enemigo volvía a atacar. Pero no a Equestria, sino lugares lejanos. Desde los reinos del sur y los reinos menores llegaron noticias de enemigos que ellos desconocían; pero con los cuales nosotros nos topamos en el pasado en muchas ocasiones: Los Changeling. Durante ese año solo fueron ataques pequeños, como es su costumbre, ya sabes, aldeas, poblados pequeños. Todos esos reinos reaccionaron atacándoles de inmediato.

- ¿Con qué resultado?

- Pues, como bien sabes, los changeling son difícil de vencer. Las espadas y las lanzas de aquellas tierras no fueron gran amenaza y ellos las vencieron con relativa facilidad. Pero por entonces, no llegaba más información de aquellos reinos a Equestria. Al parecer, la actividad de los changeling cesaba después de tres meses y misteriosamente se marchaban de un reino para aparecer en otro. Así ocurrió durante todo ese año.

- Tal vez se preparaban para algo grande. Ellos pueden crecer en número bastante rápido.

- También llegué a esa conclusión hermana. – Continuó Celestia mientras hacía levitar un mapa de Equestria. – Pero como muchas veces vimos, se marchaban del lugar antes de hacer daños irreversibles.

- Todavía recuerdo esos ponis a los que los que les comieron sus emociones. Padecían de una enfermedad inexplicable.

- Sí, querida hermana, familias que tenían a los menores sin energía, madres que dejaban de amar a sus niños, ponis que dejaban de hacer cualquier cosa por ser tan apáticos. Hasta los bebés solían dejar de llorar cuando un changeling se alimentaba. No les importaba el dolor, ni la felicidad; nada.

- Es lo más traumático de enfrentarse a ellos. Recuerdo muy bien que muchos pensaban que los changeling en realidad te mataban por dentro. – Añadió la princesa de la noche.

- Y realmente es como si toda presencia de vida se fuera.

- Bueno, avanzaron de un lugar a otro alimentándose y aumentando su número. Pero ¿Para qué?

- Yo lo ignoraba; no sabía qué podría estar planeando Chrysalis; e hice el seguimiento de sus actividades.

- ¿Y qué tuvo que ver tu alumna durante todo esto?

- Al principio ella estaba aislada del problema, así como Cadance o la misma Equestria. Pero, yo por otra parte, tenía que atender varios informes de diplomáticos y dar todas las órdenes para que los agentes de inteligencia de SONRIE recopilaran toda la información necesaria para una contraofensiva.

- ¿Y por qué no llevaste a tus tropas a combatir contra los changeling desde un inicio?

- Porque respeté las fronteras. Luna, las cosas cambiaron bastante desde que te ausentaste. – Celestia pronto puso uno de sus cascos sobre el lomo de su hermana. – Que un ejército atravesara una frontera era un acto bélico, y como los demás reinos no solicitaban apoyo de ese tipo, limité mi intervención a usar los servicios de inteligencia de SONRIE para enterarme de todo.

- Por cierto, ¿Crees que es buena idea decirle a Twilight y a Cadance de su existencia?

- De momento no; ambas tienen que llegar a cierta madurez para comprender por qué y para qué existe esa agencia.

- Confiaré en tu sabiduría.

- Teniendo yo que dar órdenes directas a los directores de SONRIE, atender a los dignatarios de los reinos atacados, escuchar sus informes y lidiar con mis deberes como princesa, ya imaginarás que mi tiempo para Sunset era escaso, ya no podía verla diariamente, por unos meses ni siquiera tuve la oportunidad de seguirla de cerca.

- Entiendo.

- Sabes, creo que fue un error no tratar de explicarle lo que estaba pasando; era ella lista, sabía bien por qué no podía atenderla, pero tal vez se hubiera sentido mejor si yo se lo decía. Así que ella continuó sus estudios prácticamente sola. Traté de que Cadance la ayudara; pero ni una ni otra estaban dispuestas a relacionarse de forma alguna. Así que ella estuvo a cargo de sus propios estudios.

A veces solía verla tomando un libro y arrojándolo porque no lo comprendía; entonces llegué a la conclusión de que había comenzado a estudiar teoría de la magia. Al mismo tiempo, su torre sufría un accidente diferente cada semana, lo que me decía que estaba probando hechizo tras hechizo.

No sabría decirlo con toda seguridad. Pero estoy segura que ella estaba edificando su propia forma de lidiar con la magia y, en el proceso, sus hechizos comenzaban a tener una mayor fluidez y control.

- ¿Y cómo entró en la magia obscura si nadie la estaba viendo?

- Lo haría de forma accidental; paro no en ese año. Sunset no usó la magia obscura desde que empezó con sus estudios; pues, tenía claro que, si todavía no podía manipular la magia de la luz, le iría mucho peor con la obscura y, después de ver las secuelas que esta deja, prefirió no saber nada de ella de momento.

- Así llegamos a su cumpleaños, un 15 de septiembre, bueno, era más la fecha que nos conocimos, pero, como ninguna de las dos sabía la fecha exacta de su nacimiento, acordamos que fuera esa. Yo traté de compensar mi ausencia organizándole una fiesta.

- ¿Tu, organizar fiestas? Vamos Celi, no soy tan crédula.

- Bien, le dije a Kibits que la organizara y así lo hizo. Invité a todos los estudiantes de la academia y a alguno que otro maestro que Sunset solía frecuentar para comprender la magia. Para mi sorpresa, la fiesta tuvo una asistencia de casi todos los invitados; fueron más de los que pensé y tuve que mandar a hacer un pastel de forma rápida con magia.

- Sunset Shimmer no parece una de esas ponis a las que les gusten las fiestas.

- Pues, ella ese esforzó para que fuese así, convivió con quienes se le acercaron, fue cortés, amable, incluso algo carismática. No recuerdo otro día donde mis expectativas sobre ella fueran tan amplias. Me demostró que dentro suyo tenía la madera para ser líder y quizás, una princesa. Pero esa idea era muy impulsiva como para considerarla, así que la descarté de inmediato.

- Pero, todas las alumnas que tú y yo tuvimos tenían el prospecto de ser princesas, si bien lo ignoraban, nosotras lo sabíamos.

- Calma Luna, pronto llegaremos a eso. Primero, quiero hablarte de un obsequio especial que le regalé aquel día.

La lección más importante que jamás hemos dado es el valor de una vida. Y con Sunset no iba a ser diferente; aquel día yo le obsequié una cría de fénix. Más específicamente, una de las crías de la mía.

- ¿Cómo? Un cachorro podría ser una mejor opción o tal vez encargarle un curso de muchachos. Pero ¿Una cría de fénix?

- Yo la creía competente para cuidar de ella. Pero, en mi opinión eso no fue lo más destacable de la fiesta; tampoco cuando jugó con los demás ponis de su edad. Fue cuando todo acabó y, mientras que yo trataba de comer lo que quedaba del pastel, tuve un diálogo con mi estudiante que hasta el día de hoy recuerdo.

- ¿Qué tenor tuvo?

- Político. – Respondió al instante la alicornio con una sonrisa dibujada en su rostro. – Comenzó cuando le pregunté sobre la fiesta y cómo se había comportado en ella. Ella me respondió que no podía ser de otra forma. Intrigada, le pregunté qué quería decir con su respuesta. Por supuesto, ella rodó los ojos con una sonrisa y enunció "porque se suponía que todos estaban fingiendo y me esforcé en seguirles el juego".

Qué se suponía que estaban fingiendo todos, inquirí yo, a lo cual ella respondió: pues que era mi cumpleaños y que les importaba.

- Esta niña tenía una boquita libre ¿No?

- Y que lo digas; pero, picada por su forma de ver las cosas me atreví a seguir cuestionándola: Claro, fue su contestación, si todos esos niños vinieron aquí, fue porque querían quedar bien con la princesa Celestia que les había invitado en persona. Los maestros también hicieron lo mismo. Yo no soy agradable, no vinieron por mí, añadió, así que esos son o devotos súbditos o interesados. Concluyó. – La princesa del sol rio para sí misma porque recordaba el exacto rostro de cinismo con el cual la pequeña degustaba una rebanada de pastel. – Hasta se guardó de comer pastel y sobrarlo para los demás.

- Esta muchacha, ¿Su Cutie Mark realmente tenía que ver con la magia?

- Sí y no… su Cutie Mark sigue siendo difusa y todavía no le he encontrado la explicación completa. Pero para llegar a eso nos falta un buen tramo.

- Anda, dímelo.

- Pues… su Cutie Mark tiene que ver con un ocaso, con el sol poniéndose. En magia, podía tener que ver con el movimiento del sol. Pero como te dije, hicimos varias pruebas y ella nunca pudo mover el sol ni nada parecido. Algo me ha quedado siempre en duda, porque en un ocaso es donde la luz del sol comienza a marcharse y la obscuridad de la noche comienza a ascender, la imagen es bastante simple. Pero lo que representa puede ser tanto luz como obscuridad. Pero espera un poco más y verás por qué esto me tiene tan confundida hasta hoy.

- Bien, entonces qué más te dijo ella.

- No mucho, pensé que quizás el talento de Sunset no era realmente la magia, y es que, con su habilidad para las relaciones equinas, diplomáticas y en general, para el gobierno parecían mostrarse en cada instante. Ella no se daba cuenta entonces, apenas era una muchacha con un sueño que deseaba cumplir.

- Celestia, ese talento puede ser desarrollado en la juventud y nunca en la vejez.

- Por supuesto que lo sé hermana. Pero ella estaba enfocada en su habilidad con la magia y, creo que, de haberle dicho, no me hubiera creído o se hubiera sentido mal. Ya sabes, como si realmente no pudiera hacer algo que ella pensaba que debía hacer.

- Difícil decisión. Pero, conociéndote, debiste hacer algo al respecto.

- Y lo hice. – Afirmó Celestia. – Le pedí que acudiese a mis reuniones con los embajadores.

- Me comentaste que anteriormente había asistido a esas reuniones.

- La diferencia era que ahora yo fungía como maestra y ella lo comprendió demasiado rápido. No tomaba notas ni nada parecido. Pero aprendía con asombrosa velocidad y en poco más de dos meses, tuvo un dominio del arte diplomático superior al de Cadance. – Un fugaz resplandor de orgullo se alojó en su expresión. – tal vez al de cualquier aprendiz que haya tenido. Entonces, yo lo supe… Sunset Shimmer tenía el talento de la política en su interior. Así que, paulatinamente yo me propuse desarrollarlo al máximo sin que ella se enterara.

- Cómo la convenciste ¿No parece que fuera fácil de engañar?

- Disfrazando solo un poco la verdad Luna. Yo le prometí que en cuanto tuviera más tiempo libre, le dedicaría todo mi esfuerzo a su habilidad en la magia y que, por el momento, el poco tiempo que teníamos juntas lo dedicáramos a formar ese arte. Lo presenté como un receso para que ella estudiara por su cuenta la magia y, si quería, descansara de ella.

- Interesante. ¿Qué te dijo ella?

- No te mentiré, desveló lo que trataba de decirle al instante. Era obvio que yo no le veía futuro en la magia y sí en el arte de la política. Concluyó brevemente, que si eso era lo que yo le ofrecía, entonces no tenía más remedio que tomarlo. – Celestia negó con la cabeza. – ay mi Sunset, siempre tan lista y, sin embargo, siempre tan ciega.

- Parece que se resignó.

- Efectivamente, aunque no renunció a ese sueño de dominar la magia. Lo siguió hasta el final. Y creo que, de haber sido todo diferente, yo hubiera sido la maestra que ella quería.

- Pero no la que necesitaba.

- Estaba frustrada, ella no me lo mostraba, pero yo lo sentía. Jamás fue abierta con sus emociones hacia mí, a menos de que buscara sacar algo de mí… y por ese tiempo, solo seguía mis enseñanzas sin oponer más resistencia.

- Supongo que al final, hermana mía, ella debió haber desarrollado cierto resentimiento hacia ti.

- Ciertamente. – Celestia observaba la foto de su alumna. Una sonrisa débil se le escapó. – Si pudiera hacerlo todo de nuevo, tal vez ella seguiría aquí.

- Sé que es un momento poco adecuado. Pero ¿Qué piensas hacer con lo de Cadance? – Sacó de repente la princesa de la noche.

- Lo que debo hacer. El bien de Equestria está sobre todas las cosas, nunca hay que olvidarlo.

- Entiendo ¿Y le enseñaste eso a mi sobrina?

- El problema es, Luna, que el bien de Equestria es un concepto ambiguo, es preciso dedicar mucho tiempo para siquiera tener una idea de lo que significa. Por eso la primera lección realmente valiosa que doy es el valor de la vida.

- Por supuesto, por eso le diste la responsabilidad de cuidar de Spike a Twilight, o los cientos de criaturas que nuestras estudiantes han cuidado en su formación. – Celestia negó con la cabeza. Al percatarse de ello, la princesa de la noche levantó una ceja. – ¿Perdón?

- Lo siento, solo recordé lo que pasó con Sunset Shimmer.

- A ver, Cuenta.

- A diferencia de todas, su vida no se sumió bajo el caos y la locura. Y su cría de fénix estaba bastante bien cuidada.

- Supongo que había un truco de fondo.

- Por supuesto, ella pagaba a varios cuidadores para que se encargaran de la cría mientras estudiaba. De vez en cuando se le acercaba para ver que todo andaba bien, esa cría termino encariñándose más con sus cuidadores que con mi estudiante. Y como podrás intuir. Ella supo de mis intenciones; pero tenía su respuesta para proceder así.

- Estoy intrigada. ¿Qué pudo decir que fuera convincente?

- Hice que la cuidaran, me dijo, porque ninguna vida es igual. La vida de los enemigos, si tiene algún valor, es para ser destruida. La vida de un soldado, es para ser sacrificada de la manera más eficiente, la vida de tus súbditos está para ser protegida y regida por la ley, mi vida es valiosa para ti en la medida en que pueda aprender lo que quieres enseñarme; y es valiosa para mí, en la medida en que yo logre ser lo que más anhelo.

- ¿Significa que, en el momento en el que comprendieras que no tienes talento para la magia, tú te suicidarías? Le respondí. Por supuesto, ella guardó silencio y yo continué diciendo: El valor de una vida no se mide en función de lo que hace o de su utilidad, mi querida estudiante, cada vida vale por el hecho mismo de ser vida. Solo cuando hay vida puede existir el valor. La utilidad es cosa de los vivos también. – Celestia chocó sus cascos. – Recuerdo bien aquella charla.

- Y qué dijo ella.

- No me respondió. Guardó silencio y se retiró a dormir. Aunque la cría de fénix continuó bajo el cuidado de otros ponis. Sin embargo, Sunset la iba a ver más seguido que antes, creo que hasta se encariñó un poco con ella.

- Suena a que fue un comienzo bastante lento.

- No tienes ni idea Lulu, Sunset difícilmente daba el casco a torcer. Como había una mutua confianza entre ambas, solíamos hablar sin tapujos. Supe entonces, que, de no ser bien enderezadas sus aspiraciones, ella se volvería en una yegua que anhelaría el poder.

- Es lo que me sorprende, Twilight me comentó cómo fue ella cuando la conoció. Tú de seguro tenías una ligera inteligencia de lo que estaba pasando… y decidiste no cortar la mala hierba de raíz.

- Por entonces Sunset no se daba cuenta de muchas cosas hermana; apenas era una muchacha con alguna que otra intuición al respecto. Te sonará extraño; pero tenía talentos por los cuales valía la pena arriesgarse y así lo hice. Traté de enseñarle el camino. – Una sonrisa se dibujó en el rostro de la yegua. – En cierta medida, ella comprendió.

- ¿Y en qué punto su educación se dislocó?

- No puedo decírtelo con exactitud. A veces me dejo llevar por la idea de que Sunset estaba destinada a ser como fue; otras, pienso que no le puse toda la atención que debía ponerle. – los ojos de la princesa se perdían entre el fulgor de la fogata que se iba consumiendo paulatinamente – No lo sé… tu bien entiendes que cada alumna que tuvimos fue diferente; siempre hay algo de incertidumbre, puede que renuncien a su educación por algo que consideren más noble y mejor, puede que terminen como princesas, puede que las enfermedades desconocida nos las arrebaten.

- Qué pasó con Sunset exactamente.

- Ella. – Celestia suspiró cerrando los ojos suavemente y con aflicción sus palabras siguientes emergieron como el polvo de un baúl antiguo. – Se dio cuenta de su talento, en realidad, de la serie de talentos que ella tenía.

- ¿Qué significa eso?

- Significa que tendré que mostrarte algo que muchos ignoran. Twilight tuvo su primera aventura años después de ser mi estudiante; su estudiante lo hizo casi de inmediato. – Celestia levantó la foto de la yegua joven y ella misma. – Sunset fue algo intermedio entre ambas; pero, al mismo tiempo, fue tan diferente que siempre dudo de compararla con cualquiera de las dos.

- Tal parece que tienes sentimientos bastante difusos al respecto.

- Exacto. Pero, es mejor decirlo todo de una vez. Hacer rato hablábamos de un ataque changeling a los reinos menores. Pues, desaparecieron de pronto. Mantuve las fronteras bajo vigilancia estricta. Pero atacaron en un lugar que jamás me esperé. De alguna forma, pasaron desde los reinos menores hasta Zebrica y Zimbaue, los dos reinos de las cebras. Fueron como una enfermedad desconocida, no hubo síntomas identificables, invadieron pequeñas comunidades alrededor de las grandes ciudades de ambos reinos. Nadie sospechó nada. Los changeling procedieron con una estrategia que no conocíamos, mucho menos ellos, reemplazaron a cada ciudadano de las pequeñas comunidades. Continuaron con todas las tareas que realizaban ordinariamente sus habitantes. Así que ninguno de los dos reyes sospech de lo que estaba ocurriendo. Y para cuando lo hicieron, era demasiado tarde. Un gran ejército atacó Zebrica, cortó el paso con Zimbaue y en dos semanas esta también cayó presa de esos insectos.

- Celestia, no existen registros de esa guerra. Tampoco me he enterado de alguna obra al respecto.

- Es así, Luna, porque ordené que se mantuviera bajo secreto.

- Por qué.

- Por ese entonces, había varios ponis que iban y venían de ambos reinos. No había necesidad de alarmarlos. Cerré las rutas comerciales de inmediato y mandé a examinar a todos los que regresaban. Si alarmaba a la población de lo que ocurría allá, sospecharían de un ataque a Equestria y cundiría el pánico. Yo tenía planeado impedir una invasión, informaría a los súbditos sólo cuando venciéramos o los intentos por detener lo que ocurría allá terminaran.

- Espera ¿No me dijiste que no se podía hacer?

- En ésta ocasión, no había forma de saber si ambos reinos habían pedido ayuda o no, estábamos completamente incomunicados. Es por eso que primero mandé a SONRIE, la guardia real se preparaba para ir a repeler al enemigo.

- La otra razón, era que tampoco sabía si ya existían espias changeling dentro de Equestria, por lo que mantuve toda la información en el máximo secreto. Usé a SONRIE para asegurarme de guardar todo en secreto. La guardia real tampoco sabía la campaña que se aproximaba, ni las dimensiones que tendría.

- Y cómo entra Sunset en todo esto.

- Constantemente se aproximaban grupos de refugiados hasta las fronteras con Equestria. Como eran nuestros aliados, creamos un campamento temporal donde serían custodiados hasta que existieran las pruebas de que no eran changeling. Envié a Sunset para que usara sus habilidades diplomáticas con los representantes de los campamentos. Jamás consideré lo que pasaría a continuación.

- Qué.

- Que, para bien y para mal, Sunset entraría en la guerra.