¿Seguro que no fue amor?
Capitulo 7 Encuentro
El mago de hielo bajo del vagón del tren llevando consigo solo una mochila que tenía colgada en su hombro derecho, el viaje en tren lo agotó bastante, a pesar de que apenas tuvo una duración de tres horas y media más el tiempo que tardaba en las paradas durante el trayecto, todo el viaje cabeceaba a causa del sueño que sentía en esos momentos más no se daba el lujo de dormir, y no era solo por lo incómodo que se encontraba en su asiento sino, porque esperaba ansioso la llegada a su destino, aunque sentía que sus párpados le pesaban y su cuerpo le exigía descansar simplemente optó por ignorar las demandas de su cuerpo y se dedicó a contemplar el cielo nocturno adornado por unas cuantas estrellas y la luna llena que a través de su ventana podía observar.
El haber tomado el tren en plena madrugada no había sido la mejor idea que pudo haber tenido pero abordó el medio de transporte urgentemente con un solo objetivo en mente, uno que se juró así mismo cumplir: dar con la niña que se les había encomendado buscar y llevar de vuelta sana y salva a su casa con sus padres y preguntarle si tenía algo que ver con el desencadenante de sus actuales problemas.
El Fullbuster no estaba aún seguro del todo si aquella niña estuviera implicada en lo acontecido entre él y su compañera pero tenía la sospecha de que sabía algo, sus escasos recuerdos le hacían pensarlo. Tenía la necesidad, en serio, de saber lo ocurrido en aquel entonces, cada detalle, cualquier información con tal de conocer la verdad sobre la noche que pasó junto a la Loxar; investigaría cualquier cosa siempre y que fuera de relevancia en su búsqueda por la verdad, no quería perder tiempo en datos inútiles que nada tuvieran que ver con ello, y una vez reunida la información se encargaría de relacionar los hechos, uno con otro como si de armar un rompecabezas se tratase. No regresaría a Magnolia a menos que supiera todo eso, ya lo había decidido.
Estaba determinado a hacerlo, no solo para conocer la verdad sino también, si es que la situación lo ameritaba, arreglar las cosas con Juvia, explicarle lo que sucedió en realidad en aquella ocasión y disculparse si era necesario. Todo con tal de volver a la normalidad, como si nada hubiera pasado.
Se percató que amanecía, con pasos firmes se marchó de la estación de trenes, primero buscaría el lugar donde se había hospedado durante su misión ahí, se apresuraría en ir al hotel a registrarse, ojala hubiera una habitación disponible ya que en ése pueblo solo había un hotel, quería llegar a descansar un poco y luego se dirigiría al hogar de esa niña, aún recordaba donde vivía la pequeña, de hecho, nadie olvidaría que vive en la única mansión en el pueblo.
El mago tenía las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, caminaba absorto en sus pensamientos, llevaba el ceño levemente fruncido y una mirada seria sin mencionar que su boca formaba una mueca.
Caminaba por las calles del pueblo, las casas estaban hechas de madera y piedra, casi todos eran del mismo color beige solo se diferenciaban por los colores del marco de las ventanas y puertas, en la mayoría de las casas habían pequeños balcones con flores y demás plantas; podía apreciarse que era un pueblo prospero porque todos los negocios del lugar gozaban de clientes, todas las personas parecían conocerse, se saludaban alegres unos a otros y de vez en cuando caminaban en parejas o en familia.
Podría decirse que en medio de toda esa gente el integrante de Fairy Tail destacaba no solo porque ya no llevaba puesta su camisa y tenía el torso descubierto en medio de tantas personas felices y aparte por ser el único, aparte de los niños, que iba sin pareja.
Divisó el hotel a unos metros y apresuró el paso, entró al lugar y se dirigió a la recepcionista que se encontraba arreglando unos papeles, ésta al verlo guardo de inmediato las hojas de papel que tenía entre sus manos y le sonrió al joven.
-Buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?-preguntó la chica de cabello negro y ojos cafés.
-Quiero reservar una habitación por unos días- dijo el pelinegro.
-Permítame un momento-decía la muchacha abriendo un cajón para darle una llave pero se sorprendió al ver que no quedaba ninguna; lo miró decepcionada-, lo siento pero ya no quedan habitaciones disponibles.
Un poco frustrado al escuchar la mala noticia suspiró.
-Gracias de todos modos-y dicho esto se marchó de allí.
No sabía dónde se quedaría mientras se encontrara en aquel pueblo, se las tendría que arreglar de alguna forma, ya sin mucho animo mejor iría a buscar a esa niña, cuanto antes mejor, estando a una cuadra de distancia del hotel, miraba el suelo al caminar pero apartó su vista del piso al sentir que un carruaje iba a toda velocidad, al levantar la mirada se fijó en el carruaje justo en el momento en el que paso a su lado y dentro de él iba una persona que reconoció al instante… era la niña de esa misión, quien lo vio sorprendida por la ventana del carruaje.
Respiraba agitadamente, daba grandes bocanadas de aire para regular su respiración, ése era el resultado de correr al intentar alcanzar el carruaje donde iba la pequeña, lo había hecho en vano, después de todo ya sabía dónde vivía la niña por lo que no tenía necesidad alguna de hacer aquello; cuando su respiración volvió a la normalidad, se irguió y presionó la puerta de la mansión, aunque no era tan grande como en la que había vivido Lucy, al abrirse la puerta miro a un hombre de cabellos plata debido a su edad vestido de esmoquin, antes de poder decir nada el señor habló.
-La señorita Ai lo aguarda, acompáñeme por favor-dijo haciendo ademán para que lo siguiera.
El semidesnudo chico iba detrás del señor un poco confundido, ¿acaso la menor lo estaba esperando? Caminaron por el vestíbulo y luego por un pasillo para después dar vuelta a la derecha y entrar a la, que supuso el alquimista, era la biblioteca; y efectivamente ahí se encontraba la niña esperándolo sentada en un sillón rojo oscuro que combinaba con el tapiz rosado de la habitación.
-Te estaba esperando-dijo mirándolo sonriente-, toma asiento por favor-ofreció amable.
El ojigris se sentó en un sillón que quedaba justo al frente del que estaba sentada la pequeña, seguía igual solo que su cabello castaño lo tenía recogido en una coleta alta y unos cuantos mechones caían por su frente y a los lados de su cara sin mencionar que destacaban sus ojos azules.
-Boris-llamó la chica consiguiendo la atención del señor con esmoquin.
-¿Sí señorita?-preguntó a la pequeña.
-Traiga unas galletas y…-miró al Fullbuster para saber que quería de beber.
-Café-respondió al captar la mirada de la niña de orbes azules.
-Café para él y una taza de té para mí-pidió amablemente seguido de una sonrisa.
-Enseguida-sonrió igual el mayordomo y salió de la habitación para traer lo pedido por ella.
Después que saliera de ahí el mayordomo, la castaña dirigió su mirada al muchacho.
-Tal parece que su costumbre sigue-rió al hacerle notar al mago de hielo su torso desnudo.
-¿Pero cuando…?-enarcó una ceja sorprendido el pelinegro al darse cuenta de la falta de su camisa.
La castaña seguía riendo por la extraña costumbre del chico por perder su ropa sin ser consciente, siempre le había parecido gracioso desde esa vez que la peliazul y él la encontraron en el bosque, estaba sumamente agradecida ya que al estar pérdida en ese bosque sintió miedo al creer que no se darían cuenta de su ausencia en casa.
Flash back
Daba un paseo en el jardín trasero de la mansión, disfrutaba de la brisa presente esa mañana, casi sería el medio día y por lo tanto no tardarían en llamarla para avisarle que la comida estaba lista, con pasos lentos y ligeros pensaba sobre muchas cosas y en sus manos sostenía un collar de plata con un dije, también de plata, con diamantes incrustados. Lo contemplaba alegre por la historia detrás de ese collar hasta que, de repente, un pájaro se lo arrebato rápidamente sin darle tiempo siquiera de poder hacer algo al respecto, asustada ante el pensamiento de que el ave se llevaría el collar y jamás podría recuperarlo corrió tras el animal emplumado que se alejaba muy velozmente.
Trataba de alcanzar al pájaro, que pensó se sintió atraído por la forma en la que brillaba el objeto de plata bajo la luz del sol, corría y corría desesperada por alcanzar al ave que le ganaba por unos cuantos metros de distancia, no apartaba su mirada del pájaro por nada para no perderlo de vista; deseaba que se le cayera el collar del pico, y como si alguien en el cielo supiera lo que quería, el ave dejo caer el collar y siguió volando sin regresar por él. Aliviada corrió hacia donde lo vio caer y comenzó a buscarlo, se arrodillo sobre el césped y al no encontrarlo observó a su alrededor y se dio cuenta que estaba perdida, desconocía donde estaba aunque no creía estar muy lejos de su casa o el pueblo, y al estar mirando los árboles que la rodeaban noto que el preciado collar colgaba de una de las ramas de un árbol muy alto, intentaba alcanzarlo saltando pero fue inútil debido a que estaba muy alto, no le quedo de otra más que treparse al árbol y tomarlo y así hizo, se sentó en una de las ramas del árbol para descansar un poco, su persecución con el pájaro la había dejado exhausta; después bajo con cuidado del árbol para no caerse, guardo el collar en un bolsillo que tenía su vestido y dispuesta a volver al pueblo, caminó hacia el frente todo derecho, sin darse cuenta de que iba en dirección contraria, alejándose así aún más del pueblo.
Entró a la habitación el mayordomo con un carrito en el que llevaba un juego de tazas y platos de porcelana decorados con dibujos de rosas color rojas y pequeños detalles dorados, y también traía una variedad de galletas: con chispas de chocolate, de mantequilla, de coco, con mermelada en el centro o simplemente de vainilla. Boris colocó con cuidado las dos tazas en la mesita que separaba a la pequeña del pelinegro, también puso las galletas y unos recipientes que eran el azucarero y el otro que contenía crema.
-Gracias Boris-dijo la ojiazul sonriendo.- déjanos solos, por favor.
-De nada señorita-después de eso se retiró cerrando la puerta tras de sí.
La castaña cogió su taza de té con su mano derecha y con la otra el plato que iba debajo de ésta, dio un pequeño sorbo a su bebida y la dejó sobre la mesita nuevamente.
-¿Qué lo trae por aquí Gray-san?-preguntó interesada.
-Pues verás…-se calló un momento intentando recordar el nombre de la niña, no lo recordaba y eso que el mayordomo se lo había mencionado hace apenas unos momentos.
-Ai, soy Ai-rió como si no le importara que olvidara su nombre.
-Bueno Ai-se aclaró la garganta antes de proseguir-, ¿recuerdas a Juvia?-le preguntó intentando sacar el tema poco a poco.
El rostro de la niña se ilumino tan solo al escuchar el nombre de la maga.
-¡Claro que la recuerdo!-dijo emocionada-¿Cómo se encuentra ella?-preguntó alegre.
El mago de hielo se sintió un tanto incomodo por la pregunta de la menor, no sabía si responderle directamente con la verdad y de una vez contarle la razón por la que se encontraba ahí pero recordó que solo era una niña, no podía contárselo así como así debido a su edad, debía de explicárselo pero de otra forma.
-Ella está bien pero…-se rascó la cabeza, muestra de su incomodidad, sentía que estaba mintiéndole descaradamente, lo cual quizás si estaba haciendo-ha ocurrido algo.
-¿Qué sucedió?-cuestionó preocupándose.
-Paso algo entre nosotros-guardó silencio aguardando por la reacción de la menor.
Ai contenta dio un aplauso y miró encantada al mayor frente a ella.
-Me alegra escuchar eso, por un momento creí que le había pasado algo malo-suspiró aliviada llevándose una mano al pecho.
-De hecho ocurrió algo parecido-decía el Fullbuster, en verdad no sabía cómo explicárselo sin hablar de más y confundirla con los detalles que tenía pensado omitir para no revolverla, en otras palabras temas no aptos para su edad, tragó saliva-Juvia y yo…
-¿Son pareja?-preguntó seria interrumpiéndolo.
-¿Pareja?-enarcó una ceja desconcertado.
-Sí, pareja-asintió-, siempre estuve convencida que entre ustedes habría algo, son tal para cual.
-¿Qué?-logró preguntar el otro.
Quedó perplejo, no entendía a lo que se refería Ai, ¿de que rayos estaba hablando ella?
-Vamos, no se haga el desentendido, son tan compatibles, cualquier persona lo creería.
La pequeña se veía feliz, hablaba del tema como si fuera algo común y corriente, lo cual no lo era, obviamente no conocía la gravedad del asunto ni tampoco sabía lo que ocurría entre la Loxar y el Fullbuster.
-Y cuando veo compatibilidad entre dos personas me encargo de juntarlas-tomó su taza de té dispuesta a beber de ella-, es lo que hice con ustedes.
-Lamento comunicarte que no hiciste más que traer problemas-dijo secamente viendo como la de orbes azules se detenía antes de beber su té, le dirigió su mirada y dejo el té encima de la mesa.
-¿Qué quiere decir con eso?-preguntó al mayor entrecerrando los ojos, estaba dispuesta a escucharlo atentamente.
-Que sea lo que sea que hayas hecho haz ocasionado un gran malentendido entre Juvia y yo-la miraba acusador, sin embargo ella ni se inmutaba ante su mirada a pesar de ser menor que él.
-¿Qué clase de malentendido, si puedo saber?-posó ambas manos sobre su regazo a la vez que lo observaba con curiosidad.
-Uno muy grave-se limitó a responder.
El de irises grises comenzaba a impacientarse, se suponía había ido allí con ella para saber si estaba involucrada en lo sucedido entre él y Juvia y, si así era, hacer que le contará que ocurrió esa noche cuando aún se encontraban en su mansión, desconocía que pasó luego de que Ai le ofreciera una copa de vino, quería saber si hizo algo extraño mientras estaba ahí y darse una idea de que pudo acontecer después; entonces no entendía, ¿Por qué posponía tanto el momento de exigirle una explicación sobre ello si el principal motivo que lo llevó hasta ahí era aquél?
Ya no le daría vueltas al asunto como hizo las últimas semanas sin conseguir ni un resultado, sabía que allí estaba por algo de suma importancia y ese algo eran las respuestas e información que podía proporcionarle la niña a cada una de sus preguntas y dudas, la única persona que quizá pudiera dárselas.
-Te voy a ser sincero-ahora que comenzó no iba a detenerse, si había llegado ahí era por algo y así lo haría, se recargó en el respaldo del sofá-, no tengo ni idea de que fue lo que hiciste esa vez para "ayudarnos"-decía haciendo énfasis en la última palabra- y dudo mucho que el vino de esa vez fuera solo vino pero necesito saber si pasó algo entre ella y yo cuando estábamos aún aquí.
Se calló un momento y después continuó.
-No sé muy bien lo que ha ocurrido entre Juvia y yo y eso es lo que más me ha perjudicado por que al no saber que sucedió actué precipitadamente y el resultado de ello me ha causado tantos problemas mas no solo con ella, también con mis compañeros del gremio-el alquimista de hielo estaba hablando con la verdad, sus problemas comenzaron cuando él, al no querer ilusionar a Juvia con lo sucedido entre ambos, decidió dejarle en claro a la maga elemental que lo ocurrido no era nada importante que marcara una diferencia en su relación de compañeros.
Precisamente después de que de su boca saliera la frase: "solo fue sexo" fue que empezaron sus problemas, no solo con la ex chica de la lluvia sino también con las mujeres del gremio y con Gajeel, había pagado las consecuencias de eso cuando el Dragon Slayer de hierro lo golpeó al menos hasta que, pensaba él, se aburrió de hacerlo, las chicas lo miraban mal, otras veces ni siquiera volteaban a verlo y le aplicaban la ley del hielo ignorándolo, aunque ni tuviera la intención de contarles sobre su versión de los hechos, no esperaría a que lo tomaran en cuenta dentro de todo ese asunto e intentaran a él también entenderlo pero quizás no tenía arreglo hacerlo. Habían ocasiones en las que se preguntaba cómo se encontraba la maga de agua, sabía que no fue la mejor opción haber elegido tales palabras en aquella ocasión para decirle a la chica peliazul pero no tuvo tiempo para meditar mejor sobre el resultado que acarrearían. Pero el daño ya estaba hecho. Lo único que le quedaba por hacer era arreglar la situación y se supone que justamente es lo que se encontraba haciendo.
La niña le observaba y se levantó de su asiento.
-Perdone Gray-san, no pensé que lo metería en problemas-se disculpó al notar la expresión de desesperación en la mirada del otro y el agobio que se acentuaba en su voz-, ¿Qué es lo que se le ofrece principalmente?
-Que me expliques todo lo que sucedió ese día que te encontramos en el bosque-la observaba serio, en cambio ella continuo sin alterarse bajo su mirada.
La menor camino hasta uno de los ventanales de la pieza y contemplo el exterior que le permitía admirar y suspiró.
-Por lo visto tendré que contarle todo-dijo dándole la espalda-, incluso eso-decía dando un toque de misterio.
El alquimista se confundió al no saber de qué hablaba al referirse a "eso" pero paciente espero a que prosiguiera con lo que tuviera que decir para aclararle lo acontecido hace muchos ayeres, cualquier dato que tuviera que revelarle se lo agradecería mucho solo si era de importancia.
-No dejes ni un detalle sin contarme-ordenó sombrío con todo su cuerpo tenso, se encontraba deseoso por escuchar la explicación de la niña castaña.
-Si eso es lo que quiere- se giró para verlo mejor desde donde estaba-, con gusto se lo diré-y dicho esto último le dedico una sonrisa.
Hola chicos, si lo sé, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualice y aparte es algo corto para mi gusto pero ¿adivinen qué? El siguiente capítulo ya casi está listo, así que solo les pediré algo… ¿creen que seamos capaces de llegar por lo menos a los 50 reviews? Si llegamos o lo superamos subiré más rápido el próximo capítulo, por lo que de ustedes depende (?)
Y si... me cambie de nombre, gracias a que mis amigos me hacían bullying con el anterior... malditos :'D
Chan, chan, chan… ¿Qué ocurrirá en el sig. capitulo?, ¿en verdad Ai le contara todo a Gray?, ¿y cómo reaccionara él ante ello? Esto y mucho más en la próxima actualización.
Hasta la próxima chicos-huye-
