7

La llegada de Jeanne

Volteo a ambos lados, pero no encontró a nadie capaz de detenerlo. Entro en el restaurante y camino con rumbo a la lista que hace tres días pegaron en una de las paredes del local. Dicha lista estaba puesta para cualquier shaman que quisiera inscribirse en el Torneo. Miro la lista, tan solo se podían leer como cinco nombres, ninguno el que esperaba. Saco una pluma de su pantalón y se encamino a escribir en la lista…

- ¿Qué haces? Pensé que tú ya estabas inscrito en el torneo – hablo Yoh detrás de él, haciéndolo tirar la pluma al suelo. Lanzo un resoplido, recogió la pluma y se encamino a la mesa más cercana, donde se sentó, seguido por su hermano gemelo.

- Intentaba hacer algo sin testigos – respondió Hao.

- Espero no sea nada malo – señalo Yoh arrugando un poco el entrecejo.

- ¿Y no deberías de estar entrenando? - pregunto Hao para desviar la conversación. Lo que planeaba no era malo, pero si Yoh se enteraba con seguridad cierta personita no tardaría en saberlo y no necesitaba a una loca gritándole en esos momentos.

- Ya termine mi entrenamiento de hoy – respondió Yoh - ¿Qué…

- Pues, ¿qué hora es? – salto Hao con fingido interés y cómo si se le hubiera olvidado algo muy importante.

- ¡Hao! – exclamo Yoh.

- Está bien, no te enojes – lo tranquilizó de inmediato. Dos semanas y media e Yoh ya se sentía alguien con autoridad sobre él – quiero escribir el nombre de Irone en la lista, ¿feliz?, ya puedes estar tranquilo.

- Pero, ¿No llevas los últimos tres días intentando que ella lo haga y siempre te dice no? – pregunto Yoh. Hasta donde sabía, la muchacha estaba negada a participar en el Torneo a pesar de las constantes peticiones de Hao.

- Por eso quiero hacerlo sin testigos – especifico Hao.

- Te vas a meter en problemas si Irone se entera de esto – le repitió lo que ya sabía en tono de advertencia.

- Ya lo sé, pero ella es una gran shaman, no puede estar desperdiciando semejante oportunidad – dijo Hao – no ganara, pero por lo menos quedara de tercera o segunda, si no te haces más fuerte.

- Pero si yo voy a ganar – corrigió Yoh con su radiante sonrisa.

- Eso, mi querido Yoh, es imposible – puntualizo Hao.

- No, es muy posible – aseguro Yoh sin dejar de sonreír.

- ¡Deja de sonreír! ¡Me hartas! – saltó Hao causando la risa de su hermano.

- Amo Yoh – lo llamo Amidamaru al tiempo que aparecía a su lado acompañado del Espíritu de Fuego en su forma chibi – Al parecer está muy feliz – indicó con una sonrisa de alegría.

- Si, a tu amo le encanta burlarse de mí – señaló Hao viendo con ojos entrecerrados a Yoh que ya no reía pero aún seguía con su imborrable sonrisa.

- ¿Qué paso, Amidamaru? ¿Alguna pista? – pregunto Yoh, presintiendo la respuesta.

- Nada, amo Yoh – respondió Amidamaru con desgano.

- ¿Y tú? – pregunto Hao a su espíritu acompañante. El Espíritu de Fuego negó apesadumbrado. Hao lanzo un resoplido furioso.

- Ya veras que aparecerán, al fin y al cabo seguramente piensan participar en el Torneo de los Shamanes, ahí los atraparemos – lo calmo Yoh con una de sus sonrisas.

- Bien dicho, amo – lo apoyo Amidamaru junto con el Espíritu de Fuego que simplemente asentía. Ambos espíritus junto con sus respectivos dueños llevaban tres días buscando algún indicio que los llevara a Laquis, Turbine, Zing Chang y Peyote, sin embargo, hasta ahora, parecía como si la tierra se los hubiera tragado vivos, hecho que no le agradaba a ninguno de los dos y mucho menos a Hao.

- Odio que jueguen conmigo, pero cuando encuentre a ese cuarteto de imbéciles yo seré lo último que vean en sus miserables vidas – aseguro Hao.

- Bueno, olvidémonos de eso – dijo Yoh – Termine mi entrenamiento antes solo porque le dije a Anna que tú me ibas a enseñar a hacer que mi Oversoul pareciera un transporte.

- Cierto, ya no me acordaba de eso – dijo Hao – Es de lo más sencillo, pero si quieres que te enseñe, ya que. Solo te digo que como maestro puedo ser tu peor pesadilla.

- ¿Peor que Anna? – pregunto Yoh algo asustado.

- ¿Quieres echarte para atrás? – pregunto Hao divertido.

- No, claro que no, pero… - comenzó Yoh.

- ¿Pero qué? – pregunto Hao.

- Es que hoy en la mañana estaba tan emocionado por que me ibas a enseñar eso que no pude evitar decírselo a todos – explico Yoh con inocencia – y bueno… ahora todos quieren aprenderlo también y bueno… yo me preguntaba si también podrías enseñarles a ellos – Hao lo miro por un momento incapaz de decidir que hacer ante esa situación.

- ¡¿Acaso me vieron cara de maestro particular?! – exclamo Hao acercándose amenazadoramente a su hermano.

- No exactamente – trato de tranquilizarlo Yoh – Mira, si quieres enséñame a mí y yo les enseño a ellos.

- ¿Y perderme la oportunidad de darle un golpe a su orgullo?, ni bromeando – indico Hao poniéndose de pie – Vamos a tu casa, no hagamos esperar más el aprendizaje – y comenzó a caminar hacia la puerta del local. Yoh se paro y siguió a su hermano junto con Amidamaru y el Espíritu de Fuego. Una vez estando al lado de Hao ya afuera del restaurante éste pregunto – ¿Y cuándo te refieres a todos te refieres a todos?

- Excepto Lyserg, por razones obvias, y Fausto, porque dice que no le es necesario – informo Yoh.

*****

- ¿Ustedes creen que haya logrado convencerlo? – pregunto Horo-Horo a los demás viendo hacia el camino en espera de que su amigo apareciera acompañado con el shaman de fuego. Él, Manta, Len, Riu, Chocolove y Tamao se encontraban afuera de la casa esperando a Yoh.

- Podemos esperar cualquier cosa de Hao – indico Len con los brazos cruzados.

- Pero aunque Hao no nos quiera enseñar Yoh lo hará – señalo Manta.

- Y sería un golpe menos duro para nuestro orgullo – expreso Horo-Horo.

- Para tú orgullo, querrás decir – corrigió Len.

- No me digas que te sientes bien con todo eso de que Hao sea nuestro maestro – inquirió Horo-Horo dejando de ver hacia el camino y viendo a sus amigos – si tan solo hace seis meses peleamos a muerte contra él.

- Ya cállate – exigió Len. Para él tampoco era nada fácil pedir ayuda de ningún tipo pero si se trataba de mejorar sus técnicas de posesión ni podía siquiera dudarlo.

- ¡Hola! – saludo una voz. Todos miraron al frente para ver a Irone acompañada de Opacho.

- Hola – saludaron los demás.

- ¿Qué hacen aquí? – pregunto Irone acercándose a los chicos.

- Esperamos a Yoh y posiblemente a Hao – respondió Manta.

- ¿Y hablando de eso? ¿Alguno sabe donde está Hao?, se nos desapareció después del entrenamiento – pregunto Irone. La muchacha no lo noto, pero los demás si notaron la cara de culpabilidad de Opacho, lo cual significaba que el pequeño si sabía donde se encontraba Hao.

- No tenemos ni idea, Yoh fue a buscarlo – informó Manta.

- Ya veo – dijo Irone sentándose en los escalones que daban a la entrada al lado de Tamao.

- Oye, Irone, ¿tú sabes como convertir tu oversoul en un medio de transporte? – pregunto Riu con emoción.

- Si, ¿por? – respondió Irone.

- En serio quieren aprenderlo de Irone y no de mi, eso me suena a cobardes – hablo Hao llamando la atención de todos al frente.

- Logre convencerlo, nos va a enseñar como hacer lo del oversoul – comunicó Yoh alegre omitiendo el comentario de su hermano.

- Bien, entonces comencemos – apresuro Len sacando su cuchilla de quien sabe donde.

Las clases se instalaron en mitad del camino. Hao les explico una sola vez como debían de hacerlo, lo cual era realmente fácil: simplemente debían de imaginar el oversoul de cierta manera que pudiera servir como un pequeño medio de transporte. Lo difícil era el siguiente paso, materializar esa imaginación en algo real, lo único necesario era tener un nivel de concentración sumamente alto y tener completo control sobre su oversoul. Tamao, Irone y Opacho simplemente veían expectantes los intentos de los chicos. Ninguno se había dado cuenta de que también eran observados por otra persona que los veía desde el interior de la casa por una de las ventanas que daba al exterior. Solo alguien se dio cuenta, Eritrea, y no tardo en decirle a su dueña. Irone se puso de pie y entro en la casa como si nada. Se paro al lado de la puerta y se quedo viendo al chico que observaba con semblante aprensivo hacia fuera. Tardo unos segundos antes de que Lyserg se diera cuenta de que era observado. Ambos jóvenes se quedaron viendo a los ojos sin hacer nada.

- ¿Quieres qué te enseñe a hacerlo?- pregunto Irone rompiendo el silencio.

- No es necesario – aseguro Lyserg alejándose de la ventana y de la muchacha.

- Tú sabes que si – hablo Irone – aprender a controlar de esa manera el oversoul podría ayudarte mucho en un futuro.

Lyserg se detuvo en su andar. Irone tenía razón, pero si ella le enseñaba era como si Hao se lo enseñara indirectamente.

- Oh, vamos, no soy tan mala maestra – soltó Irone ya estando al lado de Lyserg. Éste la volteo a ver y se sintió incapaz de decirle que no.

***** Quince minutos después *****

- ¡Lo logre! – exclamaba Yoh subido en una armadura de samurai que daba vueltas en círculo.

- ¿Cómo puede ser? – pregunto Horo-Horo sorprendido.

- Y en menos de treinta minutos – se asombro Hao – parece que no eres tan debilucho como creí.

- ¡Deja de presumir! – se enojo Len cuyos intentos hasta ahora no había llegado a nada.

- De algo sirvió interrumpir el entrenamiento – dijo Anna desde la puerta de la casa. Estaba enerada del entrenamiento que se llevaba a acabo afuera de su casa, pero no tuvo ganas de pararse de enfrente del televisor hasta ahora.

- ¡Mira, Annita, puedo volar! – exclamo emocionado Yoh. La emoción no le duro mucho porque un golpe propinado por Len y Horo-Horo lo hicieron caer al suelo desapareciendo la materialización que tanto trabajo le había costado y dejando en su lugar a Amidamaru y a Harusame - ¡Que malos son!

- Te dije que dejaras de presumir – salto Len.

- Tontos – soltó Anna antes de entrar en la casa.

- ¿Por qué no descansan un poco y siguen con eso después? – pregunto Tamao acercándose a los chicos.

- Estoy de acuerdo, pero solo si nos preparas algo de comer – pidió Horo-Horo con cara de inocencia.

- De acuerdo – asintió Tamao dirigiéndose a la casa.

- Tienes que dejar de controlar a Tamao según tu hambre – dijo Manta.

- No puedo evitarlo – admitió Horo-Horo.

- ¿E Irone? – pregunto Hao al tiempo que ayudaba a su gemelo a ponerse de pie.

- Entro en la casa y no ha salido – respondió Opacho.

- Tal vez estaba con Anna – dijo Yoh sobándose uno de sus brazos.

No tardaron en enterarse de la ubicación de la muchacha. Se encontraba en el jardín de la casa junto con Lyserg practicando la materialización del oversoul en un medio de transporte. Lyserg parecía tener un poco más de avance que sus amigos (exceptuando a Yoh, por supuesto), pues ya había logrado materializar lo que parecía una armadura de color blanco, pero siempre que intentaba acercársele ésta desaparecía. En cuanto vieron a los dos juntos en el jardín las miradas se dirigieron de inmediato a Hao. Éste, que al parecer ya se había acostumbrado a ver a esos dos juntos, no paso de lanzarle una mirada asesina a Lyserg, pero nada más. Por supuesto que ya estando en su casa, unas horas más tarde…

- Espero que te des cuenta de lo que estás haciendo – le advirtió Hao a Irone mientras ésta sacaba una botella de agua del refrigerador. Haber visto a los amigos de su hermano casi matándose para lograr la materialización lo había distraído del hecho de que a unos cuantos metros Irone hacia lo mismo con Lyserg.

- Estoy empezando a creer que estás celoso – se burlo Irone pasando a su lado y saliendo de la cocina. Hao la siguió de cerca.

- No tengo razón para estarlo, no me interesas y si así fuera ese inútil no es competencia para mí – simplifico Hao.

- Entonces, ¿por qué te preocupas tanto? – pregunto Irone.

- Me preocupo porque ese tonto ha pasado su vida buscando la forma de destruirme y no quiero que te use como un medio para lograrlo – señalo Hao poniéndose enfrente de la muchacha – yo mismo vi como casi mata a sus amigos para lograrlo.

- Pues yo creo que Lyserg es una buena persona – dijo Irone rodeando a Hao, camino hacia el sillón más cercano y se sentó en él abriendo la botella de agua.

- Pues yo no confió en él – argumento Hao acercándose a ella y sentándose a su lado.

- Pues yo si – hablo Irone antes de tomar un trago de agua. Hao la miro a los ojos.

- No quiero que te lastime – expreso Hao con seriedad. Irone poso su mirada en la de Hao mientras alejaba la botella de agua de su boca. Su mirada era seria y preocupada, pocas veces la había visto así. Era cierto, ella lo sabía, no necesitaba que él se lo recordara, se estaba metiendo por un camino del que probablemente ya no sabría como salir más adelante, sin embargo, era incapaz de dejar de hacerlo, ella quería meterse por ese camino y disfrutar todo lo que pudiera antes de que cualquier cosa, que seguramente terminaría destruyéndole el corazón, sucediera. Se preguntaba si acaso sería masoquista o algo por el estilo.

- No me va a lastimar – aseguro Irone con tanta seguridad que incluso ella misma se lo creyó.

- No me refiero solamente al hecho de que me quiere muerto – indico Hao con la misma seriedad.

- Lo sé – dijo Irone simplemente tomando otro trago de agua. Así permanecieron en silencio, por un largo rato, los dos viendo hacia el frente.

- ¿Ya pensaste lo del Torneo? – rompió el silencio Hao con un poco de esperanzas de que la muchacha hubiera reaccionado al fin.

- Si, lo pensé hace tres días y hace un año cuando fue la selección – respondió Irone poniéndose de pie – y la respuesta es no – concluyó caminando de regreso a la cocina.

- ¿Por qué?, eres una shaman increíble, podrías llegar muy lejos – argumento Hao sin moverse de su lugar esperando esta vez tener más suerte que las anteriores mil veces.

- Porque no tengo una razón para entrar, no tengo una motivación – repitió Irone del mismo modo que las anteriores mil veces que esta platica se había entablado - ¿Cuántas veces debo de repetírtelo?

- Pero eso no es necesario – soltó Hao.

- Por supuesto que si – dijo Irone saliendo de la cocina con un panquecito en la mano – Este es un Torneo de sueños, Hao, todos pelean por algo, para hacer sus sueños realidad: tú quieres ser el dueño del mundo, el Trío quiere vengarse de todos aquellos que les destruyeron la vida y además quieren que domines el mundo, Yoh quiere vivir una vida tranquila y feliz, Horo-Horo quiere un campo de plantas en el mundo entero, Riu quiere construir su lugar favorito, Len quiere eliminar la maldad del mundo, Chocolove quiere que la brisa de la risa gobierne el mundo y Lyserg quiere verte muerto.- enumero Irone casi quedándose sin aliento –. Yo no sueño con nada, no deseo nada, mi vida es completa y totalmente perfecta: tengo una familia, una casa, comida, ropa, todo lo que necesito.

- ¿Y qué me dices de Opacho?, él no tiene un sueño, lo hace para divertirse – señaló Hao con un pequeña esperanza.

- Él sueña con que seas el amo del mundo entero – indicó Irone -, sueño patrocinado por "papi Hao".

- Bueno, ¿y tú no sueñas con que yo sea el amo del mundo? – pregunto Hao agotando su última carta. Irone lanzo una carcajada.

- Si, en mis peores pesadillas – dijo Irone caminado a las escaleras – olvídalo Hao, nada de lo que hagas o digas me harán participar – puntualizo de forma terminante. Hao lanzo un bufido, aún no todo estaba perdido, podía escribir su nombre en las listas sin que ella se diera cuenta – Y ni se te ocurra escribir mi nombre en las listas.

- ¿Cómo…? – empezó Hao girándose para verla.

- Siempre sé a dónde te metes cuando te desapareces – admitió Irone volteándolo a ver con una sonrisa de superioridad.

- ¿Me estuviste siguiendo? – pregunto Hao ofendido.

- No hubo necesidad – respondió Irone subiendo las escaleras de la casa. Hao regreso la mirada al frente encontrándose con los culpables de haber sido descubierto. En la mesita de centro estaban sentados Eritrea y un hermoso y pequeño pájaro de color blanco y pico dorado. Hao entrecerró los ojos. Eritrea había pasado todo el día con Irone así que el único chismoso aquí era el ave.

- Un día de estos los usare de comida para el Espíritu de Fuego – amenazó Hao recibiendo únicamente las sonrisas de los espíritus.

*****

- ¿Se puede saber por qué nos vemos aquí y no en la casa de Irone? – pregunto Anna sentándose a la mesa del restaurante donde la había citado su maestra. No era el mismo restaurante donde trabajaba Silver, éste era uno más apartado y pequeño.

- Porque si Hao se entera de lo que planeo, con seguridad hará hasta lo imposible para evitarlo – respondió Kino después de tomar un sorbo a su taza de té - ¿No quieres tomar algo?

- No, gracias – respondió Anna – quiero saber porque tanto misterio.

- Esa es una de las cosas que me agradan de ti, Anna, eres directa, igual que yo – hablo la anciana – En fin, hemos estado platicando durante estos días y tanto Hao como yo llegamos a la misma conclusión: detrás de todos lo que ha pasado últimamente solo puede estar una persona, Yohri Asakura. Sin embargo, Hao niega esa teoría porque Yohri nunca tuvo deseos de transmigrar como él lo hizo.

- Eso significa que podía – señalo Anna.

- Yohri Asakura, no solo era una de las sacerdotisas más impresionantes de todos los tiempos, también fue una shaman sin comparación y una maestra del misticismo al igual que Hao – informo Kino – tenía básicamente los mismos conocimientos que Hao, solo que ella jamás se vio interesada por el poder o por convertirse en el shaman más fuerte, tampoco esperaba que la reconocieran, eso a ella nunca le importo. Solo hubo una cosa que le importo durante toda su vida, destruir a Hao – se detuvo un momento – al ser tan poderosa como Hao, la familia Asakura le encomendó desde muy chica su destrucción, cosa que termino logrando.

- Igual que Yoh – señalo Anna.

- Su nombre no es una coincidencia, cuando nació se decidió ponerle Yoh por Yohri, con la esperanza de que lograra la destrucción de Hao también, pero esa es otra historia – dijo Kino para después continuar –. A mi parecer, yo creo que Yohri se obsesiono tanto con ello que decidió destruir a Hao de nuevo en estos tiempos.

- Podría ser – admitió Anna.

- Por eso, quiere regresar a este mundo a la única "persona" capaz de encontrarla y reconocerla de inmediato – expresó Kino.

- Pues espero que sea alguien bueno porque Yoh y Hao llevan tres días buscando algún indicio de quien dejo en libertad a los ex-seguidores de Hao – dijo Anna con un poco de escepticismo.

- De eso no debes de preocuparte, es bueno, además conoce a Yohri muy bien – aseguro Kino – Dime, Anna, ¿te gustaría aprender a hacer algo nuevo?

- Pensé que me había enseñado a hacer todo lo que sabía – señalo Anna.

- Buen, jamás pensé que este conjuro fuera necesario – hablo Kino -, sin embargo, debo de advertirte que es un conjuro que consume una gran cantidad de energía que no recuperaras fácilmente, por lo menos te sentirás algo débil durante una semana. Es por eso, que yo no lo hago; si lo intentara moriría al instante, mi espíritu ya no tiene tanta fuerza, pero en tú caso solo será cuestión de que estés bajo meditación dos días antes de hacerlo, no hay riesgo de por medio.

- Suena interesante, pero me gustaría saber que gano yo en todo esto – dijo Anna – si se trata de Yohri, tarde o temprano se presentara ante nosotros, no le veo la razón a consumir tanta energía para algo que ocasionalmente sucederá.

- Tienes razón, viéndolo por esa parte no vale la pena – acepto Kino – pero te vuelvo a repetir que no hay otra persona que conozca mejor a Yohri que él y eso puede ser de gran ayuda para más adelante, además, puedo estar segura de que en cuanto sepas de quien se trata no te negaras.

- En ese caso, dígame de quien estamos hablando – dijo Anna sintiendo curiosidad.

*****

Entro al restaurante, que se encontraba atiborrado de gente. Odiaba las aglomeraciones, pero parecía que en esa aldea era algo habitual. A su lado estaba Bomba, a la cual, en cambio, le encantaban los lugares llenos de gente. Ambas caminaron hacia la barra y ya ahí pidieron un refresco cada una. De inmediato, la atención de Bomba fue llamada por una lista pegada en una de las paredes. La muchacha se puso de pie y miro con interés la lista.

- Mira, Serpiente, aquí está la lista del Torneo – le informó Bomba. Serpiente la volteo a ver – Voy a inscribirme.

- Por ahí pon mi nombre también – pidió Serpiente regresando su mirada al frente – ah, y no te olvides de los otro cuatro inútiles. Recuerda que la señora quiere que participen en el Torneo.

- ¿Y Zack? – pregunto Bomba.

- Que escriba su nombre él mismo, no somos sus sirvientes – soltó Serpiente a lo que Bomba sonrió y comenzó a escribir en la lista.

*****

- ¡Pero que bello día es hoy! – exclamo Cole Nadiri saliendo de la base de los apaches con la compañía de su espíritu, un hermoso e increíble león. La mañana pintaba para ser un hermoso día.

- Bello en verdad – lo apoyo Golva llegando al lugar seguida de dos apaches.

- ¿Saliste? – pregunto Cole con sorpresa. Si bien conocía a su abuela, a ella no le gustaba salir de su querida base y menos cuando su aldea estaba atestada de shamanes.

- Fui a revisar las listas – indicó Golva entrando a la base. Cole la siguió de cerca. – Tenía la esperanza de que teniendo otra oportunidad tu hermana decidiría entrar al Torneo, pero al parecer no está en sus planes.

- Le pregunte y me dijo que no iba a participar, aunque Hao quiere que lo haga – dijo Cole.

- Es una lastima – dijo Golva – me gustaría saber que tan fuerte es.

- Eso, abuela, será un misterio – señalo Cole.

- Me gustan los misterios – hablo una voz detrás de ellos. Todos voltearon para encontrarse con una persona cuya llegada no se esperaba en mucho tiempo. La Doncella de Hierro, Jeanne Nadiri, estaba ahí, acompañada de su inseparable seguidor Marco.

- Jeanne, es un alegría verte por aquí – hablo Golva saludando a su nieta.

- También lo es para mí – dijo Jeanne con una sonrisa – Pero lo que más me alegra en este momento es poder ver a mi pequeña hermanita – volteo a todos lados en busca de alguien – y, ¿dónde está ella?

Cole y Golva se miraron entre si.

*****

El teléfono no dejaba de sonar, hasta que Irone levanto la bocina.

- Bueno – saludo Irone con alegría. No sabía porque, pero ese día había despertado con un gran humor, que ni siquiera la insistencia de Hao con el tema del Torneo lo había apagado.

*****

- Irone, escúchame y no entres en pánico – dijo Cole de inmediato viendo a los recién llegados.

*****

- ¿Y ahora qué paso?, ¿porqué suenas como si hubieras visto un monstruo o algo por el estilo? – pregunto Irone con total tranquilidad, mientras que, con esas palabras, se ganaba todas las miradas de los sentados a la mesa a desayunar, excepto Hao, cuya atención la tenía su desayuno y nada más.

*****

- Jeanne está aquí – informo Cole – llego hace un momento diciendo que estaba muy alegre de poder volver a ver a su querida hermana y de poder conocer a la persona que la cuido durante todos estos años.

*****

Irone no pudo evitar soltar el teléfono, el cual cayó al suelo. Este hecho se gano la atención de Hao. No podía ser cierto, Jeanne no podía estar en la aldea, no tenía razón para estarlo. No, si la tenía, volver a ver a su desaparecida hermana menor. Muy bien, ahora su gran humor había desaparecido y en su lugar se encontraba creciendo la desesperación.

*****

- Irone, no me digas que tiraste el teléfono – hablo Cole al tiempo que Jeanne le mandaba un saludo desde lejos. Cole hizo el mismo ademán.

*****

- ¿Pasa algo? – pregunto Hao sacando a Irone de su taque de pánico. Irone lo miro y después vio el teléfono tirado en el suelo. Lo cogió y hablo lo más tranquila que pudo.

- ¿Dónde está? – pregunto Irone

*****

- Está aquí en la base, la abuela la está distrayendo todo lo posible – respondió Cole.

*****

- Bien, muchas gracias – dijo Irone para después colgar el teléfono. Se quedo por un momento pensando lo que iba a hacer.

- ¿Pasa algo? – repitió la pregunta Opacho.

- Jeanne está en la aldea y quiere verme y conocer a la persona que me ha cuidado todos estos años – informo Irone acercándose a la mesa.

- Eso si va a estar divertido – se burlo Hao ganándose una mirada de desesperación de parte de Irone.

- No, ella no puede saber que he pasado todos estos años contigo, ni tampoco puede saber que estás vivo – negó Irone apoyando sus manos en la mesa.

- ¿Y por qué no? – salto Hao algo ofendido.

- Porque eso provocara una lucha, y yo odio las luchas, soy pacifista, sin contar los interminables insultos y tal vez intentos de asesinato que sufriré – indico Irone – quiero evitar todo eso.

- ¿Y entonces qué quieres?, ¿qué me desaparezca? – pregunto Hao con escepticismo.

*****

- No puedo creerlo, tan solo de estar intentando una maldita materialización ya me siento como muerto – se quejo Horo-Horo por enésima vez desde que el entrenamiento del día pasado acabo.

- Pues yo me siento normal – dijo Yoh con su gran sonrisa.

- Que bueno, así no te quejaras cuando te diga que pasaras todo el día perfeccionando esa técnica – soltó Anna, terminando su desayuno.

- Yo también voy a perfeccionar esa técnica hoy – anuncio Lyserg – así que no podré cumplir con tu entrenamiento Anna.

- Eso significa que hoy tendré solo dos victimas – dijo la sacerdotisa mirando con diversión a Manta y Riu que de inmediato palidecieron. En ese momento se oyó el timbre de la casa.

- Yo voy – dijo Tamao poniéndose de pie. Camino hasta la puerta y la abrió para dejar entrar a una Irone bastante angustiada acompañada por una siempre tranquila e imperturbable Kino Asakura.

- Hola Tamao, ¿dónde están todos? – pregunto Irone al borde de un colapso nervioso.

- Están en el comedor – respondió Tamao antes de que Irone saliera corriendo con rumbo al lugar señalado. La muchacha entro al comedor llamando la atención de todos.

- Irone, ¿paso algo? –pregunto Yoh preocupado por la reacción de la muchacha.

- Aún no, y no pasará nada – indicó Irone apoyándose en la cabecera de la mesa – Necesito su ayuda. Jeanne está en la aldea.

- ¿La Doncella Jeanne está aquí? – pregunto Lyserg feliz con la noticia. Irone asintió sintiéndose un poco mal por la inusitada felicidad de Lyserg.

- ¿Y qué tiene eso de malo? – pregunto Yoh sin entender la alarma de Irone.

- Que si ella se entera de que he pasado los últimos años con Hao el camino enfrente de nuestras casas se convertirá en un campo de batalla – explico Irone – quiero evitar eso.

- ¿Y cómo piensas evitar que se sepa la verdad? – pregunto Yohmei.

- Silenciándote – respondió Kino entrando en la cocina junto con Tamao. Al instante un escalofrío recorrió la espalda del anciano – para eso estoy yo aquí, para evitar que tú habrás la boca para decir cualquier cosa.

- Y yo necesito pedirles que por favor no le digan nada a Jeanne sobre mi relación con Hao – dijo Irone uniendo sus manos en forma de suplica – ni tampoco que él está vivo, por favor. Y que me dejen aparentar que vivo con ustedes.

Todos se vieron entre si y asintieron.

- Por nosotros no te preocupes, Irone, no pensamos decir nada y puedes decir que vives aquí – la tranquilizo Yoh para después preguntar - ¿Y Hao?

- Se va a esconder en la casa al igual que Opacho y el Trío, hasta que Jeanne se vaya de la aldea – informo Irone un poco más tranquila.

- Lo lamento, Irone, pero yo no puedo mentirle a la Doncella – se disculpo Lyserg. Irone volvió a alarmarse.

- Pero yo no te pido que le mientas, solo omite algunos pequeños detalles – corrigió Irone acercándose a Lyserg.

- Sobre todo pequeños – señalo Yohmei antes de ser callado por un bastonazo que le propino su esposa.

- Eso sería como mentirle – indico Lyserg.

- Por favor, Lyserg, yo sé que eres una buena persona – dijo Irone ya estando enfrente del muchacho.

- Si, Lyserg, vamos a apoyar a Irone – dijo Horo-Horo.

- Si hicieras lo que me pides, no solo te ayudaría a ti, también a Hao – señalo Lyserg poniéndose de pie. La diferencia de estaturas era notable entre él e Irone – y eso es algo que no puedo hacer. La Doncella Jeanne tiene derecho a saber que Hao está vivo.

- Lyserg – lo llamo Yoh.

- No lo hagas por Hao, hazlo por mi, a él no lo beneficia ocultarse a mi si – dijo Irone suplicante.

Los dos se quedaron viendo por un momento. La suplica de Irone se expresaba incluso en sus ojos y verla así realmente movía algo en el interior de Lyserg. La muchacha tenía razón, a Hao no lo beneficiaba ni lo perjudicaba el que la Doncella Jeanne lo supiera muerto, pero aún así…

- Está bien – acepto Lyserg rodeando a Irone – Estaré en mi cuarto, avísenme cuando la Doncella se haya ido.

- Gracias – agradeció Irone mientras veía al muchacho salir del comedor.

- ¿Y cuándo piensa llegar la Doncellita de Hierro? – pregunto Len.

- De seguro ya viene para acá – respondió Irone sentándose en el lugar que Lyserg había dejado vacío – Gracias por ayudarme.

- Todo por los amigos – salto Horo-Horo haciendo sonreír a Irone. Justo en ese momento, Eritrea apareció en el hombro de Irone y le susurro algo en el oído.

- Ya está aquí – anuncio Irone justo antes de que el timbre de la casa sonara por segunda vez. Tamao se dirigió de nuevo a la puerta para abrir, solo que está vez la siguió Irone.

- ¿Por qué le tiene tanto miedo a su hermana?, si su hermano no se enfureció cuando supo lo de Hao, ¿o si? – pregunto Manta.

- Cole no ha dedicado su vida para destruir a Hao – indico Anna como si fuera algo bastante obvio.

Mientras tanto en la puerta de la casa…

- ¡Irone, hermana, que alegría volver a verte! – decía Jeanne al tiempo que abrazaba a su hermana menor. Ambas hermanas no eran muy diferentes, tenía el mismo cabello y el mismo color de ojos, tal vez solo variaban en algunas facciones y en la estatura, pues la Doncella de Hierro era un poco más bajita. Las dos se separaron y Jeanne se le quedo viendo. Acompañando a Jeanne estaban Marco y su hermano mayor Cole – Haz crecido mucho.

- Tú también – hablo Irone con una sonrisa.

- No sabes cuanto te extrañe, todos estos años pensando en que Hao Asakura también te había asesinado a ti, pero gracias a Dios no fue así y tú aún sigues con nosotros – dijo Jeanne muy alegre.

- Si – fue lo único que logro decir Irone ante la mención del nombre de Hao - ¿Quieres pasar?

- Me encantaría – acepto Jeanne entrando en la casa seguida de Marco y un Cole bastante preocupado.

- Estábamos desayunando justo en este momento – dijo Irone llevando a Jeanne al comedor. Ambas entraron al comedor siendo recibidas por un saludo de bienvenida para la recién llegada y sus acompañantes.

- Es un gusto tenerla aquí, Doncella Jeanne – dijo Yoh como vocero de todos.

- El gusto es mío, a pesar de nuestras diferencias del pasado, les agradezco que dejen a Irone vivir con ustedes – agradeció Jeanne.

- Para nosotros es genial tener a Irone aquí, es como de la familia – indico Yoh con una de sus tranquilas sonrisas.

- Aunque, me gustaría conocer a la persona de la que habla tan bien la abuela – dijo Jeanne tratando de encontrar a alguien nuevo en la mesa, sin embargo, todos eran conocidos – la que te cuido todos estos años, yo debo de agradecérselo.

- Ah, no te preocupes, ya lo hice yo – mintio Cole, la verdad, jamás había entablado conversación alguna con Hao.

- ¿Y dónde está? – pregunto Jeanne.

- Ya no está en la Aldea, se fue hace unos días, después de ver que me había dejado en buenas manos – mintió Irone tan convincentemente que de no ser porque todos sabían la verdad se lo hubieran creído.

- Que lastima – se lamento Jeanne – pero bueno, lo conoceré en otra ocasión, es decir, regresara en algún momento, ¿no? Lo esperare hasta que regrese y podríamos aprovechar ese tiempo para recuperar todo lo perdido, ¿no crees Irone?

La cara de sorpresa de todos fue notoria para la Doncella, pero la que más llamo su atención fue la de Yohmei Asakura, cuya expresión de burla era imposible pasar por alto.

- Sucede algo, ¿por qué ponen esas caras? – pregunto Jeanne con curiosidad.

- No por nada – aseguraron todos de inmediato.

- Doncella, creo que tenemos un problema – hablo Marco llamando la atención de todos los presentes.

- ¿Qué sucede, Marco? – pregunto Jeanne girándose para quedar de frente a Marco.

- Esto le parecerá raro, pero Miguel Ángel me acaba de informar que siente la presencia de Hao Asakura muy cerca de aquí – informo Marco provocando una psicosis interna en todos los presentes.

- Pero, eso es imposible, yo destruí a Hao hace seis meses – hablo Yoh para tratar de evitar lo que sucedería en algunos minutos.

- O tal vez no – señalo la Doncella Jeanne con preocupación – es muy posible que ese desgraciado haya sobrevivido.

- Pues nosotros no lo creemos, si fuera así ya se hubiera aparecido enfrente de nosotros a matarnos, ¿no cree? – salio está vez al auxilio Horo-Horo.

- Debemos de estar seguros aún así – dijo Jeanne – bueno, ya tengo otra razón para quedarme en la aldea – y arrugando el entrecejo pregunto - ¿Me puede explicar qué le da tanta gracia? – ante esto, todos voltearon a ver al señor Yohmei.

- Nada, está perdiendo sus facultades mentales – respondió Kino ante una mirada de enojo de parte de su esposo – mejor no le hagas caso, querida.

- ¿Por qué no dejas todo eso de Hao? – pregunto Irone. Jeanne la volteo a ver como si estuviera loca.

- ¿Y dejar que todos los asesinatos que cometió queden impunes? – indicó Jeanne indignada – Hao Asakura es un terrible demonio cuya existencia es terrible para la humanidad y es por eso que debe de desaparecer de la faz de la Tierra hasta el más mínimo rastro de él. Solo así podremos tener la tan anhelada paz.

- Pero, ¿tú ya no tienes a Shamash? – señalo Irone.

- Eso es verdad, pero aún tengo a un gran ejército de ángeles a mi servicio – puntualizo Jeanne – y si es verdad que Hao Asakura sigue vivo, no dudare ni un solo minuto en destruirlo.

- Pero ya lo intentaste una vez y lo único que lograste fue que tus amigos murieran – argumento Irone intentando hacerla entrar en razón.

- Ellos murieron tratando de destruir a Hao, y por eso tampoco podemos quedarnos sin hacer nada, no después de todo lo que ellos dieron – dijo Jeanne.

- Murieron porque estaban locos, porque todos ustedes están tan preocupados en destruir a Hao que no se dan cuenta de que eso ya paso, de que el pasado no importa, de que lo único que importa es el presente – corrigió Irone antes de salir del comedor dejando a una Jeanne bastante impresionada con las palabras de su hermana.

Jeanne siguió a su hermana hasta salir de la casa y llegar al camino. Al ver esto, todos siguieron a ambas muchachas en caso de que en verdad se impusiera una batalla.

- ¿Cómo puedes decir eso? – pregunto Jeanne incrédula – Es como si no te importara el hecho de que ese asesino mato a nuestros padres.

- Pues no, no me importa, es más le agradezco que lo haya hecho – exclamo Irone deteniéndose enfrente de Jeanne. Todos se quedaron enfrente de la casa expectantes a lo que sucedería – agradezco a Hao Asakura la muerte de mis padres.

Lo siguiente que vieron fue a Irone en el suelo, tirada por una bofetada de parte de Jeanne, que miraba a su hermana como si estuviera loca.

- ¿Cómo puedes decir eso? – hablo Jeanne con dolor en la voz.

- No solo lo digo, lo hago – respondió Irone sin levantarse.

- Eres una malagradecida, solo una malagradecida podría alegrarse por la muerte de las personas que le dieron la vida – hablo Jeanne.

- No, Jeanne, te equivocas – hablo Irone poniéndose de pie – ellos no me dieron la vida, me la quitaron y la destruyeron. Para ellos yo era algo menos que basura y así me lo hicieron sentir durante el tiempo que vivieron. Nunca pudieron aceptar que una de sus hijas no tuviera poderes, para ellos eso era algo completamente humillante – Miro a los ojos a su hermana – No, Jeanne, a mi quien me dio la vida fue Hao el día que cumplió su promesa de venir por mi, el día que mato a mis padres y me llevo consigo, ese día, yo nací, y fue gracias a él.

- ¿A qué te refieres? – pregunto Jeanne dando un paso atrás.

- Quiero decir que he pasado los últimos años de mi vida con Hao Asakura – reconoció Irone con tranquilidad.

- ¿Y a qué te refieres con que el cumplió su promesa de ir por ti? – pregunto Jeanne retrocediendo un paso más.

- Yo conocí a Hao dos años antes de que matara a nuestros padres, lo conocí en el viaje que hicimos a Londres con la maestra Kino y fue entonces cuando él me prometió que me sacaría de mi casa y me llevaría con él y así yo sería feliz – explico Irone provocando la sorpresa de todos. Nadie sabía esa parte de la historia. Tanto Anna, como Jeanne y Kino recordaban muy bien ese viaje.

- Entonces, es tu culpa – dijo casi en un susurro Jeanne para después gritar con cólera contenida - ¡POR TU CULPA MATARON A MIS PADRES! ¡ERES UNA MALDITA!

Estuvo a punto de lanzarse a golpes contra Irone, pero fue detenida por un Hao salido de quien sabe donde.

- Ni se te ocurra ponerle otra mano encima, o te juro que le iras a hacer compañía a tus desgraciados padres – la amenazo Hao completamente furioso – si tus padres están muertos fue porque así lo decidí yo, no Irone. Me basto observar como la trataban una semana antes de matarlos para saber que lo único que merecían era el infierno. En cuanto a ti y tu hermano, agradécele a Irone que los quiera tanto, de no ser así, también estarían muertos - la soltó y Jeanne retrocedió algunos pasos - Es más, deberías de agradecerle a Irone no haber muerto hace seis meses también – añadió Hao – de haber sido por mi, tu alma estaría hecha cenizas en este momento, ¿o qué?, ¿creíste que eras tan poderosa que por eso habías sobrevivido al Espíritu de Fuego?, ¡no me hagas reír!

- Hao – lo llamo Yoh que se había cercado lentamente al ver a su hermano tan furioso. No quería que otra tragedia se produjera enfrente de sus ojos. Hao lo miro de reojo y saco un medallón de entre sus ropas, en cuyo centro se podía distinguir una estrella, y lo apunto hacia Jeanne

- Lárgate en este momento y no te atrevas a acercarte a Irone, a menos de que desees morir – hablo Hao. Todos quedaron en estado de shock, ¿desde cuándo Hao Asakura dejaba ir a una posible victima? – Y llévate esto – añadió tocando el centro del medallón. De él salio Shamash, él cual se puso a lado de su dueña de inmediato – No me oíste, ¡LARGATE!

Jeanne miro a Marco y le hizo una señal para que se fueran, sin embargo, antes miro a Irone con un profundo odio.

- A partir de ahora, mi hermana está muerta – anunció Jeanne, para después irse del lugar junto con Marco y Shamash.

El silencio reino en el lugar por un momento, pero fue roto por el ruido que causo Irone cayendo de rodillas al suelo. Hao se giro para quedar de frente a Irone. La muchacha estaba hecha un mar de lágrimas. Al instante Hao se agacho a su altura y la abrazo para tratar de tranquilizarla. Yoh se acerco y también la abrazo, al igual que Opacho que se acerco corriendo desde la barda que rodeaba la casa de los Nadiri. El Trío también se acerco pero no llegaron a abrazarla. Fue entonces que todos comprendieron, Irone no intentaba evitar una batalla, la cual no sucedió, intentaba evitar remover el pasado, recordar su vida con sus padres, ser tratada como fue tratada, eso era lo que evitaba y finalmente no pudo evitar. De repente, toda la atención se poso en Cole que se acerco hasta su hermana, se puso de rodillas y le acaricio la cabeza, ante la mirada atenta de Hao, Yoh y Opacho, que se separaron de Irone

- No la escuches, Irone – le dijo Cole – tú no tienes la culpa de nada más que de ser más feliz que ella, y eso es lo único importante - ante estas palabras, Irone se abrazo a él sin dejar de llorar. Cole la abrazo recordando aquellos días en los que la abrazaba después de los regaños con bofetadas incluidas que recibía de sus padres. Y entonces las lágrimas también comenzaron a salir de sus ojos. Se había tardado tanto en darse cuenta o tal vez simplemente no se había querido dar cuenta de la forma en la que ella vivía. Y el siendo el mayor, jamás movió un dedo a su favor, jamás se preocupo por hacer nada más que consolarla. En cambio, él había hecho más. Levanto la mirada hacia Hao el cual se la regreso. Pensándolo bien, no solo le había dado una vida a Irone, también a él: le había dado la oportunidad de llegar a ese paraíso terrenal que era la Aldea Apache para él. Y el que Jeanne hubiera decidido destruir su vida con el odio, no era su culpa. Sonrió y alargo la mano a Hao, el cual, después de pensarlo un momento, la estrecho – Gracias – agradeció simplemente. Hao lo miro con extrañeza.

- No fue nada – aseguro Hao sonriendo.

- Fue y mucho – corrigió Cole – Gracias.

*****

Lo había visto y oído todo, escondido en uno de los árboles que rodeaban la casa. Era incapaz de definir lo que sentía en ese momento, sin embargo, estaba seguro de una cosa: por primera y única vez en su vida sentía coraje y enojo hacia alguien que no era Hao y, sorprendentemente, se trataba de su querida y respetada Doncella Jeanne. ¿Cómo se atrevió a poner a Irone en ese estado? ¿Cómo se atrevió a abofetearla? Lyserg Diethel sentía su sangre hervir con tan solo ver a Irone tirada en el suelo llorando y sentía unas desesperantes ganas de ser él quien la estuviera abrazando en ese momento.

*****

- Los chicos están preocupados por Irone, ¿cómo está? – pregunto Yoh entrando en la casa de los Nadiri. Ya habían pasado por lo menos dos horas de lo sucedido e Yoh era el mensajero entre ambas casas. Después de un rato de estar tratando de calmar a Irone a mitad del camino, Cole tomo la determinación de cargarla y llevarla hasta su casa. Los demás habían decidido que lo mejor era quedarse en su propia casa.

- Ya dejo de llorar, eso es algo – respondió Hao que se encontraba sentado en uno de los sillones con una cara de pocos amigos. – No debí de haberla dejado que viera a Jeanne, debí de haberla enfrentado yo.

- No podías saber que esto pasaría – dijo Yoh sentándose a su lado.

- Por supuesto que si, la estúpida de la Doncellita es una persona predecible – refuto Hao con enojo.

- Bueno, creíste que Irone podría manejarlo y pudo hacerlo – denoto Yoh –. Yo creo que todo esto le ayudara a Irone a cerrar el círculo con sus padres, creo que enfrentarse a Jeanne es una forma de enfrentarse a sus padres y ponerles la cara demostrándoles que ella no es la niñita débil a la que siempre despreciaron.

- Con esa cara de tonto uno olvida que tienes cerebro – hablo Hao sonriendo por primera vez en dos horas.

- Pero si tenemos la misma cara – señalo Yoh con una sonrisa.

- ¿Me estás diciendo tonto? – inquirió Hao mirando amenazantemente a su hermano.

- No como crees – dijo Yoh inocentemente.

- Ya es oficial, Jeanne se ha autonombrado la última Nadiri con vida – anuncio Cole entrando a la casa con cara de exhausto – le armo un espectáculo a la abuela por haberle ocultado todo y por apoyarlo y ahora dice que su única familia son sus queridos y amados padres muertos, cuya muerte vengara así sea lo último que haga.

- Interesante – dijeron los gemelos al unísono.

- ¿E Irone? – pregunto Cole, sentándose a lado de Yoh.

- Arriba, con Opacho y el Trío – informo Hao - ¿Y dónde está, Jeanne?

- No piensas ir a matarla, ¿verdad? – pregunto Yoh viéndolo de reojo.

- No, solo es curiosidad – aseguro Hao.

- No lo sé, dijo que iba a instalar la base de los Soldados X – respondió Cole.

- Mira – dijo Hao – deberías de irle a avisar a Lyserg. ¿Cuanto apuestas a que sale corriendo en busca de su Doncella Jeanne?

- No lo creo, cuando le contamos todo se enojo bastante – hablo Yoh.

- ¿En serio? – pregunto Hao sorprendido a lo que Yoh asintió – Me mordería la lengua con eso, pero esperare, en cualquier momento saltará nuestro querido soldadito X.

- Puedo apostarte lo que quieras a que no – aseguro Irone bajando las escaleras y pasándolos de largo con rumbo a la puerta.

- ¡Hey!, ¿a dónde vas? – pregunto Hao poniéndose de pie.

- Voy a divertirme un poco – respondió Irone antes de que se oyera como cerraba la puerta.

Los tres se vieron entre si y salieron detrás de ella. La siguieron hasta el restaurante de Silver, donde la muchacha se acerco a la barra y le pidió una fuente repleta de helado de diferentes sabores. Después se acerco a la lista colocada en una de las paredes y se le quedo viendo por un momento. Sonrió, sacó una pluma y escribió su nombre en la lista, ante la mirada de asombro de su hermano biológico y sus hermanos adoptivos, sobretodo la de Hao.

- ¿Cuál es tu sueño? – pregunto Hao con interés de saber la razón que había podido más que su insistencia.

- Te lo contare si gano el Torneo – respondió Irone simplemente con una radiante sonrisa en el rostro dejando sin habla a sus tres acompañantes.

*****

El dulce viento mecía su largo cabello mientras ella disfrutaba su taza de té. Se encontraba en ese pequeño restaurante casi vacío. La tranquilidad que se respiraba en aquel lugar era increíble; era uno de los pocos lugares libres de la concurrencia de shamanes. Se encontraba ahí leyendo un libro bastante antiguo, esperando ver de nuevo a esa chica con la anciana que había visto ayer. A la chica la reconoció de inmediato, la había visto el día que mando a la bola de "amigos de Hao" a atacar a Irone y, por extrañas razones que no entendía, parecía tener control sobre Zenki y Koki, hecho bastante peculiar, si se toma en cuenta que esos onis solo escuchaban a Hao. En fin, lo que hubiera detrás de esa chica ya lo averiguaría después, ahora eso no tenía importancia. Le importaba más la reconstrucción del Rosario de los 1080. Pensar en el hecho de que su amado rosario estaba ahora reducido a una simple cuenta la hacia enfurecer, pero era muy capaz de tranquilizarse enseguida. En toda su existencia, de 500 años, solo una persona fue capaz de sacarla de sus casillas y enloquecerla; para su suerte, esa persona estaba peor que muerta. Tomo un sorbo de té al tiempo que un dulce sonido llegaba a su oído, algo parecido a un dulce pajarito cantando. Dejo la taza en la mesa para notar que ahí, parado encima de la mesa, estaba un pequeño pajarito blanco con pico dorado. Ambos se quedaron viendo por un momento, hasta que el pájaro se echo a volar. Yohri lo siguió con la mirada por un largo rato al tiempo que sus manos se convertían en puños. Estaba a punto de estallar en cólera cuando decidió que eso no era necesario y trato de tranquilizarse.

- Con que decidiste seguir a tu ama, maldita ave detestable – hablo Yohri una vez que logro tranquilizarse – eso no importa, el que tú la hayas seguido no importa, ¿sabes porque?, por que ni tú, ni nadie, pueden hacer nada por ella.


Aquí está otro capitulo más, sin mucha acción pero necesario. Espero que les guste y dejen muchos comentarios ya sean buenos o malos. Tratare de actualizar rápido, no se preocupen.

Quiero agradecerle a Mitsuki Asakura, isa, Shaman Girl 4Ever y nanikio por sus comentarios en el capitulo 5 y a Mitsuki Asakura (de nuevo), a Patrick A'Sakura y a Marionne Danita por sus comentarios en el capitulo anterior. Éste capitulo es para todos ustedes.

Adiós ;)