Luego de varios días de andar para allá y para acá (y no lo digo en un aspecto físico) vengo a subir al fin el capitulo 7. Probablemente los demás también se demoren así, pero finalmente estarán. Es una especie de compromiso con los lectores de este fic (si hay más de los esperados) y también conmigo. Sin más preámblo, disfruten :3
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Esta vez fue el peliazul quien despertó y se puso de pie poco a poco. Su sueño se vio interrumpido por el sonido difuso de unos tambores a la distancia. Despegó los párpados con gran esfuerzo, como si los tuviera adheridos a la parte inferior de su ojo.
Ya sentado se fue percatando que de espaldas a él se encontraba la nipona, provocando esto gran sonrojo en él. Después, volteó su cabeza al interior de la isla, intentando buscar el origen del sonido que le había despertado. No le fue difícil adivinar que justo donde divisó la luminosidad de una fogata ajena, era de donde provenía aquel ruido.
Forzó su vista apretando los ojos y moviendo su cabeza de arriba abajo y de derecha a izquierda para intentar encontrar que clase de escena habría allí pero las palmeras se lo impedían.
Era obvio que se trataba de personas pero algo le decía que no era una situación a la que pudiera acercarse con plena confianza. Sin embargo, y para no molestar a sus compañeros, decidió emprender el rumbo hacia aquel lugar, sin despertarlos a ellos.
Posó sus pies sigilosamente sobre la arena y caminó despacio hasta estar lo suficientemente lejos para caminar más rápido.
Al llegar a las palmeras, se fue abriendo paso entre ellas y descubrió, a una corta, distancia una imagen que no podía creerse: en un claro rodeado de palmeras, alrededor de una llamarada alta, danzaban en círculo varias personas pequeñas con mascaras gigantes y flechas en las manos emitiendo sonidos guturales rítmicos; más a la derecha había unos cuantos tocando intensamente tambores grandes con sus manos pequeñas y otro sujeto con un cuerno en la mano.
Al momento, 2D se sorprendió. Tal escena parecía sacada de un libro de ficción o de una película. No le dio tiempo de hacer un gesto de desconcierto, pues al siguiente instante en que se encontraba apenas preguntándose que ocurría allí, el que poseía el cuerno lo tocó. Sonó con gran fuerza y todos dejaron de bailar en seco.
2-dent quería presenciar ese ritual y se quedó allí. Los nativos le dieron la espalda al muchacho y de entre las palmeras, enfrente de 2D pero al otro extremo del claro, salió una mujer más alta que los demás humanitos allí presentes, con una mascara del mismo tamaño que la del resto, lo cual hacía que en ella luciera menos grande.
Ella portaba una especie de túnica de longitud media hecha con gruesas hojas de palmera y llevaba un collar con una roca como presea y un par de pulseras gruesas de roca tallada, a diferencia del resto que solo usaban faldas estilo escocesas fabricadas con finos hilos, probablemente, de hoja de palmera también y collarines de tallo de palmera.
Stuart le observaba. Era imponente y sus ojos miel lucían felinos y místicos. Se acercó hasta quedar frente a l hoguera, haciendo visible únicamente su cabeza y se quedó unos segundos frente a ella sin decir palabra alguna.
Al cabo de un rato, y aún en silencio, señaló justo en frente de sí misma y dio un grito imponente y salvaje. Al tiempo todos voltearon y encontraron velozmente a 2D a quien notaron apenas hasta entonces.
El joven se asustó y abriendo los ojos desmesuradamente, se giró para intentar salir corriendo. Por desgracia fue inmediatamente alcanzado, pues en cuanto despegó un pie del suelo unas lianas le abrazaron celosamente y le apretaron hasta dejarlo casi sin aliento, con lo que se desmayó y no supo más. Lo último que escuchó fueron los gritos de los nativos y sus pasos veloces por todas partes.
Unas horas después, un grito agudo de auxilio levantó a Murdoc y a Noodle de su pesado sueño. El primer llamado les desconcertó y el segundó les alarmó.
-¿Qué rayos ha sido eso? Estaba soñando de lo mejor con una rubia cachonda.- dijo Mudz tallándose los ojos con el ceño fruncido.
La chica se llevo el índice a los labios y le pidió silencio a su amigo. Después se percató de la ausencia de 2D y presintió lo peor.
-Rápido Murdoc.- se puso Noodle en pie en menos de lo que canta un gallo y tomó por el brazo al satánico, pues, conociéndolo, no le haría el menor caso a nada de lo que ella o cualquier otro dijera, así estuviera al borde de la muerte.
El hombre bostezó y se quejó alegando que quería seguir durmiendo para ver si era posible continuar y concluir su sucio sueño. La nipona le ignoró y lo llevó a rastras. Como él iba adormilado, no puso resistencia física, solo verbal.
Mientras, 2D continuaba probando suerte con sus llamados de auxilio, sin embargo no pudo continuar por mucho tiempo pues los hombrecillos le silenciaron colocándole una manzana grande en la boca, como si fuere un porcino que sirven en medio de un plato grande rodeado de ensalada. Ya le tenían atado a una vara, solo hacía falta ponerlo al pie de la fogata.
Niccals y la asiática dejaron de escuchar los gritos, sin embargo ya habían localizado la iluminación en medio de la vegetación.
La chica se disponía a correr al lugar. Presurosa, apretó el pasó y gritó el nombre de 2D pero, justo cuando lo hizo, se tropezó con algo y sintió como unas lianas le apretaban los brazos contra el cuerpo. De inmediato reaccionó y, con sus pies libres, se paró de un salto. Tomó una actitud defensiva y en cuanto escuchó unos pasos detrás suyo lanzó una patada que, para su mala fortun,a solo fue contra el aire. Al siguiente instante cayó de nuevo y sus piernas fueron atadas y los gruñidos expulsados de sus labios, silenciados con una gran manzana.
A Murdoc no le fue mejor, inclusive resultó atrapado más eficazmente debido a su aletargamiento: un tropezón y ya estaba atado de pies a cabeza, sin haberse podido defender en ningún momento.
Al ver la resistencia que estos dos chicos ponían, fue ejecutada en ellos la misma maniobra de asfixiamiento parcial, para desmayarles y poder cargar con sus cuerpos fácilmente.
Minutos más tarde, cada uno abrió los ojos y lo único que pudieron ver fue la opaca luz lunar atravesando unas sinuosas rendijas.
2D fue el primero en acercarse a la iluminación. En cuanto estuvo cerca de ella, supo que esas rendijas por las que pasaba la luz estaban hechas de madera y, palpando el resto del sitio donde se encontraba, esté estaba hecho de roca, hasta el piso.
Murdoc corrió hasta golpearse contra las rendijas. Frenéticamente, las sacudió intentando derrumbarlas pero no pudo. Mascullando una maldición, les dio una patada y se puso a dar vueltas por todo el cuarto.
Noodle se acercó también a las rejas y sacó su mano.
-Chicos, ¿Murdoc? ¿Stu? ¿Están ahí, en alguna parte?- dijo en voz alta agitando rápidamente esa mano que tenía fuera, para acentuar su propia presencia ante la de sus amigos, si es que ellos estaban allí, y si acaso se encontraban privados de algún sentido como la escucha.
-Wasabi, si estas ahí ¿que esperas para ayudarme?- contestó Murdoc antes que 2D, creyendo que él era el único atrapado.
-Yo también estoy ¿Qué esta pasando?- cuestionó Stuart advirtiendo, mediante la oquedad de sus voces, que todos estaban en las mismas condiciones.
No pudieron continuar conversando, pues una figura femenina se posó en frente de sus prisiones. Llevaba su vara y un par de hombrecillos a cada lado. La golpeó contra el piso y dijo algo en un dialecto incomprensible para los muchachos, pero con claro enfado.
Era tan imponente, que hasta Murdoc se quedó callado, torciendo la boca en señal de enfado por ese mismo sentimiento de impotencia.
Tres hombrecillos aparecieron de entre la maleza y se colocaron justo en frente de cada jaula. La mujer se retiró junto con los otros dos sujetos que la acompañaban, dándose la media vuelta en un limpio movimiento, ondeándose espectacularmente su vestido de hojas de palmera.
Por esa noche, permanecieron vigilados por los audaces ojos de los pequeños pero bravos guardianes de aquella tribu. Por esta noche, se dejaron dominar más por el cansancio padecido todos esos días en la boca de Russel, que por la angustia de su actual situación.
Murdoc sólo se dio la media vuelta molesto y, recargándose contra una de las paredes, se dejó caer hasta quedar sentado en el suelo.
Noodle sólo permaneció cerca de la verja e intento continuar contemplando las estrellas, como buscando en ellas una respuesta.
Y 2D . . . 2D se acurrucó en un rincón, ya no deseando negar la realidad y apartarse de todo para no correr riesgos como lo hizo una vez en el ascensor al salir de Plastic Beach, sino para pensar en un plan y salir de ese aprieto junto con sus amigos.
Algo en su interior le había gritado que no estaba bien seguir esperando y le despertó para al fin decidir hacer algo más que solo observar.
