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Disclaimer:
"Los personajes de Shingeki no Kyojin, así como su mundo, son propiedad de Hajime Isayama.
Yo sólo los tomé prestados para hacer este fanfic."

Título: Acuerdo de odio.
Autora: Antifashion19.
Género: Angst | Drama | Romance (?)
Personaje(s)/Pareja(s): Eren Jaeger| Mikasa Ackerman| Rivaille
Advertencias: Posible OoC. Palabras soeces. Spoilers del manga.
Si eres anti de esta pareja, no leas y ya, no quiero que me armes un drama porque no tengo tiempo para tocarte una canción triste en el violín más pequeño del mundo; pero si eres un lector de gustos variados y sólo te importa el contenido de la historia… ¡Bienvenido seas!
Sobre aviso no hay engaño.

Créditos:

La imagen que he usado para la portada le pertenece a エビグラ.
Cuyo link a su Pixiv se encuentra en mi profile.

Aclaraciones:
Bueno, ya muchos habrán visto el capítulo nuevo del manga, y sé que aquella revelación sobre Levi ha causado un gran revuelo: algunos lloraron; otros dejaron de gustar del paring (por el supuesto incesto. No sé si el capitán Ackerman dijo algo como: soy el papi de Levi, Levi es el padre de Mikasa, soy hermano del padre de Mikasa, soy hermano de la madre de Mikasa, la madre de Mikasa y yo tuvimos un amorío y de ahí nacieron estos dos, o Levi y Mikasa son gemelos separados al nacer, como para que ya estén afirmando que el RivaMika es incesto); hubo gente que se burló de nosotros -los fans del RivaMika- por el supuesto incesto; y estuvieron los otros que como yo, se alegraron por eso.

¡Ha-ha-ha!
Esto me viene perfecto.

En fin, gracias a todos ustedes que leen y apoyan esta historia. Los amo. Espero actualizarla más seguido… aunque a veces soy lenta y vaga. Y si tienen alguna sugerencia, duda, etc., ya saben dónde dejarla: a manera de review, o mensaje privado. También les agradecería que le den un "favorito" o un "follow" a esta historia si llega a gustarles.

Por cierto, muchas gracias a Michell Munera por los dibujos que ha hecho (¿basados en...?) de este fanfic. Te amodoro; y ánimos para Ariadnne Argüelles por lo de su padre que está (¿o estaba?) enfermo... ¡fighting!
Y por cierto, les recomiendo "Historias de soldados" e "Ilegal" de fangirlx.x son tan geniales que un día la secuestraré. No temas Isa-Isabel, eres mi pareja ideal según aquella aplicación.

Omaiga, esto ya parece una confesión de amor y tablón de anuncios.


VII Acuerdo de odio
"Del odio al amor hay un paso… del amor al odio un instante"


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Apoyado en el dintel de la ventana, Ivan Janssen contempló al sol levantarse a través del gran muro que los rodeaba, y cuando la luz de este lo deslumbró, dejó de mirar hacia aquella dirección; luego reparó en las personas que vivían a un poco lejos de su castillo: los pequeños niños que reían y jugaban a ser miembros de la Legión de Reconocimiento, los padres que salían a trabajar para así poder llevar comida a sus mesas, mientras las madres se apresuraban a tender la ropa en los techos de sus hogares.

Sonrió ante maravillosa escena, le pareció demasiado hermosa; después cayó en cuenta de que sólo había sido una triste ilusión. La cruda verdad era que esos niños sólo reían al molestar a los otros niños que no tenían la misma condición económica, se divertían ordenándoles y burlándose de ellos; y en realidad, quienes salían a buscar la comida para llevarla hasta la mesa y se apresuraban a lavar y tender la ropa, eran los sirvientes… sus amos aún se encontraban durmiendo en sus cómodas habitaciones como si estuviesen cansados de tanto trabajar.

Quiso decretar una ley que les diera una lección a todos esos malditos cerdos, humillarlos haciendo que lamieran y besaran los pies y las manos ásperas de sus sirvientes, pero después recordó cuál era su papel; a pesar de vestir ostentosas ropas, de poseer joyas hermosas, de comer exquisitos manjares, de no tener que preocuparse por el dinero como la hacía la gente normal, de llevar una corona de oro sobre su cabeza, de que todos le llamaran majestad y se inclinaran ante su presencia… él sólo era una farsa. Todos le llamaban Rey pero él no era el verdadero Rey, sólo era una persona insignificante que debía prestar su apariencia para los propósitos de la familia Real, y nada más.

—Majestad —le llamó uno de sus sirvientes, sacándolo de su ensimismamiento. Notó que aquella persona sostenía la ropa que hoy vestiría—, le están esperando.

Miró de nueva cuenta hacia la ventana y pudo observar a un pequeño niño que lloraba escondido en la esquina de una calle, y entonces se vio así mismo, ocultándose luego de la bofetada que le había dado su progenitor al haberse negado a convertirse en el nuevo Rey. "¿Por qué tengo que hacerlo?", le había preguntado una vez a su padre; y este le había mirado con una expresión llena de resignación, mientras le acariciaba la cabeza para después responderle que desde años su familia ha servido a la casa Reiss, la verdadera familia Real, y que cada cierto tiempo escogían a uno de ellos para hacerse pasar por el Rey.

"Ese es el destino de nuestra familia…", había agregado, dibujando una sonrisa antes de mirar el cielo azul sobre ellos. "Y si ellos son la verdadera familia Real, ¿por qué nadie más lo sabe? ¿por qué se están ocultando?", cuestionó enojado, sin embargo, su padre jamás contestó.

Ese es el destino de nuestra familia —repitió la frase de su padre, y en aquel instante quiso tenerle en frente para golpearle—. Maldito anciano.

Deseó gritarle y escupirle en la cara; preguntarle que si ese también había sido el destino de su hermana, que por tonta había creído que el verdadero Rey se enamoraría de ella después de metérsele en la cama, que le daría riquezas y que se convertiría en su Reina. Pero no, no fue así. Lo único que consiguió fue quedar preñada, que la aislaran en una granja como una puta cualquiera y que al final, la asesinaran.

Por un momento se estremeció y se tocó la garganta; a su hermana se la habían cortado, lo sabía bien porque el hombre del abrigo negro le había mostrado el cuerpo sin vida de esta, y luego lo obligó a mirarle la profunda herida que surcaba toda su garganta. Y entonces, mientras miraba los pequeños rastros de sangre coagulada sobre la piel de su hermana, se preguntó si ella había sufrido antes de morir, si su muerte había sido rápida, o si aquella cruel escena había sido presenciada por su pequeña sobrina…

—Majestad…

—Vete —siseó entre dientes y lanzó una mirada de desprecio a su sirviente—. ¡Lárgate de aquí!

Aquella persona hizo una reverencia e inmediatamente se disculpó. Ivan comenzó a sentirse culpable al desquitarse con aquel hombre que no tenía la culpa de lo que él había sufrido y estaba sufriendo ahora; y después de verlo salir, se sentó sobre su cama, mirando la alfombra terracota bajo sus pies.

Historia —susurró, recordándose a sí mismo el nombre de su sobrina—, ¿creciste bien?

—¿Quién ha crecido bien…? —escuchó de pronto, y aquella voz lo aterrorizó. Parado en el umbral de la puerta se encontraba aquel hombre del abrigo negro—, ¿…Majestad?

—Na-nadie —mintió, pero aquella persona no le creyó, sólo entrecerró los ojos y después sonrió—. ¿Qué hace usted aquí? —preguntó, intentando cambiar el tema; ese hombre no debía sospechar que estaba pensando en Historia porque, si se daba cuenta, le haría daño con tal de someterlo.

Él no se hacía pasar por Rey porque le gustara esa vida, porque apoyara la causa de toda esa gente o por el honor de su familia. No. La verdadera razón era para salvar a su sobrina, y que así no la asesinaran como lo habían hecho con su madre.

Ivan sintió una opresión en el pecho al recordar a su hermana muerta, y la imaginó gritando, rogando por la vida de su hija mientras aquel hombre se acercaba a la pequeña para cortarle el cuello.

—Le estamos esperando, necesitamos hablar sobre…

—No bajaré —soltó, levantándose para confrontar al hombre; ya estaba harto de que lo manejaran a su antojo, que le amenazaran con hacerle algo a Historia y de que si no los obedecía, jamás volvería a verla, aunque hasta ahora no la había visto—, lo haré hasta estar seguro de que ella aún sigue con vida —sujetó la corona que se encontraba sobre el buró y la lanzó a los pies de aquel sujeto.

—Comprendo su motivo… —respondió mientras se acercaba a él, poniéndole la mano izquierda sobre su hombro, y enseguida asintió con la cabeza antes de darle un puñetazo en el estómago que lo dejó sin aire e hizo que cayera de rodillas al suelo—, pero usted tiene recordar que le debe obediencia a su señor antes que a todo.

Ivan intentó levantarse, sin embargo, aquel hombre se lo impidió, colocándole el pie sobre su cabeza hizo que la inclinara hasta que esta tocara el suelo, por un momento le oyó chasquear la lengua y como después soltaba una carcajada desdeñosa; Ivan apretó sus dientes y manos, e intentó no llorar ni orinarse encima…

—Ba-bajaré enseguida —dijo sujetándose el estómago a causa del dolor, esperando que el hombre del abrigo negro lo dejara en paz—, por favor. Yo bajaré enseguida.

El hombre le quitó el pie de encima.

—¿Se ha dado cuenta, Majestad? Esto no hubiera sido necesario si usted aprendiera a obedecer nuestras órdenes —explicó, dándole la espalda mientras jugaba con una pequeña navaja que había sacado de su abrigo—. Es verdad que mientras se esté haciendo pasar por Rey no podré degollarlo, pero hay una personita con la cual si puedo hacerlo.

—Ya, ya entendí. Historia no tiene que ser castigada por mis errores… capitán Ackerman.

El nombrado le miró de reojo, dibujando una sonrisa de satisfacción en el rostro, luego escondió la navaja de nueva cuenta en su abrigo y avanzó hacia la puerta; de pronto se detuvo, y en aquel instante el miedo invadió a Ivan, tragó saliva y quiso echarse atrás, a pesar de saber que esa persona no le haría daño -por ahora- ya que lo necesitaban para seguir haciéndose pasar por Rey, él no podía evitar temerle.

Contuvo la respiración.

—Le daré unos cuantos minutos para que se reponga —y sin más nada que decir, siguió avanzando sin mirarle.

Inhaló profundamente y después exhaló. Se puso de pie muy lentamente, el estómago le dolía y se revisó aquella zona, pero no había ningún moretón; aquel hombre sabía dónde y cómo golpear las partes del cuerpo para que nadie se diera cuenta de ello. Se volvió a acomodar sobre la cama y en aquel momento se sintió estúpido y humillado. Cómo era posible que un hombre con su edad se dejara controlar por otro, se dejara golpear, se dejara… pero qué podía hacer para evitarlo, porque aunque le costara admitirlo, tenía miedo. No sólo por él, sino por Historia.

Aunque durante todo ese tiempo jamás había tenido contacto alguno con su sobrina, esperaba que ella estuviera viva, que soportara todo lo que estaba viviendo… que aguardara por él.

—Pronto te rescataré —rió desquiciadamente mientras intentaba ahorcarse con las manos, aquello le asfixiaba, sin embargo dejó de hacerlo porque debía resistir—. Sólo un poco más.

Sabía que no le quedaba más tiempo. La anterior persona que se hacía pasar por Rey le había advertido todos los secretos que la familia Real guardaba, por eso él ya sabía la verdad sobre el origen de los titanes, sobre los muros que los rodeaban y sobre el suelo bajo las casas; y que a las personas que intentaban escapar de ese lugar, que creaban tecnología que los hiciera avanzar, y que sabían de más… los asesinaban. Y sabía que probablemente, pese a ocultar que poseía toda esa información, la familia Real ya estaba al tanto de sus conocimientos y ahora querrían asesinarlo.

Y sabía también que después de salvar a su sobrina no tendrían un lugar donde esconderse, y entonces tendrían que salir fuera de los muros, pero, no sobrevivirían por mucho tiempo con aquellos titanes queriendo comérselos; por eso debía obtener a Mikasa a toda costa, tenerla a su lado implicaría su salvación y la de Historia, y estaba seguro de ello porque él presenció -y sabía que no era producto de su imaginación- que aquella chica oriental… había salido del "cuerpo de un titán".

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"No… no sabemos si Eren Jaeger murió en aquella misión"

"¿No saben si Eren murió aquel día? ¿estará vivo? ¿por qué lo dejaron atrás? No, tal vez en realidad sí murió, porque si fuera todo lo contrario él ya hubiera regresado… ¿o no?", pensó, anotando rápidamente todo lo que le había narrado Hanji e Irvin sobre aquella misión fallida; creyó que era información importante que no debía olvidar y que además, ellos debían saber…

—¡Deja de comerte eso, Chica Patata! —aquel grito lo sacó de sus pensamientos, miró a Jean que se apresuraba a quitarle de la boca a Sasha aquellos hongos que estaba a punto de comerse. Miró hacia otro lado y se preguntó por qué él tenía que acompañar a todos esos críos—, son para Mikasa.

—Pero tengo hambre… además estos no son los hongos que buscamos.

Soltó una risilla, aquella chica siempre tenía hambre, tanta que parecía un titán; pero se recordó que aquellos seres no comían porque tuvieran hambre, no, sólo lo hacían con el propósito de asesinar a la raza humana. Por un instante se alegró de que Sasha Braus no fuera un titán porque si no, todos ya habrían desaparecido… incluso él.

—¿Y están seguros que este hongo es importante para ayudarnos a descubrir qué es lo que quiere el Rey de Mikasa? —preguntó Connie, y siguió rascando la tierra.

—No, no lo queremos para eso… —respondió Armin que estaba a su lado, removiendo el pasto, buscando aquel hongo—. Lo necesitamos para que Mikasa recuerde lo que sucedió cuando el papá de Eren lo inyectó —sacó una piedra de entre la tierra, la revisó y luego la tiró hacia otro lado—, porque… ella nunca se separaba de él.

—Y suponemos que si ella nunca se separaba de él, debió estar presente aquel día —agregó Nickolas mientras se echaba hacia atrás para recargarse contra el tronco de un árbol—, también para ver qué era eso que le inyectaron, si notó algo o si puede reconocer el lugar donde sucedió…

—Pero, ¿no sería más rápido ir al sótano en la casa de Eren y encontrar lo que su padre esperaba que él encontrara? —soltó Connie.

—Sí, podría ser más fácil pero… —Armin se encogió de hombros—, creo que el comandante Irvin aún espera que Mikasa pueda transformarse como Eren, así sería más fácil llegar a ese lugar sin pérdidas humanas que lamentar; y además, nadie nos asegura que al llegar lo tengamos todo fácil, quizás Reiner y Bertholdt nos aguarden ahí… o tal vez al volver, seamos asesinados por la Policía Militar. Con ella como titán sería más fácil…

—Pero incluso con Eren no todo era fácil, Armin —dijo Jean. Entonces notó como el nombrado bajaba su cabeza—. Joder, no te pongas así.

—Pero era una esperanza que teníamos, ¿no?

Todos pudieron contemplar que algunas lagrimas se asomaban de los ojos de Armin, guardaron silencio sin saber qué decir o como refutar aquel argumento porque sí, Eren representaba una esperanza para acabar con aquellos titanes, para salir de esos muros que los aprisionaban… para ser libres. Nickolas notó como todos comenzaban a deprimirse y eso no le gustó porque aquel ambiente se le hacía tan familiar, tanto que quería vomitar; se levantó rápidamente y dio una palmada con sus manos, dibujando una sonrisa y todos lo regresaron a ver…

—Joder, das miedo —dijo Jean.

—Oi, oi… no pongan esa expresión. Debemos seguir buscando ese hongo porque ya saben… —explicó, inclinándose para mover algunas ramas—, papi Levi nos pateara el culo con su nueva pierna si no lo encontramos. Estoy seguro que nos la meterá y le dará vueltas.

—Iuh, no pongas esa imagen en mi mente —se quejó Jean, señalando con su dedo índice—. Mejor dinos, que tanto anotas en esa libreta tuya…

—Uh, ¿esto? —mostró el pequeño cuadernillo que llevaba a todas partes, se maldijo mentalmente por dejarse ver con aquel objeto. Posiblemente todos esos críos querrían verlo y si se negaba a mostrarlo, ellos podrían sospechar; y eso era algo que no se podía permitir, mucho menos en frente de Armin, ese chico era demasiado inteligente y suspicaz para su gusto—, bueno… aquí hago algunas anotaciones.

—¿Qué tipo de anotaciones?

Advirtió la expresión de curiosidad que tenían, así que pensó en algo rápidamente…

—¿Quieren oírlas? —preguntó, ellos asintieron. Abrió el cuadernillo y rebuscó entre sus hojas, tosió un poco para aclarar su garganta—: Querido diario, hoy noté que Kirschtein es muy lindo…

—¡¿Pero qué?!

—Lástima que sólo tiene ojos para la chica Ackerman. Siempre la sigue con la mirada y se sonroja cuando está a su lado, me pregunto si estará enamorado de ella —sonrió mientras Jean se sonrojaba. Después percibió que Arlert le miraba fijamente—. También me he dado cuenta que si Armin tuviera el cabello un poco más largo, se parecería a Historia…

—¡Eres un maldito enfermo! —gritó Jean, escuchando como Nickolas soltaba varias carcajadas y se sujetaba el estomago. Connie se tapó la boca para evitar reírse también—, ¿por qué anotas todo eso?

—Oye, en algo debo entretenerme. Además, ustedes fueron los curiosos que quisieron saber qué había en mi libreta… oh, también he hecho algunos dibujos y…

—¡Los encontré! —los interrumpió el grito de Sasha, la cual alzaba algo con sus manos—, ¡los encontré! Encontré el hongo, estos son…

Se acercó a ellos rápidamente, y les mostró las abultadas setas que aún tenían rastros de tierra y raíces pegadas a su tallo, los cuatro observaron aquellos hongos y les parecieron sospechosos porque no se veían comestibles; pero miraron a Sasha y esta parecía no tomarle importancia a la extraña forma y color que tenían, incluso pudieron observar el hilillo de saliva que salía de la comisura de sus labios al estárselos saboreando. Inmediatamente Jean se los arrebató, usó un pañuelo que llevaba consigo y los envolvió con mucho cuidado, no quería que la "Chica Patata", como él la llamaba, se los comiera…

—Ahora debemos buscar a Mikasa y a Historia para regresar al castillo —dijo, colocando una mano entre él y Sasha para así evitar que esta se los arrebatara.

Nickolas observó como los cuatro chicos comenzaban a avanzar, sacudiéndose las manos para así quitarse los rastros de tierra. De pronto se le ocurrió que, cuando Ackerman comiera aquellos hongos, por fin tendría la oportunidad de mirarle la marca en su muñeca; así podría saber qué importancia tiene ese tatuaje para la Policía Militar, y esperaba que tal información le pudiera ser de utilidad también… y que con eso, tal vez, pudieran permitirle regresar a casa otra vez.

Sonrió perversamente, y caminó detrás de ellos…

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Observó con detenimiento aquellas flores azules, como estas parecían bailar al compás del viento, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Hipnóticas. De pronto comenzó a sentirse cansada, con mucho sueño; así que se echó hacia atrás para poder acostarse sobre el pasto y después, sin poder evitarlo, cerró los ojos. La suave brisa revolvió sus cabellos oscuros, y de repente a su mente le vino un recuerdo o eso le pareció:

Veía el camino empedrado por el cual avanzaba, los arboles y el pasto que se tragaban la luz y todo a su alrededor; notó también que el ruido de las personas y de los animales como caballos, vacas, perros, gatos y pájaros, iba desapareciendo. Por un instante tuvo miedo y se aferró a la mano del doctor Grisha que la llevaba por ese sendero, quiso preguntarle por qué Eren no los había acompañado a ese lugar y por qué seguían alejándose de la civilización. Sin embargo permaneció callada, creyó que probablemente aquel hombre malinterpretaría sus palabras y pensaría que desconfiaba de él, porque no era así, ella misma le había pedido ese favor…

"¿Ya vamos a llegar?", le había preguntado y él le miró; "Ya hemos llegado", respondió, pero en aquel instante guardó silencio. Mikasa no comprendía que sucedía hasta que lo vio… al hombre parado frente a las lapidas de sus padres con un ramo de flores azules en su mano derecha; aquella persona comenzó a murmurar algo que ella no logró escuchar, y aunque quiso acercarse para hacerlo, no pudo, el padre de Eren se lo había evitado. Le pidió que se escondiera junto al árbol que estaba a su lado, mientras él iba a hablar con aquel hombre y le suplicó que, por ningún motivo, se dejara ver por aquella persona.

Lo miró acercarse al hombre y que después comenzaban a hablar de algo que no pudo escuchar, pero aquella persona parecía molesta, de pronto le dio la espalda al doctor Grisha y empezó a avanzar hacia su dirección; ella se escondió como le había indicado el padre de Eren, y entonces notó el abrigo negro que el hombre mantenía en su brazo izquierdo, como poco a poco lo desdoblaba mientras seguía caminando hasta ponérselo. El sujeto se detuvo a un lado de ella, moviendo la cabeza de un lado a otro como si hubiese detectado su presencia, de pronto giró su cabeza hacia donde se mantenía escondida…

"Señor… hasta pronto", oyó la voz del doctor Grisha y cuando el hombre miró hacia atrás, pudo apreciar su rostro; sabía que lo había visto en otra parte, sí, aquella vez, mucho tiempo atrás, cuando su padre lo llevó a casa con una gran sonrisa dibujada en su cara…

"Mikasa, él es…"

—Mikasa —abrió los ojos y se incorporó—.Te has quedado dormida, ¿te encuentras bien?

—Sí —mintió. La verdad le dolía la cabeza al intentar recordar aquel día, y entonces se preguntó porque ahora sólo venían a su mente esos pequeños fragmentos de su vida—. Quería descansar un poco…

Regresó a ver a la persona a su lado, la pequeña chica le miró también, luego la imitó y se sentó, tocó algunas diminutas plantas que después del contacto comenzaron a cerrar sus hojas. Historia sonrió. Ambas tenían como misión hallar ese misterioso hongo, que le ayudaría a recordar a Mikasa aquel día cuando el padre de Eren lo inyectó, pero no lo encontraron en toda esa zona, y cuando Historia se había girado hacia su compañera para decirle que fueran a otra parte, esta se encontraba dormida; no quiso despertarla ya que se veía tranquila en aquel lugar, no siempre vigilante como cuando eran reclutas. Entonces se recordó a sí misma, en aquel tiempo, siempre despierta para que nadie la sorprendiera como lo habían hecho aquel día…

"¡No soy la madre de esta niña! ¡No tengo nada que ver con ella!"

—¿Dónde está Ymir? —la voz de Mikasa la volvió a la realidad—, no la he visto y tampoco nos acompañó.

—¿No lo recuerdas? —preguntó sorprendida. Meditó por unos instantes al percibir la expresión que Mikasa había hecho—, ella no regresó con nosotros.

—¿Murió?

—No, no lo sé. Aquel día fue todo un caos —respondió, bajando la cabeza y moviendo los pies—: nosotros corriendo contra reloj para salvar a Eren, que Ymir me "atrapara", que todos esos titanes atacaran, que nuestros compañeros murieran, que el capitán Irvin perdiera el brazo, que… —se detuvo, frenética al recordar todos esos sucesos; luego cayó en cuenta que estaba a punto de hablar de más—. En el momento de la muerte de Eren, ella se quedó atrás y no sé si murió, o si se salvó y siempre sí se unió a Bertholdt y a Reiner.

—Tú estabas decidida a irte con ellos para salvarla, ¿no es así?

Historia vio con sorpresa a Mikasa, y después desvió la mirada. Y en aquel instante, Mikasa creyó que aquella chica se encontraba avergonzada o algo, tal vez… y supo que, a pesar de que no eran amigas y que antes de esto jamás le hubiese hablado y mirado, ambas eran iguales: Ellas eran capaz de hacer todo por proteger a la persona más importante en sus vidas, y desgraciadamente la habían perdido.

—Sí —dijo, mirándole fijamente.

Y después de tal afirmación, ambas permanecieron en silencio por un largo tiempo…

"Si nunca te hubiese dado a luz…"

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—¡Hey, Mikasa…Historia! —ambas oyeron algunas voces a sus espaldas. Contemplaron a Armin, Jean, Connie, Sasha y Nickolas avanzar hacia ellas—, ya encontramos el hongo.

Se levantaron y sacudieron sus ropas antes de acercarse hacia ellos. Jean se apresuró en desenvolver el pañuelo para mostrarle a Mikasa aquellas setas, y Nickolas quiso reírse de él por lo nervioso que se había puesto con la presencia de esa joven; notó la expresión indiferente que tenía Ackerman y en aquel momento una rabia le llenó, ese era el mismo gesto que tenía aquella otra cría a la cual odiaba con todas sus fuerzas, quería retorcerle el cuello cada vez que ella le miraba así, pero ahora no podía porque… Annie estaba encerrada en su cristal.

—¿Y entonces? ¿Debemos regresar al castillo para que con esto hagamos qué…? —preguntó Connie—, ¿le van a preparar un té, un pastel, o una sopa con este hongo?

Mikasa observó una de las setas mientras Jean discutía con Connie sobre como se los comería, la tocó y notó lo esponjosa que parecía; entonces tomó una, le sacudió la tierra que tenía pegada y de un solo bocado se la comió ante la mirada atónita de todos que no podían creer que ella ingiriera aquel hongo sin vacilar. Sin embargo Mikasa no sintió algún efecto y supo que todo había sido una pérdida de tiempo, miró de mala forma a Sasha y quiso acercarse a ella para darle una lección, pero de pronto todo se le nubló; Jean se lanzó a su dirección para evitar que cayera al suelo a la vez que Armin le gritaba, completamente asustado…

—¡Mi-mikasa!

"Mikasa, él es… el capitán Ackerman"


Continuará…


Notas de la autora:
Oh, Dios… no me pregunten cuantas veces he escrito este capítulo, lo borro y lo vuelvo a re-escribir. Parecía el cuento de nunca acabar. No son ustedes, soy yo. Resulta que, ya lo tenía hecho, pero me di cuenta que supuestamente en este capítulo vendría el recuerdo de "la muerte de Eren" en medio de la búsqueda del hongo y de una escena (que sería la última) entre Levi y Mikasa (cuando ella ya sabe la verdad); sin embargo, no escribí nada de esos recuerdos y ya había escrito esas escenas (como tres mil palabras) y no había cabida para el recuerdo que tengo pensado que abarcará la mitad de un capítulo o puede que más. Así que quité cosas, y escribí lo del Rey (ya esto es una novela de las 12) y sólo me faltaba la última parte de este capítulo para publicarlo el Sábado (incluso en mi perfil de Facebook ya andaba bien Happy por eso), pero me encargaron un trabajo ese mismo Sábado y lo terminé ayer Domingo (a las 8:00pm).

Me duelen los codos, las muñecas y los dedos… pero si no lo terminaba hoy, quizás nunca. Bueno, sí, pero me pongo a hacer mis comisiones y de ahí no lo tocaría hasta quién sabe cuándo. Soy una floja y vaga.

En fin, muchas gracias por dedicarle su tiempo en leer esta historia… los amodoro. Y recuerden que les invito a leer el manga (ya con 56 capítulos) o ver el anime (terminado con 25 capítulos y dos OVA´s); les aseguro que les encantara y que amaran a varios personajes. Y también, que si escriben fanfics de este fandom, pueden unirse al grupo de Facebook "Shingeki no Kyojin -FC", los esperamos.

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Antifashion19©
No permito que nadie tome mis fanfics sin mi autorización, y mucho menos que lo publiquen en esta o en cualquier otra página diciendo que él/ella son los autores de dicha historia.
Eso es plagio.


Reviews, reviews…everywhere.
—En proceso de contestarlos y editar los capítulos con las respuestas—