Holaaa chicas, que tal les va?, yo acá recien llegando de la playita asi que por eso estuve algo demorona con el nuevo capitulo del fic, no quiero adelantar mucho, pero están aflorando sentimientos en Sakura, y ya falta poco para que llegue el fic al punto culmine
Y también quiero decir que ese momento culmine va a desatar todo, todo el Sasusaku (L), sin mas... a leer:!

Pensando en Sasuke Uchiha

- Por favor Naruto, nadie más puede ayudarme – estábamos ambos desayunando, al parecer a él se le había ido el resfrío y a Sasuke le había atacado porque hoy no apareció a nuestro habitual desayuno – por favor – volví a pedir con las manos juntas, como una súplica

- Saku, tienes que verificar bien las cosas y ya se me ocurrirá algo como solucionar eso que tu quieres – se me acercó y me susurró muy cerca, tanto que sentía la calidez de su aliento en mi nariz

- Lo voy a hacer, sabía que tenía que hacer eso, pero quisiera que ella no fuera incluida en la formalización cuando esto llegue a las manos del juez – contesté sin moverme

- Averígualo todo, ese es tu trabajo y si ella realmente es así como tu dices, yo mismo me las voy a arreglar para que salga libre de polvo y paja de este embrollo - me sonrió ampliamente, devolví su sonrisa, ambos no rompimos el contacto visual.

- Interrumpo? – preguntó Sasuke al costado de nuestra mesa, se sentó al lado de Naruto, ninguno contestó nada, solo nos separamos – podrían responder? – por su tono de voz y su mirada estaba molesto, menos ganas tuve de hablar

- No interrumpes nada Sasuke! – le dijo Naruto relajado – solo hablábamos algo personal con Saku – su tono divertido y tan íntimo me causó gracia, imaginé que si hubiese estado sentado a mi lado habría pasado su brazo por mi hombro. El señor Uchiha me miró y yo asentí tímidamente.

- Yo le había pedido su desayuno – desvié la atención – café – comencé a nombrar y entregarle las cosas – huevos, pan, y frutillas – le sonreí, el solo me miro de la misma manera y murmuró un muy poco sonoro y entusiasta

- Gracias – comenzó a comer, en silencio, realmente concentrado – necesito que busques por todos los lugares donde puedas encontrar algún plano del club, o de la casa de Sai, estoy complicado porque aún no encontramos ni siquiera un atisbo de donde está ubicado el lugar en que almacenan o procesan la droga – se frotó la frente, lo hacía cuando estaba alterado por algo, lo había visto muchas veces hacerlo cuando Naruto lo hacía rabear, o cuando le daba información nueva y el la procesaba en su mente

- Voy a meterme a su despacho a mirar, y veré si consigo que me lleve a su casa – bebí mi último trago de mi jugo de naranja

- Bien – respondió brevemente y volvió a su desayuno

- Nunca pensé que resultaras ser tan atenta y observadora – me dijo Naruto – me parece que en estas semanas ya sabes a ciencia cierta nuestros gustos

- Me gusta ayudarlos en algo tan simple como alistar su desayuno, es quizá una muestra de gratitud, además me aburro y esto me distrae - me sentí ruborizar porque ambos me estaban mirando, no la habitual sino que esta vez se mostraba una mirada de ternura, en ambos, en aquellos chicos fuertes, de Naruto me lo esperaba, pero de el Sr Uchiha jamás – me voy, tengo habitaciones que registrar – bromeé y me adentré por los pasillos de vuelta a mi habitación, arme mi bolso para irme al club, un pantalón de buzo, un peto, un polerón con capucha y zapatillas, me puse los lentes de sol y salí

- Durante el camino, sólo pensé en cómo iba a conseguir quedarme en la oficina de Sai para registrarla, y si lo conseguía, cuál era la probabilidad de que estuviera siendo observada por cámaras?. Eso sería un gran drama, contando que además el no había estado en el club hace alguno días, según lo que me habló Ino, algo relacionado con unos negocios y cosas nuevas para el club, pero o me mantenía incrédula ante eso

- Al llegar saludé a todos sonriente como siempre, y paré en el detalle que estaban montando algo en el escenario central, la pista de baile que era la más grande, entonces, de verdad Sai estaba invirtiendo en el club, supuse que ya estaría de vuelta así que me dirijí a su oficina, golpeé la puerta

- Quién? – preguntó él en un grito

- Kate – dije alzando mi voz

- Pasa! – habló él, y crucé el umbral de la puerta para llegar a su oficina, estaba con dos hombres más que vestían de traje elegante y llevaban gafas oscuras

- Hola – les saludé con mi mano, y me movía bajo la mirada de ellos para quedar al costado de mi jefe

- Bueno, vuelvan mañana a arreglar lo de nuestros negocios – le dio una mirada fría a ellos y luego a la puerta, el mensaje estaba claro como el agua

- Dijiste que lo haríamos hoy – reclamó uno

- Ahora estoy ocupado, dije mañana, ahora vallánse – ambos se le quedaron mirando ante esto el agregó – ahora – ellos se dieron media vuelta con una expresión de molestia clara y salieron por la puerta dejando cerrado tras ellos

- Volviste – dije alzando mis brazos fingiendo emoción – es raro, pero te extrañé – desvié de él mi mirada, para verme avergonzada

- Ahhh siii? – preguntó de forma sugerente, se aceró y tomó mi mentón para que yo lo mirara, asentí con la cabeza – que buena noticia, también estuve recordándote – puso su mano derecha en mi cintura y la bajó hasta quedar en mi cadera

- Esa también es una buena noticia para mí entonces – le sonreí, pero evité tocarlo, debía mantener el coqueteo con algo de expectativas – estuviste pensando en mi bailándote? – le pregunté al oído

- Estuve pensando en ti de muchas formas – susurró para mí en respuesta, sentí que me iba a derretir, era tan sugerente, y yo era una mujer joven, con hormonas, y sin sexo hace mucho, se movió de mi lado y se sentó en su sillón personal de cuero café, me miró y palmeó su mano en su pierna, entendí, quería que me sentara en sus piernas. Caminé lentamente, hasta que me posé en su piernas y todo lo que estaba sintiendo se localizó en la parte baja de mi abdomen – estás cómoda? – preguntó

- Sí – le dije, no quería mirarlo porque iba a sucumbir en los encantos de este hombre, era guapo, elegante, y sensual, muy sensual

- Mírame – me ordenó, como si estuviera leyendo mis pensamientos, su vos se oía mas grave, le obedecí – no me prives de mirar esos ojos hermosos – sonreí

- Hay mucho en mi para mirar – sugerí alzando una ceja

- Entonces quero verlo todo – tomó mi nuca y me acercó a él para besarme, sentí al principio sus dientes mordiendo mi labio inferior, para luego entrar sin ningún rodeo a mi boca con su lengua que rozaba suavemente con la mía en un exquisito y demandante beso mi respiración se aceleró aún más cuando bajó su mano a mi pecho dejándola entra por mi escote para quedar bajo a mi brasier y tener contacto directo su mano con mi pecho

- Espera – me separé de él jadeando – tu oficina no tiene cámaras?, es decir, no quisiera ser la comidilla del club – me avergoncé, esta vez en serio

- No hay cámaras acá, porque yo controlo quien se entra y sale – murmuró mientras me besaba el cuello, "perfecto para revisar la oficina", pensé – y entonces?

- Nada – me alcé de hombros y me acomodé en sus piernas siguiendo con nuestro beso, él seguía con su mano acariciando mi pecho y decidí mostrar yo también mi interés comenzando a desabrochar su camisa, era pálido, tanto, que si no estuviera tocándome y besándome de esta forma habría pensado que él estaba enfermo, deslicé mi mano por su cuello, su clavicula, su pecho observando el rastro de mis manos, y me sentí mal, me sentí culpable, yo no tenía que hacer esto, el Sr Uchiha me había dicho que en esto yo veía como conseguía la información, pero, ¿qué pensaría el de mí si supiera que tuve sexo con el enemigo?, y que fue porque yo lo quise y no porque me permitiera tener más información, esto no era correcto, yo no podía decepcionarlo, no quería verlo complicado, ni enojado por mi culpa, yo siempre solo lo quería ayudar. Un fuerte apretón de deseo en mi nalga me hizo alejarlo de mi – espera Sai – estaba la distancia de mis brazos en su pecho entre nosotros

- Qué pasa? – dijo en un tono de desconcertado, no se veía molesto, solo, extrañado – yo pensé que tu y yo… estábamos interesados en….

- Sí, o sea, no te equivocas, los dos estamos interesados en…. – desvié mi mirada de él y guardé silencio, ahora como iba a salir de esta?

- Y entonces por qué me detuviste? – me besó la clavícula

- Yooo, no quiero que pienses que soy fácil y que solo me quero acostar con mi jefe, y jamás habría hecho esto si tu no me interesaras de verdad – lo miré a los ojos

- Interesarte de verdad? – alzó ambas cejas y me alejó más de él tomándome por mis hombros, haciendo que ambos nos mirarámos directamente

- Sí

- Kate, eres una linda chica, y por toda la historia que traes, eres trabajadora, esforzada, y perseverante. No vayas a permitir que un imbécil como yo arruine todo eso que tienes, no debes interesarte de verdad en mí, porque no te puedo ofrecer nada más que sexo y empleo. Entendido?

- Sí – contesté, fingiendo pena

- Entonces, ahora vas a pensar mejor las cosas y cuando sepas lo que quieres, si resuelves tener un buen amante, vamos a tener un buen rato juntos, si?

- Sí – repetí

- Muy bien – me felicitó con un beso en la boca – ahora que harás?

- Iba ensayar, pero ya no tengo mucho ánimo, además tengo que estudiar un poco para los exámenes de nivelación de la universidad

- Quieres estudiar acá en mi oficina? – me besó el cuello y luego la boca – no hay problema

- En serio? – pregunté sorprendida y emocionada, esta era mi oportunidad para dar vuelta la oficina registrándola

- En serio – acarició mi cabello y me volvió a besar en la boca

- Gracias – le dije y lo besé en la mejilla

- Está bien, me iré y diré que no te molesten, tengo algunos asuntos que atender – se puso de pie y se abrochó la camisa – vas a hacerme caso en lo que te dije?

- Sí – me estaba convirtiendo en todo un monosílabo "sí"

- Buena niña – me dio un beso en la boca y se fue.

- Me quedé mirando la puerta unos minutos, él se había ido y me había dejado quedarme acá para "estudiar", era perfecto, era la situación perfecta para buscar el plano, me puse de pie, acomodé mi ropa, saqué unas hojas de oficio de la bandeja de su multifuncional y las puse en su escritorio y escribí varias cosas relacionadas con ciencia que encontré en google, dejándome abierta en el computador la página de Wikipedia, si alguien venía, tenía que verme como si estuviera estudiando, tomé un gran respiro y comencé con la búsqueda, los cajones del escritorio solo tenía carpetas con archivos del personal y las liquidaciones de sueldo, chicles, cigarros, y encendedores. El último cajón del escritorio estaba cerrado con llave, maldije en voz baja, si estaba con llave era por algo. Me desvié al mueble de rack, donde tenía una LCD y libros en la parte de arriba, los libros eran todos de matemáticas y cosas de negocios, los saqué y revisé uno por uno, había una foto, él y su perro, sonreía y sus ojos brillaban, no como ahora. En el cajón de abajo, que tenía dos puertas habían archivadores, con cuentas canceladas, contratos, negocios, sociedades, nada, nada de planos, pero decidí mirar con mayor énfasis el de las sociedades, donde aparecían los nombres del fiscal, el gobernador, aquellos clientes que eran secretos, los saqué, esto era evidencia para Sasuke, quizá aquí estaba la red de protección que a él no le permitía desbaratar la red narco, pero, ¿qué hacía?, ¿ me lo llevaba todo el archivador?, mi corazón comenzó a latir más rápido, tenía miedo de ser descubierta, miré hacia atrás a la multifuncional, las iba a fotocopiar, eran alrededor de 30 hojas, la encendí de inmediato y comencé a fotocopiar, las hojas se me pegaban en las manos, mis palmas estaban completamente sudadas. Luego de 5 minutos, me quedaban 5 hojas y golpearon la puerta, el corazón se me paralizó, pero necesitaba terminar, tenía que hacerlo por Sasuke

- Sí? – pregunté poniendo a fotocopiar una hoja, quedaban 4

- Kate, soy Ino, Sai me avisó que estabas aquí – me gritó desde el otro lado de la puerta

- Ahhh Ino! – le grité, puse otra hoja, me quedaban 3

- Siii, Kate, por qué no me abres la puerta? – puse otra hoja, me quedaban dos

- Espérate, es queee…. Estoy teniendo un calambre en el pie y no me puedo parar – le grité y puse otra hoja.

- Un calambre? – me preguntó y se rió – tienes que comer plátano para eso, imagínate te quedas tiesa cuando estés bailando, eso sería vergonzoso – seguía su tono de gracia, puse la última hoja

- Sí, es cierto, por cierto tienes plátanos acá?

- Esto es un night club, no una verdulería Kate – se burló, tomé las hojas y las puse en el archivador y lo devolví a su lugar al lado de los otros, en el mismo orden que los encontré – te oigo moverte, se te pasó?

- Sí, está pasando – tomé de la bandeja las fotocopias y las guardé en mi bolso y abrí la puerta. – Hola! – saludé de un abrazo a Ino, estaba nerviosa aún, y gritando

- Te oyes contenta de verme – me dijo de forma cariñosa, me palmeó la mejilla – así que Sai te dejó quedarte en su oficina? – estaba extrañada, se sentó en el sillón en que Sai y yo…

- Sí, me dijo que podía estudiar acá – me senté frente al escritorio y le mostré mis apuntes – ella frunció el seño

- Entonces resultaste ser realmente buena en la cama – me dijo mientras entrecerraba los ojos hacia mí.

- No, Ino, el y yo…. Nada de cama… nada de nada – negué con mis manos y me sentí ruborizar, porque en verdad, habíamos estado casi, a punto de follar en el sillón en que ella estaba sentada, se le desfiguró la cara

- Mientes – me acusó – puedes decírmelo, no le diré a nadie, somos amigas - se puso de pie y se sentó frente a mi

- No miento, tu lo dijiste, eres mi amiga, si algo pasara tu lo sabrías – siguió con la misma cara escéptica – en serio – agregué

- Le gustas – suspiró sonriendo – por fin alguien le gusta! – miró hacia el cielo y alzó las manos

- No, para nada, él me dijo que solo podía darme sexo y trabajo – su sonrisa se desvaneció

- Era demasiado bueno para ser cierto

- Lo era

- Y bueno, estudiaste? – tomó mis hojas y las revisó

- Sí, oye, que es lo que están haciendo en el escenario principal?

- Poniendo un cubículo de ducha, es la última gran idea de Sai, bailar dentro de ese cubículo, con el agua de la ducha – se alzó de hombros – realmente no se que tan sexy puede ser la ducha, y además nos podemos enfermar

-Supongo que el agua no está fría

- No, tampoco nos quiere matar - se rió – entonces por eso te venía a buscar, hoy estaremos cerrados, para que terminen de instalar esta cosa

- Cerrado?, eso es como una noche libre? – sentí como mis ojos brillaban

- Noche libre! – repitió en un grito – así que decidí que iremos a bailar!

- Bailar? – pregunté con la cara distorsionada, no quería hacer nada en mi noche libre, quería que fuera realmente libre – bailamos aquí todos los días, ir a un antro y bailar no es la mejor forma de tomarse la noche libre

- Cierto – me dijo pensativa – entonces que hacemos?

- Tomarnos la noche libre, domir temprano y ser felices – me sonrió

- Eres una perezosa, entonces no pierdas más tiempo y vete a acostar a tu casa, le aviso a Sai que te fuiste – asentí y tomé los papeles de mis "apuntes" los metí al bolso, me despedí de Ino y me fui a la brigada.


Llegué a las 3 de la tarde a la brigada, toda la gente andaba por los pasillos o dentro de las oficinas, trabajando, llevando papeles, carpetas, conversando de sus casos, y yo estaba pasando por ahí totalmente ajena a esas cosas, a su trabajo, eso me hizo pensar que de la única forma en la que me sentía bien y cómoda era con Naruto, y a pesar de que con el Sr Uchiha no me sentía tan cómoda como con Naruto me sentía bien con su presencia, cuando él quería podía ser realmente simpático, hasta me había consolado en una ocasión, y sonreía sinceramente cada vez que algo de hacía gracia o recibía información útil, me gustaba hacer que estuviera feliz y relajado, me gustaba como se veía así, ese rostro varonil y de labios perfectos mostrando su belleza en máximo esplendor, sus ojos negros brillando de forma especial, podían ser amigables, o podían matarte.

En mi habitación, dejé el bolso, me desnudé y me metí a la ducha, me jaboné el cuerpo, dejé que la espuma se dispersara a causa del agua tibia, había sido tan tonta en dejarme llevar de esa manera por un hombre atractivo, no era de hierro pero tampoco me podía comportar como un montón de hormonas alborotadas, y luego Sai me ofrece "sexo y trabajo", o sea cuan do quisiera, el me haría suya, tendría un orgasmo, y me sentiría más viva, precisamente ahora ya me sentía más viva aunque él solo me había dado un toque, y varios besos, pero por más que mi instinto quería estar con él, no podía decepcionar a Sasuke, él no me tenía para que anduviera acostándome con Sai, y por supuesto no iba a hacer eso, no iba a cometer un error, no iba a defraudar al Sr Uchiha.
Cuando me salí, me puse un vestido rosado apretado en los pechos y suelto desde la cintura a una mano sobre la rodilla, la tela era fresca y liviana, y era nuevo, me lo había comprado con el sueldo del club, el Sr. Uchiha me había dejado quedarme con el sueldo, que era bastante y era útil para mis gastos personales.
Para pasar la tarde decidí que sería entretenido cocinar algo rico, para Naruto y para Sasuke, decidí hacer un pie de limón, no sabía si a ellos le gustaba, pero lo iba a intentar. Luego de 1:30 el pie estaba listo y enfriándose para ser devorado. Dormí una siesta y ya a las 7, que era la hora de salida de todos los policías fui a buscar a Naruto, total, él y su jefe nunca se iban a la hora que correspondía, no estaba, así que me desvié a la de Sasuke, entré sin tocar, y lo ví adentro, me miró desconcertado y yo me sentí ruborizar

- Naruto no está aquí – me dijo secamente, sin mirarme

- Sí me di cuenta – contesté, el alzó la vista hacia mí y levantó una ceja

- Entonces si él no está aquí, puedes irte – y yo que había estado pensando en el día en su belleza, aun tratándome mal o hechandome de su oficina me parecía irremediablemente atractivo

- Quería preguntarle si le gusta el pie de limón – solté sin pensar, mantuvo su expresión de " vete pronto"

- Si me gusta – dijo sin ánimos y yo súper sonreí

- Hice uno, en la cocina – estaba nerviosa – bueno porque en la cocina se cocina verdad – él me sonrió de medio lado, le parecía graciosa, me puse más nerviosa – y está esperando por alguien que lo coma, y yo lo hice para usted… - alzó las cejas coqueto – y también para Naruto – agregué, él suavizó su expresión, él era coqueto, y disfrutaba de mi nerviosa por su culpa – la cosa es que… quiere que le traiga un pedazo y aprovecho de entregarle algo que encontré en la oficina de Sai? – sonrió, esta vez, sinceramente, esa era la sonrisa que más me gustaba

- Qué esperas – dijo de forma simpática y corrí, de verdad corrí para armar una bandeja con el pie, dos vasos, dos platillos, dos tenedores de postre, dos coca cola en lata, y partí, caminando lento a la oficina, no quería que nada se me callera, cuando llegué, él hizo un espacio para la bandeja en la mesa de centro y se sentó en el sillón, yo me arrodillé quedando frente a frente y le dí un trozo de pie y un tenedor – gracias – me dijo y lo tomó, y probó un bocado, no quité mi mirada de él mientras lo hacia, cuando tragó, sonrió ampliamente – es el pie más rico que he probado – le devolví muy complacida la gran sonrisa

- En serio? – le miré sospechando, eso que me había dicho me hacia muy feliz

- Siii – dijo divertido sacó otro pedazo con el tenedor y lo levantó a mi – está buenísimo Srta Haruno

- Gracias – me sentí ruborizar, y me gustó como me dijo Señorita Haruno, sonó, tan, sensual, o definitivamente yo me estaba convirtiendo en una pervertida de primera – señor Uchiha – agregué, quería parecer coqueta, y por cómo me sonrió, lo estaba consiguiendo.

- Y entonces por qué estás acá y no trabajando? – tomó las latas de bebida y las sirvió en ambos vasos

- Porque a Sai, se le ocurrió poner una ducha, para bailar dentro de ella en el escenario principal y hoy el club estará cerrado para dejar todo listo, y poder ensayar en eso y presentar el show

- Una ducha? – preguntó divertido

- Una ducha, si, yo también pienso que bailar ahí toda mojada y con esas mamparas de vidrio no tiene sentido - bebí coca cola y él me miró como si yo estuviera loca

- Yo creo que tiene mucho sentido, la ducha es sugerente, y el cuerpo húmedo pegado al vidrio – se contuvo, como si se diera cuenta que estaba hablando algo que no debía hablar – me parece que hombres y mujeres no tenemos los mismos estándares de sensualidad

- No sé… - dije nerviosa, yo no quería hablar de estas cosas, no con él, no los dos solos.

- Cómo no sabes?, estás en un club stripper

- Es que no sé si me gustaría verme en la ducha – me subieron los colores al rostro

- Seguramente a cualquier hombre le gustaría verte en la ducha – me hice un puño de nervios,¿ eso lo incluía a él?, al serio, perfecto, arrogante y luego simpático y coqueto Sasuke Uchiha

- No sé – repetí nerviosa, si en la mañana frente a Sai todo había sido un "sí", ahora todo era un "no sé", los nervios no me dejaban hablar mucho

- Bueno al final… - él estaba hablando pero dejé de tomarle atención, cómo sería una ducha pero de Sasuke Uchiha, con su cabello pegado a la frente, el agua bajando por su cuerpo hasta su ombligo y bajar a su masculinidad, desvié los pensamientos y volví a la vida real

- Claro – dije sin saber que había dicho

- tu labio, está sangrando – me dijo apuntando a su labio inferior, me toqué y miré mi dedo, estaba sangrando

- no me di cuenta

- te estabas mordiendo, fuerte

- ah – me estaba mordiendo por su culpa, por imaginarlo en la ducha, con sus partes íntimas al aire por ser tan guapo y tener una personalidad tan atractiva

- y entonces buscaste lo que te pedí? – ya había terminado su trozo de pie-

- sí, busque en la oficina, y no hay nada de planos, pero encontré unos archivos donde salen las sociedades, los clientes, están los nombres del gobernador, el alcalde y otros que son los clientes VIP y quizá los que usted dijo que podían ser la red de protección

- bien, no encontraste los planos, pero encontraste otra cosa, bien – me felicitó – me das mas? – apuntó al pie, tomé su plato y le serví otro trozo – gracias

- Sí, tuve que revisar toda la oficina y encerrarme a fotocopiar los papeles, no podía sacarlos porque tuve miedo que Sai se diera cuenta que no estaban esos papeles, a demás como me había dejado quedarme en su oficina, y él dice que " el controla quien entra y sale de la oficina, seguramente iba a ser la principal sospechosa.

- Te dejó quedarte en su oficina sola? – pareció sorprendido

- Usted sabe que el me da un trato más cordial de lo común – me alcé de hombros, las veces que habíamos grabado ellos habían visto que acostumbraba a tomarme por la cintura y darme privilegios

- Y eso lo hace porque le gustas – comentó

- Se supone – dudé

- Aún no ha tratado de propasarse? – levanté la mirada hacia él y vi que había desaparecido el Sasuke simpático y apareció el Sasuke que pasaba con las cejas fruncidas y la mirada dura

- No – dije avergonzada – o sea un poco, pero lo puedo controlar, no se ocupe

- Soy tu jefe y tampoco pretendo exponer a ese punto a mi empleada

- Está bien, sé como manejarlo y jamás voy a hacer algo que me exponga o me haga daño, o no quiera hacer – él suavizó su expresión

- Bien – siguió comiendo

- Va a trabajar hasta tarde hoy? – le pregunté cambiando un poco el tema

- No mucho, mañana tengo que ir temprano a ver el salón de eventos para la boda – cierto, faltaban 4 semanas aproximadamente para que él, fuera un hombre casado y yo la muy desvergonzada me lo estaba imaginando desnudo

- Nervioso?

- Por la boda?, no… por el caso de la red narco?, tampoco, confío mucho en mí, nada de nervios en mi cuerpo – confesó, y me sorprendí, ¿podía acaso ser más arrogante?

- Lo supuse – le dije sonriendo, él me imitó – y al final decidió si se iría de luna de miel?

- No, no hasta que el caso este resuelto – negó, fervientemente, pobre Karin pensé, y que suertuda Karin que se llevaba a este hombre al altar

- Y La señorita Karin que dice de eso?

- Ella tiene que entender – no le dio mayor importancia, seguramente él decidía, y ella acataba, macho alfa – ella siempre ha sabido que yo trabajo hasta que el estrés me deje loco

- Cuando se sienta muy, muy estresado, yooo, sé hacer masajes – le ofrecí, el me miró pasmado, cosa que me causó gracia porque era extraño verlo así y no tan controlado y correcto como siempre

- Lo voy a tener presente – me dijo, con una expresión coqueta que incitaba a lanzarse sobre él, me dio lado de la boca en una sonrisa y una ceja alzada – deja tu labio – me ordenó

- Sí – me lo solté – me voy a ir porque no quiero molestar más – murmuré nerviosa y comencé a ordenar las cosas en la bandeja de vuelta

- Tienes sueño?

- No, pero usted debe irse temprano, porque debe hacer cosas importantes mañana y yo realmente no quiero molestar – recordé su expresión cuando recién entré a su oficina

- Nooo Sakura, puedo trabajar mientras tú haces algo acá, no te vallas, no hay problema – me comentó – te gusta oir música verdad?

- Sí, porque reclusa no oia nada de música que me gustara

- Toma – me tendió su I pHone – puedes oir mi música o buscar lo que te guste en youtube, así escuchamos los dos y no estamos solos

- Que entrete – le dije sonriente, ese era un gesto pequeño, pero muy valioso para mí, Mi jefe, estaba portándose sorprendentemente simpático, y cordial, además estaba teniendo entre mis manos al mi peor enemigo, el maldito teléfono por el que Sasuke nunca me había tomado atención mientras bailaba – no me gusta estar sola

- Alguna razón en especial? – me preguntó, sentándose y organizando algunos papeles

- Suficientes momentos de soledad en mis 20 años de vida – solté

- Leí tu expediente – me dijo, al parecer un poco culpable

- Lo sé – le dije – era obvio

- Pero en ningún momento estuviste viviendo sola, primero con tu madre y después con ese grupo ocupando la casa ilegalmente

- Que estuviera con más gente no significa no estar sola – me miró fijo, acaso estaba experimentando lástima por mí?. Eso no se sentía bien, mi vida había sido una mierda desde que mi mamá decidió llevarse a su pareja a vivir a nuestra casa, el era un hombre violento, con el que mi mamá bebía, y ambos borrachos hacían unos espectáculos de aquellos, gritos, peleas, golpes, era horrible, sin contar que él me acosaba teniendo yo 15 años, siempre había sido voluptuosa, y eso no pasaba desapercibido por él, cuando me arrinconó en el baño de mi pieza y logró manosearme, decidí que no iba a aguantar más y me fui de la casa. En el colegio me hice amiga de un chico de último curso, me fui a vivir con él a una casa desocupada, donde su "pandilla" vivía, estuvimos así años, robando casas para vivir, consumiendo drogas y haciendo el amor porque éramos una pareja establecida, y ahora, ahora me arrepiento, me arrepiento mucho, pero en esos momentos me sentía enamorada de él, enojada con el mundo porque pude haber tenido otra vida. Y cuando pensaba que las cosas no podían estar peor, caí presa, y todo se puso aún más gris

- Cierto – me dio la razón – no te acuerdes de esas cosas – me pregunté si acaso me estaba leyendo el pensamiento, o si había desfigurado mi rostro al pensar en mi vida.

- ajá – le dije e hice sonar la música que él tenía en su teléfono, que se trataba de música en inglés, los kings of leon, coldplay, maroon five, keane, me agradaba, él estaba trabajando contento tarareando las canciones, se veía radiante, y mirándolo, me quedé acostada en su sillón, suspiré sonoramente y él me miró, sentí vergüenza de que me pillara contemplándolo pero no le desvié la mirada y él tampoco lo hizo.

Me sentí extrañamente cómoda, y feliz con sus ojos viendo directamente a los mios, pasó una mano por su cabello y lo desordenó, como si así pudiera dispersar algún pensamiento, el gesto me hizo gracia y le sonreí, él se tensó. Y volví a la realidad, definitivamente no estaba bien que lo mirara como si fuera un vaso de coca cola con hielo en medio del desierto, yo ya era grande y había sufrido suficiente como para fijarme en alguien como él, mayor en edad, con la vida prácticamente resuelta, un buen trabajo y un compromiso amoroso que prometían, no podía permitirme sentir nada por él. – ahora sí tengo sueño – me puse de pie y le entregué su teléfono – que todo salga bien mañana – le desee y tomé la bandeja para llevármela.

- Gracias, buenas noches – se levantó de su silla y abrió la puerta de su oficina, cuando iba a cruzar el umbral se inclinó hacia mi y me dio un beso en la mejilla

- buenas noches – le respondí, y salí a dejar la bandeja para después irme a dormir, y no pensar más en él, por lo menos hasta mañana.


Agradecimientos a ustedes por sus comentarios bonitas :D

Jesybert
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