~ Malo…
Parejas Principales:
● SasuHinaGaa.
¿SasuHina? ¿Gaara?
Género: Drama/ Romance.
Categoría: M.
Universo Alterno.
Autora: Aika Yami
● Aviso: Los personajes no me pertenecen, sino aMasashi Kishimoto.
Las canciones mencionadas en este capítulo, tampoco me pertenecen, sino a sus respectivos autores.
● Advertencia: Este fic tendrá alto contenido sexual, temas delicados que no son aptos para gente sensible, mención de drogas, adicciones, lenguaje soez y/u obsceno. También leve OoC en algunos personajes(¿?). Las escenas del tipo 'Erótico' presentadas en éste fic, son gráficas. No deja nada librado a la imaginación.
●.●.●…Malo…●.●.●
Lágrimas.
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Sasuke sostuvo la cadera femenina con fuerza, apretándola un poco con ambas manos y haciendo que Hinata se sentara de lleno en su rostro.
Las mejillas de la chica rayaban el color rojizo debido a la vergüenza que le embargaba en aquel momento mientras elevaba su cabeza al techo y soltaba un jadeo.
Ella, mientras arañaba levemente el abdomen del chico, no podía creer que después de tanta insistencia había terminado por acceder en dejar que le practicara un oral de… aquella manera.
Ante sus ojos blancos, el pene erguido, largo y duro, siendo complacido por la propia mano de su dueño, relucía en todo su esplendor mientras que sus labios no dejaban en paz su sensible e hinchado clítoris.
De repente, el Uchiha abrió más su boca y con la ayuda de su húmeda lengua, lamió toda la mojada intimidad de la mujer, pasando la punta desde su clítoris hasta la entrada de la misma.
Hinata se estremeció sobre él, su cuerpo dio un leve respingo mientras que en su columna le atravesaba de forma estimulante una sensación eléctrica; desde su intimidad hasta la cabeza; provocando que su piel se erizara como gallina.
Pequeños ruidos de succión y besos tronados se hicieron notar tan pronto cuando Sasuke cerró los ojos. La Hyuuga encorvó su espalda hacia adelante y ladeó su cabeza al apreciar la manera en que el pene de él era estimulado. Sus ojos se cerraron con fuerza y su labio inferior fue atrapado contra sus dientes filosos.
Con una de sus manos, Sasuke amasó un glúteo de la Hyuuga como si fuese una especie de juguete suave. Estrujó la piel y los músculos con ganas hasta que de alguna manera, su mano se alejó y acercó de manera fugaz en forma de nalgada hasta dejar su dermis roja e irritada.
Hinata gimió levemente, dejando su cabeza irse hacia atrás sin pensar. Su mirar se fijó en el techo blanco, su vista estaba tornándose nublosa de placer, cayendo en cuenta cuan experto era ese chico con la boca.
Sasuke propinó una nueva nalgada, haciendo que de forma fugaz su lengua se adentrara en su vagina para penetrarla.
Por instinto, la chica movió sus caderas contra aquel músculo bucal, auto complaciéndose más de lo que él hacía en ella cuando en su columna se propagó una sensación placentera. Él, gruñó roncamente, provocando que todo en ella vibrara de manera excitante. Hinata jadeó de nueva cuenta, perlas de sudor adornaron su piel mientras que la respiración se tornaba cada vez más dificultosa.
Sin poder evitarlo, su mirar blanco bajó hacia el miembro viril del muchacho, apreciando el color rojizo que había adoptado la punta y como ésta se manchaba con pequeñas gotas de presemen que comenzaban a deslizar hacia la mano del Uchiha.
Sintiéndose un poco más valiente, estiró su brazo derecho hacia adelante y con su diestra tomó el miembro del chico, iniciando a estimularle de forma tímida, lenta y tortuosa; provocando un gemido de sorpresa a él.
Sasuke respondió ante eso con una nueva succión en su clítoris, haciéndole estremecer y gritar de sorpresa— Muévela más rápido, Hinata… —Murmuró roncamente, apenas apartando su rostro de ella unos segundos para regresar a lamerle por completo, mordiendo enseguida las partes internas de los muslos femeninos.
La chica sin chistar obedeció. Con su dedo pulgar repasó cada piel venosa del hombre hasta llegar a la punta y poder acariciar el pequeño orificio que lo coronaba. Sintió que debajo de ella, él se estremeció al sentir que su sensible glande era estimulado. Movió de nueva cuenta su mano con un poco más de rapidez, a su vez que Sasuke aumentaba el ritmo de su lengua contra su clítoris y entrada.
El cuerpo de la chica respingó, llevando su torso hacia adelante y recargando su peso contra su mano libre— Sa-Sasuke-kun… No tan rudo… Por-por favor… —Rogó la chica con voz queda y tímida. El moreno no obedeció, hizo presión de nuevo contra su cadera y comenzó a mover con más fuerza su lengua y labios, moviendo su cabeza de lado a lado por momentos; los sonidos obscenos minaron la habitación, dejando que ella gritara mientras su intimidad soltaba más humedad para él.
Un par de nuevas nalgadas fueron propinadas en ambos glúteos, haciendo que la piel de ella ardiera por el rojizo color que adquirieron.
La excitación y la libido de la chica subieron con creces, sus pechos se pusieron más sensibles y duros. La sensación de querer tener algo en su boca le embargó de lleno, sus ojos se fijaron nuevamente en el miembro de Sasuke y sin querer pensar más, bajó su rostro hacia él, descendiendo un poco más a como se lo permitía su cuerpo para lamer los testículos, chupándolos glotonamente mientras que su mano aumentaba más y más el ritmo contra su polla.
—Hinata… —Gruñó Sasuke, estremeciéndose al sentir sus sensibles testículos ser estimulados por aquella boquita que le gustaba besar y morder, mientras que, su pene era atendido de la manera que más le gustaba. Sin pensar, apartó un poco más su boca de ella y acercó dos dedos de su diestra hacia su boca para humedecerlos con su saliva. La penetró en su entrada vaginal con los mismos y comenzó a mover su mano de forma rápida. Hinata volvió a gemir, haciendo que él sonriera satisfecho por aquello.
La chica siseó de forma sonora, excitada y sintiéndose más caliente al principio. Pese a su sonrojo cerró sus ojos y abrió sus labios para dar paso al suave glande y duro pene. Su lengua fue resbalando por todo el largo, después su cabeza comenzó a bajar de arriba hacia abajo. Sus labios hicieron ruidos de succión, provocando una suave vibración que estremeció al chico.
Con su diestra, el Uchiha repasó de forma lenta la pálida espalda femenina, desde el trasero hasta llegar por una parte de los omoplatos. Sintió bajo su tacto como la piel de la peliazul se erizaba de forma inesperada, al igual que lo acompañaban de unos suaves respingos de su columna baja. Él atrapó el clítoris de la chica y le dio una fuerte succión: larga y sonora hasta que, al soltarlo, notó el color rojizo que había adoptado— Mierda… —Susurró, lamiendo sus labios— Tengo tantas ganas de follarte duro… muy duro, Hinata…
La cabeza de ella se movió de arriba hacia abajo una vez más, haciendo algo de presión a propósito con sus labios contra el rojizo glande; resonándole y provocándole un suspiro al chico— Ha-hazlo… —Murmuró.
Sasuke retiró sus dedos del interior femenino y le ayudó a incorporarse cuando ella abrió más las piernas y se acomodaba sobre la cama hasta sentarse.
El Uchiha se incorporó poco a poco hasta colocarse de pie a un lado de la cama.
Ahí, parado frente a ella, apreció lo preciosa que se veía toda sonrojada, sudada y agitada por la clara excitación en su cuerpo. Sus manos se posaron en los muslos de la chica y los empujó, moviéndolos para que girara su cabeza— Ponte a cuatro, la cabeza pegada al colchón… —Murmuró de forma ronca, estimulando su polla con una de sus manos mientras veía cómo la Hyuuga dejaba que su redondo trasero luciera apetecible ante él.
Hinata acomodó sus manos a los costados de su cara mientras que sus codos seguían esa misma línea hasta dejar apoyados sus antebrazos sobre el colchón. A sus espaldas, vio cómo el chico se paraba sobre la cama, masturbándose para mantener su erección mientras una de sus manos tomaba sus caderas.
El moreno flexionó sus rodillas mientras que con ayuda de su diestra repasaba el glande sobre la húmeda entrada. Sonriendo de lado, miró como ella cerraba sus ojos y, lentamente deslizó su miembro en su interior hasta llenarla por completo.
La humedad bañó su hombría, haciendo que su acceso fuera más fácil y placentero para ambos. Sus ojos se cerraron un segundo, soltando un bajo suspiro mientras le oía ronronear cual gatito cuando cada centímetro de él entró en su interior— Delicia… —Susurró.
Hinata cerró sus piernas, logrando así que sus paredes se estrecharan y apretaran de mejor forma a Sasuke. Él, posó sus pies a los costados de las pantorrillas de la chica, abriendo sus propias piernas para comenzar a mover sus caderas de atrás hacia adelante.
Su torso fue hacia adelante, apegando un poco su pecho contra la espalda contraria. Sus labios se encontraron con la blanca piel de la chica, llena de marcas violetas debido a los encuentras anteriores que tuvieron hace unas horas para morderle de nuevo. Repasando su húmeda lengua sobre las mismas para refrescar la piel, haciendo que Hinata suspirara.
Con el pasar del tiempo, las sensaciones complacidas iban propagándose por el cuerpo entero de ambos, provocándoles vibraciones; que Sasuke gruñera y gimiera palabras mal sonantes mientras que Hinata se humedecía más, mordía la almohada bajo ella y arañara la tela de las sábanas.
Los testículos del chico fueron chocando una y otra vez contra el clítoris de ella al balancearse por el ritmo que había adoptado, aumentando la estimulación mientras que la surda masculina se aferraban a la cintura de ella y la otra mano libre se apoyaba en el colchón—Sasuke-kun… —Susurró la chica, gritando de pronto cuando él tocó su punto 'G' con su glande.
El moreno sonrió ante esto, sus labios fueron hacia la oreja ajena y mordió su cartílago suavemente; aumentando el ritmo de sus caderas— ¿Te gusta cuando te follan así…? —Murmuró roca y excitadamente. Hinata tragó fuerte, sus ojos se apretaron más. Al no obtener respuesta, Sasuke mordió el hombro de la chica y volvió a decir: — ¿Puedes sentirlo…? —Cuestionó, bajando el ritmo de sus embestidas a algo más lento y torturante; causando que Hinata sintiera más y más en todo su esplendor el largo del chico al entrar y salir de su intimidar; mientras él, le abrazaba de la cintura y mordía su hombro izquierdo.
Las embestidas de él aumentaron a medida que golpes secos, sonoros, piel contra piel hicieron que más de los fluidos de la excitación de la chica cayeran hacia la cama. Hinata mordió su labio inferior, Sasuke le dio una sonora nalgada y bajó de forma fugaz uno de sus pies hacia el suelo alfombrado de su habitación; manteniendo su otra pierna flexionada sobre el colchón. Sus manos tomaron con fuerza las caderas femeninas y comenzó a moverlas sin piedad de atrás hacia adelante; deseando que la intimidad de Hinata se comiera más y más su polla.
Contra sus manos, los glúteos de ella fueron estrujados uno y otra vez, Hinata arqueó su espalda sin pensar, alzando su torso y cabeza al apoyar las manos en la superficie blanca de la cama de Sasuke.
Él, al ver que gemía excitada, con la cabeza hacia atrás, no pudo evitar juntar el cabello azul en una coleta de cabello con su mano derecha y sin piedad o razonamiento claro alguno, comenzó a follarla de forma rápida y dura: Una y otra y otra vez hasta que su glande iba golpeando la entrada del útero femenino y las marcas de sus manos se marcaban en un ligero violeta sobre la piel de las caderas femeninas.
La chica gimió de nuevo, sus ojos se cerraron con fuerza al igual que sus manos contra las sábanas negras. Sus senos fueron rebotando una y otra vez debido a los fuertes embistes. En su vientre, el nudo de la excitación quería liberarse, el roce en su intimidad era fuerte e insoportable para ella; ocasionando que su cuerpo fuera temblando— ¡Sa-Sasuke-kun!
Al escucharla, él aumentó la fuerza un par de veces, parándose en seco para propinar tres embestidas duras, secas y rápidas hasta en lo más profundo de la Hyuuga. El moreno gruñó cuando su pene fue apretado, su semen no pudo ser más retenido y sin pensar, se corrió en su interior en chorros hasta llenarle.
Los cuerpos de ambos temblaron, el sudor les empapó de forma desmesurada. Sasuke se sintió un tanto débil, pero satisfecho por volver hacerlo con la peliazul.
Con el pasar de algunos segundos, su diestra soltó el cabello de la ojiperla y con su mano zurda empujó hacia adelante las caderas de ella hasta hacer que su pene saliera lentamente de su interior y callera agotado entre sus piernas.
Oyó que ella volvió a ronronear debido a la última fricción entre ellos, causándole una leve sonrisa ladina— Pareces una gata cuando haces eso… —Murmuró.
Lenta y perezosamente, los dos no tardaron en incorporarse sobre la cama hasta quedar recostados uno frente a otro. Ambos, se dedicaron a apreciar las facciones del contrario, calmando sus respiraciones de forma tranquila, sin prisa.
Por otro lado, la luz del farol de la calle apenas y se colaba por las cortinas del apartamento de Sasuke. Él apreció el color perla de los ojos de la Hyuuga, la cual, intentaba no caer dormida de nuevo.
El moreno llevó su diestra hacia la frente de la chica y lentamente deslizó sus cabellos hacia un costado para despejarle la frente. La peliazul alzó su mano hacia la muñeca ajena e intentó apartar la misma pero, de forma débil ya que no le quedaban energías por el día de hoy— Por-Por favor… ya no más… —Una sonrisa ladina apareció en los labios del Uchiha, observando atentamente cómo ella se acomodaba en la cama para darle la espalda.
La Hyuuga cerró sus ojos, dispuesta a irse a los brazos de Morfeo pero, al sentir que su cintura era aprisionada por él –de nuevo-, sus manos se posaron sobre la ajena y giró levemente su rostro para observarlo mejor.
Sasuke dejó un beso suave en su brazo y se acurrucó contra la espalda de la chica— Nadie dijo que íbamos a hacer más, Hyuuga… —Murmuró a duras penas. Sus párpados comenzaron a pesar al igual que sus músculos adoloridos— Mañana tengo que llevarte a tu casa para que te bañes y te cambies…
Hinata dijo un pequeño monosílabo. El sueño de él se le contagió sin querer mientras una de sus manos se elevaba hacia su boca para cubrirla.
La chica tocó el hombro masculino y lo sacudió levemente— Sasuke-san… tenemos que irnos… —Susurró la chica al intentar despertar al chico.
El moreno movió sus parpados mientras fruncía el ceño molesto. La peliazul intentó despertarle de nuevo, logrando que él volviera a murmurar.
Ella soltó una pequeña risa, susurrando un: "Qué lindo". La mujer sacudió al nuevamente, acercándose sus labios hacia su oído derecho— Vamos, Sasuke-san… No podemos quedarnos en la biblioteca todo el día… —De forma tranquila, Hinata acarició los cabellos del chico, peinando sus hebras negras con sus dedos; sintiendo su suave textura.
Sasuke soltó un gruñido, colocando su cuerpo un poco duro antes de soltar un bostezo y estirar sus brazos hacia adelante— ¿Qué rayos quieres…? —Su voz salió de forma gutural. Sin pensar, su mano se empuñó y la frotó contra su ojo derecho para poder abrirlo por completo— ¿Qué hora es?
La Hyuuga bajó la mirada hacia el reloj de su muñeca para verificar la hora— Van a dar las cuatro veinticinco… —Miró de nuevo al chico y, sin decirle nada, le ayudó de forma voluntaria a reunir sus pertenencias de la asesoría de francés para ponerlas dentro de la mochila oscura del Uchiha— Te quedaste dormido cuando estaba explicándote un tema…
Aun con la vista adormilada, el moreno miró la tenue sonrisa de la chica que tenía en los labios mientras ella cerraba el cierre de su mochila.
Supuso que todo el hecho anterior no fue más que una fantasía que su cabeza había recreado. Una muy bien hecha y deliciosa, sin dudas. Pero, al caer en cuenta en esto, no sabía si enojarse al notar por fin cuánto deseaba a esa mujer o por la incómoda erección que tenía y que, por obvias razones, sería difícil de esconder y explicar.
—Vamos… —El moreno tomó su mochila, colocándola sobre su hombro derecho y levantándose de su asiento— Te llevaré a casa.
—Pe-pero… no es necesario… —Exclamó la chica. Sasuke negó con la cabeza y se limitó a tomarle la mano en silencio; no queriendo más discutir sobre el tema y dejando en claro que la llevaría.
Hinata siguió al chico con la mirada gacha y tímida mientras atravesaban los pasillos de la universidad.
Algunas miradas curiosas se fijaban en ellos dos, más que nada, al agarre que mantenían sus manos. ¿Y cómo no?, pensó la mujer.
La chica rara y gorda de ojos blancos estaba sosteniendo la mano de uno de los chicos más populares de la escuela.
Algunas personas le restaban importancia, otros, se preguntaban el porqué de ello.
Hinata se sentía intimidada al estar bajo esas miradas, tiró un poco de su brazo para que Sasuke la soltara pero esto fue en vano. Él la tomó con un poco más de firmeza y caminó junto a ella hacia el estacionamiento.
A lo lejos, a unos escasos metros, el Jaguar negro del Uchiha relució. Él quitó los seguros del auto y le abrió la puerta a la chica para que entrara y tomara asiento. Hinata le miró por unos cortos segundos pero, sintiéndose agotada, cansada debido al estrés del día que tuvo que enfrentar con Temari y Sasuke, accedió a obedecerle; no sin antes soltar un suspiro pesado.
El pelinegro cerró la puerta del copiloto y se dirigió a rodear su carro para ingresar en él. De un movimiento rápido dejó su mochila en la parte de atrás de su asiento y encendió el motor—. No es necesario que me lleves… —Susurró la nerviosa chica.
Sasuke miró con atención a los espejos retrovisores mientras echaba reversa lentamente—. Lo sé, pero quería llevarte… —Giró el volante hacia el lado derecho una vez que estuvo libre y avanzó hacia adelante—. Ya es tarde para que regreses tú sola.
Hinata apretujó su mochila contra su pecho, mirando hacia sus piernas—. Aun así-…
—Hinata… —El pelinegro la interrumpió, mirándole de reojo—. Si quiero, te llevaré. Si quiero, pasaré el día contigo. —Ella tragó un poco de saliva—. No discutas, sólo déjate llevar.
Los labios de la chica se apretaron, mordiendo el inferior con la ayuda de sus colmillos.
El auto avanzó unos metros, Hinata sentía que sus nervios hacían temblar su cuerpo como gelatina. La actitud de Sasuke la tenían confundida. ¿Qué pasó con aquel chico oscuro y duro que siempre le hacía pasar un martirio?
No es como si quisiera quejarse. Pero desde que lo vio, él no ha hecho intentos de besarle, tener contacto físico o algo parecido. Simplemente guardaba distancia entre ellos pero seguía con su actitud demandante y posesiva.
Los minutos pasaron, la música en el auto de Sasuke mantenía un poco tranquilo el ambiente. O al menos hacía que la mente de los dos se distrajera en sus propios mundos.
El pelinegro seguía cuestionándose el porqué de ese sueño, aunque en su subconsciente lo tenía más que claro: Hinata Hyuuga era la mujer que le alborotaba todas sus hormonas y pensamientos últimamente. Ella, y no Temari.
Porque sí, en algún punto de su vida, Temari era la reina de su obsesión. Había deseado a esa chica al grado de quererla solo para él pese a que le había puesto los cuernos con Sai. Pero, tenía que reconocer que su orgullo era más fuerte que su posesividad primitiva.
Para él, la rubia no era más que una cualquiera que sabía que le haría lo mismo a su actual novio lo que le había hecho a él.
Pero Hinata… ahora descubría poco a poco que ella era diferente a cualquier chica que haya conocido antes y por eso no sabía cómo lidiar con ello. No sabía cómo actuar con ella porque temía que pudiera alejarle de él. Si la forzaba a besarla, abrazarla, a estar con él en una manera tímida, toda comunicación con la Hyuuga se iría a la mierda y no era plan.
Pasado unos minutos, el edificio de la morena apareció frente a ellos. Sasuke ingresó al parking del lugar y estacionó su auto sin apagar el motor.
La mujer volvió a morder su labio inferior mientras sus manos apretujaban la tela de la mochila entre sus brazos.
Hinata levantó su mirada por unos segundos e hizo una reverencia que incomodó al muchacho—. Gracias por traerme… —Su voz salió demasiado queda que él casi no pudo escucharle.
La chica estiró su mano hacia la puerta para abrirla, meneándola un par de veces hasta poder tirar de ella y abrirla. Sasuke miró sus movimientos con atención. Sin pensarlo mucho, su mano derecha tomó la muñeca izquierda de la mujer para hacer que se detuviera antes de salir del auto—. Hinata… —Habló.
Ella giró su cabeza para fijar su vista en él; aunque, unos labios carnosos se estamparon suavemente contra los suyos. Sus ojos blancos se abrieron un poco debido a la sorpresa, pero, al sentir el beso suave del chico, ella no pudo evitar cerrar los mismos y corresponder su beso por igual.
Sasuke aferró delicadamente su mano izquierda sobre una de las mejillas de la chica mientras que sus labios se movían suavemente. La punta de su lengua rozaba de vez en cuando contra la boca de la chica pero sin llegar a ingresar. Sus dedos fueron enredándose en el largo cabello de la mujer mientras él ladeaba su cabeza para amoldarse mejor con ella.
Una de las manos de Hinata se aferró en el brazo del chico, su respiración comenzaba a dificultarse debido al tiempo que sus bocas estaban unidas e impedían que el aire hiciera su trabajo.
Sasuke succionó suavemente el labio inferior ajeno, seguidamente, mordió el labio inferior y tiró del labio de la chica. Hinata abrió su boca y atrapó el labio inferior del chico en un pequeño beso antes de entreabrir sus ojos.
La mirada de ambos chocó entre sí mientras sus agitados corazones liberaban jadeos suaves en el auto. Sasuke acarició la mejilla de la chica con el pulgar, acercándose a darle un beso fugaz de nuevo.
Hinata se separó de él un instante, apretó sus labios y los saboreó unos cuantos segundos—. Nos vemos después… —Susurró tranquila.
Sasuke miró como la mujer tomaba su mochila y salía de su auto como si quisiera huir de él.
Con los ojos un poco entrecerrados, él apoyó su brazo sobre la puerta a su costado y acarició su labio con el pulgar, sintiendo el hormigueo de aquel beso que se dieron ambos; mirando cómo la chica se dirigía hacia las escaleras que la llevarían a casa.
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Él llevaba parte del día esperando a escondidas en aquel edificio a que la chica de pelo azul oscuro llegara.
Hubo un punto en el que pensó tirar la toalla y regresar hacía de dónde él había salido pero, al recordar el motivo que lo hizo llegar hasta ese punto, le hicieron desistir de esa idea y se mantenía ahí: sentado sobre el suelo detrás de un mueble grueso que por alguna razón estaba en el pasillo del edificio.
A unos metros, el motor de un carro le llamó la atención, aferró su sudadera gris sobre su cabeza para ocultar su cara y asomó su mirada para ver quién era el que llegaba.
Al ver aquel Jaguar lujoso aparcado le hizo gruñir, pensando en qué seguramente era algún residente del edificio. Pero, al ver que de una de las puertas la chica a la que estaba deseando ver salía del carro, le hizo mantener sus ojos aguamarina sobre él. ¿Qué hacía Hinata en ese auto? Se preguntó Sabaku No Gaara. Su entrecejo se frunció. Una punzada en el corazón le hizo pensar que ella no podía tener dichoso auto lujoso, así que, un conocido podría ser. ¿Pero quién?
Al ver que la chica tardaba en bajar, manteniendo una de sus piernas afuera junto con la puerta abierta, le dieron a entender que algo pasaba dentro de ese auto.
Con el pasar de los minutos, vio cómo la chica salía con prisa de ahí para dirigirse hacia las escaleras.
Gaara notó cómo el auto se quedó unos cuantos segundos pero después, comenzó a retroceder y avanzar hacia la salida del lugar.
Sin poder evitarlo, una punzada de celos invadió al pelirrojo. ¿Será que Hinata ya estaba saliendo con alguien? ¿Ya lo había olvidado?
Él negó con su cabeza, intentando dispersar la rabia para poder calmarse.
Los pasos por sobre la escalera se escucharon, el suspiro cansado de Hinata se hizo escuchar mientras distraídamente sacaba las llaves de uno de los bolsillos de su mochila.
La ojiperla se aproximó a la puerta de su departamento e ingresó la llave para entrar a su casa.
El pelirrojo sin dudar, comenzó a seguirla en silencio. Cuando la entrada estaba por cerrarse, él estiró uno de sus brazos para poder detenerla.
Al no oír el ruido de su puerta a sus espaldas, la muchacha giró sobre sus talones. Ella jadeó sorprendida al ver la figura de un hombre desconocido entrando a su casa mientras cerraba la puerta.
Ella negó un par de veces con su cabeza e insegura, comenzó a retroceder—. ¿Qui-quién es usted?
El pelirrojo estiró sin decir palabra alguna uno de sus brazos para tomar el de la chica y acercarla hacia él. El enojo aún estaba palpable en él, sobre todo al ver que tenía los labios rojos; señal de un beso que habrá compartido la chica con alguien.
La chica tembló al sentir la fuerza con la que era sujeta, sus ojos se cerraron con miedo, regañándose internamente por ser tan tonta en no cerrar la puerta rápidamente como de costumbre.
El chico frente a ella, aferró su agarre sobre la cintura pequeña e hizo que con fuerza los pechos de la chica se apretujaran contra su torso. Hinata gimió de miedo, él observó detalladamente su rostro temeroso unos segundos antes de susurrar—. ¿Así de fácil me olvidaste con otro?
Al oír el tono grave, ella abrió sus ojos sorprendida. Elevó su vista hasta que se fijó en los intensos y claramente enojados ojos verdes agua de su ex novio.
Hinata, sintió que de repente sus piernas comenzaron a temblar—. ¿Qué estás haciendo aquí...? —Su voz salió queda y temerosa.
Gaara la observó con fijeza unos instantes antes de retirarse la capucha de su sudadera—. ¿Tiene algo de malo querer ver a la chica que amo?
La voz grave del chico casi le hace erizar la piel. Gaara elevó una de sus manos hacia los labios ajenos y con el pulgar para limpiarlos; como si con eso quitase alguna suciedad indeseable.
En su mente, seguía incrédulo al caer en cuenta que Hinata no lo extrañaba como él a ella. Estaba bastante sorprendido por su actitud pero, ¿no eso era lo que ella quería cuando terminaron? ¿Su libertad y no volver a verlo otra vez?
La sola idea de pensar que alguien más que no sea él le estaba poniendo las manos encima a ella, le hacían enfurecer.
Los celos del pelirrojo le hicieron bajar sus labios contra los de ella en un impulso; amoldándose contra la chica de forma ruda pero sin llegar al daño.
La muchacha se quedó estática unos segundos pero, ante el demandante beso, comenzó a responderle para poder respirar entre espacios. Sus manos fueron hacia el pecho de él para empujarlo pero, la fuerza que tenía el chico contra su cintura era más que palpable, puesto a que Gaara seguía en la misma posición.
La mano que sostenía la cintura de la chica descendió hacia uno de sus glúteos para apretujarlo. Hinata se estremeció un poco al sentir el toque del pelirrojo. Ella comenzó a jadear y a aplicar más fuerza hasta separarse de él para verlo a los ojos—. ¿Me puedes explicar qué está pasando? ¿Qué haces aquí? Deberías estar en la clínica. —Preguntó claramente molesta.
Gaara le miró con fijeza mientras relamía sus labios, sintiendo su respiración agitada al igual que el de ella.
Hinata soltó un suspiro pesado y apoyó su espalda en la pared más cercana mientras que su mano derecha iba hacia su corazón acelerado. El pelirrojo se acercó a ella, colocando su antebrazo sobre el muro y acorralándola mientras la miraba con intensidad—. Eso mismo quiero saber. ¿Quién es el sujeto con el que estabas en ese auto?
Hinata tragó pesado al oírle, desvió nerviosa su mirada hacia algún punto de la casa. El pelirrojo frunció el ceño ante esto, así que sin dudar le tomó del mentón para obligar a que le viera.
La peliazul le miró por unos segundos, agitando su cabeza para zafarse del agarre en su mentón—. No-no es algo que te incumba…
Gaara apretó sus dientes con fuerza al escucharle. Una punzada le llegó al corazón, poniéndolo más pesado—. ¿No me incumbe? —Preguntó irónico e irritado—. ¿Crees que no me incumbe cuando veo que la mujer que me gusta baja de un auto después de besarse con un sujeto que no soy yo? ¿Crees que no me incumbe después de haberme escapado de esa estúpida clínica para venir a verte? —Una de sus manos se empuñaron y golpearon la pared frente a él. Hinata gritó asustada, encogiéndose entre los brazos del pelirrojo—. ¿Quién eres tú y qué hiciste con 'mí Hinata'?
Al oír su pregunta, la ojiperla frunció el ceño y lo alejó de ella otra vez—. Esa Hinata murió el día que hiciste que perdiera a nuestro hijo. —La mujer tragó saliva de nuevo, dejándole sin palabras al recordarle una dura realidad.
La chica separó su espalda de la pared y comenzó a caminar hacia la sala para alejarse de él—. ¿Por qué me reclamas si quiero salir con alguien más? No somos nada. No seremos nada. Y lo sabes.
El ojiverde caminó unos pasos hasta acercarse a ella, dispuesto a tomarle del brazo pero la morena se lo impidió al dar un paso atrás—. ¡Lo sé, maldita sea! ¡Lo sé perfectamente! —Exclamó enojado—. Pero no puedes culparme por sentirme jodidamente celoso. —Hinata vio cómo Gaara frotaba sus cabellos rojos frustradamente antes de ver que se sentara en el sofá—. Vine hasta aquí con la idea de aclarar lo ocurrido con esa llamada, verte y saber de ti pero no me esperaba enterarme de que ya hay alguien más en tu vida. —Gaara fijó su vista en ella, notando cómo la vergüenza le embargaba el cuerpo.
Él encorvó su espalda, apoyando sus codos sobre sus rodillas para recargar la cabeza entre las manos.
Hinata frotó suavemente su brazo izquierdo con la mano derecha, mordiendo nerviosamente su labio inferior.
Armándose con un poco de valentía, soltó un suspiro pesado y se arrodillo frente a él.
Si bien no estaba preparada para enfrentar al pelirrojo con lo sucedido días atrás, era claro que tenía que hacerlo alguna vez en su vida. La Hyuuga apartó las manos del Sabaku de su cara e hizo que la mirara—. Yo… sólo para aclarar, no salgo con alguien… No estoy preparada para una relación. Así que no tienes porqué ponerte así. —El Sabaku miró cómo ella mordía nerviosamente su labio. Sin pensar, tomó sus manos entre las suyas y las acercó a su rostro para besarlas cariñosamente. Ante esto, aunque incómoda, Hinata no lo apartó, así que continuó—. Y… sobre esa llamada… fue un error que no debió ocurrir. —Los pequeños mimos que él le daba a sus manos cesaron. Su intensa mirada se fijó a la blanca ajena y prestó su total y completa atención a ella—. Fue un descuido mío mientras hablaba contigo. Así que no tienes qué pensar que-…
—Mientes. —Aclaró, poniéndola nerviosa enseguida—. No puedes decir que fue un error tuyo cuando claramente escuché los gemidos de alguien más durante la llamada.
Los ojos de la chica se abrieron ampliamente. Hinata apartó sus manos de él y en el proceso, también su cuerpo al ponerse de pie frente al pelirrojo—. ¿Có-cómo dices…?
El Sabaku soltó un pesado suspiro mientras echaba hacia atrás su espalda sobre el respaldo del sofá blanco de la Hyuuga—. Escuché a lo último un hombre gruñir cuando te dije que quería correrme en ti. —Como de costumbre, la falta de tacto en su ex novio la hacía sonrojar de forma instantánea. Aunque esta vez, la vergüenza hizo que la chica se quedara paralizada—. Desde eso sospecho que hay alguien más en tu vida, pero hoy lo confirmé… —Gaara se colocó de pie, haciendo que su estatura intimidara a la pequeña mujer.
Como un león cazando su presa, el chico la tomó de la cintura y la apegó nuevamente a su torso—. Dime, Hinata… ¿ese hombre te hace sentir mejor que lo que yo te hacía…? —Susurró de forma grave sin apartar su mirada mientras colocaba un mechón de cabello detrás de su oreja. Las manos de la chica fueron hacia el torso masculino a su vez que él descendía sus labios hacia el oído ajeno—. ¿Él te besa mejor, te hace sentir cosas que sólo hacías conmigo…? —La piel de la chica se erizó cuando él mordió el lóbulo de la oreja—. ¿Él ya te enseñó cosas nuevas que yo no? ¿O es un fracaso total como hombre?
Los ojos de ambos volvieron a coincidir entre sí, él miró los labios de la chica una vez más antes de descender su cabeza hacia la de ella y comenzar a besarle de forma suave, cortos, dándole pequeños picos mientras los puños de la Hyuuga se apretaban en la tela de la sudadera gris—. Gaa… Gaara… —Dijo entre los besos, ladeando su cabeza para que dejara de besarle. A él le importó poco esto puesto aprovechó la apertura del cuello de la chica para repartir besos en su delicada piel—. Yo-yo no me he acostado con nadie… —Tragó grueso—. Así que no me ofendas… no soy una cualquiera…
El chico sonrió mientras descubría el hombro derecho femenino para continuar el recorrido de sus besos—. Sé que no lo eres, no quise insinuar eso… sólo no quiero que nadie más goce de las maravillas que sabes hacer… que 'yo' te enseñé hacer… —Murmuró ronco. Las mejillas de la fémina de sonrojaron al oírle.
El pelirrojo sostuvo la nuca de la chica con una mano y continuó con el beso anterior. Hinata se dejó llevar por él, permitiendo que los besos que extrañaba volvieran a estar sobre su piel mientras él repartía caricias en su espalda baja.
Los segundos fueron transcurriendo, los buenos y malos recuerdos que pasaron juntos recorrieron la mente de la chica mientras que sus brazos se aferraban al cuello masculino.
Él la empezó a guiar hacia el sofá detrás de él, haciendo que Hinata caminara con torpeza. Cuando las pantorrillas de la peliazul tocaron la mullida superficie, ésta cayó hasta recostarse sobre ella mientras él hacía espacio entre las piernas para acomodarse.
Las manos del pelirrojo no tardaron en querer abrir la chamarra de Hinata para descubrir su sencilla blusa corta y el abdomen plano pálido. Sin pensar, descendió su boca hacia los pechos de la chica y dejó besos y mordidas simples sobre la piel y la ropa.
La mente de Hinata estaba comenzando a nublarse. Su piel y cuerpo se estremecía ante cada toque y sensación que creía perdida. Sus manos, como si tuvieran vida propia, empezaron a abrir la sudadera del chico, descubriendo que éste no portaba una camisa debajo. Sus manos fueron hacia la piel de él para acariciarlo, haciendo que Gaara gimiera contra su pecho derecho—. Hinata… —De forma impredecible, el rostro y el sonido de voz de Sasuke apareció en la mente de la Hyuuga, haciéndola respingar antes de separarse abruptamente del pelirrojo. Un pequeño grito estuvo a punto de salir de su boca, cosa que evitó al cubrirla con su mano. El Sabaku la miró confundido, arrodillándose sobre el sofá—. ¿Estás bien? —Preocupado, él la tomó del rostro para hacer que lo mirara, tratando de tranquilizarla al verla un poco asustada.
Hinata se removió, separándose un poco de él mientras su miraba se detenía a ver cada foto, pintura, dibujo o detalle de su casa, después, a él—. No… no puedo hacerlo… —Susurró—. Perdón, Gaara, pero no me siento cómoda… no… no estoy lista para hacerlo con nadie. Estoy muy confundida…
El pelirrojo se sentó en el reposabrazos del sillón y la miró entre incrédulo y dolido por el rechazo—. ¿Confundida por qué o de qué?
Hinata tomó los extremos de su chamarra y las cerró para ocultar su anatomía de él, sintiéndose cohibida e insegura con su cuerpo y consigo misma—. No me siento cómoda. No quiero tener relaciones… Quiero que te vayas, por favor…
La cara del pelirrojo se contrajo al no comprender—. ¿De qué estás hablando? ¿Por qué te ocultas? No es como si fuera la primera vez que te veo desnuda…
Las rodillas de Hinata se encontraron contra su pecho, siendo rodeadas después por sus propios brazos. Ella, al oírle, negó un par de veces—. No lo vas a entender… —Sus manos cubrieron un poco su rostro. Gaara notó su frustración y tristeza, sintiendo que su corazón se estrujaba ya que no había visto a Hinata en ese estado antes—. No me siento cómoda conmigo misma desde el embarazo… siento que algo hace falta. Me siento fatal con mi cuerpo y no quiero que nadie me vea.
—Hinata… —Gaara soltó un suspiro, rascándose un poco los cabellos—. Pero si tú no estás-…
—¡Lo sé! —La chica tomó la capucha de su chamarra y cubrió con ella su cabeza, mostrando su lado más inseguro ante alguien como él—. Sé que no estoy gorda, sé que no estoy desnutrida o algo, sólo que… no me siento bien, no es algo que se quite de la noche a la mañana… es difícil para mí verme al espejo… no estoy preparada para que alguien me vea… —La voz de la mujer se fue empequeñeciendo poco a poco. El pelirrojo notó cómo el llanto llegó a la chica. Sin pensarlo dos veces, se acercó hacia ella y la abrazó en forma de consuelo.
Una de sus manos se posó sobre los cabellos azules y con ellas un beso en la coronilla de la cabeza. Él prefirió guardar silencio, creyendo que era lo mejor para no alterarla.
El muchacho cerró los ojos con fuerza, sintiendo de nuevo aquella pesadez que alguna vez tuvo cuando vio ante sus ojos cómo Hinata sufría en el hospital.
La culpa le llegó de nuevo. Sintiéndose estúpido, imbécil por creer que podía llegar como si nada a la vida que la chica intentaba recrear y que nada malo pasaría—. Perdóname, Hinata… —Las manos de ella se aferraron a la ropa del chico, empapando un poco su pecho con sus lágrimas y llanto silencioso—. Sólo te estoy arruinando la vida…
Gaara frotó suavemente la espalda de la chica, permitiendo que con el pasar de los minutos ella se fuera tranquilizando. Después de un rato, intercambió unas palabras más con ella y optó por retirarse.
El balde de agua fría le dio las respuestas que quería: Sí, la llamada que le dio un poco de esperanzas fue un error. Sí, también había alguien rondando en la vida de Hinata y sí… Ella no estaba tan bien como creía.
Por alguna razón, el Sabaku creyó que el asunto de la pérdida del hijo de ambos pudo haber sido superado, pero no. Ese recuerdo, hechos o como quisiera ser denominado era algo que se quedaría para siempre marcado en ellos.
Además, de que hubo un detalle que no pasó desapercibido al estar en casa de la Hyuuga…
Ella tiene dibujos de la misma niña con la que él sueña.
La única diferencia, es que él la soñaba a blanco y negro. Y Hinata le había puesto cabello rojo y ojos verdes. Así que eso le daba seguridad de que la peliazul también soñaba con el mismo bebé.
Durante el trayecto a la parada de autobuses más cercana, las risas de niños cerca le hicieron voltear; mirando como estos se encontraban felices y despreocupados mientras jugaban con total libertad. La nostalgia le puso incómodo, cayendo en cuenta de que si aquel suceso tan terrible no hubiese ocurrido, el bebé de los dos tendría algunos días de nacido.
Hasta la fecha actual, Sabaku no Gaara no dejaba de sentirse mal, culpable, el peor patán del planeta tierra por haberle hecho daño de la forma en que lo hizo.
Para su desgracia, él dejó que sus problemas familiares y sus adicciones arruinaran el cariño que alguna vez obtuvo de Hinata.
Porque sí, para él, ella ha sido la única mujer que ha amado en su vida.
Gaara siempre fue un hombre que era imán de conflictos. Irrespetuoso, irresponsable, drogadicto, músico rebelde y amante de las peleas callejeras era la imagen que se había ganado a pulso en el pasado.
Ahora, aunque le cueste admitir, intentaba remediar, demasiado tarde a decir verdad, su desastrosa vida para recuperar un buen camino; y de ser posible, a lado de ella.
El sonido del camión aproximándose a él, le sacó de sus pensamientos. Él volvió a cubrir su llamativa cabellera con el gorro de su sudadera y sin decir palabra alguna, subió al vehículo para ir de regreso al lugar que le brindaba otra oportunidad.
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El ruido estrepitoso, el olor a alcohol y tabaco eran cosas que minaron el lugar en el que Sasuke Uchiha trabajaba.
Bajándose del escenario con su actual banda, él vio como las luces de colores iluminaban el rostro y sonrisa de su padre: Fugaku Uchiha.
Este, al ver a su hijo menor que se acercaba hacia él, no pudo evitar palmear afectuosamente su espalda y abrazarlo desde el cuello; sacudiéndole unas tres veces antes de hablar—. ¡Qué gran noche! —Exclamó contento, alejándose de él para sacar unos sobres blancos desde el interior de su chamarra—. Aquí tienen su paga de esta semana, sigan así y llegarán lejos, muchachos.
Los jóvenes que miraban atentamente al mayor, asintieron sonrientes cuando éste partió para ir a otra área del bar. Sasuke, quien había tomado los sobres, entregó cada uno con sus respectivos dueños para después, caminar hacia dónde estaban sus pertenencias para irse de ahí.
Su amigo el peliblanco, Suigetsu Hozuki, confianzudamente lo abrazó por el cuello antes de hablarle—. ¿Tan rápido y ya te vas? ¿No quieres ir al bar de siempre?
El Uchiha retiró el brazo del chico, moviendo en círculos su propia nuca hasta hacerla crujir—. No, estoy cansado.
Sin poder evitarlo, el peliblanco rió y le dio un suave puñetazo al moreno en el brazo—. ¡Ah, vamos, Sasuke! No seas un malhumorado. —Volvió a abrazarlo por el cuello, pero esta vez, acercando sus cabezas para susurrarle—. ¿Irás a ver a esa chica? ¿Ya lograste algo con ella?
Ante la mención de Hinata, el Uchiha chasqueó la lengua y volvió a gruñir—. No, no lo creo. Seguramente está dormida. —El moreno colgó el estuche de su guitarra sobre su hombro derecho y miró al chico de reojo—. Y eso no es de tu incumbencia.
El Hozuki volvió a reír al escuchar lo último, divertido al notar lo claramente frustrado que estaba su amigo—. ¿Cómo qué no? Estás tan tenso que es difícil aguantarte. —Sasuke empuñó su mano y la lanzó con fuerza para darle un puñetazo al chico. Este actuó rápidamente gracias a sus reflejos y esquivó el golpe; volviendo a reír—. ¡Eh, tranquilo! Sigue pegado al plan y ella estará entre tus brazos pronto. —La sonrisa de tiburón relució frente al Uchiha, haciéndole entrecerrar los ojos—. Todo lo bueno siempre tarda en llegar, Sasuke. —Dijo mientras retrocedía unos pasos antes de girar sobre sus talones y estirar su mano en señal de despedida—. ¡Nos vemos! A ver cuándo me la presentas.
El pelinegro vio como el chico caminaba hacia su respectiva novia. Sus fosas nasales se ensancharon un poco, suspiró pesadamente y se apegó a su plan de largarse de ahí. Miró distraídamente su reloj, eran casi las dos de la mañana, así que eso le dejaba más que en claro que no era buena idea ver a Hinata. Aunque, sincerándose consigo mismo, el día de hoy, no tenía ganas de dormir solo.
Mientras él hacía su recorrido hacia el estacionamiento de forma tranquila, sacó un cigarrillo y su encendedor de los bolsillos de su pantalón. Elevó el cilindro hasta sus labios y se detuvo un momento para encenderlo. El frío de la noche le llegó de lleno, haciéndole fijarse por unos instantes en su camino.
Al divisar el estacionamiento un tanto vacío, desactivó la alarma, abrió una de las puertas para poner su guitarra en el sofá y seguidamente de ingresar a tomar asiento.
El humo del cigarro dejó sus pulmones a través de su nariz. Ingresó las llaves en el auto y, cuando iba a girarlas para encender el motor, unos nudillos tocaron el cristal de su ventana para llamar su atención.
A través del polarizado, el Uchiha vio a su hermano mayor. Chasqueando la lengua, bajó el cristal y lo observó con cara de pocos amigos—. ¿Qué quieres?
Itachi arqueó una de sus cejas y sonrió levemente—. Vaya forma de saludar. —Del bolsillo de su pantalón, sacó su teléfono móvil y buscó la conversación de What's App de grupo escolar—. ¿Me puedes explicar qué significa esto?
El moreno enfocó su mirada hacia la pantalla del aparato, divisando una foto de él con Hinata, tomados de las manos mientras caminaban en el pasillo de la universidad esa mañana—. ¿Qué hay con ello? —Cansado, volvió a llevar su cigarrillo a los labios para aspirarlo—. No es nada malo.
Itachi frunció un poco el ceño y chasqueó la lengua—. Lo sé, es obvio. Pero sé que tú no eres un hombre que sostiene las manos de las chicas y se exhibe delante de todo el mundo. —El mayor se recargó sobre el marco de la ventana del auto para ver mejor a su hermano—. Además, ¿qué tienes tú con Hinata? Ella no es para ti.
Enojado, Sasuke expulsó el humo de su cigarro en la cara de su hermano para hacer que se apartara de su puerta—. Lo que haga con ella o no, no es de tu incumbencia. No es como si ella te gustara o fuera tu amiga. No estoy haciendo algo malo. —Golpeó suavemente el cigarro a fuera del vehículo para hacer que cayeran las cenizas—. Y si me gusta, ¿qué? —Itachi observó la mirada retadora del menor—. Tú ni siquiera le haces caso aun sabiendo que tú le gustas.
El mayor Uchiha gruñó al escuchar esa verdad. Desde hace algún tiempo, él había notado que le gustaba a la Hyuuga, más sin embargo, también sabía que él no la veía de forma romántica. Más bien, creía que simplemente podrían ser amigos. Así que verla con su hermano le ponía de malas e inseguridad. Sabía que Sasuke no era el mejor partido para nadie. Por lo tanto no quería ver en un futuro que la ojiperla saliera lastimada por culpa de él—. ¿Y eso qué? No quiero saber que la vas a lastimar. Así que déjala en paz si sólo quieres jugar con ella.
Sasuke rió agriamente, giró las llaves del auto y el motor rugió—. Métete en tus asuntos, Itachi. Ve y busca a una de tus tantas chicas que sueles meter a tu cama. —Sasuke lanzó el resto del cigarrillo hacia el pavimento y miró al mayor una última vez—. Si fuera tan malo, si quisiera dañar a Hinata, ya le hubiera dicho las tantas cosas que haces y que sé podrían desenamorarla de ti. Pero no lo he hecho, porque sé que algún día ella se fijará en mí.
—¿En serio? —Cuestionó molesto—. ¿Y para qué la quieres? ¿Para que de verdad sea tu novia o sólo para acostarte con ella?
Sasuke sonrió de lado, soberbiamente—. ¿Y por qué no ambos? —Metió reversa para poder salir de su aparcamiento.
Itachi se separó del vehículo y observó cómo su hermano se iba a gran velocidad hacia la carretera.
Sin duda alguna, esa conversación le acaba de dejar un mal sabor de boca, pero no sabía si era por la extrema sinceridad de su hermano o por la extraña sensación que se había alojado en el pecho, como un mal presentimiento.
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Pese a las altas horas de la noche, la Hyuuga se encontraba embolsando varias pertenencias, recuerdos, dibujos y basura que ya no quería tener en su casa.
A unos escasos centímetros, el teléfono en alta voz de la chica se encontraba activado mientras hablaba con su amiga Ino—. En serio, Ino-chan, no es nada malo. Él se ofreció a llevarme a casa… —Respondió por tercera vez la peliazul mientras que metía unos recuerdos que Gaara le había dado en su momento.
A través de la bocina se oyó un bufido molesto, haciendo sonreír al a chica—. ¿Entonces por qué tienen las manos agarradas? Esa foto se expandió como cenizas en la escuela por lo que sé. Tú sabes cómo es Sasuke. —Ino volvió a bufar—. Hinata, dime que no eres una más en la lista de ese tarado.
Las cejas de la peliazul se arquearon y negó—. ¡No, por supuesto que no! —Exclamó la chica—. Es imposible no hablarle porque soy su compañera en el proyecto de fin de semestre y ahora soy su asesora en francés. Por favor, no pienses mal…
Ino soltó un pequeño suspiro, intentando tranquilizarse—. Vale, vale. Dejaré la histeria un momento. Pero por favor, dime si él te hace algo malo, ¿sí? Le diré a Naruto que lo golpee hasta ponerlo en su lugar. —La risa resonó en ambos lados. Hinata aseguró que así sería y cortó la llamada después de despedirse de ella, alegando de estar cansada y que necesitaban dormir.
La chica de pelo azul soltó un suspiro cansado. Desde lo sucedido con Gaara, se había sentido tan desanimada que realmente le importaba poco que media universidad la haya visto con el Uchiha.
Se encontraba un poco triste al darse cuenta lo mal que había reaccionado frente a su ex novio. Sinceramente no tenía cabeza para nada pero, igual había caído en cuenta que nunca saldría adelante si no dejaba ir sus sentimientos y recuerdos del pasado.
Por lo que, pese a lo tarde que era, ella se paró de su cama y recogió cada cosa que le recordaba al pelirrojo, incluyendo la caja de juguetes sexuales que le había regalado. Entre la bolsa de basura, fotos, dibujos o cosas relacionadas que pudieran atarlos a su relación pasada, fueron desechados.
Un nudo en el estómago se había formado en ella pero aun así no le derrumbó la poca valentía que había cogido para hacer aquello.
Suspirando, la chica amarró con fuerza la bolsa y se levantó del suelo. Dejaría la bolsa en la puerta de su casa y en la mañana, la llevaría a los depósitos de basura.
Con esto en mente, caminó hasta la puerta de su casa y la abrió pero, el cuerpo de Sasuke Uchiha frente a ella la detuvo de siquiera dar un paso hacia afuera—. Sasuke… —Susurró extrañada por verlo ahí—. ¿Qué haces aquí?
El moreno la miró unos segundos mientras se apartaba de la puerta para que ella saliera con su bolsa negra—. ¿Puedo pasar la noche aquí? —Su tono de voz salió suave, calmado y sin dejar que algo malintencionado se asomara.
Él apreció lo diferente que lucía en esos momentos con unos short corto de pijama a rayas grises y blancas junto a una blusa blanca de seda con un gatito dibujado al pecho—. No tengo ganas de ir a casa.
Nerviosa, la chica mordió su labio inferior mientras sus dedos se encontraban entre sí para jugar—. No… no creo que sea buena idea… —Murmuró mientras negaba sonrojada.
Ignorando su rechazo, el moreno la tomó de la mano e ingresó con la chica a su casa, cerrando la puerta a sus espaldas—. No haremos nada malo, Hyuuga. —Aseguró mientras que suavemente posaba una de sus manos en la cintura para acercarla a su cuerpo.
La ojiperla se tensó ante ello, se removió incómoda para intentar apartarse de él—. De verdad… no tengo ánimos de ver a nadie hoy. —La expresión triste que puso en su rostro, hicieron que la seriedad apareciera en él, notando que posiblemente algo malo le había sucedido. El muchacho retiró sus zapatos, ingresó un poco más a la casa y se volvió a acercar a ella.
—Nunca hago esto, no es mi estilo… —Murmuró, volviéndola abrazar por la cintura hasta hacer que el rostro de la chica se hundiera en su pecho; aspirando su perfume masculino—. Pero si quieres hablar, te escucharé. —Y cómo si fuera en modo automático, los brazos de la Hyuuga se aferraron al moreno y comenzó a llorar.
Todas las inseguridades que ella tenía, el miedo, la tristeza o dolor se manifestaron en su llanto en ese momento. Sasuke prefirió guardar silencio y dejar que la chica se desahogara.
Ver a Hinata en esa forma lo ponía incómodo. Él no era bueno consolando a alguien, pero en ese momento, el impulso de querer reconfortarla, aunque sea unos instantes, pudo más con él.
Mientras la chica lloraba en su pecho, Sasuke Uchiha se preguntó mentalmente: ¿Qué le estaba pasando con Hinata Hyuuga?
╰✵●๋⌇Fin capítulo 07.
Notas de autora:
Holi c:
Antes que nada, lamento la ausencia. Problemas personales hacen que la inspiración y ganas de escribir se vayan. Así que no había estado con ánimos para hacerlo.
Aun así, me hace feliz que por fin pude terminar este capi :33
Por cierto, creo que me ha salido raro XD Pero bueno, juzguen y espero no odien a Gaara. Lo que hizo no fue con mala intención. :s E igual, espero que no me maten por lo del lemon SasuHina xD Les prometo que el real será especial porque eso sería un gran paso. Aunque ella realmente ya lo dio con los mini encuentros que ha tenido con Sasuke. :33
La actitud de Sasuke sé que se vio algo extraña pero todo tiene una razón de ser xD Así que no se preocupen.
Espero que les haya gustado la conti y que les haya "llenado" en cierta forma :33
Muchas gracias por sus reviews a: Erimibe34, esther82, LaCrazyWriter, simazame, Utatane Armstrong, fran . sanchez, Hinatacris, Melania Uzumaki Uchiha, hyuga . meiko . chan, Pathof, xinthia, Suishoka 69, Ana Paty, Hime-23, Anacar, Malu Ortellado, SammySummer, Mikashimota Z, Nana, Nora, hina-chan, Guest1, Guest2, XD hyuga, itsanhie, XukiUchiha, Hina-chan, ChibiFloja, flor de cerezo, Andrea, Lua y HimeZakata666.
De verdad, muchas gracias por sus palabras, me alegra saber que más gente lee y que disfruta de mi fic. Espero actualizar pronto, realmente tengo muchos pendientes XD Pero bueno.
Respondiendo a la pregunta de ChibiFloja: ¿Planeas escribir sobre otras parejas de éste anime, además del UlquiHime y GimmNel? Si es así ¿Cómo cuáles?
La respuesta es, puede ser c: Mi OTP en Bleach es el GrimmNel, pero me gustan otras parejas como UraYoru, IchiRuki, GrimmHime y el StarrkHarribel (no sé cómo se abrevia). Obviamente quiero seguir escribiendo fics de ellos pero más adelante. C:
En fin. ¡Nos leemos y muchos besos! *corazón gigante*.
Aika-chan.
