Universidad, clase de literatura.

-Buenos días, sempai.- Saludó Misaki para luego sentarse en su sitio de siempre.

-¿Como ha ido el fin de semana?- Preguntó Sumi.

-Muy movido.- Respondió Misaki.

-¿Te refieres al sexo con Usami Akihiko?

-¡No!- Dijo Misaki un poco rojo.- Me refería a que nos hemos mudado.

-Es verdad, recuerdo que me comentaste algo.- Dijo el sempai.- ¿Te gusta tu nuevo hogar?

-Para nada, echo de menos la antigua casa de Usagi-san.- Dijo Misaki.- El edificio está que se cae, los vecinos son unos locos y encima me han hecho vicepresidente.

-¿No te hace ilusión ser vicepresidente?- Preguntó Sumi.

-A ti tampoco te haría ilusión si supieras quein es el presidente.-Dijo Misaki.

-¿Quién es?- Preguntó Sumi.- ¿Lo conozco?

-Buenos días a todos.- Saludó Hiroki entrando en el aula. Dejó su maletín encima de la mesa y cogió varios trozos de tiza por si alguien no atendía.- La semana pasada estuvimos viendo un poco por encima la literatura moderna de Japón, hoy nos centraremos más en los escritores como Ueda Akinari...

-Es él.- Susurró Misaki.

-¿Quién?- Preguntó Sumi.

-Kamijou-sensei es el presidente.- Dijo Misaki sin dejar de mirar a su profesor.

-Tenías razón, no me haría ninguna ilusión ser vicepresidente.- Dijo Sumi.

-Takahashi, estás muy lejos.- Dijo Hiroki de repente llamando la atención del menor.- Sientate aquí en primera fila, delante de mi.

-Que la fuerza te acompañe joven padawan.- Dijo Sumi intentando no reirse de la cara de miedo que ponía Misaki. Cogió sus cosas y se sentó donde le había pedido su sensei.

-Eres muy afortunado, te he puesto en el mejor sitio.- Dijo Hiroki de forma que solo le pudiera escuchar su vicepresidente.

-Muchas gracias, sensei.- Dijo Misaki deseando que se abriera la tierra y se lo tragara.

Editorial Marukawa, departamento esmeralda.

-¡ONODERA!- Se oyó el grito del jefe del departamento.

-¿Ocurre algo, Takano-san?- Preguntó Ritsu con algo de miedo.

-¿DONDE ESTÁ EL MANUSCRITO DE TU MANGAKA?- Preguntó Takano levantándose de su silla de golpe.

-Me lo enviará en un par de horas.- Dijo Ritsu.

-¿Seguro?- Preguntó Takano bajando el tono de voz.- Más te vale que en dos horas esté el manuscrito encima de mi mesa, sino aparecerá mañana tu cuerpo flotando en un río, ¿lo has entendido?

-Sí, no te preocupes, tendré el manuscrito.- Dijo Ritsu mientras pensaba "Eso es amor"

-Kisa, ¿este es el manuscrito de tu mangaka?- Preguntó Takano señalando un montón de papeles que habían encima de su mesa.

-Sí, lo he dejado justo a tiempo.- Dijo Kisa orgullosamente.

-Llamad al papa, un milagro ha ocurrido.- Dijo Takano ojeando el manuscrito.- Mmmm...esto no me acaba de gustar, llama al mangaka y que repita esta escena.

-¿Para hoy?- Preguntó Kisa preocupado.

-Para hoy.- Finalizó Takano.- Kanade, ¿como vas con tu Mangaka?

-No me coge el telefono.- Dijo Kanade Mino.

-¿A qué esperas?- Dijo Takano arrugando el entrecejo.- Ve a su casa y si hace falta tira la puerta.

Después de decir eso Kanade cogió sus cosas y salió corriendo.

-Hatori, no veo el manuscrito de tu mangaka encima de mi mesa.- Dijo Takano.- ¿A qué se debe eso?

-Me lo tiene que enviar en unos minutos, aunque no me fio mucho.- Dijo Hatori.- Será mejor que le llame.

Descolgó el telefono y marcó el número de su casa.

-Chiaki, soy yo.- Dijo.- ¿Me piensas enviar el manuscrito?- Hubo un silencio, todo el departamento estaba pendiente de la conversación.- Me da igual, te dije que lo quería
listo para hoy.- Otro silencio.- Ya te lo he dicho, no me importa que lo hayas perdido.- Después de decir eso Takano se llevó la mano a los ojos, lo que se conoce como
un "facepalm".- Chiaki, no metas a tu madre en esto. -Takano no aguantó más se puso de pie y le quitó el telefono a Hatori, todos estaban pendientes de sus movimientos.

-Hola, Chiaki, ¿qué tal?- Dijo.- Soy Takano, ¿como te trata la vida? Espero que bien porque es muy posible que tu suerte cambie mucho si tu manuscrito no se encuentra en
una hora encima de mi mesa.- Dijo Takano y hubo un silencio.- Pues encuentralo, por tu propio bien, ten encuenta que vivimos pared con pared y esa pared tiene un agujero. Que pases un buen día.- Sin decir nada más el jefe colgó. Miró a Ritsu y a Kisa que lo miraban con algo de terror.- ¿Y vosotros que esperáis? ¡A trabajar!

3ºA

-Hoy es el día.- Dijo Aikawa a modo de saludo nada más entrar en la casa.- Me gustaba más tu anitgua casa.

-A Misaki también.- Se limitó a decir Akihiko.

-¿Donde está el manuscrito?- Preguntó Aikawa con una sonrisa.

-Inexistente.- Dijo Akihiko.

-¿QUÉ QUIERES DECIR CON ESO?- Preguntó Aikawa muy enfadada.

-Qué no he escrito ninguna frase.- Dijo Akihiko.- Con esto de la mudanza he estado muy liado.

-Te has mudado este fin de semana y sabías que vendría hoy a por el manuscrito desde hace un mes.- Dijo Aikawa.- Has tenido tiempo de escribir.

-Vuelve el mes que viene.- Dijo Akihiko.

-¡NI HABLAR!- Dijo Aikawa.- Tendré que hablar con Misaki.

-Deja tranquilo a Misaki, ya tiene bastante con sus cosas.- Dijo Akihiko.- Lo han hecho vicepresidente de la comunidad y ya no pasa tanto tiempo conmigo.

-¡NO INTENTES DARME LÁSTIMA!- Le gritó Aikawa.- Te doy dos días.

-Que sean tres.- Dijo Akihiko pero no obtuvo respuesta ya que Aikawa salió de la casa dando un portazo.

Puerta de la oficina de la constructora.

-¿Por qué no vienen?- Preguntó Nowaki mientras miraba el reloj.

-No lo sé.- Dijo Akhiko que estaba sentado en la acera.- Deberían haber llegado ya.

-Creo que no saben lo que es la puntualidad.- Dijo Nowaki.

-Oye, Nowaki, desde que Misaki es vicepresidente pasa más tiempo con Hiroki que conmigo.- Dijo Akihiko.- ¿No te molesta no poder ver a tu novio?

-Bastante pero le ha tocado, no podemos hacer nada.- Dijo Nowaki.- Antes también nos veíamos muy poco por culpa del trabajo, ahora estoy intentando coger todas las guardías de día para poder pasar las noches con Hiro-san.

-Hola.- Saludó Yukina que acababa de llegar.

-¿Vienes tu solo?- Preguntó Nowaki.

-Sí, Kisa me ha llamado para decirme que tienen mucho trabajo y no pueden venir.- Explicó Yukina.

-¿No va ha venir nadie más?- Preguntó Akihiko.

-No, están en el final del ciclo.- Dijo Yukina.- Los de la editorial no vendrán, incluido Chiaki.

-Parece ser que la patrulla amenaza ha fracasado.- Dijo Akihiko.- Y encima estos dos no aparecen.

-Mira vienen por ahí.- Dijo Nowaki.

-Sentimos la tardanza.- Dijo Hiroki.- Venimos de contratar a la persona que se encargará del mantenimiento del edificio.

-Lo que viene siendo el conserje.- Dijo Yukina.

-Exacto.- Dijo Hiroki.

-¿Es hombre?- Preguntó Nowaki.

-Sí, ¿no ves lo rojo que viene Misaki?- Dijo Hiroki y todos posaron su mirada en Misaki que estaba bastante rojo.

-Es por el frío.- Dijo Misaki escondiendo su rostro en la bufanda.

-¿Qué tiene que ver el conserje con Misaki?- Preguntó Akihiko, no le daba buena espina.

-Lo sabrás mañana.- Dijo Hiroki.- ¿Donde están los demas?

-No pueden venir, tienen mucho trabajo.- Dijo Yukina.

-Pues eso es una falta grave.- Dijo Hiroki.

-¿Podemos entrar ya?- Preguntó Misaki.- Aquí fuera hace mucho frío.

-Sí, ya que somos tan pocos podemos entrar todos.- Dijo Hiroki y los cinco entraron en la oficina.

-Perdone, venimos a hablar con el director.- Dijo Hiroki con voz amenazante a la secretaria.

-Esperen un momento.- Dijo la secretaria y descolgó el telefono.- Matsuda-sama, están aquí los del otro día. Muy bien.- Después de decir eso colgó.- Está reunido en este
momento.

-Bueno, pues ya volvemos en otra ocasión.- Dijo Yukina con una sonrisa.

-¡Ni hablar!- Gritó Misaki sorprendiendo a todos.- ¡A MI NO ME TOREA NADIE! ¡EXIJO UNA SATISFACCIÓN, TE RETO A UN DUELO!- Después de decir eso Misaki se metió una mano en el bolsillo y sacó un guante, pero Akihiko estuvo rápido y consiguió pararlo.

-Misaki, controlata.- Le pidió Akihiko.

-¡NO ME CONTROLO!- Dijo Misaki.- ¡Por culpa de esta gente uno de los nuestros está hospitalizado!

-¡Esto es una vergüenza!- Dijo Hiroki con la intención de alterar un poco más a Misaki.- ¡Los de esta constructora sois gentuza!

-¡DEVOLVERNOS EL DINERO!- Gritó Misaki.-¡Quiero hablar con el arquitecto!

-Por favor, tranquilicense o tendré que llamar a seguridad.- Pidió la secretaria.

-¡No me dan miedo los gorilas que tenéis por seguridad!- Dijo Hiroki.

-Hiro-san, no le eches leña al fuego.- Dijo Nowaki.- Ya acabaste ayer en comisaria, como sigas así le pondrán tu nombre a una celda.

-Lo sentimos mucho, señorita, volveremos en otro momento.- Se disculpó Yukina y entre los tres semes sacaron a rastras a los dos ukes.

-¿Qué os ha pasado?- Preguntó Akihiko todavía en shock, nunca había visto enfadado de esa manera a Misaki.

-Si no te enfadas no te tomarán enserio.- Dijo Misaki.- Cuando volvamos nos harán caso.

-Bueno, da igual.- Dijo Akihiko.- Misaki, vamonos a casa que al verte así me he puesto cachondo.

-¡Mañana a la misma hora aquí!- Gritó Hiroki a Akihiko que se llevaba a rastras a Misaki.- Mañana traeré las abejas que se salvaron.

-¿Para qué?- Preguntó Yukina asustado.

-Será sorpresa.- Dijo Hiroki.

-Miedo me das...- Dijo Nowaki.

-Bueno, pareja, me voy a trabajar.- Dijo Yukina.- Que paséis buena noche.

-Nos vemos.- Dijo Nowaki.- ¿Te apetece ir al cine, Hiro-san?

-Sí, vayamos porque en casa se oirán gemidos.