Capítulo 7

Título: Hechizo silenciador

Personajes principales: Druella, Mago no identificado

Advertencias: Quizá una leve insinuación de crueldad de parte de los padres a su hijita querida... pero ¿A quién le importa?

Palabras: 490 aprox

Resumen: Cuando todas las esperanzas se desvanecen... busca en los libros de hechizos de tu tatara-tatara-tatara abuela

Notas de la autora: ¿Creían que me olvidaba de Cissy? No! Aquí se viene la oportunidad de nuestra rubia-sin-personalidad para aparecer a pesar de los llantos de Bella... Muchas gracias por los hermosos comentarios que he recibido, gracias a elena kate hale, a Sorcieres de la Neige y una pequeña regañina a DiAnItA LiNdA que me comentó el primer cap y no la he vuelto a ver ^^


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1954

Druella estaba haciendo orden el el viejo ático de la Mansión Black. No es que no tuviese suficientes elfos domésticos que hiciesen el trabajo por ella, pero entre la mugre y el polvo se encontraban algunas reliquias tan antiguas que no se las confiaría a ningún otro ser vivo. Con movimientos de varita, hacía levitar jarrones, cuadros, joyas, alfombras, adornos, muebles, juegos de cubiertos, ropas y toda clase de objetos que con solo mirarlos ya se destruían. El por qué estaba haciendo la limpieza, era explicado por el anuncio que aparecía en el Profeta en donde un hombre decía restaurar cualquier objeto, sin importar cómo fuese.

Con sumo cuidado y paciencia, retiraba una tras otra las distintas reliquias familiares que hace años que ya estaban olvidadas, hasta que, envuelto en trapos dentro de un cofre, encontró un libro todo viejo y destruido. No se atrevió a abrirlo, pero tomó nota mental de que ese debía ser el primero de los objetos en repararse. ¿La razón? El título del libro (a lo que había alcanzado a leer) era "Hechizos olvidados. Sobre la magia antigua y cómo aplicarla".

Rápidamente, terminó con su trabajo y le envió una lechuza al señor que había publicado el anuncio, quién se presentó frente a su casa al día siguiente. Tras un breve vistazo, determinó que el libro no era mayor dificultad que un simple hechizo, y tras algunos murmullos y movimientos de varita el objeto comenzó a reconstruirse solo.

Mientras el mago seguía revisando y reparando las reliquias, Druella le picó la curiosidad y se dispuso a ojear el libro. Levantando la tapa, se encontró con que la autora era una Black, que había vivido hace ya demasiado tiempo como para haber entrado al famoso árbol Black. Pasando las páginas, se encontró con el índice y comenzó a revisar los contenidos.

-Hechizos protectores... Hechizos de defensa... Hechizos de ataque... Hechizos de tortura y hechizos mortales... Hechizos del hogar... Hechizos cultivantes... Hechizos para animales... Hechizos de control humano... Hechizos de curación... -leía pasando el dedo índice por los nombres, saltándose todos los sub-contenidos. Sin embargo, algo le llamó la atención y volvió al punto anterior- Hechizos de control humano: Control muscular... Control oseo... Control de crecimiento... Control sensorial... Control de movimiento. Mmm... me pregunto si... -con una idea en la mente, buscó la sección de control sensorial, y comenzó a pasar las páginas amarillas. De pronto, se encontró con lo que buscaba: Sobre el control verbal, rezaba, y tras un par de explicaciones habían una serie de hechizos silenciantes, entre otros.

Apenas conteniendo la emoción, casi no fue consciente de que Cygnus había llegado y conversaba con el mago, o que en el piso superior los gritos de Bella y Drómeda se volvían a oír, porque explicado de la forma más clara que había visto alguna vez, se describía un hechizo silenciador que aún no habían probado.

-Por favor que funcione -rogó con todas sus fuerzas- por favor que funcione.

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