"Severus es descubierto por Dumbledore"
Harry despertó con un agudo dolor en su frente, después de haber tenido numerosas pesadillas en las que tenía que escapar de voldemort, lo acechaba por todas partes, por todo el colegio y Harry no sabía porque, pero por alguna extraña razón le costaba atacarlo, no por falta de habilidades sino porque había algo en él que le impedía hacerlo, es como si al atacarlo sintiera que atacaba a alguien que apreciara; El sueño le pareció bastante raro e inverosímil y hubiese pasado desapercibido sino fuera por ese agudo dolor en su frente que ahora empezaba a mermarse, sin embargo decidió que más tarde hablaría con Dumbledore al respecto y que en cambio no le comentaría nada a sus amigos pues no quería preocuparlos. Se sentó en su cama y con parsimonia fue descorriendo los doseles, no escuchaba demasiado movimiento en la habitación, lo que quería decir que la mayoría de sus compañeros habían bajado; cuando terminó de apartar las cortinas por completo comprobó que solo estaban él y Neville que se estaba poniendo su túnica en ese momento
- ¡Buenos Días Harry! - Saludó el muchacho
- ¡Buenos días Neville! - Respondió él frotándose los ojos para luego colocarse las gafas - ¿Dónde está Ron?
- Está abajo en la sala común junto a los demás, bajó hace rato y me pidió que te despertara como a esta hora, quisimos dejarte dormir un poco más porque parece que no tuviste muy buena noche - dijo mirando su reloj de pulsera - Iba a hacerlo justo en este momento, pero te despertaste tú solo
- ¡Oh! Está bien gracias
- Harry ¿Tuviste acaso alguna pesadilla que tuviese que ver con quien tú sabes? - Tanteó Neville preocupado, sabiendo que su amigo no solía tener pesadillas en vano
- No Neville - Mintió él - No te preocupes es solo un ligero malestar, catarro tal vez con este frío de otoñó - Dijo abrazándose a si mismo
Luego, terminó de vestirse, se lavó los dientes y bajó a la sala común dónde halló entre otros, a sus dos mejores amigos conversando en un sofá frente a la chimenea y mientras se acercaba a ellos escuchó algo que le llamó la atención
- No puedo creer que estés castigada de nuevo Hermione, si sigues así quizá alcances el historial de Fred y George - Le dijo Ron a su amiga que lucía apesadumbrada
- Lo sé Ron, pero tú sabes que yo no soy así, no sé qué me pasa
- ¿Estás castigada de nuevo? Inquirió Harry incrédulo
Ron lo miró encogiéndose de hombros
- Antes de que preguntes - habló Hermione girándose hacia él - No sé porque lo estoy, o mejor dicho si lo sé, pero de nuevo no puedo recordar nada
De camino al gran comedor Ron y Hermione le dijeron lo que Snape le había contado a ella
- Pero ¿Eres sonámbula? - Le preguntó Harry cuando atravesaban las puertas dobles del gran comedor
- No que yo sepa - Respondió la chica - ni mis padres ni las chicas de mi habitación me han dicho que lo sea, pero hace rato antes de bajar a la sala común, leí un libro que traje de casa sobre el sueño, por Sigmund Freud que dice que las personas podrían llegar a desarrollar insomnio e incluso realizar actividades que jamás realizarían despiertos - Dijo con aire de suficiencia mientras se adelantaba para buscar su puesto en la mesa
- ¿Quién es ese Freud? - Le preguntó Ron a Harry en un susurro
Hermione se detuvo frente a su asiento y miró a Ron y a Harry alternativamente
- Es un Psicólogo - Explicó
- ¿Un qué? - Preguntó Ron
- Psicólogo Ron - Repitió ella con voz cansina - Una especie de sanador muggle que estudia la mente de las personas
- Es lógico que no supiera de él si se trata de un muggle - Se defendió el pelirrojo mientras ponía leche en su tazón de cereal
- Tú no sabrías de él aunque fuese un mago - Luego hizo una pausa y continuó - Bueno tal vez si apareciera en uno de esos cromos de las cajas de ranas de chocolate
Harry rió el comentario.
Realmente lo que ella había leído sobre los trastornos del sueño la había tranquilizado un poco, pues refutaba su teoría de que se estuviese volviendo loca, el libro decía que cuando las personas estaban muy preocupadas o estresadas solían tener pesadillas o sonambulismo y sin duda todo ese asunto de la aparente "desaparición" de lord Voldemort la había tenido muy preocupada; pero por otra parte le preocupaba el hecho de que estuviese castigada nuevamente, Ron tenía razón, si seguía así pronto alcanzaría a los gemelos en su historial de conducta. Echó un vistazo hacía la mesa de los profesores, Snape retiró la mirada enseguida, pero ella estaba segura de que la tenía puesta en ella ¿Estaría molesto? ¿Esta vez si la obligaría a llenar frascos con animales repugnantes? De seguro esta vez ya no se apiadaría de ella.
El inseparable trio de amigos asistió a su primera clase del día, encantamientos, posteriormente a herbología con Hufflepuff, luego a transformaciones y finalmente asistieron de nuevo al gran comedor para el almuerzo en el cual Hermione no probó bocado
- ¡Vamos Hermione come un poco! - La instó inútilmente Ginny
- No tengo hambre - respondió la castaña retirando su plato de arenques ahumados, de solo pensar en aquellos gusanos repugnantes que podían estar esperándola en el despacho de Snape se le revolvió el estomago
Finalmente todos terminaron de comer, un fuerte relámpago estremeció los cristales del castillo seguido de una densa cortina de lluvia, el techo del gran comedor reflejaba las mismas nubes grises de afuera a excepción de la lluvia, como los alumnos del séptimo curso de Gryffindor tenían dos horas libres, decidieron retirarse a su sala común incluyendo a Harry y Ron que se despidieron de su amiga con pesar.
Hermione caminaba con parsimonia por los pasillos del castillo, a lo lejos escuchaba los fuertes relámpagos que provenían de exterior, a medida que bajaba las escaleras que la conducían a las mazmorras notaba como el frío que sentía se iba incrementando cada vez más, al llegar a la puerta del despacho de Snape se detuvo, pues Pevees venía volando en dirección a ella arrojándole tizas
- Granger, sangre sucia, estás castigada - Canturreaba burlonamente - Eres mala
- ¡Cállate estúpido! - Espetó ella molesta cubriéndose el rostro con las manos
Tocó la puerta y la respuesta no se hizo esperar
- ¡Adelante! - Exclamó una voz masculina que ella conocía muy bien
Ella giró el picaporte con algo de temor y entró en el despacho. Severus estaba sentado frente a su escritorio con los codos apoyados sobre la superficie del mismo y a su vez el mentón apoyado en el dorso de sus manos, ella apenas lo miró, tenía la vista enfrascada por todo el lugar, sin saber dónde detenerse, le parecía un poco lúgubre y frío, pero aun así le agradaba, sobre todo cuando observó aquellos grandes estantes repletos de libros, había también una chimenea a la cual parecía que no se le había encendido fuego en mucho tiempo y también varios frascos con cosas que parecían extraños animales repugnantes flotando en un líquido en su interior
- ¿Ya terminó de admirar mi humilde despacho señorita Granger? - Preguntó Snape sacándola de su ensimismamiento
- ¡Ah eh! Disculpe señor, es solo que me pareció confortable - Se excusó
- Y lo es - Confirmó Severus - Pero ahora vayamos al grano
Ella tembló sin atreverse a dar un paso, solo tenía la mirada fija en los frascos que yacían sobre el escritorio de Snape; él esbozó una media sonrisa ante el hecho
- No se preocupe Granger, no tendrá que acercarse a esos frascos
Ella respiró aliviada
- Ni tampoco tendrá que cumplir…su castigo ahora mismo, solo la he citado aquí para informarle que deberá cumplir con el mismo… Durante una semana
- Pero…Pero - Trató de objetar, pero él la interrumpió
-Lo que hizo y lo que estuvo a punto de hacer esta vez… fue más grave que la vez anterior
- Pero no es justo yo…
- Me desafió desobedeciendo mis órdenes y… para colmo estuvo a punto de lanzar una maldición imperdonable ¿Cuántas veces más necesita que se lo recuerde? - Dijo levantándose de su asiento
- Solo sé que hice todo eso porque usted me lo dijo, pero yo no…
- No me salga con que no recuerda nada porque ya sabe que no le creo
- Pero es la verdad - Insistió ella - Soy sonámbula esa es la única explicación, estuve leyendo un libro sobre eso
- ¿Acaso no puede retirar su nariz de los libros ni por un momento Granger?
- No, si es un libro interesante y me ayuda a entender lo que me ocurre, como por ejemplo mi repentino sonambulismo
- No insista con lo mismo señorita Granger y acepte de una vez que lo hizo, tal vez pueda reducirle el castigo, de lo contrario tendré que incrementárselo
Él no soportaba que intentaran verle la cara de tonto o ¿tal vez era que simplemente él estaba buscando la más mínima excusa para retenerla junto a él por más tiempo?
- Yo no recuerdo nada - Repitió con voz firme con los brazos cruzados a la altura del pecho, mirándolo fijamente
- Pues muy bien, que sean dos semanas - Espetó él sin poder evitar una débil sonrisa que ella interpretó como una burla
- Esto es el colmo - Soltó la chica haciendo un gesto de impotencia con la mano - Castigada sin merecerlo
- ¿Quiere que continúe Granger? Acepte de una vez que me está mintiendo
- LE ESTOY DICIENDO LA VERDAD - Gritó Hermione sin poder contener su indignación
- Y ahora me grita - Dijo Severus enarcando una ceja - Eso le sumará otras dos semanas a su castigo… Es decir estará castigada por un mes, a ver si aprende de una vez a no mentir y a comportarse
Ella pugnaba por reprimir las lágrimas que amenazaban con salir, pero no le iba a dar el gusto, sabía que él disfrutaba castigando y haciendo sufrir a los Gryffindor así que debía mantenerse impasible aunque le costara en demasía
- ¿Se queda callada Granger? ¿No va a decir nada en su defensa?
- ¿Para qué? - Preguntó ella con ironía - Si todo lo que diga será usado en mi contra prefiero guardar silencio
- Bien, en ese caso deberá venir a mi despacho a las ocho de la noche, me ayudará con los ensayos que he mandado hacer a todos los cursos
- Pero ¿y mi ronda nocturna? Es mi deber como prefecta patrullar los pasillos
- Estoy seguro de que el señor Weasley podrá hacer ese trabajo solo
Ella soltó un gruñido, ya no lo miraba a él sino a su propio pie que tamborileaba furiosamente el piso
- ¿Puedo irme señor? - Preguntó finalmente
- Puede - Respondió sin quitarle la mirada de encima - Pero recuerde, esta noche a las ocho
La chica salió de allí directo a su sala común, totalmente furibunda contándoles a sus amigos lo que acababa de suceder
- Es un crápula esclavista - Afirmaba Harry - Lo único que quiere es que trabajes para él
- De seguro Fred y George te colocarían en un altar - Bromeó Ron - Un mes castigada, tanto lio por una estúpida lechuza
- No es por la lechuza Ron, es por el supuesto hecho de que iba a arrojarle una maldición imperdonable, sabes que eso está prohibido, además él dice que lo desobedecí, por otro lado quiere que yo acepte que le miento cuando digo que no recuerdo nada, pero eso no es cierto y para colmo de males le grité, eso sí lo recuerdo muy bien porque lo hice ahora mismo - Hermione habló muy rápido mientras le explicaba a sus amigos lo ocurrido y no pudo evitar venirse en llanto al tiempo que Harry, Ginny y Ron la consolaban - Juro que no recuerdo nada
- Pues explícale lo de ese Psicolologo muggle - Sugirió Ron para ayudarla
- Psicólogo Ron - Lo corrigió ella - Ya le dije que había leído algo y él no quiso escucharme - Lo odio, lo odio - Dijo golpeando un cojín que había sobre el sofá
- Lo sé, todos lo odian - Dijo Harry echándole más leña al fuego
En el despacho de Dumbledore, Severus le contaba la reacción de Hermione
- Iba a castigarla solo por una semana Albus, pero en vista de su falta de respeto y de sinceridad tuve que incrementárselo a un mes
- Y ¿porque simplemente no implementaste la legeremancia con ella? Esa es una buena forma de descubrir si alguien te miente
Severus se quedó pensativo por un rato, realmente lo había intentado, pero ella se resistía, al parecer había aprendido Oclumancia y eso lo había hecho dudar aún más de ella, sin embargo Hermione cerraba su mente solo por el hecho de que sabía que él sabía practicar legeremancia y no estaba dispuesta a que hurgara en su mente
- Lo hice Albus - Respondió finalmente - Pero no pude penetrar su mente, no sé dónde aprendió Oclumancia
- Conmigo - Respondió Albus despreocupadamente mientras llenaba dos vasos con jugo de calabaza frío - Yo le enseñé mientras buscábamos los Horocruxes, Harry y Ron nunca fueron tan diestros como ella sin embargo Harry ha logrado mejorar bastante
- Pero ¿Qué dices? - Preguntó Severus tomando el vaso que el anciano le ofrecía - ¿Tú le enseñaste? Y entonces ¿Para qué me dices que hurgue en su mente si sabes que se va a resistir?
El viejo rió molestando aún más a Severus
- ¡Ah! Es solo que quería confirmar una vez más cuan buena es la chica y ya veo que si
- Que no te das cuenta que eso solo confirma que si recuerda perfectamente lo que hizo
- No, eso solo nos dice que ella no quería que le leyeras la mente, además yo también he leído sobre psicología, ya sabes que me encantan los libros Muggles y sé que esas cosas pueden pasar, ella solo está estresada es todo, tú mismo me dijiste que ella tenía la mirada perdida, ella solo estaba sonámbula
- No lo sé Albus
- Vamos ¿Por qué no le levantas el castigo o se lo reduces? - Inquirió Dumbledore mirándolo con suspicacia
- Eso jamás, no quiero - Respondió Snape por instinto - Es decir, no debo, ella se lo merece
- ¿De verdad Severus? - ¿De verdad crees que ella lo merezca o es solo que tú quieres tenerla a tú lado?
- Pero… ¿Qué dices?... ¿De qué me hablas? - Preguntó Severus nervioso atragantándose repentinamente con el jugo en su garganta
- Eres un excelente oclumantico Severus, por eso me sorprende que ahora mismo no hayas cerrado tu mente - Respondió el anciano con una enorme sonrisa en el rostro sin dejar de mirarlo a los ojos
Severus retiró la mirada en el acto y la fijó en el campo de Quidditch que se vislumbraba a través de una ventana
- Albus yo… Es decir…
- ¿Desde cuándo sientes eso por ella?
- No, ¿cómo puedes pensar que yo?... ¡Por Dios Albus! Jamás he sentido nada por alguna de mis alumnas, ni siquiera afecto y tú lo sabes
- Es inútil seguir negándolo Severus, además ni siquiera es necesaria la legeremancia ¿Crees que no me he dado cuenta como la miras? Te conozco demasiado bien, ya son muchos años de conocerte Severus
Solo hubo silencio, al sentirse descubierto, la vergüenza que sentía no le permitió hablar
- Aunque no lo hubiese imaginado nunca, es lógico que algo así sucediera - Analizó el anciano - Ahora que lo pienso, ustedes dos son muy parecidos, inteligentes, lógicos, aplicados y bastante estrictos
El director se disponía a continuar, pero esta vez Severus decidió hablar
- Descuida Albus - Dijo Severus con voz débil - Cuando la vea le levantaré el castigo y te prometo que como sea dejaré de sentir esto
- No prometas lo que no puedes cumplir Severus - Dijo Dumbledore sabia y amablemente - Además yo no te he pedido que le levantes ningún castigo ni que dejes de sentir lo que sientes
Ahora sí que estaba confundido, Albus Dumbledore había descubierto que él estaba sintiendo una fuerte atracción por una de sus alumnas y no se había molestado, es más parecía estar encantado con el hecho
- No te entiendo Albus
- Si tanto te preocupa lo que ella esconde puedes averiguarlo por ti mismo, creo que este castigo es una excelente oportunidad para eso - Explicó el anciano y luego agregó al tiempo que le guiñaba un ojo - Además quizá terminen por conocerse mejor, ella ya está en su último curso quizá cuando se gradúe ustedes dos puedan casarse y…
- Albus ¡Por Dios! Yo no he dicho que la ame ni nada parecido
El viejo se encogió de hombros mientras reía divertido
- Lo sé, pero por algo se empieza además tienes todo un mes para ver qué más puede surgir
Dumbledore no se lo había dicho, pero se sentía feliz con la idea de que su muchacho, como él lo llamaba, estuviera sintiendo cosas maravillosas que no fueran por el recuerdo de Lily, le constaba cuanto había sufrido el pobre y tomaba lo que estaba sucediendo ahora como una nueva oportunidad para él, solo faltaba que ella le correspondiera, no quería decírselo, pero pensó que todo aquello del castigo le iba a resultar bastante divertido
