Day 07: Tanabata
Rated: K
Summary: 七夕 El festival donde dos amantes que eran separados por un río de estrellas podían reencontrase luego de tanto tiempo.
Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Naruto, cuyo creador es Masashi Kishimoto. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
NA: Para calmar mi dolor del día 06…
.Sweetie.
Dentro de ella, contra su pecho su corazón brincaba en un ritmo travieso, dulce y extrañamente nostálgico, era por él éste actuar. Ojos negros en su dirección, miradas entrelazadas hasta que ella rompió el contacto, ojos verdes mirando al suelo y luego mirando de nuevo a él.
Había un ligero colorido en sus propias mejillas.
"Sakura-Chan, qué sucede–ara, ¿estás mirando a ese niño? ¡Que tierno!" Su madre imitaba una voz infantil, que sin total consciencia de sus palabras o implicación, la pequeña sentía su rostro más caliente, "Vamos linda, ve a saludarle..." sus manos empujando suavemente su espalda incitándole a dar pasos hacia el niño pelinegro que ahora parecía evitar a toda costa las miradas de la señora—divertida— y la pequeña pelirosa... que parecía a punto de llorar.
七夕
Con nervios, no sabía por qué, pero un sin fin de mariposas asesinas se revoloteaban en su estómago, le hacía retorcerse. Tomó en un puño parte del bonito kimono de su madre, y comenzó a jalonear con impaciencia.
Okasan sabría qué hacer para detener ese dolor.
"¿Qué pasa, Sasuke?" Llamada por la insistencia de su hijo pequeño, miró hacia él. Ojos grandes, aterrados y suplicantes, su boca en una mueca de disgusto.
"Me duele," su mano en su estómago, el pequeño aguantaba las lágrimas,
"Oh, no." En cuclillas, se agachó para ver más de cerca a su hijo. Una mano en su frente, ojos negros fijos en un par idénticos, buscando signos de algo grave, y sus cejas elevándose, cuestiones silenciosa; nada.
"Sasuke, cariño, ¿algo te hizo sentir mal?" El niño asintió frenéticamente, "¿qué fue lo que...?"
"¡Ella!" rápidamente apuntó hacia atrás, más específicamente a la niña a metros de ellos. "¡Mi estómago se siente raro, y mi corazón hace mucho bump bump!"
Sorprendida, de muchas cosas esto no lo había esperado— y observó unos instantes. La pequeña tenía un vibrante cabello rosa, una carita redonda sonrosada y grandes y brillantes ojos verdes, vestida en un sencillo kimono floreado, era asistida por su propia madre—suponía que lo era, quizá el color de cabello no era igual, pero sí los ojos—a caminar hacia adelante. Con la aproximación inminente, su propio hijo volvió a removerse incómodo. Mikoto vio con ternura y gracia, como la propia cara del pequeño se tornaba roja, y con más insistencia sujetaba la mano de la mujer,
"¡Vámonos!"
"¿No quieres decirle hola a la linda niña?"
"¡No! ¡Mi corazón se saldrá de mi boca!" Ella resistió una risa. La cara suplicante de su pequeño era demasiado linda. ¿Quién diría que a tan corta edad tendría dilema de chicas?
Crecen tan rápido.
"Ahora, se educado y saluda."
Manos en sus pequeños hombros, le hizo girar y encarar a una igual nerviosa y sonrojada niña que ya estaba muy cerca de ellos.
Ojos negros y ojos verdes se miraron por unos momentos, ambos niños sin saber qué decir, o cómo escapar del predicamento, mientras más personas les rodeaban o algunos curiosos miraban en su dirección. Parecía que eso estaba poniendo de los nervios a ambos niños, pues el bullicio en el festival no iba más que en aumento.
Mikoto estuvo a punto de hacer de intermediario, la pequeña pelirosa era al parecer demasiado tímida, y su hijo seguía creyendo tenía una indigestión, pero antes de poder establecer palabras, alguien trastabilló cerca, la niña, recibiendo un empujón, cayó hacia adelante, sin reflejos o astucia, y soportando su peso y caída sobre sus manos y rodillas, frente a ellos.
Mikoto, como la siempre atenta mujer (in tanto, si ni con su gran avives vio venir o evitar tal accidente), se acercó más, consciente de la otra mujer rubia apresurándose hasta ellos.
"¡Oye! Ten más cuidado," sorprendida, la voz de su hijo llamó tras el responsable de la caída de la niña, y dejando más atónita a su madre, se inclinó hacia la motita rosa que ya había comenzado a sollozar. Manos regordetas y torpes sobre sus hombros, tratando de dar palmadas de consolación.
"No llores, está bien, ¿ves? No es grave," La niña solo hipeaba, o eso creía Mikoto, pero su hijo continuaba hablando... más como respondiendo a lo que ella le decía en susurros y sollozos.
"No, no. Está bien. Es bonito... También tú-uhh, tu cabello también..." comenzó a tartamudear, incapaz de seguir manteniendo contacto con esos grandes ojos verdes llenos de lágrimas y fascinación, "–y tú cabello... es como...un algodón..., p-puedo compartir el mío, onichan fue a comprar y..."
"¡Sakura!
¿Estás bien, linda?
¡Ow, Sakura! "¡Qué nombre tan lindo!" Sobresaltando a la pequeña pareja y la mujer recién llegada, la madre de Sasuke habló,
Al parecer no se dio cuenta cuando se había acercado demasiado a la niña.
"Lo siento," y con una sonrisa amable le saludó. "Lamento tanto esto," repite, tanto ella como los niños ya estaban de pie, Sasuke aún muy cerca de la niña, y al menos ésta ya había dejado de llorar. Una mano sobre su cabello, ¡están suave como parece! Y sonrió hacia la pequeña.
"¿Tú eres Sakura-Chan?" Le preguntó, ella asintió brevemente, obviamente distraída por la apariencia tan igual de la señora y el niño. "Este es Sasuke-Chan, y creo que le gustará ser tu amigo, ¿verdad, cariño?" Tan apenado, quizá por el apodo afectuoso de su madre, la atención de todos en él, o que las mariposas molestas seguían en su estómago, él solo hizo un puchero, aun así asintió ante las palabras de su madre.
"Haruno Mebuki," saludó la mujer rubia, y ante el nombre Mikoto no pudo más que alagar cuando lindo era, Haruno Sakura, demasiado apropiado para su aspecto.
"Uchiha Mikoto," sonrió con cariño, demasiado emocionada por tan dulce y tierno encuentro.
Le dolía el estómago. Como si hubiera comido muchos postres extremadamente dulces.
Vomitaré. Miró el reloj en el escritorio. No, no había tiempo para eso, porque si lo hacía tendría que volver a tomar una ducha, y volver a colocarse esta ridícula vestimenta.
¿Por qué en el mundo había aceptado esto?
"Porque Sakura-Chan te tiene en la palma de su mano, hermanito tonto."
"¡Cállate, Itachi!"
Con pasos firmes, ignoró la estúpida, estúpida, cara burlona de su hermano mayor, y se dirigió hacia abajo, su objetivo: la cocina y su madre.
Y tal cual, Uchiha Mikoto se encontraba en dicho lugar limpiando.
"Oka-san," le llamó, haciéndole parar en sus deberes. Sonrisa amable, le vio, para luego un brillo entusiasta se posara en sus ojos.
"¡Sasuke-Chan! ¡Luces tan apuesto!" Robándole su tan preciado espacio, comenzó a aplastar más su cabello, quitarles arrugas inexistentes de su yukata y salivando su pulgar para limpiar su mejilla.
"¡Okasan, detente!" No era un bebé, ojalá ella lo entendiera y dejara de tratarle como tal.
Tratando de controlar sus instintos, la mujer retiró sus manos de su bello, galán hijo—las madres eran ciegas, pero ella sabía bien cuan apuesto su hijo era, y esperó paciente. Por su rostro dudoso, sabía que algo quería decir.
"Podrías... ¿podrías darme algo para el estómago? Alguna pastilla estaría bie-" ¡Jamás en la vida admitiría que el rápido movimiento de la palma de su madre sobre su frente fue doloroso! ¡Sasuke era un casi adulto, de ninguna manera aceptaría que ese inesperado (y brusco) toque le había dolido...! Pero sí.
"No tienes fiebre, y tus ojos se ven bien..."
"No estoy enfermo, solo... mi estómago se siente revuelto... creo que vomitaré y preferiría que-"
"A eso se le llama nervios, hermanito." ¡Maldito Itachi y su estúpida costumbre de moverse como una sombra y no hacer ruido! "Aunque concuerdo, sería mejor que tomaras algo, no queremos que vomites sobre Sakura-chan en tu tan importante cita..."
"¡Cierra la maldi-!"
"¡Sasuke!" Le reprendió su madre, y luego, "Aunque Itachi tiene razón, no queremos que espantes a Sakura antes de tiempo,"
"Con lo mucho que le costó al fin pedirle una cita,"
"Deja de-"
"¿Quién tiene una cita?" La voz de su padre le hizo atorar las maldiciendo hacia su hermano, y entrado por la cocina, el mayor de la familia apareció. Miró con detenimiento a todos, y luego,
"Sasuke-Chan llevará a Sakura-Chan al festival está tarde." Le informó la mujer, contenta y emocionada por igual, Sasuke solo sentía esas nauseas aumentar
"Si es que no le da diar-"
"¡Cállate!"
"¿Por qué el alboroto? No es como si fuera la primera vez que salen,"
"Quizá hoy sea su prime-"
"¡Itachi!"
"¡Pero hoy es especial!" soltando a su hijo, la mujer se acercó a su marido, y con tal suavidad colocó una mano sobre su pecho, y con tal afecto continuó, "¡hoy será el día que Sasuke se declare!"
Casi se atraganta con su propia saliva.
¡Qué Mier-! ¡¿Cómo se enteraron?! No le había mencionado a nadie sobre esto, el único que sabía era...
¡Naruto, estás muerto!
"Vaya, te has tardado bastante, Sasuke," continuó su padre.
Y lo único que él había pedido era algo para controlar sus nervios, no golpes de ego.
Lo sé
"Lo sabe. Es por eso que está tan nervioso." Itachi jodido burlón-
"Oh, cariño, es tan tierno... me recuerda cuando era pequeño y totalmente sonrojado con su Sakura-chan-"
Mátenme.
七夕
Llamó a la puerta, y se obligó a permanecer tranquilo. Que no vea que estoy nervioso, que no vea que estoy-
"¡Lamento la demora!" Cuando Sakura abrió la puerta, cualquier cosa por la que estaba implorando se borró, porque la imagen se ella simplemente había arrancado cualquier pensamiento. Su yukata era roja con flores blancas y rosas, su cabello suavemente ondulado y su maquillaje era sencillo, pero su sola presencia lograba golpear su alma y robar su aliento.
Su voz, "Sasuke-kun" evocaba sentimientos de calidez, de añoranza y felicidad. No sabía, pero esto siempre había sido así.
"Sakura... te ves... muy bonita," como si alguien más usara su cuerpo y su voz, como si alguien más hubiera dicho eso a través de él. Pero no lo negó, porque era todo lo que sentía. Fue recompensado con una sonrisa cálida, y su corazón repiqueteó con mucho entusiasmo.
Ambos caminaron por el ocaso, con dirección al concurrido festival.
.
"Una vez al año tenían permitido verse, separados por un mar de estrellas, los amantes podrían reunirse este único día, y dar muestra de su amor."
Sasuke bufó, desechando la narrativa romántica y soñadora de la chica a su lado, procurando que sólo unos pocos centímetros les separaran.
"Terminarás perdiéndote entre la multitud," había justificado su cercanía, a lo que ella no replicó, limitándose a asentir y permitir que el color rosa se mostrara en sus mejillas.
Si Itachi le escuchara, no podría vivir con eso "vaya palabras ofensivas dirigidas a una señorita" diría su hermano mayor. Cierra la boca, ni en su mente dejaba de molestar.
"Está bien que no creas en ello, pero al menos no seas tan bruto," la chica recriminó, aún entrada en su monólogo del origen de dicho festival. "Creo que es muy romántico."
"Creo que es ridículamente trágico," Ella le miró, dudosa, él trató de explicar, "Que dos personas se 'amen demasiado' y deban estar separados por tanto tiempo, siendo capaces de sólo verse una vez."
Ella sonrió con nostalgia, como si supiera algo. "Eso es romance."
Él negó con la cabeza. "Es estúpido." Esto no fue dicho con la intensión de bajarle los ánimos, pero Sasuke vio que de inmediato sus palabras tuvieron el afecto negativo que no buscaba, y los hombros de la chica perdieron fuerza, y bajó la mirada, evitando mirarle.
Maldición, "Saku-"
"Iré por algo de comer... Sé que no te gustan las cosas dulces, así que puedes adelantarte, te veré en un momento."
Oh, no. Esto no era para nada lo que él tenía en mente cuando imaginó estarían la tarde juntos.
Un miedo recorrió su cuerpo, cientos de escenarios ante este nuevo suceso... y ninguno era muy alentador. Sobre todo, este escalofrío, como si algo malo fuera a suceder—como si separarse de ella supusiera el peor destino— le invadió.
Así que impulsado por dicho temor, y lanzando sus irracionales miedos y vergüenzas por la ventana, sujetó el brazo de ella, le hizo girar y dijo,
"No te vayas,"
Antes de presionar sus labios con los de ella.
Ojos muy abiertos, aire y pensamientos robados, Sakura estuvo estática por unos segundos que para él fueron demasiado cortos. Y antes de siquiera pensar si ese beso era malo (torpe, es la palabra) o que ella fuera a empujarlo (su miedo más grande era que ella le rechazara) él mismo rompió el contacto. Ambos mirándose fijamente. En los ojos de ella lagrimas acumuladas, el pecho de él dolía, y esa extraña sensación de pérdida melancolía que por años ambos llegaron a sentir se instalaba.
No tenían sentido, desde el día que se conocieron ellos no sufrieron por un amor trágico o separación, era incoherente sus palabras, ambos lo sabían y aun así,
"He esperado tanto por ti... no vuelvas a dejarme."
"Nunca más, Sasuke..."
No tenían sentido, no en esta vida, pero eran correctas, sus cuerpos— sus almas sentían el descanso, felicidad y calor brotando, y ambos volvieron a unirse en un beso más largo, casto y dulce que duró unos momentos interminables y en este punto ambos tenían los ojos cerrados, ajenos a los espectadores, al ruido y a los fuegos artificiales en el cielo oscuro.
Tanabata era el festival donde dos amantes que eran separados por un río de estrellas podían reencontrase luego de tanto tiempo. Sasuke y Sakura se conocieron de niños, una atracción instantánea, como si hubieran estado destinados.
Un reencuentro para aquellos que en otra vida no pudieron estar juntos.
.
Es como mi intento de bálsamo por el día anterior. Mientras escribía pensé que funcionaba como… tipo… reencarnación… porque se murió ella T.T y bueno…
