VII Las cuatro caras del Naohi
Era miércoles y faltaban pistas para descubrir como destruir a Magatsuhi, necesitaban algún indicio y solo las leyendas de la perla les ayudarían a responder una y cada una de sus dudas. Kagome estaba revisando en la floristería unas cuentas y dentro de poco saldría a mediodía para la biblioteca de la Universidad de Tokyo, al rato le acompaña Hikari un tanto preocupada. La joven sacerdotisa se da cuenta, percibía culpa y tristeza.
― ¿Sucede algo Hikari?
―Kagome quiero hablar contigo, sobre Inuyasha- dijo sin tapujos
Las dos jóvenes se van a invernadero para hablar sin ser molestadas―Bien suéltalo―dice la azabache
― ¿Ustedes tuvieron algo en el pasado? ¿Fueron novios?
―No― mintió― solo somos amigos, es todo
― ¿Desde cuándo se conocen?
―10 años, más o menos. Era el novio de una prima―volvió a mentir― y desde entonces se volvió mi mejor amigo, pero ¿Por qué me estás preguntando todo esto?
―Hace unos días… Inuyasha y yo terminamos― confiesa por fin― Takashi… volvió… y aunque sienta algo muy fuerte por Inuyasha, Takashi esto todo lo que anhelo y no quiero perderlo
La sacerdotisa se levanta con un aspecto frio y sin emociones hasta la puerta sin mirar a chica de ojos violetas. ¿Cómo se atrevía a hacer eso por Inuyasha después de lo que el sacrificó por ella?
―Kagome… respóndeme ―suplicaba la albina persiguiéndola―te lo pido quiero saber que…
― ¿Tienes idea cuanto tiempo estuvo esperando por ti?― interrumpe con una pregunta― ¡No sabes lo que sacrificó Inuyasha! Y lo peor es que ¡No te das cuenta! ― se voltea para ver a los ojos a la muchacha ― ¿Y sabes qué? Entre Inuyasha y yo nunca sucedió algo pero si estuve y estoy enamorada de él― confiesa con las manos en el pecho ― ¿Y sabes por qué no puedo estar con él? ¡Porque me pidió ayudarle contigo!
Hikari ve a la muchacha retirarse pero sin antes terminar de confesar― nos dimos cuenta, que aunque nos quisiéramos, lo que sentíamos no era tan fuerte como lo que sentíamos por otras personas ― la joven permanecía seria dispuesta a escuchar― los he visto a ustedes dos juntos y creen que no me he dado cuenta, pero no es así. Cuando hablan entre a solas, sus escenas de celos, su complicidad. Ustedes dos tienen una historia, secretos; es una conexión que yo jamás compartiría con él… simplemente nos dejamos en libertad.
―Él no me ama Hikari, es todo lo que debo saber― partió del establecimiento
¿Qué estaba sucediendo aquí? ¿Acaso era una broma? Por una parte estaba molesta quiso destruirlo a él y ella por jugar con ella pero por otra parte lo dejó así, tal vez la última conversación que tuvieron dio frutos y por fin recapacitó pero eso no quería decir que él correspondía sus sentimientos. Ahora lo importante no era la historia que tenían los dos, era cumplir su misión.
Tomó un taxi hacia la biblioteca, en poco tiempo llegaron a un edificio blanco diseñado en arcos uno al lado del otro. Habló con la bibliotecaria para pedir indicaciones sobre la zona de historia japonesa, en mitología.
―En el pasillo al final, a mano izquierda― señala la bibliotecaria con el extremo del borrador del lápiz
―Gracias ― contesta la azabache para ir al lugar
Las repisas tenían todo tipo de leyendas: la del goshinboku, el origen tanabata, el Hilo rojo del destino, hasta que consiguió un libro viejo y polvoriento; lo toma entre sus manos y lo sacude un poco "La perla de Shikon ¿real o mito? Por Kakera Reiko escrito en 1946" la imagen de la autora era exactamente igual a la momia de Midoriko, Kagome esbozó una sonrisa. Por más que quisiera negarlo, todos ellos estaban ligados a aquella época y a la joya que solo traía desgracias.
Por suerte, aún conservaba su carnet de la biblioteca. Lo entrega a la señora pero esta se lo devuelve ― disculpe pero no puedo aceptarlo
― ¿Por qué? ― exige saber la azabache
―Simplemente, porque este carnet venció en el 2009 y estamos a 2014―informa quitándose los lentes para limpiarlos
― ¿Y no hay algo que pueda hacer? De verdad, necesito el libro― ruega una vez más
La bibliotecaria sonríe amistosamente ― Claro, renovar el carnet por un módico precio. Como todos ― se burla de la chica
"¡Es cierto!" piensa sonrojada, la joven le da el arancel y llena el formulario
―En un momento estoy aquí― desaparece de la recepción por un momento para luego regresar con un nuevo carnet que para por un escáner ―Aquí tienes tu carnet y el libro. Disfrútalos
Consiguió llegar a casa a tiempo por el poco tráfico de ese día, al entrar a la casa su celular empezó a sonar.
― ¿Diga?
―Kagome ¿Cómo estás? Es Hojo, era para saber si lo nuestro el sábado seguía en pie
―Hola Hojo, por supuesto. Nada ha cambiado
―perfecto, entonces ¿el sábado en la estación a las 5:00?
―Si… bueno nos vemos Hojo, adiós― cuelga para ir a la cocina
Cenó rápido y se encerró en su habitación para estudiar. Mientras hojeaba página por página, se escuchó muy cerca un "hola" dejando a una sacerdotisa espantada de la sorpresa que se llevó.
―Inuyasha ¿Qué demonios haces aquí?
―Vine a ver a que has averiguado de la perla ― dice con los brazos cruzados― ¿Por qué? ¿Me extrañaste? ― pregunta seductor acercándose peligrosamente a la azabache
―yo… no… ―balbuceaba nerviosa para luego retirarlo de su lado ― ¡Abajo!
Su respiración estaba agitada y entrecortada ¿Qué rayos estaba por hacer? En definitiva una locura, no podía estar lejos de él pero tampoco lo quería cerca; necesitaba calmarse y mantener las cosas en frío.
La azabache le ayuda a levantarse― Kagome ¿Se puede saber por qué demonios me tiraste?― Reclama molesto
―Por Idiota― decía la joven sentándose frente a él ― conseguí algo que nos puede ayudar ― saca de su bolso un libro viejo y deshilachado
El hanyou echa un vistazo a la portada ― ¿Estás segura que nos puede ayudar? Ese libro parece más viejo que Totosai después de un baño―se mofa señalando el libro
―No, mira la foto del autor ― señala la cubierta posterior
Sus ojos se abren de par en par de la sorpresa ― ¿Midoriko?― Kagome asiente, acto seguido el comienza a hojearlo
Las hojas eran amarillentas y consumidas por las polillas; cada palabra en vez de ser un mito, parecían una vivencia… la historia que les contó el anciano Myoga en la cueva de Midoriko de pronto cobraba vida; la protección de la misma a manos de los exterminadores y luego a manos de Kikyou estaba plasmada e, incluso las teorías plasmadas sobre la muerte de la sacerdotisa. Tardaron Horas, hasta conseguir algo con sentido, referente a la esencia de la perla.
―Mira que dice aquí― comienza a recitar la azabache
"La perla de las cuatro almas o Perla de Shikon, refleja en sí la lucha plena entre las almas de los demonios y el alma de la Sacerdotisa Midoriko. La mitad maligna se le conoce como Magatsuhi representa el conjunto de monstruos y espíritus malignos que se reunieron para exterminar a la sacerdotisa; A su vez, la mitad de la Sacerdotisa o Naohi está reflejada en 4 virtudes: valentía, amistad, sabiduría y amor todos en perfecto equilibrio. Según quién esté en posesión de la joya, una de estas partes obtiene más poder, purificando o ensuciando la joya; cuando esta es usada con propósitos malignos esta joya, a medida que va aumentando la contaminación de la misma, la parte demoniaca se hace presente para infectar a toda creatura (humana o no) para sus propósitos, asi mismo cuando es usado para el bien esta contrarresta los efectos del magatsuhi, purificándola"
―Aquí dice algo más ― dice el hanyou buscando en otras páginas
"Para que el Naohi pueda presentarse con mayor intensidad, la joya debe de estar presente ante la representación de cada una de las virtudes que la constituyen…"
―Quiere decir que necesita ser purificado desde fuera pero como…―intentaba analizar la azabache. El ser estaba en estos momentos poseyendo a cualquier persona pura y contaminándola para sus oscuros propósitos, estaba claro necesitaba alguien como Midoriko para que la perla siga existiendo. Era justo y necesario ser purificado para que no siga haciendo estragos y así arruinar el equilibrio de la perla y destruirla.
― Esta claro que el cuento del "deseo correcto" no nos va a ayudar por el momento ― llega a una conclusión el hanyou ― Podemos hacer una perla de Shikon nueva
― ¿Qué? ¡Estás loco! ― exclama la joven desconcertada
―No, piénsalo… La perla es la lucha interna entre el Naohi y Magatsuhi, y ahora que Magasuhi está fuera y dentro del cuerpo de alguien, podríamos hacer lo mismo.
― ¿Entrar… en el cuerpo de…alguien? ― pregunta confundida
― ¡No! reunir el Naohi pero en persona ― aclara el hanyou ― Piénsalo Kagome ¿Recuerdas a Izumo cuando intentó reunir las 4 esencias del Naohi para crear una nueva perla?
La chica hace memoria y como no olvidarlo si fueron encerrados todos sus amigos en huevos de Sapo de Sukumo, de tan solo recordarlo le provocaba vomitar. Aquel hanyou intentó madurar sus almas para crear una nueva perla de Shikon y convertirse en humano, esto hizo sobresaltar a la chica ¡Por fin entendió lo que quiso decir Inuyasha!
― Quiero decir que reunamos fuerzas entre las esencias de nosotros, eso magnificará el Naohi y podrá purificarse con mayor intensidad cuando estemos dentro de la perla… pero nos faltan…
―Inuyasha, creo que ya es hora de reunir al grupo completo ― anuncia emocionada para luego coger el teléfono y marcar
Inuyasha corre a su encuentro ― Kagome ¿Qué estás haciendo? ― pregunta confundido y ansioso a la vez
―Escribiendo un mensaje a Shippo para que nos encontremos con Sango y Miroku ―comenta entusiasmada
El ojidorado le roba el teléfono―Mi querida Kagome…te voy a hacer un pequeño recordatorio ― guarda la calma ― ¡Ellos están muertos! ―Grita exaltado
―Sus reencarnaciones se encuentran aquí ― explica relajada ― será pan comido
―Pero no recuerdan quienes fueron en sus vidas pasadas
― ¿Quién es la Sacerdotisa? ― Le recuerda la joven en tono amenazante al hanyou
―Pues tu pero…
― ¡Pero nada! Hay rituales que para eso se necesitan los artefactos y los restos de las personas para hacerlas recordar y, afortunadamente, los tenemos ― la chica revisa su reloj 0:30 ― bueno ya es tarde. Vete, mañana tengo trabajo.
―Mañana iré al museo Nacional de Tokyo en busca de nuevas pistas ― el joven se levanta para sacudirse el polvo
― ¿No habías ido ya? ― pregunta curiosa
―Kouga y Ayame estuvieron allí, yo fui al del Tesoro de Meiji ― le comenta de manera informal ― Hasta mañana
―Hasta mañana ― contesta la azabache mientras observa como el ojidorado se pierde entre las sombras
Jueves…
EL hanyou fue al Museo de Tokyo, la verdad de todos los museos por los que pasó no se animó a pisar. Tan solo se limitó a revisar las fotos de la mercancía robada.
Se encontraba frente al edificio monumental grisáceo de tejado tradicional, llevaba varias semanas cerrado por obvias razones. Las zonas de arte moderno y de historia contemporánea permanecían abiertas, pero la del siglo XIV al XVII continuaba clausurada con cintas de seguridad, le muestra a un guardia su identificación de investigador y prosigue en su trabajo.
Conocía a Magatsuhi como la palma de su mano, sabía lo maligno que podría llegar a ser y como podría entrar en las personas para contaminarlas. Todo estaba destrozado y cubierto de cristales rotos alrededor de las repisas que resguardaban las armas de las extensiones Naraku.
Se acerca al aparador que contenía el abanico de Kagura, por obvias razones no estaba pero lo sabía por el olor de la dama del viento y por la foto que se encontraba bajo las láminas de vidrio quebrado. Todo estaba en orden "un crimen perfecto", pero hasta el crimen más perfecto tenía sus fallas ¿No?; con cuidado de no alterar la escena del crimen se coloca unos guantes de latex para revisar más a fondo.
Observa cada esquina y cada parte del paral que una vez sostuvo aquella "arma" hasta que encuentra un cabello nuevo, corto de color cobrizo; con su olfato intentó identificar al sujeto pero por más que quisiera no lograba asociarlo con ninguna persona que hubiera conocido, es como si fuera un fantasma. Se acercó a los otros estantes y realizó el mismo procedimiento: en la de Kanna encontró esta vez un trozo tela negra de cuero y en el Hakudoshi un olor particular, pero ahora en una parte de sangre seca. Tomo sus muestras y las llevó al laboratorio…
Al llegar al apartamento, consigue a Sesshomaru con unos Jovenes de aspecto muy parecido a ¿Sango y Miroku? No puede ser, ellos están murió. Deben ser sus reencarnaciones de ellos, se acerca a ambas personas y les saluda con cortesía.
―Buenas noches ― expresa inclinándose hacia la castaña
―Hola Inuyasha ¿nos recuerdas? ― responde con una sonrisa la castaña, ante este comentario el albino se aleja atónito, no podía hablar ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Acaso Kagome los hizo recordar tan rápido? ― Tranquilízate, ni somos fantasmas ni somos reencarnaciones ― aclara nuevamente con una taza de té en sus manos
―Están… vivos ―se limita a decir para hacer una pausa, pero continua― pero ¿Cómo…? Sesshomaru me dijo que… ustedes… ― No paraban de balbucear de lo anonadado que estaba
― ¿Recuerdas Tenseiga? ― habla de pronto el monje, Inuyasha asiente con la cabeza ― Antes de morir a manos de la creatura que atacaba la aldea de la anciana Kaede, Sesshomaru nos revivió con ella luego escapamos con ayuda del pozo. Llevamos aquí unos 4 años.
Ese día no lo recuerda, pues fueron uno años después de la muerte de Yuki y el partió a otras tierras en búsqueda de adivinos o brujos que le ayudaran a conseguir su reencarnación.
― En 1756 estuve en Londres, había conseguido a Yuki bajo el nombre de Margaret y era hija de un caballero de Liverpool, en esa misma época me encontré a Sesshomaru haciendo negocios con los demonios de Londres, hombre lobo y hechiceros que Vivian en los alrededores. Cuando pregunte por ustedes, el me dijo que "no estaban más" yo supuse… ― comenta con la mirada hacia abajo, no iba a permitir que le vieran llorar, por más feliz que se encuentre.
― ¿Qué estábamos muertos? ― completa la castaña ― Pues en siglo XVI podríamos decir que sí ― ofrece con una sonrisa
― Pero Shippo, Kohaku…
―Shippo cuando nos vio pensó que éramos reencarnaciones y le seguimos el juego ― comenta serio ― y Kohaku es diferente, no podíamos ocultarle este secreto. Decidimos que era lo mejor permanecer en el anonimato, pero aquí estamos para lo que nos necesiten.
―Es decir que les has comentado lo que está sucediendo aquí ¿o me equivoco Sesshomaru?
―No te equivocas, les comente de lo que hablamos en el templo el lunes pasado.
―Ahora hay nueva información, pero para eso vamos a necesitarlos ― informa Inuyasha mirándoles de soslayo ― mañana les enviare con Kohaku las armas a Totosai para que sean modificadas… me da gusto…volverlos a ver ―comenta para luego irse.
―Pobre Inuyasha, algún día ese orgullo lo va a volver loco ― comenta Miroku preocupado
―Supieras que lo ha vuelto a derrumbar ― murmura Sesshomaru divertido
― ¿Su orgullo? No lo creo ― responde una sango escéptica
― Con la vuelta de Kagome, créeme que es el Inuyasha que una vez conocieron― dice Sesshomaru sonriendo, causando en los muchachos escalofríos.
Viernes…
Kagome llega a casa temprano del trabajo, no había mucho que hacer así que Hikari la dejó en libertad con una sonrisa muy extraña; va al refrigerador para ver que hay para cocinar, pero antes revisa la pizarra un aviso dejado por Shippo.
"Kag, salimos este fin de semana a visitar a Asuka y a su esposo. Nos vemos, regresamos el domingo en la noche"
De seguro lo planearon por la salida de ella al templo al otro día, resignada busca los ingredientes para cocinar. Mientras cocinaba, buscó las cosas para preparar un poco de té y relajarse. Después de comer se acercó al piano que había comprado Inuyasha meses atrás antes que despertara, estiró sus manos para precalentar y en cuanto tocó la primera tecla, el resto de sus dedos siguieron el patrón que tocaba en el pentagrama cobrando sus manos vida propia.
― ¿Para Elisa? ¿No es un poco cliché? ― comenta una voz atrás de ella, causando un grito que se escuchó hasta atrás del templo
― ¡Con un demonio Inuyasha! ¡Deja de hacer eso! ―bufó la azabache levantándose del banqueta ― ¡Casi me da un ataque al corazón!
―A mí me divierte, así que… no ― responde juguetón acercándose al piano ― ¿Quieres hacer un dueto? ― propone el hanyou
― ¿Qué sugieres? ― consulta Kagome tentada
― ¿Qué tal….si... improvisamos? ― el hanyou con agilidad en sus manos crea una progresión
La azabache continúa con otra progresión, seguida de una escala de acordes ― Me parece perfecto ― Acepta con una sonrisa cómplice.
La azabache comienza tocando un minuet de Mozart, para luego tocar encima de ella una melodía contemporánea; Inuyasha contrarresta con un grupo de notas en la mano izquierda y en la derecha tocando para Elisa, al final los dos terminan tocando la misma canción en diferentes tonalidades creando armonía. En vez de dos voces distintas parecían una sola, cada acorde y cada progresión que creaban era una música nueva y llena de vida; ya no eran dos individuos que vagaban por la vida, ahora la música reflejaba a dos amantes que se reunían en la oscuridad de la noche compartiendo sus secretos.
Para concluir la melodía terminaron con una armonía jocosa y totalmente cliché, dejando que sus risas invadieran la habitación, estaban muy cerca sus rostros luego del momento placentero que habían tenido.
―Tengo que decirte algo―hace una pausa, no sabía cómo iba a decirle a Kagome sin que se desmayara así que se llenó de valor para continuar ― Ya no va a ser necesario usar las reencarnaciones de Sango y Miroku.
― ¿Qué? ¿Pero por qué? Si sabes que necesitamos que vuelvan a ser ellos para que nos puedan ayudar ― argumenta molesta
―No los necesitamos porque… son ellos ― confiesa por fin, la expresión de la azabache cambia radicalmente, sus ojos se vuelven vidriosos y su respiración se vuelve ruidosa mientras corrían las lágrimas por sus mejillas
― ¿Es en serio? ― El albino asiente con una sonrisa ― ¡No puedo creerlo! ― le abraza con fuerza, aferrándose a su pecho para llorar como una niña pequeña.
Permanecieron así durante un rato en silencio, ella llorando y el consolándola… Esa semana que pasó, el Hanyou apenas comía y solo estaba concentrado en su trabajo; ya no llamaba a Hikari y menos pasaba a buscarla, no después de su última conversación…
"Hikari lo había convocado a ir aquel día para cenar a su casa. Al entrar todo estaba en su lugar, su apartamento era acogedor y tranquilo, la mesa estaba puesta y la comida olía delicioso.
La chica se acerca a él pero antes de que él se acercara más para besarla ella lo paro con su mano sobre sus labios― espera― dice la albina nerviosa― quiero decirte algo
El hanyou preocupado se sentó en el sofá ― dime que sucede
―Hoy volví a ver a Takashi…― confiesa la joven ― Y lo que siento por el… no ha cambiado― el albino se quedó en silencio unos minutos, lo suficiente como para romper con la paciencia de la joven ― Por favor dime algo, insúltame ¡Pero no te quedes callado!
―No puedo Hikari porque yo también quería confesarte algo…
―Que amas a Kagome, eso ya lo sé ― dice con una sonrisa
Inuyasha asombrado se queda tenso ― ¿Desde cuándo lo sabes?
―Desde el momento en que ella nos presentó― comienza a relatar ― la veía muerta de los celos, y los sollozos que aguantaba cuando nos íbamos ― ante esta confesión él sonríe ― También me di cuenta en sus conversaciones y en los celos que tenías de Hojo ¡Hasta un gato se daría cuenta de eso!
―Discúlpame Hikari, por no haber sido del todo sincero
―No, discúlpame tu a mí por todo esto. Sabíamos que esto no iba a funcionar e igual lo hicimos― lo abraza y se separa de él― Te deseo suerte con ella, es muy testaruda ― le guiña un ojo
―Dímelo a mí… entonces ¿Para quién es esta cena? ― La chica se sonroja ante la pregunta― pregunta contestada… Nos vemos y suerte
Se despidieron sin rencores ni lágrimas, como dos personas adultas que se dieron cuenta que no eran el uno para el otro."
Quiso decirle que había terminado con Hikari por ella, besarla y mandar todo al carajo; pero ni su orgullo ni el conjuro del rosario le permitieron hacerlo. Tal vez el camino que estaban trazando hacia el perdón y a la reconciliación iba a ser más trucado y difícil que en veces anteriores.
La chica se aleja sonrojada de el para revisar el reloj de su muñeca… 22:00… ya era tarde y a las 5 tenía que encontrarse con Hoyo― Inuyasha tienes que irte ― se levanta del piso ―es tarde y tengo que madrugar. Mañana voy a Fuji.
―Quieres decir que "iremos" ― corrigió tomándola del brazo
―Iremos, me suena a poliedro ― dice con sarcasmo ― Olvídalo, es una cita entre Hojo y yo
―Pe…pero… ¡No puedes ir tu sola! ― balbucea el albino nervioso
―A ver sabelotodo ¿Por qué no puedo ir sola con Hojo? ― desafía Kagome con los brazos cruzados
― Porque él no sabrá qué hacer cuando estés purificando la perla y yo si ― expone el ojidorado
―Un Sacerdote me puede ayudar sin problema alguno―se defiende
―Pero y… ¿Qué harás cuando pregunte porque desapareciste? ― contraataca
―Le diré que fui a pasear sola ― se excusa
―Nadie en su sano juicio te dejaría salir sola por el bosque ― argumenta para luego tomarle del brazo para acercarse y besar la comisura de sus labios
― ¡Aléjate de mí!― exigió Kagome apartándolo de su lado ― no tienes ningún derecho de besarte
―Al contrario… tengo todo el derecho, después de todo eres mi mujer― dice orgulloso señalando las fosas de su cuello
― ¡Tu mujer y un Pepino!― le grita para golpearlo ― Vienes y me dices que no me perdonas lo que pasó con Yuki, después te acuestas conmigo para luego dejarme como trapo sucio con una nota explicando tu devoción por Hikari, luego cometes la estupidez de terminar con ella ¿Ahora tienes el descaro de decir que soy tu mujer? ¡Por favor Inuyasha!
―En realidad… después de todo lo que ha sucedido entre nosotros llegué a la conclusión que no fue tu culpa ― La azabache atónita se sienta para escucharlo ― lo que sucedió con ella igual iba a pasar si seguía a mi lado, tenías razón. Al final, me di cuenta que no se puede remediar el pasado, solo se puede recordar y dejarlo atrás.
― ¿Por qué me haces esto?...
―Porque así lo deseo ― se vuelve a acercar peligrosamente a ella― deseo que permanezcas a mi lado
La sacerdotisa no sabía si creerle o no, lo amaba de eso estaba segura pero no quería ser lastimada otra vez. El seguía acercándose hasta sus labios, llena de miedo solo se le ocurrió un escape ― ¡Abajo! ― Cae al suelo el ojidorado ― Abajo, abajo, abajo, abajo… ¡Abajo! ― la orden fue con tanta determinación que creo un boquete en el piso, dejando al Hanyou inconsciente. La joven aprovecho para llamar a Sesshomaru y que se lo llevara, no quería verlo.
Continuará…
Hola chicas ¿cómo están?
Sé que es medio confusa la historia, hasta para mí y créanme lo modifiqué como mil veces…
Lo de la nueva midoriko recuerden cuando Kagome estaba dentro de la perla de Shikon y los demonios le explicaron a Inuyasha que la batalla se desataría con Naraku y Kagome. En mi opinión personal, pienso que Naraku es una "versión de bolsillo" de los demonios con los que se enfrentó Midoriko cuando creo la perla de Shikon….
Por otra parte, paciencia de ahora en adelante las cosas para Inuyasha serán un tanto difíciles a partir de ahora. Esperen el próximo porque es un poco más centrado en él….
Se llama "Como en los viejos tiempos"
Bye!
