Pensar con claridad sobre lo que estaba haciendo parecía inútil, era mirar cualquier pedazo de piel en Misha y perder el aire por completo si no se acercaba a probarla, sino juntaba sus cuerpos mientras dormían juntos y desnudos en la misma cama, pensaba en todo lo que estaba en ella cuando llego y la diferencia en la que se encontraba ahora, sin sabanas, solo el colchón y su funda completamente arrugada, la magia de un hechizo entro en su mente haciendo parpadear.
En la tranquilidad de la noche luego de la tormenta leves rayos de sol entrando por las apretadas cortinas, el negro cabello de la nuca de aquel hombre era donde había acomodado su mejilla para descansar, estaba sin dudas electrificado aun por todo lo que tenia entre sus brazos, completamente aturdido de que de hecho tuvo relaciones sexuales con Misha.
Recordando secuencias que le sacaban el aliento, donde los labios entre abiertos temblaban por su tacto, donde las fuertes manos le sujetaban para mantenerlo cerca, prestando atención a donde la piel y el musculo resaltaban contrayéndose cuando él embestía, maravillado con los sonidos nuevos que en su vida pensó escuchar, luego piensa que es un aprovechado y aprieta los labios en acto reflejo confirmando que saldrá corriendo en el segundo que abra sus propios ojos, porque en su estado deplorable como persona, encuentra a alguien que estaba aun peor que el y se lo folla, o tenia escusa alguna, pero luego vuelve a reflexionar, abrazando mas a Misha cuando siente algo de frío en su espalda, cerrando su brazo sobre el torso ajeno y su aroma allí detrás de su oreja le embelesa al punto de que tiene que hundir su nariz en el para disfrutarlo.
Esta sumamente confundido y falto de sueño por completo, mirando de que su compañero allí este bien, le gusta Misha, le gusta en el sentido de amigo y de compania, le encanta besarlo eso no lo puede negar con nada para convencerse que hace esto solo porque esta dolido con su ex esposa, pero no sabe si pueda estar así con el, en el estricto sentido de amigos que follan de vez en cuando.
Porque en su cabeza eso fue lo que paso allí, algo de una sola vez, algo que le costara sacarse de la cabeza, aprieta sus labios contra la nuca pensando que no volverá a pasar, y sera usado o descartado porque no hay nada en él que le convenga tener a Misha, al menos para que le conserve como pareja.
Escucho la puerta abrirse pero al alzar la mirada la puerta seguía cerrada, frunció el ceño y escucho un poco mas tratando de distraerse de sur propios conflictos, la voz sonrisueña de Jared le sorprendió, puso su codo en el colchón para ver si escuchaba algo mas, pensó que tardaría un tiempo en escuchar a Jared reír de nuevo después de como lo vio esa semana, pero ahí estaba, palabras susurradas, sonrisas apagadas y... Jensen ladeo la cabeza para escuchar mejor pero sus oídos no le engañaban, Esos eran sonoros besos y pasos por las escaleras.
Pensó en la hora, pensó en ese rayo de sol que le dio justo en los ojos al voltear buscando su pantalones, levantándose lentamente de la cama, estaba poniendo un pie dentro de sus jeans cuando el cuerpo del que fue su amante esa noche le llamo la atención.
Una gota de algo brillante en la mediana oscuridad el cuarto, brillo y el dejo el pantalón olvidado perdido en esa simple visión, frunció el ceño intrigado, con su mirada fija en la redonda y tersa carne, estiro sus dedos sosteniendo con curiosidad la nalga, lenta y suavemente para no despertar a Misha por el escrutinio que deseaba hacer, porque el saber de donde salia ese singular liquido le podía mas que cualquier cosa.
Trago firmemente al tocarlo, tratando de mantener un mínimo de compostura, al subir por la piel donde se había escurrido, ¿Era semen?, era algo mas, no había olores extraños en el ambiente ni cerca de Misha, o la posibilidad de que le haya lastimado al amarle, el podía tener un sin fin de interrogantes pero la lujuria se estaba apoderando de él cuando se llevo los dedos a la boca, no supo en realidad a que le sabia, era una suave melaza, picante detrás de su garganta que le izo arrimarse a lamer el glúteo del ruso como si fuera un manjar lo que experimentaba.
Su lengua acompañando la humedad hasta el punto de origen, el musculo apretado y sonrosado, ni el se entendía, como podía atraparle tan urgido esa sensación, como la contracción le saco el aire al mirarlo, cuando su lengua paso por este punto de unión tan exquisito, el sujeto de su adoración se removió un segundo dejándolo quieto, inmóvil, estirando su pierna derecha aun dormido, dejándolo como un intruso en su posición, pero volvió a estirarse sobre su vientre, su trasero completamente expuesto para él, volvió a arrimarse olvidándose por completo de Jared y a quien estaba besando, solo abrió los suaves y blancos glúteos, volviendo a pasar su lengua por allí, disfrutando de como la humedad interna parecía gotear sobre su lengua, un sorpresivo gemido lleno la habitación, haciendo cerrar los dedos con fuerza sobre los glúteos para que no se moviera, quería comérselo entero y disfrutar de sus jugos, de la mezcla que hicieron juntos la noche anterior y que estaba seguro aun seguía su semen dentro de Misha.
El temblor le llego poco después, no de su cuerpo si no del que no podía moverse bajo sus manos, alzo la mirada turbia de un placer que no entendía y que le controlaba por completo, la espalda de Misha se alzaba por intentar ubicarse dentro del aturdimiento del sueño, su cabeza cayendo de nuevo sobre la almohada los codos apretados en el colchón intentando resistir lo que él hacia con su cuerpo, pero solo quería seguir invadiéndolo con su lengua, intentado hundirla profundo en el, sus ojos se iban hacia arriba mientras el los cerraba.
Los muslos parecían querer contraerse y el los mantenía separados, hundiendo un dedo en Misha que gimió necesitado, arremolinando la excitación en la punta de su miembro con tan deliberado sonido.
- Jensen... por favor.- la voz apagada contra la mullida superficial de la almohada le dio tanto placer como su tacto y su gusto estaban disfrutando.
- Lo siento... no puedo resistirlo mas Misha.- pronuncio su nombre y el oji azul miro sobre su hombro temblando ansioso y el se hundió en el, sacando un largo gemido que hizo vibrar la polla de Jensen dentro del apretado canal.- Dios.- exclamo con latente perdida de conciencia en cada aspecto de lo que el conocía de si mismo, ya que ese hombre torcía en el cada deseo, en como le atraía como una tonta polilla a la luz una abeja a la miel.
- Si, si por favor Jen, muévete hazlo, lo necesito tanto... tanto.- reclama entrecortada su voz, buscándole con la mirada y el une sus labios con su mejilla, presionando su cuerpo contra el colchón no dejándolo moverse demasiado.
- Lo dices... como si no te lo hubiera hecho ya... Misha.- lame su reja y su cuello, busca su labios como el permiso de moverse dentro de el.
- Yo... quiero sentirme lleno, quiero que me llenes, de ese caliente semen de nuevo, por favor.- y Jensen esta sudando como jamas lo hizo, siente las gotas moverse por su espala, incluso de su brazos y piernas deslizándose al colchón como si estuviera en un sauna.
- Dios voy a follarte todo el dia mientras me lo pidas asi.- envistió brutalmente, la piel chocando contra la piel, en el sonido mas húmedo y lascivo que haya escuchado antes.
Los sonidos eran muy fáciles de identificar y ambos estaban poniéndose más y más nerviosos, mejilla ardidas y falta de aire de parte de ambos concretarán el cuadro de la incomodidad al escuchar a su mejor amigo y al hermano de Ian retozar en el piso de arriba.
Un evidente sonido desde la garganta de Jared le izo levantar la mirada, llamando su atención al de ojos más claros y este le propuso de inmediato el ir a dar una vuelta por ahí sin decir absolutamente nada, lejos de todo ese ruido lascivo, Ian no dudo un segundo en decir que si en un asentimiento, tomaron ambos sus cosas y salieron de la casa.
El día afuera les daba a ambos la sensación de inmensidad, era nuevo para ambos percibir esa libertad y la luz alta del medio día los encandila, mientras se sonríen el uno al otro, de forma que pierden la profundidad de su entorno, Ian siente la mano del Jared buscar la suya y termina entrelazando sus dedos para llevarle por la calle, el joven lobo parece estar soñando con un ideal al que ahora, puede tocar en realidad.
Pero le preocupa que no haya sentido la desesperación por que le tome, que a pesar de haber compartido cama no llegaron a concretar, no se queja, no es eso, solo que piensa en Misha y Jensen, ellos deberían estar igual, metiéndose Mano sin descanso y debajo de las sabanas pasando juntos su primer celo, pero no se siente como un omega para nada, no percibe la humedad entre sus glúteos o el simple deseos de ser follado en todos los rincones, nada del celo normal en un lobo que delataría el correcto cambio de química.
Caminan por un rato largo sin rumbo alguno, Jared tiene puesto una gorra y unas gafas verdes, que no sabe de donde salieron pero tampoco recuerda si llego así a su casa, no querían hablar de lo que pasaba dentro de la casa o de lo que paso la noche anterior entre ellos, y aunque el estaba entre el gusto de tenerle como compañero también le picaba el desazón del porque no podía cambiar mas allá de donde lo había hecho que estaba seguro que era solo el cincuenta por ciento de su objetivo, temía que su cuerpo no cediera al propósito fundamental de emparejarse con el, el cual era engendrar cachorros, cosa imposible si no cambiaba a omega, lo cual lo hacia sentir incomodo.
Se preguntaba mientras miraba los negocios de la calle principal, que había hecho Jensen para que su hermano hubiese cambiado así de repente y que el lo sintiera a tanta distancia, lo revolvía en su mente una y otra vez desde que Jared se durmió entre sus brazos la noche anterior.
- Mira... ¿Quieres desayunar aquí?- pregunta el castaño agachándose a su altura mientras señala una cafetería tradicional de estilo ingles que tiene un aura romántica, típica de aquella época donde los sombreros de copa y los grandes bigotes eran normales.
- Si, claro.- la enorme mano aún le sostenía, Jared tenía sus mejillas teñidas en un leve color rojizo, se veían adorables y el solo quería comérselo a besos, sonrío y causaron la calle juntos.
Tomaron un rincón particularmente agradable, mesas de madera oscura, olor a café de grano y pastelillos de vainilla bailaban en el aire del lugar, hay un pequeño florero de vidrio en su mesa con un tulipán rojo, dos servilletas blancas daban el toque al estar a un lado, era encantador y el mesero los atendió a penas se sentaron interrumpiendo la sonrisa de Jared le daba.
Era agradable, hablar con el, escuchar su voz dirigida hacia el solamente, le comento sobre el contrato pre nupcial que su padre le hizo firmar a ambos años atrás, de Genevive, lo cual ya lo le agrado, pero el castaño lo capto al instante cambiando de tema, le dijo dónde estaban quedándose con Jensen, incluso de sus planes de ir a vivir juntos, cosa que no entendió.
Pero era prematuro decirle o hacerle entender que vivirían con ellos, imponerse como su instinto deseaba hacer pero declinaba al estar así de confundido, el sabia que ellos les darían techo porque les pertenecían, pero esto era un rasgo de alpha que debía reprimir, además de que la ansiedad de decirle lo que él era le hacia apretar las mandíbulas y jugar con la servilleta entre sus dedos.
Suspiro con ello recargándose en su puño, el codo sobre la mesa llamo la atención del castaño, el quería todo ya, el celo, la desesperación, el sexo, sentirse presa de los deseos de su compañero, el gigante sobre el demandadle placer, engendrar un cachorro como el pequeño Ty, pero sin duda no pasaría como él lo deseaba, se preguntaba que terminaría de desatar la química para ser el padre de los hijos de este hombre frente a él.
- ¿Ian estas bien?- nuevamente le saca de sus pensamientos la voz q está aprendiendo a necesitar.
- ¿Que? Si, si, estoy excelente.- y ahí estaba su tono fastidiado, el ceño fruncido, la mirada afilada como una navaja y Jared se lamió los labios analizando el porque de ellos.
- ¿Estas molesto por haber tenido que salir así de tu casa?- la mirada celeste casi plateada se posa en los ojos castaños, fija, sin pestaña.
- No Jared, no es eso.- seco arrogante, si Jared pudiera adivinar, Ian en realidad quería un whisky con un puro en vez de un desayuno.
- ¿Es que estoy hablando demasiado de mi o de mi divorcio?-
- No. Tampoco, yo... lo siento, se que quieres desayunar, hazlo, yo... tengo que llamar al trabajo..- Ian deja la servilleta completamente arrugara en la mesa y se levanta de la mesa tomando su celular del bolsillo.
- ¿Te vas? ¿Iras al trabajo?- y el tiene toda esta electricidad prendida a la piel por la impotencia de no lograr sus propósitos, puede que sea caprichoso, pero cuando los ojos de Jared lo atrapan un segundo donde se quita las estúpidas gafas, están dolidos, tristes, y nada de la alegría que mostró al despertarse hasta ahora había dejado algún rastro en ellos.
- Tengo que hablarles, decirles si no hay problema de que no este ahí hoy o mañana, tal vez.. no lo se.- apoya todo su peso en la mesa y en su mano derecha, olvidando su celular por un segundo para llegar hasta Jared y dejar un beso en su mejilla, sosteniendo su rostro con su otra mano, se asegura de que sea largo, suave, cálido, sintiendo en ese momento que el alto se siente demasiado abandonado.
- Ok... esperare aquí, pero si me ves comiendo de todo, no me mires raro.- suelta nervioso cuando Ian se toma su tiempo para pasar su nariz por su pómulo al despegar su tiernos labios de su piel, seguro esta rojo como un tomate por hacer eso en publico, pero las palpitaciones de su corazón y sus ojos cerrados le hacen sentir bien nuevamente, se siente voluble pero le gusta ese cariño que le da..
- Ok...- sus miradas se juntan un segundo antes de separarse, si fuera por el no pedirían nada y lo sacaría de allí para provocarlo audaz en algún rincón de pueblo, así que toma su teléfono y sale del local a hacer su llamada.
Mientras habla con Charles su cabeza divaga en realidad, su jefe este ni siquiera noto que no estaba, ya que hace dos horas atrás el debería estar allí, claro, tenia el trabajo adelantado de tres semanas, su jefe lo tomaba de la pila en orden cronológico de entrega y lo imprimía, desde que llego a ese lugar solo se ha dedicado a lidiar con la falta de trabajo terminado de sus otros dos empleados pero no con él, por lo que a su modo sonrisueño y despreocupado le dijo que por ser él se podía tomar dos días mas completos y su trabajo aun así no se atrasaría, Ian se sorprendió, en realidad no lo conoce de tanto y ni siquiera sabe nada de la vida de ese hombre o el de la suya pero aun así, el merito de su trabajo parecía valer mucho, sonrío, asintió y respondió en agradecimiento.
Se quedo mirando un segundo el usuario del celular de su jefe con su foto en el y el local detrás, le saco un peso de encima que no sabia tenia, con el celular tocando sus labios pensativamente, pensó en el negocio y en como mejorarlo, pero Charles era le líder, si él se iba de juerga o se quedaba dolorido sabia que seguiría funcionado porque la cabeza del grupo...
Sus ojos se abrieron. Ahora lo entendía, ahora entraba en su cabeza porque parecía no terminar de cambiar, Misha el alpha líder que siempre estaba ahí para cuidarlo y protegerlo, había bajado su rango hace dos semanas, sus estados de animo irritables, lo que rompió en su casa eran modos de marcarla como suya ahora, el enojo con Jared y Jensen, como es que no cambio al dormir con Jared y que fue el quien lo acaricio toda la noche hasta que se durmiera, que despertó cuidándole, que el lo llevaba por el pasillo besándolo entre risas.
Como no lo había visto antes; Misha fuera del ring, el único capaz de ser el alpha de esta nueva manada era el, no había visto a Jensen como para juzgarle y darle una aprobación siquiera de pareja alpha de su hermano, y Jared estaba tan susceptible por la traición de esa mujer... su cabeza despejada por completo lo enfoco de repente.
¿Eso significaba que permanecería asi sin poder cambiar hasta que Misha volviera de su estado? Asuntos mas importantes lo azoraron y volteo levemente para asegurarse de que Jared estuviera en su mesa pero al hacerlo voltio rápidamente a fijarlos en la espalda de su pareja, el castaño estaba encorvado en la mesa, su cabeza parecía hundida en la mesa y esta estaba llena de cosas, se apresuro a entrar, esquivo gente y termino de llegar a el uno o dos minutos después.
La mesa estaba repleta de postres, tortas, helado, masas y dulces, miro parpadeo y miro al gigante que no levanto la mira pero si se percato de su presencia, estaba compungido podía olerlo, se sentó lentamente y aunque el cabello castaño estaba cubriéndole los ojos, tenia media mejilla repleta de torta de chocolate con crema mientras masticaba esperando que haya lugar para el helado de frambuesa que tenia ya en la cuchara.
- No creo que puedas responderme pero lo preguntare.- Jared esperaba la reprimenda, Jensen lo había reprendido toda la semana, en el segundo que se veia libre se ponía a comer a lo bestia.- ¿Esta rico?- Jared trago con esfuerzo toda la grosera cantidad de torta semi masticada y con algo de crema en su labios asintió.
- No vas a decir que...- los ojos rasgados estaban verdes en la orilla y una linea turquesa manchaban la circunferencia del iris que ahora era solo un pequeño punto negro por la luz del sol que entraba por los ventanales de la parte de atrás del local.
- ¿Que me dejes probar un poco? ¿A esa pregunta te refieres? Aunque te digo sino te desidias a que probar primero, me lo hubieras dicho, te hubiera orientado, además si pruebo todo esto me pondré gordo y me tendrás que cargar para que salga a correr un poco.- habla, lo distrae la mirada de Jared parece perdía entre su cabello chocolate, estira su dedos hasta el y saca ese resto de crema batida de sus labios par meterlo en su boca.
- Toma...- Jared entusiasmado con una voz entrecortada casi aniñada, corta un pedazo mas pequeña de a misma torta, le pone helado encima y se la da a probar, el la toma mientras le sonríe.
- Delicioso.- esto saca ese olor cítrico y terroso del alto, mientras le saca una sonrisa esfumando la postura encorvada de el también, Ian le mira con cariño y se da cuenta de que su pareja necesita cuidados ahora mismo, cariño, una estabilidad donde afianzar sus sentimientos como también su vida.
- Que te dijeron en el trabajo.- pregunto notando como Ian solo le miraba a el, avergonzándole tener tanta atención solo para el.
- Que me daban unos días, que tengo demasiado trabajo adelantado, Charles en un buen jefe, le cocinare algo en agradecimiento luego y así pasare estos días contigo.- Jared le miro estático un segundo.- ¿Pasa algo? ¿Tenias algo mas planeado?- le pregunta pensando que tal vez se precipito.
- En serio vas a estar conmigo unos días, solo para mi, ¿Digo para estar conmigo?- los ojos de Ian son incrédulos de la dulzura con la que el gigante dice eso.
- Claro, Jared eres lo mas importante para mi, no hay nada que no dejaría para estar contigo.- son lágrimas lo que ve a continuación y el cambia de asiento rápidamente en la mesa para ponerse al lado del gigante.- ¡Hey! ¡Hey! ¿Que pasa? Tranquilo, Jay... no quiero verte triste.- le besa el rostro, le seca las lágrimas y solo hasta que Jared se deja ir y este se cuelga de su cuello para ser abrasado es que le responde.
- Lo siento, lo siento soy un idiota, pero tenia tiempo que... osea.- se limpia el rostro con la servilleta tratando de mirar a Ian que pega su frente a la de el.
- Osea que.- le pregunta ordenando algo su cabello, las pestañas enmarcando se en la humedad de las lágrimas y el brillo en su ojos haciéndolo mas hermoso aun.
- Yo siempre me ocupaba de eso.- se roe levemente, casi con demencia.- De tener tiempo para la persona que estaba a mi lado, de estar, de poner el hombro y buscar tiempo donde no tenia, de ser detallista, de estar pendiente. Es raro que tu... estés pendiente de mi... se siente bien, gracias por tomarte el tiempo para estar para mi, simplemente eso Ian, lo siento son tan estúpido.- le abrasa de nuevo cubriéndolo por completo con su cuerpo, y Ian piensa en Jared como en un enorme oso de felpa.
- No eres estúpido, ni idiota, eres un hombre que fue descuidado Jared, un hombre que se merece que lo amen y yo voy a encargarme de amarte, de cuidarte y de hacerte tan feliz como me dejes hacerlo.- frota su mano en su espalda una y otra vez, su nariz esta justo sobre ese cuello largo que llenaría de mordidas y besos pero se contiene y solo lo besa fugazmente.
- ¿En serio?- pregunta y nota el leve aroma a la pimienta en Jared, algo que denota reticencia y miedo.
- Si, se que te asusta un poco, puedo notarlo y se que no estas seguro de como es que paso lo de anoche tampoco o como es mas sencillo caminar si me tomas de la mano, tal vez, no sea tan gigantesco como tu, pero tengo la cualidad de ser ágil y fuerte, como decidido.- le retira el cabello del rostro mirando los ojos de un pequeño cachorro en ese hombre que ele vuelve un poco mas loco cada vez.- Pero me esmerare en cada una de mis palabras hasta que te sientas fuerte y sepas si quieres o no estar conmigo, y haré mas que lo imposible para que este fijes en mi mas allá del genero.- los ojos celestes penetran en su mente y en su cuerpo de manera imposible, dejándolo desarmado.
Todas esas palabras lo envolvían como si se tratara de algún tipo de protección, si tenia miedo, jamas se había relacionado con un hombre a este nivel, ni compartido cama, o sexo solamente, Jared sin duda le gustaba perderse en la picardía de eso ojos, pero cuando se ponían así de cristalinos, abiertos desenfadados y sin una pizca de maldad, era como estar en medio del cielo.
Le costaba dejarse ir, entender que podía dejarse caer y confiar, respiro hondo se limpio el rostro y respiro de nuevo, no tenia que estar fuerte ahora mismo, Ty no estaba ahí, Jensen tampoco, y sin duda Genevive ya no dependía de él para alentarla o acompañarla; tal vez ahora podían cuidarlo a él... ¿Osea que Ian le cuidaría ahora? ¿Debía tomar la mano que le tendía? ¿No era aprovecharse de alguien que había quedado enamorado de el en el bar? Ya se sentía algo culpable por caer sin mas con su hijo en su casa, pero el hombre mas bajo y delgado no dejaba de abrirle los brazos de acogerlo en su momentos de debilidad y el simplemente podía dejar de pensar en que hacer después, por un momento.
Pero que pasaba si se recuperaba, se sentía fuerte y el mismo de nuevo, le diría a Ian que no sentía lo mismo que no le quería de ese modo ¿Y luego destrozar a la persona que le ayudo desde el primer instante? ¿Que le da tanto cariño sin pensarlo? Si estaba confundido, super confundido, pero la necesidad de consuelo era tan grande y solo ese par de ojos celeste aminoraba el fuerte nudo detrás de su garganta, lo admitía lo necesitaba desesperadamente.
