Disclaimer: Ni Hetalia ni sus personajes me pertenecen. Ambos son propiedad de su respectivo autor.
Este es un fanfic 99% de carácter histórico. Esto es básicamente un resumen de la historia de cada país. Hoy les traigo a ¡Rusia! uno de mis personajes favoritos.
-Aclaraciones:
Rusia representó a la Rus de Kiev, el República de Nóvgorod, y el Gran Ducado de Moscú en el pasado.
-Nuevos personajes:
-Eslavo: personificación y representación de los eslavos antiguos. Es la "madre" de Rusia aunque sea un personaje masculino.
-Rus: personificación y representación de los varegos (vikingos). Comerciantes daneses y suecos llamados Rus por los eslavos. Es el "padre" de Rusia.
-Cosaco: pueblo caucásico que fue una de las muchas etnias en Rusia.
-Imperio Bizantino o Bizancio: consecuencia (hijo) del Imperio Romano Clásico. Es el Imperio Romano del Este.
-Vladimir-Súzdal: antiguo principado en donde hoy es Rusia. Era hermano de Rusia.
Como dije, esto es básicamente un resumen. Si uno quiere interiorizarse más sobre ciertos temas o personajes históricos, recomiendo que cada uno estudie por su parte.
Ahora sí, ¡que lo disfruten!
Россия (Rossiya/Rusia)
-Inicios, los eslavos:
Los eslavos eran un pueblo antiguo de la zona de Europa oriental y Asia occidental especialmente. Éstos, fueron uno de los pocos a los cuales el Imperio Romano no puedo atrapar ya que sus expediciones al occidente hicieron que Eslavo y él por suerte nunca se encontraran.
Cuando cayó el Imperio Romano en el siglo V, y cuando los hijos de Germania, los pueblos germánicos, se trasladaron aun más a Europa occidental y central, Eslavo tímidamente comenzó a avanzar sobre Europa oriental aun más, estando ahora mayoritariamente en Europa.
En aquellos tiempos, regía sobre Europa oriental el Imperio Romano del Este, luego llamado Imperio Bizantino o Bizancio, el cuál observaba a los eslavos de manera precavida y expectante.
El pueblo eslavo se asentó sobre Europa oriental y quedó allí, bajo la mirada de Bizantino y otros, hasta que llegara su destino.
-La Rus de Kiev:
Pasó el tiempo, y Eslavo comenzó a ser constantemente acosado por diferentes pueblos y bizantino, pero especialmente por los Varegos (forma en que los bizantinos llamaban a los Vikingos, comerciantes y piratas daneses y suecos), pero Eslavo era fuerte, y muchas veces puedo defenderse y defender su integridad.
Sin embargo, los Varegos obligaron a Eslavo, entre otros, a rendirles tributos, pero Eslavo expulsó con ayuda de otros pueblos a los Varegos más allá del mar, negándose a pagar más tributos, y estableció su propio gobierno. Pero no había ley entre ellos mismos, y la tribu se levantó contra la tribu. Así la discordia se cebó entre ellos, y empezaron las guerras, uno contra el otro. Fue allí que Eslavo, al ver que era fuerte, pero que no podía tener una forma de gobierno eficaz, supo que su tiempo había llegado y se le ocurrió una idea. Eslavo buscó a los Varegos que tanto le acosaban y se presentó ante ellos. Fue allí cuando Eslavo hizo un pacto con Rus (forma en que los eslavos llamaban a los nobles comerciantes daneses y suecos), y el pacto proponía que, los Rus gobernaran sobre los eslavos adoptando la cultura eslava y trasladando la capital del varego Hrörekr (Rúrik, en ruso) de Nóvgorod a la ciudad eslava de Kiev.
Los Rus (varegos) aceptaron el trato, Eslavo se casó y se fundió con los Rus, y allí nació la Rus de Kiev, el primer estado eslavo, la primera potencial de Europa oriental. Había nacido de aquella unión el que sería conocido como Rusia.
Así fue como, con la unión de los eslavos y los nobles comerciantes daneses y suecos (llamados Rus por los eslavos), en el años 882, nació la Rus de Kiev, y aquél que sería Rusia, aquel que sería el más grande de todos.
En aquella época, tal como lo había hecho Francia con los normandos, los eslavos también lo hicieron antes con los Rus, por razones similares y distintas. Y todas estas uniones tuvieron cambios importantes en el curso de la historia, y más en lo que es Europa oriental. Eslavo como entidad de un pueblo ya no tuvo razón de ser, al igual que Rus, porque ahora la máxima representación de los eslavos era el estado de la Rus de Kiev, por lo que ambos eventualmente murieron, pero antes de irse, Eslavos le habló débilmente a su pequeño hijo, y le dijo, con seriedad y fuerza, que debía ser fuerte, que él, sería el más grande de todos, y que a pesar de lo duro de la vida, él sería el que dijera la última palabra. Y Eslavo murió, con tristeza, y a su pequeño hijo se le rompió el corazón con su mirada triste antes de morir.
Pero en esos tiempos el pequeño eslavo que sería Rusia no estaba triste ni perturbado, era muy joven y estaba en buen estado ya que la Rus de Kiev, que era él, era la potencia de Europa oriental.
La Rus de Kiev era un estado eslavo de carácter aristocrático por linaje, conformado por diferentes principados que lo conformaba, como el principado de Kiev, quién era su hermana mayor, aquella que sería Ucrania, o el principado de Pódlatsk, su hermana pequeña, la que sería Bielorrusia, entre otros principados que lo conformaban que no llegaría a la edad adulta por las adversidades y las crueldades que a los hermanos eslavos le depararían.
Pero no aún, aún eran jóvenes y la Rus de Kiev poderoso. Tanto, que el pequeño comenzó a ver con ojos de conquista a bizantino.
Fue así, que el pequeño Rus de Kiev, en el año 941, con su flota, se dispuso a atacar a Bizantino, con toda la confianza del mundo.
Bizancio, asustado, ya que estaba demasiado ocupado peleando contra los árabes musulmanes en el mediterráneo, hizo lo posible para detener al pequeño Rus de Kiev, quién estaba emocionado por ver las maravillas de Constantinopla.
En el mar Caspio, se dio una batalla naval en donde el ingenuo y emocionado Rus de Kiev, vería el dolor y el horror por primera vez.
En primer lugar aprendió que no se puede atacar a potencia como lo era el Imperio Bizantino, y supo del horror y el dolor en persona.
Los bizantinos, en las batallas navales, utilizaron el temible fuego griego (un lanzallamas de la época) contra los rus. Al ver las llamas sobre él, el pequeño quedó en shock . Los rus, viendo las llamas, saltaron por la borda, prefiriendo el agua al fuego. Algunos se hundieron, abrumados por el peso de sus corazas y cascos, otros se quemaron. Los prisioneros fueron decapitados.
Ante tal cosa nunca antes vista por el pequeño e ingenuo niño, su corazón quedo herido y grande fue su dolor y susto. Los bizantinos ganaron obviamente a los rus de Kiev, y obligaron a Igor de Kiev, consejero del pequeño, a huir.
Solo y desolado, el pequeño con el corazón abrumado ante la fanática cristiandad de los bizantinos, que de hecho molestaba al niño, el pequeño respondió a tal acto de crueldad como lo fue el fuego griego, crucificando a los bizantinos que se le encontraba.
Con el dolor y la desilusión marcada en su rostro, el pequeño volvió a su hogar con sus hermanos quienes lo consolaron y curaron sus heridas.
Con la muerte de Igor de Kiev, su esposa Olga, una varega, se alzó como señora de la Rus de Kiev y alentó de nuevo al pequeño para atacar al Bizantino devuelta.
Antes de que el pequeño niño armara una flota otra vez y testarudamente intentara volver a la guerra, Bizantino, que venía potencial en él, se apresuró y arregló la paz con la Rus de Kiev. El pequeño se sorprendió ante tal acto, pero en el fondo lo agradeció ya que desde su acuerdo con Bizancio comenzó un período pacifico de nuevo y se desencantó de la guerra para siempre al ver el verdadero horror y sinsentido de la misma.
Con su cercanía a Bizancio y a las culturas y pueblos de oriente, el pequeño Rusia comenzaba a tomar una identidad muy diferente a sus vecinos europeos occidentales.
Pronto, el joven Rus de Kiev controló el comercio entre Bizancio y Escandinavia, haciendo los pedidos de Bizantino, obteniendo él un gran poder.
Sus primos de Escandinavia siempre le miraron con frialdad y recelo, cosa que el pequeño Rus de Kiev no comprendió, pero poco le importaba. En esos tiempos era feliz y creía que ya habiendo conocido la guerra nunca la tendría de vuelta. Junto con sus hermanos y hermanas, Rus de Kiev era feliz.
La ruta de comercio que los rus contralaron se le llamaba "de los Varegos a los griegos", la ruta que unía a los Varegos (Vikingos), a la Rus de Kiev y al Imperio Romano de Oriente (Bizantino), que estaba prácticamente controlada por el joven Rusia.
Con el tiempo, en los tiempos del ilustre príncipe de la Rus, Vladimir I, el jovencito Rusia comenzó a plantearse tener que adoptar una religión antes de que lo abordaran por la violencia. Sus vecinos occidentales estaban bajo la tutoría de la Iglesia Romana, también estaba el Islam, y por otro parte, el cristianismo del Imperio Romano de Oriente. El pequeño Rusia pensó en cuál se terminaría convirtiendo, y pronto lo decidió.
Él con sus expedicioncitas y guerreros, visitaron a los católicos y a los musulmanes para ver cómo eran estas religiones, pero cuando el pequeño entró por primera vez a la ciudad de Constantinopla, quedó tan maravillado que cuando volvió a su hogar, convenció a su príncipe Vladimir I de que la fe ortodoxa de los bizantinos era la mejor opción.
Fue así que la Rus de Kiev, el que sería Rusia, adoptó por primera vez el cristianismo ortodoxo en el año 988, definiendo así aún más su identidad cultural y su cercana relación con Bizantino, quién pasó a ser su maestro religioso, así como Vaticano lo era con los católicos. La identidad de Rusia se iba formando, aquella que lo definiría para siempre.
La Rus de Kiev, con su control sobre importantes rutas de comercio, con el beneficio del Imperio Bizantino, su control sobre tierras europeas orientales, y con su desarrollo de letras independientes del alfabeto latino o griego, el cirílico (en honor a Cirilio), vivía como en los tiempos de oro, juntos con sus hermanos y hermanas y poco le preocupaba nada.
Para entablar un poco de relación con sus vecinos occidentales, las hijas de sus consejeros se casaron con reyes de los reinos occidentales, como Francia, Sacro Imperio Romano Germánico, etc. Pero en realidad, a Rus de Kiev poco le interesaba la Europa oeste y el oeste poco le interesaba la Rus de Kiev.
Pronto, el estado de la Rus tuvo su primer código de leyes llamadas la Justicia de la Rus, y su gobierno quedó ataco e imitando todo lo que la iglesia ortodoxa bizantina hacía.
El pequeño Rusia no quería mucho a Bizantino, pero bien sabía que debía aprender mucho de él y ya había aprendido que cuando hay alguien más poderoso que uno enfrentarlo como lo había hecho antes no era una buena elección.
En esos tiempos, todo para él era maravilloso, y Rusia lo recordaría como el tiempo que en estuvo unido a sus hermanos, en el tiempo en que casi no había guerras para él, cuando era independiente de todo y todos, lo recordaría con el tiempo como uno de los momentos más felices de su vida.
Pero como a todos, el destino y sus vidas los harían sufrir, envolviéndolos en una rueda viciosa.
-Desintegración de la Rus de Kiev, el rapto de sus hermanas, y la invasión mongola; el Imperio Mongol:
Llegó un momento en la historia de la Rus de Kiev en donde las cosas comenzaron a complicarse.
Pronto, los principados que componían la unión, por caprichos nobiliarios comenzaron a pelear entre ellos, buscar separarse de la Rus o comenzando guerras civiles. Esto comenzó a preocupar al pequeño Rusia, quién inútilmente trato de calmar a sus hermanos quienes comenzaron a guerrear entre ellos y fue allí cuando toda felicidad terminó para el pequeño Rusia. Tales fueron los conflictos entre principados y nobles, que 83 guerras civiles se dieron dentro de la Rus de Kiev. El pequeño no lo entendía, no lo comprendía. Por qué peleaban, si era evidente que juntos era mejor para todos. Nunca supo la respuesta ni el porqué del malvado deseo de poder que se apoderó de sus hermanos, pero el pequeño descubrió todavía más cual horrible puede ser la guerra, y cuanto más si es contra aquellos que eran sus hermanos. Vio como se mataban entre ellos, vio como su sangre quedaba salpicada en sus manos y su joven rostro, vio como la luz escapaba de los ojos de las personas y quedo horrorizado. Lloró y tembló. Su hermana mayor lo abrazó y consoló, le dijo que no mirara, pero sus ojos violáceos lo vieron todo. Absolutamente todo, y nunca lo olvidó.
Muchos de sus hermanos murieron, asesinados por sus propios hermanos, y cuando los principados restantes fueron a pedirle independencia a él, el pequeño y perturbado Rusia supo que sus hermanos eran idiotas al pedir su propia muerte, ya que solos no podían vivir, y supo que el mal del poder se había apoderado de ellos, aunque nunca supo porqué.
Para aclara las cosas entre los principados, el pequeño organizó el Consejo de Liubech, en el año 1097, el primer consejo federal en su historia, para tratar las rivalidades regionales que acontecían.
Para empeorar la situación de la Rus de Kiev, cuando los occidentales se propusieron sabotear el mundo árabe musulmán e iniciaron las cruzadas, las rutas comerciales bajo el poder de la Rus se vieron cortadas cuando se inició la campaña militar más grande de la Edad Media. Esto hizo que su poder e influencia disminuyeran y sus avances artísticos y culturales, que estaban más avanzados que los de los occidentales, recayeran.
Cuando las fuerzas de la Cuarta Cruzada saquearon Constantinopla, se debilitó aún más su comercio con él.
Todo esto hizo que el pequeño se preocupara y llorara de impotencia, ya sabiendo el desenlace de todo.
Finalmente la Rus de Kiev se desintegró. Él habría muerto joven si no hubiera pasado a representar algo más. Lo que fue la Rus de Kiev pasó a ser la República de Nóvgorod ósea él, el Principado de Pódlatsk su hermana bielorrusa, el principado de Hálych su hermana ucraniana, el principado de Vladimir-Súzdal otro de sus hermanos, entre otros menores que fueron desapareciendo o incorporándose a sus hermanos mayores.
Esta división le rompió el corazón. La Rus de Kiev era el símbolo de unión de los eslavos, pero ahora estaban divididos por culpa de los deseos de poder de algunos.
Con la guerra, con las matanzas, con la desilusión, el corazón del joven Rusia se oscureció, pero siguió amando a sus hermanos y hermanas a pesar de todo. Rusia les perdonó sus errores creyendo que no volverían a hacerlo.
Aún así, a pesar de estar separados la unió entre sus hermanos permanecía, ya que los principados seguían ayudándose mutuamente. Aún así, la vida fue más dura ahora que no estaban oficialmente juntos, y debían tomar caminos ligeramente separados. Por primera vez, el pequeño Rusia se vio solo, solo él con el frío invierno que le cortaba la piel.
Mientras caminaba por los helados bosques, en la noche, conoció al General Invierno, quién siempre había estado allí, pero él nunca le había prestado atención ya que el calor de estar con su familia unida le hacía ignorar lo frío del mundo. Pero ahora, y con gran tristeza y dolor, vio al General Invierno.
Y pronto su destino se volvería un más desgraciado.
Antes de cualquier europeo, antes que cualquiera, el joven Rusia fue el primero en verlos, en sentirlos y el primero en sufrirlos. En medio de su melancolía, escuchó a lo lejos sus caballos a todo galope, escuchó sus arcos y sus cuernos, y pronto los vio, los mongoles lo invadían.
El no conocía a los mongoles, nadie de Europa o Asia occidental lo había pero ahora lo harían, y Rusia fue el primero.
Cuando los mongoles se acercaban en una imponente campaña militar hasta llegar peligrosamente a lo que hoy es Ucrania, el pequeño Rusia se alió con los otros principados eslavos, incluyendo a su hermana mayor, y decidieron enfrentarlos. Fue allí cuando su mente se rompió completamente.
Por más que intentó luchar y detenerlos, los mongoles arrasaron con todos. Sus flechas volaban sin parar y siempre daban en el blanco, todos fueron masacrados. El pequeño rogó que no se derramara más sangre y fue así. Los mongoles no derramaron más sangre de sus enemigos, sino que fueron atrapándolos, encerrándolos en el campo de batalla y asfixiándolos. Tal acto desesperó al pequeño Rusia, quién se creyó morir asfixiado lleno de horror.
La vitoria mongola fue decisiva. Esta fue la sangrienta batalla del Río Kalka, ocurrida en 1223.
En la batalla murieron más de 20.000 hombres y el doble por heridas.
Con malicia, el pequeño Rusia fue atrapado y hecho prisionero del entonces Imperio Mongol. Y con impotencia y horror, vio como los mongoles ahora sin freno, devastaron y aniquilaron a sus hermanos. Devastaron Kiev en 1240, y para su alivio su hermana huyó de ellos, pero para su pesar, ahora estaba solo, verdaderamente solo.
Cuando estuvo en manos del Imperio Mongol, él intentó escapar, rogar o pelear pero todo era inútil. Imperio Mongol se puso sobre él y reclamó su cuerpo, y Rusia deseó pensar cualquier otra cosa, mirando la nieve, mientras lloraba de dolor e indignación.
Pronto, Mongolia lo atrapó e inmovilizó, y le obligó a ver, con ojos bien abiertos, como le cortaba la garganta a su hermano el principado de Vladimir-Súzdal, quién cayó muerto ante él. Al ver esto, al ver a su hermano siendo asesinado frente al él, al verlo ya sin vida, el joven Rusia quiso vomitar de la impresión, pero con tal dolor y con tal desastrosa situación, solo pudo caer desmayado.
Genghis Khan, el gran general de los mongoles, pronto hizo retirar y frenar la conquista pero Rusia ya no era el mismo, ya nada sería lo mismo, y ya no era libre, porque los mongoles lo tenían aún bajo su influencia.
Pronto comenzó una segunda campaña y todo lo que había sido la Rus de Kiev estaba completamente bajo los mongoles, a excepción de la República de Nóvgorod, la cuál era independiente, pero Rusia ya no personificaba aquel lugar. Lo había hecho al principio con la desintegración de la Rus de Kiev, pero ya no lo era tanto.
Pero pronto su destino seguiría haciéndolo sufrir.
Los mongoles pronto arremetieron contra reinos como el de Hungría y el de Polonia, y fue allí cuando Rusia estaría solo con sus enemigos como única compañía.
En el siglo XIII, más puntualmente en el año 1246, Lituania se enfrentó a los mongoles y les venció, pero no fue lo único que hizo ese día. Aprovechando su oportunidad, secuestró a la hermana menor de Rusia, la pequeña Bielorrusia, y la incorporó al Ducado de Lituania. Rusia, a manos de los mongoles no puedo rescatarla y lloró y gritó por ella mientras oía los gritos de auxilio de su hermana, quién gritaba su nombre, pero él no puedo ayudarla.
Ahora solo sabía que su hermana Hálych Volynia (Ucrania), estaba libre pero no con él. A él le habría encantado tenerla cerca, ya que ella había sido su figura materna siempre, pero al mismo tiempo no quería que esté con él, eso significaría que ella también estuviera a manos de los mongoles.
Pero como si el mundo le odiara, su hermana mayor pronto fue capturada por Polonia, en el año 1349.
Ahora estaban separados de verdad. Mientras al joven Rusia lo alejaban aún más de sus únicos seres amados, éste, entre lágrimas de llanto, juró que volvería, se haría fuerte, asesinaría a los mongoles y las recuperaría, eso se juró. Y a partir de estos trágicos sucesos que hundieron al pequeño ruso en un oscuro pozo, su camino estaba ya estaba manchado de sangre y perversión, como los caminos de todos.
-Rusia y la Horda de Oro:
Cuando Mongolia regresó a su hogar al terminar y desintegrarse su imperio, Rusia supo realistamente que aún así sus problemas estaban lejos de estar solucionados.
La Horda de Oro, antes conocida como la Horda Azul, fue fundada por el famoso guerrero mongol Batu Kan.
Los mongoles que no regresaron a su hogar y se quedaron en Asia occidental fueron llamados Tártaros, y con ellos el joven Rusia tuvo que tratar.
La Horda de Oro se convirtió en un importante y peligroso estado que puso bajo a sus pies al joven Rusia, teniéndolo como vasallo. Durante estos tiempos Rusia prácticamente tuvo que rendir tributos e impuestos a la Horda de Oro para no ser invadido o saqueado por éste, y tuvo que hacer todo lo que decía. Fue así como la Horda de Oro se convirtió en una especie de tutor, reemplazando lo que había sido Bizantino para él.
A cambio de la obediencia los príncipes eslavos recibían un documento, el yarlyk, que los certificaba como gobernantes en representación del Kan (título de máximo gobernante de la Horda de Oro). Por lo general, los príncipes gozaban de una considerable libertad para gobernar a su antojo, pero aún así, el joven Rusia no estaba nada feliz y odiaba a muerte a la Horda de Oro, ya que Rusia quería ser fuerte como para matarlo y recuperar a sus hermanas. El pequeño ruso debió haber sido un ser completamente puro en sus inicios porque a pesar del mal y la trágica historia de su vida, siempre le quedaba un atisbo de inocencia, pero pronto, se perturbación sería demasiado grande.
Durante los tiempos en donde estuvo con la Horda de Oro, conoció al príncipe Aleksandr Nevski, quién se convirtió en una figura leyendaria en su historia, gracias a las victorias que llevó al joven ruso sobre los caballeros teutones, los lituanos y los suecos. Para los rusos, los europeos occidentales representaban un mayor peligro que los mismos mongoles. Esto dejó una importante huella en la mente del jovencito Rusia.
El joven ruso se amargaba la vida cuando sus vecinos lo atacaban. Él deseaba tener amigos o aliados desesperadamente para que lo ayudaran a salir de su dura situación pero al parecer, sus vecinos al verlo vulnerable decidían atacarlo. Rusia no comprendía por qué. Porque el mundo era así, no lo sabía, y se preguntaba quién habría sido sádico el cuál lo creó.
Suecia solía atacarlo, y el joven Rusia con el tiempo, por eso y por la mirada de superioridad que poseía Suecia cuando le miraba, el joven Rusia llegó a detestarlo.
En cuanto a Lituania, a pesar de que Rusia peleara contra él, e incluso de que Lituania tuviera cautiva a su hermana menor, el joven Rusia no podía odiarlo realmente, aún así, tenido bien en mente recuperar a su hermana, y si se quedaba de paso con Lituania mejor. Pero por alguna razón, Lituania si odiaba y temía bastante a Rusia, se le notaba en la simple mirada.
Y luego estaba la Orden Teutónica. Ese sí que era un verdadero dolor para Rusia. La personalidad molesta y fanáticamente religiosa de aquella orden molestaba un poco a Rusia. Aún así, la Orden Teutónica aprendió que con los rusos debía tener cuidado, cuando sucedió la Batalla del Lago Peipus, que se dio en y sobre un lago completamente congelado. En esta batalla el joven Rusia conoció al joven Estonia, quién estaba del lado de la Orden Teutónica y buscaba quitarle tierras y de ser posible asesinarlo.
Esta batalla se la considera legendaria, y fue conocida como la batalla del hielo.
Allí, junto con su admirado Aleksandr Nevski, Rusia obtuvo una decisiva victoria, que hizo que los teutones pararan de atacarlo y que Estonia comenzara a temerle.
Rusia por primera vez fue felicitado por la Horda de Oro, quién le premió otorgándole un privilegiado estatus al príncipe Aleksandr Nevski, aliado de los mongoles.
El jovencito Rusia después de mucho tiempo volvió a sentirse algo feliz, y su corazón quedo confuso. Una parte de él, de repente, quiso quedarse con la Horda de Oro y desistir en traicionarlo, desistir a buscar a sus hermanas, quienes podrían estar muertas.
Pero la angustia y las heridas del joven Rusia no habían sanado, y no perdonó aún así a la Horda de Oro, algún día, cuando pudiera, él mismo se encargaría de aniquilarlo.
Aun así, Rusia admitía sin problemas que el paso de los mongoles y la Horda de Oro habían dejado huellas militarse y comerciales muy favorecedoras para él. Aun así, por todo su sufrimiento, el joven Rusia planeaba asesinarlo algún día.
Los mongoles, luego conocidos como tártaros, y los diferentes pueblos turquicos, dejaron además una gran marca cultural en lo que sería Rusia, habiendo muchos pueblos que lo habitasen, siempre con una base eslava, pero multifacética. Rusia ya comenzaba a ser algo cosmopolita.
Entre todo esto, estaba un insignificante pueblo llamado Moscú, el cuál era tan poco importante, a diferencia de lo que era Kiev, Vladimir o Nóvgorod, que nadie habría apostado a que se convertiría en algo más.
Ese pueblo llamado Moscú fue arrasado por los mongoles dos veces en el pasado, y aun así, dos veces floreció, influenciado por las rutas comerciales de la Horda de Oro y el resto del territorio.
Y quién lo diría, Moscú, o Moscovia como era conocido en ese entonces, bajo la ocupación mongola también desarrolló un sistema postal por carretera, el censo, recaudación de impuestos y una organización militar.
Y lentamente, sin que se notara, Moscovia se convertiría en un poderoso centro y finalmente el más poderoso de toda Europa oriental, que haría que nuevamente, el joven Rusia fuera una potencia.
-El Gran Ducado de Moscú, Moscovia:
Entre todo esto, entre el dolor y la sangre, en el mortal frío del invierno, yacía en lo que había sido el principado de Vladimir-Súzdal un pequeño pueblo llamado Moscú. Un insignificante y desapercibido pueblo que ni se sabe la fecha de fundación con exactitud. Un pueblo maltratado y arrasado, pero que siempre encontraba la forma de volver.
Moscú fue arrasado por los mongoles durante el período del Imperio Mongol, y fue incendiado en el invierno de 1238, y aún así, surgió de entre sus escombros y del hielo invernal. El pueblo fue arrasado por la Horda de Oro luego, pero aún así perduro.
Al principio, Moscú no era nada ni valía nada. Cuando comenzó a florecer de sus escombros aún así fue un pueblo de pequeños príncipes, nada más. Y el pequeño Rusia todavía ni conocía su existencia, demasiado tan preocupado por masacres, por ciudades importantes, preocupado por la Horda de Oro, por los teutones y los lituanos y los suecos, que no se puedo dar cuenta de aquella ciudad que lentamente se elevaba a pesar de todo.
Daniil Aleksándrovich fue el primer príncipe que fundó el principado de Moscovia, con Moscú como centro, pero era en sus inicios un principado pequeño e insignificante.
Pero a pesar de todo, de su insignificancia, de las adversidades, Moscú fue creciendo de apoco, bajo la nieve del General Invierno, quién siempre velaba por el pequeño Rusia.
Ahora bien, con el tiempos, los mandatarios de Moscovia, políticamente realistas, colaboraron mutuamente con los señores mongoles (tártaros de la Horda de Oro), y por ello éstos les garantizaron que el título de Gran Príncipe y el control de la recaudación de impuestos del tributo mongol fueran hereditarios para los descendientes los señores de Moscú. Por ello, Moscovia tuvo un gran crecimiento y comenzó a alzarse hasta que el pequeño Rusia, en medio de matanzas, sangre y hielo, oyó de Moscú, y no pudo adivinar lo que sería Moscú para él aún. Moscú, la ciudad que nació del fuego y el hielo.
Pero el auge completo y supremacía del principado de Moscovia surgió y equiparó todo el resto cuando el centro religioso de la Iglesia Ortodoxa se traslado allí. Fue allí cuando el destino del pequeño Rusia se estaba encaminado completamente a lo que sería, a lo que volvería a ser: el señor de Europa oriental.
-Iván el Grande, Caída de la Horda Dorada, Guerras Moscovitas-lituanas y la Tercera Roma:
A partir de cuando el joven Rusia surgió como el Gran Ducado de Moscú, lo que sería y quién sería ya estaba por definirse para siempre.
El joven Rusia había estado frustrado, traumado y desilusionado de la vida. Y luego, con las horribles vivencias de su infancia, no tardó en perturbarse hasta rayar en el sadismo y desquicio, pero aun así, tenía el corazón con ingenuidad y carecía de verdadera maldad. Quería poder por venganza, venganza por aquello que había despedazado a su familia y a él, y quería a sus hermanas de vuelta. Lo que no sabía el pobre Rusia era que comenzaba a meterse en cada vez más en un agujero sin salida, donde no sería libre aunque lo creyera, el agujero en donde todos estaban, y no serían capaces de ver la luz.
Que el General Invierno fuera su única compañía le molestaba, y la Horda de Oro no contaba. Rusia no tenía a nadie realmente.
Para el silgo XIV, el Gran Ducado de Moscú ya comenzaba a imponerse. Los príncipes y señores moscovitas empezaron a quitar y expropiarse grandes tierras incorporándolas al ducado, duplicando riquezas y población. El mayor implementando esto fue Iván III el Grande que estableció lo que sería el cimiento del Estado ruso desde el momento. Desde allí, el joven Rusia comenzaba a definirse aún más.
Al mismo tiempo que estaba la joven dinastía Tudor en Inglaterra, el joven Rusia proclamó soberanía absoluta sobre los pequeños principados independientes y otros nobles rusos.
Y pronto, se volvió tan grande, tan poderoso, que ya no miraba a la Horda de Oro desde abajo.
La Horda de Oro comenzó a profesar su decadencia y Rusia, con una satisfactoria sonrisa, supo que la hora de rebelarse y desasirse de la Horda había llegado.
Cuando se negó a pagar tributo como siempre debía hacerlo, la Horda de Oro supo que Rusia ya no seguiría sus órdenes. Rusia comenzó a atacarlo y cruentas batallas se libraron entre ambos. El joven Rusia procedió a dividir y arrasar con los kanatos (diferentes kanes, estados de la Horda de Oro), y con bastante placer comenzó a derrotar a su antiguo subyugador, a su antiguo tutor. Cuando se acercó el momento, el joven Rusia miraba al debilitado y apesadumbrado Horda de Oro con una gran satisfacción y sus ojos violáceos brillaban de placer. Y ambos pelearon. El joven Rusia empuñó su espada y con una gran cantidad de fuerza, esa fuerza que tanto lo caracterizaba, y con todo el rencor acumulado, y con dolor, incrustó su espada en la Horda Dorada y le gritó desde el fondo de su golpeada alma: "¡Pochuvstvuyte slavyanskuyu stal'!" * y luego la sangre salpicó sobre su rostro, sus ojos y boca. La Horda de Oro había muerto, a pesar de que los tártaro nunca lo dejaron, fueron parte de él para siempre. Con sangre hasta en los dientes, Rusia miró al cielo, miró la nieve blanca y roja, y con una potente mirada hacia delante, se dijo que nadie se le impondría jamás, a no ser que quisiera ser uno con él.
Al sacarse a la Horda de Oro y al yugo tártaro sobre él, sintió un gran alivio y todo lo que se estuvo acumulando en él salió como a presión. No tardó en acosar y anexar a las ciudades semiindependientes como Nóvgorod, la cual se incorporó a él ganando más poder y territorio. Teniendo ese poder, no tardó en poner su mirada en el oeste, en donde Lituania le mirada con asco y precaución. Rusia seguían sin odiar a Lituania, a pesar de que éste si le odiara. Rusia y Lituania sostuvieron una larga rivalidad y unas cruentas y horribles guerras. Lituania temía a Rusia. Éste era fuerte, sin temor a nada, y algo perturbador, por lo contrario, Rusia había llegado a concebir la idea de conquistar y quedarse con Lituania cuando salvara a su hermana menor de él. Éstas guerras contra Lituania y su prometido Polonia, quién era primo de Rusia, se las llamó Guerras Moscovitas-lituanas, ya que se libraron entre el Gran Ducado de Lituania y el Reino de Polonia contra el Gran Ducado de Moscú. Y fueron cinco cruentas guerras la que bañaron Europa oriental y pintaron la nieve de rojo. La primera se dio entre 1492 y 1494, y se dio cuando Lituania comenzó a ser hostil con él y comenzó un gran expansionismo que alertó a Rusia teniendo que defenderse. Aunque se acordó la paz, Lituania salió más favorecido, para satisfacción del lituano.
La segunda guerra se dio entre 1500 y 1503, que se dio cuando el rey de Lituania comenzó a oprimir y a perseguir a los lituanos ortodoxos, quienes se escaparon a Moscú. Rusia, al ver una escusa para intentar atacar a Lituania y recuperar a su hermana, invadió Lituania con la excusa de ayudar a los ortodoxos que eran perseguidos por los católicos lituanos. Lituania se defendió pero Rusia, con experiencia y valentía que rayaban en locura, logró vencer al joven Lituania, quién le cedió algo de tierras y ríos, pero se negó a regresar a la hermana menor de Rusia.
Por toda esta situación muchos otros crueles conflictos entre Rusia y Lituania-Polonia se dieron.
La tercera guerra se dio entre 1507 y 1508, que se dio cuando el ejército de Kanato de Crimea (tártaros), aliados a Moscú, invadieron Lituania y perdieron. A su vez, Rusia miraba intensamente a Lituania de nuevo, por lo que las tensiones se intensificaron. Además, pronto el joven Rusia fue traicionado por el Kanato de Crimea quién se alió a Polonia, cosa que no cayó nada bien a Rusia. Finalmente se desarrolló el conflicto cuando un rico lituano se rebeló y apoyó a los rusos para tomar la ciudad de Vilma.
A pesar de que Rusia quería recuperar a su hermana menor de Lituania, no tuvo otra opción que retroceder cuando los ejércitos polacos y lituanos lo acorralaron y se dieron las horribles batallas de Minsk y Orsha, aún así, Rusia puedo oír, por sobre los gritos de guerra y dolor, por sobre las flechas y los sonidos de las espadas, pudo oír la voz de su hermanita llamándolo.
La guerra concluyó mediante al "Tratado de Paz Eterno", en donde se mantuvieron las cláusulas territoriales impuestas en la anterior guerra, por lo que Rusia no ganó nada.
La cuarta guerra, y la más larga, fue entre los años 1512 y 1522, mientras en Europa occidental todos se mataban en las guerras italianas, en Europa oriental todos también lo hacían pero en la guerras moscovitas-lituanas.
En 1512 Rusia invadió el Gran Ducado de Lituania. Al principio los rusos no consiguieron apoderarse de lo que querían, pero lo lograron dos años después, en 1514 tomaron el control de la ciudad de Smolensk, tras tres meses de asedio. A partir de entonces, Rusia sufrió una serie de derrotas. Primero en 1512, Lituania en respuesta saqueó Severia y venció a una fuerza rusa de seis mil hombres; y en segundo lugar en la batalla de Orsha el 8 de septiembre, se dio una tremenda derrota por parte de Rusia, cuya importancia fue magnificada por la propaganda anti rusa en Europa.
A pesar de su victoria, el ejército polaco-lituano fue incapaz de moverse lo suficientemente rápido para recobrar Smolensk del ruso, aunque el año anterior (1513), había conseguido expulsar a las tropas rusas de Vítebsk. En marzo de 1515, Rusia formó una alianza con los Hermanos Livonios de la Espada (Orden Católica de Letones y estonios), quienes antes habían sido sus enemigos. En 1512 y 1517, los tártaros de Crimea, aliados de Lituania, devastaron la tierra rusa. En 1521 el Kan de Crimea Magmet-Ghirai llevó a cabo un ruinoso ataque contra el principado de Moscú.
Pese a que en 1519 el ejército ruso había saqueado la comarca de Kreva, ninguno de los ejércitos conseguía imponerse al enemigo. En consecuencia en 1522 se firmó un tratado de paz, según los términos del cual el Gran Ducado de Lituania hubo de ceder a Rusia alrededor de un cuarto de sus posesiones rutenas, incluyendo Smolensk, pero siguió negándose a entregarle a su hermana, para frustración de Rusia.
La quinta y última de las guerras moscovitas-lituanas se dio entre 1534 y 1537, cuando Lituania, aprovechando la inestabilidad política de Rusia decidió atacarlo y recuperar lo que le había cedido en la anterior guerra.
En el verano de 1534, el gran Lituania lanzó una ofensiva con un ejército de veinte mil hombres para recuperar lo que había perdido en las pasadas décadas y los tártaros también se lanzaron contra los moscovitas; las correrías de ambos se centraron en los territorios de, Nóvgorod Seversk, Radogoshch, y Briansk. El asalto lituano a Severia fue rechazado en el invierno de 1534 cuando el joven Rusia comenzó a utilizar al General Invierno a su favor. Se conoce estas campañas rusas ya que los moscovitas tuvieron que ir con skies de madera para deslizarse en la nieve y pelear. A comienzos de 1535 cuando tres ejércitos rusos invadieron Lituania, llegaron hasta Vilna y Navahrudak y construyeron la fortaleza de Ivángorod (Ciudad de Iván) junto al río Sebezh. El año siguiente los lituanos contaban con la ayuda de los tártaros de Crimea, que saquearon la región de Riazán, y la de los polacos, cuya hueste de siete mil hombres derrotó a los rusos.
La tregua de cinco años firmada en 1537 entregaba Homel a Lituania, mientras que Rusia se quedaba con Sebezh y Velizh. A pesar de la tregua entre ambos, la paz no llegó en buenos términos, y a pesar de todo, del frío, del dolor y todo, Rusia todavía no odiaba a Lituania.
Sus rivalidades quedaron latentes por lo bajo, pero nada detendría al joven Rusia, quién comenzaría a hacerse notar cada vez más.
Pronto cuando cayó el Imperio Bizantino, antiguo tutor y guía religioso del joven Rusia, lo poco que quedó de él pasó a Rusia. La esposa de su rey, Sofía Paleologa era hermana del último emperador del Imperio Bizantino, Constantino XI, por lo que mucho del legado cultural pasó a Rusia. Cuando le plantearon al joven ruso ser la continuación de lo que había representado el Imperio Bizantino, de manera religiosa, nació allí la idea de la Tercera Roma. El concepto de Tercera Roma se basa en que algún reino europeo, en este caso Rusia, se convertiría en el tercer sucesor del Imperio Romano, en cuanto a poder religioso político y cultural. Primer el Imperio Romano, la primera Roma, luego el Imperio Bizantino, Bizancio el segundo Roma, y ahora Rusia, la Tercera Roma. Y así fue, aunque este concepto e idea no fue aceptado por los reinos y países europeos occidentales por celos a que el heredero de esta concepción fuera un oriental sin ningún parentesco con el Imperio Romano.
Aún así, con orgullo, Rusia se consideró a sí mismo la Tercera Roma.
Con tal consolidación, expansión y concepción, la personalidad del joven Rusia seguía moldeándose, siendo tanto orgulloso como alegre e ingenuo, como brutal y sádico, aunque sin maldad en el fondo, solo víctima de su historia, su entorno y de cómo le trataron en su camino por la vida.
Y pronto, Rusia fue la autoridad suprema en la más oriental de Europa.
-Iván el Terrible y el Zarato ruso:
Llegó el momento, durante el siglo XV, que el Gran Ducado de Moscú termino, para dar paso a algo mucho más grande, el Zarato ruso.
Iván IV, luego conocido como Iván el Terrible fue el primer señor de Moscú el emplear el título de Zar (título de monarcas eslavos) y fue allí que los famosos monarcas rusos, los zares, comenzaron.
Iván el terrible fue el primero y fue considerado uno de los padres fundadores de lo quesería el Estado ruso en la modernidad. El progreso del poder autocrático del zar alcanzó su punto máximo durante el reinado de Iván el Terrible. Éste fortaleció la posición del zar hasta un punto sin precedentes, subordinando a su voluntad a la nobleza sin ningún reparo, exiliando o ejecutando a muchos de sus miembros ante la menor provocación. Pese a todo, Iván fue un estadista con una visión a largo plazo que promulgó un nuevo código de leyes, reformó la ética del clero y construyó la gran y famosa Catedral de San Basilio, que todavía se encuentra en la Plaza Roja de Moscú. Cuando hizo esto, el joven Rusia se entusiasmó y le encantó. Comenzaba a florecer nuevamente una fuerte identidad cultural en él, una muy diferente a las otras culturas europeas. Y al joven Rusia le encantó profundamente la Catedral, y la guardó en su corazón. Pese a ello, y todas las buenas cosas que Iván el Terrible hizo por él, éste también hizo incontables e inimaginables cosas que perturbaron a Rusia para siempre.
Desde su crueldad desmedida, su cruda sinceridad, o aquellas veces que obligó a Rusia a ver sus atrocidades, como ahogar a una de sus esposas, etc. Rusia sentía sentimientos contrarios por él. Una parte de él le admiraba, la otra sentía un enorme pavor y horror.
Lo peor que puede soportar fue cuando supo que su Zar le había arrancado los ojos a un constructor para que nunca pudiera volver a hacer tan hermosas obras.
No era el único, Francia y Sacro Imperio Romano Germánico había admirado pero temido a Carlomagno, porque habían conocido su brutalidad. Y así todos.
Por más que Rusia nunca llegó a amar a Iván el Terrible y hasta se sintió aliviado con su muerte, grandes avances hizo para el joven Rusia.
El zar Iván IV venció a los tártaros de Kazán en 1552, a pesar de que los tártaros de Crimea siguieron atacando y arrasando con tierras rusas, esclavizando a sus pobladores.
A pesar de todo, Rusia estaba económicamente estable y habían habido avances culturales y artísticos, pero todo eso terminó con la guerra.
-Guerra Livona: por más que Rusia no apreciara mucho a su Zar, Iván el Terrible si le quería, y quería que Rusia tuviera lo mejor: quería que Rusia tuviera acceso y poder sobre el mar báltico, y fue allí que Rusia volvió a encontrarse aquellos primos que solían acosarlo en su infancia. Pronto se desencadenó una guerra entre el Reino de Dinamarca y Noruega, Suecia y Polonia-Lituania, contra Rusia solo. Solo contra Rusia.
Cuando todos ellos percibieron las intenciones de Rusia, por poco entran en pánico. Rusia era poderoso, imponente, y demasiado peligroso ¡era Rusia!, por lo que no tardaron en aliarse para hacerle frente. Y para su sorpresa, ni todos juntos pudieron derrotar a Rusia rápidamente.
La guerra fue larga, duró entre 1558 y 1583, todo por controlar el mar báltico desde la zona de Livona, actuales Estonia y Letonia.
El zar de Rusia Iván IV exigió enormes impuestos: cuarenta mil táleros, que la confederación de Livonia tenía que pagar a la Orden de Dorpat. El conflicto terminó con la invasión rusa de 1558. Las tropas rusas ocuparon Dorpat y Narva, poniendo sitio a Reval. La meta del zar ruso era tener el acceso vital al mar Báltico, y esta acción era contraria a los intereses de otros países.
La guerra fue larga y cruenta, cruel y llena de muertos, y el joven Rusia cada vez más desalentado y triste. Y aún así, el solo, puedo contra todos. Fue allí cuando definitivamente todos supieron que Rusia era un verdadero peligro, demasiado poderoso y demasiado grande, a pesar de que perdió. Rusia perdió la larga fría y horrible guerra Livona y tuvo que, por el momento, renunciar a sus deseos de poseer una influenciable salida al mar. Devastado volvió a su hogar sin nada, herido, y con temor a que su Zar le reprendiera. Pero para su sorpresa el Zar había comenzado una conquista que llevaría a Rusia más lejos que a cualquiera. Comenzó la conquista de Siberia.
Siberia estaba bajo el poder de los tártaros, del Kanato (estado tártaro) de Siberia, y obviamente intentaron defender su integridad. Rusia peleó con los tártaros por orden de su Zar y largas fueron sus peleas hasta que inevitablemente, por primera vez, Siberia fue de Rusia. A pesar de eso, los tártaros fueron aceptados por Rusia y hasta el día de hoy corresponden a una de las etnias del país.
A pesar de su victoria, más guerras y querellas le deparaban al joven Rusia, quién se sentía impotente. Había luchado por sus hermanas y cada vez se sentía más lejano a ellas. Ahora luchaba por él dejando a un lado se expansión hacia occidente y comenzando lentamente su expansión por oriente, obteniendo Siberia. Rusia se sentía melancólico, al caer en cuanta de que estaba solo y no tenía ni un aliado o amigo real.
Y el mundo y el destino seguirían empujándolo hacia aquel camino que lo lanzaría hacia el poder y el sufrir.
-Guerra Ruso-sueca: este conflicto, ocurrido entre 1590 y 1595, fue conflicto militar instigado por el Zarato ruso, con la esperanza de ganar el territorio del Ducado de Estonia y el Golfo de Finlandia que pertenecía a Suecia desde la anterior Guerra Livona. A principios de 1590, un gran ejército ruso liderado por el Zar Teodoro I de Rusia, marcharon desde Moscú hacia Nóvgorod. El 18 de enero cruzaron el río Narva y sitiaron el castillo sueco de Narva, comandado por Arvid Stålarm. Otra fortaleza importante, Jama (Jamburg), cayó ante las fuerzas rusas en dos semanas. Al mismo tiempo, los rusos arrasaron Estonia hasta llegar a Reval y en Finlandia. Pronto el gobierno local sueco fue obligado a firmar un armisticio, que obligaba a Suecia a entregar los territorios conquistados por Rusia. Este acuerdo de paz desagradó al rey de Suecia, que envió una flota para apoderarse de Ivángorod, pero este intento de sitiar la fortaleza fue rechazado. Se redujo la tensión hasta verano de 1591, cuando los suecos atacaron Gdov, capturando al gobernador local, el príncipe Vladímir Dolgorúkov.
Un grupo liderado por el jefe campesino finlandés Pekka Vesainen, destruyó el Monasterio de Péchenga, el 25 de diciembre de 1589, matando a 50 monjes y 65 hermanos laicos. Después dirigió a sus tropas a la Bahía de Kola pero no pudo destruir la fortaleza de Kola, debida a la falta de hombres. En su lugar, capturó y quemó Bahía de Kola (Kantalahti) y un pequeño asentamiento ruso. Una vez más, debido la falta de hombres, no pudo capturar el Monasterio de Solovetsky en las Islas Solovetsky. El gobierno de Godunov se sobrepuso gradualmente a estos contratiempos, enviando al príncipe Volkonski a pacificar Karelia, mientras que los nobles rusos devastaron Finlandia. Posteriormente, la guerra se instaló en una fase de escaramuzas mutuas. Pasaron tres años hasta que Suecia acordó firmar en mayo de 1595, el Tratado de Teusina. El tratado restituía a Rusia todo el territorio cedido a Suecia, en la Tregua de 1583, a excepción de Narva. Rusia tuvo que renunciar a cualquier reclamación relativa a Estonia, incluido Narva y se confirmó la soberanía de Suecia sobre Estonia, establecida en 1561. Todo esto solo hizo que Rusia terminara el siglo XVI cansado y decepcionado, herido y hasta furioso.
Cada cosa que le pasaba, que le decían y que le hacían, que él hacía, quedaba marcada en él, y cuando termino el siglo XVI, por más poderoso y grande que se hubiera vuelto nada estaba bien para él, y algo de los ojos de Iván el Terrible quedó brillando en sus ojos, mientras planeaba sus próximas movidas ahora con la total ayuda del General Invierno.
-Período Tumultuoso en Rusia:
Cuando murió Iván IV, comenzó un período que atormentaría a Rusia por todo un siglo, el llamado Período Tumultuoso ruso, en donde el pobre joven Rusia se sentiría el más desdichado del mundo. Durante todo el siglo XVII, Rusia estuvo en vuelto en una gran inestabilidad y conflictos políticos, económicos, sociales y militares, y fue allí cuando una parte de él se sintió verdaderamente solo y odiado, y desde ese momento más oscura se volvió su forma de ser.
Definitivamente Rusia odió y considero el siglo XVII su peor siglo. Plagado de guerras civiles, intrigas, mentiras, y guerras nobiliarias, el olor a sangre a Rusia se le quedó impregnado durante mucho, mucho tiempo.
Los cuatros primeros años del siglo, entre 1600 y 1604, tuvieron pésimas cosechas, lo que hizo que una fuerte hambruna se produjera, además de que los ricos retuvieran los alimentos para ellos.
Durante este período comenzó a afianzarse la autocracia bajo zares corruptos y débiles, mientras los nobles también se peleaban para equiparar el poder.
Y todo esto agobió y enfureció a Rusia, odiándolos a todos, mientras al mismo tiempo tuvo que hacer frente a sus codiciosos vecinos en diferentes horribles guerras.
-Dimitríadas, la guerra polaco-moscovita: resulta ser que, la mala pasada que llevaba Rusia en su hogar era bien sabida por sus vecinos, y fue por ello, que Polonia, haciendo la vista gorda, permitió que los nobles y magnates polacos, siempre caprichosos y avariciosos, contrataran mercenarios para atacar Rusia y robarle tierras mientras él estaba en su agobiante y devastante conflicto.
Esto sucedió entre los años de 1605 y 1618, en donde Polonia invadió violentamente al pobre Rusia, y pronto, Polonia ambicionó subyugar a Rusia completamente, por lo que el desesperado joven Rusia tomó esta cruel guerra hasta como una guerra para preservar su independencia. Se las conoce como Dimitríadas porque tres zares se hicieron pasar por el zarévich Dimitri Ivánovich de Rusia, pero eran solo impostores apoyados por la nobleza que mientras estaban en guerra seguían peleando entre ellos.
Dos veces Polonia invadió a Rusia, llegando incluso hasta Moscú, pero Rusia, fuerte, supo manejar lo inmanejable y, a pesar de que ganó Polonia, Rusia conservó su independencia, cosa que le hizo llorar de felicidad ya que sabía lo que significaba ser completamente conquistado, era ser violado y posiblemente la muerte.
Mientras tenía que pelear contra su primo Polonia, al mismo tiempo, Suecia aprovechó los problemas internos del joven Rusia, y también inició una guerra con él.
-Guerra de Ingria: esta fue una guerra paralela a la guerra polaco-moscovita, en donde Suecia, aprovechando todo, quiso casarse y luego asesinar a Rusia al poner a un duque sueco en el trono ruso. Al principio Rusia le había pedido ayuda, sin tener a nadie a quién más acudir, para que luchara también contra los polacos. Suecia entró, pero mientras a veces le ayudaba, otras veces le traicionaba. Las traiciones eran lo que más dolían a Rusia, lo que más destruía aquella ingenuidad en él.
Esta guerra paralela contra Suecia fue entre 1610 y 1617, en donde venció Suecia, quitándole tierras a Rusia cerca del mar Báltico, haciendo que definitivamente Rusia no tuviera una salida al mar asegurada en mucho tiempo. Rusia suspiró con impotencia.
Nada podía hacer el General Invierno contra ellos ya que estaban muy acostumbrados al frío.
Pero todo este cruel siglo no haría más que endurecer el desquicio que el ingenuo ruso fue generando en él por todo lo vivido. Y pronto, su destino estaría sellado.
-De los Romanov:
Siguiendo dentro del período tumultuoso de Rusia, en el siglo XVII, subió como zar el noble Miguel Romanov, siendo el primer zar Romanov de su dinastía, siendo elegido por una Asamblea Nacional (solo por los nobles), y fue reconocido por Suecia como Zar de Rusia. En cuanto al joven Rusia, que se la había pasado vomitando sangre por sus heridas de la guerra, poco le importo el nuevo zar, pero no sabía que fue allí cuando todo su destino y el destino del mundo estaban ya firmados.
En los primeros años, los nobles apoyaron a los Romanov, haciendo que el poder sea centralizado en las grandes clases y se diera un feudalismo sobre los campesinos, quienes eran casi toda la población de Rusia.
Durante el siglo anterior, los zares había limitado progresivamente el derecho de los campesinos a trasladarse de los dominios de un señor a otro. Con el Estado ahora legitimando totalmente la servidumbre, los campesinos que huían se convirtieron automáticamente en proscritos. Los terratenientes poseían el control absoluto sobre sus campesinos y podían comprarlos, venderlos, comerciar con ellos como mercancía o hipotecarlos. Tanto el Estado como los nobles les hicieron soportar la pesadísima carga de los impuestos, cuya tasa era cien veces mayor a mediados del siglo XVII que un siglo antes. Además, los comerciantes y artesanos que habitaban las ciudades fueron gravados con más impuestos y, como a los siervos, se les prohibió cambiar de residencia. Finalmente, todos los sectores de la población fueron sujeto de levas militares e impuestos especiales.
Todo esto horrorizó a Rusia, aquella manera desmedida de feudalismo, que reducía a las personas como objetos y mercancía, como esclavos, no le gustó nada. Le parecía inhumano, pero nada podía hacer frente a sus jefes, ya no sus consejeros sino sus jefes. Pero esto quedo muy grabado en él, y llegaría el día en que lo recordaría.
-Rebeliones entre el campesinado:
Resultó ser que, a reacción de este retroceso y reducimiento de la mayoría de los que poblaban Rusia, comenzaron a haber fuertes rebeliones. Siempre había habido rebeliones en Rusia como en todo lugar donde una clase abusara sin medida de la mayoría, pero ésta es una de las grandes rebeliones de las que se tiene nota, y Rusia lo recordaría también. Estas rebeliones campesinas fueron lideradas por un cosaco llamado Stenka Razin. Cosaco era un pueblo turquico, con una fuerte identidad nacional. Cosaco había pedido al joven Rusia hacía mucho tiempo que le dejara vivir y habitar sus tierras ya que Cosaco se había quedado sin ningún lugar propio, y a cambio de poder vivir en Rusia le prestaría servicios. Rusia quería a Cosaco, muchas de sus costumbres y tradiciones fueron hasta adaptadas dentro de la cultura rusa, pero ambos tenían una relación estilo amor-odio.
Ahora bien, estas rebeliones comenzaron a hacer ruido en Rusia y los campesinos comenzaron a incluso tomar y sustituir gobiernos locales. Por ello, los jefes de Rusia no tardaron de mandar el ejército a reprimir y aplastar la rebelión, en 1670. Luego Stenka fue capturado y decapitado públicamente para atosigar e infundir temor.
El levantamiento y la consecuente represión con que finalizó la última de las crisis de mediados de siglo conllevaron la muerte de un porcentaje significativo de la población campesina de las áreas afectadas, incluso aquellos que no habían participado en la rebelión.
Ante todo esto, Rusia solo observó desesperanzado. No se tenía esperanza.
Pero por más dolor, por más sangre derramada, por más desastrosa fuera su situación, muy pronto, todo él mundo lo conocería, todos le temería, y él sería el más grande de los grandes.
-Rusia Imperial, el imperio Ruso:
Al final, todo o casi todo el siglo XVII para Rusia fue un total tomento, haciendo que se volviera algo reacio al cualquier cosa que no fuera una dura realidad, que era su día a día.
Con crisis social, política y económico, solo y sin nadie, solo el cortante y decrépito frío de invierno, Rusia ya comenzaba a pensar que nunca podría florecer de nuevo, pensó amargamente, que sería para siempre victima de guerras, guerras nobiliarias, matanzas, nieve, muerte. Se sentía desgraciado y melancólico, sobre todo cuando pensaba en sus pobres hermanas. Así mucho que se las habían llevado y nada sabía de ellas. Él había jurado rescatarlas, y lo había intentado, pero pronto se olvidó de ello en medio de las masacres y guerras. Desesperanzado, no creía que algún día pudiera estar con ellas de nuevo. Así era la pobre y desdichada historia que llevaba Rusia consigo.
Pero en realidad, irónico sería el destino con él, ya que pronto, sin que llegara a asimilarlo siquiera, él sería aquel que cambiaría el balance de Europa, el que sería el más grande, y cuando menos se lo esperaba el pobre Rusia, ya era todo un imperio, y nunca volvería a decaer.
-Pedro el Grande:
La vida de Rusia era bastante turbia para cuando Pedro llegó a ser Zar, y fue él, quién tomo a Rusia, le limpió la sangre y el barro y las lágrimas, y lo empujó hacia un camino de poder, el camino imperial ruso.
Pedro el Grande (1672-1725) consolidó la autocracia rusa e hizo que Rusia pusiera atención en donde nunca la había puesto, la Europa occidental.
El origen de Rusia había sido grande, como la Rus de Kiev, pero luego había decaído en lo más humilde, para ahora, con Pedro el Grande, de repente, y para asombro y temor de todos, era la más grande nación del mundo. Cuando Rusia se dio cuenta, su corazón herido latió de nuevo de asombro, y las pálidas mejillas de Rusia volvieron a tomar color, después de mucho tiempo. Él era tres veces más grande que Europa junta, no lo podía creer, y de repente, su pequeño orgullo volvió a él un poco.
Pronto, Rusia, con fuerza, como un acto impulsivo, recuperó la ciudad de Kiev, con la intención de recuperar a su hermana mayor, pero Polonia se aseguró de que aún así, Rusia no pudiera recuperarla. No importó, Rusia de repente estaba feliz, algo poco común en su cotidianidad. Pronto, también se logró la "pacificación" de las tribus de Siberia. A pesar de su buena repentina suerte, Rusia no tenía tantos habitantes a pesar de su extensión de tierras. Por esto, tuvo que dedicarse únicamente a la agricultura, por lo que todavía Rusia no podía competir con los demás europeos.
Su zar Pedro el Grande tenía una enorme curiosidad por los avances tecnológicos, bélicos y políticos de occidente, por lo que no tardó en hablarle e intentar disuadir a Rusia de tomar interés por los demás europeos y sus estilos de vida. Por ello, el zar estudió tácticas militares nuevas y reorganizó el ejército. Rusia comenzaba a atisbar su futuro.
Finalmente, entre 1677 y 1698, Rusia, por primera vez, por iniciativa y entusiasmo de su Zar, visitaron la Europa occidental, y todos, él, su Zar y el séquito quedaron impresionados. El Zar Pedro el Grande fue el primer zar en visitar occidente. Allí, en los exuberantes palacios de Europa occidental, Rusia terminó de conocer a los demás países. Conocía ya él a Dinamarca a Suecia, y a su pareja Finlandia. También conocía al insoportable Prusia, a Lituania y a Polonia, los bálticos, y al Imperio Otomano, y recordaba un poco al Sacro Imperio Romano Germánico, pero a los demás no les conocía. Había oído de Inglaterra, pero ahora lo veía en persona. Tanto tiempo en sus cosas, en su propio mundo, que cuando Rusia llegó al occidente quedó pasmado. Vio también, que absolutamente todos le tenían reticencia, temor y odio, en especial aquél Inglaterra y Lituania. Inglaterra temía a Rusia desde que le vio, y le odiaba porque sabía que era un verdadero peligro a sus intereses. Rusia no simpatizó con nadie, excepto con los Italias, a quienes vio tremendamente bellos, aunque estos le temieran y lo quisieran lejos de ellos.
A pesar de todo, Rusia siguió amando su propia cultura, que era un estilo europea-asiática, y estuvo muy reticente a tener influencias de occidente.
Pronto, Rusia se convirtió oficialmente en un imperio, y su Zar se nombró emperador y zar de Rusia.
Pronto, con poder, Rusia empezó a poseer una vista panorámica de sus conveniencias y comenzó a tener una actitud agresiva con el Imperio Otomano. Y pronto, su viejo deseo volvió e hizo brillar sus ojos, el mar báltico.
Rusia siempre había querido una salida al mar y nunca pudo cumplirse su deseo. La única salida al mar en el norte era en Arjángelsk, cuyas aguas estaban congeladas la mayor parte del año. Pero Rusia, astuto y deseoso, comenzó a plantearse de nuevo poseer el más báltico. Vio entonces que casi todos los países norteños estaban en guerra contra Suecia, quién era la hegemonía en el norte. Y vio también, que su pareja, Finlandia, le miraba con ojos extraño. Supo allí Rusia que Finlandia estaba enamorado de él. Allí Rusia probó que en los juegos de poder hasta el más ingenuo saca provecho de todo. Rusia, a pesar de todo, nunca había hecho un acto de verdadera maldad, hasta ahora. Manipuló los sentimientos de Finlandia por él para que, en cierto momento, huyera de Suecia a él.
Pronto, Rusia llevó a cabo su plan. En secreto, convocó a los enemigos de Suecia y les indicó que hacer, formando una alianza con Dinamarca y Noruega, Polonia y Lituania.
Ninguno confiaban en Rusia, pero sus deseo de desaceres de Suecia eran más grandes, y todos cometieron el acto de aliarse con el más peligroso de los países.
Y así fue como se desató la denominada Gran Guerra del Norte, en donde Rusia fue la mente maestra y en donde astutamente supo cómo jugar el juego.
La guerra comenzó en 1699, en donde el Imperio Sueco entró en declive gracias a Rusia, quién no se detendría hasta tomar lo que quería.
-Gran Guerra del Norte y la Batalla de Poltava:
El origen de la guerra fue el choque de intereses territoriales entre Suecia y sus vecinos Dinamarca-Noruega, Rusia y Polonia, que desencadenó una alianza entre estos tres Estados contra el poder expansionista sueco. Suecia, entre 1560 y 1658, había forjado un imperio en el Báltico a través de conquistas de territorios de los países vecinos y se había convertido en una potencia mundial con el predominio en la Europa del Norte. Sus viejos enemigos esperaban el momento propicio para recuperar los territorios perdidos y ensanchar su influencia regional, y no fue nadie más que Rusia quién le dio el gran golpe, y le quitó todo lo que Suecia quería.
A pesar de que comenzó ganando Suecia, todo cambió con la presencia de Rusia en la jugada.
Mientras que la guerra sucedía, el Zar había comenzado a construir la famosa ciudad de San Petersburgo, tomando como modelo las ciudades europeas occidentales y se planeaba que fuera la nueva capital de Rusia. Esto no le gustaba demasiado a Rusia. Él tenía un gran cariño a su melancólica Moscú, y nada le agradaba aquella idea. Pero cuando sus ojos vieron al brillante San Petersburgo, no tardó en olvidarse de Moscú e irse hacia su nueva capital, dejando bajo la nieve a la nostálgica Moscú. Igual, Rusia volvería a aquella ciudad.
Mientras su guerra continuaba con Suecia, pronto, en 1709, mientras todos los occidentales se mataban en la Guerra de Sucesión española, Europa del este y Escandinavia se veían las caras, y la batalla de Poltava tuvo lugar.
Esta batalla comenzó a las tres de la mañana. Rusia se lamentó que fuera verano ya que el General Invierno no podía ayudarlo, pero eso no importó, ya que Rusia, con un ejército mayor y mejor armado, tuvo la delantera en casi toda la batalla, que duró hasta las once de la mañana del siguiente día. La victoria de Rusia fue contundente, y éste sonrió de placer. El rey de Suecia tuvo que exiliarse al Imperio Otomano, enemigo de Rusia, antes de poder regresar a su hogar.
Cuando Suecia trató de tomar Moscú, Rusia, inteligente decidió no enfrentarlo y en vez de eso utilizar la técnica de tierra quemada para que no pudiera reabastecerse.
Cuando la guerra terminó, en 1721, Suecia perdió más que una guerra y su poder, sino que perdió importantes lugares, y perdió a su amado Finlandia. Este, siguiendo las órdenes de Rusia, escapó hacia él. Luego Finlandia se arrepentiría de aquello. Rusia sintió un verdadero placer malicioso impropio de él y no tardó en reflejarle a Suecia como Finlandia ahora era de él.
Los prisioneros fueron forzados a construir la ciudad de San Petersburgo.
Rusia obtuvo el Golfo de Finlandia, como había querido, y la hegemonía del mar báltico.
Rusia destruyó completamente el ejercito sueco con algo de rencor por todo lo malo que Suecia le había hecho en el pasado, y Rusia se convirtió en el amo del Europa del este con una gran influencia que preocupó y aterrorizó a los occidentales, sobre todo a Francia e Inglaterra.
Con su victoria, comenzó a llamarse Imperio Ruso y dejó de llamarse Moscovia.
Con la brillante ciudad de San Petersburgo sobre Europa, esta se convirtió en una gran ventana para Rusia y todos supieron, que Rusia, ya estaba en el juego.
Pedro el Grande, imitando todo de occidente, convirtió el estado ruso en uno aún más absolutista. Y reemplazó la Duma (consejo de nobles) por un senado, cuyo único objetivo era recaudar impuesto. Los impuestos subieron un triple en estos períodos. Por esto, otras revueltas comenzaron en Rusia. En nombre del rebelde ejecutado Stenka Razin, otro caudillo cosaco, Kondraty Bulavin, se levantó en armas siendo derrotado finalmente. Rusia observaba esto, y aunque sabía que estaba mal lo que le hacían a la gente, nada le importaba más que sus intereses y sobre todo, hacerles la vida imposible a los occidentales sobre todo a Francia e Inglaterra, sobre todo a Inglaterra.
Todo esto tuvo un freno con la muerte de Pedro en 1725, cosa que afligió a Rusia y faltarían décadas antes de que un fuerte y ambicioso zar volviera a alentar a Rusia, porque después de la muerte de Pedro, la euforia de Rusia se calmó y volvió a su estado calmado. En los tiempos posteriores a Pedro, Rusia quedó muy pensativo. Pensó en su situación, en su relación con los occidentales, en eludir a Finlandia que lo amaba. Pensó seriamente en todo. Pensó en las reformas que hubo, en su vida en general, y al menos supo algo: él odiaba a los occidentales europeos. Los odiaba en verdad. Ellos lo odiaban a él y no era distinto con él. Los odiaba porque habían intentado imponerle su cultura, los odiaba porque lo habían atado a un juego sin salida. Rusia había sido libre e independiente, haciendo lo que realmente quería en la Rus de Kiev, pero ahora, solo podía resignarse a las reglas del juego de los occidentales. Peleas de poder, guerras, pelea entre potencias, sus políticas y sus reglas. Rusia odiaba tener que ahora estar atado a ese juego sin retorno. Pero entonces se juró algo, estaría en el juego, jugarían con sus reglas, pero les haría la vida imposible, siempre haciéndoles la contra e intentado derrotarlos, y Rusia con este pensamiento sonrió amargamente. Estaba condenado, pensó.
-El imperio se expande; Catalina la Grande, el expansionismo ruso:
Faltaría varias décadas para que otra vez, Rusia se impusiera como nunca. Pronto llegó a Rusia la prometida de su futuro zar Pedro III, Catalina de Rusia, que fue el nombre que adoptó allí, ya que su verdadero nombre era Sofía Federica Augusta, y era una princesa prusiana. Al principio, Rusia era reticente y frío a este compromiso ya que comenzaba a surgir el paneslavismo (sentimiento político e historico que pone a los eslavos sobre todo), y había un sentimiento anti-germano fuerte, por lo que Rusia, influenciado por todo esto, sintió un rechazo inicial hacia la joven princesa. Pero todo eso desapareció cuando se dio cuenta del ferviente amor que ella profesaba por él. Ansiosa por aprender ruso, e aprender su cultura y tradiciones, hasta el punto de aceptar dejar el luteranismo y convertirse a la Iglesia ortodoxa, Rusia descubrió que ella estaba fascinada con él. Y no supo porque. Que podía ella haber visto en él, en Rusia, para amarlo con todo su ser. No lo supo. Pero con el tiempo, se volvió muy unido a ella, y reconocido su capacidad superior a la de su esposo y su zar, Pedro III. Ella era prusiana, y él recordaba bien como Prusia le había acosado y maltratado en su infancia, pero era incapaz de odiarla mientras ella tanto le amaba.
Pronto, Rusia comenzó a hastiarse de la ineptitud de su zar, y con el apoyo de los generales y de cierto sector de la nobleza, ayudó a Catalina a realizar un acto que una mujer jamás había hecho, ni siquiera un hombre. Ella misma dio un golpe de estado a su marido y se autoproclamó zarina. Su marido no tuvo objeción al parecer, y ella se convirtió en la jefa de Rusia. Rusia la admiró desde ese día. Y ella, como tanto le amaba, besó a Rusia, y le enseñó lo pasional que podía ser.
Se quitó el vestido frente a él, y se le acercó tanto como para susurrar en su oído que el mundo sería suyo, él sería el más grande, más que Inglaterra. Y Rusia sonrió.
Bajo ella, Rusia, que ya era un adulto joven, terminó de madurar, luego de que ella le diera una bofetada para que se dejara de caprichos infantiles.
Catalina apoyó a la nobleza rusa y la consintió de sobremanera, hasta otorgarles poder sobre las provincias. Por esto, otro gran levantamiento de campesinos surgió. Otra vez encabezado por un cosaco llamado Yemelián Pugochov, quién había dicho ¡Colguemos a todos los señores!, aunque estos levantamientos fueron reprimidos rápidamente y Yemelián fue asesinado ejemplarmente para acosar a la población. Aún así, hubo otros levantamientos como consecuencia del creciente poder de la nobleza. Y Rusia lo tuvo muy en mente.
Pero aún así, ahora su atención estaba en otro lado.
A pesar de que los levantamientos eran una molestia para Catalina, ésta tenía todo controlado. Y lo que realmente le importaba era favorecer a Rusia, por lo que no tardó en encaminarlo en una guerra contra el Imperio Otomano para tener poder sobre el Mar Negro.
-Guerra ruso-turca (1787-1792): Catalina, en compañía de su aliado el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, anexionó Crimea exitosamente. Sin embargo, esto no cayó nada bien a la opinión pública de Constantinopla (Estambul hoy en día), y el Imperio Otomano no tardó declarar la guerra a Rusia, en un muy mal momento, ya que Austria se alió a Rusia.
Entre todo esto, Francia e Inglaterra observaban el panorama, atentos, apoyando al Imperio Otomano por obvias razones: no querían ni ver a Rusia volviéndose más fuerte.
En esta guerra, como en todas, miles de crueldades se cometieron y miles de vidas inocentes se perdieron. Cuando Rusia llegó luego de asediarla durante el invierno, a la ciudad turca de Ochákiv, Rusia y sus muchachos masacraron a todos sus ciudadanos, hasta que no quedara ninguno. Tal noticia afectó tanto al sultán Abdul Hamid I que poco después falleció. Tales actos de crueldad todos los hacían en la guerra.
Y Catalina, fría como siempre.
Finalmente, devastado y traicionado por sus aliados, el Imperio Otomano tuvo que pedir la paz con Rusia, y reconocer la anexión de Crimea y ceder tierras a Rusia. Él más grande de los eslavos sonrió con esto.
Y así finalmente, Rusia tuvo otra importante salida al mar, cosa que alteró a Inglaterra.
Y finalmente, él junto con Prusia y Austria decidieron atacar y repartirse Polonia-Lituania. Y así fue, la mayor parte de ambos se las quedó Rusia, para horror de Polonia y Lituania. Rusia cometió crueles actos en el transcurso, con su típica sonrisita. Pero mientras lo hacía, oyó a lo lejos dos voces que lo llamaban, diciendo su nombre. Cuando Rusia miró para adelante, su alma casi cae y vuela por los aires al ver como sus hermanas, sus bellas y queridas hermanas, corrían hacia él, ahora que él se había quedado con todo. Rusia las llamó también, y ambas se le avanzaron, abrazándolo. Rusia las abrazó entre riendo y llorando. Siglos sin verlas, sin tenerlas, más de 400 años. Y ellas lo abrazaban fuerte. Él, con el rostro casi con lágrimas, las beso a las dos. Ahora, los únicos seres que le amaban, estarían con él, para siempre, se dijo. Y ahora, ellas con él, sentía que ya nadie podría hacer frente al gran oso ruso.
Sus hermanas estaban devuelta con él y eso no podía hacerle más feliz, sin embargo, Rusia pensaban conservarlas en su imperio y no darles independencia. Esto poco le importaba a su hermana menor, pero a su hermana mayor, este hecho hizo no le hizo gracia, y por dentro, Ucrania fue albergando rencor hacia su hermano, uno que luego le jugaría en contra.
Para la década de 1790, lo que es Ucrania y Bielorrusia estaban ya dentro del Imperio ruso.
Con Catalina, Rusia llegó a lo más extremo del mundo, hasta el Estrecho de Bering y colonizó Alaska, fue allí cuando Rusia, fue definitivamente el más grande de los grandes. Con orgullo y burla miró el mundo. Él, era un país eurasiático-americano ahora. Rusia, el gran Oso Ruso, ocupada tres continentes ahora. Rusia, ante tanto, se preguntó si su madre, Eslavo, estaría orgulloso de él, aunque él no lo recordaba.
Cuando Catalina la Grande murió, Rusia se lamentó, pero no lo sentía realmente. Él había apostado por ella a su desastroso zar y había apostado bien. Él le quería porque ella lo había hecho más grande. Pero en el fondo no sentía amor real por Catalina, no le había amado como ella a él, y eso porque Catalina hizo mucho por Rusia, pero mucho mal contra el pueblo ruso. Durante los tiempos de Catalina, alemanes y prusianos dejaron su hogar para seguir a su amada princesa, y Rusia, con molestia tuvo que aceptarlos en él, otorgándoles un hogar en el río Volga. Estos se convirtieron en los famosos alemanes del Volga. Alemanes que se fueron a vivir a Rusia para seguir a su reina y se quedaron allí, conservando su lengua y tradiciones, por mucho tiempo. Rusia nunca los quiso en verdad, pero tuvo que aceptarlos porque Catalina le obligó.
-Guerra Napoleónicas:
Entre todo esto, mientras Rusia hacía lo suyo, en Europa algo verdaderamente fuerte estaba sucediendo. Cuando Rusia tuvo tiempo de sobra, observó que sucedía en Europa occidental, la cual parecía un caldo hirviendo. Francia había comenzado una revolución y eso definitivamente impactó a todos. Rusia quedo verdaderamente incrédulo. Siendo tan autócrata, definitivamente no entendía que era lo que Francia hacía, pero en el fondo, en lo más profundo de su ser, en un lugar solo para él, mientras escuchaba los gritos revolucionarios y veía la sangre de los reyes de Francia, Rusia le admiraba. No todos tenían la valentía y la fuerza para intentar llevar a cabo un acto tan radical. Y Rusia siempre había visto, impotente, las maldades de sus zares. Rusia comenzó a ver el panorama, divertido. Austria y Prusia estaban encolerizados, y Rusia rió. No creía que lo que pasara en Francia podría afectarle. Cuando Rusia miró a Inglaterra, este tenía una extraña mirada de fascinación a todo ello. Pero toda diversión se borró de la cara de Rusia cuando Francia, de un momento a otro era más fuerte que cualquiera y comenzó a invadirlos y conquistarlos, imponiendo sus nuevas corrientes políticas. A estas alturas Rusia tenía una mirada escalofriante y pálida.
De un momento a otro, Francia había encarcelado a los reyes de España, había puesto a los hermanos Italias como sus comandantes, e incluso, para terror de todos, había llegado a asesinar al Sacro Imperio Romano Germánico. Con esto, todos supieron que esto podía salirse de control y que Francia iba en serio. Al matar al Sacro Imperio Romano Germánico, todos aquellos países y reinos que nunca se aliarían en sus vidas, se aliaron.
Y Rusia, como potencia autocrática, le declaró la guerra a Francia en el primer momento. Sin embargo, Rusia perdió estrepitosamente en la batalla de Austerlitz, en 1805, y esto hizo que Rusia debiera firma la paz con el francés. Aunque bien tenían ambos en mente traicionarse, y pronto esta paz se rompió.
Francia tenía a casi toda Europa en su poder junto con sus aliados, y pronto, junto con Italia del Norte, la Confederación del Rin (confederación napoleónica de estados alemanes que sin el Sacro Imperio tuvieron que pasarse a Francia) y el Ducado de Varsovia (Polonia), se encaminaron hacia el gran trofeo, fueron a las puertas de Rusia.
Y para cuando sucedió eso, Rusia saltó de su asiento de un brinco de susto, y tuvo que ir solo a enfrentarlos a todos, en la batalla de Borodinó, en 1812.
En la batalla, Rusia se enfrentó nuevamente cara a cara con el confiado y coqueto francés, quién fácilmente el ganó al ruso. En la batalla, como en todas, mucha gente murió. Esta batalla fue la más sangrienta de todas las guerras napoleónicas.
Francia le superó tácticamente en muchos sentidos, y finalmente, con preocupación, Rusia tuvo que retirarse y dejar paso libre al ejército de Napoleón a entrar en sus tierras, y ese fue su gran error.
Los europeos consideraban a su zar, Alejandro I dudoso e indeciso, por ello nadie creería, que el gran factor para detener al poderoso Francia, sería él, Rusia. Napoleón cometió el terrible error de tratar de invadir Rusia, un error antes cometido pero ahora, todo el mundo lo sabría. Pronto comenzaron la famosa invasión de Rusia, que sería la perdición de Francia. A pesar de haber perdido, Rusia supo lo que debía hacer. Mientras el ejército francés avanzaba, Rusia comenzó a utilizar su efectiva política de tierra quemada para que el ejército francés no pudiera reabastecerse. Napoleón escribió una carta de paz y la mandó a San Petersburgo, pero no obtuvo respuesta, Rusia tenía bien en mente no dejarse a Francia. Rusia le haría caer. Cuando el ejército francés llegó a Moscú, Napoleón y Francia realmente creían que Rusia se rendiría, pero el testarudo ruso jamás lo haría. En lugar de eso, quemó desde sus cimientos toda Moscú. Los ojos de Francia vieron apesadumbrados las llamas que devoraban Moscú, y vio a Rusia parado allí, con un sonrisa. Su amada Moscú, Rusia sabía que volvería. Con Moscú haber sido incendiada, Francia no pudo reabastecerse y derrotado, tuvo que retirarse. Mientras lo hacía, Rusia lo observó y le lanzó su última carta bajo la manga, alzó su brazo y mandó al General Invierno a azolarlos.
Por el invierno, y sin reabastecimiento, Francia volvió derrotado y helado, por las desoladas tierras de Rusia.
Y todos miraron a Rusia, quién había vencido a Francia sin siquiera enfrentarlo. Con esto, con la decadencia del Imperio Francés, se armó la Sexta Coalición.
En la batalla de Leipzig, en 1813, la Secta Coalición se enfrento al Imperio Francés y sus aliados. Y finalmente todo terminó en 1815, con la Batalla de Waterloo y el encarcelamiento de Napoleón. Y en todo esto Rusia fue fundamental, aunque quienes le dieron el golpe final fueron Inglaterra y Prusia, sumado con las traiciones de los aliados de Francia y la huída de España. Aun así, fue Rusia quién frenó a Napoleón del todo. Y por ello, Rusia junto con Inglaterra, los grandes vencedores, serían muy recompensados por Austria, en el Congreso de Viena.
Cuando Francia fue vencido, en el Congreso de Viena, dirigido por Austria, si intentó volver a los viejos régimen absolutistas, en donde a Inglaterra y a Rusia se les dieron muchos privilegios. A Rusia se le entregó completamente a Polonia y la tutoría completa de Finlandia. Por primera vez en su vida, todos lo rodeaban, le preguntaban cosas, y hasta le veían como un igual, por primera vez, aunque por horribles razones.
En el Congreso, que parecía más una fiesta y un banquete que un congreso se intentó poner a Europa como antes, pero ya era tarde. Todo había cambiado y nada de lo que fue sería tal cual, después de las guerras napoleónicas, y en estas fiestas, mientras todos hablaban del futuro y de repartirse tierras y poder, el destino de todos ya estaba tejido, y Rusia, observó todo atentamente, ya que su destino también estaba sellado.
-El siglo XIX, el gran preludio:
Aun desempeñando un papel político preponderante durante el siguiente siglo gracias a la derrota infligida a la Francia napoleónica, la no abolición de la servidumbre hipotecó cualquier tipo de progreso económico en Rusia. Mientras la economía europea crecía imparable durante la Revolución industrial, que comenzó en la segunda mitad del siglo XVIII, Rusia quedaba rezagado como jamás lo había estado con respecto a Occidente, generándole este considerable atraso nuevos y graves problemas al imperio.
-La Revuelta Decembrista:
Pronto comenzó de lleno el siglo XIX, en donde la verdad sobre la realidad de Rusia sería cada vez más evidente y cada vez más insostenible.
Resulta ser que la buena posición de Rusia había eclipsado durante mucho tiempo la ineficiencia de su gobierno, el aislamiento y sufrimiento de su pueblo, y su atraso económico. Cuando fue vencido Napoleón, el Zar Alejandro había estado dispuesto a negociar ciertas reformas constitucionales pero, en realidad no se acometió realmente ningún cambio sustancial.
Pronto este zar fue reemplazado por su hermano Nicolás I, pronto comenzaron los problemas, comenzaron las primeras revueltas del siglo.
El origen de esta revuelta se remontaba a las Guerras Napoleónicas, cuando gran número de oficiales rusos de buena formación viajó a Europa durante las campañas militares, donde su exposición al liberalismo de la Europa Occidental les inspiró a buscar el cambio en su regreso a la extrema autocracia rusa. El resultado fue la Revuelta Decembrista, obra de un reducido círculo de nobles liberales y oficiales del ejército que querían entronizar al hermano mayor de Nicolás como monarca (de carácter más liberal) y promulgar una constitución. Pero la rebelión fue sofocada fácil y brutalmente, alejando definitivamente a Nicolás I del proceso de occidentalización comenzado por Pedro el Grande, impidiendo la adopción de una constitución (la primera constitución rusa es la Constitución rusa de 1906) y abanderando la máxima expresión de "Autocracia, Ortodoxia, Nacionalismo". Rusia, de cierta manera, comenzaba a abrir los ojos lentamente, ante tal panorama. Cuando más cambios se buscaban, más extremos se volvían las medidas, pronto, Rusia comenzó a polarizarse.
La represión y aplacamiento de estas revueltas fueron tan brutales y sangrientas, como injustas, que bañaron nuevamente las tierras de Rusia. Rusia puedo verse a sí mismo reflejado en los charcos de sangre que lo único que hizo fue dejarlo traumatizado.
Rusia había sentido agrado por los ideales de la revuelta, y no le gusto para nada como termino todo. Tal resentimiento y rencor, como dolor, quedaron guardados en el corazón de Rusia por tal represión y brutalidad, que lentamente, se encaminaba solo a su destino. El gran destino de su vida.
-Segunda Guerra Ruso-turca (1828-1829): aunque la atención de Rusia comenzó a posarse sobre temas sociales y propios de su hogar, sus jefes seguían insistiendo en poder tener más tierras y una mayor influencia en el Mar Negro, por lo que, con molestia, Rusia tuvo que buscarse una escusa para meterse con el Imperio Otomano de nuevo. Y la encontró. Grecia estaba intentado independizarse y Rusia, de la nada, participó en una batalla para ayudarlo (en realidad solo le interesaba molestar al Imperio Otomano), y esto no le gustó nada a Turquía. Y fue así como ambos se volvieron a enfrentar. La guerra tuvo lugar en el mar y en Asia Menor. La guerra finalizó con una importante victoria de Rusia y un paso más en la decadencia del Imperio otomano. Rusia obtuvo la mayor parte de la costa oriental del mar Negroy la desembocadura del Danubio. Turquía reconoció la soberanía rusa sobre la joven Georgia. A Rusia se le permitió ocupar Moldavia hasta que Turquía pagase una gran indemnización. También Serbia logró la autonomía.
Con esta victoria, Rusia comenzó a sentirse más animado, aplacando sus sentimientos sociales un poco más, creyendo que todo aquello era pasajero, pero no lo era, Rusia ya no podría escapar de su destino.
-Levantamiento de Noviembre de 1830 y Levantamiento de Enero de 1863:
Por más de que Rusia quisiera, era inherente a escapar de lo que acontecía en Europa, y de lo que acontecería en él.
En toda Europa estallaron revoluciones en 1830 paralela a lo que pasaba en Francia, y pronto, Rusia también se vería involucrado. Este levantamiento tuvo su núcleo en Polonia, quién estaba bajo el poder de Rusia. Este levantamiento fue conspirado por las escuelas militares polacas, quienes lo único que querían eran alzarse ante Rusia y más que un levantamiento fue prácticamente una guerra entre ambos. Aún así, Rusia era superior en todo sentido y logró aplacar a los polacos. Por ellos, muchos polacos huyeron a Francia o a estados alemanes. Aún así, Rusia siguió quedándose con Polonia.
Cuando Rusia quiso descansar de todo eso, pronto nuevos levantamientos se forjaron. El levantamiento de enero fue un levantamiento entre Polonia y su ex marido Lituania contra Rusia. Ambos protestaban porque no querían que los polacos y lituanos estuvieran obligados a unirse al ejército imperial ruso. A los protestantes, mayormente jóvenes, se les unieron políticos y altos militares, sin embargo, todo fue aplastado por Rusia en el año 1864, y para que dejaran de darles problemas, esposó a Polonia y a Lituania un buen tiempo.
-Contexto Mundial, cismas ideológicos y movimientos ideológicos-sociales:
Entre los levantamientos de índole nacionalista, especialmente de Polinia y Lituania, entre las diferentes revoluciones europeas, y con sus ineficientes zares autócratas, Rusia estaba estresado y cansado, y definitivamente su agotamiento seguiría para más.
Ya para mediados del siglo XVIII y para el siglo XIX se habían dado cambios radicales que modificaron las estructuras sociales y políticas del mundo. La revolución industrial era una de estos grandes cambios. Con la revolución industria se cambiaron de lleno grandes modelos económicos y por lo tanto sociales, y comenzó a moldear el mundo bajo un nuevo orden, tanto que incluso el día de hoy es el resultado de lo que fue aconteciendo en el silgo XVIII y XIX. La revolución industrial modificó y prácticamente creó las clases sociales. Antes solo existían los nobles, y luego, los campesinos. No existía ningún punto medio entre no tener nada y tenerlo todo. Pero con la revolución francesa de Francia y la revolución industrial de Inglaterra esto cambio.
Los grupos sociales se vieron influidos por dichas revoluciones de forma desigual.
La vieja élite nobiliaria continuaba siendo el grupo más poderoso. Fue el grupo menos afectado por los cambios. Se enriquecieron enormemente con la industrialización ya que poseían cerca de un 70% de las tierras en general. Adquirieron una mentalidad capitalista y se beneficiaron del paso del ferrocarril por sus tierras y del aumento de producción agrícola gracias a las nuevas técnicas. Su papel político sigue siendo predominante.
La alta burguesía era un grupo muy restringido de grandes banqueros e importantes comerciantes y empresarios, que cuando se dio la revolución francesa pudieron acceder al poder completo. Los burgueses no eran nobles a pesar de que ahora poseían el poder, e intentaron emparentarse con la alta aristocracia bien copiando hábitos de vida cotidiana, o bien mediante lazos matrimoniales.
La media y baja burguesía era artesanos y propietarios de pequeños y medianos talleres. Grupo emprendedor que exige derechos de mayor representación política, es la base social del Partido liberal.
Los trabajadores rurales fuero perjudicados por los contratos precarios que trae la revolución agrícola. Además, se implanta el impopular Sistema Speenhamland, o Ley de pobres y pierden la posibilidad de adquirir ingresos a través de la protoindustria debido a la creación de las fábricas.
Los proletarios (junto con los trabajadores rurales y campesinos) eran quienes más iban a sufrir los efectos de un crecimiento descontrolado de las ciudades y una industrialización salvaje. La mayoría de los proletarios eran campesinos que se habían visto forzados a dejar su forma de vida trasladándose a las ciudades para poder subsistir. Empiezan a sufrir por vez primera la tiranía del reloj, que les impone una vida monótona y con largas jornadas de trabajo. Las mujeres y los niños eran mano de obra barata. Los servicios públicos eran mediocres o inexistentes.
Y todo esto comenzó darse con la revolución industrial y el capitalismo industrial. Y todo por la siguiente cuestión: la revolución francesa e industrial iban de la mano. La revolución francesa había sido financiada por burgueses que deseaban quitarse de encima a los nobles para detentar el poder ellos, y los burgueses era justamente dueños de empresas, banqueros, etc. personas que vivirían de la revolución industrial. Cuando esta se dio, los artesanos se convirtieron en una pequeña clase media y los burgueses pudieron cumplir su competido de liberalismo para abolir la servidumbre y el feudalismo y que los campesinos se trasladaran a las fabricas a vivir otra diferente esclavitud. Así se fueron formando estas clases en la Revolución industria, durante el siglo XIX. Entre todo esto, comenzaron a surgir ideales políticos y sociales en respuesta a la precaria, mísera e inhumana forma de vida que llevaban las clases bajas. Así surgieron los movimientos obreros y campesinos: el socialismo y sus muchas variantes. Fue así que la lucha de clases se comenzó a dar y a luchar en la tensionada Europa.
Entre todo esto, estaba el intelectual prusiano Karl Marx. Karl Marx pertenecía a la clase alta, pero estaba muy identificado con los movimientos obreros, humanistas e intelectuales. Ante tal panorama, Karl Marx comenzó un análisis de la sociedad, del capitalismo y de su modelo social, de las luchas sociales, y escribió, junto con su amigo revolucionario alemán Friedrich Engels, el Manifiesto Comunista, que analiza al comunismo, no lo inventa. En el Manifiesto, Marx y Engels explican cómo funcionan las clases sociales y como han ido cambiando desde el feudalismo, explica al proletariado, y expone como se deberá poner al partido Comunista frente al mundo que lo oprime. Marx explica como de hacerse una revolución y que pasaría luego de ella, pero solo lo propone frente a países industrializados y en donde hay estas clases sociales; lo propone obviamente pensando en Alemania y en Inglaterra, tal vez Francia. Por eso Rusia era la última cosa que a Marx se le pasaría por la cabeza en ese contexto. Y eso era porque en Rusia no había esas clases sociales, no había industrialización. Rusia era absolutista y autócrata y no había pedido a los cambios. No existían las clases sociales ni los movimientos sociales allí porque no había nada de ello. Estaban los nobles y luego los siervos, los campesinos, Rusia era agrícola y no industrial, nunca se habían dado estos cambios y se había quedado estancado en el feudalismo. Las clases sociales, los proletariados, el socialismo, era reacciones de un mundo liberal y un mundo industrializado, en Rusia no había nada de eso. Y por eso, si se le preguntara a Marx en qué lugar se daría la revolución socialista, la revolución del pueblo, jamás se le pasaría Rusia por la cabeza. Lo último que diría era Rusia, o tal vez ni lo nombraría. Y por eso el destino fue irónico, fue poético. Porque en el lugar en donde menos se esperaba, el lugar menos pensado, en el lugar mas incoherente fue donde efectivamente se dio la Revolución, no el Alemania, no en Inglaterra, como lo había pensado lógicamente Marx.
Si, el destino sería irónico y especialmente poético con Rusia, el lugar donde más se sufría.
Rusia por su parte sabía de los movimientos sociales en occidente, conocía los modelos occidentales, pero estaba a años luz de comprenderlos, en su mundo feudal. Pero enorme curiosidad tenía él. Aún así, ni él había podido escapar de todo esto como se vio en la Revuela Decembrista y la dura represión de la revuelta hizo que el "Catorce de diciembre" (revuelta decembrista) fue un día largamente recordado por posteriores movimientos revolucionarios. Para evitar futuras rebeliones, las escuelas y universidades en Rusia se vieron bajo constante vigilancia y se equiparía a los estudiantes con libros de texto oficiales. Los espías policiales de la Ojrana (policía secreta del régimen zarista) podían encontrarse en cualquier sitio. Los sospechosos de ser revolucionarios eran mandados a Siberia: bajo Nicolás I cientos de miles fueron enviados a campos de trabajo o era ejecutados. Todo esto le sucedía a Rusia por querer seguir dentro de un modelo semi-feudal, atrasado y agrícola, aunque bien sabía que aunque se volviera liberal como sus compañeros occidentales todo seguiría igual de mal. Lo veía en ellos, no por nada había tantos movimientos sociales desesperados por cambios.
En esta situación emergería el ruso Mijaíl Bakunin como padre del anarquismo. Y Rusia lo miró con extrañez sin comprenderlo del todo. El anarquismo era la idea más radical de todos los tiempos del hombre, más que el socialismo y más que el comunismo. Bakunin era un intelectual y muy crítico del mundo y de la religión. Y Rusia no podía ni asimilar sus ideas, totalmente extrañado con sus ideas demasiado radicales para su mente autócrata. Cuando Bakunin le dijo a Rusia que admiraba la figura de Lucifer como revolucionario del cielo que se alzó frente a un Dictador Celestial, Rusia casi se atraganta, luego de todo eso, Bakunin tuvo que huir de Rusia. Abandonó Rusia en 1842 en dirección a Europa Occidental, donde ejerció el activismo dentro del movimiento socialista. Después de participar en el Levantamiento de Mayo de Dresde en 1849, fue encarcelado y enviado por barco a Siberia, pero lograría escapar poniendo rumbo de vuelta a Europa. Allí en Europa occidental colaboró con Karl Marx, a pesar de considerables diferencias ideológicas y tácticas.
A pesar de todo, Rusia jamás olvidaría las palabras de Bakunin y en silencio ocultaría su recuerdo sin que nadie lo supiera. Lentamente Rusia caminaba sin saberlo, hacia su destino.
La cuestión del rumbo de Rusia había ido tomando fuerza desde que Pedro el Grande comenzara su programa de occidentalización. Algunos favorecieron la mera imitación de las costumbres y sistemas mientras que otros y el mismo Rusia renunciaron a Occidente y pidieron una vuelta a las tradiciones del pasado. Esta última opción fue la elegida por los nacionalistas eslavófilos, que hacían burla continua de la "decadente" Europa. Los eslavófilos preferían el colectivismo del mir, o comunidad de la aldea medieval, al individualismo Occidental.
El paneslavismo se volvió muy fuerte en Rusia en esos entonces, en respuesta a las otras etnias rusas, como los tártaros. No hay que olvidar que el término ruso no es una distinción étnica sino nacional. En Rusia había muchas etnias gracias a su increíble expansión, pero siempre la base eslava predominaba en lo oficial. Y pronto, en respuesta, los eslavos comenzaron profesar una enorme germanofobia. Pronto, Rusia se veía con muy malas caras a Prusia y su joven hermano Imperio Alemán.
-Guerra de Crimea, Alejandro II y la abolición a la servidumbre:
Por más que el mundo de Rusia y de Europa se sacudía con los movimientos sociales, los viejos Imperios seguían con sus intereses de siempre. Pronto, cuando Rusia asomó la cabeza hacia el Mar mediterráneo, el Imperio Otomano, y la siempre pareja de Francia e Inglaterra ya se le abalanzaban en sima.
Aunque Rusia fue muy conocido en sus tiempos de comunista de obviamente ser la contra de todo lo que ellos decían y quería, Rusia antes de ser comunista incluso siempre era la contra de todo. Por más de que Rusia jugara su juego y sus reglas, y fuera por lo tanto, funcional a ellos, siempre era en contra. Rusia los odiaba desde siempre y si podía joderlos lo haría. Antes de que Estados Unidos y Rusia tuvieron su ponzoñosa enemistad, el enemigo principal de Rusia era Inglaterra. El inglés le odiaba y temía con todo su ser.
La Guerra de Crimea se dio porque las potencias occidentales lo último que quería era que Rusia se volviera más poderoso y tuviera poder sobre el mar mediterráneo como ya lo hacía con el mar báltico.
La Guerra de Crimea comenzó en 1853, en donde se enfrentó brutalmente con Francia Inglaterra y el Imperio Otomano. Durante esta guerra, murieron más personas que incluso en la Primer Guerra Mundial, en batallas como la Batalla de Balaclava. Antes de que sucediera la Guerra Franco-prusiana, esta guerra fue considerada la más sangrienta del siglo XIX. Durante la guerra los puertos rusos fueron constantemente bombardeados. Y Rusia, finalmente tuvo que pedir la paz. Al perder esta guerra, se volvió más evidente la decadencia del régimen zarista.
En 1855 subió como zar Alejandro II, quién estaba abierto a nuevas reformas. En esos entonces, en Rusia, más de 23 millones de personas que estaban en condiciones de servidumbre vivían muchas veces peor que campesinos durante la Edad Media. Y porque Alejandro era algo liberal, sensible y humanista, se decidió a abolir la servidumbre en Rusia. Cuando se le dijo la noticia al ruso este casi salta de felicidad.
La abolición de la servidumbre se dio en el año 1861, y fue el acontecimiento más importante en Rusia en todo el siglo XIX. Allí comenzó el principio del fin del monopolio de poder de la aristocracia terrateniente. Cuando los campesinos fueron libres, muchos se fueron a las ciudades en donde la industria comenzó a florecer un poco. Sin embargo, los campesinos liberados debieron pagar un impuesto especial de poder vida, por lo que nada mejoró realmente. Pronto, los sentimientos revolucionarios comenzaron a florecer en Rusia.
Llegó el momento en donde Rusia comenzó a temer que Inglaterra le robara Alaska, y para no tener que sostener otro conflicto armado, decidió venderle Alaska a quién la quisiera. El que la quiso fue el hijo mayor de Inglaterra, Estados Unidos. Cuando Rusia conoció al joven Estados Unidos en 1867, lo consideraba una mala versión de Inglaterra, y lo único que le interesaba era su paga. Estados Unidos compró Alaska a lo que él consideró mucho dinero, y a lo que Rusia consideró muy poco. Desde ese día Rusia dejó de ser un país euroasiático-americano y esperó pacientemente a que Estados Unidos le terminara de pagar. Ni el euroasiático ni el americano adivinaron que aquel que estaba enfrente sería su rival de la vida.
-Tercera Guerra Ruso-turca (1877-1878): a pesar de sus problemas sociales, Rusia seguía con los juegos de sus zares y pronto volvió a encontrarse con el Imperio Otomano, esta vez solo. Lo que sucedió fue que los turcos habían suprimido cruelmente a nacionalistas eslavos, por lo que con la escusa de ir a ayudar a sus hermanos eslavos (su verdadera intención era poseer influencia en el Mar negro de nuevo), Rusia, y sus primos Serbia, y Bulgaria y su amigo Rumania (aunque Rumania no es eslavo, es latino), se alzaron contra Turquía. Y esta vez, Rusia si ganó, ganó contundentemente dejando a Turquía más debilitado. El acuerdo de paz se hizo favoreciendo a Rusia. Sin embargo, el siempre metido de Inglaterra, quién no quería que Rusia se hiciera más fuerte, adoptó una política anti rusa y modificó a su antojo el acurdo, desfavoreciendo a Rusia. Ante tales actos, Rusia se decayó aún más. Cansado, volvió a su hogar sin poder hacer nada contra el tirano del inglés. Con estos fracasos y la sociedad agitándose, la sociedad rusa se tensionó.
-Los Movimientos Naródnik y Nihilista en Rusia:
Durante algún tiempo muchos liberales rusos se encontraron insatisfechos con las reformas de Alejandro II. En la década de 1860 cuestionaron los viejos valores, abanderaron la independencia del individuo y escandalizaron a la clase dirigente rusa.
Primero intentaron atraer a la aristocracia a la causa reformista. Tras fracasar, volvieron su mirada a los campesinos. Su campaña "dirigíos al pueblo" acabó siendo conocida como el movimiento Naródnik (narod significa pueblo en ruso). Cuando este movimiento ganó en fuerza, el gobierno actuó rápidamente en su supresión y violencia.
En respuesta a la creciente reacción gubernamental, un ala radical de los naródniks propugnó un movimiento conocido como nihilista y ejerció el terrorismo. Una tras otra, personalidades importantes del régimen fueron asesinadas a disparos o mediante bombas. Finalmente, después de muchos intentos, Alejandro II fue asesinado en 1881, el mismo día en que aprobaba una petición de la asamblea de representantes para que considerase nuevas reformas que complementasen la abolición de la servidumbre y así aplacar a los revolucionarios.
Ante todo esto, Rusia saco una conclusión sin darse cuenta: el terrorismo nunca es la solución. Porque aunque sea con intenciones nobles, siempre termina siendo servicial, ya que justifica la represión, la persecución y el terrorismo de estado. Esto sería afirmado por Lenin en el futuro.
-Rusia bajo Alejandro III:
Alejandro III sucedió al fallecido zar Alejandro II. Rusia había querido mucho a Alejandro II, y cuando subió su nievo zar no estaba feliz.
De postura conservadora, Alejandro III estuvo muy influenciado por su tutor, un ultraconservador, y su reinado se destacó por la vuelta a los principios de «autocracia, ortodoxia y nacionalismo» de su abuelo Nicolás. Alejandro III empleó a la policía secreta para reprimir cualquier tipo de oposición. Llevado por una política antisemita y nacionalista, miles de judíos tuvieron que huir y abandonar Rusia, desalojados, pidieron asilo en Estados Unidos en donde la mayoría huyó.
En el reinado de Alejandro III, para mejorar su posición, Rusia estableció una alianza con Francia, cosa que no agradó mucho a ambos, pero se vieron obligados.
La industria rusa recibió los créditos grandes de los bancos franceses. El desarrollo del capitalismo aumentó la exfoliación de propiedad en la sociedad, engendrado el proletariado y llevado al empobrecimiento de las partes importantes del campesinado, que fue causa del crecimiento de los movimientos socialistas, anarquistas y antisemitas en Rusia. Lentamente, sin saberlo conscientemente, tal vez porque no quería ver lo evidente, Rusia se encaminaba a su inevitable destino.
Alejandro III murió de forma repentina en 1894, dejando al país sumido en una profunda crisis social y gubernamental que necesitaba reformas de forma urgente.
Cuando murió, subió su hijo como zar, Nicolás II Romanov.
-Los últimos Romanov:
Cuando murió Alejandro III subió su hijo Nicolás II, y Rusia quiso que la tierra lo tragara por un momento. Nicolás era de carácter débil y manipulable, inexperto en política. Por lo que su carácter débil hizo que las cosas en Rusia comenzaran a moverse más deprisa.
La Revolución Industrial, que empezaba a ejercer una influencia importante en Rusia, fomentaría los factores que finalmente acabarían con el zar. Los elementos liberales entre los capitalistas y la nobleza creían y comenzaban a aliarse entre sí.
Mientras todo esto sucedía, en Rusia partidos políticos-sociales comenzaban a formarse y a hacerse ver. Uno de estos partidos era el Partido Social-Revolucionario que integraron en su doctrina la tradición de los Naródnik, y exigieron la distribución de la tierra entre los que la trabajasen: los campesinos. Pero el grupo más radical era el de los miembros del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia, los representantes del marxismo en Rusia. Ganando cada vez más apoyo por parte de intelectuales y la clase obrera urbana, propugnaban una revolución social, económica y política.
Sin embardo, incluso en este partido había diferentes ramas. Para ya el siglo XX, en el año 1903, el partido Obrero Socialdemócrata se dividió en dos: los mencheviques, o moderados, y los bolcheviques, o radicales. Los mencheviques creían que la revolución se daría de pacífica y que llegaría hasta los zares y se volverían una república socialista aliada a los burgueses. Mientras que los bolcheviques, más realistas, dirigidos por un tal Vladimir Lenin, sabían que la revolución solo se podría dar a la fuerza y defenderían al proletariado sin aliarse jamás con la burguesía capitalista.
Rusia estaba al tanto en todos estos movimientos que agitaban su corazón molestamente, pero todavía faltaba un poco para que Rusia comprendiera realmente lo que sucedía, lo que sucedería.
En todo este tiempo Rusia estaba molesto por muchas cosas. Molesto porque una parte de él sabía que algo en su vida estaban muy mal, molesto porque el Zar se casó con una alemana, que encima era la nieta de la Reina Victoria del insoportable Inglaterra. Rusia jamás llegó a querer a su zarina, la detestaba de hecho. En esos entonces Rusia odiaba a los alemanes debido al fuerte sentimiento anti alemán que todos tenían ya que el joven Alemania era el más poderoso de todos. Pero a quien Rusia no podía ni pudo llegar a odiar jamás fue a la más joven de las princesas, a Anastasia. Rusia la adorada más que a ninguna y ella a él. Por mucho, Anastasia era la única que lo ataba a querer un poco a esa familia real.
Cuando ella nació, tanto el zar como él estaban decepcionados porque querían un heredero varón. Pero con el tiempo, Rusia no pudo odiarla. Aquella niña era la luz de su vida. Y la amó más que a Catalina la Grande incluso. Y por eso, el destino de Rusia volvería a ser cruel con él.
En esos tiempos, aparte de todo, Rusia, por más brusco y escalofriante que fuera, tenía un enorme enamoramiento por la danza, la música y el arte.
Cuando Rusia oyó por primera vez la pieza del Lago de los Cisnes de Tchaikovski quedó maravillado hasta que incluso finas lágrimas resbalaron de sus ojos.
Y cuando vio el radical Ballet de Sergei Diaghilev, definitivamente Rusia sintió su alma liviana como una pluma. Acompañó a la compañía de Ballet a París para que el mundo viera la maravilla del nuevo ballet ruso, y definitivamente tan hermoso fue, que de envidia, Francia lo defenestró y a la pieza del Lago de los Cisnes. Rusia se sintió disminuido y rechazado pero nada le impidió alzar la cabeza y mostrarle al mundo que en ballet él es el mejor, que en danzas artísticas él es el mejor, y que sobre hielo, él, Rusia, es el mejor.
Rusia fue el mejor y revolucionó el ballet para siempre y el que perfeccionó el implementó del ballet sobre hielo como hoy en día se lo conoce. Sobre el patinaje artístico, y ballet y la música suave, Rusia demostró que como él no había igual.
Artísticamente Rusia siempre había sido único a comparación de los europeos occidentales justamente porque su cultura que muy singular, siendo europea pero de otra forma. Él no había visto el Renacimiento de Italia pero no lo necesitaba, a pesar de su cruenta existencia, de la sangre y la guerra, Rusia tenía un sentido artístico muy afinado. Y por más de que quisiera bailar y patinar, la guerra y su destino no le harían esperar y él no haría esperar tampoco.
-Guerra Ruso-Japonesa:
Para principios de siglo XX, todo estaba tenso. Potencias como Alemania comenzaban a dejar a tras a los grandes jefes del mundo, como Francia o Inglaterra. Rusia había sido una potencia, pero una que siempre quedaba atrás. Japón era una nueva potencia asiática y tenía una enorme influencia en China además de estar aliado con Inglaterra, y Rusia, desesperado por no quedarse atrás cometió el error de creer que Japón, al ser nuevo, sería fácil.
Para meterse con Japón, Rusia primero decidió influenciar al rival de Japón, su hermano mayor China. Rusia había conocido a China durante el siglo XVII, en su expansionismo, y desde que le conoció no tardó en acosarlo. La verdad es que China le detestaba pero Rusia sentía una inconfundible atracción por el chino. Cuando Rusia fue a ver a China para hablar de su plan, China lo rechazo pero Rusia lo sedujo fácilmente.
Al oído le contó su plan para vencer a Japón: si China le dejaba tener influencia sobre él, Japón le declararía la guerra. Una vez que Rusia le ganase, China podría tener ventaja sobre Japón. Ante tales palabras, China aceptó el trato.
Rusia comenzó a poseer influencia sobre China y el norte de Corea cosa que frenó la avanzada japonesa. Sin embargo, a Rusia no le saldrían bien las cosas.
Sin declaración de guerra alguna, los japoneses asediaron y bloquearon Port Arthur y Vladivostok, infligiendo una severa derrota a la flota rusa, parte de la cual quedó semihundida y encerrada en el puerto. El zar entonces, en un desesperado esfuerzo, movilizó a la flota del Báltico, compuesta por buques de guerra inadecuados para navegar por alta mar, en un gran periplo único en la historia, que la llevó a dar la vuelta a Europa y África, sosteniendo graves conflictos diplomáticos con Inglaterra. Su aliado Francia también le dio la espalda en el transcurso del accidentado viaje y la flota sólo fue abastecida por Alemania, para después de casi año y medio de navegación llegar al estrecho de Tsushima, donde fue rápidamente derrotada por las fuerzas navales japonesas al mando de Hechachiro.
Por más de que peleó cara a cara con el inexpresivo Japón, vergonzosamente Rusia perdió y se sintió traicionado. Traicionado por sus aliados, que no lo ayudaron ya que preferían que Japón tuviera más poder que él, pero extrañamente, por quién más se sintió traicionado y engañado fue por sus líderes, por sus zares. Y pronto, un extraño enojo y furia se apoderaron de él, un sentimiento tan fuerte y tan ardiente que podría derretir fácilmente la nieve del General Invierno.
Después de su derrota en la guerra en 1905, Rusia corrió hacia su capital, San Petersburgo, con un sentimiento que parecía imparable.
-Revolución de 1905, el domingo Sangriento:
La desastrosa intervención de las fuerzas armadas en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905 fue un gran contratiempo para el régimen zarista e incrementó el probable potencial de un levantamiento. En enero de 1905, una serie de sucesos conocidos como "Domingo Sangriento" ocurrieron cuando el Padre Gapón condujo a una gran masa de gente al Palacio de Invierno en San Petersburgo para presentar una petición al zar. Cuando el grupo llegó al palacio, los cosacos, serviciales al zarismo, abrieron fuego sobre los allí reunidos, matando a cientos de personas. El pueblo ruso llegó a tal indignación por la masacre que se declaró una huelga general demandando una república democrática. Rusia estaba allí, con extraño fuego de la revolución, con enojo contra sus dirigentes, pero no odio todavía. Fue allí que vio las banderas rojas de los comunistas en las marchas y protestas, y comenzó a escucharlos sin decir palabra.
En el marco de la Revolución rusa de 1905, estaban los soviets. Los soviets eran consejos organizados de obreros de fábricas, quienes, dirigidos por un tal Troski, aparecieron en la mayoría de ciudades para dirigir la actividad revolucionaria. Rusia acabó paralizado e impactado por aquel sentimiento que ardía en su corazón, y el gobierno, en una situación desesperada.
Esta revolución fue el preludio a lo que vendría a Rusia, y lo que ocurriría en el mundo.
Al darse cuenta de que la situación desastrosa, los zares tuvieron que ceder un poco al pueblo indignado y en miseria que sufría la represión de los cosacos por parte del gobierno. Rusia no comprendía del todo su sentimiento nuevo y estuvo expectante a lo que hacía el zar.
Nicolás ante tal panorama revolucionario, firmó con reticencia el famoso Manifiesto de Octubre, que concedía la creación de la Duma Imperial de Rusia (parlamento) nacional que convocaría sin demora. El derecho al voto fue generalizado y ninguna ley entraría en vigor sin el refrendo de la Duma. Los grupos moderados estaban satisfechos, pero los socialistas rechazaron las concesiones y trataron de organizar nuevas huelgas. Finalmente, fue promulgada la primera constitución de Rusia, la Constitución rusa de 1906.
Rusia quedó satisfecho, pero confundido, muy confundido. Estaba feliz por lo logrado pero no comprendía del todo aquel sentimiento que le invadió de aquella manera. Entre el paisaje blanco de invierno, Rusia vio una bandera roja en el suelo, perdida. Y pasar de no saber realmente que sentía, Rusia la tomó y la guardó en su bolsillo.
Este fue el primer gran paso y gran movimiento revolucionario que más adelante Rusia conocería. Y pronto, el gran preludio llegó para Rusia y para el mundo, y sobre todo, para aquellos que lo habían estado esperando.
-Primera Guerra Mundial:
Para el siglo XX todos ya sabían de la venida de una gran contienda en Europa que afectaría el curso de la historia. Como no saber si ellos mismo la habían organizado. Con el surgimiento de potencias como el joven Alemania, Japón, con el nacionalismo surgiendo como nunca por primera vez, y con las tensiones coloniales que había, los centros económicos habían organizado una contienda, que se suponía de corta duración, para que se decidiera quién sería la potencia colonial e industrial definitiva, ya que Inglaterra y Alemania se miraban con bastante tensión y desagrado.
Cuando se forjó en la década de 1880 la Triple alianza entre el Imperio Alemán, Austria-Hungría e Italia, Rusia quedó inevitablemente aliado con Inglaterra, ya que su aliado Francia se alió con el inglés. A Rusia poco le importaba estar en el mismo bando del inglés ya que por esos tiempos odiaba más al joven Alemania que a el inglés. Asique la guerra estaba bastante sabida que se libraría y con quienes se darían. Lo que Rusia no sabía era cuando se daría, de eso estaba encargado Austria. Y cuando en 1914 Austria comenzó la guerra declarándole la guerra a Serbia, Rusia fue el tercero, junto con el Imperio Alemán, en tener que ir a meterse. Serbia era su primo y era la escusa perfecta para meterse en la guerra. Además, Rusia tenía que meterse en la guerra por órdenes de Francia quién, con la escusa de que su aliado Rusia entró en la guerra, él lo haría también. Todo era una cadena bien armada. Y Rusia se sentía presionado.
Pero nadie, absolutamente nadie, tenía previsto lo que pasaría en Rusia mientras la horrible guerra se libraba.
Rusia se encargó de la contención del frente oriental, en donde enfrentó a su rival Prusia. Sin embargo, la guerra, como a todos, no sentó nada bien a Rusia, en especial a él. La debilidad de la economía rusa y la ineficacia y corrupción del gobierno solo estuvieron ocultadas muy brevemente por el manto de fervor nacionalista. Los reveses militares y la incompetencia gubernamental pronto decepcionaron a la población. El control alemán del Mar Báltico y el bloqueo germano-otomano del Mar Negro cercenaron las vías de entrada al comercio marítimo internacional e impidieron la llegada de mercancías de primera necesidad.
Pronto, Rusia fue el primero de todos de desencantarse de aquella guerra. Estaba muy y mucho más preocupado por sus asuntos propios, que influían en su desempeño en la guerra, y muchas veces volvió a su hogar, en donde las cosas no iban muy bien.
La familia real, como cualquier familia real, en realidad no conocían el sufrimiento y no parecía impórtales mucho el sufrimiento de Rusia. Rusia solo perdonó a los niños, ellos no entendían nada de lo que sucedía. Algo que si molestaba enormemente a Rusia, que hizo que dejara el frente para ir al Palacio de Invierno en persona era la presencia de un monje llamado Rasputín, el favorito de la zarina. Desde que Rusia lo vio sintió un profundo desagrado. Él le dijo a la zarina que no quería ver a ese hombre con las niñas, pero ella hizo oídos sordos a esto. Rusia la odió más por esto. Definitivamente, la presencia de Rasputín ponía los pelos de punta a Rusia, además del horror de la guerra y la mala situación en la que se encontraba.
A mediados de 1915, el impacto de la guerra era desmoralizante. La comida y el combustible escaseaban, el número de bajas era escandaloso, y la inflación no dejaba de escalar. Las huelgas aumentaron entre los obreros mal pagados de las fábricas y los campesinos, que exigían reformas agrarias, estaban inquietos. Mientras, el descontento general con el régimen se agravaba por momentos a causa de los informes que afirmaban que el místico Rasputín, se había granjeado una importante influencia política dentro del gobierno. Todo esto comenzaba a desesperar y frustrar realmente a Rusia, quién casi lloraba de la impotencia de su desastrosa situación.
Finalmente, Rusia comenzaba a ausentarse esporádicamente de la guerra teniendo que regresar a su hogar por asuntos igualmente de preocupantes. En 1916, arto de los rumores y de Rasputín, él y algunos otros planearon su asesinato. En una fiesta, los conspiradores lo envenenaron, dispararon y tiraron su cuerpo a un río helado. Rusia creía que se había deshecho de un gran obstáculo, pero en realidad, Rasputín era insignificante y no tenía nada que ver con lo que acontecía en Rusia y con Rusia.
Su asesinato a finales de 1916 acabó con el escándalo pero no restauró el prestigio perdido del régimen. Y por más de que Rusia se esforzara, llorara y sangrar, nada podía hacer, y cuando ya no daba para más, cuando el sufrimiento de décadas y siglos no pudieron más, cuando el pueblo ruso alzó la voz, su destino había llegado.
-Revolución Rusa de 1917, los días que estremecieron y cambiaron el mundo:
Antes del joven Alemania, antes de Francia o Inglaterra, Rusia ya estaba considerando seriamente salirse de la guerra. A Rusia le era incapaz sostener una guerra industrial tan destructiva y al mismo tiempo tener que soportar el sufrimiento que pasaba en su hogar. Rusia no había calculado bien y ahora estaba metido en una situación que podía acabarlo. El ejército estaba agotado, y no llegaban muchos alimentos. En su hogar, toda Rusia moría de hambre. En Rusia había miseria, hambre y sufrimiento. No había comida y a los trabajadores no se les pagaba lo suficiente para vivir. En la revolución de 1905 el pueblo había salido a pedir al zar una mejor condición de vida, pero solo hizo que fueran reprimidos y asesinados, manchando la nieve de rojo, de la sangre de Rusia.
Y Rusia no sabía qué hacer. Quería dejar esa guerra sin sentido cuanto antes, pero había una regla no escrita que prácticamente le prohibía desencadenarse de la situación. Rusia estaba entre dos paredes que lo aplastaban. Pero debería decidir, y la decisión que tomase, cambiaría en la historia del mundo entero.
-Revolución de Febrero: en 1917, las huelgas de campesinos y obreros, ósea, casi toda la población, eran constantes. Y todo comenzó cuando comenzó la huelga de la fábrica de Putilóv, en Petrogrado (San Petersburgo con el nombre cambiado por la guerra), allí, la revolución comenzó. Cuando los soviets (consejos de obreros) se pusieron en huelga, en cuestión de una semana toda la ciudad los apoyaba y se sumaron a la huelga general. Ante esto, Rusia, que estaba en la guerra, supo que algo pasaba. Y pronto, con la huelga, entrenamientos sangrientos entre los paramilitares cosacos y la población comenzaron a darse, pero nada podía detener a los huelguistas. La situación terminó por romperse y definirse, cuando el ejército, el ejército ruso, al ver que la necesidad del pueblo y ver que tenían más en común con ellos que con los zares, sacaron un llamado en donde todo militar y todo el ejercito se puso del lado de los huelguista, ahora, los zares estaban solos.
Ante tal situación, desesperado, el zar quiso disolver la Duma y lo habría hecho, de no haber sido porque la Duma se negó completamente a hacerlo. Finalmente el Zar supo la situación. Rusia llegó a su hogar sin entender nada y para cuando lo hizo, ya nunca más volvió al frente. Rusia miró a su zar incrédulo, miro al ejército y a los huelguistas, y de nuevo a su zar. El mundo de Rusia, el mundo que él conocía acababa de terminar. Su destino había llegado a él por fin. Los huelguistas celebraron mítines masivos desafiando al régimen, y el ejército explícitamente se puso del lado de los obreros.
Rusia entendía a su pueblo, pero todavía no sentía el ardor de su lucha, y estaba confundido, y casado, no sabía que sería de su destino ni de la guerra.
Unos días más tardes, la Duma nombró un Gobierno Provisional, y un día después el zar Nicolás II Romanov abdicó. Fue allí cuando toda conexión entre Rusia y sus zares se cortó repentinamente. Pero Rusia lo miró extrañado. Luego subió como zar su hermano Miguel, pero este abdicó horas después. El primero zar Romanov fue un Miguel, y el último de ellos, fue un Miguel, el ciclo había acabado.
Rusia se sentía cansado, desmoralizado por la guerra, confundido y muy temeroso, por ello, se sentó junto a Kerenski, su nuevo líder, líder del Gobierno Provisional, y le expuso lo que quería: pan para todos y salir de la guerra a como dé lugar. Kerenski dijo que lo intentaría. Pero Rusia vería que nada de ello terminaba allí.
Al mismo tiempo, los socialistas de Petrogrado formaron el Sóviet de Petrogrado (consejo) de los Representantes de los Trabajadores y los Soldados para, proporcionarles el poder del que carecían en Gobierno Provisional. El Gobierno Provisional el cuál Rusia seguía consejos ahora, estaba formado por socialistas moderados, y políticos liberales, no por bolcheviques, y no podían manejar la situación volátil de Rusia. Por su parte, en los meses que siguieron, Rusia no volvió al frente oriental y se quedo en el Palacio de Invierno, confuso y temeroso, junto a Kerenski, viendo como las cosas iban hacia la nada, pero sin poder él hacer nada. Mientras el Gobierno provisional encabezado por Aleksandr Kerenski dejaba pasar el tiempo, el soviet marxista en Petrogrado propagó su organización a través de todo el país creando soviets locales. Asimismo, Kerenski cometió el fatal error de continuar la participación de Rusia en la guerra, una decisión extremadamente impopular entre el pueblo, e imperdonable para Rusia.
Por aquellos confusos y turbulentos días en donde Rusia sentía que su mundo se deshilaba lentamente, caminado por Petrogrado (a San Petersburgo se le había cambiado el nombre por ser un nombre alemán), en una fría noche, holló unas voces que cantaban alrededor de un cálido fuego, y Rusia se les acercó. Eran los obreros de fábricas, los soviets, quienes cantaban con dolor y esperanza, o sin esperanza, una canción que Rusia nunca había escuchado, pero que le conmovió el corazón. La Internacional, cantaban, y a Rusia lágrimas le cayeron por sus ojos, que cruel era el mundo para aquellos que nada tenían. Los proletarios, pensó Rusia. El término proletario viene del latín, proletarĭus, que eran como en el Imperio Romano se llamaba a las personas que no tenían nada, absolutamente nada, solo sus hijos. Y sí, pensó Rusia, esas personas nada más tenían a sus familias y un sueño, una esperanza sin optimismo.
Rusia planeaba volver al Palacio de Invierno con Kerenski cuando de repente fue interceptado por personas que le pararon y comenzaron a hablarle, a aconsejarle. Eran los bolcheviques. Estos se acercaron a él, y comenzaron a hablarle. Y Rusia, aunque al principio quiso irse, termino recordando las banderas rojas de la revolución de 1905, y comenzó a caminar junto a los bolcheviques, aun así, Rusia no sabía que pensar de nada, ni de su situación, ni de los zares, ni de la guerra. Pero entonces, los bolcheviques le recomendaron que leyera un libro, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels y el Capital, con ellos, todas sus dudas se disiparían.
Los bolcheviques dejaron que se vaya y Rusia no volvió al Palacio de Invierno. Se fue a donde nadie sabe y comenzó a leer el Manifiesto Comunista y el Capital. El Manifiesto explicaba a las clases sociales, al proletariado dentro de contextos históricos, explicaba la plusvalía y a los burgueses y patrones y los modelos de producción. Y cada vez que Rusia leía más hojas lágrimas traicioneras escapaban de sus ojos. Termino de leerlo todo, completamente destrozado y llorando. Se tomo la cara entre las manos y lloró como lo había querido hacer desde niño.
Se comprendía ahora, se comprendía en su contexto. Comprendía a los zares, a la dominación, al malvado juego de poder en el que había estado atrapado, comprendía el mundo como nunca antes. Comprendía los sistemas de dominación, y de repente, un enojo, una ira, una furia se apoderó de su corazón, y recordó a Francia, manchado de sangre y gozo en la Revolución Francesa, recodó a Bakunin y sus palabras. Recodó a los campesinos asesinados por los zares, sintió la mísera como siempre la había sentido. Y sin poder contenerlo, sin querer contenerlo, gritó desgarradamente. Qué mundo cruel, perverso y egoísta, ahora Rusia sentía asco de sí mismo. En el fondo siempre lo había sabido. Siempre había sabido lo mal que hacía, y lo mal que eran sus zares, pero ahora podía comprenderlo desde su tuétano. Había lentamente, sufrido un proceso de vida cuya conclusión estaba allí, en la revolución que cambiaría todo.
Rusia se levantó con furia y esperanza, y tristeza, supo lo que debía hacer.
Mientras se daba la revolución de febrero, la abdicación de los zares, el Gobierno Provisional de Kerenski, y el soviet de Petrogrado, el revolucionario Lenin, exiliado en Suiza, desde la revolución de 1905 había estudiado y estudiado exhaustivamente en su exilio. Entró en contacto con otros grupos socialistas equivalentes a los bolcheviques como lo eran en Alemania los Espartaquista. Forjó amistad con la líder Espartaquista alemana Rosa Luxemburgo, aunque ambos discrepaban en algunos aspectos, ambos planeaban revoluciones trascendentales en sus respectivos países, pero solo uno al final surgiría. El menos esperado, aquel lugar en donde nadie depositaría ni un gramo de confianza, Rusia, el devastado y melancólico Rusia.
Y cuando Lenin supo de la revolución de febrero, de la abdicación de los zares, del Gobierno Provisional, del pueblo ruso levantándose contra aquellos que los oprimían y asesinaban, y de los soviets, supo que el momento había llegado, volvería a Rusia.
Pero para hacerlo, debía pasar territorio enemigo, debía pasar Alemania, y eso no era fácil ya que estaban en guerra y él, en cima era ruso y comunista. Por lo que la cosa se le complico a Lenin, pero este hizo una jugada muy peligrosa, pero que funcionó. Se reunió con los altos manos alemanes y con Prusia e hicieron un trato, si dejaban pasar a Lenin y sus intelectuales revolucionarios y ganaban la revolución, sacarían a Rusia de la guerra, cosa que a Alemania le convenía muchísimo. Prusia dudo, no le agradaba la idea. Pero para salvar a su hermano, dejó que Lenin hiciera lo suyo en Rusia, y le dejó pasar por Alemania en tren sin que lo detuvieran.
Así fue como secretamente, los alemanes lo dejaron pasar a Lenin y a cuarenta revolucionarios en un tren en plena guerra, para que sacaran a Rusia de la misma, cosa que los alemanes querían.
Y en ese tren, con Lenin y los cuarenta revolucionarios, iba la historia del siglo XX.
Lenin, al igual que Troski, ambos exiliados, regresaron a Rusia en abril de 1917. Así Lenin volvió a Rusia, con la ayuda de los alemanes, quienes solo quería que Rusia saliera de la guerra.
Y cuando Lenin llegó, cuando el tren legó a la estación Finlandia, al bajar, Rusia lo esperaba. Campesinos, obreros y militares fueron a recibirlo. Y Rusia estaban ansioso de hablar con él. Lenin hablo con Rusia, en privado y con los bolcheviques, y le dijo lo que Rusia necesitaba escuchar, ya que luego de sus fuertes discursos, de su habla, de sus palabras, Rusia apoyó completamente a los bolcheviques.
-Revolución de Octubre; el octubre rojo:
Rusia apoyaba a los bolcheviques, porque quería salir de la guerra y ellos lo sacarían, porque quería que su pueblo, el pueblo ruso, lo que él era, tuviera derecho, techo y comida, y además, porque comprendía la sociedad mejor que nunca y todo lo que no fuera social se repugnaba de repente.
Ahora, Rusia, junto con los bolcheviques, intentarían tomar el poder, y así comenzó la querella roja de Rusia, en donde con clamor y ardor en su corazón, cantó con sus ciudadanos canciones de liberación. Pronto comenzó la revolución de octubre.
Rusia ya no consideraba a Kerenski como su ministro ya que éste no había cumplido la promesa de sacarlo de la guerra.
Y Rusia comenzó a ir por las calles llamando a las personas, e incluso advirtió a sus hermanas, que el todo estaba por cambia. Aun así, todo lo que comenzó a hacer Rusia no gustó nada a Inglaterra, ni mucho menos a los que estaban cerca de él, Polonia, los bálticos, Finlandia, etc. Pero nadie sabía cómo terminarían las cosas en Rusia, o si Rusia, en aquel acto de rebeldía, viviría.
La revolución de octubre se inició en la madrugada del 25 de octubre/7 de noviembre. Los bolcheviques tomaron las estaciones de tren y las oficinas de correos y telégrafos. Las guarniciones militares fueron puestas bajo su control. Cortaron las comunicaciones con el Palacio de Invierno, que quedaba aislado. Todo ello sin encontrar apenas resistencia, ya que el pueblo ruso los apoyaba. La gente seguía con sus trabajos y sus actividades; los tranvías funcionaban; las calles estaban tranquilas, a excepción de los distritos centrales.
A las 10 de la mañana el Comité Militar redactó una proclama en la que comunicaba el derrocamiento del Gobierno provisional de la república rusa, anunciando que el poder pasaba a los Soviets de diputados obreros y soldados de Petrogrado. Y Rusia sonrió.
En el centro, el Palacio de Invierno estaba aislado. Kerenski y varios ministros de su gobierno permanecían allí atrapados. Mientras tanto, el crucero Aurora, que había recibido la orden de los bolcheviques de permanecer anclado frente al Palacio de Invierno el día 23 de octubre/5 de noviembre, apuntó sus cañones hacia el Palacio. A las 21 horas este crucero disparó con balas de fuego al Palacio, dando aviso a sus ocupantes que era cuestión de tiempo que cayeran. Kerenski, viendo el esto, logró escapar disfrazado de enfermera, al ver que Rusia ahora estaba del lado y defendía a los bolcheviques.
Mientras tanto, el Congreso de los Soviets, que daría el poder a los soviets (obreros) ya había empezado.
Con Kerenski huido y el Palacio cercado, la caída del Gobierno era cuestión de horas. El asalto al Palacio de Invierno se produjo en la madrugada del día 26 de octubre/8 de noviembre. El asalto fue fácil y no se tomaron represalias contra los defensores del Palacio ni contra los ministros allí presentes. El bolchevique Ovséienko fue el encargado de declarar a los ministros que estaban detenidos en nombre del Comité Militar. El asalto al poder había sido un éxito y no había causado bajas. La revolución de octubre había triunfado. Banderas rojas y gritos y cantos de furia y felicidad se sentían en el frío aire de Rusia.
Al subir los bolcheviques, que era comunistas y socialistas no revisionistas, procedieron a darle el poder al soviet (obreros de fábricas), y organizar un Congreso.
De esta forma,se formó un nuevo gobierno liderado por el Soviet de obreros y soldados, que quedaba en mayoría bolchevique.
La revolución de octubre había triunfado. Pero no todo estaba solucionado para Rusia, muchísimas cosas él debía atender y hacer, la revolución no es los tomar las armas, dijo. Y maduramente Rusia supo que lo que le depararía el destino sería duro. Y así fue, la revolución triunfó en Rusia. Una revolución socialista, por lo tanto, la revolución más radical de toda la historia de la humanidad, la llevó a cabo Rusia. Y fue poético, porque era el último lugar del mundo en donde se la habría esperado. Y por qué triunfó una revolución así en Rusia, pues, nadie sufría más que en Rusia. Nadie moría de hambre más que en Rusia. Nadie conocía la miseria mejor que Rusia, y allí, con el frío cortante del General Invierno, solo los sueños dan calor. Y Rusia tuvo de repente un sueño ardiente. Rusia era extremo. Amada o odiaba con profundidad, no había punto medio. El todo lo llevaba al extremo, como lo había hecho con su forma política, y todo lo que es extremo un día se quiebra. Y Rusia se quebró, se quebró para liberarse.
Y finalmente Rusia cumplió su deseo de salir de la guerra. Tanta felicidad le dio que lloró incluso. Pero luego supo que era a un gran precio. Si quería salir de la guerra, debía pagar un precio. Y Rusia, deseando salir más que nunca, lo hizo. Entregó a sus hermanas a Alemania. Estas lloraron y le suplicaron que no las dejara pero Rusia no tuvo opción. El también se lamentó por eso, pero juró volverlas a él. También renunció a Finlandia, a Polonia, y a los bálticos, para felicidad de estos. Todos pasaron a manos del joven Alemania.
Pronto, en enero de 1918, por formalidades se dieron las elecciones de Asamblea Constituyente en donde se votaron diferentes partidos. Rusia creía que la democracia hablaría por si misma pero quedo decepcionado. El partido bolchevique quedo en segundo lugar y Rusia se enfureció. La gente era idiota, se dijo. Los bolcheviques peleaban por el pueblo y el pueblo votaba a los verdugos. Fue allí que Rusia se dio cuenta de que Marx tenía razón: luego de una revolución debe de haber un gobierno fuerte, no pueden haber elecciones automáticamente ya que la gente está confundida e inculta. Por esto, apoyó a Lenin en la decisión de disolución de la asamblea. Cuando terminó el Gobierno provisional y los bolcheviques, la mayoría, alcanzaron el poder, la familia real fue recluida en un palacio por ordenes del mismo Rusia.
Y así triunfó la revolución que marcó a la historia de la humanidad para siempre, la más trascendental de todas las revoluciones. Y Rusia, con mirada seria, con los ojos rojos por el llanto, con el corazón pesado por la guerra, y su alma roja ardiendo por la verdad, se alzó como la Rusia bolchevique.
Pero antes de autobautizase y decir adiós a su pasado, a todo lo que conocía, camino por el Palacio de Invierno, observando el lujo, recordando la mísera de aquellos que nada tenían. Y de repente se miro al espejo. Había sido hipócrita al no defender al pueblo ruso, que por ellos él existía. Había sido malvado por favorecer a unos pocos mientras la mayoría moría frente a él. Recordó con amargura su vida. Pero el ya no era aquello, todo eso le parecía sin sentido alguno. Y alzó su voz, y juró por los pobres, y volvió a mirarse al espejo. El Imperio Blanco, le decían. Pero eso ya no. Nunca volvería a ser un impero, que se basaba en pirámides de poder, no, él ahora era otro, era del pueblo y para el pueblo, él era del proletariado, era ahora el Camarada Rojo.
Y recodó a Pedro el Grande, y como él había intentado occidentalizarlo, pero Rusia estaba orgulloso de lo que era, y recordó a Moscú, su pobre y melancólica Moscú. Y supo lo que debía hacer, para borra toda imagen de los zares, y para honrar su identidad, y alzó su voz a los camaradas y gritó: "Vsem, poydem v Moskvu!" y todos marcharon hacia Moscú cantando como si fuera el último día. Y Moscú volvió a ser la capital de Rusia. Y con todo esto, Rusia estremeció al mundo entero. Rusia movió los cimientos del mundo entero. Muchos historiadores afirman que el verdadero siglo XX comenzó en 1917, con Rusia, y terminó en 1991, con la caída de la Unión Soviética. Y así era, con tal revolución que lo cambió todo y marco lo que sería la historia insuperadamente para todos, Rusia marcó el silgo XX. Rusia fue el siglo XX.
Y allá, con su revolución, con su fuerza, con su euforia y con su frenesí revolucionario, Rusia se transformó en un faro sobre todos. Un faro rojo de esperanza para aquellos que querían un mundo mejor para todos, extraño en la época.
Rusia se transformó de repente, en el siglo XX y en el faro del mundo entorno.
-Guerra Civil Rusa, la Guardia Blanca y la Guardia Roja:
Cuando el comunismo triunfó por primera vez en Rusia, éste se convirtió en el faro y en el pionero de aquellos que querían lo mismo que él.
Cuando terminó la guerra, Rusia descubrió que al parecer, que todos lo veían como el mismo diablo saliendo del infierno. Luego del abusivo tratado de Versalles, Rusia fue a ver a sus antiguos aliados, pero Inglaterra, al verlo, comenzó a gritarle y ladrarle insultos, con los pelos de punta, tratando de alejarlo y diciendo que luego se encargarían de él. Rusia quedó incrédulo, pero no tanto, sabía que una idea como el comunismo atentaba contra todo lo que ellos era, imperialistas, capitalistas, y elitistas, por eso entendía porque lo odiaban.
Mientras Rusia intentaba llevar a cabo el comunismo en su hogar, esperaba a que se le sumaran más. El socialismo y sus ramas, no son movimientos nacionalistas, sino todo lo contrario, con movimientos e ideas internacionalistas que no reconocen naciones sino a las personas, por ellos, Rusia esperaba a que el comunismo triunfara en Italia y en Alemania, en donde era muy fuerte. Pero se sintió solo como siempre, porque en Alemania los comunistas fueron traicionados por los socialdemócratas, y en Italia, los fascistas ganaron con el tiempo. Y por ello, Rusia con tristeza, quedo solo, pero siempre esperando. De lo que hablaba Marx era para países como Alemania o Inglaterra y Rusia tuvo que llevar a cabo un comunismo a su manera, bajo su propia cultura.
Pero tuvo que esperar, ya que al parecer a nadie le agradaba la idea y pronto lo invadieron. El movimiento Blanco eran aquellos rusos que querían restaurar a los zares, y eran apoyados por todas las potencias. Pronto, Polonia y Lituania enviaron sus ejércitos a acabar con Rusia. Francia e Inglaterra y Japón también lo hicieron. Para hacer frente a todo esto, se forjó el Ejército Rojo, ejercito de campesinos y trabajadores.
Todos los que intentaron acabar con Rusia cometieron el terrible error de atacarlo en medio de una revolución. Grave error. El éxtasis y frenesí de lucha y valentía que se tiene en una revolución hace que las personas no teman a nada, ni a morir y por ello con más fuerza, aun lucharon contra los "blancos", Rusia estaba imparable. Cuando Rusia vio lo que trataban de hacer, se enfureció, considerándolos falsos e hipócritas.
Cuando tantas potencias y la Guardia Blanca comenzaron a acecharlo y atacarlo, intentando restaurar el zarismo, Rusia creó, para mantener el movimiento e integridad de lo logrado, la Cheka, la policía política. La Cheka era lo que sería en el futuro la KGB.
Lo que a todos preocupó en esos momentos era que los blancos pudieran rescatar a la familia real y restaurar el zarismo al menos como figura. Por ello, se recluyó a la familia en Ekaterimburgo. A pesar de todo, Rusia estaba preocupado de que sería de la familia, por lo que fue a hablar con Troski de ello. Ambos concordaron en hacer un juicio a Nicolás por sus crimines y el de su familia hacia el pueblo ruso y todos los pueblos a quienes daño. Rusia pensaba hacer el juicio para que a todos le quedaran claro lo malo de los zares, y con respecto a los hijos pequeños de zar, Rusia quería enseñarles el comunismo y que fueran comunes ciudadanos, como debía ser. Pero nada de ello salió como él quería. Cuando el ejército blanco se hubo acercado demasiado a Ekaterimburgo para rescatar a la familia real, todos se alarmaron. Que la familia fuera rescatada sería un gran golpe y símbolo de los blancos sobre los rojos, por lo que la decisión fue tomada.
En la noche de 17 de julio de 1918, la familia fue asesinada a tiros.
Rusia se enteró a pocas horas después, y en los primeros segundos no pudo asimilar lo que escuchaba. En general no le importaba ya que mientras ellos habían vivido como dioses familias enteras morían de hambre o por las guerras, pero no podía pensar lo mismo por los niños. Y de repente, ordenó que lo llevaran con los cuerpos.
Cuando vio los cuerpos sin vida de los niños sintió repulsión y dolor. Por qué los niños, ellos no entendían nada de lo que sucedía, eran inocentes de todo. Miro el cuerpo del zarévich con dolor, pero su verdadero sufrimiento fue cuando la vio, a su bella Anastasia. Se acercó a ella y la lloró. La tomó en brazos mientras se lamentaba y acarició su rosto, beso suavemente sus muertos labios, gritó y se lamentó por ella, la que más amaba. Y la abrazó fuertemente. Cuando de repente algo se cortó. La miro de vuelta, sin llorar ahora, y nuevamente la acarició, pero diferente. Ella debía morir, se dijo. Era mejor que estuviera muerta para él, porque si no, si su bella Anastasia viviera, él siempre estaría atado aun a su pasado zarista. Si ella vivía, algo en el siempre amaría todo aquello, y por eso, para el de repente, fue mejor así. Tomó su cuerpo, y ordenó que todos los cuerpos fueran escondidos. Rusia no permitiría que nadie destruyera su revolución.
Ni Polonia, que fue el que más se le enfrento, generando la guerra ruso-polaca, ni Lituania, ni ningún ejército financiado por poderosos pudieron detener a Rusia y a sus hermanas quienes volvieron a él y lo apoyaban. Rusia, con euforia y dolor, defendería su revolución o prefería morir. Y nadie pudo hacerle frente, su alma entera tenía un sueño, un sueño internacionalista para todos, y pronto, la Guardia Roja venció al Movimiento Blanco, y con un grito de dolor y desahoga, la revolución del pueblo, de los comunistas venció. Y con fuerza, con su voz que resonó en el mundo entorno, Rusia gritó: "Proletarii vsekh stran ob"yedinyayutsya!" Y cuando lo dijo, el mundo amaneció rojo.
La Guardia Roja, el Ejército de trabajadores y obreros y los soviets en las fábricas ganaron la guerra y toda Rusia cantó.
-Cambios en la Sociedad Rusa después de la revolución y la subida de la Unión Soviética:
El mundo entero miro a Rusia, ya seo con temor o admiración, porque había logrado lo que muchos había soñado y muerto sin verlo. Había logrado una revolución que cambiaba los conceptos de sociedad completamente. Y solo Rusia, porque él era el perfecto para eso. Y cuando el comunismo triunfó y él se convirtió en la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, todos salieron a cantar, había amanecido en Rusia después de muchos siglos.
Y Rusia salió entre las personas a cantar también. Y atrajo a los que no cantaban todavía, y cantaron, y caminó junto a los niños, y todos cantaron hacia el mundo, que los observaba atónito, la Internacional.
Y Rusia, con su fuerte voz de tenor cantó:
Levantase, ¡Todo el mundo de hambrientos y esclavos!
Todos le siguieron en el canto.
Somos nuestros, construiremos un mundo nuevo.
¡Quién no era nada, hoy será todo!
Los rusos cantaron y cantaron, como llamando a que todos se unieran, y los demás países escucharon o con odio o con lágrimas de felicidad.
Rusia cantó para él y para ellos:
Con la Internacional
La raza humana se levantará.
Nadie nos dará redención:
Ni dios, ni rey, ni héroe
Vamos a lograr la liberación
Con nuestra propia mano.
Y la Internacional, se transformó en su himno y en el himno de la Unión Soviética hasta el año 1944, porque Rusia, como comunista ahora, creía en el Internacionalismo, él esperaría hasta que todos se volvieran uno, y por ello la internacional fue su más importante canción.
Rusia esperó a que el socialismo triunfara en Europa, pero en vez de eso, surgió el fascismo, y el quedó horrorizado.
Aun así, Rusia debía atender muchos asuntos tanto políticos como sociales, todo apenas comenzaba.
La historia de Rusia entre 1922 y 1991 es esencialmente la historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas o, más brevemente, Unión Soviética. Esta nación unida por la ideología, establecida en 1922 por los líderes del Partido Comunista de la Unión Soviética, se superponía territorialmente a grandes rasgos con el antiguo Imperio Ruso. En aquella época, el nuevo estado estaba constituido por cuatro repúblicas: la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, la RSS Ucraniana, la RSS Bielorrusa y la República Federativa Socialista Soviética de Transcaucásica (Georgia, Armenia y Azerbaiyán).
La Constitución de la Unión Soviética de 1924 establecía un sistema federal de gobierno basado en una sucesión de soviets emplazados en pueblos, fábricas y ciudades en las regiones más grandes. Estos soviets en cada república integrante culminaban en el Congreso de los Sóviets de la Unión Soviética.
A medida que la economía rusa se iba transformando, la vida social de la gente sufrió cambios igualmente drásticos. Desde el comienzo de la revolución, el gobierno intentó debilitar la dominación patriarcal de la familia. El divorcio no requeriría más intervención judicial; y para liberar totalmente a la mujer de las responsabilidades de la maternidad, el aborto fue legalizado en fecha tan temprana en 1920. Como efecto colateral, la emancipación de las mujeres incrementó la masa laboral. Se animaba a las chicas a asegurarse una educación y a labrarse una trayectoria en la fábrica o en la oficina. Se dispusieron guarderías comunales para el cuidado de los niños pequeños y se hicieron esfuerzos para cambiar el centro de la vida social de la gente desde el hogar a los grupos educativos y de recreo, los clubes soviéticos.
El régimen abandonó la política zarista de discriminación contra las minorías nacionales en favor de una política de integrar a los más de doscientos grupos minoritarios en la vida soviética en Rusia, ya que él siempre había querido reconocer que en él habían eslavos, tártaros, y otras etnias. Otra característica del régimen fue la extensión de los servicios sanitarios. Se promovieron campañas contra el tifus, el cólera y la malaria; el número de doctores se incrementó tan rápido como las infraestructuras y la formación lo pudieran permitir; y la tasa de mortalidad infantil decreció rápidamente mientras que la esperanza de vida ascendió con igual premura.
El gobierno también promovió el ateísmo, que formaba la base del marxismo teórico. Se opuso a las religiones organizadas, sobre todo con el objetivo de quebrar el poder de la Iglesia Ortodoxa Rusa, un antiguo pilar del antiguo régimen y una gran barrera para el cambio social. Muchos líderes religiosos fueron enviados a campos de exilio internos. Se les prohibió a los miembros del partido asistir a servicios religiosos. El sistema educativo fue inmediatamente separado de la Iglesia. La enseñanza religiosa fue prohibida y se hizo hincapié en la instrucción ateísta en las escuelas.
Rusia combatió e intentó aplacar a la Iglesia, a la cual considerada una institución de dominación. El recordó su pasado religioso y asumió todo su mal a aquella, la Tercera Roma él era, pero ya no más. Rusia entró en las iglesias y las transformó en panaderías o talleres. Le repugnaba la idea de un dictador celestial. Si se puede justificar un rey en el cielo, se pueden justificar miles en la tierra, supo Rusia. Y él sostuvo una dramática conversación con una figura de Jesús, hasta llegar a la conclusión de que, si realmente había un dios, y si bajara a la tierra frente a él, Rusia, le escupiría en la cara. Ese era su veredicto. La religión fue prohibida, porque Rusia pensó: Y comprendí de pronto que el devoto pueblo ruso no necesitaba ya sacerdotes que le ayudasen a impetrar el reino de los cielos. Este pueblo estaba construyendo en la Tierra un reino tan esplendoroso como no hay en ningún otro cielo, reino por el cual era una dicha morir.
Así fue como Rusia inició su camino como nunca nadie lo había hecho. Y todos le odiaron a muerte por hacer lo que hacía. Comunista, feminista y ateo, era demasiado para la época, pero a él no le importaba. Él haría lo que claramente sabía que era mejor para las personas y para una sociedad. Rusia se transformó en el modelo a seguir de muchos y en la más grande amenaza de otros. Y Rusia determinó el curso de la historia desde ese momento, y lo hizo a su antojo.
Durante la revolución, Rusia no solo revolucionó la sociedad en el ámbito político social y económico, dándole el poder al pueblo y eliminado la propiedad privada, así como la burguesía, no solo revolucionó el papel de la mujer en la sociedad y el de los pueblos no eslavos en él, sino que revolucionó el arte. Durante los años 20, el arte floreció como nunca en Rusia. Él revolucionó el ballet para siempre, las danzas, la música, tanto clásica como folklórica, y revolucionó el cine. Antes de él, el cine hablaba de historias fantásticas, épicas, o románticas, pero él le dio un enfoque personal. Rusia creó el cine político, también conocido el género como realismo social, con su obra maestra la película El acorazado de Potemkin.
Rusia lo revolucionó todo, absolutamente todo, y por eso nunca lo perdonará, nunca.
Pero pronto Rusia diría adiós a la perfección de esos días, cuando tiempo después la muerte de su bien amado Lenin, en 1924, llegó a él un extraño sujeto llamado Stalin.
-La pelea por Rusia, Troski, estalinismo y las Grandes Purgas:
Cuando Lenin se hubo retirado de la política, y murió, en su testamento dejó en claro que quería que Troski fuera su sucesor y que tuvieran cuidado con Stalin.
Rusia lo tuvo siempre en mente. Él quería que Troski sucediera a Lenin, pero al parecer no fue tan fácil. Stalin no le agradaba, ni siquiera era ruso, era georgiano, y Rusia sentía una enorme reticencia a él. Troski era un intelectual y un verdadero revolucionario, mientras que Stalin, Rusia sentía que solo quería poder. Stalin llegó al poder aliándose con diferentes partidos y traicionándolos, destruyéndolos por dentro, y fue allí cuando Rusia vio su verdadero ser. Otra cosa que no le gustaba de Stalin era su visión del socialismo. El socialismo y sus variantes eran un pensamiento político-económico y social internacionalista, pero Stalin quería llevarlo al nacionalismo. Eso a Rusia no le gustaba nada.
Los años entre 1929 y 1939 fueron una década turbulenta en la historia rusa, un período de industrialización masiva y luchas internas al establecer Iósif Stalin control casi total sobre la sociedad rusa, ostentando un poder sin restricciones desconocido incluso para los zares más ambiciosos. Tras la muerte de Lenin en 1924, Stalin luchó con otras facciones rivales del Politburó, especialmente León Troski, por el liderazgo de la Unión Soviética. En 1928, con los trotskistas exiliados o expulsados del poder, Stalin fue capaz de poner en práctica un programa radical de industrialización.
Rusia apoyó a los bolcheviques, sus viejos camaradas, y a Troski hasta el final. Su corazón seguía siendo ingenuo y realmente no creyó que alguien como Stalin llegara al poder y que el pueblo ruso lo permitiría. Pero sucedió, y su alma cayó al suelo. Sin que lo asimilase siquiera, Stalin ya estaba en el poder.
Mientras en los países capitalistas las fábricas y las minas se encontraban inactivas o funcionando por debajo de su rendimiento máximo durante la Gran Depresión y millones de obreros fueron al paro, el pueblo soviético trabajaba seis horas al día, seis días a la semana en un extenuante intento de revolucionar la estructura económica de Rusia.
Rusia, bajo ciertos parámetros la nación más pobre de Europa en el momento de la revolución bolchevique, se industrializaba ahora a un ritmo sin precedentes, sobrepasando de largo la industrialización alemana del siglo diecinueve y la de Japón a principios del veinte. Las autoridades soviéticas declararon en 1932 un incremento de la producción industrial un 334 por ciento con respecto a 1914, y en 1937 un crecimiento del 180 por ciento sobre 1932. Es más, la supervivencia de la URSS frente a la inminente acometida nazi fue posible en parte gracias a la capacidad de producción obtenida con dicha industrialización. Y a pesar de eso, Rusia la estaba pensando muy mal.
Stalin fue afianzando su poder personal. La policía secreta reunía por miles a ciudadanos soviéticos para su ejecución. De los seis miembros originales del Politburó de 1920 que sobrevivió a Lenin, todos fueron purgados por Stalin. Los viejos bolcheviques que habían sido leales camaradas de Lenin, altos oficiales del Ejército Rojo, y directores de industria fueron liquidados en las Grandes Purgas.
A las Grandes purgas se las llamaba a los miles de rusos fieles al verdadero comunismo y a los bolcheviques, que fueron asesinados por el estalinismo. En las noches de Moscú, miles de cuerpos era quemados y el aire olía a carne quemada. Rusia odio a muerte a Stalin desde ese momento.
La represión estalinista llevó a la creación de un enorme sistema de exilio interior, de dimensiones considerablemente mayores que las dispuestas en el pasado por los zares. Se pusieron en vigor sanciones draconianas y muchos ciudadanos fueron enjuiciados por crímenes ficticios de sabotaje y espionaje. La labor realizada por los presos en los campos de trabajo del sistema del Gulag llegó a ser una pieza importante del esfuerzo industrializador, especialmente en Siberia. Tal vez unos 14 millones de personas habrían pasado por el Gulag.
Rusia sintió que el mundo volvió a ser gris y sin color. En secreto, odio a Stalin y deseo asesinarlo con sus propias manos. Nunca le perdonó como traicionó al comunismo y a los bolcheviques y como los asesino, pero había muchas otras cosas que Rusia odio de Stalin.
Su nuevo líder se hizo glorificar como un dios. Utilizó una política personalista que Rusia odió. El mismo Marx condenó el personalismo, pero Stalin cada vez le parecía menos comunista, no, él no lo era. Stalin solo utilizaba la imagen comunista como conveniencia y los traicionó a todos, cuando pactó con occidente. Cuando Rusia se volvió la Rusia Bolchevique y la Rusia Soviética, todos le odiaron y lo consideraron perdido. Pero alguien había podido captarlo. Stalin traicionó a la revolución cuando arrastró a Rusia a firmar acuerdos con países imperialistas y capitalistas como Inglaterra y Francia. Cuando Rusia hizo aquello quiso romper todo y llorar de impotencia. Se había traicionado a sí mismo. Y más odio a Stalin. Y la prueba más evidente de que Stalin traicionó a la revolución y a los verdaderos comunistas fue cuando mandó a Rusia a ayudar a España en su guerra civil, pero en realidad su misión era sabotearla para que ganaran los fascistas. Los comunistas y socialistas no ganaron la Guerra Civil española por culpa de los estalinistas, porque nada de eso convenía al nuevo aliado de Rusia, Inglaterra, ya que si la izquierda ganaba en España, Francia, también de izquierda en ese momento se aliaría con él. Y para ello, utilizaron a Rusia para sabotearlo. Él nunca se lo perdonó. Lloró y metió su cabeza en la nieve para olvidarlo todo. Ni el vodka podía calmar su culpa. Él único consuelo de Rusia era saber que algún Stalin día moriría, y cuando lo hiciera él podría continuar con su vida y su comunismo.
Stalin llamó a todos los que no estaban de acuerdo con él como "enemigos del pueblo". Dijo que ellos querían restaurar el viejo orden, y para ello, "los enemigos del pueblo" se habían vinculado con las fuerzas de la reacción internacional. Como resultado, cientos de miles de personas honestas perecieron. Todo el mundo vivió con miedo en esos días. Todo el mundo pensaba que en cualquier momento golpearían la puerta en mitad de la noche y que ese golpe resultaría fatal... Las personas que no le agradaban a Stalin fueron aniquiladas, miembros honestos del partido, gente intachable, trabajadores leales y a favor de nuestra causa que habían pasado por la escuela de la lucha revolucionaria bajo el liderazgo de Lenin. Esto fue una arbitrariedad absoluta y completa. ¿Y ahora todo esto debe ser perdonado y olvidado? ¡Nunca!, dijo el futuro líder soviético Nikita Jrushchov.
-Segunda Guerra Mundial:
Mientras Rusia estaba bajo el dictador personalista de Stalin, Alemania lo estaba con Hitler. Aunque a diferencia de Alemania, Rusia odiaba a su líder. Alemania todavía no. Desanimado y triste por su situación, Rusia pronto se vería involucrado en un acontecimiento a gran escala que cambiaría de nuevo el rumbo de todo, y sin que el Rusia lo supiera, lo pondría a él en la cima del mundo.
Rusia estaba preocupado por lo que hiciera el fascista de Alemania y sus aliados, y como lamentablemente para él estaba aliado con Inglaterra y Francia, Rusia quedo de su lado. Rusia veía muy poca diferencia entre el fascismo y países como Inglaterra o su hijo americano, pero debía estar con ellos por órdenes de su horrible líder.
Aun así, Rusia, con mucho asco firmó un pacto de no agresión con Alemania Nazi en 1939. Aun así, algo en Alemania le daba muy mala espina y no confiaba ni un poco en él. Cuando Alemania invadió Polonia iniciando la guerra, Rusia también lo hizo, invadiendo Europa del este, los países bálticos y una parte de Polonia, quedando en contradicción con sus aliados occidentales. Por otro lado, Rusia también invadió Finlandia, aliado de Alemania.
Todo se definió completamente cuando, repentinamente, Alemania lo invadió y comenzó a atacarlo. A pesar de que Rusia estaba consciente de que Alemania no era de fiar, nunca se imagino que lo hiciera. Pero allí estaba, invadiéndolo, atacándolo. Todo se repetía, supo Rusia.
Ahora estaba definitivamente aliado con Inglaterra, Francia y Estados Unidos, y China, con quién Rusia sentía una atracción bastante tensa.
La Unión Soviética, con sus mejores generales y oficiales eliminados durante la Gran Purga, con una maquinaria bélica deficiente, y con un Stalin inoperante del que dependían todas las órdenes en el frente, sufría un colapso frente a las tropas de la Wehrmacht. El desastre soviético fue inmenso: en cinco meses, los soviéticos habían sufrido más de 4 millones de bajas militares, y los alemanes estaban a las puertas de Moscú y sitiando Leningrado (nombre de San Petersburgo durante la Unión Soviética), y Rusia, demacrado, herido, desquiciado y desmoralizado, se vería las caras con Alemania, el era su rival en la guerra, nadie más.
Cuando Estados Unidos entró en la guerra, Rusia se sintió molesto. Poco toleraba al norteamericano, considerándolo idiota e inculto además de molesto y poco pudo soportar su liderazgo. De hecho, fue Rusia quién siempre cuestionó su autoridad, y sin saberlo, ambos sembraron su futura rivalidad.
Durante la guerra el himno ruso fue cambiado porque Stalin quién consideró que una canción internacionalista no era patriótica para la guerra.
Cuando Alemania lo invadió y entró en él, Rusia lo observó durante mucho tiempo, y en cierta forma lo comprendió. Alemania cometió el gran error de invadir Rusia, y de quedarse en invierno. Cuando Alemania parecía tener la delantera total en la guerra, Rusia llamó al General Invierno, su leal sirviente, y se dio una de las batallas más sangrientas e inhumanas del siglo XX, Stalingrado.
-Batalla de Stalingrado, la batalla que decidió el rumbo de la guerra:
En la nieve, en el frío de Rusia, Alemania buscó y luchó contra las fuerzas del ejército rojo, creyendo derrotarlos, pero lo que sucedió en aquella batalla, no fue más que la condena de miles de personas, y fue cuando Rusia, miro a los ojos a Alemania, y supieron que eran más parecidos de lo que creían. Y ambos la sufrieron como nadie. En la nieve, todo blanco, se encontraron a sí mismos. Alemania fue abandonado por sus superiores y debió quedarse con los suyos a perecer, y Rusia, por ordénense de Stalin, no podía retroceder, estaba también condenado. Alemania hizo atrocidades a los rusos, y Rusia, el gran oso ruso se le enfrentó. Le miró a los ojos, y se enfrentaron. Sangre tiño la nieve y cuerpos fueron abrazados por ella. Rusia sentía lástima por el alemán, quién estaba condenado. Lo entendía incluso. Recordaba el abusivo tratado de Versalles y comprendía el rencor de Alemania. Lágrimas resbalaron de los ojos de Rusia al ver aquella horrible situación en la que tantas veces se habían visto. Y lágrimas escaparon por los ojos de Alemania también. En las pequeñas treguas de vez en cuando hablaban, Rusia cantaba y Alemania lo acompañaba. Tristes canciones acariciaron el aire de Stalingrado, una ciudad mutilada. Y nada calmaría el dolor de sus corazones. Como danzando en la nieve, cuerpo a cuerpo decidieron el destino, y Alemania pereció, y esa fue su perdición.
La situación dio un giro drástico tras la Batalla de Stalingrado, donde la victoria soviética evitó que los alemanes se hicieran con los pozos petrolíferos del Cáucaso.
Y pronto, con dolor y olor a muerte, Rusia estaba al delantero de la guerra. Como empujado por el fuerte viento del General Invierno, arrasó con las fuerzas alemanas y liberó a su hermana Bielorrusia y a los bálticos, poniéndolos bajo su poder.
En 1945, los soviéticos ya había avanzado por Europa del este y Rusia tenía en mente recuperar a Polonia de Alemania. Cuando Prusia, Austria y Alemania ya sabían de su inminente derrota, y sabían que Rusia llegaría pronto, Rusia avanzó como nunca sobre Polonia y le rescató. Polonia sintió una felicidad agridulce, porque sabía que ahora debería rendirle cuentas a Rusia.
Y pronto, lo inminente pasaría. Mientras en el pacifico y por los aires Estados Unidos peleaba con Japón, y mientras Inglaterra y Francia intentaban inútilmente acabar con el frente occidental, Rusia era imparable. Alemania, angustiado y desesperado, hizo lo posible por resistir. Hasta que finalmente, en marzo de 1945, los rusos llegaron a las puertas de Berlín. Todo se agitó, Alemania fue hasta su líder, quién se había suicidado. Todos salieron o se escondieron, los posaron sus ojos allí, a todos se les paró el corazón por un momento, la Unión Soviética había llegado.
Alemania salió a defenderse, para él todo estaba oscuro, y se escuchaban gritos a lo lejos, buscó a su hermano Prusia, pero de repente no lo encontró más, y de repente, alguien lo tomó desde atrás y puso un tubo en su cuello, y holló una aniñada pero varonil conocida voz que le susurró al oído de la forma más tétrica: "Privet, Germaniya" y para Alemania todo había acabado, la guerra en Europa había acabado. Sobre Berlín la vadera soviética fue alzada.
Cuando venció a Alemania, le declaró la guerra a Japón y fue a ayudar a su compañero China. Aunque China no lo demostró se sintió agradecido.
Los rusos entraron en Berlín y ocuparon toda la zona oriental. Cuando Alemania fue vencido, Inglaterra y Francia no tardaron en ocuparlo también, y las fuerzas norteamericanas. En los primeros días, como era la costumbre, Rusia maltrató y ultrajó al alemán, y le hizo escuchar su himno a la fuerza. Le hizo heridas y le hizo llorar, hasta que de repente, Estados Unidos se impuso a Rusia y le exigió a Alemania. Rusia no sentía que Estados Unidos tuviera autoridad sobre él, y por ello, siempre le miraba desde arriba y no hacía caso a sus órdenes.
Cuando Estados Unidos venció a Japón con las Bombas Atómicas, Rusia no sintió miedo en lo absoluto, pero si consideró a Estados Unidos un total mounstro.
Estados Unidos había salido triunfante sobre Japón y era de repente extremadamente poderoso e influyente. Eso a Rusia no le gustó nada. Pero Rusia tenía el merito de haber derrotado solo a Alemania, y era tan o más fuerte de el hijo de Inglaterra. Para cuando la guerra termino dejando a Europa destrozada, Estados Unidos y Rusia ya se lanzaban miradas poco amigables.
-Guerra Fría, el mundo bipolar:
Europa estaba desmembrada y herida, Alemania bajo manos de diferentes países, mitad de Europa estaba bajo los soviéticos y la otra mitad bajo la potestad de Estados Unidos.
La guerra fría comenzó como tal cuando surgieron las disputas entre Harry Truman y Stalin sobre el futuro de Europa del Este. Estados Unidos deseaba tener potestad sobre todo y Rusia estaba en medio de su camino, y no solo eso, sino que Rusia era algo que todos, desde el primer momento odiaron, él era comunista. Rusia tenía la intención de anexionar a los bálticos a él, cosa que hizo, y prácticamente, como estaban en deuda con él, la mayoría de los estados del este se volvieron comunistas y aliados a él. Esto molestó al occidente y a Estados Unidos considerablemente. Tensiones ideológicas, sociales y políticas comenzaron a haber entre ellos, pero la verdadera tensión era porque ambos eran poderosos, muy poderosos, y ambos querían imponer su voluntad.
Pronto se creó la ONU, que reemplazó a la inútil Sociedad de Naciones, y surgió luego la Unión Europea. Cuando se propuso el Plan Marshall, plan de Estados Unidos para reconstruir Europa bajo sus intereses, el que se opuso completamente era Rusia, porque veía la verdadera intensión de Estados Unidos. Cuando Estados Unidos vio que evidentemente Rusia sería un verdadero obstáculo para él, creó la OTAN. Ante tal acto semi provocativo, Rusia fue a hablar con Polonia. Como Polonia estaba en deuda con él, aceptó firmar un acuerdo militar mutuo con él y los demás estados comunistas de Europa del este y surgió ante los ojos de occidente el Pacto de Varsovia.
Europa quedo polarizada y dividida ideológicamente como políticamente, y esta polarización no tardaría en pasar al ámbito global, que moldearía a todos y haría del mundo un ajedrez de poder entre dos potencias en disputa.
La tensión en el mundo entero surgió cuando inesperadamente, en 1949, surgió el comunismo en China. Ahora la polarización llegaba de Europa a Asia en un instante. El comunismo había llegado a Asia.
Cuando China surgió en comunismo con su revolución y su nuevo líder, Mao, Rusia estalló de alegría. Siempre había sentido una inconfundible atracción por China y que en las casualidades del universo se volviera comunista era como un regalo. El comunismo era internacionalista y Rusia siempre había esperado a que muchos se sumaran, pero pronto descubriría que este le jugaría en su contra.
Antes, en el comunismo Rusia estaba solo. Y como estaba solo si quererlo transformó el partido comunista en un dogma y se hacía todo como él decía y los países comunistas del este de Europa seguían sus reglas, pero ahora ya no estaba solo. Ahora China era comunista y su comunismo era como China decía, no como la Unión Soviética decía que debía de ser. Esto hizo que tensiones se produjeran entre ellos y sus líderes, Stalin y Mao, cuando se juntaron a festejar.
Rusia besó bruscamente a China, dándole la bienvenida, pero China no lo veía como su jefe sino como su camarada comunista, y no seguiría sus órdenes. Esto molestó a Rusia.
Además de estas tensiones, al líder de China no le agradaba Stalin. Rusia lo entendía, él odiaba a Stalin. Rusia pasó tiempo con China, enseñándole su cultura y arte, mostrándole como patinaba majestuosamente sobre el hielo y China lo observaba. Rusia siempre había sentido una crisis de identidad, sobre si era europeo o asiático. Su cultura era europea y él había nacido en Europa, pero su cultura era la más asiática de las europeas y gran parte de él estaba en Asia. Además, los europeos nunca lo habían tratado como tal completamente. Pero de repente, China tomo su rostro en sus manos y lo miró, con lágrimas en los ojos. Rusia no era ni europeo ni asiático, y era ambos a la vez. Su cultura era un punto medio que lo volvía único como pocos. Y China por fin pudo comprender a Rusia.
Por más de que hubo un acercamiento progresivo entre él y China, siempre había algo que los dividía y era que porque no solo China seguía lo que él quería y ponía en duda la autoridad de Rusia sino que pronto, comenzaron a discutir cuál era el mejor comunismo. China llamaba revisionista a Rusia y este se ofendía. China no quería perdonar a los occidentales imperialistas capitalistas mientras que Rusia era un poco más flexible con ello por culpa de Stalin que había pactado con occidente. Y pronto, se produjo la ruptura sino-soviética, en donde su noviazgo termino. Desde ese momento se convirtieron en rivales, aunque amistosos.
Que China surgiera en comunismo alertó y molesto mucho a Estados Unidos, quién pronto se metió para poner su influencia allí.
Cuando Rusia previó lo que sería el futuro de allí en adelante, se procuro que todos sus aliados y miembros de la Unión Soviética se sintieran unidos. La Unión Soviética somos todos, todos nosotros, les dijo Rusia, y los tomo de las manos. Pero Rusia nunca pudo ganarse a los bálticos, a Hungría, ni Polonia. La respuesta era simple: todos ellos le habían odiado en el pasado y habían intentado matarle, y que ahora él les perdonara les molestaba. Todos ellos eran países ultra católicos y conservadores, por lo que el tan radical cambio al comunismo no les sentó nada bien. Todo esto traería problemas a Rusia. Mientras tanto, el oso ruso ya comenzaba a competir con el "cerdo capitalista".
-Las Guerras Subsidiarias: estas guerras son un tipo de guerra que se produce cuando dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos, en vez de enfrentarse directamente. Este estilo fue muy utilizado durante la guerra fría y ejemplos de este tipo de guerra fueron la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam.
Cuando después de la ocupación japonesa (Japón ahora aliado de Estados Unidos), Corea se dividió por cuestiones ideológicas, siendo el norte influenciado por el comunismo y el sur por el capitalismo, pronto se desató la cruel Guerra de Corea, en donde tanto Estados Unidos como Rusia metieron mano. Ambos utilizaron a los pequeños hermanos para pelearse el uno contra el otro, si ganaba el norte comunista, Rusia tenía un punto a su favor, y si era al revés, Estados Unidos lo tenía. Fue cruel por parte de ambos. El Norte quedó de por vida bajo la tutela de China y Rusia mientras que el sur bajo la tutela de Estados Unidos, haciendo de ese remoto lugar uno de los más tensos del mundo.
Cuando se desató la cruel Guerra de Vietnam, Rusia trató de ayudarla y convertirla en su aliado, pero Estados Unidos se metió como siempre. Esta fue una guerra subsidiaria, pero uno que afectó personalmente al estadounidense e hizo que Rusia observara todo desde fuera. Rusia gustaba un poco de Vietnam, y no permitiría que Estados Unidos se la arrebatara. Y no lo hizo. Estados Unidos, desmoralizado y herido y avergonzado de sigo mismo, volvió a su hogar, en donde tuvo que atender a asunto importantes.
Esta clase de guerras subsidiarias fueron muy comunes en la historia y más en la guerra fría.
-La Revolución Cubana, el Muro de Berlín, la Crisis de los misiles y Nikita Jrushchov:
Cuando murió Stalin en 1953, Rusia salió a su funeral con llanto, pero en realidad, no podía estar más feliz. Fue un años de regocijo para él en el fondo de su corazón.
Durante la lucha por el poder que aconteció tras la muerte de Stalin, sus más estrechos colaboradores salieron derrotados. Nikita Jrushchov afianzó su posición en un discurso ante el XX Congreso del Partido Comunista detallando las atrocidades de Stalin y atacándolo por promover un culto a su personalidad, cosa que el comunismo no permite. A medida que se iban haciendo públicos los detalles del discurso, Jrushchov aceleró la ejecución de un amplio paquete de reformas. Disminuyendo el énfasis de su antecesor por la industria pesada, incrementó la producción de bienes de consumo e inmuebles, además de estimular la producción agraria. Las nuevas políticas mejoraron las condiciones de vida. Los intelectuales tuvieron mayor libertad de expresión durante el deshielo de Jrushchov que durante el período estalinista. Rusia estaba vigoroso.
Rusia sentía que tenía la delantera, la mitad de Europa era comunista, en Asia surgía el comunismo como nunca, y por ello pronto la situación mundial se podría más tensa que nunca. Cuando Estados Unidos se le presentó bruscamente pidiendo que abandonara su ocupación en Alemania, Rusia supo qué hacer. Rusia dio un golpe que a todos les dolió y molesto. Convirtió al fallecido Prusia en un estado socialista alemán, la Alemania Oriental. Esto dio un golpe bajo a todos y Rusia sonrió, iba avanzando. Y pronto, el comunismo llegaría incluso más lejos.
En 1959, se dio la Revolución Cubana. Rusia dormía tranquilamente cuando se le dio la noticia, y no pudo creerla. El comunismo había triunfado a puertas de Estados Unidos, en su propio patio trasero. Y Rusia ante esto, estalló en carcajadas. Como un rayo, él y su jefe fueron a visitar a Cuba cuanto antes, ante los ojos rabiosos de Estados Unidos. Rusia felicitó y alabó a Cuba, y admitió que Cuba llevaba la llama de la revolución, una llamaba que él había levado pero se había extinguido. Rusia se hizo muy amigo de Cuba y juró protegerlo.
Cuando la tensión se volvió insoportable, Rusia y Alemania Oriental levantaron un muro, el Muro de Berlín, que tristemente se convirtió en el máximo símbolo de la Guerra Fría.
La Guerra fría fue un período muy estresante para todos, en especial para los países de segundo mundo. El primer mundo eran las dos potencias, Estados Unidos y Rusia, el segundo mundo los aliados respectivos de estos, y el tercer mundo, los países neutrales.
En 1962, se dio la Crisis de Misiles cubanos, que alertó al mundo entero, en donde todos tuvieron los pelos de punta, y en donde Rusia y Estados Unidos, con Cuba en medio, casi llevan al mundo a otra guerra. Por suerte, nada de eso sucedió, y todos se relajaron.
Cuando fue asesinado el presidente Kennedy, presidente el cuál Rusia sentía un poco de respeto, y a decirle sus condolencias a Estados Unidos, aunque fue medio burlón con él.
Rusia tenía una rivalidad con China sobre cual comunismo era mejor, tenía una poco sana enemistad con Estados Unidos, y tenía muchos subordinados, pero pocos eran sus amigos. En realidad pocos buscaban su amistad. Rusia creía que Lituania era su mejor amigo pero ese sentimiento no era para nada correspondido. Irónicamente su único y verdadero amigo era Alemania Oriental, quién antes era Prusia. Por ironías del destino, y crueldades del destino, ambos de su propio lado del muro y el Telón de Acero, forjaron una extraña pero fuerte amistad, y Rusia lo extrañaría para siempre.
Por mucho que Estados Unidos se hacía llamar héroe, el verdadero héroe fue Rusia en el año 1983. El 26 de septiembre de 1983 (todavía 25 en Estados Unidos, ya que Rusia usa el calendario juliano no el gregoriano), el ruso Stanislav Petrov evitó lo que pudo ser una catástrofe mundial cuando se produjo el llamado Incidente del equinoccio de otoño, que colocaría al mundo a escasos segundos del Apocalipsis atómico. A las 00.14 un satélite soviético dio la alarma: un misil balístico intercontinental estadounidense se habría lanzado desde la base de Malmstrom (Montana, Estados Unidos) y en 20 minutos alcanzaría la Unión Soviética.
Stanislav Petrov estaba a cargo del búnker Sérpujov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordinaba la defensa aeroespacial rusa. Su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los Estados Unidos.
En principio, Petrov pensó que debía de tratarse de un error, porque no tendría sentido que los estadounidenses atacaran con un único misil. Más tarde los ordenadores indicaron que cuatro misiles más se dirigían hacia la URSS.
Petrov conocía bien las peculiaridades del sistema satélite de alerta temprana rusa y creía que este podía equivocarse, así que consideró de nuevo que eran muy pocos misiles, solo cinco, cuando Estados Unidos tenía miles. Decidió esperar y se descubrió que era una falsa alarma causada por una rara conjunción astronómica entre la Tierra, el Sol y la posición específica del satélite. Ese fue el día en donde efectivamente, Rusia salvó al mundo.
La guerra fría fue una competencia armamentística entre potencias, en donde debías aliarte como en equipos y si no, no juagabas. Fue un choche ideológico también, fue una danza de guerra por del poder hegemónico mundial, y fue un mundo dividido en posturas diferentes. En cierta parte de él, Rusia amo esas épocas, pero luego las recordaría horriblemente.
Esta fue la época del de los espías, de los botones rojos, de los teléfonos rojos, fue la época del Terror rojo, la época en donde ser comunista era sinónima de ser el mismo Lucifer. Época de revoluciones y misiles, fue la época en donde la competencia en la tierra se quedaba chica, y tuvieron que ir al espacio para continuarla. Rusia fue el primero de todos en ir al espacio, y se sintió de maravilla. Seguro sus antepasados estaban orgullosos de él, y vio desde el firmamento como desde su hogar, Alemania Oriental lo saludaba. Sí, fueron épocas agridulces y duras. Pero como se dijo antes, Rusia cometió el acto más imperdonable del mundo. Su revolución fue algo para los demás, imperdonable. Nunca se lo perdonarían, y pronto Rusia sabría que su destino esta subir hasta lo más alto, solo para frustrarse de nuevo.
-Caída del Muro de Berlín, al comienzo del fin de la Unión Soviética:
Pronto a Rusia le fue poco sostenible seguir tenido a sus aliados. Polonia, Hungría y los bálticos le habían odiado siempre y ahora no lo soportaban más. Pronto, rompieron el Telón de Acero y escaparon. Rusia quedó dolido, siempre quedaba solo. Pero lo que más le dolió fue cuando él se fue. Cuando Alemania Oriental tuvo que dejarlo para unirse con su hermano, Rusia oficialmente supo que su final se acercaba. Realistamente lo supo. Cuando el muro de Berlín fue roto en 1989, Rusia supo que todo estaba perdido. Aun así, Alemania Oriental quiso volver a él, le pidió que no se rindiera. Pero Rusia ya estaba roto. Rusia sintió un enorme dolor y soledad. Recordó su pasado y se preguntó si todo fue en vano, pero se negó, se negó completamente. Si iba a caer, caería luchando hasta el final. Y miró por última vez a su amigo alemán socialista, a quién no volvería a ver. Pero Rusia pelearía hasta que todo terminara.
-La Caída de la Unión Soviética:
Por qué cayó la Unión Soviética, y porque el destino fue tan duro con Rusia, tuvo que ver con muchas razones y una en específico. Para los años 80, Estados Unidos, que no era muy lúcido pero si poseía una inteligencia instintiva, supo que si presionaba a Rusia en la carrera armamentística, que si lo aceleraba le haría gastar más de lo que Rusia podía permitirse. Además, Estados Unidos comenzó a apoyar a los países que querían dejar el comunismo, lo que hizo que para finales de los 80, Polonia, Hungría y otros rompieran el Telón de Acero y dejaran a Rusia. Todo esto no sentó nada bien a Rusia, pero el golpe de gracia, el que lo hizo ver su destino, fue la caída del Muro de Berlín, fue simbólico en todo sentido.
Rusia tenía demasiados gastos militares y pérdidas innecesarias e hicieron su situación peor. El lo que realmente destruyó a la Unión Soviética, lo que la hizo caer, fue algo desde dentro. En 1985, a Rusia llegó un tal Gorbachov, que lo que hizo, sea a propósito o no, fue comenzar a implementar el capitalismo en Rusia, y esto no sentó nada bien. Desde el momento en que Rusia lo conoció y supo lo que estaba haciendo, Rusia lo considero un revisionista, pero todavía no sabía lo que pasaría. Introducir el capitalismo desde dentro no estuvo nada bueno y empeoró la situación. Desde fuera, Estados Unidos y los suyos estaban expectantes, sabía lo que pasaría y le tenían todo preparado a Rusia.
Para dar el toque final, Gorbachov y los suyos apoyaron el nacionalismo, tanto de rusos como de otras de otros, y esto fracturó la Unión Soviética. Estados Unidos apoyó también a los nacionalistas para romper a la Unión Soviética. Cuando Rusia fue consciente de todo eso, se desesperó y dejó de obedecer a sus líderes y comenzó a hacer actos desesperados de supervivencia. Para calmar a Rusia, se realizó un referéndum a todos los ciudadanos de la Unión Soviética y se les preguntó si querían o no que siguiera la Unión Soviética. Demostrando lo que Rusia sentía, ganó el Sí por la Unión Soviética con el 74,6% de los votos. Y aún así, viendo lo que el pueblo quería, el plan para destruir la Unión Soviética continuó. La espontanea sonrisa de Rusia desapareció y nuevamente casi muere de un infarto cuando supo que todo continuaba. Cuando se votó por lo mismo pero con los dirigentes de las diferentes naciones soviéticas, Ucrania traicionó a su hermano votando por la disolución, Rusia lo miró con el corazón destruido y ella no pudo mirarle a la cara. Bielorrusia voto por continuar con la Unión Soviética, y Rusia se sintió complacido con su fiel hermana menor.
Sin embargo, todo continuó, y en 1991, cuando se iba a firmar el Nuevo Tratado de Unión en donde finalizaba la Unión Soviética, Rusia se negó completamente, y surgió el Intento de Golpe de Estado. Este intento de golpe de estado se dio en agosto de 1991 por parte del Partido Comunista, el Ejercito Rojo y la KGB, apoyados por los rusos y Rusia, que intentaron detener el colapso soviético y detener a Gorbachov quién estaba vendiendo a Rusia al capitalismo. Rusia creía que ahora todo se volvería como antes, pero no sabía que su derrota ya estaba firmada. El golpe solo duro tres días y no pudo darse. Cuando Rusia se dio cuenta, él y sus camaradas, la Unión Soviética había caído.
Ya no existía. El siglo XX terminó realmente en 1991, dicen los historiadores, con la Caída de la Unión Soviética. Y Rusia no tuvo tiempo ni de llorar. Al principio no lo comprendió. Su alma se le escapo de un suspiro y su corazón se destrozó en un segundo.
-Los Años Oscuros, Rusia después de la Unión Soviética:
Cuando la Unión Soviética cayó, el mundo entero de Rusia de desboronó con él. Lo poco que quedaba de él se desgarró cuando sus hermanas tuvieron que dejarle. Cuando pudo asimilarlo, se negó a creerlo. Lucha, forrajeó e insultó y quiso rebelarse, jamás aceptaría una realidad tan cruel. Cuando cayó la Unión Soviética, Rusia, con el alma en el suelo dijo: "Mne prisnilsya son, no eta mechta byla ubita"* Y Rusia luchó contra la mera idea, pero todo se volvió oscuro cuando Estados Unidos se le acercó sorpresivamente y le golpeó el estomago hasta dejarlo incesante. Sí, definitivamente todo había terminado.
Cuando despertó, todo el mundo estaba alrededor de él, con miradas y sonrisas extrañas, incluso sus antiguos camaradas los bálticos, y junto a él estaba su rival de la vida, Estados Unidos, quien parecía rebosar de felicidad al verlo así. Sin poder resistirse, dejó que lo agarraran y lo llevaran a una mesa. Cuando Rusia, impotente, la miró, vio que había una línea de un polvo blanco en ella, y extrañado, miro a sus captores, que parecían estar en una celebración. Cuando comprendió lo que era y lo que pasaba, quiso llorar pero no pudo. El estadounidense, lo tomo de la nunca y lo alentó a hacerlo, mientras le dijo: "Welcome, to capitalism".* Rusia cayó en un oscuro pozo que lo tuvo atrapado por mucho tiempo, después de sus días como soviético.
Cuando cayó la Unión Soviética, no solo cayó el único obstáculo del capitalismo y de Estados Unidos para hacer lo que quisiera, sino que éste, le dio un regalo especial a Rusia. Estados Unidos lo había tendió planeado y con gran placer, le presentó a Rusia por primera vez al Neoliberalismo, el mounstro que todo lo devora, y lo lazó sobre él. De suerte Rusia vivió después de eso. Durante los años 90, después de la Unión Soviética, Rusia vivió su peor crisis en la vida. Las reformas capitalistas devastaron inmediatamente la calidad de vida de la gran mayoría de la población, especialmente en aquellos sectores beneficiados por los salarios y precios controlados, los subsidios y el estado del bienestar de la época comunista. Rusia sufrió en la década de los noventa una recesión económica más grave que la Gran Depresión que azotó los Estados Unidos o Alemania a principios de los años 1930. El capitalismo consolidó una clase alta semi criminal. Por primera vez los Estados Unidos con la ayuda de estos nuevos criminales, introdujeron las drogas a Rusia, haciendo que en los noventa incrementara su consumo y la criminalidad. Y el pobre Rusia fue abusado de todas maneras por sus nuevos "aliados". Él ya no era una potencia, sus opiniones no importaban y solo servía para que comprara obligadamente drogas y tuviera que decir sí a todo lo que ellos decían.
Rusia, sumido en una peligrosa depresión, trato de suicidarse bastantes veces, se encerró y ocultó sus banderas, fotos y cosas comunistas para que no le las quitaran. Lloró indeterminadamente y se indignó cuando la televisión comenzó a pasar telenovelas y porno, cosa que antes no sucedía ni en sueños.
Cada vez que Rusia debía pasar cerca de alguna estatua de Lenin, se tapaba los ojos para no decaer aún más. Tomándose toda la autoridad del mundo, Estados Unidos ordeno al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional privatizar y llevar a la más grande pobreza a Rusia. Las mafias internacionales y los Estados Unidos denigraron a Rusia de la peor manera para que nunca volviera a levantarse contra ellos en su vida. Definitivamente esa era la consecuencia de haber hecho algo como lo que Rusia fue capaz de hacer. Rusia se rindió y en total depresión volvió al Vodka como nunca antes y se dejó estar, jamás volvería a nada y ya no le importaba nada de ese gris mundo. El neoliberalismo devoró a Rusia pero hubo un momento en su calvario terminó, y el sol volvió a brillar sobre Rusia.
-Actualidad:
Rusia estaba tirado sin vida en él, completamente devastado y con su único placer, imaginar mil maneras de asesinar Gorbachov. Para él, el mundo lo odiaba, lo había odiado siempre, y ahora lo golpeaba hasta el cansancio. Pero lo que jamás se esperaría él, era que tendría otra oportunidad de levantarse. Tras la crisis financiera de 1998 Yeltsin se encontraba en el ocaso de su trayectoria. Solo unos minutos antes del primer día de 2000, dimitió por sorpresa dejando el gobierno en manos de su primer ministro, Vladímir Putin, un antiguo funcionario del KGB y miembro de partido comunista. Cuando Rusia vio a Putin como su nuevo presidente en realidad, tan golpeado, no supo lo que significaba, pero no tardaría en hacerlo. El presidente Vladimir Putin sacó a Rusia de la crisis y lo fortaleció como nunca en aquellos oscuros años. Protegió sus intereses por primera vez desde la Caída Soviética y nacionalizó los recursos rusos. Para cuando pasó esto, el neoliberalismo fue frenado y Rusia se levantó otra vez. Con lágrimas de felicidad y dolor, el cálido sol volvió a besar el rostro de Rusia. Y además, como todavía no era lo suficientemente fuerte, se le alió con la próxima potencia mundial, China. Volver con China, y estar como su compañero y aliado a Rusia le llegó el pecho de una felicidad que creía que no volvería a sentir.
Mientras Rusia no había estado presente, Estados Unidos y los suyos habían asesinado a Yugoslavia, invadido Iraq y hecho muchos otras cosas a las cuales Rusia se habría opuesto. Pero ahora, Rusia estaba aliado a China y bajo sus órdenes, era fuerte otra vez, y con una postura muy definida. Rusia no perdonaría nada de lo que le hicieron, y volvería a ser el Rusia de siempre. Cuando la OTAN quería volver a meter sus garras sobre Oriente Próximo, alguien su puso en medio, y todos abrieron los ojos. Estados Unidos estalló en rabia. Rusia era una potencia otra vez, para horrores de todos, Rusia era Rusia de nuevo. Estados Unidos había creído vencerlo para siempre, pero al parecer su rival siempre estaría allí. Esto molestó a todos, más que nada a Inglaterra y a Estados Unidos y a Israel, ya que Rusia, comenzó a apoyar a Palestina y a defender a Siria de todos ellos. Rusia, bajo el mando de China, comenzó a tomar una política propia de él, apoyando a nuevas potencias, aliándose con países de izquierda, y creando la Unión Euroasiática para contrarrestar a la Unión Europea, y volver a juntarse con sus antiguos camaradas soviéticos, como Armenia, Kazajistán, su hermana Bielorrusia, etc. El deseo de Moscú de mantener su influencia creando una Unión Euro asiática en el espacio ex soviético tiene una lógica en términos económicos y de seguridad. Con razones o sin ellas, Rusia se siente cercada por Occidente, amenazada en sus fronteras e intereses. Una economía y una demografía en retroceso son los mayores impedimentos a la proyección de su poder.
Para cuando todos lo miraron nuevamente a los ojos brillantes y tristes de Rusia, y vieron las marcas que le dejaron cuando lo hubieran atrapado cuando cayó la Unión Soviética, temieron por alguna venganza, pero Rusia solo dijo: "YA snova v igre, suki."* Y todos supieron que el juego comenzaba de nuevo.
Durante su penosa restauración luego de los noventa, Rusia, sin superar jamás la Caída de la Unión Soviética, junto con muchos diputas pidieron que Gorbachov fuera procesado por traición. Rusia le odiaba y nunca le perdonaría nada, así como él jamás superaría la caída, nunca en su vida lo haría.
Pero Rusia verdaderamente entró en el juego, verdaderamente volvió a sus peleas con Estados Unidos, cuando se dio cuenta de que este no le perdonaría meterse en su camino jamás, y se metió con su hermana, Ucrania.
-Crisis de Ucrania y Crimea de 2014, el recuerdo de guerra fría:
El hecho de que Rusia se recuperara, se volviera una potencia otra vez, de que defendiera sus intereses nacionales, de que defendiera a ciertos países y de su alianza con China molestó a todo el occidente. Y más a Estados Unidos y su padre. Y por eso, él estadounidense comenzó su jugada en un lugar en donde a Rusia le doliera, le doliera de verdad, su hermana Ucrania, la más débil de las dos.
"La historia se repite, y tiene rima". La escalada del conflicto que estalló en Ucrania ha llevado a las tropas rusas a ocupar Crimea. Los países occidentales amenazaron con sanciones a Moscú. La prensa internacional ha recuperado un lenguaje de guerra fría.
Estados Unidos comenzó a financiar protestas en contra del presidente de Ucrania, y comenzaron a subir extremas derechas anti-rusas. Ante sus ojos, Rusia vio como Estados Unidos manipulaba a su hermana y le decía mentiras de cualquier tipo. Finalmente sucedió, y a Ucrania subió un gobierno pro-estadounidense con intenciones contra Rusia y con los ojos puestos sobre Crimea. Su bella y querida hermana ahora parecía odiarle.
Su hermana de repente quería a Crimea y odiaba a Rusia. El gobierno de facto de Ucrania tenía la intención de apoderarse de Crinera, pero la población de aquel lugar era rusa y pro-rusa. Los ultra-derechistas de Ucrania amenazaron con enviar "fuerzas amistosas" a sofocar cualquier oposición a Ucrania y occidente. Rusia, al ver esto, fue a socorre a Crimea cosa que fue juzgada por su controlada hermana y el occidente.
El conflicto fue un recuerdo de guerra fría y horrible para Rusia, con quién estaba enemistado era con su misma hermana. Desde ese día Rusia juró no perdonar a Estados Unidos, por haber utilizado y puesto a su hermana en contra él para sus propios beneficios. Crimea era un lugar estratégico y rico que todos quería, y todo lo que pasó allí fue para quedarse con el lugar. Pero Rusia lo anexó, luego de un referéndum que le permitía hacerlo.
Y así va el destino de Rusia, pensando en su hermana y en su rota relación, en su otra hermana y su conveniente fidelidad hacia él. Pensando en China y su jugada, en el estado de Estados Unidos y su nuevo líder, pensando y lamentándose por su destino. Él, el país de la frustración. Su ambigua postura sobre Corea del Norte, su fuerte amistad con Irán y su ayuda a Siria le hace tener sanciones de vez en cuando, pero él no se arrepiente.
Rusia se pregunta, luego de pasar por una transformadora revolución, por qué el mundo está como esta, con desigualdad, extremo nacionalismo, intolerancia y sexismo, y su respuesta es siempre la misma: porque las personas lo permiten. Creen en ello, pero en el fondo, mientras camina hacia su próximo destino, Rusia sigue creyendo, en lo oculto de su corazón, que la esperanza, siempre está en los proletarios.
Frases en ruso:
-Siente el acero eslavo.
-Todos, vamos hacia Moscú.
-Proletarios de todos los países, ¡Uníos¡
-Hola, Alemania.
-He tenido un sueño, pero ese sueño fue asesinado.
-He vuelto al juego, perras.
Frase en Inglés:
-Bienvenido, al capitalismo.
Perdón por tardar tanto en subir este capítulo, pero es que no tuve tiempo, con muchas cosas, y Año Nuevo, no tuve tiempo de nada. Además este capítulo fue insoportablemente difícil de hacer, la verdad.
Como siempre, los capítulo son muy largos, lo sé.
Cuando me organice subiré cada dos semanas, pero por ahora no.
Siempre digo, si alguien quiere comprender la cultura rusa, debe escuchar su música, tanto folclórica como clásica, ver sus danzas y su patinaje artístico.
No se por que imagino a Rusia con una fuerte voz de tenor.
Muchos se preguntan si los rusos se consideran europeos o asiáticos, y yo digo que si viven en la parte continental europea, entonces europeos, y si es en Asia, lo mismo. O tal vez se consideran euroasiáticos directamente.
No sé porque muchos ponen a Rusia como malévolo. Es cierto que es un poco más perturbador que otros, pero si uno estudia historia de manera realista se da cuenta que todos son malos y han hecho cosas imperdonables, ¡todos!
Fuentes Bibliográficas: Wikipedia, documentales, el Manifiesto Comunista y el Capital de Marx, etc.
Películas que vi para contextualizarme: El violinista en el tejado, Camino a la Libertad (aunque hoy se sabe que no fue realmente basada en hechos reales, es una buena película), Stalingrado 1993 (la mejor película de guerra que vi en mi vida), el Acorazado de Potemkin. No hay muchas películas con Rusia de fondo, triste.
Música que me inspiró: la Internacional en ruso, otros himno soviéticos, Opera N 2 de Vitas (aunque odie a Vitas), temas Katyusha, Kalinka y Red Army Choir, Russian Lullaby toy box, marcha soviética, Jazz Suit n 2 (amo este vals ruso), el Lago de los Cisnes de Tchaikovsky, tema Moskva de Oleg gazmanov, thema ruso Тёмная ночь, etc.
Como dato curioso, el nombre en español de Iván en Juan, cosa que me parece muy graciosa.
Bueno, ya estamos en 2018, que rápido. Los chinos están en el año 4715, los judíos en el 5778, los árabes musulmanes en el 1439, los budistas en el 2559, Corea del Norte en el 107 y los hindúes creo que más del 6000. Obviamente se que la humanidad tiene más de 2018 años, asique me gusta investigar sobre el año en otras culturas.
He de decir que tardaré igual en subir otro capítulo pero trataré.
Bueno espero realmente que hayan disfrutado este capítulo de Rusia. Pronto subiré otro capítulo de otro país.
