CAPÍTULO 6: CONDENA DE OSCURIDAD.
El pequeño capullo de loto broto.
Entre los violentos mares y parásitos.
Su color nunca fue el blanco ni rosa.
Negras fueron sus primeras hojas.
Aves de plumas y sentimientos oscuros lo encontraron.
Los cuervos no dejaron de hablarle al capullo.
Aquel cruel cantico pudrió al capullo.
El negro capullo se manchó de sangre.
Los cuervos cantaron orgullosos de su logro.
El tiempo paso y la verdad lo cegó.
Más solo que nunca se sintió.
Una solución es lo que daría.
Pero lo que el loto negro no sabía, era que ya estaba condenado desde hace mucho…
-Fragmento de hojas y documentos encontradas en un antiguo templo, 50 años después de la muerte de la última jedi.
Sus ojos lentamente se entreabrieron gracias a los potentes rayos del sol que comenzaban a golpear su rostro, frunció suavemente su entrecejo y cubrió con sus brazos su rostro.
De sus labios un suave gemido lleno de molestia se escapó.
La suave risita masculina hizo que en sus labios una sonrisa apareciera.
-Rey... Te había dicho que cerraras las puertas, es muy peligroso dejar una casa sinseguros, ahora tendrás que despertar y asumir tu error...
La morocha lentamente se giró descubriendo su rostro en el acto.
Todo desde aquel día, en el que había despertado en la sala del hospital, después de seguir a Egbert, había mejorado notablemente, en cuanto ella pudo levantarse de esa cama, lo había delatado con la ayuda de Poe, el cual amablemente la había escuchado, creído y acompañado el local clandestino, provocando que se armara un escándalo bien merecido, este tuviera un juicio y poco tiempo después despojado de su puesto.
Resulto ser un infiltrado de la primera orden, bajo sus propias órdenes.
El grupo que decían ser aprendices de Ben, eran simples soldados de bajo nivel, bajo las órdenes del mismo Egbert.
Sorprendentemente Finn y Rose poco después del juicio, habían retomado sus vidas como civiles, bueno, Finn estaba aprendiendo y disfrutando de una nueva vida sin armas ni sangre y Rose le enseñaba todo aquello que la primera orden le había arrebatado desde su más tierna infancia.
El recordar las mejillas rosas de Finn y la risa de Rose la hacía sentirse muy feliz.
Todo era perfecto.
Días después de lo ocurrido, la general y Chewbacca volvieron y para sorpresa de todos, no volvieron solos.
Ben, el hijo de Leia les acompañaba.
Por obvias razones, fue detenido y enjuiciado, pero gracias a sus oportunos y correctos datos, se detuvieron y arrestaron a diversos imperialistas que se ocultaban en pequeñas bases ocultas y el hecho de difundir y demostrar que él había sido manipulado y torturado por el ex líder supremo Snoke, le dieron el voto de compasión del nuevo cenado, y lo demás fue historia, lo importante ahora era que ambos estaban ahí, juntos y felices.
A su lado pudo contemplar los largos y sedosos cabellos oscuros sobre la esponjosa almohada y poco después el rostro masculino y calmado a su lado.
-Exageras. -Murmuró la chica.
Sus ojos se conectaron al instante y el estómago de Rey sintió el suave vuelo de las rebeldes mariposas.
-Ben.
La pecosa lentamente acercó su mano izquierda y toco con suavidad la mejilla de él.
Una suave sonrisa invadió el rostro del hombre y el tomo la mano de ella con suavidad y depósito en ella un casto beso.
Las mejillas de la chica se sonrojaron ante el gesto.
-Tienes que despertar Rey.
El murmuró entre los dedos de la chica.
La mujer pecosa río.
-Estoy despierta.
El lentamente negó.
La chica suspiro.
-Puedo verte y sentir tu calor, me estas mintiendo.
-No podré protegerte por mucho tiempo más... Por favor. - Su voz sonó asfixiada, pero siguió rogando.
-Soy fuerte Ben, tú no tienes que protegerme de nada.
Ella sonrió y tomó la mano del azabache y colocó en su mejilla.
Los ojos del hombre lentamente se desviaron.
-No puedes vivir por una ilusión por más tiempo, tendré que hacerte despertar.
Los labios de Rey lentamente se fruncieron y cuando estuvo a punto de responder, Ben desapareció de su vista.
Todo se volvió oscuro.
A lo lejos pudo escuchar los gritos de un infante.
-"Despierta."
Los gritos sofocados del él la hicieron estremecer, pero frente de ella un nuevo mundo apareció.
Su corazón casi se detuvo cuando la imagen frente de ella se aclaró.
Arena y más arena, de un color tan pálido y de una textura grumosa, el sol golpeando sin piedad a las cuatro personas que podía observar.
Se vio a sí misma llorando sin control.
-¡Prometo que trabajaré más, pero no me dejen sola!
Nadie parecía darse cuenta de que ella rogaba tan desesperadamente, como si fuera sólo un objeto.
-"¡Despierta, no tienes por qué ver esto!" –La voz masculina grito, lejana a ella.
Estaba paralizada ante lo que veía, ella no lo recordaba así.
Una mujer de larga cabellera castaña, de piel oscura, quemada por el intenso contacto a los soles, joven, de aproximadamente unos 25 años o quizás menos, su cuerpo… tan maltratado por la falta de cuidado y la casi nula alimentación, sus ropas rojizas indicaban que venía de un clan, aldea muy lejana, su ceño fruncido demostraba la incomodidad de sus pies al estar descalza, a pesar de tratar de mantenerse firme y parecer fuerte en ella pudo observar tristeza, tal como si estuviera forzada a hacer lo que estaba haciendo, Rey la reconoció como su madre.
Al lado de la dama un hombre viejo las guiaba con una pesada cadena que caía de sus cuellos, quizás tendría 50 o 55 años, vestido de una mejor manera que la dama que le acompañaba, un ceño tan marcado por los años y el odio palpable. Su padre.
-"Despierta, o será tardé."
Su cuerpo estaba paralizado ente lo que sus ojos le mostraban.
El trato se había cerrado con facilidad.
Cuatro botellas de vino fue lo acordado.
-¡Mamá, papá! ¡No por favor, regresen!
Gritaba desesperadamente.
El hombre viejo destapó una de las cuatro botellas de vino y sonrió.
-Calla tu sucia boca mocosa, ya te soporté lo suficiente, yo no soy tu padre, así que deja de mirarme así.
El hombre mustillo mientras tomaba un largo trago del vino.
-Si te vuelvo a ver, juro que te golpeare hasta que no te puedas mover en todos los años que te quedan por vivir.
El hombre había explotado en gritos los cuales habían asustado a la menor que continuaba sollozando sin control, su pecho ardía y le costaba respirar, el dolor que le provocaba el ser vendida, le superaba, ella amaba a sus padres, eran su todo, el hombre viejo frente de ella, su padre, harto de la situación estuvo a punto de golpearla con la botella de vino, pero Unkar Plutt, muy molesto e igualmente irritado por todo el ruido y el sol que a esa hora golpeaba, lo evitó.
-Si la golpeas puedes hacerla inservible y tendrás que pagar los daños.
El hombre refunfuño y comenzó a andar jalando violentamente la cadena de la mujer.
La joven mujer miraba lo que ocurría sin poder decir algo.
En cuanto la cadena de su cuello comenzó a ser jalada sin piedad la mujer avanzó y giro su rostro por última vez a su hija.
-Regresaré por ti Rey. –Murmuro volviendo su vista a su esposo.
La menor sabía que esas palabras eran mentiras, su madre jamás podría ir a buscarla, por lo que trato de correr a los brazos de su madre, pero su comprador lo evitó.
Su corazón latía desesperado.
Estaba sola.
Sus labios temblaban ante la impotencia y las lágrimas llenas del dolor acumulado en todos esos años no tardaron en caer de sus ojos.
Entonces algo en ella se movió, en una inexplicable manera, una enorme construcción callo sobre sus padres, aplastándoles sin darles la oportunidad de correr o darse cuenta.
"Si no la querían, no tenían derecho a vivir."
Aquel oscuro pensamiento suyo golpeo su mente y ella se sintió horrorizada.
Nunca la habían querido, nunca habían salido de Jakku, ni estaban en alguna fosa común como Ben sugirió aquella vez, siempre estuvieron debajo de aquel lugar en donde todos los chatarreros como ella rebuscaban por encontrar algo útil.
Clack.
Clack.
Clack...
Rey lentamente parpadeo en cuanto las gotas de aquel liquido viscoso cayeron sobre su rostro.
En cuanto ella retomo la conciencia, se percató de que sus mejillas estaban húmedas por su silencioso llanto.
Observo con tristeza las paredes oscuras y metálicas a su alrededor, sin ningún rastro de luz natural ni artificial, un infierno en la tierra, ella seguía sin reconocer el lugar, rápidamente trago la saliva de su garganta.
Hace mucho había perdido la noción del tiempo.
Ella trato de alcanzar su rostro y limpiar aquel liquido desconocido, pero poco a poco la realidad la golpeo.
Sus manos y piernas estaban atadas a una superficie metálica, lo cual la hizo sentir un deja vu.
La gruesa risa masculina la puso en alerta.
-Hasta que despiertas, sabias que un rasgo característico de las personas débiles es crearse falsos recuerdos.
Rey apenas y se movió al mismo tiempo en que las gruesas cadenas que la rodeaban se arrastraban en el suelo.
Esa ocasión su captor se había asegurado de que no existiera forma fácil de escapar.
Casi adivinando su pensamiento él se anticipó a responder.
-Tus amigos no van a venir por ti, esto no es un sueño es el mundo real, no vas a despertar en un hospital, ni en Jakku, mucho menos tus estúpidas ilusiones románticas pasaran.
-Cállate. –Apenas pudo susurrar, pero el hombre fingió no escucharla.
-Así que la razón por la que no volvieron por ti, es porque tú los mataste. -El hombre enmascarado comento burlándose de lo irónico que aquello le parecía.
-¡Eso es mentira! –grito la morocha molesta.
-Jamás me hubiera imaginado que alguien que se las da de santa tuviera las agallas.
-Tu que sabes… -su voz estaba demasiado raspada por la sed.
-Lo sé, porque yo he estado un largo tiempo dentro de tu mente, ¿acaso lo has olvidado?, conozco tus miedos, tus secretos, se de la oscuridad que existe en ti, se todo de ti, por lo que mentirme es inútil.
Los labios de la chica suavemente comenzaron a temblar.
-Debo admitir que cada vez que entro a tu mente, me dejas impresionado, tú no eres ni podrás ser un jedi, tu corazón es oscuro, eres tal como un león vestido de oveja, eres peligrosa, he de admitir que me impresionas. –Un par de aplausos resonaron en el lugar. -Ni yo tengo esas agallas para matar personas así.
El hombre comenzó a acercarse a ella desde el oscuro rincón en el que estaba recargado.
-¿No vas a decir nada? Acabo de felicitarte, deberías sentirte alagada, quizás en un futuro Egbert reconsidere el sacarte de aquí y te convierte en parte de su guardia, pero aun no es tiempo, tu mente es débil y traicionera.
Lentamente el hombre enmascarado alzo su brazo emanando una poderosa ráfaga a su mente, sin si quiera darle tiempo de actuar, de nuevo estaba en su mente.
De las mejillas de Rey las gruesas lágrimas comenzaron a resbalar, quería gritarle que se alejará de su mente, pero hace tiempo había perdido la fuerza para reprochar.
-Oh, No llores Rey. -La voz del hombre sonó horriblemente acaramelada. - tú no eres nada, la nada no tiene derecho a llorar. ¿Cuantas veces debo repetirlo niña?
Su garganta reseca comenzó a arder.
El hombre frente de ella alzó su mano a la altura de la cabeza de la chica.
-Parece que de nuevo estas preparada, muéstrame más, muéstrame todo lo que hay en ti, hasta que tu mente colapse.
Rey atino a levantar el rostro con el fin de observar la peculiar cara de su verdugo.
Tenía que ser una broma, y… ¿que tenían todos con las máscaras? Durante todo el tiempo en ese lugar solo había visto mascaras idénticas a la que había usado Ben tiempo atrás.
-Eso es mentira. –Apenas pudo murmurar.
-El autoengaño es una herramienta muy poderosa niña, si se sabe usar puedes tener al mundo en la palma de tu mano, pero no lo uses en personas eruditas en la fuerza, como yo, no funciona y puedes provocar que te maten… a nadie le gusta que le mientan teniendo la evidencia del crimen tan cerca.
-¿quién eres? –Pregunto la chica.
-De nuevo la misma pregunta. –Suspiro frustrado. - No crees que es desesperante que siempre te pregunten por lo mismo, cuando existen miles de cosas por las cuales deberías preocuparte, en fin… ¿qué te dice la fuerza? Ya sabes la respuesta así que metete la idea en esa cabeza.
-¡Mientes!
-Si creer eso te hace feliz… debo ser yo quien rompa tu ilusión, soy Kylo Ren.
-¡Mientes el…!
- ¿qué morí? –se burló y dejo escapar un suspiro cansado. –Simple publicidad barata para darle migajas a la galaxia, si tienes al pueblo feliz es más fácil manipularlo sin tener que usar fuerza bruta.
El lentamente bajo su mano y con movimientos elegantes se retiró los guantes negros que la cubrían.
-Tu voz… no es…
- ¿qué tan segura estas de que tus memorias son correctas?, recuerda lo que ya he hablado tiempo atrás, los recuerdos no son nada más que representaciones de lo que la mente desea, los recuerdos nunca son exactos, nunca son reales, a todo esto… ¿qué tan segura estas de tu cordura?, Tan sola y tan triste, no sería extraño, un consejo, jamás confíes en tu mente, el mayor enemigo de uno mismo es la mente.
El corazón de la pecosa se detuvo al escuchar esas palabras.
-¿Entonces, dices que debo aceptar que al final de todo siempre fuiste la mascota de Egbert?
Ella suavemente aclaro su voz ronca y continuo.
-Entonces, todo fue parte del plan maestro de ese ridículo hombre, eres patético.
-Define patético, niña que vive en una mentira por no saber afrontar la verdad.
Rey mordió su labio interno frustrada.
-Es acaso que no has notado que él es más débil que el propio Snoke…
El hombre frente de ella lentamente comenzó a andar en dirección a la puerta de salida.
-¿Más débil que Snoke? ¿Qué podrías saber tú?
-Tu… y yo lo enfrentamos junto a su guardia pretoriana.
El lentamente giro su rostro y ladeo su cabeza exageradamente en forma de burla.
-Yo jamás pelee a tu lado, tú te infiltraste, lo buscaste y lo mataste.
-En ese caso…
-No, matar a un viejo moribundo no cuenta para alardear de conocer su máximo esplendor.
Ambos se quedaron en completo silencio, minutos en los que el hombre escapo de la sala dejando sola a la chica.
Lo que ella no sabía era que existían un par de ojos que desde la oscuridad contemplaron todo lo ocurrido.
-La razón perdido no has jovencita, que yo sepa.
Sus ojos color avena inmediatamente se conectaron con los del ser verdoso y lleno de canas, este en un movimiento lento salió del oscuro rincón en el que estaba.
-En la ausencia del joven Skywalker, yo ayudarte hare, Skywalker problemas de cabeza ahora tiene, no asimila lo ocurrido, necio como siempre a sus ideas de aventuras ideales a sueños de él, espero solo que tu igual a él no seas, soportar dos cabezas huecas no podría.
El anciano verdoso rio sonoramente recordando algo a lo que la joven pecosa era ajena, pero Rey lo ignoro y cerro sus ojos.
Ya no existía esperanza ni fe en ella, ahora estaba más que perdida, comenzaba a alucinar con pequeños viejos.
El suave sonido de la madera golpeando los suelos metálicos comenzó a acercarse a ella, en un movimiento violento ella levanto su cabeza.
-¡Espera un segundo! El maestro Sky…
El pequeño ser no le dio oportunidad de hablar, en cuanto Rey reacciono se encontraba recibiendo golpes con el madero que el ser usaba para andar.
-Tal maestro, alumno tal, ojos no sabes usar, tu mente negativa es.
Nota de autor: Esto… hola, sé que ha pasado mucho tiempo desde la última actualización de esta historia, no soy fan de dejar notas, pero esta ocasión es necesario.
Primero que nada, gracias a todos los que leen y comentan mi pequeño "capricho", en especial a LadyWhitheRose, gracias en verdad, gracias a todos tus comentarios me anime mucho a continuar con esto, tus comentarios no me hacen sentir que hablo con la pared ja ja.
También quiero agradecer a megumisakura, tu siempre estás aquí apoyando la historia, mil gracias por estar aquí.
LokiShiro a ti también muchas gracias por leer y apoyar esto, habrá más de Matt en cuanto se aclare el primer acto de la historia.
KarolGT muchas gracias por pasar a leer esta historia, espero no decepcionar tus expectativas.
Y finalmente Karina Delgado gracias por darle una oportunidad.
Segundo, quería aclarar las dudas y preguntas que tienen:
Con respecto a las descripciones de los personajes, si los cambie a mi gusto, tengo algunos problemas para detectar colores y bueno… la película es oscura en la parte donde Ben aparece y pues ojos cafés en fondo negro se ven ojos negros, por lo que no hay vuelta atrás, mi mente lo tiene asimilado así.
Con respecto a Rey, me inspire en algunas imágenes y en lo que creí conveniente, mi mente no asimila que una chica que se ha pasado una larga parte de su vida trabajando en un desierto, sin protección adecuada, materiales correctos, sin una alimentación correcta, parezca princesa, por lo que he dejado marcas del sol, peleas y el pasado en su físico.
Si tienen más dudas y si me es posible responder (me refiero a no revelar cosas de mas) lo hare, antes no lo hacía porque no sabía usar la plataforma. (y aun no la se usar bien)
Tercero y último: quiero disculparme por abandonarles por tanto tiempo, el estrés de la escuela pudo conmigo más. Si continúan aquí debo de decirles que no pienso abandonar la historia, quizás tarde en publicar, pero amo mucho a mi historia, aunque no es la mejor. Gracias por leer hasta este punto.
-Janis Gry.
