Descubrimiento en el bosque.


Era de noche en Firu, y, a esa hora, los habitantes estaban en sus casas cenando con la familia, o algunos aun en el trabajo a causa de los preparativos para el Festival de Otoño que se avecinaba.

Esa era la razón por la que hubiera tanto silencio en las calles.

Aun así, en la avenida donde se solían instalar los comerciantes que llegaban al pueblo, unas silenciosas pero rápidas figuras corrían en dirección a los diferentes carruajes que se encontraban, de tal forma que ni los caballos que dormían se despertaban por los extraños intrusos.

Una figura se asomó desde un carruaje, y le hizo señas a las otras, para que estas se dirigieran a los otros vehículos de madera, posicionándose en cada una.

Pero, a pesar del silencio que mantenían al actuar, sus pasos fueron escuchados por dos monstruos liebres que se encontraban dentro de uno de aquellos carruajes que acechaban…


Las orejas de Hare y Yuki se movieron, y ambos se levantaron de golpe, mientras Snowfall miró de inmediato la salida del carruaje, erizando su pelaje.

-¿Eh? ¿Q-Qué pasa?- se preocupó Worm.

-Hay gente fuera…- murmuró Hare, saliendo del carruaje.

-Snowfall, quédate dentro junto a Scarlett y Worm- ordenó Yuki al ver que la loba se levantaba.

Su amiga la miró preocupada al igual que la pelirroja y el pequeño.

Yuki asintió, y salió al exterior siguiendo a Hare, quien miraba para todos lados, moviendo levemente sus orejas.

La presencia de ambos monstruos hizo que aquellas figuras dejaran de moverse, y, sin hacer ruido, miraran al que daba las órdenes, quien no se había movido de su posición.

-No estamos solos, ¿verdad?- Yuki frunció el ceño, intentando ver algo en la oscuridad de la noche, pero no era capaz de eso. Solo podía escuchar la respiración de varias personas en la calle, sin ser capaz de verlas.

-Te lo apuesto…- Hare movió levemente los dedos, al igual que las orejas- Doncella, no te precipites- murmuró, para que ella escuchara.

La liebre blanca frunció el ceño, ofendida de que aquel estafador le diera órdenes, pero al ver el semblante serio del monstruo, decidió simplemente asentir discretamente con la cabeza.

La figura que lideraba a las demás asintió, dándole la señal a las dos siluetas que se encontraban detrás del carruaje de donde habían salido los dos monstruos se les abalanzaran.

-¡Patada dragón!-antes de que siquiera los tocaran, Hare se había dado una vuelta y pateado con fuerza a los dos atacantes, sorprendiéndolos junto a Yuki y al líder de aquellos intrusos.

Las dos siluetas chocaron con fuerza contra unos barriles, causando tal ruido que los demás comerciantes salieron de sus carruajes, sorprendidos e incluso asustados, mientras algunos caballos, como Yeni y Negri, despertaban y relinchaban, nerviosos.

Scarlett también salió, preocupada, junto a Snowfall y Worm, quien estaba en la cabeza de la loba.

-¡¿Qué fue eso?!-

-¡¿Por qué tanto ruido?! ¡¿No ven la hora?!-

-¡¿E-Es una pelea?!-

Eso y más preguntas se hacían los comerciantes, hasta que comenzaron a prender las antorchas, logrando apreciar a los dos monstruos lagartos que había golpeado Hare, los cuales estaban entre los escombros de los dos barriles, uno encima del otro.

-¿Son monstruos…?- murmuró sorprendido un hombre.

-No, son ladrones-gruñó Snowfall, al igual que otros monstruos lobos comerciantes.

Hare frunció el ceño y se acercó a los dos adoloridos lagartos.

-¿Ha-Hare?- se preocupó Scarlett.

Yuki frunció el ceño, pero se puso alerta al escuchar pisadas moviéndose a gran velocidad por la calle. Miró a los comerciantes que habían salido, y ninguno se movía como aquellos pasos…

-A-ay… Rayos… ¿C-Cómo pudo…? ¡¿Cómo pudiste vernos?!- exigió saber adolorido uno de los ladrones, mirando a la liebre café que se les acercó.

-¿Yo? Simplemente los escuché- sonrió Hare- Pero fueron bastante silenciosos, como si fueran profesionales… Esto no ha sido un intento de robo al azar, ¿verdad?- pidió saber, serio, mientras los hombres y monstruos comerciantes también se le acercaban.

-¿Qué te hace pensar eso?- gruñó el otro ladrón- ¿Valiente?

Eso sorprendió a Hare…

Ellos sabían que él era uno de los Siete Valientes.

-¡AHORA!- rugió una voz en la calle, tomando de inmediato la atención de todos los presentes.

Entonces, desde el techo de las casas que componían la calle, se asomaron una gran cantidad de monstruos lagartos y humanos, los cuales apuntaban con flechas con fuego a los comerciantes, sorprendiéndolos.

Entre ellos había un Dino que Hare, Yuki, Snowfall y Scarlett reconocieron de inmediato…

El mismo monstruo Dino que había intentado robarles cuando se conocieron. No lo reconocieron por su color gris ni su armadura azul, sino porque tenía las claras cicatrices de quemadura ocasionadas por Hare, quien no salía del asombro al verlo.

-¡¿TÚ?!- se molestó Yuki, lo que hizo sonreír levemente al monstruo dinosaurio, quien la miró, y después a Hare.

-¡FUEGO!- rugió el Dino.

A su señal, los lagartos acumularon energía en sus bocas y la lanzaron contra los comerciantes, ocasionando explosiones y destrozos en la calle, mandando a volar a varios de los presentes.

Aun así, a pesar de la intensidad de los disparos, algunos monstruos lobos y lagartos comerciantes saltaron entre el humo y se abalanzaron a los ladrones, pero fueron repelidos con facilidad, ya que fueron detenidos de un coletazo por parte del Dino, quien no iba a dejar que otros impidieran a sus subordinados continuar el tiroteo.

Hare rodó un poco por el piso, y miró, sorprendido, como la calle se llenaba de explosiones y escombros, intensificado con el grito de miedo de las personas, los chillidos de los caballos, y los gruñidos de furia de los lobos y demás monstruos comerciantes.

-¡CHICAS!- llamó, levantándose, sobándose el brazo, intentando ver algo entre el humo que ocasionaban las explosiones- ¡WORM!-

Sus orejas se movieron al escuchar un silbido en el aire, por lo que, al igual que varias personas y monstruos que intentaban ver algo entre el humo, levantó la mirada, para ver surcando el cielo nocturno las flechas en llamas lanzadas por los ladrones, que aterrizaron con fuerza en varias casas, en el piso, y, especialmente, en los carruajes, comenzando a incendiarlos, aterrorizando a los caballos, haciendo que salieran despavoridos de la calle, pasando a llevar a varios monstruos y humanos en el proceso.

Las llamas comenzaron a expandirse rápidamente, a causa de la sequedad en el ambiente, comenzando a incendiar no solo las casas de las calles o los carruajes, sino a las demás partes del pueblo, causando que los que habían estado cómodamente cenando con la familia se alertaran a ver que su hogar estaba siendo consumido por las llamas.

-¡AIKO!- Scarlett, quien estaba en el piso, con Worm en los brazos, miró asustada el carruaje en el que dormía la pequeña pelinegra.

Las orejas de Hare se movieron al escuchar el grito de horror de su amiga, recordando de inmediato en dónde estaba la niña.

-¡AIKO…!- iba a correr hacia donde sentía el aroma del carruaje, pero los dos lagartos a los que había golpeado se le abalanzaron por detrás, botándolo con fuerza al piso.

-¡Tómalo como una venganza por lo de la otra vez!- sonrió uno de los lagartos, mirándolo burlón.

-Entones… S-Si son los que derroté antes- murmuró molesto Hare, levantándose de a poco.

-¡Ahora nosotros te derrotaremos!- rugieron los lagartos, abalanzándosele, pero, para sorpresa de Hare un puño blanco salió entre el humo y golpeó con tanta fuerza a los dos ladrones que estos rodaron con fuerza por el piso.

Hare miró impresionado a Yuki, quien, con unos rasguños en la mejilla, frunció el ceño, molesta.

-¿Qué?- lo miró asesinamente la liebre blanca, sobresaltándolo bastante.

Aprovechando la confusión, los ladrones humanos se subieron a los lomos de los lagartos, quienes, de un salto, aterrizaron al lado de cada carruaje que se incendiaba, mientras otros lagartos y el propio Dino bajaban hacia la calle donde estaban los lastimados comerciantes y monstruos, y se les abalanzaban con ferocidad.

Uno de esos lagartos se abalanza a Scarlett y a Worm si un monstruo lobo no los detiene a tiempo, sorprendiendo a la pelirroja.

-¡Scarlett!- Snowfall apareció detrás de ella dándole un cabezazo a otro ladrón que se la abalanzó por detrás, sorprendiéndola.

-¡S-Snowfall!- se alegró la joven, aunque se preocupó al ver que el pelaje blanco de la loba estaba algo manchado de sangre-

-¡E-Estás herida!-se asustó Worm.

-¡No importa ahora…! ¡Aiko…!- Snowfall miró nerviosa en dirección a los carruajes en llamas, aunque, por el humo en la calle, era imposible ver bien lo que ocurría, y los gritos de los ciudadanos que estaban siendo afectados por las llamas los ponía más nerviosos aun.

Sucedía que, mientras los comerciantes estaban distraídos con el fuego y los ladrones, los lagartos y humanos que habían aterrizado junto a todos los carruajes en llamas se pusieron manos a la obra.

Los humanos se subieron a los techos en llamas, desataron de sus espaldas unos sacos de cuero llenos de agua, y comenzaron a apagar el fuego en los vehículos de madera, mientras los lagartos agarraban las vigas a las que se solían atar a los caballos, y rápidamente sacaban los carruajes de la peligrosa calle.

Hare y Yuki, que después de golpear a dos lagartos, habían corrido en dirección al carruaje que le pertenecía al grupo, pero este acababa de ser tomado por los ladrones, abalanzándose a ellos.

-¡CUIDADO!- Yuki empujó a tiempo a Hare en el momento en que el carruaje doblaba frente a ambos, golpeando a la liebre blanca y tirándola con fuerza por el piso.

-¡YUKI!- se asustó Hare, pero la enorme garra del Dino se le abalanzó entre el humo, sujetándole con fuerza de la bufanda, haciéndolo chocar contra la pared de una de las casas en llamas.

-Bien, bien. ¿Qué era eso de convertirnos cenizas?- preguntó el dinosaurio gris, sonriendo satisfecho al ver como Hare intentaba librarse de su agarre- Serás un héroe, un valiente, o lo que seas… Pero si te metes con ladrones, deberás atenerte a las consecuencias-

-E-Eres un mal perdedor…- sonrió de lado Hare, nervioso- ¿T-Todo esto, por venganza?-

-¡Somos ladrones! ¡Robamos porque queremos!- le aseguró el Dino, sonriendo- ¡Y tú…!- agarró su cabeza, haciendo gritar de dolor a Hare- Un disco perdido-

(Este tipo… Se lo ha buscado…) la liebre café apretó su puño, el cual iba a ser envuelto en llamas…

-¡¿CON QUIEN CREES QUE TE METES, BASURA DE AGUA DULCE?!-

De no sabía dónde, el capitán Horn se había abalanzado al Dino que retenía a la liebre, lanzándolo a varios metros.

-¡¿C-Capitán?!- Hare cayó sentado de la impresión, sorprendido, y más al ver entre el humo al resto de la tripulación del monstruo de un ojo abalanzándose a los ladrones.

-¡No es tiempo de descansar!- Horn se le acercó y, con su pedúnculo, lo ayudó a pararse- ¡Vimos el humo desde el puerto y el pueblo en llamas, así que vinimos como lobos de mar al acecho!-

Hare no pudo evitar sonreír levemente, pero de inmediato recordó lo que le había pasado a Yuki, por lo que buscó con la mirada a la liebre blanca, para encontrarla tirada a unos metros, sin moverse.

-¡YUKI!- se le acercó, sobresaltando al un ojo.

-¡Dije que no es tiempo para descansar…! ¡¿Un herido?!- al principio, Horn se molestó al ser ignorando, pero al ver que Hare se agachó al lado de la inconsciente liebre blanca, se les acercó de inmediato- ¡Tómale el pulso, la respiración, el aire, el…!-

-¡Ella está bien!- lo calló Hare, viendo la similitud entre él y Suezo al ponerse nerviosos- Lo está…- miró preocupado a Yuki.

-¡W-Woa!- Worm miró sorprendido como los piratas que había conocido ese mismo día lograban hacer retroceder a los ladrones- ¡Son geniales~!- aseguró.

Scarlett, a quien un hombre la ayudó a pararse, no pudo evitar sonreír un poco, pero, como Snowfall, miró para todos lados, intentando ver algo entre el humo además de los enemigos.

Entonces detrás de la loba se le abalanzó un lagarto, mordiéndole el lomo, tirándola al piso.

-¡SNOWFALL!- se asustó Scarlett.

-¡O, no! ¡Así no se trata a una dama!- de entre el humo salió Lulú, pateando con fuerza al ladrón, librando a la loba.

-¡¿L-Lulú?!- se alegró la pelirroja, mientras Worm se acercaba a la lastimada loba.

-G-Gracias…- jadeo Snowfall, cansada.

-Las mujeres nos cuidamos la espalda- le guiñó el ojo la monstruo Pixi- Y no solo nosotras- señaló al cuerpo policial que también había llegado a la calle, enfrentándose a los ladrones y evacuando a los comerciantes, junto al resto de la banda de Firu, donde Ox y Ex arañaban con fuerza a una lagartija, Grif le tiraba una tabla en llamas a otro, y Rock agarraba con fuerza a unos ladrones que habían atacado a unos humanos.

-T-Todos…- sonrió aliviada Scarlett, al igual que el resto de los lastimados comerciantes.

-Arg…- gruñó molesto el Dino- ¡Maldición! ¡Retirada!- rugió, a lo que sus compañeros obedecieron, y, como él, comenzó a huir de la calle.

Hare, desde donde estaba, sorprendido al ver a tantos aliados enfrentándose a los ladrones, se sorprendió más al ver que los enemigos estaban huyendo, al igual que los policías. Miró a Yuki, y apretó sus puños, levantándose, mientras Horn hablaba rápidamente sobre primeros auxilios.

No podía perseguirlos… Tenía que cuidar a Yuki…

-¡No huyan…!- se enfadó Grif, agarrando a un lagarto de la cola, quien le gruñó enfadado y sacudió su extremidad, lanzándolo con fuerza contra una pared y abalanzándosele…

-¡Grif!- se asustó Lulú.

La liebre café claro cerró los ojos, asustado, pero, al solo sentir el calor del fuego, abrió los ojos, para ver a Jack the D sujetando firmemente al ladrón en el suelo.

-¡Jack!- se alegró Grif, aliviado.

-¡Suéltame…!- gruñó el lagarto.

-¡Persigan a los maleantes!- ordenó el Oficial a sus compañeros, que asintieron.

-¡No!- lo llamó Jack, tomando la atención del cuerpo policial, al igual que la de varios monstruos, incluyendo a Hare y a Horn.

La liebre café miró sorprendido a aquel monstruo de apariencia humana, mientras el monstruo de un ojo lo miraba con la boca abierta de la sorpresa.

-¡ARG!- de golpe, comenzó a sentir un fuerte dolor en la frente, por lo que inconscientemente se agarró la cabeza.

-¡Hare!- se sorprendió Horn, aunque la liebre no lo escuchó…

¿Qué era ese incesante retumbar en su cabeza…? ¡¿Por qué le dolía tanto?!

-¡¿Por qué no, señor Jack?!- le preguntó un lobo policial- ¡Aun alcanzamos a atraparlos!-

-¡Primero apaguen el fuego y saquen a los civiles de la zona de peligro!- habló autoritariamente el joven- ¡Cuando lo hagan, atiendan a los heridos y contabilicen lo perdido!- ordenó, sorprendiéndolos.

-¡¿Pero y los ladrones…?!- se sorprendió Lulú.

-Él nos guiará a dónde fueron- Jack miró serio al lagarto que retenía, quien le gruñía, enojado.

-… Está bien- asintió el Oficial- ¡Todo aquel que aun sea capaz de moverse ayude con la movilización de civiles, y consigan lo más pronto posible medios para apagar el fuego!- ordenó.

A lo dicho, los demás oficiales comenzaron a ayudar a los heridos a salir de la calle en llamas, a sacar a los asustados ciudadanos de las casas en llamas, e intentar apagar el fuego, ayudados por los comerciantes que aun podían moverse y los piratas de Horn.

-P-Pero… ¿y Aiko…?- Worm miró asustado a Scarlett, quien estaba sumamente asustada.

-P-Primeros salgamos de aquí, Worm- le sonrió la pelirroja, a lo que el pequeño asintió.

-T-Tiene razón…- murmuró Snowfall, intentando levantarse, hasta que Rock la tomó con sus enormes manos.

-Los llevaremos a un lugar seguro- prometió el monstruo de roca, por lo que la loba asintió, agradecida.

Jack, después de amarrar firmemente al lagarto, se levantó, y, en eso, se fijó que Hare lo miraba sorprendido, por lo que lo miró de reojo, serio.

La liebre, agarrándose con una mano la cabeza, lo miró frunciendo el ceño, sin comprender por qué se le hacía familiar, pero al mismo tiempo no, aquel monstruo de forma humana… Además, sentía una presión en el pecho…

No le gustaba…

El peliplateado, entendiendo la mirada de enojo de la liebre, simplemente se acomodó el sombrero de copa.

-¡¿QUÉ HACE UN CAZA RECOMPENSAS COMO TU POR ESTOS MARES?!- le gritó Horn a Jack, acercándosele de golpe, haciendo ondear levemente su capa, para sorpresa de Hare y Grif.

-¿Eh? ¿El famoso capitán Horn? Hacía mucho que no nos veíamos- sonrió el joven de piel morena, sujetando con fuerza al lagarto, quien había intentado atacar al Suezo.

-¡NO ME HABLES TAN AMISTOSAMENTE!- exigió el monstruo- ¡NO HE OLVIDADO QUE UNA VEZ FUISTE POR MI CABEZA!-

-Vamos, vamos. Soy un caza recompensa. Le pusieron a tu cabeza un precio, intenté ir por ella, pero al ver que eras un buen monstruo, investigue con tu ayuda quienes te querían dos metros bajo tierra, y descubrimos que eran unos maleantes que querían venganza contra ti- recordó el joven- Me ayudaste a derrotarlos y todos felices, ¿no?-

-¡NADA DE FELICES! ¡NADIE ES FELIZ CONTIGO!- le aseguró Horn, salpicando saliva-¡Vamos, grumetes! ¡Apaguen ese fuego!- ordenó, alejándose molesto.

-¡SÍ!-

-E-Eso me dolió…- suspiró Jack, hasta darse cuenta que Hare seguía mirándolo enojado-A tu amiga la atropellaron, ¿no?- le señaló, haciendo que la liebre viera de inmediato a la inconsciente Yuki- No recibió solo un golpe. Mira su pierna. Una rueda la pasó a llevar-

Eso sorprendió a Hare al ver la mancha negra en la pierna de la liebre…

-¡Yuki!- se asustó, tomándola.

-¡No, Yuki!- Scarlett se les acercó, junto con Grif y Lulú, mientras Worm tragaba saliva, asustado.

La liebre blanca frunció levemente el ceño, preocupando a Hare.

En eso, se acercó una policía, examinando la pierna de la herida.

-Sí… Su pierna está rota…- murmuró preocupada la mujer, asustando a los amigos de Yuki- Debemos atenderla de inmediato- le dijo a Hare, quien asintió, nervioso, permitiendo que otro policía tomara en brazos a la liebre, y se la llevara como a los demás heridos.

-… Yuki…- murmuró preocupada Scarlett, mientras Worm bajaba la cabeza, nervioso.

-E-Ella estará bien- les aseguró Snowfall, preocupada, pero segura de que su amiga estaría a salvo.

Jack miró de reojo a la loba, y notó que las llamas comenzaban a apaciguarse a causa del empeño de los policías y comerciantes.

Aprovechando esa distracción, el lagarto que sujetaba intentó atacarlo de un mordisco, solo para que lo agarrara del hocico, y lo golpeara fuertemente contra el piso, casi nockeandolo, para sorpresa de algunos presentes.

Hare miró sorprendido la fuerza de aquel monstruo, además… tenía una gran velocidad…

-Quédate quieto, ¿quieres?- pidió serio Jack al ladrón, quien, adolorido, tragó saliva, comprendiendo que no debía meterse con aquel aristócrata.

-G-Guau…- murmuró Ex-… Jack… No es… idiota-murmuró sorprendido, haciendo que el joven bajara la cabeza, algo deprimido.

-¿L-Lo parezco…?- preguntó dolido el peliplateado.

-No deben plantear como es una persona con solo verla una vez- le aseguró Rock al felino, serio.

-Es verdad- Ox miró a su hermano, y ambos asintieron, de acuerdos.

-¿E-Estará bien Yuki?- preguntó Lulú, nerviosa, mientras Worm se subía a la cabeza de Grif, quien, al ver como Rock llevó a Snowfall junto a los heridos, por orden de un oficial, miró preocupado, entre los lesionados que eran trasladados, a Yuki.

Miró a Hare, quien, dándole la espalda, apretaba los puños, enojado.

-Hare…- murmuró Scarlett, preocupada.

-… Estará bien- le sonrió la liebre café oscuro- Ella es Yuki- le recordó, haciéndola sonreír levemente- Lo que me preocupa…- miró a Jack, quien levantaba al lagarto- Chica, quédate aquí- le sonrió.

-Pero… ¿Aiko…?- le preguntó angustiada, hasta que la liebre la tomó de los hombros, sonriéndole.

-Déjamela a mí- le sonrió, seguro.

Scarlett, aun algo nerviosa y asustada, asintió.

Jack lo miró de reojo, y no se extrañó que Hare se le acercara al igual que varios policías que ya habían evacuado.

-¡Bien, pirata terrestre, será mejor que hables!- le ordenó molesto Horn- ¡¿A dónde se llevaron el sustento de todos estos comerciantes?!- exigió saber.

-¡¿Por qué debería hablarles?!- gruñó el ladrón.

-Vamos, vamos. ¿Qué acaso no quieres compartir información sobre la buena estrategia que hizo tu jefe?- le preguntó sonriendo Jack, dejándolo callado.

-¿E-Estrategia? ¿D-De qué hablas…?-murmuró el lagarto, de repente nervioso.

-Vamos, ladronzuelo. Es más claro que el agua-Hare se cruzó de brazos, alzando una ceja- Nos hicieron salir de los carruajes, nos atacaron, y dispararon flechas de fuego, incendiando todo porque este otoño es seco, ¿no?- señaló, sorprendiendo un poco a los policías.

-¡¿Qué acaso tú también estás con eso del otoño seco para impedirnos usar fuegos artificiales, Pueblerino?!- exigió saber Grif, comenzando a zarandearlo.

-¡No ahora, Grif!-

-Eso fue suficiente para provocar el caos, mientras un grupo determinado iba por los carruajes, apagaban el fuego que provocaron, y se los llevaron con todo y botín- sentenció Jack, ante la sorpresa del lagarto.

-Entonces, señor Jack… Estos bandidos que nos atacaron…- murmuró un lobo oficial.

-Sí…- el joven sacó de su bolsillo el papel con el rostro de los bandidos- Son los ladrones clase A que he estado buscando-

Eso sorprendió a Hare.

-Si son- sentenció el Oficial, serio.

-Lamentablemente…- suspiró Jack, guardando el papel- Ahora, ¿cuál es el punto de encuentro?-le preguntó serio al ladrón, quien tragó saliva.

-¡C-Como si fuera a decirles algo…!- gruñó el lagarto, hasta que, de un rápido movimiento, Jack había desenfundado una de las dagas que ocultaba en la parte de atrás de si cinturón, y puesto rápidamente el filo plateado en el cuello del monstruo, dejándolo mudo.

-Habla…- ordenó fríamente Jack, con sus ojos ámbar brillando peligrosamente.

Todos los que lo rodeaban se quedaron igual de mudos al sentir esa aura asesina proveniente de aquel monstruo con apariencia humana, pero, Hare, en cambio, más que miedo… sintió peligro…

No sabía por qué, pero, al ver a aquel aristócrata con esa expresión, no pudo evitar sentir el mismo peligro que había sentido con… ¿Moo…? ¿Zafirest…?

Negó con la cabeza, sumamente extrañado de ese pensamiento.

Era imposible…

-¿Y…?- Jack frunció el ceño.

-¡Bosque!- jadeó asustado el lagarto- ¡E-El jefe no-nos dijo que nos reuniéramos al este del bosque con-con la mercancía…! ¡A-Ahí c-cambiaríamos la mercancía a nuestros carruajes y-y huiríamos!-

-¿Algo más?-preguntó serio el aristócrata- ¿Quién les sugirió esta estrategia? Dudo que tu "jefe" la haya pensado solo-aseguró, acercando el filo de la daga a su cuello.

-¡S-Solo sé que él tiene sus contactos! ¡No sé nada más! ¡NADA MÁS!-aseguró asustado el lagarto.

Jack lo miró serio, pero después retiró su daga, sin sorprenderse que el monstruo, del susto, cayera desmayado.

-¡Bien, entonces al este!- suspiró sonriendo, haciendo que lo quedaran mirando- ¿Eh?-

-… Creo que Rock se equivoca si no te criticamos por la apariencia…- murmuró Grif.

-¡¿Ah?!- lo miró dolido Jack.

-No sé si Jack es bueno…-murmuró Ex.

-O un malo…- suspiró Ox.

-¡Les gusta pensar mal de mí!- se ofendió dolido Jack.

-Ignórelos, señor Jack- pidió el Oficial, empujando a los tres monstruos que miraban divertidos al joven- Ahora que sabemos el lugar donde están los criminales, movilizaremos nuestras tropas a…-

-No, no, señor- negó Jack- Encárguese de atender a los heridos, e intentar salvar algo- miró los escombros causados por las flamas- Permítanme a mí y a Hare los ladrones- pidió, sonriendo.

-¿A Hare?- parpadeó Horn, extrañado.

- ¿Por qué habla de ti, pueblerino?- Grif miró a su lado, para ver que el monstruo liebre no estaba- ¡¿EH?!-

-¡¿DÓNDE SE HA IDOOOOOOOO?!- se horrorizó Horn, mirando para todos lados junto a los demás grumetes.

-Se adelantó cuando descubrimos la ubicación de los ladrones- sonrió Jack, para recibir un pedunculazo en el estómago, dejándolo en el piso, adolorido.

-¡NO TIENES NI IDEA DE LA SUERTE QUE TIENE ESE GRUMETE DE AGUA DULCE! ¡SIEMPRE LE PASA ALGO!-le aseguró Horn a Jack, quien lloraba a mares, muy adolorido- ¡VAMOS, CHICOS!- y guió a sus grumetes hacia el este.

-Oh, vamos. ¿Por qué los hombres se precipitan sin pensar?- se ofendió un poco Lulú, poniendo sus manos en la cadera.

-Guau… Ese pirata tiene un buen…- Grif iba a decir derechazo, pero, al recordar que los Suezo no tienen brazos, se quedó pensativo.

-Centrilazo- le dijeron los gemelos felinos.

-Eso mismo-

-¿Estará bien, Señor Jack?- le preguntó un Oficial, mirando con una gota en la cabeza al joven, mientras sus compañeros se llevaban al inconsciente ladrón.

-El capitán… me ha dado golpes peores… en zonas más sensibles…- gimió Jack, levantándose apoyándose en la pared.

-Contamos con usted- aseguró el Oficial, antes de alejarse como los demás policías, ya que aún habían heridos que atender.

-S-Sí…- Jack levantó el pulgar, aun algo adolorido.

-¿De verdad podrás hacer algo?- lo quedó mirando Lulú, a lo que Grif, Ex y Ox lo miraron, dudosos.

-¡Tus palabras son más dolorosas que el golpe!- aseguró dolido Jack.

-E-Este…- escuchó, y se dio cuenta que Scarlett se le había acercado, con Worm en su hombro.

-¿Roja? ¿Qué pasa?- se extrañó Grif- ¡Tranquila por el pueblerino! ¡Estoy seguro que no le pasará nada!-

-…- Scarlett abrazó a Worm, quien se había bajado-… Aiko estaba en el carruaje cuando se lo llevaron- informó.

Los miembros de la banda de Firu se quedaron quietos…

-¡¿No la habían llevado con los heridos?!- preguntó asustado Grif, a lo que la joven negó, angustiada.

-¡M-Me preocupé tanto por Yuki y Snowfall que no me di cuenta que ella no estaba!- se horrorizó Lulú, tapando su boca, dándose cuenta de su error.

-¡Esto es malo!- aseguró asustado Ex.

-¡Horrible!- asintió nervioso Ox.

-¡Con razón el pueblerino…! ¡Rayos!- se enfadó Grif, entendiendo la seriedad de Hare en el asunto- ¡Lulú, quédate con la Roja!- le pidió, corriendo en dirección al este.

-¡S-Sí!- asintió la Pixi.

-¡También vamos!- Ex y Ox siguieron a la liebre.

Jack los miró en silencio, incorporándose, sobando su lastimado estómago.

-D-disculpa…- se le acercó Scarlett, nerviosa- ¿E-Eres un… aristócrata?-

-Caza recompensa- corrigió Jack, rascándose la mejilla, incomodo de que siempre lo confundieran.

-Te lo pido, por favor. Te pagaremos lo que sea necesario, pero por favor rescata a Aiko- le pidió la joven, angustiada- Es una niña de tan solo cinco años- le dijo, sorprendiéndolo.

-¿C-Cinco…?- murmuró el joven de piel morena.

-S-Sí…- asintió nerviosa Scarlett.

-¡Es mi amiga!- le dijo asustado Worm.

Lulú los miró preocupada.

-Por favor, te lo pido...- le volvió a hablar Scarlett, pero Jack se quitó el sombrero de copa y se lo puso, dejándola callada.

-Yo…- Jack miró al cielo estrellado-… A mí no me gustan mucho las personas de tu linaje- le comentó.

Scarlett abrió los ojos, horrorizada, y miró asustada al joven, para ver sorprendida que él le sonreía.

-Pero veo que eres diferente, así que haré una excepción- le sonrió Jack, haciendo sonreír a Lulú y a Worm- Pero, como un pequeño consejo… Yo que tú, para evitar problemas, me teñiría el cabello- le sugirió, comenzando a irse.

-¿Q-Qué…?- murmuró con un hilo de voz Scarlett- ¿Cómo sabes…?-

-Bueno… Cuando eres yo, sabes cosas muy buenas, y otras no tanto- le aseguró Jack, despidiéndose con la mano.

-¿A qué se refiere?- le preguntó Lulú a Scarlett, quien, simplemente, se tocó un mechón de cabello, preocupada- ¡AH! ¡JACK! ¡Ese es el oeste!- le informó al joven, dejándolo quieto- ¡POR ESTE CAMINO VAS AL BOSQUE! ¡AL ESTE!- señaló la calle por la que se habían ido los marineros y sus compañeros de banda.

-¡AH! ¡LO SIENTO MUCHO! ¡PROMETO NO FALLAR DE DIRECCIÓN ESTA VEZ!- Jack se fue corriendo echando humo por detrás, bastante avergonzado.

Scarlett y Worm parpadearon, sorprendidos. Intercambiaron miradas, y el niño sonrío, divertido.

La joven no pudo sonreír… Estaba demasiado asustada… y sorprendida…


En medio del bosque afuera de Firu, a una gran velocidad, los lagartos que conducían los carruajes se detuvieron, juntándose en el punto de encuentro que les había dado el líder de ellos. Además de ellos, habían varios carruajes de metal que los habían estado esperando junto a otros ladrones, quienes le daban palmaditas a los caballos que conducirían los vehículos.

-¡Rápido, suban todo lo de valor de esas carrozas!- ordenó uno de los lagartos que habían estado esperando, quien vestía una armadura roja.

-¡Si ayudan, sería rápido!- señaló un ladrón que ya estaba sacando parte de la mercancía de un carruaje, junto con el resto.

Y, así, todos aquellos ladrones comenzaron a trasladar el botín robado a sus propios carruajes a gran velocidad.

-¿Seguro que en uno de estos estará ese valioso cofre?- preguntó un ladrón a otro, mientras sacaban una caja de uno de los vehículos.

-Debe de estar en uno de estos- le aseguró un lagarto, olfateando un carruaje- ¡Fui uno de los que salió quemado por esa liebre!- recordó, molesto.

-Que debilucho- se rió por lo bajo su compañero, fastidiándolo.

-¡Woa!- uno de los ladrones sacó de uno de los carruajes un hatillo de paño rosado- ¡Solo escuchen como tintinea!- sacudió el objeto, haciendo sonar el ruido de monedas en ella.

-¡Debe de ser parte de las recaudaciones! ¡Recuerden que debemos sacar todo el dinero y objeto vendible!- gruñó molesto el lagarto de armadura.

-Bha. Te haces el líder porque Dino no está-

-¡No!-

-¡Ah, hablando del rey de roma!- uno de los ladrones señaló como se acercaban rápidamente el líder de la banda junto al resto que quedaba.

-¡Apresúrense!- ordenó el Dino al llegar, mientras el resto jadeaba, cansado-¡Dejen de perder el tiempo!-

-¡Ya lo sabemos!-gruñó el monstruo de armadura.

-¡No lo parece!- el Dino se le acercó amenazadoramente.

-E-Está bien- aceptó de mala gana- ¡Saquen todo lo que puedan y larguémonos!-

-¡SÍ!-

El ladrón que tenía el hatillo rosado se baja del carruaje sino se da cuenta de un movimiento detrás, sobresaltándolo.

-¿Q-Qué…?- algo temeroso, el hombre se adentró un poco más al interior, notando que el ruido provenía de un bulto de tela, extrañándolo- ¿Qué rayos…?- agarró la tela y la levantó, mostrando a la niña acurrucada en el piso de madera, durmiendo profundamente.

Se quedó pasmado.

-¡¿EEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHHHHHH?!- retrocedió cuanto pudo, tanto así que terminó cayendo del carruaje, sorprendiendo al resto.

-¡¿Qué estás haciendo?! ¡No es tiempo de juegos!- gruñó el Dino, levantándolo de una.

-¡N-NI-NIÑA! ¡NIÑA!- jadeó el hombre, sobándose la cabeza, adolorido.

-¿Niña?- se extrañaron los demás, hasta escuchar un bostezo. Miraron de inmediato a la pequeña pelinegra asomarse del carruaje, restregándose un ojo mientras que con su mano sujetaba su muñeca.

-¿Ya es de mañana…?- bosteó Aiko, con el pelo más desordenado de lo normal- ¿Eh?- miró parpadeando a todos los ladrones que la miraban, atónitos-… ¿Sigo soñando…?- volvió a bostezar, restregándose el ojo.

El Dino apretó sus filosos colmillos.

-¡¿QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO?!-


Hare, corriendo rápidamente por el bosque, movió levemente las orejas al sentir un extraño ruido, el cual no le gustó nada.

Estaba nervioso.

Tuvo que quedarse rezagado, esperando a que aquel lagarto soltara la dirección por donde habían huido los ladrones, pero al parecer fue una pérdida de tiempo, porque se podía seguir el camino que tomaron ellos siguiendo las huellas de los carruajes en el pasto gracias a la luz de la luna.

No podía seguirlos por el olor, ya que toda la zona emanaba a madera quemada a causa del incendio que provocaron los maleantes.

(Hare… ¿Se encuentra bien?) le preguntó Vida, tomando su atención.

(No lo sé, avecilla) la liebre frunció levemente el ceño (Snowfall y Yuki… Ambas terminaron heridas… Muchas personas terminaron así… Se llevaron a Aiko… Y yo… Chico, perdí la apuesta o algo así)negó el ceño, decepcionado de sí mismo (No fui capaz de reaccionar bien… No me atreví a usar tus poderes por… por si incendiaba todo el pueblo… Este clima no nos favorece, ¿no?) no pudo evitar sonreír de lado.

Se detuvo e inspeccionó las marcas en el pasto, dándose cuenta que se hacían más frescas, lo que significaba que estaba cerca del punto de reunión.

(No debe culparse) le pidió Vida, a lo que la liebre se quedó pensativo (El no reaccionar ante un ataque sorpresa, puede ser algo natural)

(Puede, puede, puede…) meditó Hare, levantándose y continuando el camino, pero más rápido esta vez (Puede que, en realidad, es porque no estoy con el resto de los chicos… Con Genki y los demás…) admitió (Genki es el que nos da fuerzas) aseguró.

Vida no pudo evitar sonreír levemente.

(Usted tiene su fuerza innata, más allá de la mía) le aseguró el ave.

(¡Claro, el poder del dinero da la vida!) aseguró Hare.

(…)

(¿Avecita…?) pero no recibió respuesta…

… De nuevo, al sacar el tema del dinero, molestó a Vida…


Vida negó con la cabeza, comprendiendo que, a pesar de su inteligencia, su contenedor tenía que pensar menos en lo monetario, ya que era lo que normalmente le daba problemas.

La enorme ave miró de reojo para atrás, donde Zafirest, extrañamente, estaba en silencio, sin comentar o burlarse de la situación en la que estaba Hare.

La Pluma no sabía que Zafirest estaba cerca de un shock, o una ira inminente.

La mujer serpiente había reconocido al tal "Aristócrata", y, el verlo vivo… No sabía que pensar…

Estaba tan sorprendida del hecho de que Jack estuviera vivo, y de que lo mismo podía ser con Zodiaco, que había olvidado el hecho de que la existencia imperdonable de aquella niña podía desaparecer…

Lo cual, sería bastante beneficioso, no solo para ella, sino para el resto de los monstruos, tanto buenos como malos


"Se ofende mucho el emplumado" suspiró Hare, asomándose por un árbol, algo fastidiado "Si conociera o comprendiera un poco la dicha de engañar y recibir cosas gratis, me comprendería"

Pero se ocultó rápidamente, al darse cuenta que había llegado a un claro, donde los ladrones estaban trabajando rápidamente para movilizar las mercancías a sus propios carruajes.

Había llegado a su objetivo.

Se asomó con precaución, extrañándose de que no tuvieran vigías… Si pudiera, al menos, ver si ya habían descubierto a Aiko y donde la tenían… Podría sacarla de un salto, dejarla en un lugar seguro, y actuar como la liebre que era.

No podía atacarlos de inmediato… No hasta que Aiko estuviera…

-¡YA CÁLLATEEEEE!- rugió la voz del Dino, haciendo que los ladrones se taparan los oídos, y Hare, con sus finos tímpanos, se tirara al piso, tapándose las orejas, adolorido.

-Pero tengo hambre… ¿Y si comemos todos juntos?- le preguntó Aiko, sonriendo, abrazando su muñeca.

La pequeña niña era rodeada por el Dino, los humanos y lagartos que debían hacer vigía, pero intentaban discutir qué hacer con la niña, ya que no estaba en sus planes el llevarse a un rehén. Menos a una humana de esa edad, que era, más que nada, alguien a quien cuidar.

-¡CIERRA LA BOCA, INSECTO!- le rugió el dinosaurio, intentado ser calmado por sus compañeros.

-Soy una niña. Aiko~- sonrió la pelinegra, sin detectar el peligro en el que estaba- ¿Por qué está enojado, señor? ¿Es porque tiene hambre? ¡Comamos todos~!- le sugirió, encantada con la idea.

-Cálmate, jefe. Es una niña, una niña- intentaba tranquilizarlo un lagarto.

-¡Sipi~!- asintió Aiko, acercándose al lagarto, agarrando su cola, sobresaltándolo- Soy una niña buena~-

-¡N-No soy un juguete…!- la miró molesto el ladrón, para quedarse callado ante la sonrisa inocente de la pequeña- Maldición…- se tapó la cara, sin saber que decir.

-¡NO ACTUES AVERGONZADO!- ordenó molesto el Dino, mientras los humanos se tapaban la boca por no querer reírse.

El lagarto de armadura, después de ayudar a trasladar una caja a uno de los carruajes de metal, frunció el ceño, molesto.

-¡Lo siento!- se disculpó el monstruo, mientras otro lagarto agarraba de la capa a Aiko.

-¡Escucha, renacuajo! ¡Será mejor que…!- le empezó a gruñir el ladrón, pero la niña lo miró sonriendo.

-¡Más arriba, señor lagarto~!-pidió Aiko, extendiendo sus brazos y moviendo sus piernitas, entusiasmada por la altura.

Los que la rodeaban se quedaron en blanco.

-… No nos tiene miedo, jefe…- le dijo el lagarto que la sostenía, llorando a mares, ya que la pequeña era tan tierna que se le iba el enojo.

Hare, oculto, no pudo evitar mirar a los lagartos, sonriendo con una gota en la cabeza…

Vaya… Hasta la ternura e inocencia de Aiko afectaba a maleantes como ese…

-¡NO TU TAMBIÉN, DEMONIOS!- se enfadó el Dino, deprimiendo al ladrón- ¡NIÑA!- agarró a Aiko, sobresaltándola- ¡Parece que no entiendes tu posición, así que te la diré! ¡Eres nuestra prisionera! ¡Cualquier cosa que hagas irá en tu contra! ¡¿ENTENDISTE?!- le rugió, haciendo que el desordenado cabello negro de la niña ondeara fuertemente, mientras cerraba los ojos por la ventisca.

Aiko abrió sus ojitos, parpadeando, sorprendida, ignorando como jadeaba del enojo el ladrón.

-… ¿Qué significa… prisionera?- preguntó, curiosa, dejándolo quieto- ¿Qué es contra? ¿Un juego?-

El Dino la miró algo sorprendido, y la soltó.

-Con razón tan idiota- bufó el lagarto de armadura, tomando la atención de los presentes- Esa niña es Analfabeta-

Al escuchar eso, Hare frunció el ceño, enojado.

-¿Qué es eso?- le preguntó un hombre a otro.

-Que no sabe leer ni escribir-le contestó en un murmuró.

Aiko los miró curiosa, sobresaltándolos. La pequeña bajó la mirada, triste.

-No sé qué significa… No sé qué significan muchas palabras… por eso los oficiales siempre me quieren alejar de Scarlett…- murmuró deprimida la niña, avergonzada- ¿Podría enseñarme, señor?- le pidió al sorprendido dinosaurio.

-¿Q-Qué rayos…?- gruñó el Dino, bajando su cara a la altura de la niña, mostrando sus peligrosos colmillos- ¿No temes, enana, que te devore? No me he olvidado de ti, y de tu amiguito orejón que me dejó a mí y a varios de los míos estas cosas- señaló las cicatrices en su piel escamosa- ¿No crees que mejor te mataría, para vengarme de ese tipo?- gruñó amenazadoramente.

Hare, en su posición, decidió que ya era suficiente…

-… ¿Qué es… mataría…?- preguntó deprimida Aiko, dejando quieto al Dino-… ¿Es algo malo?… S-Se siente… como malo…- jugó con sus dedos, nerviosa.

El Dino nuevamente se sorprendió…

Aquella niña le demostraba, con tan solo sus inocentes palabras… el hecho que ella no tenía lugar en lo que estaba pasando…

-… Jefe- lo llamó uno de sus compañeros, tomando su atención.

-Arg. Déjenla- gruñó el Dino, fastidiado, extrañando a Aiko, y sorprendiendo a Hare- Necesitamos la mercancía, no a una enana- les recordó, a lo que los ladrones asintieron- ¿Consiguieron el trofeo gordo?- se acercó a su grupo, mientras los demás que rodeaban a Aiko se alejaban de ella, extrañándola.

-Aquí- un humano le mostró un cofre de madera tallada, con un H en su superficie- Este debe de ser, ¿no?-

Hare frunció el ceño al ver que era el cofre de los Hikari, el valioso paquete que llevaban Scarlett y los demás…

-Sí- el Dino agarró el cofre- Lo que nos pidieron. ¡Guárdenlo con el resto!- ordenó, tirándoselo a un lagarto, quien asintió y lo fue a dejar a uno de sus carruajes.

Aiko, sin moverse, parpadeó, extrañada.

-¿Qué pashó?- levantó su muñeca- ¿Aiko hizo algo?- le preguntó, curiosa.

Hare, aun bastante sorprendido de que los ladrones, especialmente ese peligroso Dino, hubieran decidido dejar al margen a alguien que pudieron usar de rehén, negó con la cabeza, intentando concentrarse.

Ahora que la atención de los maleantes cambió a la mercancía, podría sacar a Aiko sin que lo notaran, para después darles una buena… aunque estaba entre darles golpes en serio o no, por no haber lastimado a Aiko…

La liebre se preparó para salir, hasta darse cuenta que uno de los lagartos, específicamente, el que vestía una armadura roja, se acababa de acercar a la niña, quien seguía jugando con su muñeca, ignorando lo que pasaba.

El resto, eso sí, se percató que el lagarto se había acercado a la pequeña rehén.

-¡Oye, Grow! ¡Deja de perder el tiempo!- le gruñó el Dino, fastidiado- ¡Vendrán en cualquier minuto!-

-¿Te estás apiadando de una niña humana?- le preguntó molesto Grow, haciéndolo fruncir el ceño- Esta escoria podría darnos problemas- señaló a Aiko, quien se percató que aquel monstruo estaba a su lado- Lo mejor sería borrar la evidencia- le sugirió, sonriendo.

Eso molestó a los demás ladrones.

Hare frunció el ceño, alerta.

-Escucha, inepto- gruñó el Dino- En Firu todos están distraídos por el incendio. Si vienen, y descubren que matamos a una niña, la tendremos grande. Nos meteremos en más problemas de los que ya estamos, así que mueve tu trasero y ven a ayudar, ¿entendido?- amenazó.

-Tsch- el lagarto bufó, y se dio cuenta que Aiko lo miraba, curiosa.

-¿Quieres jugar?- le ofreció su muñeca, sonriendo, contenta.

Eso indignó al monstruo, y, antes de que Hare reaccionara, le había dado un coletazo a la niña, tirándola al piso, inconsciente.

Los ladrones que habían estado trasladando mercancía, al ver la escena, se quedaron quietos, llegando a caérseles las cajas de la sorpresa.

-¡GROW!- rugió enfadado el Dino.

-Así no nos dará problemas, ¿no?- le sonrió burlón y tenebrosamente el lagarto- Quieres venganza, pero ni siquiera puedes usar a una inocente niña para eso, ¿verdad?-

El dino lo miró indignado.

Hare estaba helado… Miraba con los ojos abiertos el pequeño cuerpecito de Aiko, tirado ahí en el césped… sin moverse…

Apretó sus dientes, totalmente enfurecido, abriendo peligrosamente sus manos…

Ya no… lo aguantaba más…


-¡Una cosa es mi venganza, y la otra es caer bajo, imbécil!- el dino agarró molesto al lagarto, quien se corrió, tan molesto como él.

-¡Pues parece que ya va siendo hora de que cambiemos el líder! No nos sirve uno que ya ha perdido con un conejo, que usa a otros para que le den ideas para nuestros robos, y que no se atreva a matar a una niña humana-

-¡Eres un…!- el dino parecía a punto de abalanzársele.

Pero, entonces, para sorpresa de los nerviosos ladrones, de golpe, Hare acababa abalanzarse a ambos monstruos, con su pierna envuelta en llamas, lanzándolos a varios metros.

Los dos monstruos chocaron contra uno de sus carruajes de metal.

Hare aterrizó frente a Aiko, apagando su fuego.

-¡Aiko…!- la llamó, y, con sumo cuidado, la sentó, solo para notar el cuerpo rígido de la niña- ¿A-Aiko…?- la miró, asustado.

Pero la pequeña, con su mejilla lastimada, no se movió… Ni siquiera un poco…

(Hare, ella está viva) le aseguró Vida (Pero al parecer el golpe…) pero no fue capaz de decir más al notar el cambio en su contenedor.

La liebre apretaba con fuerza sus dientes, enfurecido.

-¡E-ES ÉL!- gritó sorprendido uno de los lagartos, recuperándose de la impresión- ¡Es esa liebre!-

-¡Maldición!- enfurecido y adolorido, el Dino sacó de una patada a Grow de encima- ¡¿Qué esperan?! ¡Atáquenlo!- ordenó.

Los lagartos asintieron y se abalanzaron a la liebre, quien depositaba con sumo cuidado a Aiko en el césped, para después levantarse, tambaleándose levemente.

-… Me hartaron…- murmuró Hare, para mirarlos amenazantemente, deteniéndolos de golpe, al ver en sus ojos un peligroso brillo rojo-… Si no se hubieran atrevido a tocarle un pelo… Tal vez… los habría perdonado…- apretó sus puños, haciendo que sus brazos fueran rodeados de fuego- ¡PERO YA NO HAY VUELTA ATRÁS!- aseguró enfurecido…

Entonces, no solo sus brazos, sino también su espalda fueron rodeados de ese peligroso y majestuoso fuego, alertando a los ladrones…. Y sorprendiendo a Vida.

(¡Hare! ¡Aun no es capaz de usar mis alas!) le recordó la pluma (¡Deje de exceder mi poder a causa de su ira! ¡El bosque se incendiará!) le señaló, ya que, con solo el calor que emanaban las llamas, algunas hojas de los árboles que estaban alrededor del claro comenzaban a incendiarse, sorprendiendo y asustando aún más a los ladrones.

-¡CÁLLATE!- gritó Hare, extendiendo más su fuego, haciendo aparecer unos torbellinos de fuego que se abalanzaron a los ladrones, quienes esquivaron a tiempo el ataque.

Aun así, algunos torbellinos fueron en contra del bosque, la mercancía, y los caballos, que del miedo huyeron del claro, y, al estar sujetos a los carruajes de metal, se los llevaron.

-¡M-MALDICIÓN, LA MERCANCÍA!- se enfureció el lagarto de armadura, pero se distrajo y recibió una llamarada de Hare, quien, sin haberse movido, los miraba enfurecido.

-La pagarán… muy caro…-aseguró enfurecido Hare, extendiendo más su fuego.

Detrás suyo, recostada en el césped, Aiko frunció levemente el ceño al sentir ese extraño calor, pero, aun así, no abrió los ojos…


-¡DETENTE, ZAFIREST!- exigió Vida a la monstruo serpiente enjaulada, pero, para su sorpresa, la mujer se abrazaba, rodeada de su aura morado tóxico.

-N-No me veas a mi… pluma…- exigió Zafirest, frunciendo el ceño, enojada- Es por culpa de esa niña… Le está dando al conejo… parte de mi poder… para que aumente el tuyo…-

-¿Ha-Hablas de Aiko?- murmuró sorprendido el ave- Eso sería imposible, ella…-

-Ella puede-puede escucharnos… ¿verdad?- Zafirest frunció el ceño, dejando callado a Vida-Nos siente… dentro de este conejo…-

-N-No puedo desmentirlo…- admitió Vida, serio- ¡Pero imposible que una niña humana pudiese hacer semejante cosa…! ¡Menos inconsciente y lastimada!-

-… Cierto… El fénix fue el último en crearse, por eso tú, una de sus plumas, no lo comprende…- murmuró Zafirest, agotada.

Vida frunció el ceño.

-Habla…- exigió el ave de fuego.

La mujer lo miró molesta, pero cerró los ojos.

-… E-En la época de la guerra, se descubrió que cierta… Cierta familia humana tenía cierto poder…- murmuró Zafirest, seria-… Al parecer, sus antepasados fueron los primeros en tener contacto directo con… con las piedras mágicas… Eso… Eso les concedió cierto poder, muy diferente, a los que tienen los Wolf y los Hikari-

-¿Wolf…? ¿Hikari…?- Vida no pudo evitarlo… no entendía esos nombres, pero, sí podía reconocer el apellido Hikari

El mismo al que iba dirigido el cofre que transportaban los viajeros con los que estaba su contenedor.

-Para serte claro… Hablo de las familias detrás de los malos, y los buenos- lo miró seria Zafirest, sorprendiéndolo- Ellos eran las potencias durante la guerra… Y tu creación… La de todas las plumas… El fénix… Creo que proviene de ellos… O eso leí en los archivos que encontré… que hablaban de tu concepción…-

-… ¿Qué tiene que ver… la niña con esto?- murmuró Vida, serio.

-…- Zafirest frunció el ceño- Esa familia… La que tuvo el primer contacto con las piedras… Obtuvo un gran poder…un poder espiritual- lo miró, seria, sorprendiéndolo- ¿Lo entiendes? Esos pocos humanos obtuvieron una habilidad espiritual que se relaciona con las piedras… con la cual… con la cual creo que algunos científicos usaron para potenciar a los monstruos-apretó sus puños- Esos humanos son un peligro para nosotros… Tanto para malos como para buenos… Pueden ver a través de nosotros, sentir nuestras emociones, e incluso, con sus palabras… cambiarnos…-

-… ¿Intentas decir…?- Vida frunció el ceño, sorprendido.

-… Aquella familia… tenía una característica esencial…- Zafirest lo miró- Ojos puros…-


-¡RÁPIDO, MARINEROS!-ordenó Horn, guiando al enorme grupo de monstruos corriendo por el bosque.

-¡Eres un capitán muy parlanchín!- aseguró molesto Grif.

-¡No quiero que un artista de laboratorio me critique!-

-¡No soy un fraude! ¡Mi talento es natural!-

Pero, entonces, todos los monstruos se detuvieron de golpe al encontrarse con varios árboles quemándose peligrosamente.

-¡¿INCENDIO?!-se asustaron Ex y Ox.

-¡¿Habrán sido los ladrones…?!- preguntó Grif, enojado.

-¡Cómo si semejante cosa pudiera detenerme…!- Horn se acerca a las llamas si no lo detienen sus grumetes- ¡SUÉLTENME!-

-¡Este fuego es muy peligroso, capitán!-aseguró uno de ellos, nervioso.

-¡Si es tan peligroso, entonces ese grumete sin cuidado es el culpable!- pataleó el monstruo de un ojo, sorprendiendo a sus grumetes.

"-Capitán.Mis poderes son de fuego- le recordó Hare- Si entreno en ese lugar, y cometo un error, puedo llegar a incendiar el bosque, poniendo la vida de Genki y del resto en peligro. Y créeme cuando te digo que he cometido varios errores en mi entrenamiento, pero no sucede ningún accidente porque entreno en un lugar despoblado-"

"¡¿A esto te referías…?!" Horn frunció el ceño, nervioso, observando a aquellas llamas tan peligrosas "¡¿Este es el error que tanto temías cometer, grumete?!"

-Esto… esto es malo…-murmuró sorprendido Grif, retrocediendo un paso, mirando como el fuego comenzaba a abarcar a más árboles- ¡Se está extendiendo demasiado…!- como el resto, comenzó a retroceder, aunque, claro, los grumetes agarraron a Horn, y lo alejaron junto a ellos.

-¡¿A esto se refería al Oficial con otoño seco?!- preguntó Ex, corriendo cuanto podía como los demás monstruos.

-¡No me creeré lo del otoño seco!-aseguró testarudamente Grif, hasta darse cuenta de algo- ¡Rayos! ¡Si sigue así llegaran al pueblo!-

-¡Ya estamos muy mal con el incendio de los villanos!- señaló asustado Ox.

-¡Si se nos viene este, estaremos peor!- se asustó Ex, y, como los demás, se detuvo, observando como el fuego comenzaba a extenderse más.

-¡Debemos hacer algo!- le aseguró Grif a Horn, quien comenzó a meditar- ¡RÁPIDO!-

-¡¿T-TENGO CARA DE ESTRATEGA TERRESTRE?!- el capitán chocó cabeza con la liebre- ¡SI ME PIDIERAS UNA ESTRATEGIA PARA UN COMBATE EN ALTA MAR, YA TE LA HABRÍA DADO! ¡PERO ESTO ES TIERRA! ¡¿CÓMO QUIERES QUE PIENSE ALGO, SIRENITO?!-

-¡Soy un guitarrista, no un vocalista, menso!-

-¡Hagan una trinchera!- escucharon, por lo que se voltearon, para ver a Jack aterrizando en una rama, serio.

-¡¿Trinchera?! ¡¿Quieres que mis hombres jueguen con tierra?!- se ofendió Horn.

-¡Así no le darán paso al fuego! ¡También arranquen todos los árboles de aquí!-ordenó el joven de piel morena.

-¡¿Los árboles?! ¡E-Espera, Jack…! ¡Estos árboles son de nuestro ecosistema…! ¡Nos dan bellotas, manzanas, melocotonero…!- intentó decirle Grif, nervioso.

Si perdían esos árboles, la economía de Firu podía verse afectada enormemente…

-¡Son los árboles o tu pueblo!- lo miró serio Jack, callándolo- ¡La madera solo está alimentando al fuego!-

La liebre café claro frunció el ceño, y se puso sus lentes negros.

-¡A trabajar!- ordenó a Ex, Ox, y los grumetes, quienes asintieron, y comenzaron a ponerse manos a la obra.

-¡SOY YO QUIEN LE DA ORDENES A MIS MUCHACHOS!- le rugió Horn a Grif, asustándolo de sobremanera- ¡JACK! ¡BAJA!- le ordenó al joven.

-¡Tengo que detener el origen del fuego!- Jack se levantó, blandiendo su bastón.

-¿O-Origen…?- habló con un hilo de voz Horn, temeroso de que el aristócrata se encontrara con el origen.

-Tranquilo, intentaré calmar a Hare antes de que algo malo suceda- prometió Jack, ante la sorpresa del monstruo Suezo.

Sin más, el joven dio un salto, adentrándose a las llamas…


Tras varias llamaradas, varios ladrones estaban en el pasto quemado, con claras marcas de quemadura en su piel.

Hare, en medio del claro se incendiaba, rodeado de fuego, frunció el ceño, mirando enfurecido a los pocos lagartos que quedaban, y entre ellos, al Dino que los lideraba.

-¡A ÉL! ¡EL VENDAJE ES SU PUNTO DÉBIL!- el Dino desenvainó su espada, y apuntó con ella a la liebre, dándole las ordenes a los lagartos que quedaban en pie para abalanzársele, lo cual hicieron de inmediato.

Hare frunció el ceño, y, de su espalda en llamas, salieron más torbellinos que se les abalanzaron, tirándolos con una enorme ráfaga al piso.

La liebre saltó para atrás, esquivando a tiempo la espada del Dino, quien había aprovechado ese momento para atacar.

El dinosaurio volvió a sacudir su arma, haciendo que Hare se cubriera con los brazos, los cuales, en vez de recibir el tajo del arma, fueron atravesados sin problema por el arma, pero no había herida, ya que las partes que se suponen habían sido lastimadas, eran solo fuego, para sorpresa de ambos monstruos.

La liebre y el dinosaurio saltaron para atrás, dándose espacio.

Hare miró sorprendidos sus brazos, que habían vuelto a la normalidad, rodeados de fuego… sin herida…

Fue entonces que se dio cuenta… que su cuerpo se estaba volviendo de llamas… No recibiría heridas en ese estado… ya que el fuego no puede ser herido.

-¡¿Qué truco barato es ese?!- exigió saber el Dino, soltando su arma, ya que esta estaba a fuego vivo a causa de haber estado en contacto con el fuego de la liebre.

-¿Quién sabe? ¿Lo intentas de nuevo?- sonrió enojado Hare- Puede que descubras el secreto de un truco al tercer o cuarto intento-

El Dino gruñó enfurecido, agarró otra espada de uno de sus compañeros inconscientes y se abalanzó a Hare, quien tomó pose de pelea…

Pero, entonces, las orejas de la liebre se movieron al sentir unos pasos detrás, por lo que miró de reojo, para ver, horrorizado, como el lagarto de armadura, Grow, acababa de agarrar a la inconsciente Aiko del cabello…

-¡SUÉLTALA!- exigió enfurecido, dándose vuelta, abalanzándosele, pero se quedó quieto cuando el Dino, por detrás, lo atravesó con la espada, justo en su pecho… en su venda… en la cicatriz.

El grito de dolor de la liebre resonó en todo el incendiado claro.

Hare agarró como pudo el filo de la espada que lo atravesaba, temblando de dolor.

-¡JAJAJA! ¡AL PARECER EL SECRETO DEL TRUCO ESTABA EN TU VENDAJE, COMO EL DE TU POTENCIAL!- sonrió el Dino, disfrutando de que su idea funcionara.

Hare, mordiéndose el labio, cerró los ojos, considerándose un idiota al no haberse dado cuenta antes que la zona en donde estaba su cicatriz era la única que no podía volverse fuego, ya que era una herida causada por magia… nunca sanaría..

La liebre gritó de dolor cuando el Dino sacó su espada, por lo que cayó al piso, agarrándose el pecho ensangrentado, temblando y encogiéndose de dolor.

-Maldición, debería estar muerto- gruñó Grow, soltando a Aiko, quien cayó al piso, sin despertar- Eso hubiera matado a cualquiera-

-Pero él no es cualquiera- el Dino se acercó a Hare, quien se aferraba con su mano al pecho, intentando detener el sangrado, mientras que con su otra mano apretaba con fuerza el césped quemado, aguantando el dolor- ¿Verdad, Siete valiente?-

Hare lo miró enfurecido, jadeando.

Gritó de dolor cuando el dinosaurio lo aplastó, específicamente en su herida.

-¿Está es la estúpida venganza que querías?- Grow se acercó al Dino, enojándolo- ¡Los nuestros están fuera de combate!-

-¡Los sacaremos cuando lo convierta en disco perdido!- aseguró enojado el dinosaurio, levantando a la lastimada liebre de la bufanda.

Hare, jadeando cansado, frunció el ceño, y abrió horrorizado los ojos cuando el Dino abrió su boca, dispuesto a dispararle directamente una bola de energía…

Pero el Dino se quedó quieto, ya que una espada de filo negro se le había clavado por detrás, rompiendo parte de su armadura.

-¡¿QUÉ?!- el lagarto retrocedió, sorprendido.

El dino soltó a Hare, quien cayó de rodillas al césped.

La liebre, jadeando, miró sorprendido a quien había atacado al maleante: Jack.

El joven no traía ni su capa ni su chaqueta morada, ya que, al parecer, se habían quemado en el viaje, porque parte de su camisa celeste estaba con los bordes quemados, al igual que sus brazos, y sus pantalones estaban chamuscados.

Jack, con el pelo plateado sucio, frunció el ceño, y sacó su espada del Dino, quien se volvió energía rosada, para convertirse en un disco perdido.

-¡¿Q-Qué…?!- Grow retrocedió, asustado, en cambio Hare miraba sin palabras el disco perdido.

Jack miró serio al lagarto, quien, enfurecido, se alejó rápidamente, pero en dirección a la niña inconsciente…

-¡AIKO!- gritó Hare, al darse cuenta que el monstruo planeaba usarla de escudo.

Intentó perseguirlo, pero, al solo dar un paso, se abrió su herida, cayendo de cara al piso.

-¡A-AIKO!- jadeó Hare, asustado.

Pero el lagarto, que estuvo a punto de agarrar a la pequeña, se quedó quieto de golpe, ya que una daga lo acababa de atravesar.

Temblando, el monstruo miró a Jack, quien acababa de lanzar su arma, con una mirada fría y calculadora.

Entonces, él también se vio envuelto en energía rosada, para mostrar que se había vuelto en un disco perdido, haciendo que a su lado cayera la daga…

Hare, a pesar de la sorpresa y el enojo que sentía, no pudo evitar quedarse sin palabras al ver cómo aquel sujeto había terminado con aquellos dos monstruos que casi… que casi lo matan…

Jack se dio cuenta de su expresión, y, a pesar de su cansancio, le sonrió, levantando el pulgar, sorprendiendo a Hare…

Hasta que se escuchó el ruido de un hueso, haciendo que el joven se pusiera azul, y cayera al piso, adolorido.

-A-Ay… C-Calambre…- gimió Jack.

-¡¿E-ES EN SERIO?!-lo quedó mirando Hare- ¡¿QUIÉN SE SUPONE QUE ERES?!-

-C-Cierto… N-No me he presentado formalmente contigo…- sonrió adolorido el peliplateado, apoyándose en su espada negra, temblando tanto que fastidio a la liebre lastimada- S-Soy Jack, the D, el caza recompensas clase S+ conocido como el Aristócrata-se presentó.

Hare lo quedó mirando, parpadeando varias veces de la sorpresa.

-… Eres… ¿un caza recompensa?-

-Sí- asintió el joven.

-… ¿C-Clase… S… +?-

-Sí, ese es el nivel más alto- sonrió orgulloso Jack.

La liebre volvió a parpadear…

-¡¿CÓMO ALGUIEN DE TU CATEGORÍA TERMINA ASÍ?!-exigió saber molesto Hare.

-¡N-NO ES MI CULPA! ¡FUE TU FUEGO!- se defendió Jack, dolido en más de un sentido.

Eso dejó sorprendido a Hare.

-¡Descontrolaste las llamas de tu pluma!- lo miró serio Jack, dejándolo quieto de la sorpresa- Escucha, los contenedores están ligados a sus plumas desde su nacimiento…- le explicó, enfundando su espada en su bastón-Y tú, que estás fusionado con la tuya, hace que tengas la conexión más fuerte… Si desatas emociones negativas, esto pasará…- le señaló el bosque en llamas.

Hare miró los árboles incendiándose, sorprendido…

No había sido consciente de lo que había hecho…

-U-Un minuto… ¿C-Cómo sabes…?- miró sorprendido a Jack- ¿C-Cómo…?-

-Mi trabajo me hace saber cosas buenas, y cosas no tanto- sonrió adolorido Jack, sobándose una quemadura del brazo- Tus llamas queman, pero, a aquellos que han tenido un corazón oscuro, las quema mucho peor- miró su brazo, apretando su puño- Así que por eso me demoré- le sonrió, algo apenado.

-T-Tú…- Hare, bastante sorprendido, frunció el ceño, hasta que gimió de dolor.

-¡Ah!- Jack se dio cuenta recién de la herida de la liebre- ¡Tranquilo, puedo curarte!- se levantó y acercó, pero Hare negó.

-¡A-A Aiko…! ¡Ese lagartucho la lastimó…! ¡Ha-Has algo por ella!- le pidió Hare, jadeando cansado y adolorido.

-¿Aiko…?- parpadeó Jack, hasta percatarse en la niña a unos metros- ¡Ah! ¡Otra herida!-

-¡¿TE ACABAS DE DAR CUENTA, IDIOTA?!- lo miró ya enfadado Hare, sin poder creer que se fuera tan lento.

-¡E-Es la niña de la que me habló la pelirroja!- Jack se acercó a la pequeña, y la sentó con sumo cuidado-… Su cuello está algo torcido…- murmuró, serio, poniendo su mano en el cuello de la niña.

Entonces, para sorpresa de Hare, la mano de Jack fue rodeada de aura naranja.

-¿Q-Qué…?- jadeó la liebre, sorprendido.

-Tengo poderes curativos- le sonrió el peliplateado- Bueno, la verdad, es como un sistema regenerativo… Pero, a diferencia de mi hermano, no puedo ocuparlo para mí mismo, sino que solo puedo trasmitirlo- al curar el cuello de la niña, comenzó con su mejilla- Tu también puedes curarte- le comentó, sorprendiéndolo- No será del todo, pero si absorbes fuego, recuperarás energía-

Hare lo miró más sorprendido.

(¿Es… eso cierto…?) le preguntó a Vida, sorprendido.

(Sí…) le habló secamente la pluma, dejándolo quieto.

… Vida estaba enojado… Tal vez… por haber ocupado de manera tan destructiva su poder.

Hare negó con la cabeza, cerró los ojos, y respiró hondo, siendo rodeado de una fina aura escarlata.

Entonces, las llamas que consumían el bosque comenzaron a despegarse de este, y dirigirse a Hare, absorbiéndolas…

Al terminar, el lugar solo era un bosque marchito, emanando humo y vapor por el fuego que lo estuvo consumiendo.

Hare, quien emanaba más humo, se sentó de a poco, notando que el sangrado había parado, por lo que tocó su pecho, para ver que la herida estaba casi cerrada…

Sus orejas se movieron al escuchar toser a Aiko…

Se volteo de inmediato, para ver a la pequeña tosiendo levemente, después de ser curada por Jack, quien sonrió, cansado.

-A-Aiko…- murmuró Hare, atónito.

La niña dejó de toser, y, cansadita, abrió sus ojos puros, mirando a Jack, quien abrió sus ojos ámbar, totalmente atónito.

-¡GHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Jack retrocedió cuanto pudo, dejando a la pequeña sentadita, parpadeando curiosa- ¡I-IMPOSIBLE…! ¡I-IMPOSIBLE…!-

-…- Aiko parpadeó, extrañada-… ¿Te… conozco…?- preguntó.

-¡NO! ¡NUNCA!- negó Jack, negando tanto con la cabeza, que con los brazos.

La pelinegra lo miró más curiosa, hasta que sintió que unos brazos la rodeaban, atrayéndola con fuerza.

Aiko miró algo curiosa a Hare, quien la abrazaba, cerrando con fuerza los ojos.

-¡Hare, hola~!- sonrió la niña, pero se extrañó que la liebre la abrazara con un poco más de fuerza.

-A-Aiko…- gimió Hare, acariciándole la cabeza-… Chica… Lo siento… Lo siento…-

La pequeña parpadeó, sumamente extrañada.

Jack, aun algo asustado al darse cuenta de quién era la niña, parpadeó varias veces, para después suspirar, mirar a los inconscientes ladrones derrotados por la liebre, y mirar el cielo estrellado…

"Esto se llama ironía… ¿no, hermano?" sonrió, sin saber si estar alegre o no…

"-… Aquella familia… tenía una característica esencial… Ojos puros…"

-Hare… ¿te sientes mal?- le preguntó Aiko, notando como la liebre la abrazaba-… ¿Hice algo mal?-

-No, chica- Hare se separó un poco, sonriéndole forzadamente, a pesar del dolor y cansancio que sentía- Es solo que me has dado un gran susto-

"Y antes de que se extinguiera su paradero, se les conocía como…"

Aiko parpadeó, curiosa.

-No lo volveré a hacer- aseguró, apenada.

-¡Lo sé muy bien, chica!- le sonrió Hare, acariciándole la cabeza.

La pequeña se sonrojó de la emoción, y sonrió, contenta…

"…Los Lootus… La familia de la esperanza…"


¡Otro cap, que espero les haya gustado^^!

¡He subido hace unas semanas más dibujos al blog, por si les interesa!

¡Gracias por leer^^!

¡Próximo episodio: Continuando el viaje!

¡Nos vemos en el próximo, y no olviden comentar ;) !