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Disclaimer: Los personajes le pertenecen a CLAMP - La historia es de mi entera autoría.

- Advertencia: contenido erótico en la ultima parte -


CAPÍTULO 7 - Ira y pasión desmedida


Sakura´s POV

Me sentía dichosa. Shaoran no quería retrasar más nuestro encuentro y por eso me pidió el favor de ir por algún documento importante, lo cual indicaba que las ganas de vernos estaban latentes en ambos.

Cuando llegué a la mansión de Eriol, él ya me esperaba en la puerta con una carpeta en mano. Seguro que le avisó por teléfono para que no demorase y una vez más, para vernos lo antes posible. Cada vez me enamoraba más de este hombre.

¿Enamorada? bueno, dejémoslo así y no hondeemos más en el asunto.

- Hola Sakurita, ¿cómo has estado?

- Muy bien Eriol ¿y tú?

- En mi mejor momento. – dijo guiñando un ojo mientras me pasaba la carpeta por la ventanilla baja del auto.

- Oye Saku, ¿crees que podrás dejarme en el taller mecánico? Ayer llevé mi auto y me dijeron que estaría listo hoy. No te vas a desviar, queda a 3 cuadras de la empresa.

- Sí claro, sube, no perdamos tiempo.

Se acomodó en el asciendo del acompañante y sujetó la carpeta para que no cayera ningún papel.

- Gracias, te debo una.

- Ya me la cobraré – le sonreí.

Ni bien se acomodó arranqué mi querido Citroën rumbo a la compañía. Fue oportuno estar con Eriol de todas formas porque no me acordaba muy bien donde quedaba y como de costumbre no reparé en ese hecho hasta este preciso momento. Él me indicaba el camino mientras "Oops, I Did it again" de Britney Spears sonó en la radio y creyéndome la mejor cantante del mundo para un público que en mi mente era nulo, comencé a cantar a los cuatro vientos.

"Oops!...I did it again

I played with your heart, got lost in the game

Oh baby, baby

Oops!...You think I'm in love

That I'm sent from above

I'm not that innocent"

- No cantas nada mal. Y tu inglés es bastante bueno.

- Ayy por Dios, lo siento. Casi que olvidé que estabas conmigo. Qué vergüenza.

¿Por qué estaba cantando como una desaforada? Y ¿por qué olvidé que estaba con Eriol si hacia 10 min que subió conmigo? Debería hacerme ver por un psiquiatra urgente.

- Jaja, tu nunca cambias. Espero que la efusividad por esta canción no tenga nada que ver con la realidad.

La letra decía que ella jugaba con el corazón de su amante, como burlándose de él, canción que para nada la estaba cantando con esas intenciones y Eriol lo sabía, pero vio su oportunidad para tantear mi situación con su amigo y seguramente andarle con el chisme a Shaoran. Solo había dos problemas en su táctica.

1- Las mujeres somos las primeras en generar preguntas capciosas y rematarlas, por lo tanto no me sorprendió en absoluto su pregunta y sabía perfectamente a que quería llegar con ella.

2- Ni muerta hablaría de estas cosas con el mejor amigo de mi actual … pareja?. No porque esté jugando con él, es solo que contarle o no a Eriol de nuestra situación no era algo que me correspondiera. Si Shaoran no le habló sobre lo nuestro entonces nada sonsacaría de mis labios sellados, aunque fuera una verdad a voces.

- No te creas que no sé a dónde quieres desviar la conversación Eriol, pero solo te diré que lo que sea que pase entre Shaoran y yo nos concierne a nosotros y solo a nosotros, salvo que él quiera contártelo.

No lo estaba viendo a la cara porque la prioridad en estos momentos era llegar sana y salva a la empresa y en un futuro cercano poder tener algo que contar de mi relación con el castaño que me vuelve loca sin hospitalizaciones de por medio. Pero igualmente podía percibir sus ojos de asombro. ¿Quién lo hubiera imaginado de la despistada de Sakura, no? Estaba clarísimo que los hombres no conocen de lo que somos capaces las mujeres. Sexto sentido.

- Muy interesante. Te doy el crédito esta vez.

Habrán pasado otros 10 minutos y por fin llegamos al taller donde Eriol buscaría su auto.

- Gracias Sakura. Por cierto, estas muy hermosa hoy y a juzgar por la hora que es, puedo estimar que te levantaste temprano para producirte, por ende mi pregunta de antes ha sido contestada.

Ahora yo estaba impresionada. Y bueno, había que darle crédito a los hombres alguna vez.

1 punto para Eriol.

- Lo dejo a tu criterio. – sonreí - Nos estamos viendo Eriol! Bye!

Esa conversación me había sacado una sonrisa lo cual me hacía recordar su situación con mi mejor amiga, aquella que están intentando retomar. Tomoyo no fue muy detallista en cuanto a lo que tenían como pareja, sabía que algo había pasado pero no tengo muchos detalles de los hechos y el otro día en el shopping no tuvimos la oportunidad de hablar de chica a chica como siempre hacemos, pero no faltará oportunidad.

Ni bien el cartel de la sede de Li Corporations se hacía más grande yo sentía que me encogía en el asiento del auto. Una presión comenzó a ejercer sobre mi pecho y necesité unas cuantas bocanadas de aire para tomar coraje e ingresar por esas oscuras puertas.

Ni bien ingresé al lugar noté que una mujer muy bonita y elegante se encontraba sola en un amplio y pulcro recibidor, tan monstruoso que parecía devorarme.

- Bienvenida a Li Corporations, ¿en qué puedo ayudarla?

- Buen día, le traigo unos papeles al Señor Li.

- De ser así le pido me los entregue a mí por favor, yo se los recibiré.

- La verdad es que él me esta esperando, ¿podría avisarle por favor?.

- Un momento.

La sonrisa de la señorita desapareció ante mi insistencia y pronto vi a unos guardias acercarse para custodiar los ascensores y las salidas, como si yo fuera una delincuente o algo por el estilo. Qué ambiente más frío y hostil se generaba en este tipo de empresas cuando uno apenas si "transgredía" las frágiles normas de la compañía, como solicitar que se llamara al jefe para anunciar una llegada. ¿Qué debería haberle dicho? ¿Qué era su amiga? ¿Su amante? ¿Su novia? ¿O que traía una suma millonaria en mi bolsillo que deseaba invertir para que dejen de mirarme de esa forma?. Menos mal que había ido vestida para la ocasión o de seguro me echaban a patadas por mi supuesto atrevimiento y falta de la moda.

- Señorita… señorita…

Despierta Sakura

¿Qué? Oh si. - Disculpe, me distraje un poco.

- Su nombre por favor.

- Ah sí, claro. Sakura Kinomoto.

Pero que tonta eres.

- Disculpe señorita Kinomoto por hacerla esperar, son protocolos de la empresa. El Señor Li la estará aguardando en su despacho; me pidió que suba usted con la carpeta que le trajo, es en el último piso.

Ahora sí me trataba con amabilidad. - Muchas gracias.

Los guardias llamaron el ascensor y se hicieron a un lado para dejarme subir, a los cuales les sonreí amablemente recibiendo una muy leve inclinación de su parte. Ni por chiste dejarían su papel de tipo rudo.

¿En qué piso dijo que estaba? ¿En el último?

Las puertas herméticas se abrieron, fue una larga subida hasta el piso 23. Nunca había notado cuan alto era este edificio, debe de ser el único porque Tomoeda se caracterizaba por ser una ciudad tranquila y chiquita, aunque la empresa se encontraba un poco alejada del centro.

Comencé a caminar en la única dirección que me llevaba el corredor y di gracias de que así fuera porque no había ninguna indicación de a donde me tenía que dirigir. Pasé por unas puertas lindantes con oficinas vidriadas donde se podía observar todo, tanto desde afuera como de adentro, muy moderno.

Mis tacos resonaban en el piso de porcelanato italiano y me sentí rotundamente observada.

Todos volteaban a verme como si el hecho que alguien ajeno a la empresa este ahí fuera toda una novedad. Y quizás lo era. O quizás todos eran unos babosos, porque de reojo pude notar que la población masculina ganaba terreno allí y de cierto modo me sentí aliviada; Shaoran no estaría siendo acosado por sus empleadas después de todo.

O eso creía yo.

La única mujer con quien me crucé fue la recepcionista de aquel piso. Una señora de unos 50 y pico que se notaba llevaba años allí por la manera en la que se desenvolvía. No debía de preocuparme por ella, ¿o si?

No claro que no. ¿Pero qué cosas dices? ¿Cómo va a cambiarte a ti por una mujer que te dobla en edad?

- Buenos días, soy Sakura Kinomoto. El Sr. Li me pidió le entregara esta carpeta.

- Muy buenos días señorita. Sí, por su puesto, el señor la estaba esperando. Por favor tome asiento mientras yo me encargo de entregársela.

- Sí como no, muchas gracias.

La recepcionista podía ser una mujer de edad pero aun así era muy bonita. Vestía una pollera tubo y una camisa blanca clásica adornada por un exquisito perfume. Me sentía bastante cómoda, sin dudas fue una mejor recepción que la de hace unos minutos y me relajé mientras esperaba a que Shaoran apareciera.

De repente comencé a pensar en el hecho que me encontraría con él de un minuto a otro y no sabía cómo debía saludarlo.

¿Con un beso? No no, muy inapropiado. Descartado.

¿En la mejilla? No no, tampoco. O quizás sí, pero solo si él hace el amago de darlo primero. Sino con un "Hola Shaoran" debería bastar. ¿O debía llamarlo Li por respeto?

Mejor dejaré que él maneje la situación y en base a eso responderé. Sí, eso haré.

Mientras mi mente sacaba conjeturas mi nerviosismo había logrado acrecentar un dolor punzante en mi vejiga.

¿Justo ahora Sakura? En serio?

Si, justo ahora!, no voy a andar meciendo las piernas como una tonta todo el camino al restaurante.

- Disculpe señora, señorita, ¿sería mucha molestia pedirle permiso para ir al baño?

- Pero ¿cómo no?, no hay problema. La dejaré pasar al privado del sector porque si no debería hacerla bajar un piso y de seguro el Señor Li vendrá en cualquier momento. Además sé que es de su absoluta confianza por lo tanto no habrá inconvenientes. Pase por esa puerta y gire a la derecha, la última es la del baño.

- Oh muchas gracias y disculpe por incomodarla.

- No hay de qué señorita. Vaya tranquila por favor.

- Gracias. Es muy amable.

Crucé la puerta indicada y llegué a mi destino. No quería demorar mucho así que me di un vistazo rápido al espejo y salí inmediatamente una vez terminado, pero algo hizo que me detuviera en donde estaba.

Una de las puertas de ese pasillo se encontraba entornada, y para mi sorpresa, mis ojos se toparon con la esbelta figura de Shaoran sentado en el escritorio revisando unos papeles. Se veía tan bien, tan guapo con ese pelo alborotado que lo hacía lucir tan sexy y esa camisa blanca resaltaba el bronceado de su cuerpo. Todo un bombón. No pude evitar morderme el labio inferior por la suerte que tenía.

Estaba muy concentrado leyendo los papeles que sostenía y el frunce de sus prominentes cejas solo lo hacía ver más atractivo.

Me encanta la dedicación y seriedad con la que se tomaba su empleo. Es un hombre muy aplicado y a pesar de tenerlo todo siempre pretendía llegar a más. Ambicioso pero caritativo también, ya que su familia colaboraba con innumerables fundaciones en toda china y eran muy bien reconocidos por eso.

- Por favor Izumi, necesito terminar esto lo antes posible. Dame el bolígrafo.

¿Izumi? No me había percatado que estaba con alguien. Tampoco es que mi visión era de 180º en ese momento pero esa petición no tenía nada de normal y mi curiosidad llegó a su fin. Cuando moví mi cabeza en la única dirección que podría haber una persona, según mi perspectiva, lo que pude ver provocó que mi sangre hirviera como lista para tomar el té.

Si es que les gusta que el agua les queme la lengua.

No era la única que se había detenido a observar la belleza de Shaoran y yo sí lo estaba admirando pero esa mujer se lo estaba devorando.

Una mujer. No, una mujerzuela, estaba apoyada en el escritorio en posición a casi 90º mostrando su muy prominente escote y se paseaba lentamente un bolígrafo por sus pechos lanzado miradas lascivas a MI Shaoran. Como si quisiera comérselo sin sazón.

- Si lo quieres, solo tómalo.

- Ya te dije que no estoy para juegos. Ahora dame el bolígrafo, no lo repetiré.

Que aburrido eres. Ya caerás… lo sé. - y con una última pasada por sus senos, se lo entregó.

¿Ya caerá? ¿YA CAERÁ? . Oh no. no no no y NO.

¿Qué esa mujer estaba loca? ¿Era esto una prueba del destino? ¿Una prueba que Shaoran debe pasar porque no está seguro de sus sentimientos? ¿O es una prueba para mí? Para así descubrir que no todos los hombres son iguales, que unas tetas o un gran trasero no es lo importante cuando los años comiencen a pasar y lo único que perdure sea el cariño del uno por el otro. ¿?

Si es eso Dios, por favor para de una vez y dame un respiro.

Con el mayor sigilo que nunca creí poseer salí de allí sin ser descubierta.

No era de esas personas que podían fingir una careta de alegría cuando lo que sentían era pura rabia, pero traté de disimularlo lo mejor posible. Me senté en el mismo lugar de cuando llegué y le di las gracias a la recepcionista por haberme permitido pasar. Tomé mi cartera, la puse en mi regazo y oculté mi furia apretando las manijas de la misma muy fuerte; creí que en cualquier momento traspasaría el duro cuero con mis uñas y si seguía así solo lograría lastimarme.

Inspira…. y expira.

Eso es. Concéntrate.

La técnica de relajación duró lo que en suspiros pude exhalar hasta que la vi pasar.

Esa tal Izumi era el prototipo de mujer con el que todo hombre quisiera tener una aventura. Rubia, alta, curvas pronunciadas en exceso así como su maquillaje. Se notaba a la legua que esta mujer estaba de cacería.

Pero se equivocó de presa.

Ella no notó que la estaba observando hasta que terminó de hablar algo con Aomi, como descubrí se llama la recepcionista, que más que eso era la secretaria que le manejaba la agenda a Shaoran. Cuando se giró me miró sorprendida ante mi presencia y la muy imprudente se dirigió a mi persona indirectamente.

- ¿La señorita espera a alguien? - ni si quiera estaba hablando conmigo.

- Sí, claro. Fue quien trajo la carpeta que el Señor necesitaba con urgencia. - le dijo Aomi.

- Ya veo. ¿La puedo ayudar en alguna otra cosa señorita? - ahora sí se dirigía a mi la muy turra.

- No se preocupe, Shaoran me pidió que espere ya que iremos a almorzar.

Lo que disfrute su expresión en ese momento no tiene nombre. Yo permanecía relajada pero dejaba claro entre ambas que acababa de marcar territorio e Izumi pareció captarlo al instante.

- En ese caso permítame recomendarle el restaurante italiano "Don Luigi". Hacen unos tallarines a la putanesca que a Shaoran le encantan.

La muy perra me estaba declarando la guerra y yo no era soldado que se acobarda al primer estruendo. Me encargaré de ponerla en su lugar en otro momento, no era muy oportuno sacar las armas en ese contexto ni en ese lugar.

- Lo tendré en cuenta. Gracias.

- No hay de qué. Aomi, voy a salir a almorzar ahora, luego nos vemos. Adiós señorita ….

- Kinomoto. Sakura Kinomoto.

- Sakura. Que peculiar nombre para tan peculiar mujer. Adiós entonces… Sakura.

Encima de no conocerme, ¿me gastaba?.

Esa yegua me había arruinado el almuerzo definitivamente, la muy insensible había logrado sacarme de las casillas, pero no debía darle el gusto. Aunque hay un castaño de ojos color ámbar que va a escuchar toda mi descarga, no sé si hoy, pero algún día lo haré, porque no va a ser la primera vez que me vea en estas oficinas, debía conocer a mi enemigo y contraatacar.

En ese instante, cuando la ira había alcanzado su máxima potencia, Shaoran se dignó a aparecer.

- Sakura, que bueno verte. Gracias a ti ya me liberé.

Se acercó a paso decidido con claras intenciones de abrazarme, o besarme o algo que intuía seria contacto con alguna parte de su cuerpo y en ese momento me repelía. Puse mis manos entre nosotros rápidamente en un movimiento algo brusco para impedir su saludo.

- Ay discúlpame, es que tenías algo ahí y pensé que era un bicho, pero me equivoqué, solo era un poco de … suciedad.

Por supuesto que no se comió ni media excusa pero hizo lo posible para alivianar el denso aire que se respiraba en esos momentos sin preguntarme nada.

- Bueeeeno. Gracias entonces. Vió Aomi, - ahora se dirigía a su secretaria mientras le extendía la misma carpeta que me pidió le trajera- Le dije que era un ángel de mujer, aunque está un poco intensa hoy. Si no vuelvo en dos horas mejor llame a la policía.

- Shaoran! - me atreví a gritar algo enojada.

- No lo creo señor, estoy segura que se encuentra en buenas manos, es una señorita muy amable. Y no se preocupe por los papeles que ya mismo me estoy ocupando de ellos.

- Gracias Aomi, no sé qué haría esta empresa sin ti.

Concluí que Shaoran estimaba mucho a esa mujer porque él nunca se comportaría tan amable y chistoso con una simple empleada. Y por empleada recordé a la tal Izumi y no pude evitar preguntarme si ella también tendría un trato especial de su jefe.

- Por qué no vamos?, muero de hambre.- dije ansiosa por salir de allí.

- Por supuesto. Las damas primero.

A paso firme y con la cabeza en alto caminé hacia el ascensor esperando que por lo menos los hombres se dieran vuelta a verme y así poder darle a probar un poco de su propia medicina a Shaoran. Contonee mis caderas exageradamente y me aseguré de hacer el mayor ruido posible con mis tacones, pero nadie volteó. El mundo estaba conspirando contra mí, ahora podía confirmarlo.

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Shaoran`s POV

Ni bien crucé al vestíbulo pude notar el aura de Sakura irradiando calor y no tardaría en confirmar segundos después que estaba muy molesta, pero no solo percibí su enojo sino también lo hermosa que la encontraba. No estaba de elegante ni tampoco informal, pero destilaba finura y su silueta me volvía loco. Ella no necesita ponerse algo ajustado para llamar la atención, su sola presencia delata su belleza natural, cosa que seguro no pasó desapercibida por mis empleados y que al salir me aseguré de que nadie volteara siquiera a verla, ya se habrán babeado bastante cuando llegó.

Bastó con fulminar con la mirada al primer atrevido para que todos captaran la situación. Esta mujer era mía y mataría al primero que se le cruce por el camino. Lo juro.

Ni bien nos paramos frente al ascensor le di la espalda para seguir con mi mensaje autoritario por si a alguno no le quedó claro.

- ¿Qué pasa? ¿Se te olvidó algo?

- Eh? No, no es nada.

El ascensor llegó y ahora por fin podría concentrarme en ella.

- Y bien, ¿qué quieres comer?

Sakura meditaba, no era algo inusual en ella pero aún la seguía notando muy distante.

- Me dijeron que en Don Luigi hacen unas ricas pastas.

- Perfecto, me encanta ese restaurante.

Le brindé mi mejor sonrisa pero en vez de contagiársela unas llamas parecían brotar de sus ojos verdes, estaba furiosa y no sabía por qué. Justo hoy que quería pasar un lindo rato con ella y me recibe con esta actitud tan poco habitual de su parte. Recapitulé si anoche había dicho algo que la haga enojar, pero no encontré razones suficientes. ¿Estará en sus días?

- Sakura, ¿estás menstruando?

- ¿Quee? Noooo, como-por qué-tú.. ¿por qué me haces esa pregunta?

- Porque es la única razón se me ocurre por la cual podrías estar con esa cara.

- No, lo siento, es que no dormí bien anoche y sabes que me pone de mal humor.

- Si estabas cansada lo hubiéramos dejado para otro día.

Me arrimé un poco y le acaricié la mejilla. Ardía como si tuviera 40º.

- ¿Tienes fiebre? - Acto seguido le besé la frente y sentí como su rostro se relajó en ese instante rodeándome en un abrazo. Su temperatura corporal estaba alta pero no lo suficiente como para enviarla a casa a hacer reposo, así que me despreocupé solo un poco y me permití disfrutar de su ahora sí, cálida bienvenida.

- No. No tengo fiebre.

- Qué bueno. Relájate un poco, ¿quieres?. Eres linda cuando te enojas pero tu sonrisa es mucho más hermosa. ¿Me contarás qué te tiene tan molesta?

- No tiene importancia. Solo vayamos a comer.

Todo el camino al restaurante lo hicimos casi en silencio, pero poco a poco fue recuperando el humor habitual en ella. Si no quería contarme lo que le sucedía respetaría su decisión, y si el momento lo amerita seguro terminaría diciéndomelo.

- Mmm no sé qué pedir. – dudaba mientras sus bellos ojos iban de un lado al otro del menú.

- Yo creo que voy a ordenar fusillis verdes con salsa fileto. – no tenía ganas de algo muy pesado, ya de por si estábamos comiendo pastas así que opté por algo sin relleno y con una salsa suave.

- Y ¿qué me recomendarías? ¿Qué es lo más rico de aquí?.

- Los ravioles son muy buenos, podrías pedir esos, – dije señalando su carta- son rellenos de calabaza.

- Mmmm, no.. creo que voy a pedir tallarines a la putanesca.

- Muy bien, ordenemos entonces.

La comida no estaba resultando como yo esperaba. Bastará con decir que el que iniciaba la conversación era yo y por más que me sonriera se le notaba que no estaba 100% conmigo.

Una vez que terminamos los platos le ofrecí postre pero se negó.

- Creo que comí mucho, además siento que me arde la lengua.

- Es que la salsa putanesca se caracteriza por ser un poco picante y la de aquí es espectacular porque la sazonan bien, aunque si no estás acostumbrada es lógico que te pase eso. ¿Por qué no pides un helado así te calma un poco el ardor?

- No sabía te gustara tanto. ¿Por qué no pediste ese plato entonces?

Evadió el halado olímpicamente.

- Porque siempre la pido, hoy quería cambiar un poco.

De pronto Sakura se enderezó en su asiento olvidando la pereza que le dio su alimento y tensado cada músculo de su rostro. Momentos después trajeron la cuenta y pasé la tarjeta para que cobraran. Ella parecía algo ida y estaba a punto de preguntarle si sentía bien cuando la mesera regreso con el ticket de compra.

- Le pido su firma por favor.

- Sí claro.

- Ah y su número de teléfono también.

- Y ¿PARA QUE QUERRIA SU NUMERO DE TELEFONO? ¿ACASO YA NADIE TIENE RESPETO POR EL OTRO?

Sakura saltó como leche hervida de su asiento diciendo algo sin sentido apretando los puños, y si las miradas mataran la mesera sería la primera en morir.

- Todos piden el número de teléfono cuando compras con tarjeta, cálmate por favor. – y ahora dirigiéndome a la muy asustada y joven mesera de 19 años quien seguramente era nueva porque no la había visto nunca por ahí, me disculpé. - Te pido disculpas, pero no será necesario porque tengo cuenta aquí, puedes ir a verificar mis datos.

- Lo siento mucho señor, no lo sabía. Gracias por su visita.

La chica se fue con una cara de pánico terrible y está de más decir que habíamos acaparado la atención de todos los allí presentes. Menos mal que no éramos demasiados.

Sakura se había parado y seguía plantada en su lugar cual potus esperando para hacer fotosíntesis.

- Sakura ¿quieres sentarte un minuto?

Mi voz pareció hacerla reaccionar porque sacudió la cabeza y sin mirarme salió corriendo de allí.

Demonios. ¿Y ahora qué?

Dejé una generosa propina en la mesa por el escándalo y salí lo más deprisa que pude tras ella. Seguía caminando muy rápido, casi corriendo pero la alcancé.

- Sakura! Espera! - no fue necesario sujetarla esta vez, se detuvo en su lugar aun sin voltear.

- ¿Va a ser una costumbre que te vayas enojada sin dar explicaciones?

- ¿Va a ser una costumbre que me des razones para hacerlo?

¿Qué?

- ¿De qué estas hablando?

- ¿Qué de qué hablo? Oh! Empecemos!. Por un lado está tu tan particular vecina, por su puesto, quien no tiene un mínimo de respeto por el prójimo y para la frutilla del postre está tu tan ardiente empleada, esa tal Izumi, quien parece conocerte muy bien porque fue ella quien me recomendó venir a aquí en primer lugar y quien sugirió que los tallarines a la putanesca eran tus favoritos. Y OH! QUE CASUALIDAD! Le acertó en todo.

- Okey, primero deja de gritar y sube al auto.

- No quiero.

- No me obligues a hacerlo Sakura y no estoy evadiendo la conversación solo sube al maldito auto que nos está mirando media cuadra.

- Ohhh discúlpeme, a veces olvido que el señor es importante en la sociedad y que no puede evidenciar su defectuosa compañía. Lo lamento tanto.

El tono ironico y de burla que estaba empleando me estaba por sacar de las casillas y a mi no me cuesta mucho trabajo cambiar el humor.

- Sube. Ahora – mi voz sonó determinante y por suerte me obedeció.

Salí a toda prisa de allí. Estaba molesto, Sakura se estaba comportando como una nena caprichosa y no hay nada que me irrite más que me griten insensateces y menos hacer un escándalo mundial.

Aparqué en el estacionamiento del parque de diversiones que ahora estaba cerrado, por lo tanto no habría nadie alrededor.

- Necesito bajar. Me falta el aire aquí.

De mala gana desactivé el seguro del auto y bajó al instante. No quería seguir discutiendo a los gritos pero no me quedó otra más que acceder a bajar también y encararla.

- Sakura… - pero no me dejó hablar.

- ¿Sabes lo feo que es, que una mujer, una chiruza, que no sabe de tu existencia te refriegue en la cara que conoce demasiado bien a tu actual pareja? No, claro que no lo sabes, pero no acaba ahí. La muy mal nacida, no solo insinúa que tuvo "algo" con cierta persona, sino que lo acosa sexualmente mientras están solos. Sin rodeos. Y para sellar el tema se cree capaz de volver a obtener a ese hombre que tanto le gusta y que no le pertenece, porque él no fue capaz de dejarle en claro que nunca tendría nada con ella, o por lo menos no más, porque ahora se encuentra en una relación con otra persona. ¿Qué opina al respecto Sr. Li?

- Necesito un cigarrillo.

Esto era demasiado para asimilar y esta vez sí tenía razones para enojarse. Necesitaba tranquilidad para contarle y a su vez estaba un poco cabreado por todo, porque Izumi se haya atrevido a decirle algo, como si yo le perteneciera de alguna forma y por la actitud de loca esquizofrénica de Sakura hace un rato.

Mientras la nicotina inundaba mis pulmones, mis músculos liberaban su tensión. Diablos! ¿Nunca podríamos estar bien y tranquilos?

- Si estas pensado una excusa prefiero que no me digas nada. - dijo de pronto.

- Solo estaba tratando de ver desde donde abordar esto.

Okey, no había sido la mejor contestación, así que mejor arrancaba a hablar o la embarraría aún peor. Arrojé el cigarrillo y me dispuse a contarle.

- Izumi es la jefa de nuestra sucursal aquí en Japón desde hace 3 años, ella es la hija de una familia amiga de mis padres. Comenzó hace mucho a trabajar en la empresa en China, desde que terminó los estudios si mal no lo recuerdo, casi al mismo tiempo que yo; la verdad que tenía muchas aptitudes y poco a poco su participación se fue tornando más importante y cuando abrimos la sucursal aquí no dudó en ofrecerse como voluntaria. Mi relación con ella al principio era nula pero hace un año y medio que estoy al frente de la firma con más responsabilidades que antes y sabes lo dedicado que soy con ellas, así que todos los meses me pongo en contacto con los representantes de cada sucursal y hasta he venido los fines de semana para reuniones express y siempre concurren en el mismo restaurante, al que fuimos hoy.

- - En cuanto a lo otro, nunca estuve con ella. No te voy a negar que me haya buscado y una noche un poco pasado de copas en una celebración… nos besamos. Pero no pasó nada más! – no quise mirar su cara, pero sus expresiones no era precisamente de estar pasando un buen momento. - No me gusta mezclar las cosas Sakura, por eso no podría estar con ella de ninguna forma y no soy un cabrón, no ando mirando con cara de baboso a todas las mujeres. Lo que sí no puedo, es evitarla; es la jefa de la sucursal y siempre estamos hablando, revisando los balances, etc.

- Y por lo visto tampoco puedes ponerla en su lugar. Eso significa que hay algo más que te ata a ella.

- No, no es eso, es solo que.. no me mal interpretes pero en estos momentos no me puedo dar el lujo de darle una patada en el trasero ni transferirla porque las cosas no estaban muy bien aquí y la verdad es que .. la necesito. Pero si te puedo asegurar que voy a hablar con ella por lo sucedido.

- No te preocupes, ya veo lo intensas.. digo extensas, que son sus charlas, además, ¿tenía que hacerte todo este planteo para que pienses en ponerla en su lugar? Me parece que lo nuestro no es tan importante para ti como lo es para mí Shaoran, o me estas mintiendo y sí te agrada que las mujeres se te tiren encima.

- Nooo, ¿cómo dices eso? Sakura, Izumi no me mueve un pelo. Y no necesito que me plantees nada porque jamás dejaría que alguien se propase lo suficiente conmigo. No sé lo que viste pero creo lo suficiente en mí como para controlar la situación si tiende a desbordarse. Aquí la única que mueve mi cielo y tierra, eres tú.

Me fui arrimando a ella solo un poco, si bien no nos encontrábamos muy lejos la distancia era lo suficiente como para querer acortarla. Me miraba con sus hermosos ojos llenos de dudas, estudiandome, debatiendo una lucha con ella misma y ojalá la perdiera porque la necesidad de abrazarla se estaba apoderando de mis sentidos.

- Shaoran, no quiero que le digas nada a Izumi de lo que hablamos.

- Pero…

- Pero nada, solo lo empeorarás si lo haces.

- Muy bien, no lo haré... – con cautela me animé a dar un paso más hasta quedar frente a frente. - Sakura, sé que no es algo fácil de asimilar y créeme que tampoco es que se la pasa acosándome. Me pone furioso lo que pasó porque no tiene derecho alguno a hacerse la guapa contigo ya que no soy nada suyo ni nunca lo fui.

- Pero la besaste. Eso para ella significa que le gustas y es el pie suficiente para creer que algo más podría pasar.

- Ya te dije, estaba borracho. Celebrábamos un buen logro de fin de año con todos los de la empresa hasta que solo quedamos ella y yo. Soy hombre y no tenía nadie a quien rendirle cuentas así que solo pasó y no me enorgullezco pero creo que le hubiera entrado a lo que sea en ese momento.

- Ahora no me vengas a decir que no te mueve un pelo con eso de "le hubiera entrado a lo que venga", porque ya me dejaste en claro que te parece atractiva.

- No quise decir eso. A lo que voy es que en mi estado no diferenciaba quien era la persona que estaba besando, podría haber sido Eriol vestido de mujer y no me hubiera dado cuenta, créeme nunca había estado tan ebrio en mi vida. Cuando reconocí a Izumi caí en cuentas de que no podía estar haciendo eso con alguien de la empresa, porque esa es mi política. Y no te miento cuando te hablo, es una mujer atractiva para … una noche o dos, no tiene nada más que me interese. Todas mis relaciones fueron vacías Sakura, todas menos tú o eso es lo que pretendo; te lo dije el otro día, tendría que estar demente para dejar a la chica más dulce, cariñosa, hermosa y atractiva de la faz de la tierra por una aventura, no necesito que nadie me mire para sentirme deseado porque para eso te tengo a ti y por mas berrinches que me hagas no voy a dejar de pensar que si te pones de esta forma es porque algo te importo, ¿o me equivoco?

- No sé, tampoco te la creas tanto, a todos les hago planteos porque no me gusta que me usen.

Sakura seguía en la misma postura por más que ya estaba a solo un metro de distancia, con la única diferencia de que no estaba mirándome a los ojos, solo volteó la vista a un costado y la fijó en algún lugar del vacío.

- Por lo menos déjame soñar que conmigo es diferente.

Ella quería seguir discutiendo y minimicé ese comentario porque sabía que no era cierto y si lo era quería olvidarlo. Tenía todas las de perder en esta riña y lo que más anhelaba es que entendiese lo importante que es para mí esta oportunidad que nos estamos dando. Di un paso corto al frente y sujeté su mano descruzando sus brazos provocando me mirase luego de unos cuantos minutos sin hacerlo, deposité un beso tierno en ella y la llevé a mi pecho. Mi pulso se aceleró como a 120 km por hora en un solo segundo.

- ¿Lo sientes? … ¿Crees que cualquiera logra esto en mí?¿Crees que todas me ponen en este estado de nerviosismo? ¿No decían todos que era frío y sin corazón? Bueno, tenían razón y cambié un poco con los años, pero no lo suficiente como para abrirme a alguien, entonces no hay razones para dudar de lo que me provoca tu simple presencia; creo que inconscientemente siempre fui tuyo. Sakura yo.. te quiero tanto que me duele el corazón.

Su rostro se mantenía inexpresivo, atenta a todas mis palabras, no dijo nada cuando acabé con mi discurso y un estruendo resonó en mi pecho. Era mi alma haciéndose trizas y mi cuerpo pasándome factura. No sé cuánto tiempo pasó, si fue un minuto o un segundo no lo sé, pero sentí un frío recorrer mi nuca, mis ojos la miraban pero sin verla en realidad hasta que de repente algo cálido me devolvió a la vida. Su mano rozó mi mejilla causando que mis piernas se aflojasen y suavemente unió sus labios con los míos en un roce demencial cargado de sensualidad.

Mis manos se acoplaron a la perfección en su lugar favorito para perecer. Aprisionaba su cintura y la atraía más a mí mientras ella acariciaba mi pecho aferrándose al cuello de mi camisa, estrujándolo, atrayéndome. Podía saborear como la amargura se disolvía en nuestras bocas dando paso al dulce néctar de la pasión. Los besos podrían nunca cesar y nuestras lenguas encontraron el punto justo de ebullición cuando un suspiro emergió de su garganta. Embriagado del placer que nuestros cuerpos emanaban mis manos descendieron hasta posarse en la redondez de la parte baja de su espalda mientas el auto fue el sostén ideal para dar rienda suelta a la batalla que estábamos librando.

Mi excitación no pasó desapercibida por ella quien elevó su pierna solo para sentirme lo más profundo que nuestras vestimentas y la situación nos lo estaba permitiendo. La sostuve así mientras todos los puntos nerviosos de mi mano se descargaban acariciando la piel desnuda del contorno de su pierna ascendiendo por su muslo. No pudiendo resistir por más tiempo, con una mano abrí la puerta trasera del auto y sin separarnos la guíe hasta quedar dentro. Me habré despegado solo dos segundos para asegurarme de trabar bien la puerta y al siguiente ella se encontraba a horcajadas sobre mí besando mi cuello mientras mis manos ansiosas buscaban el que sería mi segundo lugar favorito.

Toda la situación agudizaba mis sentidos mientras desabrochaba los 4 botones de su blusa encontrando detrás de ella el encaje que enmarcaba esos exquisitos senos, pero la teoría no sirve de nada si no se lleva a la práctica y no dudé en comprobarla cuando liberé uno de sus pechos de su prisión; el contacto directo casi provoca que acabase en mis pantalones, pero no podía permitirlo, no ahora que estaba disfrutando tanto. Recorrí la cúspide de su pecho con la punta de la lengua, rodeándolo, succionándolo mientras mi otra mano le daba atención a su par cuando comenzó a mecer su entrepierna sobre mi ya erguida erección. La fricción era tan sabrosa como sus suspiros.

- Odio.. que me vuelvas así de loca.

- Yo amo enloquecer contigo.

El vaivén de nuestros cuerpos demandaba culminar en la locura que prometía, pero decidí que sería ella la primera en perder la cabeza y mientras nuestros labios volvían a encontrase mi mano se encaminó hasta topar con la barrera de la fina tela de sus bragas totalmente empapadas.

- Dios Sakura, estás tan húmeda.

La posición no me permitía demostrar toda mi destreza con comodidad pero eso no detendría mi labor. Acariciando sus labios internos por sobre la tela logré quitarle unos gemidos débiles que se intensificaron una vez que adentré mis dedos acariciándola directamente y pasando por su pequeño pero hinchado botón de placer para brindarle mi entera atención.

- Sha- Shaoran, n-no …

- ¿No qué? Sakura, ¿No quieres? ¿Me detengo?. -

Jugaba con sus delirios alterando mis preguntas con las pasadas que mi lengua le brindaba a sus pechos con devoción.

- No.. no quiero que pares.

Sus palabras eran como elixir de lujuria, la besé con hambre mientras aumentaba el ritmo de mis caricias y su respiración se agitaba cada vez más hasta ahogar su último grito de placer en mi boca. Verla alcanzar el clímax fue tan o más increíble que haberlo alcanzado yo con ella.

El destino es algo maravilloso, ha logrado coincidir nuestras vidas una vez más después de tanto tiempo y ser capaz de darnos la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, pero también sabemos que el destino posee doble cara y puede ser cruel, muy, muy cruel, tanto como para hacer sonar mi celular en ese preciso momento, encaprichado como siempre en que algo o alguien nos interrumpa como si fuera un regocijo ver como manejan nuestros hilos desde algún lugar aparentemente desconocido.

- Aomi, dígame... ajá… sí comprendo… dígale que en unos minutos estoy ahí. Adiós.

Mientras conversaba Sakura no paraba de recorrer mi cuello con su lengua y sus manos descendían al punto donde segundos atrás ni si quiera se me hubiera cruzado por la cabeza detenerla.

- Sakura.. no sigas o .. no podré detenerme.

- ¿Tienes que volver?

Sus labios estaban hinchados y su pelo ligeramente despeinado, esa visión era exquisita porque yo la había provocado y por más que no pudiera llegar a la cima con ella supe que por lo menos había logrado satisfacerla y redimirme por las molestias que sufrió hoy en la empresa.

- Me temo que sí, pero no voy a olvidar de como tuviste que dejarme hoy, me la voy a cobrar muy caro, como que me llamo Li Shaoran. –

La besé con pasión para que entienda hablaba muy en serio y para despedirme de su calor por un tiempo.

- Te tomo la palabra. – dijo sonriendo sobre mi boca.

Con nuestras prendas en su lugar nos dirigimos a los asientos de adelante para emprender la vuelta. Cuando llegamos, entramos al estacionamiento de la empresa y antes de bajar la detuve para hablarle.

- Sakura .. no te lo voy a preguntar porque es obvio que viste o escuchaste algo de lo que pasó con Izumi esta tarde en mi despacho, pero solo por si acaso quiero que sepas lo que le dije.

- - Una vez que terminó con su ritual de seducción y pude al fin firmar los documentos de la carpeta que me trajiste, le comenté que estaba saliendo con alguien, que era algo reciente pero que era importante para mí, que había deseado estar con esta mujer desde hace mucho tiempo y que me ponía incómodo su actitud teniendo en cuenta que tendríamos que vernos y tratarnos todos los días y no estaría bueno romper una relación laboral tan buena por una calentura suya. Por su puesto que no me creyó una palabra ya que se echó a reír, a lo que conteste se comportara con madurez por una vez en su vida y acto seguido le pedí que se fuera porque esta persona estaría esperándome para ir a almorzar y no quería demorarla por sus estupideces. Siguió sin creerme pero tal parece que se cruzó contigo mientras yo terminaba de acomodar todo en la oficina.

- Shaoran … ¿por qué no me lo dijiste antes? ¿Por qué dejaste que te trate como si no te importara lo nuestro si en verdad le habías hablado? Me dijiste que no la pateaste porque era una buena compañera de trabajo.

- Porque no la patee .. no le grite, ni la insulte, solo le hablé como se supone dos adultos deben hacerlo y no sirvió de nada porque solo se rió de mí y de ti.

- Pero se lo dijiste igual. Ayy Shaoran perdóname .. yo .. no sé qué decir.

- No digas nada, solo te pido que nunca dudes de mí, por favor.

- Te creo, pero no te puedo prometer que no me moleste el hecho de que estés cerca de ese prototipo de mujer. Igual prometo controlarme y te juro que nunca más dudare de ti, porque sé que no me mentirías con algo así.

Su voz casi se quiebra mientras sus hermosos ojos verdes se nublaban en un mar de lágrimas que no quisieron surgir. Se acercó a mis labios y me besó con dulzura para sellar su promesa.

Sin decir más palabras nos despedimos y mientras yo bajaba de mi auto ella subía al suyo.

Me pregunto cuando podríamos tener un día normal, cuando podríamos disfrutarnos sin interrupciones ni malos entendidos. No me quejaba del todo, porque nuestros encuentros estaban cobrando intensidad y no podía esperar para tenerla en mis brazos y poder expresarle cuanto la adoraba.

Con una sonrisa en mi boca regresé a la oficina pensando en una sola cosa, acomodar los asuntos más urgentes y ver mi cerecito lo más pronto posible.