En el capitulo anterior..
Nami estaba radiante. ¿Contenta? No. Lo siguiente.
Ace se levantó un momento y se arrepintió.
-¿Te apetece bailar Ace?
Sintió frio de repente. Se le heló la sangre.
-Oh no. Hoy no.
La persona que le hablaba a Ace lo cogió por un hombro y lo arrastró hasta la entrada. Ace se reía divertido. Muchas veces había ido a buscarlo, pero nunca lo había sacado así. ¡Qué fuerza podía llegar a tener esa mujer!
-Ace, te he dicho un millón de veces que me hagas caso.- Colocó a Ace de manera que pudiera mirarle a la cara una vez estuvieron en la calle.
-Venga Dadán. No seas así. Soy mayorcito y sólo estoy durmiendo en tu casa porque el viejo Garp me quitó las llaves de mi piso y no quiero destrozar una puerta o una ventana para entrar.
Detrás de una enfadada Dadán, estaba aparcado su coche. No era de una marca lujosa, pero era una monovolumen espaciosa y cómoda. Por la ventanilla Ace vió cómo Sabo le miraba y cómo Luffy estaba mirando una pantallita, totalmente embobado.
"Ya está el otro otra vez con los videojuegos. Y luego se queja de que lo llamemos enano."
Dadán miró hacia atrás, para ver en qué tanto se fijaba Ace.
-Ah sí. Tu abuelo me los ha encargado. Y también me dió una cosa que te sería muy útil. Dijo que volvería en un par de semanas, ya sabes. Otra conferencia de esas.
-Vale Dadán. Pues iré a tu casa sobre las cinco o si prefieres me quedo en la de Marc..- Ace se quedó mirando el manojo de llaves que sostenía Dadán en la mano. Las reconocía. El mismo las había lacado de manera que cada una quedase de un tono distinto para acordarse de cual era la puerta que abría. Una de ellas, la negra, abría la puerta de su apartamento.
Dadán sonrió triunfal. Ace seguía mirando el manojo de llaves.
"Maldito Garp..."
-¡Oi! ¡Ace!- Sabo salió del coche y se les acercó. Luffy también salió pero no apartaba la mirada de lo que ahora Ace pudo distinguir cómo un móvil.- ¿Sigues con Nami?
-¿Nami? ¿Quién es Nami? -Dadán miraba a Sabo y a Ace.
"Si esque no se estará callado ni un sólo momento el hombre.."
-Una amiga- respondió Ace secamente.- Y sí, sigo con ella. Está dentro hablando con Marco y compañía.
Sabo y Luffy al escuchar eso empezaron a caminar hacia el local.
-Bueno Dadán, nos vemos después. Ya vamos a casa con Ace. No nos esperes despierta. -Sabo entró en el pub y cerró la puerta tras él, dejando a Dadán con la palabra en la boca.
-Ace, ¿quieres las llaves?- Dadán devolvió el interés de Ace hacia ella.- Si las quieres, tus hermanos hoy dormirán contigo. Y me harás un informe sobre sus respectivas vidas amorosas. No es que me importe. Quiero reírme un rato. ¿De acuerdo?
Ace gruñó. Odiaba tener que dar algo a cambio de lo que ya le pertenecía. Y respecto a lo de Luffy y Sabo.. ¿Qué vida amorosa tendrían? Sabo acababa de llegar de su formación en la armada. No ha tenido tiempo de hacer vida amorosa. Y Luffy.. Tenía unas cuantas proposiciones de noviazgo, pero las ignoraba a todas. Sólo le diría eso a Dadán. No le estaba mintiendo o algo por el estilo.
-Claro, te diré mañana lo que desees saber. Pero dame ya las llaves.
Dadán le lanzó las llaves y se metió en el coche. Arrancó y se perdió por las oscuras calles.
Ace suspiró. Esa mujer sí que era molesta. Pero en el fondo, le tenía cariño. Entró en el local y buscó a sus hermanos. Los encontró sentados al lado de Nami y Marco. Sabo charlaba animadamente con ellos pero Luffy permanecía pegado del teléfono. Miraba la pantalla, esperando. Y cuando recibía un mensaje, lo respondía a la velocidad de la luz. Ace se le acercó.
-¿Qué haces enano?- Nami empezó a prestarles atención. También estaba intrigada. Quería saber qué hacía Luffy.
-Hablo con Vivi.- Luffy no despegó la vista del móvil para responder a Ace. Lo que sorprendió a este fué el hecho de que no replicase por que lo hubiese llamado enano. Eso no le cuadraba.
Nami se levantó de su silla y se sentó al lado de Luffy, que se había apartado un poco de los demás. Tampoco es que se enterase mucho de lo que Marco y Sabo estaban hablando. Sólo había intercambiado números de teléfono con ellos.
-¿Vivi? ¿La Vivi que yo conozco?- espetó. Ahora Luffy sí que levantó la mirada. Miró a Nami y le sonrió.
-Sí, es ella.
-¿Puedo decirle algo? Esque se me olvidó decirle que mañana tiene que llevar el cello. -Luffy le puso un puchero. Le disgustaba la idea de dejar de hablar con Vivi. Pero le dió el teléfono a Nami, que rápidamente se puso a leer la conversación mientras hacía que escribía algo.
Vivi: Hola Luffy. Soy Vivi. Este es mi correo.
Luffy: ¡Hola Vivi! Ya lo he guardado.¿Que tal estás?
Vivi: Pues cansada. ¿Y tú? ¿Cómo estás?
Luffy: Hambriento, pero ahora se me pasa.
Vivi: Pues come algo. ¿No estás en casa?
Luffy: En realidad no. Vamos a buscar a Ace.
Vivi: ¿Pero no era que Ace iba a acompañar a Nami?
Luffy: Sí, supongo que ya la habrá acompañado. Es tarde y ella parecía que tuviese prisa.
Vivi: Tienes razón.. Ace fue muy amable ofreciéndose a acompañarla a casa.
Luffy: Ya. Es raro. Creo que le gustó Nami.
Vivi: ¿Tú crees? Nami necesita que la traten bien. No necesita malos rollos.
Luffy: Ace es un buen tipo y un buen hermano.
Vivi: Eso no lo hace un buen novio Luffy U.u
Luffy: Joo Vivi. No seas aguafiestas. A lo mejor se casan.
Vivi: ¿Y tendrán hijos? :D
Luffy: Puede ser. Ah por cierto. Ya estamos con Ace. Parece ser que Nami sigue con él.
Vivi: ¿Qué? Pues mañana tenemos que madrugar.
Luffy: Parece que se divierte. Está hablando con Sabo y otro amigo.
Vivi: Está bien. Que se divierta ella en mi lugar xD
Luffy: Te la paso que quiere decirte algo.
Vivi: Okay. Espero.
...Vivi está CONECTADA.
Nami estaba roja cómo un tomate cuando terminó de leerlo. Se intentó serenar. Ya lo hablaría con Vivi. Empezó a escribir bajo la atenta mirada de Marco y Ace, que habían notado su sonrojo.
Luffy (Nami): Hola Vivi, soy Nami.
Vivi: Hola Namii, ¡ya me dijo Luffy que lo estabas pasando bien!
Luffy (Nami): Claro claro. Mañana tienes que llevar el cello, acuerdate.
Vivi: Ah vale, ahora lo preparo. ¿Tú qué llevas?
Luffy (Nami): Aún me quedan dos semanas de piano.
Vivi: Estupendo. ¿Quedamos para desayunar?
Luffy (Nami): Vale. ¿En mi casa a las diez? Hago yo el desayuno, me apetece.
Vivi: Vale, nos vemos. Hasta mañana. Besos.
Luffy (Nami): Claro. Adiós.
Nami le devolvió el teléfono a Luffy. Ace la seguía mirando. Marco había vuelto a su conversación con Sabo.
-¿Ocurre algo Nami?
-No Ace, no te preocupes.
-¿Quieres irte a casa? -Nami se lo pensó. Llevaba un par de copas encima. Si seguía ahí, iba a acabar haciendo alguna tontería. Lo de siempre.
-¿Vamos dando un paseo? -le respondió a Ace con otra pregunta.
-Sólo si es en moto. No me apetece caminar. -Ace sonreía.
-Vamos anda.
Nami se levantó y se despidió de las personas que había conocido esa noche. Se lo había pasado realmente bien y había conseguido dinero. Mañana se iría a comprar algo bonito. Sabo puso un puchero. Acababa de llegar y la chica ya se iba. Otro día sería. Luffy sólo levantó la mano para despedirse. Estaba leyendo la conversación de Vivi con Nami. ¿Vivi tocaba el cello y Nami el piano? Interesante.
Salieron fuera. Hacía un frío terrible. Nami se abrazó a sí misma. Ace lo notó.
-¿Y tú querías dar un paseo? Loca. -Se puso el casco, le dió uno a Nami y se sentó en la moto.
Nami se subió velozmente. Abrazó a Ace, esta vez más por frío que por miedo. Ace estaba calentito. No tenía tanto frío si se le acercaba un poco más. Ace se puso algo incómodo. No es que Nami fuese molesta, pero el contacto tan cercano le había puesto nervioso.
Otra vez Nami se había olvidado de decirle hacia dónde tenía que ir.
-¿Nami?
-¿Te molesta?
-No es eso.- Ace se puso algo rojo- ¿Dónde vives?
-Ah, Villa Cocoyashi. ¿Sabes dónde está?
-Sí. Agarrate.
Ace arrancó. En unos cinco minutos, llegaron a Cocoyashi. Nami le señaló un edificio. Era bastante alto. Ace aparcó la moto justo delante. Se bajaron.
- Fin del trayecto.
-Ace, acompañame arriba anda. Es que tengo un vecino pervertido que siempre me está vigilando. No quiero subir sola. Genzo puede verme.
-¿Hablas en serio?- Ace no daba crédito. A esta mujer le aparecían peligros por todos lados.
Nami asintió. Ace suspiró. ¿Qué otra cosa puedo hacer?.
Subieron por las escaleras. Para desgracia de Ace, Nami vivía en un quinto piso. Al llegar a la puerta, Nami le invitó a entrar. Ace, no sin dudar antes, aceptó.
-¿Quieres un café? No quiero que te duermas de camino al pub.- Ofreció Nami.
-Claro. Gracias.
Nami entró en la cocina. Preparó un café cargado y salió al salón. Para su sorpresa se encontró a un dormido Ace en su sofá. Sonrió. No iba a despertarle. Llamó a Marco y le comentó la situación. Este le dijo que no se preocupase, que Sabo y Luffy dormirían en su casa. Nami tapó a Ace y se fué a su habitación. Puso el despertador.
Una vez en su cama, recordó algo que le hizo gracia.
"Jozu dijo que Ace tenía problemas de narcolepsia. Pues sí que es oportuna."
-Buenas noches Ace.
