De regreso despues de algunos problemas, se que no merezco perdon por mi ingratitud :'(, mil perdones, disculpas mil, aqui de regreso con un Nuevo capitulo, espero poder entregarles mas seguido capitulo a capitulo, en compensacion, pero no prometo porque uno pone y Dios dispone... jiijijijijiji, Bueno espero que hayan tenido unas bellicimas fiestas llenas de felicidad y gozo al lado de quien mas desearan estuviera con ustedes, y que este anio este lleno de bendiciones, amor y todo lo necesario para que su dicha sea completa cada dia, cada hora y cada Segundo de su existencia... no mas choros, las dejo leer el siguiente cap.


Capítulo 7.

Susana estaba peor que león hambriento en una jaula de dos metros cuadrados, su mente giraba buscando soluciones para poder retener a Terrece a su lado, el no volvió en toda la noche, ni siquiera dejo mensaje y ella ya había hablado a todos los hoteles de la ciudad incluidos aquellos en los que creía imposible él se ocultara, pero debía estar segura. Llamo a Robert Hataway, pero el hombre casi le había cortado la llamada alegando estar en una reunión muy importante.

Con rabia la mujer estrello el auricular contra la pared y tomo su maleta, en la recepción le informaron que el "señor Granchester" había dejado pagado el hotel por un par de días más, pero ella no recibía limosnas… eso se lo pagaría muy caro el cretino, ya encontraría la forma de vengarse y hacerlo volver con ella.

kire

El sol de mediodía brillaba en todo su esplendor en los suburbios de New York a pesar del congelante clima, Terrece continuaba con la mirada fija en la distancia donde lograba ver perfectamente la enorme mansión Andrew, majestuosa, hermosa, idéntica a la que ahora le pertenecía pero que estaba en decadencia.

-No me equivoque al imaginarme que volverías a este sitio….-

-Y al parecer has copiado mis malas costumbres al no llamar antes de entrar.- Terrece le respondía a un sonriente Robert que lo observaba desde el umbral de la puerta.

-Susana está buscándote como loca amigo… y me han enviado este fax de lo que le debes al hotel gracias a tu "Ex"…- Hataway que no había prestado atención alguna a lo que le rodeaba le entregaba una buena cantidad de hojas a su amigo donde se detallaba cada destrozo que Susana dejo en dicha Suite.

-Por la tarde les envió un cheque que cubra todo…- fue la sencilla respuesta.

- Que observas?…- Hataway se acercó al lugar donde su amigo permanecía y ni siquiera se había girado para tomar los documentos que él le extendía. Con sorpresa Robert se dio cuenta que la mansión Andrey podía ser perfectamente observada desde ahí, una gran distancia separaba las propiedades que sorpresivamente colindaban una con la otra, mas era posible distinguirlas casi a detalle.- oye… es mi imaginación o…

- No, no es tu imaginación…- respondió Terrece adivinando la pregunta de su amigo.- y no es todo… - hiso un gesto señalando a su espalda en dirección a la chimenea, Robert guio su mirad a la dirección indicada y cómicamente su mandíbula prácticamente se calló.

-Esta… esta…

-No, obsérvala bien, no es ella… pero si se parece demasiado, solo que esta es una mujer y la que nosotros conocemos apenas es una chiquilla…

-Te refieres a Candice Andrew?... estas equivocado amigo, ella tiene veintitrés años... y acabo de estar en su casa…

-Qué?, Los conoces?. Porque no me lo habías dicho?.- ahora el sorprendido era Terrece que se giraba y encaraba a Robert quien se esperaba la reacción.

-No ha habido tiempo, pero he venido a buscarte porque ahora no tengo otra salida… te necesito…

- De que hablas?. – la intuision de Terrece le gritaba que muy pronto tendría su oportunidad para conseguir lo que deseaba.

-Bien…. Pues veras… ya te había mencionado algo…- Robert estaba muy nervioso y no sabía cómo le pediría a su amigo lo que tenía que pedirle, Terrece le dejo muy claro que no volvería al teatro jamás, fue su primer trabajo…, pero aquel año de su vida, también fue el último como actor de teatro, no entendía porque el rechazo de su amigo por el teatro…. mas no para la actuación, así que enfrentaba una difícil situación..- mi nuevo socio es Andrey…- menciono sin más rodeos atrayendo toda la atención de Terrece que dejaba libre a su nueva mascota para que esta explorara la mansión que parecía conocer a la perfección.- y me está pidiendo un actor de primera para la temporada de Romeo y Julieta… no quiere a nadie más…

Los ojos de Terrece brillaron misteriosos, como si eso fuera lo que él esperaba para conseguir algo que sentía le pertenecía y le fue arrebatado injustamente.

-Andrey te quiere a ti en el papel principal…- Termino Robert cerrando los ojos esperando una respuesta negativa y llena de improperios tal como era el carácter natural de Terrece cuando alguien deseaba imponerle su voluntad.

-Acepto…- los pasos del actor resonaron en el espacio vacío y Robert se preguntó si había escuchado bien… se volvió siguiendo a Terrece que caminaba como todo un noble por los pasillos de su nueva mansión.

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-Oye pequeña… tú has estado tratando todos los asuntos del Teatro con Hataway, me gustaría que así siguiera…, yo asumiré la presidencia de la asociación y no tendré nada de tiempo para ese proyecto nuevo… aceptarías?...- mientras daba un sorbo a su humeante café, Albert miraba a Candice con ojitos de ternura… esa mirada que ella decía provocar que nada le negara.

-Albert… la verdad no se… es verdad que en tu ausencia yo me encargue de ese negocio, pero hay algo en ese lugar que me da escalofríos, como si algo me gritara que me alejara de ahí… no sé, me da …. algo.- la rubia había sufrido ya varias veces esa sensación cuando estaba de visita detallando la reunión celebrada apenas unos días atrás, era como si alguien la alejara de ese mundo que nada tenía que ver con su realidad, se había extrañado demasiado cuando poco más de aun año atrás Albert le llego con la noticia de que había cerrado un negocio con un empresario de Teatro, creyó que su hermano se había vuelto loco, y más cuando el no estaría el suficiente tiempo para poder atender dicho asunto, pero en cuanto le explico que ella sería la encargada… al igual que en ese instante, con esa mirada que le recorría cada célula de su cuerpo… no pudo negarse, así como no podría negarse ahora.

El rubio sonrió satisfecho al no escuchar una negativa, termino su café y se excusó pretextando que debía llamar a Robert para comunicarle la decisión que tomaron, Candice se quedó sola en aquel enorme salón de estar, casi anochecía, se acercó al enorme ventanal y observo a la nada, las luces de las pequeñas luciérnagas iluminaban de cuando en cuando la enorme área del bosque que rodeaba la casa, más una luz que no parpadeaba como las demás llamo su atención colina arriba, busco los viejos binoculares que permanecían dentro del cajón de una antigua mesilla que llevaba "siglos" en el mismo lugar y era tan vieja como los binoculares que pertenecieran a su bisabuela… o era tatarabuela, bueno eran viejísimos pero Doris insistía en que debían permanecer en el mismo lugar.

Observo en dirección a la luz que permanecía encendida, sus ojos se abrieron con sorpresa al descubrir que se trataba de la vieja mansión, jamás había prestado atención a ese detalle, la mansión abandonada podría ser observada desde aquel lugar, no era muy clara la visión que se obtenía pero se podía distinguir que la luz provenía de una de la ventanas del tercer piso… un ruido la distrajo y se volvió buscando el origen de tal sonido, siendo tan curiosa como era… se dirigió al salón contiguo preguntando si había alguien ahí pero no hubo respuesta, se encogió de hombros convencida que había sido solo su imaginación, pero, el ruido de una puerta abriéndose la hiso regresar sobre sus pasos y decidir revisar la siguiente estancia, no había nada, cuando estaba a punto de regresar vio el casi extinguido brillo de una luz y creyó que Albert estaba jugándole una de sus bromas, así que decidió seguirlo y darle su merecido…

Conforme caminaba detrás de aquel débil rayo de luz sentía que algo la llamaba, era como una fuerza que susurraba su nombre guiándola, no presto atención al camino que seguía ni a donde la dirigía, los binoculares en su mano la estaban llenando de una energía extraña pero alegre, como si su corazón añorara llegar al termino de aquel recorrido, cuando su razonamiento volvió, se encontraba frente a la vieja recamara en donde encontrara la caja que Albert le permitiera quedarse, aquella llena de fotos viejas y objetos extraños, entonces se vio a si misma abriendo la puerta mientras se aseguraba que nadie la seguía, fue solo por un segundo, por esa visión decidió entrar, la empuñadura estaba polvosa, no como la había visto segundos atrás… brillante y bien pulida, la pesada hoja se movió cual seda, sin hacer sonido alguno como era lógico en unas bisagras viejas y descuidadas, las viejas cortinas del ventanal frente a ella ondeaban gracias a una brisa que corría, era helada, se dirigió ahí buscando el origen de dicha corriente, la ventana estaba cerrada, se sintió extraña, estaba a punto de irse cuando algo volvió a llamar su atención, la luz que vio desde el salón estaba justo "frente" a ella, llevo los binoculares a sus ojos y su corazón palpito con fuerza mientras su boca se abría a causa de la sorpresa, el ventanal estaba en la justa dirección para observar completamente el origen de aquella luz, tal como lo presintió era una habitación en el que suponía el tercer piso de la mansión abandonada, podía ver la silueta de un hombre en el balcón, su pelo era largo hasta el hombro, debía ser Terrece Granchester… El duque.

Levanto los binoculares en la dirección que su corazón le indicaba era la correcta, estaba obscuro, se sintió derrotado, pero de pronto la luna traviesa y cómplice decidió asomarse entre las gruesas nubes que avisaban sobre una nevada esa noche, el rayo de luz dio justo a donde el observaba, ahí estaba ella, y parecía observar en dirección a él… la imagen era demasiado lejana, pero el sabía que era ella, entonces beso la rosa que llevaba en la mano y la coloco "como siempre" en el florerillo de cristal sobre la mesilla colocada en el viejo balcón…

El corazón estaba demasiado acelerado, no sabía que pensar, porque sentía aquella emoción que a la vez le causaba dolor, era como si estuviera traicionando y amando… pero a diferentes personas, un mareo le nublo la vista y cayó al suelo, la última imagen que tuvo antes de que su inconciencia fuera completa fue el rostro amable y tierno de un chico rubio de ojos azules… su boca pronuncio un nombre que no reconoció…- "Anthony" – y todo fue obscuridad.

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Robert observaba a su alrededor, la habitación no estaba del todo reconstruida pero al menos estaba limpia, el lujo era visible a pesar de todo, arrojo el plumero que tenía en su mano sobre una silla mientras se dejaba caer en otra.

-bueno… no es de cinco estrellas pero al menos dormirás en un lugar decente, aunque no estoy de acuerdo en que dejes esa pintura ahí… tiene como…. Un no sé qué en la mirada que me da escalofríos, es como si la mujer reprochara por estar ahí.

-Estas alucinando, no se quien es ni porque está ahí, pero si mi tatarabuelo la coloco en ese lugar… debió tener sus razones y yo quiero descubrirlas…- Terrece se sentaba en la cama, habían sacudido el viejo colchón y puesto sabanas limpias, era increíble que a pesar de los años algunas cosas se conservaran como si el tiempo no hubiese pasado sobre ellas, al siguiente día se encargaría de contratar todo el personal necesario para reparar hasta el último rincón, y empezaría por el jardín, aun no podía creer que las rosas florecieran a pesar de estar cubiertas por toda aquella maleza y nieve.

- Que es eso?- Roberto preguntaba observando un par de cuadernos sobre la repisa de la chimenea, justo al pie del retrato de aquella misteriosa y "rencorosa" dama.

-los encontré hoy… - respondió Terrece sin querer darle importancia para no llamar la curiosidad de Robert.

-Son diarios…- se puso de pie sin observar el gesto de terrece por fallar en su propósito.

-Sí, es el diario personal de mi tatarabuelo y de su madre… - los tomo y los coloco dentro del cajón dela mesilla, protegiéndolos de Robert que entendió la indirecta.

-Bueno, pues, me marcho, mañana volveré para que firmes el contrato y para entregarte el libreto aunque no creo que lo necesites… conoces la historia de memoria.

-en eso tienes razón, no necesito ni lo uno ni lo otro, pero si tú te empeñas…, lo que si necesito es que me recomiendes alguna compañía que pueda a ayudarme con la reconstrucción de la mansión,- terrece se acercaba al balcón y con una mirada de extrañeza observaba la mesilla que colocaran en el balcón… se volvió a Robert con una expresión de confusión.- Tu colocaste eso ahí?

-a que te refieres?- se acercó para observar lo que le indicaba terrece, había una rosa en un hermoso florero de cristal… a simple vista se podía juzgar que era antiquísimo.- no,… lo hiciste tú.

- yo?,…- se quedó pensativo – creo que lo olvide.

Terrece regreso al interior de la habitación, Robert lo observo extrañado por la actitud de su amigo, durante todo el día había estado actuando raro, en momentos era el terrece de siempre y en cuestión de segundos parecía que hablaba con otra persona, de pronto era el rebelde y después se retraía y se ponía arrogante. Sacudió la cabeza negándose a sí mismo lo que pasaba por su mente, era imposible, aquel lugar lo estaba llenando de sugestiones, era mejor salir de ahí antes que creyera que él era la reencarnación de su tatarabuelo…

El coche de Robert se perdió en la distancia dejando el camino sumido en la obscuridad, solo un loco se quedaría en un lugar a si de olvidado y descuidado, estaba a punto entrar nuevamente en "su" mansión cuando apareció Julieta ronroneando y apegándose a su pie tal como lo hiciera a la primera vez que la viera, él se inclinó para tomarla en sus brazo y comenzó a acariciarle la cabeza, la gata ronroneo una vez más colocándose en su brazo como si lo hubiera hecho siempre, ambos entraron fundiéndose con la obscuridad de aquella mansión.

Un rayo de luz se filtraba por la ventana intensificando el color verde de aquellos ojos que seguían viéndolo con rencor…con dolor, con reproche, se preguntaba el porqué de aquella expresión… el sueño comenzó a vencerlo…

"-Terrece… por piedad déjame ir!- sus ojos cubiertos de lágrimas le imploraban mientras el la mantenía presa entre su cuerpo y la fría pared.

-No!, no voy a hacerlo, tu eres mía, mía!, él te robo… porque deseas volver con él?, tú me amas a mí, tú me añoras a mí!- le decía mirándola intensamente y directo a los ojos, su azules mares estaban embravecidos y su razón se negaba a aceptar lo que ella le pedía, el corazón le gritaba que si la dejaba partir no volvería a verla nunca más.

-Él es mi esposo… está enfermo… debo volver a su lado… déjame ir!-volvía a suplicarle y las lágrimas ya surcaban sus blancas mejillas.

- porque jugo sucio!, se provecho de tu nobleza de tu gratitud!- le gritaba y la soltaba dándole la espalda.

-Tu sabes que no fue así… nada fue así, yo lo acepte, yo quise casarme con el…. Yo..lo..- sus labios fueron sellados bruscamente por la mano varonil.

-No lo digas…. No te atrevas a mentirme, tú me amas a mí, sino fuera así, no aceptarías mis rosas cada noche, aunque no enciendas la luz de tu habitación , yo te veo, te siento, siento tu mirada recorrerme, desearme, aceptar en silencio cada beso que dejo sobre esa rosa- señalaba hacia el balcón donde una mesilla tenía sobre su superficie un jarrón de cristal con una hermosa rosa roja- pero eres una cobarde que nos e atreve a decirle la verdad, por eso me obligaste a tomar estas medidas… no te dejare ir, jamás te dejare ir, ahora que te tengo permanecerás conmigo como debió ser siempre.

-Terry… - le decía entre llanto pero con un tono más dulce- estoy embarazada… debo volver con Albert él es mi esposo… el padre de mi hijo… y esta grave, me necesita… como yo lo necesito… por piedad, por el amor que dices tenerme… déjame ir… déjame volver con el…

Él se giró observándola, ella estaba de rodillas sobre el frio suelo suplicándole, su corazón dolió, dolió como si las llamas del infierno lo estuvieran quemando lentamente… verla así le partía el corazón y lo peor era que él era consiente de no tener derecho a mantenerla secuestrada y presa en aquella mansión… el la había perdido hacia muchos años atrás, por tonto, por cobarde, por estúpido, y Albert… Albert no era el traidor que él se empeñaba en creer que fuera, no, Albert siempre había estado ahí para ella, se había ganado su cariño con cada detalle… su amor… el llanto no pudo ser retenido más en sus azules zafiros, sabía que perdería la vida después de lo que acababa de decidir, pero antes de hacerlo… la tendría solo para él.

Salió dela habitación volviendo a cerrar con llave y guardándola en la bolsa de su saco, se encamino a su despacho e hiso una llamada, su corazón se partía, esa noche su vida se volvería en nada, pero disfrutaría de su última tarde con ella.

El sol casi caía cuando un llamado en la puerta fue atendido por el propietario dela mansión, el personal había sido despedido un par de semanas atrás. Cuando el hombrecillo entro su mirada se sorprendió por completo al llegar al salón de estar.

-Señora Andrey!- exclamo con sorpresa al ver a la dama que permanecía sentada a un lado de la chimenea, su vestido de montar estaba sucio y rasgado en algunas partes, pero era el mismo que llevaba desde que había desaparecido de su acostumbrada cabalgata matutina los alrededores de la mansión.

-comience…- ordeno la grabe voz a sus espaldas, su mano le indico al hombre el caballete listo para que comenzara con su trabajo, lleno de temor el hombrecillo lo observo y se dirigió al lugar que le indicara.

Fue una larga noche pero al final el retrato estaba terminado, era tal como él lo había ordenado, la misma imagen pero era solo ella, no estaba "su maridito" a su lado como en el cuadro original, y aunque la mirada estaba llena de vida y sus ojos brillaban como dos esmeraldas, la expresión no era la misma que el observara en aquel cuadro que le había partido el alma en dos, y que era el origen de toda a aquella locura que lo había llevado a América y a construir aquella mansión tan peculiar.

-Retírate…- le ordeno a la hermosa mujer de ojos verdes y ella como una autómata le obedeció pero no dejo de mirarlo con reproche.- ahora… agregue esto en el cuadro- ordeno poniendo frente a los ojos del sencillo pintor un hermoso broche de una enorme esmeralda rodeada de pequeños diamantes. El hombre lo tomo y asintió comenzando su trabajo."

El llamado en la puerta lo despertó de sobresalto, estaba sudando frio, su mente estaba confusa, miro a su alrededor buscando, encontró su objetivo, el broche brillaba con la luz del día sobre las blancas sabanas, En que momento lo tomo?, no recordaba haberlo sacado de su secreto compartimento nuevamente. Lo tomo y lo llevo a su lugar que estaba abierto, nuevamente escucho los llamados en la puesta y esta vez fue Julieta la que maulló molesta.

-Lo se querida… no nos dejan disfrutar "nuestro romance",- extendió su mano al animal que corrió para restregarse contra la palma y después brinco a su pecho para que el la tomara en brazos.

-Al fin abres!- Robert entraba a la estancia molesto- llevo casi media hora "tumbando" la puerta y tu nada!

-Lo siento, estaba demasiado cansando…- respondió alisándose el cabello un poco y dejando libre a Julieta.

-te sucede algo?- pregunto el moreno al ver la actitud calmada de su "rebelde" amigo.

-Nada, solo… no dormí bien, pero cuál era el apuro?- cambio el tema no deseando darle explicaciones más específicas de su mal dormir.

-Bien, hable con mi amigo de la constructora, tienes suerte, por el momento no tiene mucho trabajo por lo que pueden iniciar hoy mismo, y como pensé que te urgía pues cerré el contrato… por supuesto a tu nombre… llegaran en un par de horas, les hable más o menos de las condiciones en que se encuentra el lugar… me dijeron que traerían algunas sugerencias para modernizarla, parece que tienen experiencia trabajando en lugares como este, me mostraron algunas fotos de los cambios que han logrado en otras propiedades similares y bueno …. Ya te los mostraran a ti, creo que algunos de los cambios te vendrian espectaculares...- mencionaba Robert caminando por el lugar y observando con más detenimiento que el día anterior.

-No quiero ningún cambio, la quiero tal como está… solo que limpia y reconstruida… pero igual.- su voz fue firme. Robert se extrañó de la seriedad en el rostro de terrece y en el tono de su voz… cuando se lo proponía podía representar el papel de duque a la perfección, casi se lo había creído, pero lo conocía muy bien como para creer que fuera en serio.

-Casi te creo amigo!- le dijo riendo- pero sé que estas de broma, este lugar pudo ser lo mejor de su época, pero en la actualidad es muy anticuado su estilo y no va para nada con tus refinados gustos… lo cambios le vendrán bien , la harán verse me nos lúgubre… quizá si cambias el color y agregas muebles modernos… una pantalla gigante no te vendría nada mal… el espacio oes enorme…

- ya te dije que no quiero cambios, no estoy de broma…- le re3spndio y le dio la espalda dirigiéndose al jardín que estaba justo fuera del enorme ventanal de aquella estancia.

-Terrece… esto es… necesitas hacer los cambios, no creo que desees encender velas cada noche… digo… bueno sé que no es tan antigua y que tiene luz eléctrica, pero sabes desde cuando es ese sistema…. Necesitas modernizarla… aunque sea solo un poco.

-solo en lo necesario… pero no en su aspecto, quiero que continúe tal como esta, los muebles serán reparados y los que no sirvan serán reemplazados por otros pero iguales…, necesito el mejor jardinero de la ciudad… tengo unas "ideas" para el jardín.- Terrece se adentró en lo que parecía una jungla de ramas secas y nieve… Robert lo siguió sintiendo de pronto que estaba con otra persona.

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El día había sido bastante largo para Robert, cuando regreso al teatro después de dejar a terrece tratando directamente con los trabajadores e ingenieros que se encargarían de la reparaciones, lo menos que se imagino fue encontrarse a Susana Marlow en su privado.

-Buenas.. tardes…- saludo mirándola curioso.

Susana le sonrió coqueta desde su lugar sobre el escritorio donde reposaba como una gata limpiando su pelaje, sensual se incorporó permitiendo conscientemente que Robert pudiera observar su… "profundo depilado" y cruzando la pierna nuevamente en una pose de revista para hombres.

Robert trago pesado, la mujer era una fiera, tenía la mirada de una pantera en celo a punto de echarse sobre su víctima.

-Hola querido…, espero no te moleste mi atrevimiento de ponerme cómoda, tu secretaria me dijo que no sabía cuánto tardarías, y decidí esperarte, supongo que Terrece debió hacerte trabajas demasiado… te ves cansado… y yo soy experta en masajes relajantes.- la mujer sí que era experta pero no precisamente en relajación.

-Gracias Susana, pero no, Terrece no se ha comunicado conmigo, regreso de una reunión con una constructora que remodela una propiedad que tengo cerca de los suburbios.- respondió tratando de ignorarla y sentándose en su silla forzando a su autocontrol.

Susana se reacomodo frente a él, lo tenía donde quería, abrió sus piernas y coloco sus pies calzados con zapatillas de enormes y delgados tacones, en cada brazo del sillón de cuero donde se encontraba Robert, regalándole una vista digna de una reina de pornografía. Robert trago pesado y busco rápidamente el rostro de la mujer tratando de ignorar "todo" lo que ella le mostraba.

-no sabes mentir cariño…, pero bueno, no he venido a hablar de ese ingrato, más bien busco trabajo… sé que estas preparando una nueva temporada y seguro necesitaras una buena actriz…- tomaba la corbata del hombre para jugar un poco con ella.

-Sí, es cierto, pero creo que el cuadro ha sido completado, además ahora no solo yo tomo decisiones, debo consultarlas con mi nuevo socio y él es quien dice la última palabra…- respondió quitando con discreción su corbata de las manos de Susana.

-que lastima, y podrías presentarme a tu socio?, quizá si le muestro mi… currículo y lee la experiencia que tengo decida darme una oportunidad…- insistió.

-Me temo que no puedo hacer eso, mi socio es un hombre muy diferente a lo que estas acostumbrada, no socializa mucho.

-Bien… entonces me temo que tendré que regresar a Londres…, - se bajaba del escritorio con elegancia dejando a Robert respirar un poco,- pero… sabes?, hace mucho que no recorro un teatro, y este me parece muy interesante… porque no me lo muestras?...- Susana era una maestra en la seducción.

-Me temo que tampoco puedo hacer eso, estoy de prisa… pero siéntete libre de recorrerlo, puedes pedirle al personal que te guíen, estoy seguro que habrá alguien disponible… es más le diré a Margot que le diga a alguien que te ayude o que lo haga ella personalmente… si así lo deseas…- Robert sacaba deprisa unos cuantos folders de su cajón y los colocaba en su maletín, sabia lo peligrosa que era Susana, y probablemente más si se parecía a su tatarabuela la que aparecía en los escritos de su "viejo".

-Pues supongo que no tendré otra opción…- se acercaba a él y sin que este pudiera evitarlo le plantaba un beso en la boca, penetrando con su lengua en una simulación que el entendió lo que ella quería insinuarle claramente.- es una lástima que estés tan apurado y no podamos pasar un momento agradable recorriendo tu teatro… debe tener sitios "muy interesantes"…

- si…si…. Claro…, bueno como siempre un placer saludarte… que te vaya bien en tu viaje a Londres…- el hombre estaba a punto de "reventar", así que como todo un "hombre", salió huyendo de aquella mujer.

Susana sonrió, el pobre de Robert siempre había sido tan débil, saco de su pecho casi al descubierto, una tarjeta que había ocultado muy bien entre sus encantos, la observo y la beso con satisfacción de su logro. Pronto tendría a William Andrey en la palma de su mano y Terrece se arrepentiría de lo que le había hecho, rogaría porque lo volviera a aceptar en su cama… y ella lo haría… por supuesto después de que se casaran ente un altar y ante la Reyna.


Saben que les amo?, Bueno pues les aradeceria me dejaran saber su opinion sobre la historia, gracias mil a cada una de las personas que me regalan unos inutos de su tiempo leyendo y a los que me regalan un minute mas dejandome un review, y alas que leen anonimas tambien gracias mil... bendiciones y nos seguimos leyendo... Akirem.