No me van a creer pero ayer me acabo de percatar que el título de este fic estaba mal escrito XD ¡¡El título!! ¿Cómo es posible que después de escribir 40 capítulos nunca me diera cuenta de ello? XD curioso pero cierto XP

Según yo… de aquí se empieza a poner buena la cosa XD como que todos los capítulos anteriores podría haberlos resumido en uno, pero bueno… no quería cambiar tampoco el fic, solo corregir detalles importantes y faltas de ortografía, pero igual se me pasan algunas… mi modo es humano errar XD. Sin más los dejo con el capítulo…

EL REGRESO DE GANONDORF

.-.-.-. Capítulo 6: Más de un reencuentro .-.-.-.

Los habitantes de Hyrule pronto despertarían, la noche estaba pronta a acabar y un nuevo día daría comienzo.

En la habitación más alta del castillo se encontraba Zelda, hace unos minutos había logrado cerrar los ojos y conciliar un pasajero sueño, ahora se encontraba sentada en una de las esquinas de la oscura habitación.

Abrazándose ella misma trataba de mantener algo del poco calor que aún quedaba en su cuerpo, la palidez de su rostro era más notoria que nunca, sus parados permanecían cerrados y respiraba con algo de dificultad, hace más de una noche que se mantenía en vela, las horribles imágenes que venían a su mente no le permitían descansar, todavía se encontraba muy presente en su memoria el rostro pálido de su difunto padre, como también las veces que Ganondorf había intentado aprovecharse de ella y también la cara de Impa antes de ser encerrada… habían tantas cosas, en estos momentos lo único que deseaba era descansar, olvidarse de todo… aunque en ella aún permanecía la esperanza de que todo esto fuera una pesadilla, una horrible pesadilla de la que despertaría muy pronto… pero no era así… Ganondorf se había vuelto y deseaba venganza, todo lo que había sucedido durante los últimos días era absolutamente real.

Despertó bruscamente y miró a su alrededor, comprobando que esta era su realidad no había forma de escapar de ella, pero ahora tenía un plan, sólo necesitaba la oportunidad adecuada para llevarlo a cabo. Si todo resultaba como lo tenía planeado muy pronto sería libre, y buscaría la forma de derrotar a Ganondorf y salvar a Hyrule, su pueblo… pero aún así había algo que la perturbaba, un pensamiento que no la dejaba tranquila…

- Esta vez haré lo posible para que no te involucres en esta lucha… hace tiempo… sufriste demasiado… ahora haré todo lo que este a mi alcance para que eso no vuelva a suceder – Se dijo con la clara imagen del joven acudiendo a sus recuerdos.

Con algo de dificultad se levantó del suelo y caminó lentamente en dirección a la ventana, sus parpados le pesaban demasiado, pero ya no podía conciliar el sueño. Los pocos minutos que pudo descansar sirvieron para recuperar algo de su ya debilitado poder.

- Faltan pocas horas para que amanezca… Diosas, por favor… dadme fuerzas… - Rogó a las creadoras, sin su ayuda tampoco conseguiría vencer.

Bajo la túnica funeraria que vestía ocultaba un objeto, una filosa arma que sería su única protección en su arriesgada tarea. En su mano derecha aún sostenía la ocarina que le había entregado tranquilidad y consuelo durante la noche que estaba por extinguirse, ya no había vuelta atrás, la decisión estaba tomada.

El cielo aún estaba indeciso… la tormenta parecía aplazarse pero solo para luego desatarse con mas fuerza… el viento se había detenido, todo parecía estático y tranquilo, muy tranquilo.

- Esta es la calma antes de la tormenta – pensó Zelda.

Sobre su mano ambas partes de la Trifuerza vuelven a brillar con gran intensidad, solo el tiempo daría respuesta claras a sus interrogantes, por ahora debía esperar.


Lentamente fue recobrando la conciencia, el silencio del ambiente lo confundía, por un momento creyó estar muerto. Luego de unos minutos sentía como la mitad inferir de su cuerpo aún estaba sumergida en el agua, tenía los miembros muy adormecidos he hizo un gran esfuerzo para apoyar sus manos en el suelo... esperen un momento… ¿Manos?... le costó un poco enfocar su vista en algo claro, pero cuando lo logró pudo ver claramente sus manos apoyadas, haciendo presión sobre el arenoso suelo.

- Tengo manos - Link realmente parecía sorprendido y sin creer aún lo que sus ojos veían empuñaba una y otra vez su mano izquierda, dirigió su vista hacia abajo y vio la mojada túnica verde – he recuperado mi forma humana.

Aun incrédulo salió del río y miró su reflejo en el agua. Con la escasa luz que había pudo distinguir su rostro, sus orejas puntiagudas, sus ojos, su pelo y su singular gorro verde… todo había vuelto a ser como antes… luego dirigió su mirada en los alrededores, todo se le hacia extrañamente familiar.

- Estoy en… Toaru

¿Cuánto tiempo había pasado desde que había entrado a ese extraño mundo?... aún faltaban algunas horas para que amaneciera, y en ese momento recordó lo que Midna le había dicho.

- En este mundo no existe el tiempo… aquí la noche es eterna… - repitió mecánicamente esa frase al momento en que llegó a su memoria – si eso era verdad, lo mas posible es que sea la misma noche en la que llegue a Twilight Realm, debo apresurarme… Mari, esta en peligro.

Rápidamente se dirigió en busca de Epona… con ella en menos de dos horas estaría en Hyrule.


Link se dirigía a toda velocidad hacía Hyrule montado en Epona, la nube de polvo que levantaban las patas de la yegua al correr se veía claramente por lo estático del ambiente.

En poco tiempo atravesó el bosque, la distancia que lo separaba de Hyrule se acortaba considerablemente, solo le quedaban unas 7 Millas y llegaría, las horas seguían transcurriendo y un enfrentamiento sería inevitable, pero ahora estaba preparado, no lo tomarían por sorpresa como la última vez, además que durante estos últimos años había estado entrenando para ser un mejor guerrero y sus habilidades con la espada habían aumentado considerablemente.

- Lo estas haciendo increíble Epona – decía Link mientras acariciaba con una de sus manos a la yegua, con la otra se mantenía firmemente aferrado a ella, una caída a esa velocidad sería muy peligrosa – sigue así…

La yegua hace un leve movimiento con la cabeza en un signo de respuesta y aumenta considerablemente la velocidad. Esta era una carrera contra el amanecer.


El sol estaba comenzando a salir y las nubes tomaban una tonalidad rojiza como en un atardecer… ya había amanecido.

- Hemos llegado Epona…

Se encontraba detenido justo antes de pisar las maderas que formaban el inmenso puente, que marcaba el límite de la entrada a Hyrule.

Al otro extremo del puente, justo antes de la entrada a la cuidad se encontraba la enorme bestia que se había llevado a Mari. La criatura al ver al joven guerrero montado llegar justo a tiempo esbozó una mueca de fastidio, realmente pensaba que el pobre había muerto durante la noche y que no lo volvería a ver… lo que significaba que se evitaría un inútil enfrentamiento y obviamente el desgaste de energía que eso significaba.

- Veo que has llegado a tiempo – Pareció escupir sus palabras.

Link no pronunciaba ninguna palabra, solo se concentraba en cualquier inesperado movimiento de su contrincante y en la chica que aún permanecía inconsciente y alzada, amarrada en una especie de lanza muy bien sostenida sobre el lomo del Jabalí… permitiéndole a la criatura que iba montada, perfecta movilidad para el ataque.

- Devuelve a la niña… ¡AHORA! – Link alzó la voz lo que más podía para que la criatura al otro extremo del puente pudiera escucharlo claramente.

- Ven por ella – lo desafió.

La criatura le da un golpe al jabalí y el animal comienza a moverse, mientras este desenvainaba una filosa espada.

- ¡¡Vamos Epona!! – la yegua comienza a moverse con un leve trote y va aumentando la velocidad paulatinamente, con su mano derecha se mantiene firmemente aferrado a Epona mientras que su mano izquierda de dirige a la empuñadura de la espada en su espada.

Podían oírse claramente las pisadas de Epona y el Jabalí acercándose cada vez más, Link no pierde el tiempo y desenvaina la espada, parecía muy confiado a pesar de que sabía que la pelea no sería del todo fácil, la criatura tenía una gran fuerza y en tamaño le ganaba por mucho, pero eso no significaba que fuera mejor guerrero, y muchas veces los contrincantes comenten grabes errores el luchar contra un adversario que es zurdo, eso le daba a Link una ventaja, que de ninguna forma desaprovecharía.

El sonido metálico producido por el choque de las espadas es el primer signo del comienzo de la pelea, en menos de un minuto se habían cruzado, la criatura sigue su camino sin detenerse, alejándose de Hyrule, mientras que por su parte Link da una brusca vuelta y se prepara para seguir a la criatura.

- Vamos tras el Epona – la yegua se levanta sobre sus patas traseras mientras relincha, preparándose para la carrera.

La persecución continuaba, Link seguía muy de cerca a la criatura, a pesar que no sabía hacia donde se dirigía, pero tenía un mal presentimiento de todo esto. Las nubes habían vuelto a ocultar el sol por completo y una leve brisa comenzaba a moverlas amenazadoramente.

- No me gusta nada esto… no entiendo para que intenta alejarse de Hyrule… tal vez me dirija hacia una emboscada… debo ser precavido.


Nuevamente tenía la vista pérdida en el cielo, ahora totalmente oscurecido por las nubes, las primeras gotas de lluvia habían comenzado a caer, rápidamente fueron aumentando su cantidad e intensidad… la tormenta había comenzado.

(N.A.: milagro, n.n por fin, más lo que había estado lesiando con que la tormenta iba a comenzar XDD.)

En poco tiempo una verdadera tempestad se había desatado, los relámpagos iluminaban el cuarto por periodos de tiempo cortos y eran seguidos por el estruendoso sonido de los truenos.

El sonido producido por la puerta al abrirse sacó de sus pensamientos a Zelda, quien giró bruscamente para observar como Ganondorf entraba al cuarto cerrando la puerta tras él.

Ninguno de los dos parecía moverse… ambos se analizaban con la mirada, al parecer las intenciones de Ganondorf eran claras, en sus amarillos ojos la chica podía descifrar sus pensamientos.

- Ya os he respondido esa pregunta… vete de aquí – Zelda hablaba en un tono autoritario y seguía observando fijamente al hombre.

Un relámpago iluminó fugazmente la habitación, permitiéndole a Ganondorf ver claramente el rostro de la princesa, esta vez en su mirada pudo detectar algo diferente, algo que le llamó mucho la atención, parecía más segura… en sus azules ojos ya no podía ver el miedo, de hecho no podía descifrar lo que estaba pensando y eso… le asustaba.

- Veo que no tienes ningún interés en hablar – Ganondorf parecía tranquilo y por algún motivo en su rostro se dibujaba una malvada sonrisa – y… si tu respuesta sigue siendo la misma, no me queda otra opción… tendré que obligarte a ser mi esposa.

Zelda guardaba absoluto silencio, nuevamente volteó hacia la ventana, desviando su mirada de la de Ganondorf.

- Si aún tienes las esperanzas que tú querido héroe venga a salvarte… te diré que en estos momentos lo más seguro es que este por morir – su malvada sonrisa se acentúa mucho más.

- Vete… - Zelda seguía manteniéndose fuerte, esta vez no demostraría debilidad, ya que eso es lo que Ganondorf estaba esperando. A pesar de que las palabras que acababa de escuchar la habían destrozado por dentro, trataba de auto convencerse que lo que había oído no era cierto… que Link no se dejaría vencer tan fácilmente.

- Uno de mis hombres lo ha llevado a una emboscada… no creo que resista mucho tiempo…

Zelda cierra con fuerza su puño izquierdo, tratando de alejar esas palabras que la dañaban, que se adentraban lentamente en su corazón como un filoso puñal.

- ¡¡VETE!! – esta vez su tono de voz se elevó considerablemente, ya no lo soportaba más, ya no quería seguir escuchando.

- Parece que te interesa mucho ese INUTIL - hace énfasis en la palabras inútil… sentía gran rencor hacia Link y lo único que deseaba en estos momentos es que su maldita presencia desapareciera – bueno creo que por ahora te dejare sola… volveré al anochecer, pero esta vez no será para conversar.

Zelda sabía perfectamente a lo que se refería, pero también sabía que si todo salía como ella lo tenía planeado… para esas horas ya no estaría en el castillo… nuevamente el sonido de la puerta cerrarse la saco de sus pensamientos.

- Ganondorf se ha ido… pero su maligna aura aún esta presente en esta habitación…

La tormenta parecía cada vez más furiosa, desde la altura en la que estaba podía ver como los árboles del jardín luchaban por mantenerse en pie, lo más seguro es que los habitantes de Hyrule no habían salido de sus casas, pero si esta tormenta continuaba todos los preparativos para el festival serían destruidos. Y si era verdad lo que Ganondorf le había dicho… en este momento, Link estaría en grave peligro.

- Link… - dice esto en un suspiro, mientras lleva sus manos a su pecho y cierra sus ojos pidiéndole a las Diosas que protejan al joven.


Unas cuantas gotas comienzan a caer sobre su cabeza, la persecución continuaba, Link seguía muy de cerca de la criatura… pero aún no lograba descifrar hacia donde se dirigían, de lo que si se había dado cuentas es que habían llegado a un extenso terreno en donde no había lugar para ocultarse, todo estaba absolutamente desierto y las oscuras nubes tapaban completamente la luz del sol.

El monstruo se detuvo súbitamente, Link no se esperaba esa acción y Epona no se detuvo hasta uso cuantos metros después, giro rápidamente y se quedó estático mirando las acciones de la criatura.

- Ahora – la criatura volvía hablar después varios minutos en silencio – comienza la verdadera pelea.

Tomó un extraño instrumento, parecido a una corneta y se lo llevó a la boca… el sonido producido por el instrumento resonó por largo tiempo, Link instintivamente se llevó las manos a los oídos, el sonido era no sólo molesto, sino que muy potente. Epona también se puso muy inquieta, al igual que a Link le molestaba el agudo sonido… por un momento pensó que era una estrategia para distraerlo y ganar ventaja en la batalla, pero luego de unos minutos pudo oír el sonido de un ejercito acercarse.

- Creo que estamos en aprietos Epona – a lo lejos podía ver como un ejército de criaturas montadas en jabalís un poco más pequeños que el que tenía atrapada a Mari, pero igualmente aterradores y con enormes colmillos ensangrentados.

- ¿Qué te parece mi ejercito pequeñín? – Le pregunto luego de soltar una macabra carcajada.

Eso había sido la gota que rebalso el vaso, ahora si que estaba furioso, no sólo se atrevió a golpearlo y burlarse de él la primera vez que se vieron, sino que ahora llamaba a un ejercido de monstruosas criaturas a atacarlo y además lo llamaba ¿pequeñín?. ¿Qué se había imaginado?, él era nada más y nada menos que el legendario héroe del tiempo… y ya no era nada pequeño, tenía 17 años, le faltaba muy poco para cumplir la mayoría de edad y ser todo un hombre.

La criatura comenzó a moverse nuevamente alejándose del lugar mientras todo el ejercito de monstruos se lanzaba sobre Link, con rápidos movimientos logró derribar a muchas de las criaturas mientras vuelve a la persecución de la bestia que se llevaba a la niña.

La tormenta se desató con gran fuerza, haciendo que el piso se volviera barroso y resbaladizo, la intensa lluvia dificultaba la visibilidad, y los relámpagos provocaban momentáneas ráfagas de luz que muchas veces molestaban a la vista mientras que los truenos acallaban los gritos de agonía de los que caían.

Estaba a unos metros de alcanzar al monstruo cuando dos criaturas lo interceptan e impiden a Link dar un golpe certero a su enemigo, que sigue sin detenerse. Dos rápidos movimientos con la espada fueron suficientes para sacar de su camino a las molestas criaturas.

Enormes charcos comenzaron a formarse por el camino, Link estaba absolutamente empapado y los rubios cabellos se le pegaban a la piel, su ropa pesaba más de la cuenta por lo húmeda que estaba, y le estaba costando trabajo mantener sostenida la espada sin que resbalara. Epona, por su cuenta, estaba haciendo su mejor esfuerzo para no perder el equilibrio e intentar esquivar la mayor cantidad de charcos muy profundos, ya que el agua hacia que su velocidad disminuyera.

No se había percatado de cuanto tiempo había pasado desde que el combate había comenzado, y las horas seguían corriendo, una gran parte del ejercito ya había caído, muchas de las criaturas estaban armadas con arcos, y su escudo que permanecía en su espalda lo había salvado de muchas flechas mortales.

Poco a poco la tormenta fue cediendo dejando que la nubes se separaran solo un poco, al parecer volverían a desatar su furia, pero por ahora había sido suficiente, Link acabo con los últimos monstruos y nuevamente estaban sólo el líder y él.

Habían llegado hasta una especie de construcción antigua y completamente destruida, el sol ya se estaba escondiendo y nuevamente el color rojizo invadía las porciones de cielo que no estaban cubiertos por las oscuras nubes.

- Hemos llegado al lugar que te servirá como tumba… - la bestia parecía muy confiada.

- Vamos ha ver quien derrota a quien – Link aparta un mojado mechón de su frente y se dispone a atacar.

Ambos se encontraban separados por una distancia de 30 metros, permanecían quietos observándose mutuamente, pero esta vez fue Link quien tomó la iniciativa y tiró de las riendas, Epona se paró en sus dos patas traseras y relincho, para luego dirigirse velozmente hacia su contrincante, al ver esta acción la bestia también se puso en movimiento.

El enfrenamiento fue corto, con un rápido movimiento Link logró esquivar el ataque de su contrincante, mientras que un ágil y certero movimiento de su espada logra dar un golpe mortal.

- No… puede…ser… que un… mocoso… me derrotara… tan… fácilmente – Balbuceo la bestia casi sin aliento.

La criatura lanzó un último grito para luego desvanecerse, como si nunca hubiera existido… Link se acerca al monstruoso jabalí y con cuidado corta la lanza que tenía amarrada el animal, la niña cae, pero el chico rápidamente la sostiene y desamarra las ataduras… la niña aun permanecía aun inconsciente.

- Vamos Epona… en dirección a Hyrule.

La yegua obedientemente comienza nuevamente su cabalgata, y a pesar del cansancio que tenía después de todo un día de combate, aun le quedaban energías para seguir, ella podía entender lo que a Link en estos momentos le preocupaba…


Ya había anochecido, y Ganondorf tal como lo había prometido se dirigía hacia el cuarto donde estaba Zelda. Lentamente introdujo la lleve y abrió la puerta, el cuarto estaba oscuro y al entrar solo se podían distinguir sombras.

- Bien princesita, se acabó tu tiempo. Esta es tu última oportunidad… responde…

Un silencio sepulcral invadía la habitación, Ganondorf dirigió su mirada a la ventana donde siempre había estado la princesa. Aún no cerraba la puerta ya que la luz proveniente del pasillo era lo único que dispersaba un poco las sombras, algo le llamó la atención, bajo la ventana, en el piso, había un escrito muy corto.

Ganondorf cerró la puerta y se dirigió hacia la ventana, observó atentamente lo que ahí estaba escrito, forzó al máximo la vista tratando de descifrar el mensaje, se arrodilló y tocó lo que parecía ser una tinta oscura.

- Aun esta fresco – olfateó lo que creyó ser tinta y luego llevo su dedo a la boca aún desconfiado de lo que su olfato de decía – esto… es sangre.

Rápidamente trato de leer con la poca luz lo que estaba escrito y al descifrar el mensaje un aura roja de rabia e impotencia lo invadió, estaba furioso no podía creer lo que decía el mensaje… con rapidez se levantó del suelo y golpeó todo lo que estaba a su alcance, la habitación quedo completamente destruida. Se calmo un poco y se sentó sobre algún mueble, o lo que quedaba de él… sus amarillos ojos atravesaban la oscuridad.

- Maldita… no podrás ocultarte por la eternidad Zelda… te encontraré y no tendrás perdón… te haré mía y luego te destruiré como a tu padre – Murmuró apretando con fuerza sus puños.


Estaban nuevamente detenidos frente el puente, antes de entrar a Hyrule… la noche ya se hacía presente y las nubes volvían a juntarse tapando las estrellas.

Mari ya había despertado y parecía algo confundida, Link le había mentido, le había dicho que todo lo que recordaba era solo un mal sueño, y en estos momentos eso era lo mejor para ella.

- Estoy cansada – La niña aún no podía creer lo que Link le había dicho, porque aún no le había explicado cual era el motivo de que estuviera completamente mojada y que le doliera como nunca la espalda.

Link de un salto baja de Epona.

- Muy bien… escúchame Mari, Epona te llevará de vuelta al pueblo… yo debo quedarme aquí, tengo algo muy importante que hacer.

- Pero…

- Nada de peros… tu padre debe estar muy preocupado, estuve toda la noche buscándote – le interrumpe Link antes de que ella pudiera decir nada – Epona… cuida de Mari – Se despidió y dejo que la yegua se alejara.

Epona inclina levemente la cabeza para despedirse de Link, y nuevamente parte su cabalgata, pero esta vez hacia Toaru Town.

Link volteó y comenzó a caminar hacia Hyrule atravesando la cuidad, pero cuando iba en la mitad del camino una sombra apareció delante de él.

- No te dejare avanzar más…

La voz femenina de la joven le llamó mucho la atención, le parecía muy conocida, al igual que esos azules ojos que no dejaban de verle. El traje funerario que traía puesto no dejaba ver nada más que sus manos con guantes blancos y la especie de bufanda púrpura que traía solo le permitía ver sus cristalinos ojos.

- ¿Quién es ella?... se me hace muy conocida… - Pensó justo antes de preguntar - ¿Quién eres tu?

- Vete…

Continuará…

Antes de despedirme deseo agradecer a Vampire Zelda espero que este capi sea de tu agrado y TOT siento mucho la demora… y a Miko Tonks que bueno que te guste el fic… y no te preocupes, si no dejas review yo sabré que sigues leyendo el fic n.n… bueno eso espero XD.

Cualquier crítica, amenaza, comentario, duda o mensaje son bien recibidos XDD… hasta la próxima.