Aquí estoy otra vez! He tardado mas de lo pensado, pero he estado algo ocupada con el trabajo y tal y apenas me quedaba tiempo para nada. Pero aquí traigo otro capitulo. Aun no he visto el capitulo del domingo de OUAT, pero Hood cada vez me gusta menos, enserio, lo que tiene que soportar un shipper U_U jajajajaja

El traje no es ninguno concreto, primero tenia uno en mente, luego otro, luego otro (la Reina Malvada tiene mucho fondo de armario) así que al final lo deje a la imaginación de cada uno jajajajaja Y a lo que se referia Regina es a que, en cierto modo, ese castillo también es suyo, y podrá visitar esa habitación cuando quiera.

Y ya no me lío mas, aquí dejo el capitulo. Los descargos habituales y gracias por leer :)!


Henry caminaba entre Mary Margaret y David sin terminar de creerse la historia que le habían contado.

- ¿Así que mi madre y Regina se han ido a seguir una pista?

Sus abuelos intercambiaron una mirada y asintieron lo más convincentemente que pudieron.

- ¿Y porque no me ha avisado? Siempre lo hace.

David y Mary Margaret cruzaron otra mirada.

- Ha sido todo tan rápido que no ha tenido tiempo, nos ha pedido que te lo dijéramos nosotros.

Explicaba la mujer, Henry la miro extrañado.

- ¿Y porque va Regina con ella? Pensaba que el sheriff era él.

Señalo a David, que seguía sin saber que decir.

- Como alcaldesa Regina debe preocuparse de estas cosas.

- Además ella…se le da bastante bien lo de…aammm….

Sus abuelos no sabían que más decirle, no estaban acostumbrados a tener que inventarse historias así, y menos para Henry, que siempre había sido el mayor creyente de todos.

- ¿Y me han dejado solo en casa de Regina?

El chico cada vez veía menos sentido a todo el asunto, había algo que claramente todos sabían y nadie quería contarle, lo que empezaba a mosquearle.

- Ella ha dicho que te sientas como en tu casa.

Improviso rápidamente Mary Margaret con una tensa sonrisa. Antes de que Henry pudiese seguir haciendo preguntas a las que tendrían que inventarse respuestas, intervino David.

- ¿Quieres conducir mi camioneta?

Mary Margaret giró los ojos con una risita en cuanto al chico se le olvidaron todas sus preguntas, asintiendo con energía a la propuesta del príncipe encantador.

.

.

.

Finalmente habían llegado a los aposentos de la reina, Hood mantenía el arco preparado, mirando a cada rincón de la habitación en tensión, Regina inspeccionaba con seguridad cada cajón, cada armario…conociéndose cada objeto del lugar, Emma aún seguía cerca de la puerta observando impresionada la amplia estancia.

- ¿Esta es tu habitación?

Pregunto observando el alto techo, tanto Regina como Hood miraron con una ceja alzada a la mujer que se suponía que era la salvadora y se había quedado de piedra ante una simple habitación. Ignorando a los dos Emma se asomó al balcón.

- Yo tendría cuidado, esa barandilla puede ser traicionera.

Advirtió Regina frente al armario, revisando sus trajes. Emma echo un rápido vistazo hacia fuera antes de ir a su lado para ayudarla a buscar lo que fuese que estaba buscando.

- ¿Encuentras algo?

- Menos de lo que debería, la muy bruja me ha robado varios trajes.

Contesto Regina torciendo la boca con disgusto, Emma miro la ropa colgada frente a ella, si no fuese porque la estaba viendo con uno de esos trajes, nunca se habría imaginado a Regina con nada de eso puesto. Estiro inconscientemente la mano para tocar un traje de terciopelo rojo, la morena la miro extrañada de reojo.

- Son muy diferentes de los que llevas en Storybrooke.

Comento sin dejar de cotillear el armario de Regina.

- Bueno, no creo que me hubiese ayudado mucho vestir allí como la Reina Malvada, sobre todo cuando nadie se acordaba de nada.

Respondió Regina sin poder evitar reírse. Hood asomo la cabeza entre las dos, lanzándole una mirada a la morena.

- Majestad, deberíamos seguir buscando.

Emma rodó los ojos molesta, ese tipo de verdad estaba empezando a resultarle cargante. Regina cerró el armario y los tres continuaron buscando.

Después de un rato Emma se dejó caer sobre uno de los muebles de Regina.

- Esto es inútil, aquí no hay nada.

La morena tenía en las manos un frasco con un líquido oscuro dentro y lo observaba con curiosidad, Hood se acercó a ella rápidamente, mirando por encima de su hombro.

- ¿Qué es eso?

Regina cerro la mano alrededor del frasco, claramente molesta, empezaba a hartarse de tener a ese hombre metiendo las narices en todo.

- Nada que deba preocuparnos.

Respondió dejando el frasco suavemente sobre la mesa, Hood le echo un vistazo, pero claramente él no podía saber de qué se trataba.

- Desde luego tenéis cosas más importantes de las que preocuparos.

Los tres se giraron al escuchar esa voz y vieron entrar a Zelena, con uno de los trajes de Regina y la piel completamente verde.

- Tienes mal color hermanita, quizás pueda prepararte algo que te alivie.

Dijo mordazmente Regina, totalmente alerta. Hood tensó su arco y Emma cogió el candelabro que tenía más a mano sin sentirse más segura por ello.

- No te ofendas hermanita, pero no probaría nada que tú me preparases.

Respondió la bruja lanzando a su hermana por los aires con un movimiento de la mano.

- ¡Regina!

Grito Emma corriendo hacia la reina para comprobar si estaba bien, aunque no llego hasta ella porque Zelena también la lanzo por los aires moviendo la otra mano. Hood disparo su arco consiguiendo que su flecha atravesase solo un montón de humo verde. Las dos mujeres se levantaron del suelo, reuniéndose con el arquero para formar una piña desde la que vigilar todos los flancos.

- ¿Estás bien?

Pregunto Emma mirando rápidamente a Regina, alerta para cuando la Malvada Bruja volviese a aparecer. La morena asintió apretando la mandíbula.

Zelena apareció apoyada en la barandilla del balcón, agito una mano antes de que ninguno de ellos pudiese moverse y los dejo paralizados. Se acercó a Regina caminando lentamente, mientras una sonrisa empezaba a formase en su cara verde.

- Como puedes ver, empiezo a conocerte muy bien Regina.

La morena la miro sin comprender y Zelena rio.

- Sabía que en cuanto encontrases ese frasco no podrías evitar venir aquí, sabía que abrirías el portal.

La comprensión empezó a hacerse visible en los ojos de Regina, Emma observaba a una y otra sin comprender.

- Solo que no esperaba que trajeses compañía.

Añadió la bruja verde lanzándole una despectiva mirada a la rubia, que trato con todas sus fuerzas de moverse sin conseguirlo.

- Ella ni siquiera está aquí para traer a los demás a casa, tan solo quiere devolverle los recuerdos a su hijo. A tu hijo. ¿Estas segura de querer ayudarla? Quizá el pequeño Henry no quiera volver a casa si lo recuerda todo.

Las dos paralizadas madres intercambiaron una mirada, sabiendo lo que estaba pensando la otra.

- Pero no importa, ella no va a volver. Ese portal era una trampa, no hay forma de que te lleve de vuelta a Storybrooke.

Dijo Zelena con malvada alegría clavando su mirada en la de Regina.

- Él está allí, y tú te quedaras aquí sin él hasta que yo pueda llevar a cabo mi plan.

Rio perversamente antes de volver su vista una vez más hacia Emma.

- La trampa no era para ti, tú volverás allí. Deberías agradecer que la venganza sea solo contra Regina.

Una vez más Emma trato de moverse, mirando a la bruja con odio. Zelena empezó a caminar hacia atrás, sin perder de vista a las tres estatuas vivientes.

- Yo solo soy un mensajero, pero Zelena quería que lo supieras.

Emma y Regina la miraron extrañadas, Hood quedaba de espaldas a toda la escena, así que no vio como Zelena desaparecía en otra nube de humo verde para convertirse en un mono volador, que grito estridentemente antes de salir volando por la ventana. En cuanto se fue, pudieron moverse.

- ¿Qué era todo eso?

Pregunto Emma molesta antes de permitir a Hood decir nada.

- Me temo que me equivoque.

Murmuro Regina mirándose las manos como si estas le hubiesen fallado de algún modo.

- El portal era una trampa, me permitiría llegar aquí, pero no volver. Supongo que a Zelena no se le ha ocurrido una manera mejor de torturarme que alejarme de Henry, incluso cuando él ni siquiera me recuerda.

Los tres se quedaron en silencio por un momento, pensando. Pero su silencio se vio interrumpido por un remolino verde que abrió un portal frente a ellos.

- Como ella dijo, tú puedes volver, Emma.

- No voy a…

- Si lo harás, la única que no puede salir de aquí soy yo. Vosotros podéis marcharos.

Cortó la reina mirando a Emma y Hood.

- Encontraremos la forma, no voy a dejarte aquí atrapada. ¿Qué le diré a Henry?

Regina rio un poquito, con tristeza.

- Él no me recuerda, no me echara de menos.

- Pero y…a él le gustas, le caes bien, podemos…

La morena levanto las manos para cortar lo que fuese que iba a decir.

- Tienes que volver, y cuidar de nuestro hijo, Emma. Sé que quieres llevártelo de vuelta a Nueva York. Una vez Zelena termine lo que sea que quiere hacerme, se olvidara de Storybrooke, podrás volver a tu vida con él allí.

Emma la miro con profunda tristeza por el sacrificio que estaba haciendo esa mujer una vez más por el bienestar de su hijo.

- Vete.

Insistió Regina con una triste sonrisa.

- Encontrare una forma Regina. Créeme, me da igual lo que planeé ese pedazo de moho, no voy a dejarte aquí atrapada.

Dijo casi con furia avanzando hacia Regina para mirarla con determinación.

- Yo me quedare con ella.

Intervino Hood, como cada vez que parecía que iban a olvidarse de él. Las dos mujeres le miraron, molestas por diferentes razones.

- No vas a quedarte aquí, tú también tienes un hijo.

Dijo Regina, Hood también avanzo hacia ella, formando un triángulo.

- Mi hijo estará bien con mis hombres, no voy a dejar atrás a una dama en apuros.

Ambas mujeres giraron los ojos por esa aburrida caballerosidad.

- No necesito que nadie me proteja.

- Me quedare, averiguaremos la forma de vencer a esa bruja.

Emma le lanzo una intensa mirada de molestia a ese hombre, daba igual como lo intentase, no se fiaba de él. Regina y Hood mantuvieron otra batalla de miradas en la que la morena volvió a dejarse ganar antes de volverse hacia Emma.

- Vuelve, no permitas que Zelena consiga al hijo de tu madre. Cuida de Henry.

La rubia se llevó a Regina a un lado para hablar con ella en privado.

- Volverás a ver a Henry, no vas a quedarte aquí.

Repitió cogiéndola inconscientemente del brazo con decisión.

- No bajes la guardia, mantente alerta, y no te fíes de nadie, ¿me oyes?

Agrego la rubia lanzándole una clara mirada a Hood, que seguía parado frente al portal sujetando su estúpido arco. Regina sonrió solo un poquito y asintió con algo de resignación, aun no se acostumbraba a que alguien se preocupase por lo que pudiese pasarla.

- Nos vemos pronto.

Fue la despedida de la rubia antes de atravesar el portal que se cerro instantáneamente detrás de ella.