Cinco
That was just a bad dream
Anteriormente
"Los tres jóvenes dejaron atrás a los equinos y subieron los escalones de ingreso a la plataforma.
-Que tal chicos!... por qué esas caras tan largas?- Alma preguntaba con alegoría al grupo de guardias beta con una sonrisa inocente, Kanda los fulminaba con la mirada y Lenalee reía de forma nerviosa al ver la tensión y el ambiente pesado en la base… y eso que aún faltaba la confrontación con el alcalde…"
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-No era una sugerencia…era una orden- dijo el chico de ojos grises restando importancia a los nervios alterados y la actitud preocupada de Miranda.
En cuestión de minutos Allen ya se había puesto su sherwani favorito; con una kurta mediana que le llegaba hasta los muslos de un suave color menta, bordado con finas hebras doradas en el encaje del cuello y la espalda, con un cinto del mismo color sujeto a su cintura acentuando sus caderas y las esbeltas curvas andróginas de su cuerpo. Con pantalones blancos hasta sus tobillos y zapatos dorados.
-Allen!... por favor!... tu aroma se siente por todo el castillo y que crees que pasará si sales en este momento?! Aun no es recomendable- musitaba con los nervios de punta siguiendo al presuntuoso y alegre chico albino mientras bajaban la escalera de caracol.
-No te alteres Miranda, nada malo me pasará, además puedo defenderme solo...- se excusaba caminando por un pequeño corredor, empujando una de las enormes puertas que daban a la bulliciosa cocina.
Entró bastante animado al espacioso lugar lleno de estanterías rebosantes de utensilios y todo tipo de frutas y vegetales. Agitando su mano en saludo para llamar la atención de cierto moreno que tarareaba alguna canción mientras cortaba de forma habilidosa una zanahoria, quien volteó a verlo enseguida.
-Oh! Buenos días príncipe- saluda el excéntrico hombre moreno de cabellos acolochados en un salto y chillido de alegría -lo extrañaba mucho... no es lindo sólo enviar la comida a su habitación, la pasión y dedicación de su chef real es siempre recompensada al ver su alegre sonrisa y escuchar su melodiosa voz pidiendo más dangos!- dijo el beta del otro lado de una larga mesa de trabajo con docenas de ollas y sartenes terminando de preparar el abundante desayuno del joven, impregnando un grato olor en toda la cocina haciendo que un fuerte rugido producto de cierto estómago saliera a relucir entre una risa discreta.
-Buenos días Jerry, ya me siento mejor y con mucha hambre!- respondió rascandose la cabeza con un poco de sonrojo en sus mejillas y babeando al observar cada platillo más delicioso que el anterior con un destello en los ojos.
-Jerry-san, el príncipe quiere salir de la seguridad del castillo, pretendiendo ir a quien sabe dónde!... por favor ayúdeme a sacar esa idea temeraria de su cabeza, su celo acaba de pasar y él más que ninguno de nosotros aquí conoce lo cruel que pueden ser las personas en la ciudad… y que decir de los alfas!- recriminaba en claro signo de frustración la agitada peli castaña viendo de soslayo como el cocinero sopesaba lo antes dicho sin inmutarse ni una pizca mientras servía con velocidad los platos en la mesa en la que esperaba un hambriento chico de cabellos blancos que ignoraba la situación, degustando cuanto postre y aperitivo cupiera en su boca.
-Por Gea! Tienes razón- responde luego de alzar el dedo índice, llamando la atención de Allen, con la cara llena de migas y restos de crema quien ahora miraba expectante…
Ella suspira aliviada colocando su temblorosa mano en su pecho, pensando que tal vez la ayuda de su compañero serviría para hacer desistir a Allen de su orden y su capricho de chiquillo de salir como si fuera a jugar como cuando era un niño junto a Lavi.
-Entonces te prepararé un bento para que lleves en tu viaje, por si se te antoja algo después- levanta sus lentes oscuros y guiña el ojo de forma coqueta hacia el ojigris con una enorme sonrisa cómplice. Miranda no puede más que sostenerse del respaldo de la silla para evitar caer de espalda por el ataque de histeria, siendo responsable de la seguridad del príncipe mientras el general o su consejero no estuvieran presentes en la ciudad, cosa que aplicaba en ese momento… Era toda una cómica situación desde el punto de vista de Allen…
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Tras unas cuantas mentiras piadosas y un poco de agilidad propia de su astucia y su esbelto cuerpo el ojigris consiguió escabullirse entre los túneles y pasajes secretos dentro del castillo sin que Miranda o alguno de los guardias lo descubrieran… tomando un corto atajo que nadie más que él conocía, escalando un par de peligrosas rocas pegadas a la salida de uno de los túneles que conducían a una mortal caída hacia los acuíferos y termales bajo el palacio real que utilizan para conducir el vapor al interior y mantener la temperatura estable durante las cruentas noches en Cuargeo; subiendo de forma hábil por las empinadas escaleras, finalmente integrándose de forma sutil y fresca al pasillo en la parte más alta de una de las torres, en la que se podía ver en el final de esta una enorme puerta adornada con finas piezas de mineral de cuarzo en el que resaltaba justo en el centro el escudo real; con un par de grifos dorados rugiendo, adornados con todo tipo de piedras coloridas y cristales. Siendo custodiada por dos guardias beta que de inmediato dieron espacio al príncipe para cruzar en cuanto notaron su presencia, inclinándose como un saludo formal mientras uno de ellos empujaba la puerta que daba la impresión de ser bastante pesada.
-Tal y como usted ordenó!, su grifo ha sido preparado para salir joven príncipe- escuchó a su costado como el guardia más alto le hacía saber que después de todo Miranda había cumplido lo que él había solicitado unos minutos antes de desayunar, haciendo que una sonrisa satisfactoria iluminara su rostro.
-Te lo agradezco…. Estaré de vuelta en un par de horas, cierren la salida una vez yo esté fuera del palacio- respondió de forma amable siendo seguido de cerca por el guardia que respondió a su nueva orden asintiendo con su cabeza…
Cruzando una reja que lo separaba de los guardias, hacia el exterior de la jaula de contención… colocándose una capa para protegerse del inclemente sol y las partículas de arena del exterior, estando en compañía únicamente del sonido del viento seco resoplando por los espacios entre las aperturas de salida de la torre, se encaminó a paso lento dentro del salón con los espacios de las monturas listas para ser acomodadas sobre algún ser alado de entre la docena de grifos que se encontraban ahí; unos descansando plácidamente, otros alimentándose con su usual dieta de carne fresca y otros, como era el caso del grifo del chico albino, esperaban de forma paciente, estirando sus majestuosas alas listas para emprender vuelo.
El Grerto del castillo alberga a la mayoría de los grifos de los soldados que custodian el palacio y miembros nobles que visitan el castillo real por diversos motivos. Daban lugar a una maravillosa vista de la cuidad al estar en una de las zonas más altas; Los grifos, al notar la presencia del visitante, empezaron un bullicioso saludo, con cantos y rugidos. Allen, con su mirada dio un rápido vistazo a la línea de cubículos que contenía a los animales, llegando finalmente a uno con cierto grifo de plumas doradas y amarillas, este al verlo trató de lanzarse sobre su dueño, siendo detenido de golpe por la correa que lo mantenía sujeto al suelo y restringido.
-Nee Timcampy…. ¿Qué dices si salimos a pasear un rato!?- musita entre risas, soltando la correa de su fiel compañero emplumado; el imponente grifo se lanzó sobre el ojigris, frotando su cabeza contra su pecho buscando una muestra de afecto. Allen sabía que su grifo lo había extrañado bastante, por lo que se dedicó a darle muchos mimos y caricias, rascando su vientre, haciendo que Tim se recostara como si fuera una mascota canina buscando más cariños, descolocando la montura que tanto les había costado a los guardias poner dado que era un grifo bastante hiperactivo y poco social con personas que no fueran el propio príncipe, miranda, Link, Cross o Lavi…
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Fue justo después de mudarse al nuevo palacio real, cuando aún era un niño llorando la perdida de sus padres, adaptándose a su nueva vida y un cambio total de rutina…
-Mueve tu trasero holgazán y sígueme…- dijo con voz altanera el alfa pelirrojo dando una última calada a su cigarro antes de arrojarlo al suelo, viendo de soslayo al pequeño príncipe, no estaba en sus planes ser la niñera del chico mimado pero tenía un enorme aprecio por su amigo y rey; así que resignado y chasqueando la lengua, detuvo su andar, esperando a que el niño saliera de su escondite, un hueco lleno de plantas y flores en el jardín del palacio, lugar que Allen buscaba con frecuencia para llorar y cuando necesitaba huir y descansar del entrenamiento físico casi espartano al que era sometido cortesía del apático general, y ni hablar del uso de su inocencia...
-V-voy…- dijo en un susurro que fue audible por el mayor, saliendo de los arbustos con la cabeza gacha y sonrojado.
Allen tenía una vaga idea sobre el lugar adonde se dirigían, el grerto. Una vez en el lugar se llevo una gran sorpresa al ver a una cría de grifo con los ojos vendados en medio del lugar; sus ojos brillaban en fascinación, regresando su mirada al pelirrojo.
-¿Es para mí?... Por fin tendré a mi propio grifo!- pregunta con una sonrisa en su rostro.
El general, conmovido por el rostro angelical del menor evade su mirada y decide enfocarse en el animal frente a ellos; era la primera vez que el príncipe sonreia de esa forma, llena de alegría. Desde el incidente en Citrino, Allen se había vuelto muy reservado y taciturno, hablando solo cuando era estrictamente necesario, el verlo sonreír de esa forma le daba a entender que por fin estaba haciendo algo bien como el tutor que era.
-Es tu regalo de cumpleaños, no le puse moño ni lo envolví porque sabes bien que detesto esas cursilerías- musitó como si fuera lo más normal, rascando su cabeza y empujado con su mano libre al niño para que se acercará a la cría que yacía en el suelo sentada.
Allen soltó una leve risa, pensando en la posible situación cómica en la que se veía a sí mismo quitándole la envoltura al grifo...
Una vez frente al animal Cross se colocó a su espalda, dejando que el albino quedara de frente al rostro del emplumado. Soltó la cinta que cubría sus ojos y dejó que ambos se vieran directo a los ojos, formando el lazo de lealtad...
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-Esta no es una buena forma de empezar el día- se recriminó a sí mismo, moviendo su cabeza de un lado a otro, ya que desde su despertar no había dejado de pensar en los viejos recuerdos, tanto buenos como malos, así que dejó de lado la nostálgica memoria de su primer encuentro con Timcampy para centrarse en sus planes. Jalando de las riendas que cubrían el pico del dorado grifo, ordenándole que se pusiera de pie, subiéndose a él en un rápido movimiento y acariciando las plumas de su cuello para indicarle que estaba listo para salir, siento entendido por su compañero. Extendiendo sus alas e impulsándose con sus poderosas patas en un salto hacia una potencial caída mortal, saliendo por la apertura principal dejándose caer en picada unos cuantos metros antes de alzar vuelo...
La sensación del aire acariciando su piel, moviendo la tela de su ropa, pasando impasible por sobre las plumas de Tim, meciendo de forma agitada sus blanquecinos cabellos... Si había algo que Allen Walker amaba con vehemencia era la sensación de libertad que su fiel compañero le brindaba; dando un par de vueltas alrededor del castillo y subiendo lo más alto que podía, deleitándose con la vista de la ciudad entera, sus pintorescas casas talladas en piedra, las calles en forma recta y las torres de vigilancia en los extremos que delimitan Cuargeo del enorme desierto como vecino...
Acercándose con velocidad a una enorme edificación justo en el límite de la ciudad, destacando por el contraste del claro tono de la arena y el color negro de la imponente torre que se alzaba varios metros. La Rama Norte; el lugar más importante de adoración a Gea y base en la cual se reunían los guerreros sagrados portadores de inocencia y los miembros del clérigo en la base.
Baja con cautela, acercándose a una de las muchas entradas que tenía la torre, buscando una en particular que usaba con frecuencia para evitar llamar mucho la atención, era un príncipe, pero también era un portador de inocencia parasita, así que también era uno de esos guerreros sagrados, uno muy inusual…
Poniendo sus pies sobre la tierra firme, Allen daba una rápida mirada a su alrededor-uuf!... al parecer no nos hemos encontrado con alguien, si tengo suerte podre ir al salón de entrenamiento sin que noten que estuve aquí, quédate aquí unos minutos y no te muevas- dice jugando con la cola de Tim, riendo luego de que el intentara atraparla mordiéndola en el acto…
De pronto se escuchan pasos y el aroma fuerte de un alfa merodeando el lugar, Allen se pone alerta al instante, sintiendo un malestar en su estómago y la ansiedad creciente debido a que estaba consciente del problema en el que se metería si se llegaba a topar con un alfa; si bien su celo había pasado, su olor más dulce de lo usual aún estaba presente pudiendo alborotar los instintos de quien estuviera cerca, motivo por el cual permanecía en el palacio acompañado únicamente por personal que fuera beta u omega.
Ciertamente podía defenderse, después de todo era un guerrero sagrado y sus habilidades de lucha sobrepasan con creces las habilidades de los omegas e incluso la mayoría de betas, siendo capaz de soportar incluso voces de alfa gracias a la ayuda de su maestro y tutor, quien lo educó con la idea de que tuviera el carácter fuerte característico de un rey, como lo fue Mana y como lo fue su abuelo y la línea de antepasados de la familia real encargados de proteger y guiar al pueblo Lemuriano bajo la creencia y bendición de la diosa Gea desde hacía ya centenares de soles…
Timcampy sintiendo el temor de su dueño se posiciona al frente de forma protectora, levanta su cabeza y olfatea el aire…
-Tim!- el peliblanco abre los ojos en par con sorpresa cuando observa a Timcampy agitar la cola y sus alas y correr hacia el interior, más precisamente de donde provenía el aroma… escuchando al fondo un rugido, un grito de pánico bastante agudo… y finalmente muchas risas.
Con mucha curiosidad corre hacia el grifo, y para su grata sorpresa lo encuentra encima de su mejor amigo; lamiendo el rostro del joven pelirrojo, totalmente inmovilizado debido al pesado cuerpo de Tim, soltando una risa demasiado escandalosa producto de las cosquillas que las plumas le provocaban.
-Aaah!... p-para … ja… es su-suficiente..!- el del parche trataba de articular palabras coherentes para que el enorme grifo se quitara de encima suyo… finalmente se levantó al ver a Allen, regresando a su lado mientras el joven albino reía de forma más discreta acariciando nuevamente su cabeza, dejando que Lavi se incorporara del suelo y sacudiera su uniforme.
-Allen?... ¿Qué haces aquí?... creí que no te vería en dos días más, se supone que debes estar en el palacio- musita con curiosidad al ver a su amigo en el lugar y sin su uniforme, luego de limpiar una pequeña lagrima sobre su ojo por la risa. Lavi, además de ser un miembro del clan Bookman también era un guerrero sagrado. Era un alfa bastante intimidante y fuerte pero al mismo tiempo mantenía su actitud infantil e inmadura en muchas ocasiones y coqueta en otras, apreciaba a Allen como si fuera su hermano menor, y por eso no le afectaba su aroma.
Allen respiro aliviado al verlo –Vine a entrenar… sabes que odio pasar encerrado en mi habitación, es molesto y frustrante- dijo frunciendo el ceño.
-Con que molesto y frustrante ooh... Eso dices porque aun no tienes una pareja- Lavi musita guiñando su único ojo con picardía poniendo su mano sobre uno de los pilares de piedra, cerrando un poco el espacio entre él y el albino.
Ante la broma la cara de Allen se tornó igual o más roja que el cabello del ojiverde muy avergonzado - pe-pero que dices!... porque mejor no me acompañas a entrenar- musita tratando de no sonar nervioso fallando en el intento, sobretodo al escuchar la risa burlona de su amigo en respuesta.
-Quisiera poder acompañarte pero me escapé de la vigilancia del viejo panda, se suponía que debía leer varios manuscritos antiguos antes de partir…estoy seguro que esta buscándome y no estará nada feliz si me llega a encontrar- dijo con una nube depresiva sobre su cabeza, con un cambio total de ánimo y los hombros decaídos, jugando de forma infantil con sus dedos… despidiéndose luego de un par de bromas más, agitando su mano mientras se adentraba en el laberintico salón lleno de pilares.
…
Luego del encuentro casual pero inesperado el omega albino siguió su camino. Ansiaba poder descargar todo el estrés a causa de la presión sobre él en los últimos días, producto de los recientes problemas económicos y sociales, los cuales parecía ser que debía resolver por su cuenta ya que todos los nobles y ministros parecían darle la espalda, dejándolo a él lidiar con todos esos predicamentos a la vez… se sentía acorralado y utilizado, los reclamos de muchos Lemurianos yacían en forma de docenas de papeles esperando a ser revisados y esperando una solución sobre su mesa de trabajo, una solución que cada vez se hacía más difícil de concretar debido a un problema mayor al que debían hacer frente...
…La guerra declarada contra la reencarnación de Erebo… el malvado Conde del Milenio y los seres oscuros con sed de sangre llamados Akumas…
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Tras una buena sesión de ejercicio, sus entumecidos músculos debido al reposo ya estaban relajados y en forma, listo para retomar sus actividades como guerrero y como noble príncipe, le esperaban varios días bastante movidos, por ello decidió escaparse unos momentos del palacio, aprovechando además que su general militar… o como él lo llamaba "maestro idiota" se encontrara a cientos de millas de distancia, en la ciudad limítrofe de Agata; mientras que su consejero y asistente, Howard Link, había salido la noche anterior debido a la solicitud de una reunión urgente, la cual poca atención prestó en el momento en que se le informaba por lo que no le dio mucha importancia.
Agradeció encontrarse en el salón de entrenamiento con unos cuantos miembros betas tanto de la Rama Norte como Sur denominados "buscadores", quienes solo miraban con curiosidad para después ignorarlo y seguir cada quien con lo propio; el ambiente cálido se sentía relajante y acogedor…
Mientras limpiaba el sudor de su frente con una toalla y se despojaba de la camisa que se había colocado para entrenar escuchó como la puerta de metal que daba acceso al lugar era abierta con mucha fuerza… dos personas hicieron acto de aparición intimidando a los pocos buscadores que quedaban dentro del salón; un alto hombre de cabellos rubios atados en una trenza, con distintivas marcas sobre su frente, y con el ceño fruncido en molestia, viendo al menor con enojo y preocupación mezclados en su mirada, junto a él uno de los soldados del palacio.
Allen tragó saliva con nerviosismo, sabía muy bien que se había metido en problemas…
-Ejem…- el beta carraspeó su garganta para enfatizar sus palabras –Miranda me dijo que apenas despertaste le ordenaste preparar a tu grifo para salir… te fuiste sin dar siquiera una explicación y peor aún, apenas terminando tu periodo de celo, siendo potencialmente peligroso para tu integridad…- espetó masajeando su cien, no era la primera vez que lidiaba con el rebelde príncipe, y tampoco sería la última…
-Vamos Link!... no pasó nada, solo quería salir… y sabía que Miranda lo impediría- se excusaba restando importancia a lo dicho por el rubio.
Una vena salto de la frente de Link, estaba de más decir que de no ser por las órdenes del Clérigo Superior Leverrier, él nunca se habría ofrecido a servir como agenda personal andante del príncipe de Lemuria.
De pronto una duda paso por la mente del ojigris… -Etto… ¿Cómo me has encontrado?- preguntó luego de colocarse nuevamente su Kurta y ajustarla, ladeando su cabeza y acercándose al par de hombres parados frente a la puerta.
-… fue fácil saber en dónde estabas, eres bastante predecible, además que eres la persona que más destaca en este lugar… pero no es precisamente este el motivo por el cual estoy aquí- musito dejando con más dudas al peliblanco.
Temiendo que fuera algo de suma importancia o que requiriera su presencia, Allen solo asintió con su cabeza a la espera del motivo.
-Ha surgido un grave problema… el consejo se ha reunido y solicita de tu presencia lo más pronto posible…-
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Traducción del título: Solo fué un mal sueño
*Kurta y Sherwani: Son los nombres que se le dan a los trajes tradicionales de algunas culturas orientales, dado que el ambiente en el que se desarrolla Cuargeo y la mayoría de ciudades lemurianas es de clima seco y árido pues pensé que este sería el traje ideal para describir la cultura e idiosincrasia de los intraterrestres lemurianos... (Cuando pienso en Cuargeo solo se me viene a la mente la capital del reino de Pars de la serie de Arslan Senki… *si no han visto esa serie está más que recomendada por mi persona*)
*Lazo de lealtad: Se preguntarán por que Allen se impresionó al ver a Timcampy cuando era una cría, como les dije antes en la introducción, los grifos escogen a un único dueño o jinete, y solo responden a ellos... Este es un lazo de por vida y ocurre cuando el grifo vé por primera vez a un intraterrestre. Es por eso que no es muy común, incluso para Allen siendo un príncipe y un noble ver a una cría de grifo... Ellos son cuidados y crecen en lugares especiales en los que nadie puede acceder, solo en el momento que se deba asignar un grifo a su respectivo dueño.
*Guerreros sagrados: Creo que en este fic usaré este término para referirme a los exorcistas, por cuestiones estéticas y porque la historia no está del todo centrada en ellos.
Edad y casta de los personajes presentados:
Lavi: 118 años / 19 años humanos (alfa)
Link 187 años / 30 años humanos (beta)
XD valla promesa de diputado! *sarcasmo* una vez más disculpándome por actualizarlo tan tarde, y para compensarles aquí un capítulo más largo de lo usual ^^
Paciencia mis queridas lectoras... Estoy haciendo todo lo posible por administrar bien mi agenda ociosa para que a partir del siguiente miércoles las actualizaciones vuelvan a la normalidad ;) aprovecharé estas vacaciones como si mi vida dependiera de ello! (9w9')
⋆。*゚*(^ᴗ^)*゚*。
Los dejo con un Bye Bye Dango… y nos leemos en unos cuantos días ^^
レムーリャ By: Varela D. Campbellウァレラ・デェー・キァンベル。
