Capítulo 7: Cambio de look
La joven ninja se restregó los ojos mientras daba un largo y profundo bostezo, se incorporó poco a poco sobre su cama, parpadeó y miró el reloj de la mesa de noche intentando ubicarse en el tiempo y el espacio -8:00am…hoy ando madrugadora- pensó. Decidió volver a cubrirse con sus sábanas y descansar un rato más, después de todo ayer había sido un día muy pesado; el Séptimo Cielo cerró sus puertas muy tarde debido a la afluencia de los clientes…recordó que a pesar de eso no había visto llegar a Vincent al bar. Yuffie abrió sus ojos de par en par y volvió a sentarse para inspeccionar la cama vecina…el pistolero no estaba allí -¿Será que no pasó la noche aquí?- se dijo con algo de recelo y el ceño fruncido. Decidió levantarse de la cama para averiguarlo, se calzó sus pantuflas de moguri y salió de la habitación sin siquiera importarle que sólo vistiera un corto short y camiseta de pijamas.
Inspeccionó todo el piso superior del bar pero no había rastros del pistolero ni de nadie más, bajó y observó como un par de clientes mantenían una amena conversación con Tifa. Decidida y algo preocupada procedió a interrogar a la pelinegra.
-Tifa, ¿Vincent está en el bar?
Tifa parpadeó algo confundida ante las palabras atropelladas de la ninja y se dispuso a contestar.
-Ehh...si, está afuera, me dijo que anoche llegó muy tarde y...
-De acuerdo, ¡gracias!
La ninja dejó a la luchadora con la palabra en la boca y se dirigió a la salida para por fin encarar a Vincent. Todo pasó tan rápido que Tifa no fue capaz de advertirle los inconvenientes de salir a la calle en pijama.
El pistolero se encontraba sentado en el cobertizo del Séptimo Cielo disfrutando la brisa mañanera con sus ojos cerrados. Tuvo que salir de su meditación forzosamente cuando escuchó la puerta del bar abrirse con fuerza.
-¡Así que aquí estabas!
-Buenos días Yuffie... ¿ocurre algo?
-¿Qué si ocurre algo? ¡Claro que ocurre algo! Anoche no te vi llegar ni esta mañana te vi levantarte, ¡me tenías preocupada!
-Si despertases más temprano habrías notado que estaba en la habitación.
-¡No me cambies el tema! ¡Por Leviatán, pensé que te habías ido para desparecer por meses como siempre haces!
Vincent la miró alzando una ceja...ciertamente él siempre actuaba de esa manera, al finalizar las misiones simplemente tomaba su capa, la hacía danzar con el viento y desaparecía. Recordó como luego de que obtuvo su celular Yuffie había insistido en tener su número para mantener el contacto...sin embargo debía admitir que de las numerosas llamadas que había recibido decidió atender sólo algunas pocas. Un cosquilleo de culpabilidad lo incomodó un poco, quizás había sido algo egoísta durante todo este tiempo, no tenía idea la preocupación que podía llegar a causar...y menos en alguien como Yuffie.
-...Si pensara en irme, les avisaría, no quiero causar preocupaciones.
-¡Deja de mentir, nunca lo has hecho!, ¿por qué habrías de avisar ahora?
Yuffie apretó sus puños y bajó la mirada al suelo, ni ella misma comprendía porque el que Vincent desapareciera le creaba un nudo en el estómago; en cada reencuentro aquel nudo se deshacía, pero cuando se acababa todo él simplemente se desvanecía en el aire y no se sabía más de él hasta quien sabe cuándo. Le tomaba algunos días aceptar cada una de estas despedidas sin previo aviso y aunque pensó ya estar acostumbrada a esta actitud por parte del hombre de ojos rojos se sorprendió a si misma sintiéndose justo como siempre.
Vincent no pudo defenderse ante dicha acusación...era la verdad y no podía negarlo. Pero era la primera vez que se sentía mal por sus actitudes frente a los chicos y tuvo la necesidad de explicarse un poco.
-Simplemente no me gusta causar problemas ni molestar...así que prefiero irme sin hablar mucho. No tengo que darle explicaciones a nadie.
-Somos tus amigos, aunque sea podrías atender el teléfono de vez en cuando...
Hubo un gran silencio, Vincent era un hombre de pocas palabras, simplemente le daba pereza discutir con la gente, pero por primera vez en mucho tiempo se había quedado verdaderamente sin argumentos. El silencio poco a poco se hacía mucho más incómodo así que Yuffie decidió cortarlo.
-¿Es que las cosas no pueden cambiar un poco ahora que eres una persona normal?, no tienes que estar huyendo e intentando resolver todo por tu cuenta...
-...
-...Al menos promete que avisarás si decides irte...estaremos un poco más tranquilos, al menos yo lo estaré.
El pistolero se rascó detrás de la cabeza con incomodidad, no estaba acostumbrado a este tipo de conversas y no sabía cómo llevarlas...tampoco podía asimilar bien el por qué Yuffie estaba tan afectada, aunque en el fondo estaba un poco enternecido al ver como se preocupaba por él.
-Esta bien...si decido irme te prometo que serás la primera en enterarte.
Yuffie alzó su mirada hacia el alto hombre algo incrédula y con sus ojos cristalinos.
-Co...¿cómo?
-Como dije, no me gusta molestar, si avisando mi decisión causaré menos preocupaciones lo haré sin dudar.
-¿Ehhh? ¡Entonces si estás pensando irte!
-Por ahora permaneceré aquí, aun ando en busca de empleo.
-¿Empleo?...¡OH SI! Cierto, el empleo, ¿cómo te fue?
Vincent masajeó sus sienes con dos de sus dedos mientras soltaba un suspiro.
-Nada bien...al parecer un ex Turco no tiene muchas oportunidades hoy en día luego de que Shinra fuera el causante de tantas desgracias.
-Bueno, además de eso la gente no es que este acostumbrada a ver tipos de ojos rojos con capas y pistolas todos los días...
-¿A qué te refieres?
-Emm...no me digas que nadie te hizo algún comentario sobre tu apariencia.
-...Ahora que lo mencionas...
Vincent recordó como una anciana que solicitaba servicio de vigilancia lo golpeó con una sombrilla mientras gritaba "¡Auxilio! Un vampiro", también como fue sacado por tres gigantones de seguridad de una oficina donde buscaban un auditor, no fue aceptado como vendedor en una tienda por ser "Demasiado llamativo" y finalmente un maestro de ceremonias de un circo quiso contratarlo como su atracción principal "El hombre inmortal y/o El chico vampiro"
-¡Pfff! ¡Jajajaja justo como lo pensé!- Yuffie rodeó su estómago con su brazo derecho y con el otro se daba golpecitos en una rodilla, sus carcajadas se hacían más intensas.
-No me parece gracioso.
De repente se escuchó un pequeño rugido, al principio Yuffie se asustó y buscó a su al rededor para descubrir de dónde provenía. Momentos después volvió a escuchar el rugido y notó como Vincent se levantaba de su asiento con rigidez; Yuffie alzó una ceja y caminó hasta llegar justo al lado de su compañero. Nuevamente se escuchó el perturbador ruido pero el agudo oído de la chica esta vez sí captó la proveniencia del mismo y al hacerlo abrió sus ojos de par en par.
-¿Vincent?
Vincent comenzó a sudar frío y se giró dándole la espalda, ella se acercó notando que su rostro estaba ligeramente sonrojado con una mueca bastante inusual en él.
-¿Te pasa algo?
Él permaneció unos segundos callado, lo único que pudo romper el silencio fue una inusual brisa en el lugar que momentos después de disipó...Vincent tragó grueso preparándose para lo que iba a decir, Yuffie esperaba impaciente y nerviosa.
-...Tengo hambre.
Yuffie cayó patas arriba ante la estúpida razón de su extraña actitud.
-¿Lo que suena es tu estómago, eh?
-Así es...
-¿Y por qué te apenas? ¡Es muy normal que te suenen las tripas cuando tienes hambre!
-Es que...hace tiempo que esto no me ocurría.
Yuffie mostró una expresión de sorpresa, pero finalmente comprendió. Durante su viaje, Vincent nunca había manifestado indicios de que tuviera apetito, de que tuviera que ir al baño o de que se sintiera enfermo, siempre había sido el hombre de hierro, al que nunca le dolía nada; comía cuando se le ofrecía alimento, o cuando acampaban al aire libre, sin embargo nunca mencionó tener hambre o si había quedado satisfecho, nunca se le vio dormir mucho y a pesar de eso se mantenía siempre alerta con su enigmático sexto sentido funcionando... -Todo eso debió haber sido por la presencia de Caos en él- dedujo Yuffie, pero ahora que era un común mortal sus necesidades básicas comenzaban a salir a flote.
Este pequeño incidente indudablemente le había causado mucha gracia a la ninja, no todos los días se ve a Vincent Valentine apenarse, y menos aún por esa razón tan insignificante. El pistolero notó su mirada burlona y la miró con rudeza.
-¿Qué?- dijo Yuffie encogiéndose de hombros.
-Deja de burlarte de mí.
-¡Pero si no he dicho nada!
-Sé que por dentro estas muriendo de risa, deja de molestar.
-Jejeje, ¡no puedo evitarlo!, es tan...inusual jajaja - Yuffie puso cara de zorro malicioso y se agarró la barbilla con la mano -¿Así que hambre, eh?
Y antes de que Vincent pudiera percatarse, ella introdujo su mano en el bolsillo de él, sacándole el mísero dinero que tenía.
-¡Compremos algo para comer!
-Es el único dinero que me queda, pienso que lo mejor es comer algo dentro del bar.
-¡No! Tenemos muchas cosas de que hablar y allí dentro no podremos estar en paz...conozco un lugar con precios muy buenos por aquí cerca, cocinan muy bien, seguro que algo podremos hacer para amortiguar la panza.
-Pero...
-¡No aceptaré un no por respuesta, vamos!
Lo tomó por su mano derecha, halándolo, obligándolo a correr detrás de ella.
-¡Yuffie, un momento!
-¡Silencio! ¡No seas aguafiestas!
-¿Acaso vas a andar en pijama por la ciudad?
Yuffie paró en seco causando que Vincent se tropezara y casi cayera al piso. La cara de la ninja tomó el color de un tomate, incluso se podía ver como salía humo de sus orejas, se había preocupado tanto por el paradero del pistolero que se le había olvidado por completo cambiarse de ropa.
-...¡ARG! TODO ESTO ES TU CULPA, VINCENT.
Y dejando una estela de humo tras de sí, corrió a su habitación para ponerse algo más aceptable. Vincent sólo pudo quedarse de pie observando la situación -¿Mi culpa? ¿Qué quiere decir con eso?-
-No se le puede contradecir a Yuffie- fue lo que surcó por la mente del pistolero mientras se adentraban en un pequeño restaurante con un trío de mesas de tres asientos cada una y su florero con margaritas decorando el centro; también había una barra donde estaban varios hombres comiendo y bebiendo. Después de tomar un poco de aire luego de semejante carrera, Vincent se dispuso a elegir una mesa, tomó una silla y la movió hacia atrás mientras miraba a Yuffie, ella ladeó la cabeza con confusión.
-¿Qué?
-Siéntate.
-¿Eh?
Por unos segundos ella se perdió en la mirada del hombre de ojos rojizos, y por un instante sus mejillas se volvieron coloradas. Caminó algo avergonzada hacia el asiento ofrecido y se sentó. El pelinegro notó como ahora los ojos de Yuffie se posaban sobre un punto fijo de la mesa, como si estuviera esquivando su mirada. Y precisamente eso es lo que pretendía la ninja, evitar mirarlo, no podía comprender porque ese tipo de gestos en Vincent la hacían sentirse de esa manera. Seguramente nunca conocería a un hombre tan caballeroso como él, a pesar de ser tan frío y a simple vista desinteresado por los demás, Vincent le ponía especial atención al trato con las mujeres, siempre había sido así; con Tifa, con Aeris, con ella, y sin dudas con Lucrecia...
-Iré a ordenar. El dinero, por favor- Vincent extendió su mano mientras hacía la petición.
-¿Ah?... ¡OH, cierto, cierto! Lo siento.
Yuffie buscó el dinero dentro de su bolsillo y se lo entregó a Vincent sin siquiera mirarlo. El pistolero lo tomó con desgano y se dirigió a la barra con su andar felino.
-Disculpe señorita, ¿qué puedo comprar con esto?
-Mmm, un sándwich- contestó la mujer mientras trapeaba la mesa.
-Somos dos personas, un sándwich no alcanzará.
La chica miró hacia la mesa donde estaba Yuffie y sonrió con malicia.
-Así que no quieres quedar mal con tu novia, ¿cierto?
-¿Cómo?...
-Bueno, en ese caso, puedo dejarles una pizza por estos gils.
-¿De verdad? Se lo agradezco mucho.
-Jaja, sólo lo hago porque eres realmente atractivo, tal vez decidas volver por aquí más seguido y olvidarte de esa niñita.
-Qué mujer tan atrevida- pensó el pistolero. Quiso aclarar las cosas, Yuffie no era nada suyo, pero si hablaba de más la chica de la barra podría mal interpretar todo, seguiría ligando con él haciendo enojar a Yuffie y finalmente aquella pizza nunca sería preparada y él seguiría hambriento. Se burló de sí mismo al recordar lo mucho que puede afectar el hambre en la toma de decisiones.
-Je, muchas gracias entonces.
-¡Tranquilo bombón!
La mujer cruzó las cortinas que estaban detrás de ella, estas conducían a la cocina. Minutos luego se acercó a la mesa de la supuesta pareja y les entregó una pizza al tiempo que le guiñaba un ojo al pistolero.
-¿A qué vino eso?- preguntó la wutainesa cruzándose de piernas y brazos.
-No le hagas caso. Vamos a comer.
Yuffie hizo un puchero e infló sus mejillas, seguro había estado ligando con aquella tipa. La pizza no resultó ser tan grande, tenía apenas unos 6 pequeños pedazos, pero no se podía esperar algo más con tan poco dinero.
-Nos tendremos que conformar con esto- Yuffie echó su cabello hacia atrás con decepción.
-Bien, tres raciones para cada uno.
-¡Hecho!
Y con un vaso de agua fría, cada uno comenzó a degustar su rebanada. Yuffie disfrutó del queso fundido devorándolo rápidamente, mientras que Vincent comía lenta y tranquilamente.
-¡VAYA, que bien sabe!
-Si, está muy bien.
-¡Pues cómetelo con gusto, así!
Y de un mordisco acabó con su segundo pedazo de pizza ante la mirada indiferente de Vincent.
-Disfrutar de la comida no es tragársela de un solo bocado, sino saborear cada parte de la misma, por eso prefiero comer lentamente. Además se digiere mejor comiendo de esa forma.
-Bah, haz lo que quieras.
De dos bocados Yuffie se acabó su tercera rebanada. Vincent cerró sus ojos y muy educadamente se limpió su boca manchada de salsa con una servilleta, seguidamente bebió un poco de agua y prosiguió a tomar su segundo pedazo.
-¡Hpm!- Yuffie lo miraba asqueada, tenía la sensación de que Vincent se creía mejor que ella.
-¿Qué?
-Nada, señor perfección.
El chico hizo caso omiso al comentario y continuó comiendo. Yuffie recorrió el lugar con la vista, mientras esperaba que el pistolero terminara. Inconscientemente tomó otro pedazo de pizza y le dio una pequeña mordida.
-Oye Vincent, ¿qué piensas hacer ahora?
-No lo sé...todo salió peor de lo que esperaba.
-Vaya que sí, ya no serás bien visto en ninguno de los lugares a los que fuiste.
-Supongo que luzco peor de lo que creía.
-¿Eh?...No, no, no pienses de esa forma...digamos que tienes un estilo muy particular, la gente no está acostumbrada a ese tipo de cosas y por eso huye.
-Hmm, no es como si esta ropa sea "mi estilo", simplemente fueron cosas que encontré en la mansión Shinra. Solía vestir como cualquier persona normal hace años.
-Entonces ya todo está claro, lo que necesitas es volver a vestir como antes... ¡yo le llamaría un cambio de look!
Vincent frunció su ceño, al parecer finalmente Yuffie había perdido la cabeza. Ella indignada replicó:
-¡No me mires así! Hasta que no mejores tu apariencia no vas a lograr encajar en la sociedad normal. Además, ¿no habías dicho que querías comenzar una etapa de cambio y renovación en tu vida?
-Pues sí...pero...
-¡Nada de peros! Es hora de dejar atrás a ese Vincent desanimado e infeliz. ¡y me parece que una transformación en tu vestuario te ayudará!
A veces Yuffie resultaba ser mucho más de lo que él esperaba, definitivamente esa chica era una cajita de sorpresas...sorpresas que sin él saber por qué terminaban convenciéndolo para hacer cosas que a su parecer eran impensables pero salidas de los labios de Yuffie no se oían tan descabelladas; no le quedó de otra que aceptar derrotado.
-Supongo que no me matará el hecho de cambiar un par de cosas en mi ropa...
-¡Perfecto, no se hablé más entonces!- declaró ella con la boca llena y poniéndose de pie sobre su silla.
-No hables con la boca llena.
Al fin Vincent se había percatado, abrió sus ojos como platos y arqueó una ceja cuando vio a Yuffie con la mitad de la rebanada de pizza fuera de su boca.
-Yuffie, ¿cuantas rebanadas haz comido?
-Eh... pues...upss, lo siento no me di cuenta, creo que tomé una de tus porciones, Vince jaja.
-Aquí el que se estaba muriendo de hambre era yo, al menos dame la mitad que te sobra.
-¡Ah no, eso te pasa por despistado!
Vincent comenzaba a molestarse, la ninja optó por mirarlo con su cara de zorro mañoso.
-¿Quieres tu pizza?, pues ven por ella ¡Lero lero!
Esta fue la gota que derramó el vaso, no solamente le había robado su rebanada sino que tenía el descaro de retarlo; demasiado para que el orgullo de Vincent pudiera resistirlo, así que sin decir más se levantó ligeramente de su silla y se inclinó hacia adelante acercándose cada vez más a la boca de Yuffie. La respiración de ella paró en seco cuando el muchacho de cabellos negros clavó sus dientes sobre el pedazo de pizza que sobresalía de su pequeña boca. La sorpresa más grande para ella fue que el cálculo de Vincent había sido lo suficientemente preciso como para que sus labios no se rozaran...aunque sólo por unos pocos centímetros. Por unos momentos ella permaneció con el resto de la rebanada entre sus dientes, sus ojos abiertos como platos y con un rubor que ni el tomate más rojo podría igualar.
Con una sonrisa triunfante Vincent comenzó a comer la pizza de una manera provocativa, como si quisiera retarla a que peleara por el alimento. Yuffie sintió como todo su cuerpo se erizaba.
-¿Qué pasa?, ¿te comió la lengua el gato?- dijo él con sarcasmo, riéndose por dentro.
La chica finalmente reaccionó, su mirada perdida y confundida se disipó para dar paso a una de enojo y vergüenza al mismo tiempo. Como si el trozo de pizza restante se tratase de su orgullo se lo tragó de un bocado y se levantó estrepitosamente de la mesa. Vincent la imitó y se quedó admirándola en su derrota.
-... ¡Vamos a comprar tu cochina ropa, maldito tramposo!
-Como usted diga, señorita.
Dicho esto realizó una pose reverencial extendiendo su brazo, indicándole a Yuffie que saliera primero. Con un puchero y pasos pesados ella se dirigió a la salida, seguida más atrás por el sonriente Vincent.
-¡Adiós Bombón!- fue lo último que escucharon ambos al salir del restaurante.
Yuffie caminaba apresurada por la calles, Vincent la seguía silencioso. A juzgar por el camino que estaban recorriendo solo podían dirigirse a un lugar.
-¿Vamos al bar, no?
-Aja.
-...Yuffie...- dijo Vincent luego de un largo silencio.
-¿Ahora qué?
-¿Cómo vamos a comprar ropa nueva si acabamos de gastar los últimos gils?
-¡Me alegra que lo preguntes! No te preocupes lo tengo todo fríamente calculado, ¡jijiji!
Esa risa no agradó para nada a Vincent, Yuffie planeaba algo y seguramente algo no muy sensato, pero él sabía bien que llevarle la contraria sería como golpear la frente contra la pared, tampoco tenía ganas de discutir, mejor seguir la corriente...finalmente llegaron al bar.
-Espérame aquí, ya vuelvo.
Rápidamente Yuffie subió las escaleras y abrió la puerta haciendo que sonara la linda campana que estaba detrás de la misma. Vincent se quedó fuera, preguntándose cada vez con más inquietud como resolverían el problema monetario que tenían.
No pasó mucho tiempo antes de que Yuffie volviera a salir, con un pequeño bolso sobre su hombro.
-¡Listo!
-¿Qué pretendes?
-¿Yo?, ¡nada! Vamos, Tifa me ha dicho dónde queda el mejor centro comercial de Edge.
-¿Centro comercial?, ¿allí no es más costosa la ropa?
-No importa, ¡vamos!
Y como siempre Vincent terminó siendo arrastrado como un saco de papas todo el trayecto hasta llegar a "Edge Manor" el más grande centro comercial de la ciudad.
Bajando y subiendo los ascensores, y después de unos cuantos mareos por parte de Yuffie, finamente llegaron al nivel "Naranja" en donde había una inmensa tienda de ropa y accesorios.
-¡WIII! ¡DE COMPRAS!- la ninja entró a la tienda dando saltitos como loca ante la mirada fija de todos.
Vincent posó su mano sobre su frente avergonzado, no sabía si era por la actitud de su compañera o por la mirada de asombro y terror que le proporcionaba la gente del lugar -Creo que Yuffie tiene razón, con esta ropa llamo mucho la atención-
Él también se adentró en la tienda, y por su cabeza cayó una gota caricaturesca al ver a Yuffie brincando de perchero en perchero desordenando todo.
-¡OH! ¡Pero que linda blusa! ¡y mira este traje de baño! ¡WOOO y estas botas!
-Si me disculpas, voy a la sección de caballeros.
-Si, si, si, te veré en los vestidores para darte el visto bueno.
Vincent suspiró. Dicho y hecho llegó a la sección de caballeros, comenzó a observar detalladamente los maniquíes y los percheros, fijándose especialmente en el color y en la talla. Después de varios vistazos se decidió por cinco mudas diferentes, y como había acordado con Yuffie, fue a los vestidores.
Cuando llegó se la encontró tal y como había esperado, dos cestas repletas de ropas y zapatos dispuesta a probarse.
-¡Hey Vince! ¿Te has decidido al fin?
-He traído algunas cosas para escoger.
-Ok, ¡te espero aquí afuera!
Vincent retiró unos mechones de pelo rebeldes de su rostro y procedió a entrar.
Yuffie martillaba el piso con el pie, esperando impaciente. ¿Cómo se vería Vincent con otra ropa?...pensándolo bien, ella nunca lo había visto con otro traje, lo más diferente que le había visto era sin su capa y con parte de su camisa desabotonada, escena que al recordar la hizo ruborizarse un poco. Momentos después salió el pistolero y Yuffie comenzó a dar sus puntos de vista.
*** Primera vestimenta
Un pantalón marrón bastante formal, conjuntamente con una chaqueta larga y una camisa blanca. Los zapatos eran marrón oscuro
-Mmm...no está mal, pero es demasiado formal, pruébate otro.
** Segunda vestimenta
Una camisa de mangas largas color azul eléctrico y unos pantalones negros, conjuntamente con algunos cinturones y unos botines negros.
-No me gusta...no es tu estilo, ¡el que sigue!
** Tercera vestimenta
Una camisa con manga ¾ color roja, debajo de la cual llevaba una mangas largas negra. Llevaba puesto un blue jean desgarrado y zapatos de goma.
-¡Jajajaja! Te dije que te modernizaras, pero tampoco era para que te vistieras como un adolescente! ¡El otro, el otro! JAJAJA.
** Cuarta vestimenta
Una chaqueta de cuero negra, unos jeans algo ajustados, y unas botas tipo vaquero.
-¡Uy no!
*** Quinta vestimenta
Una camisa roja sin mangas, un par de muñequeras en cada mano, un pantalón azul y unos zapatos grises con negro.
-¿Y bien?- preguntó Vincent con expectativa.
-No sé, tampoco me convence...Dime la verdad, ¿te sientes cómodo usando eso?
-Pues claro que no, llevó demasiado tiempo utilizando esa capa, por supuesto que me siento extraño.
-Si es así, ¿porque no intentas combinar las cosas con las que te sentiste más cómodo de cada vestimenta?
Yuffie finalmente había dicho algo sensato en el día...
-No es mala idea.
Vincent volvió a entrar, mientras Yuffie esperaba esta vez con más impaciencia que la anterior ocasión
El pistolero respiró profundamente detrás del probador, se miró en el espejo de cuerpo entero estudiándose cuidadosamente... si realmente quería cambiar su forma de vida debía enfrentar al mundo con su nueva apariencia. Al fin decidió salir, pero al hacerlo no encontró a Yuffie por ningún lado, echó un vistazo al lugar pero no la encontró. De repente sintió como una manita se posó en su hombro, él volteó rápidamente para descubrir de quien se trataba.
-¡Vince!
-Yuffie, ¿dónde estabas?
-En el probador de damas, ¿no te parece una preciosidad esta ropita?
Vincent aflojó su expresión severa y la miró con detenimiento. Llevaba puesta una camisa manga larga, una talla más de que la que ella solía usar, tenía un detalle azul oscuro que iba desde la parte superior se hacía más delgado en el centro y al final cubría la parte inferior casi por completo, los espacios restantes eran rellenados con un azul un poco más claro, las mangas tenían detalles similares en naranja y blanco. No podía faltar un pequeño short color caqui con algunos bolsillos y un cinturón naranja que se cruzaba por toda su cadera, de él colgaba un bolso color negro. En sus pies calzaba unas botas negras con detalles en gris que llegaban casi hasta su rodilla y en su parte baja eran rodeadas por un pequeño cinturón naranja. A pesar de que la camisa manga larga no era parte normal de su vestuario, a Vincent le pareció que le quedaba muy bien.
-¿Y esa cara?, ¿no te gusta?- Yuffie casi parecía estar ofendida.
-¿Eh?...no...quiero decir, sí- respondió Vincent convencido que no había nacido para estas cosas.
-Y... ¿esa es la ropa que has escogido?
-Así es.
Yuffie tuvo que contener un chorro de baba que amenazaba deslizarse por su boca...el chico llevaba puesta la chaqueta corta de cuero negra con detalles en marrón oscuro, la camiseta roja, el pantalón negro, también de cuero y un cinturón ajustado a su cintura. Nunca pensó que el cuerpo de Vincent estuviera tan… ¿desarrollado? no llegaba a estar a la par del cuerpo de Cloud pero sin duda esa capa roja y el montón de harapos habían ocultado celosamente todos los atributos del pistolero, ella se lo había imaginado varias veces flacucho y esquelético -Esconder todo eso tras esa capa debería ser un delito- bromeó ella dentro de sí. Además el largo cabello de él caía sensualmente como cascadas sobre sus hombros haciendo del caballero de ojos rojos un perfecto objeto de deseo –Pero ¿qué me pasa? ¡Por Dios!- sacudió su cabeza para despejar aquellos pensamientos indecentes que se cruzaban por su mente.
-¿Te encuentras bien?
-S-si perfectamente...jejeje- Yuffie se rascó la nariz con nerviosismo.
-¿Y qué te parece?
-¡Bien! ¡Te ves muy bien! ¡Te va de maravilla!
-Es con lo que logré sentirme más cómodo.
-¡Eso es lo importante!...jejeje.
-Supongo, pero sinceramente estoy extrañado.
Yuffie tragó grueso, estaba demasiado nerviosa como para mirarlo de frente así que prefirió mirar el suelo.
-¿Qué- es-extraño?
-Tu camisa, no es común verte usar mangas largas.
-¿Eh, esto?, ¡no te preocupes!, ya verás cómo le haré una transformación a esta belleza.
-Hmm...estas llena de sorpresas.
-Jijiji, y apenas empiezo Valentine. Ya tenemos tu ropa de salida, ahora busquemos pijamas, ropa interior, zapatos y accesorios.
-¡¿Cómo?!- Vincent balbuceó mientras observaba a la chica alejarse dando saltitos.
-No pretenderás utilizar tus mismos boxers todos los días, ¿verdad, cochino?
-No, pero...¿?- Vincent hizo una mueca muy poco común en él - ¿Cómo sabes que uso boxers?
-Ehhhh, ¡lo supuse! Olvídalo, vamos.
Pasaron horas y horas recorriendo el centro comercial, Vincent escogió unas botas negras de cuero con solapas superiores marrón oscuro, un par de guantes negros que dejaban en libertad sus dedos como accesorio y por supuesto no podía faltar su estuche con Cerberus amarrada con cinturones a su pierna. Yuffie solo se limitó a comprar una gargantilla y un guante largo azul oscuro que se ajustaba a su brazo con trenzas naranja. Cuando todo estuvo listo se dirigieron a la caja para pagar toda la mercancía.
-Me parece que exageramos- el ex Turco no quería ni pensar en cómo harían para pagar todo aquello.
-Tranquilo, ¡esto corre por cuenta de la casa!
-¿Perdón?
Una joven vendedora de cabello castaño los recibió con una afable sonrisa.
-¡Buenas! ¿Pagará en efectivo o a crédito?
-A crédito- contestó la kunoichi.
-¿Desde cuando tienes tarjeta de crédito?- ya podía visualizar las deudas en las que Yuffie lo metería.
-¿Ves que estoy llena de sorpresas? No te preocupes, me lo pagas por partes luego, ¡juajuajua!
Del bolso que llevaba guindando desde hace rato sacó la tarjeta y se la entregó a la vendedora. Después de pasar por todos los respectivos procedimientos, pudieron proceder a llevarse sus compras.
-Gracias por su compra ¡vuelva pronto!
-No lo creo nena, acabamos de comprarte media tienda, no nos hará falta ropa durante algún tiempo. Ah y por favor, pon todo esto en otra bolsa.
-¿La capa rota y las ropas de cuero?
-Si, él se llevará puesta esta ropa... y no quiero ver que vuelvas a usar esa mugrienta capa ¿me oíste?
-Si, ya oí...- respondió él con desdén.
-¡Genial!, hasta luego señorita.
Pasaban de las 8:00pm, Cloud jugaba intranquilo con un vaso vacío sobre la barra, mientras que Tifa permanecía cruzada de brazos detrás del mostrador. Shelke se encontraba en una de las mesas leyendo un libro silenciosamente.
Finalmente las puertas de la tienda se abrieron de par en par, haciendo que todos pusieran su atención en las personas que acababan de llegar
-¡HOLA CHICOS!- saludó Yuffie con los brazos completamente abiertos.
-¡Yuffie! ¿Dónde estaban? Ni siquiera avisaron a donde irían- Tifa podría jurar que un día de estos Yuffie le causaría un ataque cardiaco.
-Oh, vamos Tifa, no es para tanto sabemos cuidarnos solos, jeje.
-¿Y esas bolsas?- inquirió Cloud. Yuffie rio con nerviosismo.
-¿Éstas? Vincent y yo hemos ido de compras, el chico necesitaba un cambio de look.
Shelke frunció el ceño al escuchar esto, al parecer habían pasado todo el día de hoy juntos, -Vincent ni siquiera aceptó mi invitación para ir a pasear por la ciudad, pero al parecer no le molesta ir de compras con Yuffie- pensó la muchacha.
-¡WO! ¿Esa es la ropa que te compraste, Vincent? ¡Luces muy bien!- a la luchadora casi le saltaron los ojos, Cloud refunfuñó desde una esquina.
-Gracias por el cumplido, Tifa.
El espadachín aclaró su garganta a la vez que se levantaba de su asiento con prepotencia.
-¡Un momento! ¿No estabas buscando trabajo precisamente porque estabas corto de dinero?
-Pues si...pero…
Yuffie salió en defensa de su fiel compañero.
-...Pero todos salían corriendo asustados gritando: ¡Oh Por Dios, un vampiro, un ladrón, un payaso! etc, etc, etc... entonces pensamos que lo mejor era deshacernos de esa pinta extraña y vestirlo con algo más acorde a la ciudad.
-Aja... ¿Y cómo diablos pudieron pagar todo eso?
-Pues...con tu tarjeta de crédito.
Dijo ella mostrando sus dientes en una sonrisa inocente. Del bar salió una inmensa explosión nuclear proveniente de la ira de Cloud.
-Sabía que tramaba algo- se lamentó el pistolero pasando una mano a lo largo de su rostro.
-Con esta niña no se puede...- susurró Shelke desde una esquina.
Después de un profundo suspiró Vincent se sentó pesadamente sobre su cama, apoyando sus codos sobre sus rodillas, cabizbajo. Ya había terminado de organizar todas sus nuevas prendas en los cajones y armarios que estaban en la habitación. Sin embargo se sentía tan apenado con Cloud, aunque realmente no había sido culpa de él, quizás debió haberse negado a que Yuffie pagara por aquellas ropas...se rascó los ojos por el cansancio, ya eran casi las 10:00pm y había estado todo el día caminando con Yuffie a cuestas, demasiado hasta para el mismo pistolero. Inesperadamente un bostezo brotó de sus labios, algo que no le ocurría muy normalmente.
-¿Eso también es algo nuevo para ti?
Yuffie se encontraba bajo el marco de la puerta de la habitación apoyada con un brazo de la pared y con una mano en su cintura, Vincent la miró de reojo y aprovechó para reclamarle.
-Lo que has hecho ha estado fatal.
-¡Tranquilo! ya le dije a Cloud que le pagaría en cuanto pueda, no debes preocuparte.
-¿Porque no puedes pensar las cosas con un poco de sensatez antes de hacerlas?
-¡Ja! Así soy, ni tu ni nadie podrá cambiar eso. Además, gracias a eso pudimos pagar todas estas cosas, ya luego cuando consigas empleo me pagarás y yo le pagaré a Cloud.
-Actúa como si nada, se toma demasiadas libertades- pensó el pistolero. Siempre se salía con la suya, pero en algún momento todo se volvería en su contra y el karma vendría por ella…o al menos debía tener fe en eso.
-Te he traído algo- ella introdujo su pequeña mano en uno de los bolsillos de su short amarillo y sacó algo que escondió detrás de ella.
Tomó las manos de Vincent e hizo que este abriera sus palmas, en ellas posó una cuerda de cuero unida en su mitad por una pequeña forma rectangular haciendo que se formara una especie de aro. Vincent extrañado volteó a mirarla, y notó como sus mejillas ardían y su mirada esquivaba la de él.
-¿Qué es?
-¿No se nota?, es un collar hecho en cuero negro. Es una de las artesanías que hacemos en Wutai, es bastante sencillo, pero queda bonito como accesorio...lo he hecho yo misma.
-Y... ¿me lo estas obsequiando?
-Jejeje, ¿te gusta?
Vincent fijó su mirada en el collar, lo detalló cuidadosamente, era muy sencillo ciertamente, justo como a él le gustaban las cosas; sonrió con ternura y seguidamente se lo colocó. Yuffie lo observaba atenta, sin embargo cuando el volvió a mirarla ella fijó su mirada al suelo. Notando la vergüenza en el rostro de la kunoichi el chico se levantó de la cama y se colocó frente a ella con una pequeña sonrisa casi imperceptible.
-Gracias Yuffie...
Lentamente esta elevó su mirada hacía los ojos carmesí del pistolero, y nuevamente, como tantas veces le había ocurrido se perdió en ellos al mismo tiempo que se cautivaba con su nueva apariencia, se le veía tan provocativo con esos largos mechones de cabello cayendo por su rostro ahora visible sin aquella gran bandana que colocaba sobre su frente. Otra vez sacudió su cabeza para volver a la realidad y apenada bajó su mirada nuevamente. Vincent la vio con preocupación, no era la primera vez que ella hacía eso el día de hoy, ¿por qué se intimidaba ante su mirada?
-Que bien que te guste…
-Y a pesar de todo, también te agradezco el apoyo el día de hoy.
-Jejeje, tranquilo ¡Ahora bajemos!
-¿Para qué? Ya cenamos.
-Hace poco llegaron Reeve y Cid…
-¿A esta hora?
-También me pareció extraño, pero al parecer tienen asuntos que hablar con Cloud. ¡No seas mal educado y baja a saludar!
-Esta bien…
-¿Qué asuntos podrían tener Cid y Reeve que no pudieran esperar hasta el día siguiente?- se preguntó el hombre de ojos carmesí…pronto lo averiguaría.
Fin del capítulo 7
Notas de la autora: Espero que haya descrito lo bastante bien los nuevos trajes de estos chicos como para que puedan imaginarlo con claridad xD
