¡Buenas a todos! Espero que no les haya echo esperar mucho esta vez xD Espero que os guste este capítulo también, ya estamos un paso más cerca de la verdad. Gracias a los que leen esta historia, los que dejan un review, los que la siguen y los que la ponen en favoritas, os amo, gracias por el apoyo.
loghan10: Me alegro que te guste :) Olaf si sale en la historia, concretamente en el capítulo 2 como el tío de Elsa xD te diré aunque no debería decir esto que Olaf volverá a aparecer en breve a la historia pero no diré cuando ni como ni porque xD.
belten10: Me alegra mucho ver que te está gustando mi historia :D en cuanto a Olaf te diré lo mismo que a loghan10, espero que te guste este capítulo también :).
Disclaimer: Ni Frozen ni sus personajes me pertenecen.
Tras salir de aquel pasadizo secreto, la entrada volvió a desaparecer entre las grandes estanterías de libros.
- ¿Tienes algún plan en mente? - Preguntó Anna antes de avanzar hacia su destino.
- Si, Weseltown está un poco lejos de aquí así que no podemos ir a pie, ve a la habitación y haz la maleta con la ropa de invierno lo más rápido que puedas, yo prepararé un medio de transporte afuera.
- De acuerdo.
Dicho eso, ambas se dirigieron hacia las escaleras para luego separarse, sin embargo algo las detuvo antes de llegar, las chicas que antes las ignoraban estaban siendo controladas y ahora se acercaban a ellas con malas intenciones.
El grupo de chicas rápidamente hizo aparecer llamaradas de fuego que inundó el lugar, Anna asustada retrocedió mientras sujetaba a Elsa.
- Elsa no hagas una locura, el fuego es tu debilidad. - Rogó Anna.
- Lo sé, pero tenemos que seguir con el plan, te abriré un camino, hazlo lo más rápido que puedas, yo me encargaré de entretenerlas, te esperaré fuera.
- Está bien. - Dijo no muy segura de sus palabras.
Revisada ya la situación pusieron en marcha el plan, Elsa congeló todo el lugar quedando el fuego bajo el hielo, Anna aprovechó para ir a la habitación corriendo tan rápido como sus piernas le permitieron.
Mientras Anna metía en la maleta toda la ropa que podía, abajo se desató una feroz batalla, Elsa con sus dos espadas de hielo combatía contra sus oponentes con puro reflejo y rapidez.
Para mantenerlas lejos de Anna, las llevó a la entrada del edificio donde siguió peleando y congelando por doquier. Unos minutos después Anna apareció con una gran mochila en su espalda.
- ¡Elsa!
- ¡Corre hacia el norte! - Gritó mientras paraba dos ataques frontales.
Anna hizo lo que le dijo y dejó atrás a Elsa, minutos después congeló las piernas de todos los presentes al suelo y corrió hacia Anna.
Sus hipnotizadas enemigas se deshicieron de su agarre sin mucho esfuerzo y fueron tras sus presas, Elsa al ver como se acercaban hizo aparecer una moto de hielo y aceleró para alcanzar a Anna, esta seguía corriendo como si su vida se fuera en ello sin mirar atrás por miedo de la situación.
- ¡Anna! ¡Sube! - Gritó la albina mientras aceleraba aún más.
La nombrada giró su cabeza hacia atrás y en segundos extendió su brazo al ver como Elsa la adelantó, la yema de sus dedos se rozaron, con rapidez sus manos se buscaron y sujetaron las de la otra; en un veloz movimiento Elsa consiguió tirar de Anna y situarla tras ella en el vehículo, esta abrazó el cuerpo de Elsa con fuerza.
En poco tiempo se encontraron con la valla de hierro de la escuela, Elsa lanzó un rayo de hielo mientras aceleraba lo máximo posible, en segundos atravesaron el obstáculo en una fina niebla y sin parar siguieron con su camino.
Lejos del peligro de la escuela, se adentraron en un bosque cubierto de nieve que conducía hacia Weseltown, luego de un tiempo pararon bajo un árbol, Elsa desvaneció el helado vehículo y empezaron a cambiarse de ropa bajo la nieve.
Anna se puso unas botas cortas color negro, pantalones gris oscuro, una camiseta negra y blanca con una gota gris en el centro, encima una acolchada cazadora negra, soltó su pelo y lo escondió bajo un gorro negro.
Elsa por otro lado vestía ropas más finas, botas cortas negras, jeans color gris oscuro, una fina camiseta negra con los bordes color blanco, y una chaqueta de cuero negro, deshizo su trenza y puso su flequillo hacia la derecha de su rostro.
- ¿Iremos en moto? - Preguntó Anna.
- No, sería demasiado raro, deberíamos ir a caballo.
- ¿Con qué caballo? - Preguntó Anna extrañada.
- Con este. - Respondió con una amplia sonrisa mientras hizo aparecer una tenue niebla que al desvanecerse, apareció un corcel de blanca nieve con suaves crines de hielo y cristalinos ojos celestes que se movía con vida, ante esta imagen Anna quedó tan sorprendida que su boca se abrió con asombro para luego dejar escapar unas palabras.
- Wow, en serio cada vez me sorprendes más, ¿cómo se llama? - Preguntó una emocionada Anna.
- Crystal.
- ¡Me encanta! - Dijo emocionada mientras acariciaba a la yegua.
- Me alegro que te guste, ¿nos vamos?
- Si - Respondió feliz, y tras su respuesta Elsa hizo aparecer una elegante montura de hielo a lomos de Crystal, se subió ella primero y luego ayudó a Anna a subirse.
Tras un largo paseo entre la nieve que parecieron horas llegaron a su destino. Weseltown era un pequeño pueblo en la nada que formaba parte de Arendelle, tras adentrarse en el fueron al único lugar de su interés en ese momento, dejaron a Crystal en el establo del hotel y se dirigieron hacia el edificio, dentro se encontraba una gran sala de estar cálida y de colores otoñales, fueron a recepción, allí se encontraba una mujer de cara alegre, pelo y ojos castaños, de complexión gruesa y un largo vestido de distintos tonos marrones con bordes color negro.
- Bueno días, soy Gerda, ¿en qué puedo ayudaros? ¡Oh! ¡Reina Elsa, que alegría verla de nuevo! Supongo que vendrá por algunos asuntos con el duque, hace unos días vino un hombre y le reservó una habitación, también dejó esta carta.
- Gracias. - Respondió Elsa mientras cogía las llaves y la carta.
- De nada, mi marido os acompañará a vuestra habitación, ¡kai!
- Dime. - Respondió el hombre saliendo de una cercana puerta, su cabello era moreno y sus ojos marrones, era igual de ancho que su mujer, llevaba puesto zapatos y pantalones negros, camisa blanca y chaqueta negra.
- Lleva a estas chicas a la habitación n°58.
- Por supuesto cariño, si me permiten señoritas. - Luego de subir las escaleras y atravesar un largo pasillo llegaron a su habitación, el hombre se retiró con una amplia sonrisa.
Una vez abierta la puerta se encontraron con una amplia y acogedora habitación, estaba pintada con diversos tonos de colores pasteles, tenía un gran amplio mobiliario; un enorme armario junto a un ropero, una mesa y sillas de madera, un baño con ducha, un cómodo sofá y... una sola cama.
Ambas se sentaron en la cama sin decir palabra alguna y Elsa abrió la carta para empezar a leerla.
Queridas chicas:
Si habéis venido hasta aquí es porque queréis solucionar este mal, os lo agradezco pues yo no tengo la fuerza para hacerlo.
Siento mucho decirte esto Elsa pero tendrás que ir con Anna a la discoteca de Weseltown, el regente es un amigo mío, él os entregará la carta con la dirección de quienes os dirán la verdad.
Buena suerte.
Atentamente O.
Tras leer la carta, Anna percibió dos cosas; ese tal O. parece que las conoce bien, y Elsa demostró un gran gesto de disgusto al saber que tendría que ir a la discoteca.
- ¿Y bien? - Preguntó Anna algo enojada.
- ¿Qué? - Preguntó nerviosa Elsa intentando ser convincente.
- La recepcionista te conoce y parece que no te gusta la idea de volver a ir a la discoteca, ¿qué pasó allí?
- Nada. - Dijo desviando la mirada.
- ¿Elsa? - Dijo duramente.
- (Suspira) Hace unos años vine con un amigo y bueno, pasaron cosas que no me agradaron para nada.
- ¿Qué cosas?
- No tiene importancia. - Dijo desviando nuevamente la mirada.
- Antes o después me lo contarás. - Dijo Anna aún enojada.
- (Suspira) ¿Vamos de compras? Habrá que prepararse para esta noche. - Anna solo respondió saliendo de la habitación, esta tras un cansado suspiro la siguió.
Tras registrarse cada tienda del lugar, por fin se decidieron por unos vestidos, Elsa lo pagó todo y volvieron al hotel para cambiarse se ropa ya que estaba anocheciendo.
Elsa vestía un precioso vestido corto de color azul con la parte de arriba que mostraba los hombros y caía por debajo de ellos,junto con unos altos zapatos de tacón negro, la prenda fue acompañada por un ancho cinturón negro y largos colgantes de mismo color junto con la pulsera de su madre, pequeños pendientes de plata y el mismo peinado de antes, en general el vestido dejaba poco a la imaginación.
Por otro lado Anna vestía una falda corta de color negro, la parte de arriba blanca con la chaqueta del mismo color, botas cortas con tacones color negro, un gran colgante plateado y pulseras de mismo color; su peinado consistía básicamente en pelo suelto con el flequillo a ambos lados dejando al descubierto su frente.
- Vas vestida como una zorra. - Dijo Anna mirando seriamente a Elsa aún estando claramente enojada.
- No, voy como una loba, y te encanta. - Dijo Elsa con una sugerente sonrisa cerca del ahora sonrojado rostro de Anna.
Una vez listas para la noche, se dirigieron al lugar que se encontraba cerca de allí, al entrar se dieron cuenta que el lugar estaba repleto de gente que bailaba al ritmo de la música, las chicas rápidamente se mezclaron en la multitud y se acercaron a la barra para pedir algo de licor.
- Deberíamos disfrutar un poco el ambiente, ¿bailamos? - Dijo Elsa al oido de Anna.
- No tengo ganas de bailar. - Dijo con severa expresión a lo que la albina solo pudo responder con una mueca de disgusto, al rato se acercó un joven de zapatos negros, jeans, camisa blanca con pelo corto y rubio, ojos azules y sugerente sonrisa.
- Hey preciosa, ¿te apetece bailar? - Dijo mirando a Elsa aún con la sonrisa en sus labios, Elsa lo pensó un momento y luego aceptó la invitación.
El chico no bailaba como un profesional pero no lo hacía mal, por el contrario Elsa movía sus caderas con ritmo enloquecedor muy cerca de su acompañante mientras no dejaba de perder el contacto visual con Anna que la miraba impresionada y celosa, la albina solo sonrío mientras bajaba y subía moviendo su cuerpo rítmicamente.
Anna apartó la vista y divisó a lo lejos una puerta protegida por dos enormes hombres vestidos con trajes negros y gafas de mismo color, esta supo rápidamente que era el lugar donde se encontraba la persona que buscaba y se dirigió hacia allí.
Elsa que seguía bailando con el chico notó que Anna se marchaba y comprendió enseguida, en un rápido giro encaró al joven que la miraba deseoso, la albina puso su mano sobre el pecho del joven dándole un pequeño empujón, seguidamente se despidió lanzando un beso al aire para seguir a su amada, el joven solo se quedó parado en el sitio con una brillante sonrisa mientras miraba como se alejaba esa rubia explosiva.
La pareja se paró frente a la puerta pues los hombres se lo impidieron.
- Lo siento señoritas, la entrada está prohibida. - Dijo uno de ellos pero entonces se dieron cuenta quien era la albina.
- Sentimos mucho el malentendido, puede pasar reina Elsa. - Dijo el otro nervioso mientras las dejaban pasar.
Tras entrar a la habitación y cerrar la puerta tras de sí, observaron que el lugar estaba hecho completamente de madera y que un robusto hombre se encontraba de espaldas mirando por la ventana, este al darse cuenta de que había entrado gente, se giró y saludó.
- Cúcuu, soy el señor Oaken, ¿en qué puedo ayudarles? ¡Oh! ¡Pero si eres tú Elsa! ¡Cuánto tiempo sin vernos! - Eufórico se levantó de su asiento y le dió un fuerte abrazo a Elsa, esta solo le correspondió.
- ¿Ya os conocíais? - Preguntó Anna extrañada.
- ¿Cómo no conocerla? Hace unos años vino aquí y créeme que sobresalió bastante. - Tras esas palabras el hombre soltó un gran carcajada.
- ¿Elsa? - Preguntó Anna arqueando la ceja y pidiendo una explicación tras esas palabras.
- (Suspira) Solo vine a tomar un poco y a bailar, era joven, no sabía lo que hacía.
- ¿Qué no sabías lo que hacías? Dejaste a todos babeando con tu manera de bailar y mover las caderas cariño, aún me pregunto como saliste virgen de aquí con todos esos chicos detras tuya. - Dijo entre carcajadas mientras Elsa lo miraba con cara de "hablas demasiado".
- ¿Solo eso? Llevo todo el día pensando que esa noche habías hecho más de una cosa. - Rió aliviada Anna.
- Esa noche fue recordada como "La ardiente reina de hielo". - Comentó Oaken.
- Sin duda le queda bastante bien. - Agregó Anna.
- ¡Bueno ya vale! ¡No vinimos para esto! - Dijo Elsa alterada y roja de la vergüenza.
- ¡Cierto! Mi amigo me dejó esto para vosotras (saca un sobre blanco y se lo da a Elsa) Me dijo que te lo entregara a ti y a Anna, supongo que tú eres Anna (Dijo mirando a la pelirroja) lo siento chicas no puedo deciros quién es pero os daré un consejo, leed la carta estando solas, es algo que nadie debería conocer.
- Gracias Oaken, cuídate y adiós. - Dijo Elsa despidiéndose del gran hombre con un abrazo, Anna hizo lo mismo.
En la habitación del hotel...
Las chicas ya se pusieron sus pijamas y sobre la cama Elsa abrió el sobre para empezar a leer la carta, al desdoblar el papel cayó una hoja plegada, este papel contenía un mapa del Reino de Arendelle con una gran "X" roja situada en un bosque algo lejos de donde estaban, al no saber de que era el mapa leyeron la carta.
Mis queridas Elsa y Anna,
Supongo que Oaken te habrá avergonzado Elsa, no le tomes importancia, sabes que en verdad es un buen hombre.
En fin, con esta carta os entrego el mapa de Arendelle, la marca sitúa el pueblo de los trolls, ellos os lo dirán todo pues deben mucho a tus padres Elsa.
Estáis muy cerca de la verdad, buena suerte en vuestro viaje.
Atentamente O.
