Las vacaciones habían llegado en un abrir y cerrar de ojos para los chicos, el colegio como siempre estaba hermosamente adornado. Hagrid traía un montón de árboles y el profesor Flitwick los ponía bonitos. Cuando Draco había salido de la enfermería Hermione y Pansy lo habían persuadido de decirle todo al profesor Snape.
Una semana antes de vacaciones Snape se había puesto furioso con Draco pero al ver el temor en sus ojos se guardó todas las buenas reprimendas que tenía en la punta de la lengua y confirmando su mirada Draco le habló acerca de que sus lealtades habían cambiado y que por eso las actitudes de sus compañeros de casa. Snape que ya había sospecho de todo gracias a como lo habían echado del equipo de Slytherin. Snape le había prometido a Draco que en el colegio estaría a salvo, porque el rubio de verdad estaba asustado de las repercusiones y aunque no le sorprendía que sus compañeros ya hubiesen informado a sus padres las lealtades del Malfoy, temía por su madre. El jefe de su casa había insistido en que Draco debía informar a su madre de que estaría sus vacaciones en el colegio y ahí mismo escribió la nota que le enviaría, diciendo que tenían encima los deberes y, por si no exagerar, los exámenes EXTASIS. Draco recibió respuesta ese mismo día, su mamá estaba bien y le había dicho que también se divirtiera un poco. Narcisa podría ser agradable de vez en cuando, pensó Harry.
Draco que ya se hablaba mucho más con Harry y Ron gracias a Hermione, expresó sus inquietudes con sus compañeros y Weasley había tratado de calmarlo, incluso le había regalado una rana de chocolate.
—Aun eres un niño, no creo que Al-que-no-debe-ser-nombrado le importé mucho. Además considerando que tu padre sigue en Askaban no creo que esté planeando algo en contra de ustedes, un mortífago más un mortífago menos.
En eso estuvo de acuerdo con Ron, Voldemort nunca lo había tratado con interés así que se relajó muchísimo. Se sentía feliz por primera vez de estar con alguien que no fuera Pansy o Blaise. Harry y Ron lo trataban bien, lo incluían en las conversaciones y Draco empezaba reírse bastante gracias a las ocurrencias de Ron.
Era el primer día que Draco pasaría en la sala común de Gryffindor y no sabía que esperar, varios Gryffindor lo miraron cuando entró en compañía de Hermione pero ninguno fue grosero, hasta Colin Creevey parecía emocionado de que el rubio estuviera ahí. Ron y Harry lo llevaron a su dormitorio y dejó su baúl a los pies de la cama de Neville que había ido a pasar la Navidad con su familia. El ambiente con los Gryffindor era tranquilo y divertido, ignorando la parte en que Hermione gruñía cada vez que veía a Lavender Brown, Ron no parecía darse cuenta de ninguna actitud de las chicas. Los primeros dos días se la pasaron jugando Snap explosivo, también contando historias que les habían ocurrido a Seamus y Dean, jugaban quiddicth (Draco inlcuido) y después hablaban sobre el juego. El tercer y cuarto día fue dedicado a hacer los deberes, a Ron no le parecía divertida esa idea.
—Son vacaciones, Hermione.
—Tenemos tareas, Ronald.
Ron hizo sus tareas enfurruñado, pero se alegró mucho cuando se dio cuenta que ya podían estar libres y seguir divirtiéndose. Draco se sentía tan incluido que podría ponerse a saltar de felicidad. El día de Navidad Harry lo despertó con una sonrisa en el rostro, Draco vio un montoncito de regalos a los pies de la cama y también sonrió.
Uno era de su mamá que mandaba pastelitos y dulces, también una pulsera negra de cuero que tenía grabado su nombre. Uno de Hermione, un enorme libro de ingredientes de pociones, dulces por parte de Ron, Harry le había dado un caldero de cobre y una caja de varitas de regaliz, Blaise le había dado una bonita pluma para escribir y un libro de pociones. Pansy un bonito suéter de los colores de Slytherin y un reloj de bolsillo y unan nota que decía:
Cariño, para que sigas siendo un controlador
Besos x x
Pansy
Harry también tenía regalos, de Lupin un libro de defensa contras las artes oscuras, Ron le había comprado un libro llamado TODO SOBRE LOS BUSCADORES, Hermione otro libro sobre hechizos, Draco un collar de una snitch y de los Weasley un suéter, Hagrid le había dado también un suéter con un dragón bordado en el frente, es por Norberto, pensó.
Ron tenía un poster nuevo de los Chudley Cannons, otro suéter rojo, un libro de colección de los Chudley Cannons (por parte de Harry), un libro de hechizos igual que el de Harry. En la ventana se asomaron cinco o seis lechuzas grandes que llevaban paquetes en los picos, Harry abrió la ventana y dejó que pasasen. Las lechuzas soltaron los paquetes y volvieron a salir juntas.
Un sobre rojo estaba en el piso, Harry lo tomó y cuando lo abrió las voces de los gemelos Weasley sonaron en toda la habitación.
—¡Hey, Ron, Harry, Malfoy!
—¡Se nos habían olvidado sus regalos, pero si somos olvidadizos! Surtelegios para los tres, oh, también mamá te manda un suéter Malfoy.
—Esa era mi parte, Fred.
—No esa era mi parte, tú les ibas a decir sobre lo otro.
—¿Qué otro?
—Ja ja, nada.
Los gemelos se enfrascaron en una discusión pero después volvieron a gritar al mismo tiempo:
—¡Feliz Navidad! También te mandamos tu mesada, Ronnie. JAJAJAJAJA no es cierto, confórmate con tus regalos.
La carta se rompió y terminó en pequeños trozos en el piso.
Ron le pasó dos paquetes a Draco y este lo miró con sorpresa.
—Creí que tu familia me odiaba.
Ron se encogió de hombros pero después le sonrió.
—Yo también te odiaba, creo que podemos perdonar.
Draco sacó un suéter tejido color azul marino, se lo puso y era cálido. Tenía una grande D en el frente. Todo se sentía tan bien y agradable, y entendió porque los regalos que le habían dado lo hacían sentir feliz, porque no era lo costoso ni siquiera el regalo, era el amor con que lo daban.
