Capitulo 7: Rendición

Hermione se levantó, aun con los ojos llorosos. La noche anterior había sido la despedida de Alice que volvía con sus abuelos, y todos se emocionaron al verla marchar. Se levantó y se duchó sin poner mucho cuidado en lo que hacía, y se puso el uniforme. Aun descalza, decidió ir a Hablar con el "señor". Corrió por los pasillos, con los pies desnudos, y llamó a la puerta. Eran las cinco de la mañana, seguramente Draco estaría dormido. Pero eso a ella no le importó. Abrió la puerta tímidamente, y preguntó:

-Señor, quisiera hablar con usted... Está despierto?
-Claro, pasa… -dijo levantando la vista. Se incorporó de la cama y bajó de un salto, quedando frente a frente con la castaña, que tragó saliva-. ¿No has podido dormir?
-No, no he podido. ¿Usted tampoco?
-Me temo que cierta rubia me quitó el sueño. Pasa, no te quedes ahí, ¿que querías?

Hermione estaba apoyada en el quicio de la puerta del dormitorio de Draco. Este, de pie con el pantalón de pijama de seda, esperaba pacientemente a que ella le dijera lo que tuviera que decir, aunque muy nervioso. Sabía que ese momento, tarde o temprano, tendría que llegar. Hacía tiempo que le dijo lo que sentía de una forma… peculiar. Simplemente le dijo te quiero, en medio del jardín, sin insinuaciones previas, sin intenciones de decirle nada mas...
"A lo mejor se lo tomó a broma –pensó-. A lo mejor por eso no me ha dicho nada todavía…"

Hermione se adelantó y se sentó en la silla del escritorio de Malfoy, mirándole, sin saber si comentarle o no. "claro que si –se dijo- El me dijo algo y estoy en mi derecho a saber si es verdad o si simplemente fue un arrebato del que se ha olvidado"

-Verá, señor, yo quería comentarle algo sobre lo que… lo que me dijo el otro día en el jardín.
-¿En el jardín? –preguntó, haciéndose el disimulado-.
-si, ya sabe, cuando la niña aun estaba en la casa.
-¿Lo que dije…? –preguntó fingiendo intentar recordar-.
-Si, quisiera saber si… bueno, como comprenderá una muestra de "sinceridad" como esa acarrea consecuencias.
-Te dije que te quiero, Hermione –dijo cortante Draco, observando como el ceño de Hermione se unia en una línea fina en su frente. ¿No creía que pudiera ser verdad?-. ¿No entiendes lo que significa?
-Lo que no entiendo es si es en serio o una simple broma, porque no ha vuelto a comentarme nada desde entonces, y por supuesto su comportamiento tampoco ha sido distinto –se quejó ella-. ¡Eso es algo muy importante, no se puede decir tan a la ligera!

-¿Y porque te importa tanto? –preguntó el chico, rebelde-.
-¿Y porque le interesa saberlo?
-porque me preocupo por ti.
-¿Y entonces, porque no me lo dijo antes? –Empezaba a enojarse de verdad-.
-Porque no vi el momento adecuado –¿De verdad no lo entendía?-. ¿Porque eres tan difícil?
-¿Difícil yo? –exclamó Hermione, roja de ira-, ¡ Yo no fui la que se te confesó y luego se tiró una semana sin hablarte! –sin darse cuenta, ambos habían comenzado a gritarse-. ¡Y ten en cuenta que aun para mi eres mi enemigo! –"mentira".
-¡Creí que ese tema estaba hablado! –"no te desvíes, Draco…"
-No, no lo esta. ¡Pero yo no he venido para hablar de eso!
-¿Entonces para que te desvías? –dijo ya molesto de verdad el rubio-. ¿Y a que has venido?
-¡A saber si es verdad lo que me dijiste! No me gusta que me tomen el pelo como a una niña….
-¡Yo no te trato como a una niña!
-¡Y faltaría menos! ¡Yo no soy una niña! Tengo mis años, ya, ¿sabes?
-¡Y otra vez te desvías del tema! –Draco estaba a punto de reírse. Hermione se tomó este gesto muy mal-.
-¿Y porque te ríes ahora, hurón?
-¡No me llames hurón! ¡Te comportas otra vez como una cría!
-Yo no soy una cría!
-¡Ni yo el niño de hace seis años al que un loco le convirtió en hurón, solo porque me metí con San Potter en el colegio! –dijo realmente enfadado. Ahora era Hermione quien estaba a punto de reírse-.
-Pero te lo merecías…
-¡No te vuelvas a desviar!
-¡Exactamente! ¡Ni tu tampoco! ¡Yo he venido aquí para saber si es verdad lo que me dijiste el otro día en el jardín, ya lo he repetido tres veces y ninguna me has contestado! Y solamente eso!
-¡¿Y porque te interesa saber si es verdad lo que dije?
-¡PUES POR QUE TE QUIERO, MALDITA SEA!

La sala se sumió en un silencio bastante incomodo, en el cual Draco estaba atónito ante las bruscas pero sinceras palabras de la muchacha. "ha dicho lo que creo que ha dicho? Si… Ha dicho que me quiere. De una forma un poco drástica, pero al fin y al cabo lo ha dicho".

-Hermione… -logró decir. Se había quedado sin habla-.
-Cállate –le ordenó, olvidando tratarle de usted, realmente incómoda-. ¿Ya lo he dicho. Vale? No comentes nada… -"no, no, no! Lo has dicho! Aun con todo tu autocontrol presionando para que te callaras, lo has dicho! Eres tonta, Hermione, ahora te echará de aquí!" pensó-.
-¿Y que se supone que debo decir…?
-Que… que esto es un sueño –se convenció ella-. Que nada de esto es real, que aun no hemos despertado, y que me despierte… -sus mejillas empezaron a coger un color rosa claro-.
-No es un sueño –El chico avanzó un paso, sudando de tanto ajetreo, gritos y aspavientos-. Sabes como yo que es real.
-Si… real –le miró a los ojos. Un inconfundible brillo de pasión se asomó por los grises ojos del muchacho, quien se había atrevido a acercarse a ella hasta quedar a pocos centímetros-.
-Real como tu y como yo…-dijo rozando sus labios contra los de la castaña. Los ojos color miel le buscaron en el rostro la señal de que no era verdad. De que aquello no podía ser verdad. Pero los pálidos y rosados labios del rubio buscaron los suyos, y al final, los encontró.

Se fundieron en un beso apasionado, romántico y perturbador.

Ambos habían esperado demasiado tiempo, habían permanecido bajo un estúpido autocontrol que les impedía fundir sus labios en uno… los dos se querían, y eso era lo mas importante. La chica pasó las manos por el pecho del rubio, delicado y esbelto, y palpó su bien formado torso. Ella hacía todo eso mirándole a los ojos, tal como el le daba besos y le acariciaba el cuello, la garganta, el rostro… El rubio se aventuró a desabrochar la cremallera del vestido del uniforme que llevaba ese día.

Observó sus bien formados pechos, en su sujetador blanco, y sintió grandes impulsos de acariciarlos. Hermione le revolvió el pelo más aún y sonrió satisfecha: una mirada sensual, un aspecto desenfadado, el cuerpo sudado y sus fuertes manos rodeando las de ella.

La chica le observó mientras él le bajaba el vestido por sus morenas piernas, acariciando con suavidad y suspirando de deseo, y sin perder un segundo, la chica se deshizo lentísimamente de los pantalones verdes del joven. Se tumbaron en la cama, el encima de ella. La muchacha le retiró de la cara sus flequillos, colocándolos detrás de su oreja. El muchacho mientras, libraba una batalla con el broche del sostén. Aunque sus susurros eran casi inaudibles pudo oír "vaya mierda de broche" y "son muy complicados". Hermione se apiadó de el y colocó sus manos encima de las pálidas del rubio, y le guió en sus movimientos, ayudándole a desabrocharlo. Ahora Hermione constaba solo de sus braguitas blancas, y Draco de sus bóxer.
Ambos se miraron: no podían resistir la tentación de besarse. Malfoy reconoció con sus labios todos lo rincones del cuerpo de su compañera, y arrastrando la poca ropa que quedaba a su paso. Hermione bajó con los dedos la ropa interior del muchacho, acariciando discretamente su erección, y se incorporó apoyando las manos en el mullido colchón. La cama estaba sin hacer. Draco la agarró por la espalda, separando un poco las piernas de ella para alcanzar su humedad, y Hermione sintió como el chico entraba en su cuerpo, como ambos y sus respiraciones se acompasaban, mirándose a los ojos, sin poder dejar de besar cada rincón accesible de su piel. Sus movimientos eran apasionados, aunque dulces al fin y al cabo. Draco deslizó su mano por el pecho de la chica, perfilando su abdomen, jugando con su ombligo. La chica no pudo dejar de suprimir un débil gemido que se quería escapar de sus labios. El chico no dejo escapar ese detalle y la volvió a besar, dándole pequeños mordiscos en el labio y haciéndola perder el sentido. Hermione inclinó su cabeza hacia atrás de la repentina impresión, y pudo notar como Draco sonreía. Sus movimientos eran acompasados, a la vez de sincronizados. Draco le agarró la nuca y la elevó hacia su rostro. Le comenzó a besar. Como nunca antes, Hermione sintió que lo amaba, más que a nadie. Mas que a Ron…
Draco jugaba con su lengua, mordía sus labios, acariciaba su piel con las manos… Hermione estudiaba el cuerpo de su compañero, recorriendo cada rincón escondido de su cuerpo con los dedos. Ambos notan la respiración del otro, su aroma, su aliento y su pasión. Ambos estaban excitados, y a la vez no podían dejar de pensar en las consecuencias.

El clímax estaba cerca.

Hermione soltaba débiles gemidos, y Draco también, quizás un poco menos que la castaña. Los movimientos fueron acelerando, la adrenalina subía, y por fin, el orgasmo de ambos a la paz llegó a sus gargantas. Ambos agotados, se tumbaron frente a frente, y con una caricia del rubio, Hermione se quedó dormida.

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-Despierta… -susurró una voz a su oído.
-Déjame dormir, Anne… He tenido un bonito sueño… -gruñó Hermione, aspirando sin darse cuenta el aroma de la almohada-.
-¿sueño? –dijo la voz, esta vez en normal volumen. Era una voz masculina. ¡La de Draco nada menos!-.
-Si… -dijo abriendo los ojos. Se encontró frente a frente con el rubio, que le apartaba el pelo de la cara y le acariciaba las mejillas, sonrosadas por el calor de las sabanas-. ¿Que hago aq…? ¡Merlín! –dijo mirando a Draco. Sin camiseta, con la sabana reliada a partir de la cintura… de golpe, todos los recuerdos de esa mañana (porque era por la mañana) le asaltaron a la mente-. No era un sueño… -susurró sonriendo.
-No, no lo era –el chico quitó una de las sabanas de su cama y se metió en el baño de su habitación. Miró atentamente a la chica–. ¿Vienes o te vas?
-Eh… -comenzó, pero una voz interrumpió en el dormitorio. Era Anne.
-Señor, en la chimenea le espera… ¡Por Merlín! –Dijo dejando caer la taza de té que llevaba en sus manos-.
-Si te vas –dijo Draco desde el baño- haré como si no hubieras entrado sin llamar a la puerta, Anne. Gracias por avisar.
-s-si, señor –dijo la morena con angustia, y salió corriendo de la habitación.

*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*·*

El mismo panorama se debatía en sus mentes una y otra vez, se evitaban, no se miraban… pero Draco si quería hablar con ella. Es mas, frente a una Hermione sorprendida le ofreció una cita, que ella (con todo su autocontrol para no responder lo contrario) rechazó. Draco quedó un poco decepcionado, pero aun así la entendió: Ella era una empleada, viuda de a penas un mes y con un jefe que había mantenido una relación "fugaz" con ella. Era de esperar que se negara.

Habían pasado dos días desde que Hermione había… "hablado" con su señor. Ahora el chico trataba de persuadirla para que saliera con el. Después de todo, eso que habían "hablado" decía mucho sobre lo que sentían. Y el quería tenerla cerca.
Hermione por el contrario, prefería mantener las distancias.

-¿Pero por qué no? –Dijo exasperado paseando por el comedor, mirándola como si fuera la primera chica que rechazara sus encantos-.
-¡Porque no estaría cómoda…! ¡Compréndame, solo soy una empleada!

"sirvienta". Esa palabra ardía en la garganta de Draco Malfoy solo con pensarla. Se preguntaba una y mil veces porque la tozuda de Hermione le rechazaba citas. Después de todo, la había echo suya. "y eso es una razón mas que suficiente" se afirmó a si mismo. Daba igual que fuera o no fuera su empleada.

Aquella tarde (especialmente nublada) Hermione estaba sentada en la fuente central, encima del agua. Había echo un hechizo impermeabilizador para no mojarse, y un hechizo levitatorio para que no se hundiera en las profundidades e aquellas inciertas aguas que te decían la verdad. Hermione en realidad, estaba allí por querer matar la gran tentación de recurrir a la ayuda que podía brindarle la fuente.

"¿Qué debería hacer? -se preguntaba mientras levitaba en la superficie del agua-. Además, no tengo porque aceptar salir con el si la fuente me dice que lo haga… siempre puedo seguir negándome. Y si no quiero salir con el, no tengo porque darle una oportunidad, ¿no? ¿No? Es decir, ¿debería salir con Draco?"
El agua se puso turbia, y las ondas comenzaron a aparecer en la superficie.
-Oh, no! Le he preguntado, le he preguntado! –exclamó aterrorizada.
En el agua esta vez, no había escritas las palabras que deberían, sino mas bien apareció una escena. La escena que ella misma había vivido tantas veces en esa semana. Draco le pedía (casi rogando) una cita. Estaban en un banco, bajo un árbol, en el jardín. Se vio a si misma exclamando un si.

Se quedó helada. A caso era eso una señal?

-Hermione, puedo hablar contigo? –preguntó la voz de Draco a sus espaldas. La imagen había desaparecido-.
-¿Tengo escapatoria? –preguntó sonriendo-.
-No. –la cogió de la mano y la sentó en el banco mas cercano, bajo un hermoso haya de madera oscura-. Ya se que soy muy insistente, (por no decir pesado). Pero vengo a insistirte una vez mas para que tengamos una cita. ¿No sientes la tentación de conocer al sexy y perfecto Slytherin Draco Malfoy? –presumió, alzando una ceja-.

Hermione miró hacia arriba.

El mismo árbol.

El mismo banco.

La misma mirada.

¡Mierda!

-Pues… a lo mejor un poco de "cambio" de aires me viene bien, al fin y al cabo ser una Gryffindor limita mucho las miras… -dijo ella, sonriendo con picardía. El chico miraba atónito, con la boca abierta y los ojos a punto de salirse de las órbitas. Entonces Hermione pensó que era una reacción muy exagerada por su parte, mas aún sabiendo que llevaba jodiendola una semana con el tema, pero en seguida se dio cuenta de que el muchacho no estaba así por su respuesta. Miraba por encima de su hombro, y cada vez se sorprendía más y más, hasta que ya no pudo aguantar mas tiempo sentado.

-Ma… mama? –preguntó entrecortadamente-.