Sí, lo sé. Lo siento. He tardado más de la cuenta en subirlo, pero que conste que yo ha sido culpa mia, me habían raptado el ordenador, pero a vuleto a mi sano y salvo. jejeje Este capi es un poco mas lñargo que los otros, espero hacerlos más largos... Solo me queda deciros que espero que os guste el capitulo. Bss

¡FELIZ NAVIDAD!

7. Comportamientos extraños

Una semana después, los amigos se levantaron por la mañana temprano para ver a los alumnos que volvían a Hogwarts después de las vacaciones de Navidad.

En un par de horas, el castillo ya se volvió a llenar, quitando la sensación de vacío que les había quedado.

James, lo único que hacía, era buscar por todas partes a Lily en el Gran Comedor. No hacía más que dar vueltas como un loco hasta que Remus, que empezaba a ponerse nervioso por el comportamiento de su amigo, le dijo que se estuviera quieto.

-Por favor, James. ¡Nos vas a volver locos! Ya sabemos que estas nervioso, pero esa no es razón para estar todo el rato andando de arriba abajo.

-Lo siento, Rem. No puedo evitarlo.

Al cabo de media hora, por fin apareció por la puerta.

Ella parecía como si también los estuviera buscando, pues nada más verlos se fue hacia donde estaban.

-Hola, chicos.-saludo.

-Hola, Lils. ¿Qué tal las vacaciones?-pregunto Remus.

-Muy bien gracias.- dijo con una sonrisa. Después, miró a James.- Muchas gracias por tu regalo. Es precioso. No tuve ocasión de agradecértelo.

-No hay de que.- respondió este.- Te sienta muy bien.

-¿Acaso le regalaste algo tu también, Prongs? -preguntó Sirius.- No nos lo has dicho.

-Pues sí, ¿no te acuerdas como conseguí el dinero para comprarlo?

-Es verdad.- dijo al recordarlo.- ¿Y qué te ha regalado, Lily?-le preguntó.

-¿Cómo conseguiste el dinero?-quiso saber ella.- No será de alguna mala manera, ¿no?

-No, no te preocupes.- dijo James.

Ella, más tranquila, respondió a Sirius.

-Me ha regalado el collar que llevo puesto.

Hasta ahora los amigos no se habían fijado en ello. Llevaba un collar de oro acabando en una forma de flor.

-Tío, tendré que llevarte conmigo cuando quiera regalarle algo a alguna chica.- comentó Peter.

-Tampoco es para tanto. –dijo James.-Se lo compre antes del baile, antes de que pasara todo aquello,…

-Puedo hablar contigo, James.- dijo Lily cortándole.

-Claro.- dijo este.

Ambos salieron del Gran Comedor.

-¿Soy yo o Lily le ha llamado por su nombre?-dijo Sirius.

-Es cierto.-dijo Remus.- Debe de ser la primera vez que lo hace desde que se conocen.

-Que cosa más extraña…-comentó Peter. -¿Podemos desayunar ya? Estoy muerto de hambre.

-Está bien, Pet, pero ten cuidado al masticar haber si te vas a atragantar de comer tan deprisa. –dijo Sirius.

-No seas tan duro con él, Sirius. Lo que le pasa es que le gusta mucho la comida.- dijo Remus.

-Demasiado, diría yo.

Se sentaron en la mesa. Allí pudieron contemplar su gran festín. Hoy tenían para desayunar bollos, el desayuno favorito de Sirius desde primer curso. En primero, James le retó haber cuantos bollos conseguía comer cada uno. Al final, gano Sirius con veinticinco bollitos. Desde entonces, James, cada vez que tenían bollitos para desayunar siempre intentaba superar el record de esté sin ningún éxito, solo con un fuerte dolor de estomago y una visita a la enfermería.

-¡Estupendo!- exclamó Sirius.- Que pena que no esté Jimmy aquí, quería divertirme un rato.

-Eso no tiene nada de gracioso, Canuto.-dijo Remus.- Cualquier día de estos va a tener algo serio.

-Cállate, Lunático. A ti nada te parece gracioso.

-Eso no es verdad.

-¿Y sí?-preguntó Sirius con curiosidad.- Dime algo que hayamos hecho desde primer año y que te haya parecido gracioso.

-Pues…-dijo pensando.

-¿Lo ves? Rem, en serio, eres un aburrido. Lo único que te gusta es leer libros y estudiar, bueno, y el chocolate.

-¿Eso no es cierto?-replicó.

-¿A no?-dijo- ¿Acaso hay algo más que te guste aparte de eso?

, pensó. Sin embargo, no se lo iba a decir.

Desde que intento hablar con él no habían estado ningún momento a solas. Todo el día estuvieron con James y Peter, y claro, también estaban las clases con Scorp, cosa que no le había comentado a sus amigos.

-Sigo esperando, Remus.

-¿Qué?-dijo volviendo de sus pensamientos.

-¿Hay algo que te guste más?-volvió a preguntar.

-¡Remus!

Era la voz de Scorpius.

Este, se hacerlo al lugar donde estaban ellos, mientras que Sirius murmuraba cosas por lo bajo.

-¿Podemos quedar luego? Necesito que me ayudes con algo. –dijo Scorp.

-Claro.-dijo Remus.- ¿Quedamos luego en la biblioteca?

-De acuerdo. Nos vemos.

Sirius, desde que el chico empezó a hablar con él no les había quitado la mirada de encima. No le hacía ninguna gracia que se hayan vueltos tan amigos, y lo que más le molestaba, es que Remus no les había dado ningún tipo de explicación.

-¿Me quieres decir ya por qué necesita ese imb…-rectificó- esa persona tú ayuda?

-¡Esta bien! –dijo.- Le estoy ayudando con Transformaciones. Este año tiene algunos problemas y me ha pedido su ayuda.

-¿A ti?- pregunto Sirius.- ¿Y por qué a ti precisamente?

-Le han dicho que soy uno de los mejores en la materia, aparte de James y tú, y si te dijo la verdad no veo que aceptarais en ayudarle, ¿o me equivoco?

-No, pero…

-Ya basta, Sirius.- le cortó su amigo.- No quiero me digas que no debería haberlo hecho porque es de la casa enemiga. Ya estoy más que harto de toda esa tontería.

Esté iba a contestarle algo, pero se lo pensó mejor y se lo calló.

Sirius ya estaba cansado. Estaba deprimido, y triste, porque últimamente discutía casi siempre con él, y eso no le gustaba. Sirius estaba confuso, y a veces enfadado por su comportamiento. No quería perderle por una tontería.

- ¿Adónde vas? —dijo James, que acababa de llegar con Lily, un tanto sorprendido al ver que su amigo se levantaba sin probar bocado.

-Se me ha quitado el hambre.


Y se fue con la atenta mirada de su amigo clavándole en la espalda.

Remus observó como su amigo salió del Gran Comedor. La verdad es que desde hacía unos pocos meses le notaba un poco raro. Un poco no, rarísimo. Y le preocupaba, la verdad. El no saber qué es lo que le atormenta a su amigo lo atormentaba. ¿Sera por algo que haya hecho? ¿O tal vez era por otra cosa?

-Lunático, ¿Qué le pasa a Sirius? –preguntó James.

-No lo sé. –dijo Remus.

-¿Habéis vuelto a discutir sobre ese Sly?

-No. Bueno, tal vez un poco.- mira a su amigo.- No le entiendo, James. ¿Por qué se pone así por él? ¿Es que acaso le ha hecho algo?

Lily, que había estado escuchando la conversación, intervino.

-Bueno, ya sabes cómo se ponen esos dos cuando se toca el tema de Slytherin, Remus. Se alteran bastante.

-Alto ahí, Lily. –dijo James.- Es cierto que no me gustan ,pero eso no quiere decir que nos alteremos.

Iba a hablar de nuevo ella, pero él, le dijo con la mano que se callase.

-Vale que no nos guste, pero Sirius y yo nunca nos hemos comportado de esa manera por eso.

-¿Estás seguro?-preguntó Remus.- Entonces, ¿Qué es lo que le pasa?

Lily mira a James con una sonrisilla.

-Creo que esta celoso.

-¿QUE?- grito Remus.

Sin darse cuenta, había alzado la voz de más, y los alumnos de alrededor suyo se le quedaron mirando.

-¿Qué?-dijo Remus en voz baja.- En serio, chicos, estáis sacando conclusiones demasiado precipitadas.

-Piénsalo, Remus.

El corazón de Remus emepzó a latir deprisa. No. Sabía que eso no puede ser. Era absurdo. Sin embargo, no le gustaría nada más en este mundo que fuese asi.

-Bueno, -dijo Remus cambiando de conversación.- ¿Se puede saber de que estabáis hablando ustedes?

Los dos se miraron, cosa que hizo que Lily se sonrojase y James sonriera.

-Bueno, -empezó Lily- Quería hablar con él para aclarar el malentendido del baile, y…-miró a James, sonrojándose aun más.- El caso es que… estamos saliendo.

-¿En serio?-preguntó Peter incrédulo.

-Sí.- dijo James agarrando a Lily de la cintura y dándole un beso en la mejilla, sin darse cuenta de que todas las miradas de la mesa de Gryffindor se había dirigido a ellos.

No me lo puede creer.- dijo Remus mirando a su amiga.- Bueno, pues me alegro mucho por vosotros.

-Ya verás cuando se lo cuente a Sirius.- dijo James.- No se lo va a creer.

Sirius andaba hacia el lago. Estar allí le tranquilizaba. No sabía exactamente que le estaba pasando. Nunca había experimentado esta sensación, pero estaba seguro de lo que era. Celos. Celos de un dichoso Slytherin. La verdad es que resultaba un poco irónico.

Se tumba bajo un árbol.

El lago se veía tranquilo, excepto por algunas hondas en el agua seguramente producía por un pez o alguna criatura.

Suspiro. Esto que le pasaba es algo que nunca le había pasado. Nunca se había enamorado de ninguna chica. Solo eran simples caprichos. Pero esto no tenía nada que ver. Estada estúpidamente enamorado, pero no de ninguna chica, sino de uno de sus mejores amigos. Quien lo diría.

Llevaba ya un rato tumbado, cuando vio una sombra que se acercaba al lago. Sonrió. Era la figura de su querido amigo Quejicus.

Le había prometido a Remus que no intentaría nada contra el tal Scorpius, pero Snape ya era otro cantar.

¿Qué tenía de malo divertirse un rato?

N.A: ¿Qué pasara? Lo veremos proximamente.

Kristy SR