- ¡Di que sí! ¡Con un par pedazo de imbécil!-

Aún tenía el dedo del medio estirado por la ventanilla de la furgoneta cuando vi desaparecer finalmente las luces del todoterreno que nos había pasado en dirección contraria. No solo iba a toda velocidad, si no que se me había echado encima en el último momento provocando un volantazo y un amago de infarto. - ¡Y encima lleva las luces largas! ¿Te dieron el carnet en una tómbola, gilipollas? - dije ya para mis adentros mientras recogía mi brazo de nuevo hacia dentro del vehículo.

Note como a mi derecha la figura de Max se removía inquieta en sueños, sin embargo seguí durmiendo como un tronco a pesar de la peligrosa maniobra y de mis educados gritos por la ventanilla. Esa era Max...alguien capaz de dormirse en cualquier sitio. Mi padre solía burlase diciendo que acabaría desarrollando unos pies anormalmente grandes para poder dormir de pie, ¡y como rabiaba cada vez que se lo recordábamos!.

A pesar de todo ahí seguía, durmiendo plácidamente mientras el mundo podía despedazarse a su alrededor. Nada importunaría el sueño de la reina, por lo que subí ligeramente el volumen de la música mientras maldecía mentalmente los programas de radio nocturnos. Odiaba esas voces enlatadas intentando hablar de temas animados en un desesperado intento por evitar que los conductores nos durmiésemos al volante. - ¡Que os den! - susurré mientras apretaba todos los botones del aparato buscando otra emisora.

Despues de un chisporroteo que me indicó que mi vieja camioneta necesitaba con urgencia una revisión, la radio pareció encontrar otra cadena apropiada, una en la que sonaba una música entre el indie y el rock que habría encantado a Max. Cantaban en un idioma desconocido para mi y sin embargo me relajó en extremo. Su acompasada melodía parecía encajar perfectamente en cada giro de volante que hacía para tomar las curvas de la carretera, e incluso coincidió el punto alto con la entrada a un tunel que atravesaba la montaña. Las luces halogenas rectangulares emitian un suave destello blanco que iluminaban el capó y la luna delantera de la furgoneta siguiendo el compás de la canción. Inconscientemente me puse a seguir yo también el ritmo con los dedos sobre el volante cuando noté como una cabeza caía sobre mi hombro. Max se había vencido hacia mi lado y ahora babeaba mi chaqueta con una expresión completamente relajada. Si hubiese pegado un frenazo en ese mismo instante ella no se habría despertado, sonreí por lo bajo mientras pensaba en la agujetas que tendría mañana por la mañana.

- Te vas a cagar Max Caulfield, recordarás todos esos años de vida sedentaria de golpe mañana -

No había sido idea suya por supuesto la de coger la camioneta y huir durante tarde a una playa a un par de horas de Arcadia Bay. Tampoco había sido idea suya cargar la parte de atrás con unas tablas de sur y unos monos de neopreno prestados. Lo que si había sido idea suya fue la de retarme inconscientemente una y otra vez a carreras de natación que no podía ganar, la de acampar en esa playa hasta altas horas de la noche y la de intentar sin descanso coger una ola en su primera clase acelerada de surf.

Con toda esa actividad encima la inocente hipster había caído rendida nada mas subir al coche y ahí la tenía ahora, babeando sobre mi chaqueta. No tenía muy claro cuando había sido la última vez que Max había hecho deporte pero algo me decía que quedaba bien lejos. Siempre había sido floja y flacucha, tan frágil que una racha de viento podría llevársela, y mira por donde, había terminado adquiriendo los poderes más alucinantes que había visto en mi vida.

Me reacomodé en mi posición intentando no mover la cabeza de Max, en la radio la canción había dejado de sonar y ahora ponían un "grandes éxitos de Antonia de Logroño", enormemente conocida por su madre y sus tres vecinos a los que indudablemente había torturado con semejante voz de grillo.

La noche cerrada volvió a aparecer ante mi vista cuando el túnel que conectaba la bahía con el mundo civilizado llegó a su fin. Millones de estrellas se reflejaban ahora en el cielo de Arcadia Bay de manera anormalmente brillante. Hasta yo que soy una negada en ciencias sabía que eso no era muy normal, esa luz tan intensa no podía si no significar que algo malo estaba por venir, algo que estaba relacionado con la nieve, el eclipse, y los poderes de Max.

Pronto las luces de carretera unidas a las del pueblo eclipsaron mi visión del cielo, reclamando toda mi atención a las calles por las que ahora circulaba. Apenas tardamos unos minutos en llegar a mi casa, donde aparqué con cuidado en la puerta del garaje. Empujé a Max hacia el otro lado y salí por mi puerta dando un rodeo para llegar a la suya, abriendola con cuidado y cogiendo a mi saco de patatas personal en brazos.

Agracediendo su peso pluma cerré de una patada la puerta del copiloto mientras me acercaba a la de mi casa y la abria lentamente con dificultad.

Repitiendo el proceso del coche, la cerré de una patada tras nosotras y subí de puntillas cargando a Max en brazos hasta mi habitación, donde la dejé en la capa tapada con una manta.

Y después de eso llegaba mi hora. Hacia tiempo que cargaba con un insomnio grave que me impedía conciliar el sueño hasta lo humanamente posible. Era perfectamente consciente de que no podría dormir hasta que no cayese rendida a la cama, por lo que me dirigí hacia el garaje para coger mi bolsa de deporte.

Mientras forcejeaba con la puerta de la taquilla miré de reojo el coche que el mierdrastro llevaba tratando de arreglar varias semanas. - Inutil - murmuré. Yo había arreglado la moto de mi padre en apenas unos días.

Un escalofrío recorrió mi espalda cuando inconscientemente miré hacia la taquilla donde él solía guardar sus cosas. Sabía lo que había ahí dentro; las llaves de la moto, su chaqueta de cuero y un pañuelo de mi madre especialmente feo que no tenía muy claro que hacía ahí.

Había dejado de montar en moto porque mi madre consideraba que era demasiado peligroso. Ironías de la vida se había acabado matando en un accidente con el coche, que humor tan macabro tenía la vida.

A pesar de que yo no había tocado la moto jamás, me había molestado en arreglarla y ponerla a punto, aunque no tenía ninguna intención de usarla. Simplemente consideraba que era algo de él que aún permanecía conmigo y era mi deber mantenerlo en buen estado.

Conseguí finalmente abrir mi taquilla con un fuerte tirón y cogí apresuradamente mi bolsa deportiva. Con ella bajé hasta el nivel mas bajo de la casa, el sotano, donde me cambié la ropa que llevaba por otra más comoda y saqué los guantes destrozados.

Uno tras otro fueron cayendo los golpes sobre el saco de boxeo que colgaba en el centro del sotano, con cada uno notaba mis energías desvanecerse más aceleradamente, siempre había sido hiperactiva, pero ese día había sido especialmente movido, por lo que pronto terminé sudando completamente agotada.

Una hora después de haber bajado, volvía a subir esos peldaños con dirección al cuarto de baño, donde me dí una ducha rápida para luego caer boca abajo en la cama al lado de Max, que seguía babeando tranquilamente la funda de mi almohada.

Fin de Flashback

La música era atronadora incluso para mí. No tenía ni idea de quien era el DJ que el club Vortex había contratado esta vez para la fiesta pero estaba segura de que se había pasado tres pueblos con el volumen. Tendríamos suerte esta noche si no acabábamos todos detenidos en la piojosa comisaría local por escándalo.

Eché un vistazo a mi alrededor y comprobé con sorna que la mayoría de chicas se había puesto en la cola de tinte rosa. Apenas unas pocas valientes como yo habíamos guardado la fila del azul mientras que todas las restantes se habían pintado de verde fosforescente.

Mientras, en los chicos se veía el rojo, el negro, el azul y por último la super mezcla de todos al a vez, fruto por supuesto del frotamiento extremo que llevaban a cabo al bailar como simios al ritmo de la música.

Cuando por fin localicé a Max entre el gentío, la invité a unirse a una ronda de chupitos con mi amigo Justin, que esta noche hacía de camarero para variar. Nos preparó su mezcla estrella y nos lo tomamos mientras Max me miraba alarmada a la vez que divertida.

Nos inclinamos los tres a la vez acordándonos de los familiares fallecidos de alguien hasta que nos dio un ataque de risa histérica. No sabíamos por qué reíamos pero lo hacíamos, comencé entonces a pensar que Justin había mejorado su receta con alguna otra sustancia divertida.

Noté la mano de Max en mi hombro mientras la veía reírse descontroladamente, los efectos de lo que quiera que llevase la bebida no podían ser inmediatos, por lo que era más probable que nos estuviésemos mofando de nuestra propia estupidez.

Cuando retiró la mano de mi hombro la arrastró unos centímetros por mi brazo, dejando todo a su paso de un color violeta muy llamativo, un color que no pude dejar de mirar hasta pasados unos segundos. Cuando quise alzar la vista Max ya se había vuelto a perder entre la masa de gente por lo que me despedí de Justin con un gesto mientras me precipitaba hacia el centro del pabellón bordeando la piscina. La encontré a unos metros del escenario principal haciendome gestos con el brazo y me di cuenta de que estaba entablando una conversación con un par de compañeras suyas de la academia.

Me quedé educadamente al margen mientras terminaban su breve conversación, que duró el tiempo que tardó el DJ en poner la canción mas ruidosa de la historia a retumbar por los numerosos altavoces repartidos por el pabellón.

La gente a nuestro alrededor comenzó a saltar y nosotras nos vimos obligadas a hacer lo mismo, de un lado y de otro nos empujaban hasta dejarnos cada vez mas cerca, hasta que Max se vio obligada a pasarme ambos brazos alrededor del cuello y saltar usando mis hombros como apoyo.

Algún imbecil con microfono anunciaba a todo meter no se qué sobre una hora dorada y algo sobre una cuenta atras. El ruido era atronador, estabamos demasiado cerca y con tanto movimiento comenzaba a notar los efectos de la maldita bebida de Justin.

Como si hubiese convocado al diablo, el rey de Roma hizo su aparición estelar apartando a la gente a empujones y codazos hasta llegar a nosotras. En sus manos portaba como si fuese la joya de la corona una pequeña botella trasparente con un liquido de color verde menta en él. A primera vista me esperé lo peor, y bien que hice por que el colgado de mi amigo nos quería endosar otra bebida alarmantemente desconocida.

- ¡Eh vosotras! . vociferó por encima de la música acercandose a nuestros oidos. - ¡Os habeis dejado la segunda parte del chupito! ¡Sin ella no tiene ninguna gracia! -

- ¿Que es lo que lleva Justin? - le pregunté a gritos sin ninguna esperanza de obterner respuesta.

Justin sonrió inquietantemente mientras nos tendía la pequeña botella y nos gritaba al oido:

- ¡Eso es secreto! ¡ Pero te diré su nombre: "Tarzan y su puta madre buscan piso en Benal Beach"!-

- ¡Por el amor de Dios Justin! - atiné a chillarle antes de que se marchase corriendo a atender su barra dejándonos con la pequeña botella en la mano y muchas dudas.

Antes de que llegase a preguntar siquiera con la mirada sobre nuestro siguiente movimiento, Max agarró el frasco y lo vació hasta la mitad en su garganta. Acto seguido me lo tendió a mi que hice instintivamente el mismo gesto para acabar tirando la botella por encima de nuestras cabezas hacia la piscina.

El sabor a mentol se mantenía, pero esta vez el alcohol sabía mucho mas potente, algo así como la absenta alucinógena que de la que Justin tanto nos habl...

- ¡Será cabrón!- grité mirando hacia su barra donde le vi bailando al son de su propia música mental mientras me devolvía la mirada estirando un pulgar hacia arriba.

Pero no me dio tiempo a más, porque la música ensordecedora lo era más que nunca y la gente nos volvía a obligar a saltar a su ritmo. Mis gemelos y tobillos comenzaban a resentirse, sin embargo ya notaba los primeros efectos del alcohol en mi cuerpo. Sabía que las bebidas de ese cabrón eran infalibles, por lo que era muy posible que en unos minutos estuviésemos completamente borrachas.

En medio del bullicio, Max parecía contenta, saltaba de un lado a otro chocando con todo el mundo y apoyándose levemente en mi cuello cuando perdía el equilibrio. No había quitado sus brazos de mi alrededor y miraba hacia el techo y el escenario con aire perdido. Sin embargo la música cesó repentinamente, todo el mundo pareció callarse a nuestro alrededor y giramos el cuello hacia el escenario buscando respuestas.

Las encontramos en un payaso disfrazado de lo que parecía ser un avestruz gigante anunciando con un megafono una cuenta atras para vete a saber que cosa.

10...

La gente comenzó a revolverse y bufar de impaciencia. Yo miré alrededor intentando descifrar lo que estaba por venir.

9...

Los miembros del Club Vortex al completo salieron de su exclusiva zona VIP para juntarse con la plebe. Que raro...

8...

Algunos simios intentaron volver a comenzar los saltos descontrolados, un "shhhh" general los hizo parar de nuevo.

7...

La gente que se había atrevido a meterse en la piscina comenzaba a salir apresuradamente.

6...

Un crujido de cuerda deslizandose llenó el repentino silencio en el que estabamos sumidos.

5...

A mitad de la cuenta atras Max apoyó la cabeza en mi pecho resoplando con fuerza. Lo sabia...ya iba borracha.

4...

El tío del megáfono se deshizo de su ridículo traje para quedarse con la misma ropa blanco pintada que llevábamos todos y alzó los brazos al cielo.

3...

Los cañones de los laterales del escenario comenzaron a despedir colorantes de todos los tipos, llenando a los de las ultimas filas con toda la gama cromática posible. Nosotras sin embargo seguíamos en nuestros impolutos rosa y azul.

2...

Max levantó la cabeza hacia el techo y señaló con el dedo algo que no llegué a ver.

1...

Luego me miró fijamente a los ojos.

Para cuando la cuenta atrás lleg los cañones del techo y paredes comenzaron a despedir agua y espuma, Max ya me estaba besando mientras los colores de nuestra ropa se volvían mas y mas violeta.

Continuará...

Disculpad la tardanza, he estado esperando a que me llegase el juego (la edición física) para poder mirar detenidamente algunos detalles que me interesaban. Como podréis comprobar, he sustituido completamente la fiesta del Club Vortex por esta versión, espero que os guste.

Podéis seguir con vuestras peticiones en los comentarios y trataré de hacerlo lo mejor posible.

Estoy abierto a recomendaciones, correcciones y sugerencias. Y soy plenamente consciente de que os debo un especial de navidad.

Pd: Si quereis un capitulo de Nathan lo haré, solo decidme de que os gustaría que tratase.

Gracias por leer y comentar,

Grimmer.