Hola! Buenas noches... o madrugada! He estado viajando a las tiendas en busca de regalos y mientras esperaba en la fila terminaba de visualizar este capítulo. Gracias por sus comentarios y por seguir esta historia.

El capítulo anterior si fue muy triste, por un lado me alegra tener la capacidad de conmover corazones, pero no me gusta hacer llorar me gusta que las personas sonrían ojalá que al leer pueda regalarles una sonrisa.

Inuyasha y todos sus personajes pertenecen a Rumiko Takahashi, esta historia sólo tiene fines recreativos. La imagen es propiedad de YoukaiYume.


El pozo devora huesos

Sango y Kagome estaban corriendo en el bosque, no llevaban armas ni su vestimenta de pelea. Se escondieron detrás un árbol. Se mandaban señales para planear su siguiente movimiento. Corrieron hacia un claro, era su mejor opción, pero fueron interceptadas por varios niños, algunos con una gran facilidad treparon hasta sus hombros. "¡Están atrapadas!" gritaron emocionados. El claro era invadido por fuertes risas, la escena estaba llena de alegría, vida y paz. Los niños fueron a esconderse, ahora era turno de la exterminadora y sacerdotisa para encontrarlos y atraparlos. Sango se dio cuenta que el pozo devorador de huesos estaba cerca.

-Oye Kagome, ¿aún puedes regresar a tu época a través del pozo?- tenía ya mucho tiempo que no la esperaban en ese lugar

-Supongo- dijo sin mucha importancia- la verdad nunca me lo había preguntado

-Y, ¿no te da curiosidad? Si estuviera abierto podrías visitar a tu familia de vez en cuando

-La última vez que estuve en mi época no pude regresar y me da miedo que si cruzo el pozo vuelva suceder…

-Es cierto, puede que se haya cerrado cuando regresaste

-Además no quiero que al intentarlo termine entre los restos de monstruos muertos- hizo un gesto de repulsión lo que provocó la risa de su amiga- Anda vamos a atrapar a esos niños traviesos

Dejaron el lugar rápidamente. Kagome disfrutaba mucho estar en el antiguo Japón y también tenía una promesa que cumplir y desde su época jamás podría hacerlo. Entre las ramas de los árboles se escondía un demonio, había escuchado toda la conversación.

-Entonces existe un modo de deshacerme de ti… Kagome- sus ojos dorados siguieron el trayecto de la sacerdotisa hasta que la perdieron de vista

Sesshomaru siguió a las dos mujeres y a los niños hasta la aldea, estaba dispuesto a actuar de inmediato, pero su reciente hobby lo detuvo. Observarla se había convertido en un hábito, uno que él consideraba muy malo, un vicio que debía de dejar. No había nada en especial en la rutina de Kagome, era como la de cualquier humano, sin embargo le brindaba cierto placer a Sesshomaru, cosa que jamás admitiría.

En esta ocasión Kagome había recibido a un par de niños enfermos, los atendió, les preparó infusiones de terrible olor y, él se lo imaginaba, de asqueroso sabor. No podía calcular cuánto tiempo había transcurrido, este vicio provocaba que perdiera conciencia de todo a su alrededor. Todo eso era inaceptable para alguien como él, sin más reparos salió de su escondite y camino hacia la cabaña de Kagome. En su camino varios niños lo saludaron, ya era costumbre cada vez que lo veían, el miedo había desaparecido de sus voces y eso ya no era agradable sino irritante para Sesshomaru.

Kagome estaba recogiendo y acomodando todo lo que utilizó para atender a esos niños. Quería limpiar un poco su cabaña, así que decidió ir al río. Lo primero que vio al salir fue una imponente figura detenerse justo en frente de ella.

-¿Sesshomaru?- era una muy grata sorpresa, pero tenía un mal presentimiento- ¿En qué puedo ayudarte?

Sus miradas se cruzaron, Kagome podía ver una gran acumulación de sentimientos en los ojos ámbar que no sabía descifrar. Sesshomaru sintió como esos ojos achocolatados lo escudriñaban, como si buscaran sus secretos más íntimos. Sin mostrar ningún cambió en su rostro ni en su actitud se giró y camino en dirección al pozo, Kagome lo siguió sin dudar.

A lo lejos Shippo y el monje Miroku lograron ver toda la escena. A pesar de los años Shippo no había sufrido ningún cambio significativo por su condición demoniaca, así que pudo saltar al hombro de su amigo.

-¿Desde cuándo el hermano de Inuyasha visita a Kagome?- en su pregunta se podía notar la preocupación y desagrado

-No lo se con exactitud, calculo que desde que Lin se casó con Kohaku- recordaba cuando la sacerdotisa se había marchado con Sesshomaru- Por el bien de la señorita Kagome será mejor que nos mantengamos cerca

-Osea que los quieres espiar…- una gran gota de sudor escurría por su rostro mientras que el monje sólo sonreía pícaramente

Sigilosamente el monje Miroku y Shippo siguieron a Sesshomaru y a Kagome hasta el pozo devora huesos, se escondieron dónde solían hacerlo cuando querían espiar a Inuyasha.

Era la segunda vez en el día que Kagome se encontraba cerca del pozo, algo en el ambiente no le agradaba, se mantenía alerta, vigilando cada esquina y calculando una huída. Sesshomaru miraba fijamente el pozo, con una calma absoluta, sin gestos ni lenguaje corporal.

-Vengo a informarte que la aldea en la que vives ahora es parte de mi imperio- no había tono, modulación, matiz de algún sentimiento- y he declarado que esta zona es neutral- dio unos cuantos pasos hacia Kagome- Entre mis sirvientes he averiguado que algunos guardan cierto aprecio hacia ustedes…- la miro de arriba a abajo- los humanos y como castigo les he ordenado que permanezcan en el perímetro de esta zona neutral- notaba la confusión de la sacerdotisa- ellos son guardianes de mi imperio

-Esto es…-estaba buscando la palabra correcta, pero se encontraba muy confundida- No logro comprenderlo, siento que debería agradecerte, sin embargo creo que no es tu verdadera intención…

-Con mis súbditos- la interrumpió, no le interesaba su agradecimiento ni sus preguntas- Lin y tus amigos la aldea podrá defenderse y sus habitantes- esto último lo dijo con un poco de desprecio- vivirán en paz- se acercó peligrosamente a Kagome- por lo tanto tu presencia en esta época ya no es necesaria, tú no perteneces aquí…

-¡No regresaré!- no sólo lo interrumpió, decidió enfrentarlo- ¡Hace mucho que tome mi decisión! ¡Este es mi hogar y cumpliré lo que he prometido! ¡Nadie puede obligarme a entrar a ese pozo, ni siquiera tú, Sesshomaru!

En los ojos de Kagome brillaba una gran flama y su aura de batalla estaba al máximo, encaraba con gran valor a Sesshomaru. Por otro lado Shippo estaba completamente angustiado, temía que la reacción de Sesshomaru fuera violenta, el monje Miroku mantenía la calma, esta situación comprobaría sus sospechas.

Sesshomaru estaba indignado y muy ofendido, era inaudito que una humana le gritara de esa forma, sus ojos se abrieron demasiado, se enrojecieron y unos colmillos se asomaban de entre sus labios. Colocó sus garras en lo frágiles hombros de la sacerdotisa y la empujó hasta un árbol, a pesar de estar un poco fuera de sí, midió con gran cuidado su fuerza, ya que no quería lastimarla solo quería ponerla a raya, que supiera quien mandaba.

-Miroku no crees que debamos intervenir- su preocupación iba en aumento- es capaz de matarla

-No sería lo más sabio, además de haber querido eliminarla ya lo hubiera hecho, mantengamos la calma amigo mío

Kagome observaba al feroz demonio que la mantenía atrapada, estaba asombrada por la fuerza y velocidad de esa criatura. Parecía no estar procesando bien lo acontecido. Lo había provocado, un grave error que podía resultar fatal. Debía calmarlo, no importaba cómo, su vida dependía de eso. Y como si sus sus manos tuvieran voluntad propia, sujetaron suavemente el rostro de Sesshomaru. Ella no estaba segura de lo que hacía, pero era agradable incluso uno de sus pulgares acariciaron la mejilla del demonio.

Sesshomaru observaba consternado las pequeñas manos de la sacerdotisa acercarse a su rostro, al sentir el cálido contacto y su dulce caricia sus ojos volvieron a ser dorados, frunció el ceño, si que era atrevida esa humana. Sus garras envolvieron delicadamente esas hermosas manos y las alejaron de su rostro

-N-no… me toques- apenas pudo murmurar y correspondió la caricia en su rostro con otra igual en las manos femeninas

Kagome celebraba en su interior, había logrado lo imposible y al mismo tiempo estaba muy nerviosa, su corazón latía muy rápido, su mejillas estaban coloradas y el atormentado rostro de Sesshomaru la cautivaba. ¿Qué rayos estaba sucediendo?

-¿Por qué quieres que me vaya?-se le escapó, fue lo primero que cruzó por su mente

-No quiero- se acercó hasta su oído- necesito que te vayas- en un muy ágil y elegante movimiento cargo a Kagome y la lanzó dentro del pozo

Sesshomaru volvía a mirar fijamente el pozo, la chica había desaparecido. Finalmente se había deshecho de ella… se quedaría un poco más para comprobar que le pozo estaba sellado. Unos cuantos minutos pasaron y ella no regresaba. Sesshomaru rozó la orilla del pozo, no entendía porque se sentía intranquilo, porque estaba más alterado…

-¿Estás seguro de haber hecho lo correcto, Sesshomaru?- el monje no recibió ninguna respuesta- Desde mi punto de vista lo que necesitas es que ella este a tu lado- se giró y se alejó hacia la aldea

Las palabras del monje perturbaron aún más a Sesshomaru, no le gustaba lo que sugerían. Por ahora ya no se preocuparía, estaba confiado de que con el tiempo esa mujer desaparecía de sus pensamientos, estaba seguro que olvidaría a Kagome.

Continuará...


Vualá! Me parece que Sesshomaru es capaz de luchar contra sus sentimientos antes de siquiera considerar entenderlos y bueno mucho menos aceptarlos, tiene que dar bastante pasos de hormiga para escuchar a su corazón. Me parece muy importante recalcar que Kagome hará todo lo humanamente posible por cumplir su promesa, ya que es la mejor manera de honrar a Inuyasha, su amor, su recuerdo y sus enseñanzas.

Espero éste capítulo haya sido de su agrado y dejado un buen sabor de boca jeje uno más dulce ;P

De verdad muchísimas gracias por leer, seguir, favoritear y comentar. Y si Felices Fiestas! La pasan de lujo como sea que celebren y les mando la mejor de las vibras. A todos les deseo éxito en lo que sea que se propongan. :D

Los veo el siguiente finde