Edit: Olvidé dar las gracias a todas esas maravillosas personitas que me ayudaron a seguir escribiendo cuando andaba perdida, este capítulo va dedicado a todas las que me habéis hecho saber que os divierte la historia y en especial a: AlexM15, Floor Sakura, Naomi Natsumako, Abytutis, La Criticona, Licht4012 y Eri Eri-chan. Aunque no lo parezca, vuestro interés me ayudó mucho mucho :3 Besitos! :D
Giro in/esperado.
Cuando Shaoran salió de la habitación, Eriol y Tomoyo se miraron. Los dos estaban rojos como tomates. ¿Ahora qué? Se suponía que eran hermanos y habían pasado la noche juntos, ¿podía haber algo más asqueroso? Por supuesto que no.
- Oye.. esto no debería haber pasado – Empezó él – Creo que los dos tenemos la culpa, así que..
- ..así que lo mejor sería olvidarlo – Terminó ella.
- Si
Los dos intentaron buscar sus ropas con la mirada y pensar en cómo salir de la cama sin que el otro le viera desnudo.
- Bueno, lo mejor será que yo me lleve esta manta para el baño, y tú te quedes con esta y te vistas aquí...
Eriol asintió pues era lo más parecido a una solución que se le ocurría. Esto traería cola para los próximos días e incluso semanas. Quién sabe si no le causaría un trauma de por vida, era horrible. Aunque tenía que reconocer, que obviando el hecho de lo moralmente mal que estaba, había sido una de las mejores noches de su vida. Y eso lo hacía el doble de triste.
- En fin, no sé de qué me sorprendo.
Terminó de vestirse atándose sus deportivas y salió a correr un rato. Necesitaba despejarse y pensar con claridad. La tenía que encontrar la perspectiva con la que afrontar esto, ya no le quedaba otro lugar al que simplemente huir como hizo con su casa. Pensando en eso, ¿desde cuándo no iba a la que se suponía que era su casa? No estaría mal hacerle una visita a su madre.
Eriol POV
Cuando llegué a la gran mansión que ahora ocupaba mi madre sola, parecía que me estaban esperando. La puerta se abrió en cuanto me acerqué y la señora que se encarga de las movidas típicas de una casa salió a recibirme.
- Hola Eriol, llegas en muy buen momento. Tu madre acaba de llegar de la terapia.
- ¿Terapia? ¿Mi madre? Bueno, siempre había pensado que la necesitaba, pero jamás creí que de verdad fuera a hacerlo.
Entré al salón principal y me senté en mi sillón favorito a esperar a mi madre. Un minuto después entró por la puerta que daba a la cocina llevando una bandejas con galletas, supuse, recién hechas. Eso también era raro, mi madre no solía hacer galletas.
- Hola hijo, qué sorpresa. Llegas en muy buen momento, hoy ha sido el día clave con mi terapeuta.
- Si mamá, estoy bien, gracias. - Su preocupación siempre era abrumadora.
- Oh si, claro, no te pregunto porque como no me cuentas nada, imagino que todo te va bien. - Sonrisa ''no me hagas hablar de obviedades, soy una mujer rica y muy ocupada'' - Lo importante, mi historia. Como te decía, hoy ha sido un día clave, y que hayas decidido venir sin avisar solo es una señal más de que esto no se puede alargar más en el tiempo.
- Mamá, ¿por qué hablas como si yo supiera de qué va la cosa?
- Porque muy pronto lo sabrás, hijo mío.
El énfasis que puso en es última expresión me resultó excesivamente dramático. Cogió una de las galletas de la bandeja, la partió por la mitad y la dejó encima de la mesa formando una especie de construcción. Volvió a coger otra e hizo lo mismo con precisión milimétrica para que formara algo así como una mini casita de galletas. A esto me refería con lo de que siempre había necesitado terapia, se distraía con cualquier cosa.
- ¿Mamá?
- ¿Ah? ¡Oh si! Eriol – pausa para recolocar la galleta del ''techo'' y mirarme, seguidamente, a los ojos - yo no soy tu madre.
Y boom.
Shaoran POV
La mañana había pasado bastante rápida. Parecía que la película le había gustado mucho, cosa que intenté memorizar para ocasiones futuras. También parecía encontrarse más animada, aunque cuando trajo las palomitas se veía muy perturbada por algo, pero no quise darle importancia.
Estábamos en la cocina, mientras yo preparaba algo para almorzar. Esperaba no haber puesto el listón muy alto hablándole antes de mis grandes dotes como cocinero. Ella estaba sentada en la mesa de la cocina tomando un poco de chocolate caliente y hablándome sobre el viaje ''inesperado'' al que se habían marchado sus padres. Intenté no interpretar de ninguna manera que me contara que estaría sola en casa por los próximos quince días, para no crear ninguna situación incómoda.
La verdad es que el día de hoy me estaba sirviendo mucho para conocerla mejor, y estaba llegando a la conclusión de que, definitivamente, ella era diferente a las demás. Diferente en el buen y en el mal sentido. Ser diferente auguraba diversión, pero también sabía que sería mucho más difícil.
- ..así que nada, me dejan aquí sola con el gato como si siempre hubieran tenido confianza plena en mi capacidad de supervivencia, cuando cada vez que he ido de viaje un fin de semana o algo así, me llamaban cada tres horas para saber si seguía viva.
- Eso es gracioso. Por cierto, hablando de viajes, ¿de verdad no vas a venir al viaje de fin de curso? Va a ser divertido, y todos tus amigos van, no deberías quedarte en Tomoeda muerta del asco.
- Oh bueno, no sé, nunca voy a esas cosas..
- Eso no es ni media excusa
- Además, si ahora quisiera ir, tendría que participar en la estúpida idea que hayáis escogido para recaudar más dinero.
- ¿Qué te hace pensar que hemos elegido una idea estúpida?
- Pues... el hecho de que la media de edad mental de ese instituto ronda los siete años de edad. Dime, ¿qué proyectos habéis escogido?
Maldita sea, tenía razón. La idea de las animadoras era buena porque conseguiríamos dinero, pero el proyecto en sí era ridículo. Pero estaba seguro de que el otro no le iba a dejar indiferente.
- Bueno, sí es cierto que uno de los dos es un tanto.. bueno, es el de las animadoras. Pero el otro que se va a llevar a cabo no tienes ni idea de en qué consiste.
- Sorpréndeme.
- Una subasta.
- ¿De qué?
- De personas. Vaya, suena horrible así dicho, pero es algo que se suele hacer para movidas benéficas.
Su cara mostraba bastante desconfianza.
- ¿Te refieres a esas subastas donde tienes que salir al escenario y la gente puja por una cena contigo o algo así?
- Exactamente
- ¿Y de verdad crees que la perspectiva de participar en un musical de Grease o ser subastada en el instituto es lo suficientemente inspiradora como para que me replantee el ir o no?
- Amañaré las listas para que conste como que has participado en el musical
- Me aburriré de todas formas
- Si no consigo que te lo pases bien durante el viaje haré lo que tú quieras, cualquier cosa
Cayó por un segundo, pensativa, haciendo una mueca graciosa con los labios. Lo había dicho sin pensar, ya la conocía lo suficiente como para sentir miedo de lo que pudiera pasar por su cabeza. Pero bueno, con respecto a ella, ya no tenía nada que perder. Levantó un dedo y lo apoyó sobre mi frente.
- Estarás un mes sin tener sexo con nadie
- Uhh ¿desde cuándo te interesa mi vida sexual?
- Desde nunca, solo me aseguro de que hablas en serio
- Y en el caso de que te aburras, que no ocurrirá porque estaré yo ahí, y tenga que llevar a cabo tu castigo, ¿cómo vas a controlar eso..?
- Bueno, supongamos que a alguna de las animadoras le llegase el rumor de que has cogido.. no sé, ¿hongos? Si, los hongos están bien, en un mes se habrían ido.
Dios, incluso amenazándome tan inteligentemente lo único que hace es atraerme más, ¿por qué tiene que ser lista y guapa a la vez? ¿por qué no podía ser una animadora más?
- Eres un monstruo cruel y despiadado, pero para que veas la confianza que tengo en mí mismo, acepto tu horrible propuesta y en cuanto terminemos de comer nos vamos al centro comercial a comprar trajes de baño
- Claro que no
- Claro que si
Le planté un plato gigante de espaguetis a la boloñesa justo delante suya y con eso puse punto y final a la discusión. Había ganado algo, pero no estaba seguro del peligro que conllevaba el premio.
Tomoyo POV
Qué. Horror. De. Día. ¿Ahora qué?
En serio, ¿ahora qué? ¿qué se supone que haces en una situación como esta? ¿suicidarte? ¿matar a alguien? ¿darte a la droga? Lo único que resolví fue darme una ducha y bajar a desayunar. Había escuchado a Eriol salir de la casa, por lo tanto no me preocupó el encontrármelo.
Necesitaba hablar con alguien, pero ¿con quién? Todos mis amigos estaban lejos, y a la gente que conocía de Tomoeda.. bueno, no tenía aún tanta confianza con nadie. ¿Qué tal Sakura? Dios no, es un monstruo sin sentimientos, jamás me entendería. ¿Y mi padre? Bueno, es la única persona que nunca se altera por nada, simplemente cambiaré algunos detalles de la historia, como que yo no sabía que era hijo de Sonomi y... poco más. Sí, le llamaré, necesito hablar con alguien o me volveré loca.
Saqué mi maltrecho móvil – la noche anterior había rodado por varias escaleras cuando intentaba llamar a Chiharu para decirle lo borracha que estaba – y busqué el número de mi padre. Por desgracia mi móvil no respondía, estaba completamente muerto, así que tuve que coger el teléfono de la casa. No sabía muy bien cómo empezar, pero lo mejor sería ir directa.
- Hola Tomoyo hija, ¿cómo estás? - su tono casual me hacía sentir como si le hubiera visto ayer mismo
- Muy bien papá. -venga, sin rodeos - Bueno, no muy bien. Verás, anoche me emborraché y acabé en la cama con el hijo de Sonomi, que técnicamente.. es mi hermano ¡pero yo no lo sabía! ¡de verdad! ¡no estoy..
- ¿Qué hijo? - mi padre interrumpió con un tono verdaderamente inusual en él – Sonomi no tiene ningún hijo. A no ser que sea más joven que tú, en cuyo caso creo que lo que has hecho es ilegal.
- Sí tiene un hijo, se llama Eriol, es mayor que yo y...
- Tommy, cariño, hay muchas cosas en esta vida que no puedo asegurar, pero lo que si puedo asegurarte es que Sonomi no tiene ningún hijo mayor que tú.
- Pero si vive con ella... ¿por-por qué estás tan seguro? - ¿de qué iba esto?
- Por motivos que, hazme caso, no quieres saber. Solo te diré que, a no ser que el padre de ese chico sea el espíritu santo, no hay manera de que sea hijo de Sonomi.
Colgué el teléfono sin despedirme porque no entendía nada. Según había entendido, y sin querer darle más vueltas a eso porque la idea era repugnante, Sonomi era virgen cuando estuvo con mi padre – Dios, si, es repugnante imaginar eso – así que Eriol no puede ser hijo suyo. ¡Podría simplemente ser adoptado! Eso tendría mucho sentido.
De repente mi cabeza hizo el clic que necesitaba y me levanté dejando caer la silla:
- ¡No somos hermanos! ¡NO SOMOS HERMANOS!
Empecé a bailar y a gritar por toda la habitación mientras comía croissants como si no hubiera mañana. De repente todas mis nauseas habían desaparecido, y lo único que quería hacer era bailar y cantar y todas esas cosas cursis que hacen las chicas en las películas.
- Genial, ya no hay problema si queremos estar jun... quiero decir, que ya no hay problema por que hayamos estado juntos. Esta noche. Porque no se volverá a repetir. Yo no quiero nada con él, solo fue el momento, el alcohol, etc... ¿y por qué me doy explicaciones a mí misma?
No podía esperar para contárselo.
Recogí todo lo que había dejado del desayuno y salí de la casa. Siempre me había dado un poco de vergüenza andar por la calle por la mañana con la misma ropa de la noche anterior, pero hoy era domingo y a esta hora fácilmente podría pasar por una chica que se arregla para ir a comer con sus padres o algo así, ¿verdad?
- Mira mamá, esa chica va disfrazada de panda
Miré a la dirección de donde provenía la voz y vi a un adorable niño rubito de la mano de su madre. Con la otra mano estaba señalando.. ¿a mí? Me miré en el espejo de un coche y no me lo podía creer: tenía dos enormes manchas negras alrededor de mis ojos. ¡Siempre me pasaba lo mismo! ¡olvidaba quitarme el maquillaje antes de meterme a la ducha y al secarme la cara pasaba esto! Qué vergüenza...
Entré en una cafetería cercana y pedí un té con leche para llevar, así mientras podría entrar al baño a limpiarme los ojos de panda. El camarero me miró un poco raro, imagino que por eso de llevar la cara medio tapada por la mano, y me preguntó si me encontraba bien. Le dije que si y rápidamente desaparecí tras la puerta del baño. Por suerte, siempre llevo toallitas desmaquilladoras en el bolso para situaciones como esta.
Salí del baño y me dirigí a la barra a recoger mi bebida y pagarle al camarero que esta vez me miraba como si hubiera visto a la Virgen – nada más lejos de la realidad, amigo.
- No entiendo por qué te tapabas la cara, eres preciosa.
Y yo jamás entenderé la facilidad con la que algunos chicos se creen con derecho a incomodarte.
- Oh, gracias, supongo. ¿Cuánto es el café? - Mi tono cortante y mi no sonriente cara, debería haberle hecho suponer que no tenía ningún interés en él. Pero por lo visto eso no funciona así.
- Nada, invita la casa. Bueno, no la casa, invito yo y tú a cambio me das tu móvil.
Su sonrisa estúpida fue lo que me inspiró.
- ¿Sabes qué? Me parece una muy buena oferta. - saqué mi maltrecho móvil y se lo dejé en la mano – Espero que lo disfrutes.
Sonreí y me di la vuelta dejándole con la boca abierta.
Sakura POV
La mini siesta durante la película y la comida me habían sentado de maravilla, me encontraba muchísimo mejor, con más energía, como si alguien finalmente hubiera cedido a mis súplicas y me hubiera extirpado el útero – si, sé que soy un tanto desagradable.
Shaoran cumplió su palabra y en cuanto terminó de recoger la mesa y la cocina, me obligó a darme una ducha y vestirme para ir al centro comercial. Por mucho que tuviera más energía, no tenía la fuerza suficiente para impedir que me cogiera en brazos y me metiera en el baño lanzándome la ropa que él mismo había sacado de mi armario junto a más toallas de las que necesitaba. Sí, la verdad es que no hubo manera de negarme.
Salí de la ducha en menos de 10 minutos, lo cual es todo un record para mí, y después de secarme eché un vistazo a la ropa que había escogido para mí. Por suerte y par ami sorpresa, ninguna de las prendas era aquel vestido que mi madre me obligó a comprar, y además todo estaba perfectamente conjuntado: unos vaqueros claros, una camiseta blanca de manga corta que ni recordaba que tenía y mis Vans moradas. Me vestí rápidamente y salí del baño.
- No pensarás salir así ¿no?
Me estaba esperando apoyado en la pared frente a la puerta del baño, con los brazos cruzados sobre el pecho.
- ¿Qué pasa ahora? Tú has elegido la ropa, no es mi culpa.
- Me refiero a tu pelo
- ¿Qué le pasa a mi pelo? - En serio ¿qué problema había con mi pelo?
- ¿No piensas peinarte? Te veo enredos desde aquí
- No hay necesidad de peinarme, lo llevo limpio y me da mucha pereza desenredarlo..
Me cogió de la mano y tiró de mi hacia el baño otra vez. Me sentó en un banquito frente al espejo y se puso detrás mía, peine y líquido suavizante en mano.
- En serio, me moriría si tuviera una hija tan perezosa como tú – comentó empezando a echarme esa cosa por la cabeza.
- Y yo estaría desesperada si tuviera un padre como tú, mi padre nunca me ha obligado a peinarme...
- Porque no quiere que estés guapa, así no tendrás más fans de los que ya tienes.
- ¿De qué hablas? Yo no tengo ningún ''fan''.
- Sakurita, puede que no sean psicópatas como las animadoras, pero no creas que soy el único que ha caído rendido ante tu falta de encantos. Por extraño que te parezca, muchos, y créeme que con muchos me refiero a MUCHOS, te encuentran extremadamente atractiva, algo que hasta ahora yo no había conseguido entender.
No sabía si sentirme halagada, sorprendida o incómoda. Por una parte me estaba halagando, por otra me estaba revelando una información que yo desconocía hasta ese momento, y por otra parte me estaba hablando como si, para él, hasta hace dos meses yo hubiera sido algo así como un monstruo.
- Bueno, a mí todo eso me da igual, no tengo mucho interés en ningún niñato de secundaria.
- Se te olvida que tú eres también una ''niñata de secundaria''
- Pero no soy igual que ellos, no me siento identificada con ellos ni me gusta estar en su compañía. No tengo los mismos intereses, no me importa mi fama o mi reputación en el instituto, soy consciente de que muy pronto acabará y prefiero estar más preparada para la vida real que para vivir eternamente en ''Sensación de vivir''. Y no te ofendas, claro.
Creo que mis palabras no le ofendieron, la verdad, porque siguió con su labor con mi pelo como si nada y mirándome a través del espejo sonriendo.
- Aunque no lo creas, te entiendo perfectamente.
Lo malo es que estaba a punto de creérmelo.
Cuando toda la sesión de estética hubo terminado, cogimos nuestras chaquetas y salimos en dirección al centro comercial, el cual no estaba muy lejos de mi casa. Por el camino, me estuvo contando cosas y le noté inquieto, como si hubiera algo más que quería decirme pero no se atrevía. Tampoco quise preguntar, por si acaso lo que quería era confesarme su amor y crear una situación incómoda.
Entramos en la primera tienda e inmediatamente la dependienta, una chica rubia con un escote que pasaría por una técnica de marketing, se acercó a nosotros, por no decir a él, y con una sonrisa que daba miedo le preguntó si necesitaba ayuda, ignorando completamente mi presencia.
- Si, buscamos trajes de baño para ella – dijo señalándome. La chica reparó por fin en mí y, con una mueca de desagrado por la cual deberían despedirla, nos indicó que la siguiéramos.
- Todos estos son los bikinis para niñas, supongo que son los estampados que te gustarán...
La situación se estaba volviendo bastante absurda, esa chica me había declarado la guerra sin siquiera haberme escuchado hablar.
- Bueno, creo que buscamos algo un poco menos... llamativo – dijo Shaoran, el cual no sabría decir muy bien lo que opinaba de esto.
- Ahá. Por aquí están los de mujer, ¿qué talla usas? Yo tengo una 42 así que supongo que la 40 te vendrá bien... - ¿pero de qué va?
- Perdona, pero no sé qué problema tienes en la vista para pensar que necesito sólo una talla menos que tú. Uso una 36, vaca maleducada, y por suerte para ti y tus pocas habilidades con las clientas femeninas, creo que me valdré yo misma para encontrar un traje de baño que me vaya bien. Muchas gracias por tu inútil ayuda.
La dependienta se marchó, no sin antes abrir varias veces la boca para intentar responder algo coherente, pero no pudo. Me di la vuelta y me encontré a Shaoran mirándome con asombro y aplaudiendo en silencio.
- Algo tendré que hacer si tú no dices nada..
- ¿Esperabas que yo dijera algo? Suponía que te podías defender sola.. ¡y de qué manera!
Me dio un codazo leve en el brazo y empezó a sacar bañadores de donde la amabilísima dependienta nos había indicado. Cuando me había colgado de los brazos al menos diez modelos distintos, tiró de mí para ir a la caja a pagar.
- ¿No quieres que me los pruebe?
- ¿Es algún tipo de invitación para juguetear en los probadores? - le odié muchísimo por morderse el labio tras decir eso.
- No, idiota, solo lo decía por...
- Te los probarás en casa, es mucho más cómodo y tendré más tiempo para decidir cual te quedas y cual no.
Estaba loco de verdad si esperaba alguna clase de desfile privado al llegar a casa, pero preferí no decirle nada y salir a esperarle fuera de la tienda.
- Creo que por tu culpa esa arpía me ha cobrado el doble del precio de cada cosa, pero bueno, te lo perdonaré en cuanto te los pruebes.
Llegamos a mi casa después de pasar a comprar algo para beber después de la cena, a la que se había auto-invitado en mi casa, y como si de verdad esperara que le hiciera caso, me dio la bolsa con todos los bikinis y se sentó en el sofá expectante.
- ¿Vas en serio? - le pregunté a punto de estallar en carcajadas
- Claro que si, me he ofrecido a amañar los datos para que no tengas que participar en nada en el instituto, llevo todo el día siendo tu esclavo y te he comprado todos esos bañadores ¿qué menos que dejarme ver en qué he invertido mi dinero?
Su argumento era absurdo pero su expresión y su pose lo hacían ver, de alguna manera, coherente. Supongo que es así cómo conseguía convencer a las chicas de cualquier cosa. Pero eso no funcionaría conmigo.
- Estás mal de la cabeza, en serio. Y yo no te he pedido ni obligado a hacer nada de lo que has hecho, así que, como mucho, y por gratitud, te recompensaré algún día haciendo lo mismo, pero no paseándome desnuda para ti...
Tras escucharme se levantó y en dos pasos se situó delante mía. Su aroma a menta y chocolate inundándome, señal de que estaba demasiado cerca. Hice amago de dar un paso atrás, pero su mano rápidamente rodeó mi cintura y me detuvo. En cualquier otra situación, en los que mis niveles de hormonas estuvieran estabilizados, no me habría costado nada empujarle y reírme de su cutre intento de seductor de película antigua. Pero ese no era el caso, no era cualquier otra situación, era ESTA situación en la que mi cuerpo sentía extraña la distancia que él había dejado entre nosotros pese a estar sujetándome para que no me alejara. Sentía el calor de su mano a través de la tela de mi camiseta y, por mucho que lo intentaba, no podía pensar nada coherente que decir, había olvidado de qué hablábamos.
- Mira, no soy idiota, y cada vez tengo más claro que nunca va a pasar nada entre tu y yo. Pero aún así me gustas, me gustas y mucho, así que, ya que me he portado tan bien y que estoy dispuesto a darme por vencido contigo y ser solo amigos, déjame ver lo que me estoy perdiendo... aunque solo sea por alimentar ese ego femenino vuestro que os hace disfrutar tanto torturando a los chicos.
Intentaba controlar mi respiración pues la mezcla de su voz grave hablando bajo y despacio y su olor me estaba poniendo verdaderamente nerviosa. A pesar de todo, no estaba confundida, tenía bastante claro que intentaba manipularme, pero por otro lado.. ¿estaba tan mal jugar un poco? Es decir, lo que me había contado de mis ''fans'' en el instituto me había hecho sentir extraña. Nunca había pensado que nadie podría sentirse especialmente atraído por mí. Quiero decir, soy guapa, lo sé, pero en el instituto siempre he intentado ser invisible, no llamar la atención, por eso no he experimentado nunca ese ''placer'' de torturar a los chicos al que él se refiere, aunque sí sepa de qué habla. Además, si ya se daba por vencido, si todo iba a quedar ahí ¿qué había de malo? Al fin y al cabo, dije que hoy me daría un respiro...
- Está bien, ganas esta. Pero te advierto que si te ríes aunque sea de la forma más disimulada posible en cuanto salga por esa puerta con alguno de estos modelitos, te mataré ¿entendido?
Él sonrió y se alejó con los brazos en alto mostrando las palmas, como dejando claro que no tenía ningún peligro. Entré en el aseo del pasillo y me cambié.
Shaoran POV
No me podía creer que de verdad hubiera ''ganado'' esta. Y pongo comillas porque, al igual que con la otra, no sabía si el premio sería mejor o peor que haber perdido. Me senté en el sofá a esperar y mientras respiraba profundamente para intentar relajarme, escuché el sonido de la puerta del aseo abriéndose. Tragué saliva y unos segundos después me arrepentí de todo lo que había dicho minutos antes cuando se me ocurrió la estúpida idea de convencerla y, sobre todo, de decirle que me daba por vencido con ella.
El primer modelo que había escogido me dejó sin palabras. Era el típico bikini de dos piezas, atado con lacitos a los extremos, blanco con pequeñas cerezas rojas. ¡Parecía que en la etiqueta, en lugar de la talla, ponía su nombre! Intenté cerrar la boca rápidamente para que no se notara lo mucho que me había impresionado, después de todo, tampoco quería perder la poca dignidad que me quedaba. Ella se miraba a sí misma mientras volvía a ajustar todos los lacitos, intentando disimular su incomodidad.
- ¿Suficiente..?
Me estaba hablando pero yo no podía escucharla. Estaba completamente perdido mirándola: se pelo suelto cayendo por sus hombros desnudos, su pecho, en el que nunca había reparado por culpa de los malditos uniformes, y que ahora estaba tan a la vista, perfecto, justo del tamaño acorde a mis manos. Su cintura estrecha y sus caderas perfectamente proporcionadas, seguidas por unas delgadas, torneadas e infinitas piernas. Estaba absolutamente perdido, era la chica perfecta, jamás había conocido a nadie que tuviera ese efecto en mí, y vaya si me estaba preocupando.
- Bueno, creo que es suficiente...
Cuando vi que dio la vuelta y comenzó a andar hacia el baño, me levanté lo más rápido que pude y la sujeté por la muñeca. Ella se dio la vuelta y me enfrentó confusa.
- Espera
- ¿Qué pasa?
Si, eso, Shaoran ¿qué pasa? Le has dicho que te das por vencido, que no vas a intentar nada más con ella y ahora haces el gesto que siempre viene seguido por un beso romántico, en serio ¿qué pasa? ¿eres imbécil?
- Yo..
- ¿Estás bien? - era plenamente consciente de que mi cara empezaba a sonrojarse, algo que no me había pasado en años
- Ya sé que te he dicho que seremos solo amigos, pero necesito.. de verdad, necesito decírtelo
- ¿Decirme el qué? Me estás empezando a poner nerviosa
Sabía perfectamente que esto era una estupidez, que no servía sino para empeorar las cosas, pero sentía que si no le decía lo que pensaba en ese mismo instante, me iba a explotar la cabeza.
- Sakura..
- ¿Vas a decirme algo o...?
- Eres la chica más guapa que he visto nunca, realmente eres la única chica perfecta que he encontrado. Entiéndeme, no te gusta maquillarte ni ir de compras, no te gusta ser el centro de atención y siempre intentas parecer más fría de lo que eres, pero hoy he tenido la inmensa suerte de comprobar que, en el fondo, eres un pequeño gatito al que le gusta que lo acaricien, y eso es todo lo contrario al resto de chicas ¿sabes? Fingen estar hechas de algodón de azúcar y en el fondo están hechas de hielo, como Azumi. Y por si eso fuera poco, encima tienes la cara más bonita que pueda existir y un cuerpo excesivamente perfecto, que por desgracia para mí, parece hecho a mi medida.. Y lo más increíble de todo, es el efecto que tiene en mí – acerqué a mi pecho la mano que le había agarrado, ya que había dicho todo eso, al menos quería que supiese que era cierto, porque, aparte de un fallo cardíaco, eso era lo único que podía significar que mi corazón latiese de esta manera.
N/A
Hola! :D
Bueno, la cosa va así: yo no pretendía actualizar hoy (aunque eso suena como si de verdad tuviera pensado actualizar otro día concreto xD) así que simplemente me puse a escribir porque el otro día no podía dormir y me puse a pensar qué iba a pasar, así que iba a escribir lo que se me ocurrió. Pero entonces ¿qué pasó? pues que cambié de idea e improvisé (se nota, creo yo jajaja) así que... este es el resultado. Era obvio que Tomoyo y Eriol no eran hermano, como todas ya imaginábais, y podría haber alargado la cosa, pero en realidad me daba un poco de asco la idea xD y SS pues.. ¿qué puedo decir? parece que están cambiando un poco los papeles, él ha decidido que van a ser solo amigos y ahora es ella quien parece empezar a sentir un poco de tensión sexual, pero será por las hormonas ¿no? quién sabe jajaja
Bueno, espero que les haya gustado y que me lo hagan saber, porque lo que verdaderamente me ha inspirado para actualizar hoy a pesar de que el capítulo es un poco más corto que los demás, ha sido ver que había reviews nuevos :333 Qué feliz me hacen, tanto como el chocolate, o la tarta de queso, o la pizza con piña, o la pasta a la carbonara, o... STOP! Ah si, tengo que aclarar, por si alguien se ha sentido ofendida, que no creo, que no considero la talla 44 o la que haya puesto ahí como ''vaca'' ni nada de eso, simplemente si alguien que te está humillando te saca tres tallas, pues será a lo primero que recurres, no sé, tampoco me ha pasado nunca jajaja
En fin, ya lo dejo, espero que tengáis un buen día y si os apetece dejar un review, lo hagáis, aunque sea para contarme lo mas que escribo o lo mucho que os gusta ir al parque!
Hasta pronto! :D
