Disclaimer: lo que pusimos en los anteriores chapters… eso de que los personajes son de Riordan…

Ok, Padfoot se recibió de Idiota hace cinco días, y con un Sobresaliente. ¿Saben por qué no publicamos el Jueves? Bien, nuestro querido socio, Padfoot o Max, era el encargado… Pero ¿Saben lo que hizo? Entró en nuestra cuenta, subió el capítulo… ¡PERO SE OLVIDÓ DE PUBLICARLO! Por esa razón no publicamos… NO VAMOS A DEJAR ESTE FIC SIN TERMINAR.

Y sin más que agregar que UNA DISCULPA EN MAYÚSCULAS… Besos!

Nota:

Bien, empecemos por darles lo que sería la profecía, editada… la corregimos, para que entiendan, vamos a editar el chapter anterior, por lo que, los que tienen alerta, aparecerá el capítulo anterior como nuevo chapter, pero solo lo editamos ¿Ok? y es así:

Los mestizos marcharán con paso recto hacia lo que será el principio de una nueva era…(como comienzan la lucha contra el mal y buscan los poderes de los tres grandes, será un comienzo de una nueva era, para bien o para mal) Uno se perderá en tierras sin lluvia, (que es exactamente lo que dice) otro caerá bajo la maldición del titán, (lo que dice) otro perecerá por mano paterna,(lo que dice) otro caerá bajo el dominio del Mal, (¿A qué les suena?) otro será seducido por las mujeres salvajes (mmm… no puedo explicar mucho o adelanto lo que ni siquiera preparamos). Un héroe no podrá recuperar lo perdido, pero si regresará con sus dueños lo que fue robado. (lean Percy Jackson y el ladrón del rayo y entenderán) El alma del verdadero Héroe será desgarrada por una hoja maldita. Una simple elección sus días terminará…. El olimpo preservar o arrasar… (Y el toque final ¿Quién será el héroe cuya alma una hoja maldita desgarrará?)

Fácil, amigos, amigas, todos los que lean esta historia… las profecías, son para interpretar. En la antigüedad, cuando los oráculos las decían, no la decían "si, ganarás la guerra" o "si, compra esa carreta" o "si, tienes lo cuernos de un toro", no y no… y definitivamente no, las cosas las decía con palabras complicadas, rebuscadas, metáforas… palabras que careen de sentido si uno las piensa del modo literal… no debemos ser tan alineadores de palabras, y pensar en su esencia... Lo esencial es invisible a los ojos… (je, je)

Ahora si!

Capítulo 7.

Nos peleamos con un gatito.

La estación de autobuses en donde Argos nos dejó, estaba, por no encontrar otro término, superpoblada, lo cual nos vino bastante bien, porque un grupo de siete personas, mirando a los lados como detectives en plena misión, llamarían la atención.

Absolutamente.

-¿A dónde debemos ir?-preguntó Thalia a Hermes, quien sacó un pergamino amarillento de su mochila y lo miró un largo rato.

-Atlantic City… El Jardín de la tía Em...-nos respondió con una mueca de seriedad en el rostro.- tengo una mala sensación acerca de ese lugar…

Dejé de escucharlo. Porque, a lo lejos, tres ancianas vestidas completamente de negro, me clavaban la mirada, mientras jugaban con un telar. Sin dejar de mirarme, levantaron tres hilos azules… cortaron uno de ellos, y pude sentir que eso no era para nada bueno. El grito de Grover me lo confirmó.

-¡Por los dioses, Perseus Jackson!-gritó demasiado alto, llamando la atención de demasiadas personas a nuestro alrededor que se giraron para ver quien era el loco que gritaba.

-¿Sucedió algo, Grover?-preguntó Apolo con el ceño fruncido.

-Las parcas…-solo atinó a decir mi mejor amigo temblando como un celular en modo vibración.

Apolo y Hermes me miraron con pánico, mientras que Luke, Will, Annabeth y Thalia, desenvainaron sus espadas y escrutaron a nuestro alrededor, buscando a las viejitas… pero el puesto con el enorme telar con un sinfín de lanas de diferentes colores, había desaparecido en un chasquido.

-¿Las parcas?-pregunté algo mareado.- Esas viejecitas que… que…-tartamudeé y perdí el color de mi rostro.

Me aterré.

Osea, ¡Era totalmente normal! ¡Nadie con una larga vida que desea disfrutar, se pone totalmente indiferente al ver como tu vida es acortada como un hilo! ¡Literalmente!

-Suban al autobús 3454, y no miren atrás.-dijo Hermes entredientes.

Caminamos, casi corrimos al autobús. No había una gran fila para entrar, por lo que solo tuvimos que esperar unos minutos para estar sentados, lo más cerca posibles unos de otros.

Hermes se sentó a mi lado y me dio una sonrisa de aliento.

-Voy a morir , ¿No es cierto?-pregunté con voz extrañamente ronca.

El hizo una mueca de disgusto.

-Percy… desearía poder decirte que no… pero, al final todos los mortales mueren…-intentó bromear, pero mi rostro no le mostró que estaba disfrutando del chiste.- bien, Perce, iré con la verdad. Las parcas, solo se presentan ante una persona cuando la muerte está cerca.

-Entonces de verdad voy a morir joven…-murmuré- y yo que creí que tendría nietos… o presenciaría la boda de mi hermana… o el aniversario de cincuenta años de casados de mis padres… o que sería padrino de alguno de mis sobrinos…

Mi primo me golpeó la cabeza.

-¡No seas idiota y deja de pensar en eso, niño tonto!-me gruñó.- ahora solo te concentrarás en el camino y en la misión y que de ti depende el futuro del olimpo.

Lo miré con los ojos entrecerrados.

-Si, eso de verdad me relaja.-me quejé. Me quedé unos minutos en silesio, contemplando aburrido el exterior, por lo que, al no encontrar nada divertido o lo suficientemente entretenido, hablé.- ¿Y? ¿Cómo vamos con la paternidad?

Hermes sonrió con amargura.

-Pues… podría ser peor…-suspiró.- gracias a Di, hace un gran esfuerzo en soportarme…

-Lo entiendo…-dije asintiendo. El me miró con ojos entrecerrados.- ¡Vamos! ¡Tienes más hijos que un jeque árabe, no te quejes! ¡Por los dioses, es normal que no te quiera ver cuando te has pasado toda su infancia, y no me quejo de eso, tras los pasos de Di y los míos!

El gruñó, pero me di cuenta que me daba la razón.

-Entonces, piensas lo mismo que Martha…-suspiró.- me lo imaginaba, eres igual a tu padre y el me había dicho lo mismo…

Sonreí.

-Por eso es mi papá.

Rodó sus ojos.

-Si, y para bien o para mal, los del mar siempre tiene razón…-soltó un suspiro y miró hacia su izquierda, en donde Luke charlaba con Thalia animadamente.

-Deja de pensarlo tanto…-le dije al adivinar sus pensamientos.- al final, todo saldrá mejor.

Otra vez me sonrió amargamente.

-Tal vez deba confiar en ti…-murmuró.- después de todo, ¿Qué puede ser peor que esta situación?

¿Alguna vez se preguntaron por qué cada vez que alguien dice "esta situación no puede ser peor", solo empuja al destino para que empeore? Yo culpo, personalmente al Mensajero de los dioses, Hermes, por ser un ave de mal agüero, porque, ¿Qué sucedió después de que dijese esa frase?

Todo empeoró.

Yo estaba escrutando en la noche, todo. Me pareció demasiado bueno haber salido con vida de aquello, cuando me dijeron que había cosas peores que una furia o un minotauro, y, sencillamente, esperaba lo peor.

-Chicos…-murmuró Grover a las tres de la mañana, cuando íbamos por un camino junto a un monte.- chicos…

Me dí vuelta y lo miré y estaba extrañamente asustado… o aterrado, sería más correcto.

-¿Grover?-le llamé.

Anna… digo, la sicótica me miró preocupada.

-Huele un monstruo…-me dijo.

Entrecerré los ojos y escruté a mi alrededor.

-No está aquí dentro…-chilló Grover bajito.- está fuera… y no es de los buena onda…

Luke, Will y Thalia sacaron sus espadas. Backbiter brilló ansiosa por cortar algo.

-¿Qué hueles, Grov?-preguntó Thalia preocupada.

-Huelo a gato…-chilló aún con el tono de voz modulado, pero se notaba a la legua que seguiría subiendo cuando el peligro estuviese más de cerca.

Nada parecía extraño dentro del autobús, claro que era la calma que antecede al huracán, porque, de pronto, algo golpeó uno de los costados.

Se escucharon gritos de miedo, chillidos de horror y jadeos al despertar con tremendo sonido.

El autobús se detuvo, y sobre la confusión y los sonidos de las personas, pude escuchar claramente un ronroneo. Mi grupo de puso de pié, y salimos del bus, intentando no llamar demasiado la atención.

-¡En guardia!-nos ordenó Luke, blandiendo su espada, escrutándolo todo, moviéndose a mi lado, dándome la espalda.-No te alejes de mí…-por un segundo pensé en aquellas palabras, y me imaginé estando en el bosque, jugando al atrapa la bandera, junto a mi hermana y mis amigos de las otras cabañas. Sacudí mi cabeza. El recuerdo de Di, solo me pondría peor.

-Ni lo dudes…-le respondí, y pude ver de reojo como cerraba sus ojos y hacía una mueca de dolor, como si recordase lo mismo que yo. No comenté nada y volví a mi escrutinio. Por el lado oeste desde donde estábamos, vi un brillo dorado a la luz de la luna.-veo algo…-susurré, señalando el lugar.

Todos siguieron la dirección de mi dedo, y vimos, como una silueta del tamaño de una vaca aparecía desde la espesura. Pero con melena, patas fuertes, colmillos, que al chocar los rayos lunares contra ellos, desprendieron una luminosidad propia de una navaja… decenas de ellos.

-Es… es…-Will tragó en seco.- es el león… es el león…-tartamudeó.

-¿El león de Nemea?-pregunté yo. y en ese instante, supe mi error.

"Los nombres tienen poder, hijo mío…" me había dicho mi padre…

Y mi papá tenía razón. Porque activé los instintos asesinos del león con solo pronunciar su nombre. ¿Y adivinen a quién atacó primero?

Creo que ya saben la respuesta.

-¡Percy!-chillaron todos, cuando el león abrió sus garrotas y saltó en pos de mi, y yo me quedaba en shock, observando, e imaginándome como quedaría luego de que aquellas cuchillas destrozaran mi cuerpo.

Todo fue en cámara lenta. Las personas saliendo del autobús, curiosas y asustadas para ver que sucedía allí afuera. Otra vez escuché chillidos de horror. No sabía que estaban viendo los mortales en ese instante, más no me importo, solo volví mis vista hacia las fauces abiertas de la mole que venía en pos de Luke y mía.

Un golpe me hizo espabilarme, y cuando me di cuenta, estaba tirado en el suelo con Hermes encima de mí y Luke, quién, al parecer, se había helado como yo.

-¡Arriba!-nos ordenó el Dios, tomando su caduceo.-¡No puedo intervenir, Percy, Luke!-nos gruñó.- ¡Luchen!

Y, necesariamente, activó nuestros poderes de semidioses. Miré a Luke, y enviándole un mensaje con los ojos, comenzamos a atacar, y defendernos. Por la derecha, por la izquierda, arriba, abajo, cuchillada de Annabeth, las flechas de Will, las estocadas mías y de Luke, las canciones de Grover con su flauta, que hacía que las plantas cercanas, creciesen y encerrasen al león entre sus ramas… Nada era suficiente. Su piel tal y como lo decía el mito, era indestructible, gruesa, ni siquiera llegábamos a arañarlo, y los reikis de Apolo solo hacían que el león enfurezca más y más, arañando, gruñendo, rugiendo con salvajismo.

-¿Qué hacemos?-le pregunté a Luke, mientras intentaba alejarme de la boca de aquella bestia.

Luke gruñó y dio una estocada en la piel del animal, lo que, claramente, no le hizo nada.

-Los distraeré, ustedes corran.-me dijo luchando.

-¡No te dejaré solo!-dije inconcientemente.

El sonrió a la luz de la luna, sin dejar de luchar.

-¡Debes hacerlo, ve y cumple la misión, salva al olimpo!-decía entre estocadas.-¡Es una orden, Perseus!-bramó sin dejar de moverse.

Negué. No, el era mi amigo, no iba a dejarlo solo.

-¡CORRAN!-les ordené a los demás.- ¡BUSQUEN UN CLARO!-la sicótica estaba a punto de gritarme algo, pero cerró la boca al ver mi rostro.-¡AHORA! ¡ES UNA ORDEN! ¡YA!-grité con toda la fuerza y la seguridad que pude.

Ellos obedecieron a regañadientes, y salieron corriendo de allí como alma que los lleva el diablo.

-¡¿QUÉ DIABLOS HACES, JACKSON!-me gruñó Luke esquivando un sarpazo de nuestro amigo peludo.

Apunté al lomo del animal, pero solo logré lastimarme la muñeca cuando mi espada resbaló.

-¡Cuidar tu espalda!-le respondí volviendo a la lucha sin importarme el dolor, o las personas que nos contemplaban con horror.-¡Le prometí a Di que te protegería!

El solo asintió y siguió con su lucha.

-¡Tiene que tener algún punto débil!-gruñó, unos minutos después. Ambos estábamos muy agotados, y el león ya nos había lastimado a ambos, a Luke le había dado un arañazo en el rostro, provocándole una herida bastante importante en su mejilla, y a mí me había herido el brazo, bastante profundo.

-¡Donde no tenga piel!-le indiqué, moviéndome a un lado para esquivar los dientes de cuchillas del cuadrúpedo.-¡La boca!-casi chillé alegre.- ¡En la boca no tiene piel!

Luke asintió enérgico, y me miró.

-¡Yo lo distraigo, tu le clavas la espada!-me indicó.

-¡No! ¡Deja que me ataque! ¡Lo haré cuando esté a punto de tragarme!-le contradije.- ¡Vamos, Luke, déjame solo!-le supliqué.

El pareció reacio a aceptar mi estrategia, pero aún así, se hizo a un lado, y yo me puse frente a la bestia.

-Gatito, gatito…-le llamé.- ven aquí, gatito…-le incité a que me atacase.- vamos, ¿Tienes miedo de una espada? Creí que eras más valiente, pulgoso…

Y como sucedía en la escuela, mis palabras provocaron a mi contrincante, y saltó hacia mí, con sus garras y sus fauces abiertas. Y yo di un paso atrás y caí.

-¡PERCY!-exclamó alguien.

Cuando la voz de Luke me llegó, desperté, blandí mi espada, la alcé y cerré mis ojos.

Esperé un golpe, sangre, dolor… pero solo escuché un terrible aullido de dolor, y algo suave y duro caer sobre mi… solo que no con el peso que esperaba. Abrí mis ojos. Y encima de mí, no estaba la bestia de cuatro patas… había una chamarra bastante cool.

-¿Lo maté?-pregunté incrédulo.

Sentí la mano de Luke en mi hombro alcé la vista. E su corte salía mucha sangre, lo cual me preocupó bastante.

-Mataste a una ferrocarril de seis metros de largo, y cuatro metros de alto…-me contó tan incrédulo como yo, solo que el sonreía.- Wow, hermano…

Me forcé a sonreir, y me puse de pié con su ayuda.

-Linda chamarra, ¿No es cierto?-le pregunté a mi amigo mostrándole el pedazo de piel.

El soltó una carcajada.

-Matas al león y te dan una chamarra horrible…-se burló.- vamos, debemos buscar a los demás… creo que Will y Apolo nos podrían curar las heridas…

Lo miré con preocupación.

-Espero que puedan curarte esa herida, si mi hermana te ve así cuando volvamos, me asesinará.-comenté mitad broma, mitad serio.

-Y cuidará de mí…-se encogió de hombros.- después de todo, yo salgo ganando…

Rodé mis ojos y me abstuve de golpearlo. Ya había tenido bastante con el león.

Caminamos por el bosque estudiando los alrededores, olvidándonos por completo del autobús, que con semejante abolladura, no volvería a funcionar. Además llegamos al acuerdo, de alejarnos lo más que podamos de los mortales. Ellos no podían sufrir las emboscadas de los monstruos por nuestra culpa.

-¿Ves algo?-me preguntó mi amigo luego de caminar media hora.

Gruñí y forcé mis ojos a ver por sobre el aire contaminado de aquel bosque sucio.

-Nota mental:-dije en voz de queja.- los semidioses no tenemos visión infrarroja.

Luke soltó una carcajada.

-Anota que tampoco tenemos olfato de sátiro…-dijo con sorna.- veo una luz por allí… es azul…-entrecerró los ojos para ver mejor.- es el caduceo de mi padre…

¡Los veo! Escuché la clara y aliviada voz de Martha en mi cabeza.

¡No traen una sola rata! Se quejó Fred.

¡Fueron a cazar un león, no a un ratón! No pude reprimir una sonrisa al escuchar la voz enojada de la serpiente hembra.

-Puedo escuchar a Martha y a George…-dije alegre.

Luke sonrió.

-Yo también las escucho…-comentó.- viven peleándose, pero son inseparables…

Escuchamos eso… dijeron las dos serpientes a la vez.

Casi corrimos hasta el claro en donde estaban todos. Nos recibieron con asombro y alegría. Pude notar la mirada preocupada de Hermes al ver a su hijo lastimado.

-Cúralos, hermano…-le pidió en voz baja.

Mi primo dios médico, primero se acercó a Luke y puso una mano sobre la herida, y murmuró algunas palabras en griego antiguo. Una chispa de luz apareció y luego, en el rostro de mi casi hermano, solo quedó una fina cicatriz que iba desde la parte baja del ojo, hasta más de la mitad de la mejilla.

No noté mi propio dolor en el brazo, hasta que Apolo no se acercó a mí, y me curó.

-Tenías dislocada la muñeca…-me regañó Hermes con el ceño fruncido.- ¡Nunca más se vuelven a perder así!

Luke rodó sus ojos.

-Fue una orden directa del líder del grupo, no pueden desobedecer…-encogió sus hombros.

Sonreí con malicia y me volví a ver a Annabeth, quien me devolvió la mirada desafiante.

-Así que cualquier cosa…-me regodeé cuando su rostro palideció.

Luke palmeó mi espalda.

-Cualquier cosa…-repitió.

Sonreí más amplio.

-Creo que este viaje se pone divertido…-comenté.

Y si que lo sería.

¡Hola a todos! Esta vez aquí Padfoot, ¿Qué tal a todos nuestros lectores? ¿Bien? ¿Mal? ¿Alguna maldición? ¿Alguna furia para enviarnos? ¿O un cerbero? No me molestaría un perro de tres cabezas, después de todo, siempre soñé con ganar la competencia de perros exóticos de mi país…. Humm… bien, ahora, al grano. Este capítulo es bastante… espontáneo… pero… refrescante, eso creen mis socios y creo yo también…

Si tiene alguna duda como la de la profecía, que ya explicamos arriba, solo dejen un review… ¿Quieren?

Mis socios y yo, queremos agradecerles a todos los que nos dejan sus opiniones y comentario. Prometemos, cuando tengamos el mínimo tiempo, responderlos…

¿Qué tal siete reviews para el próximo chapter? Hey, no me miren así, yo solo cumplo órdenes…

Saludos!

Padfoot, de Prongs, Padfoot & Mooney CO.

P.D: a los lectores que dejan reviews anónimos, dejen alguna dirección para poder contestárselos… GRACIAS! Ah, y el capítulo que le sigue al próximo, será desde el punto de vista de Poseidón… esperamos que les guste, y LEAN!